Los Límites de la Bioética Consecuencialista. Un Análisis de la Propuesta de Peter Singer. (The Limits of Consequentialist Bioethics. An Analysis of Peter Singer’s Proposal).

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Resumen
El artículo muestra algunas de las contradicciones y consecuencias contraintuitivas, que se siguen de los compromisos ontológicos y éticos de que dependen el consecuencialismo de Peter Singer y su concepción de la persona.
Abstract
This paper shows some of the contradictions and counterintuitive consequences that follow from the ontological and ethical commitments on which Peter Singer’s consequentialism and his conception of person rely.
Publicado el : martes, 01 de enero de 2008
Lectura(s) : 21
Fuente : Cuadernos de Bioética 1132-1989 2008 volumen XIX número 67
Número de páginas: 10
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LOS LÍMITES DE LA BIOÉTICA
CONSECUENCIALISTA. UN ANÁLISIS DE LA
PROPUESTA DE PETER SINGER
THE LIMITS OF CONSEQUENTIALIST BIOETHICS.
AN ANALYSIS OF PETER SINGER’S PROPOSAL
Eduardo Ortiz Llueca
Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir»
C/Guillem de Castro, 94
Valencia, 46003 - Tf.: 96.363.74.12
E-mail: eduardo.ortiz@ucv.es
Resumen
El artículo muestra algunas de las contradicciones y consecuencias contraintui-
tivas, que se siguen de los compromisos ontológicos y éticos de que dependen el
consecuencialismo de Peter Singer y su concepción de la persona.
Palabras clave: consecuencialismo, derecho a la vida, libertad de expresión, iden-
tidad personal.
Abstract
This paper shows some of the contradictions and counterintuitive consequences
that follow from the ontological and ethical commitments on which Peter Singer’s
consequentialism and his conception of person rely.
Key words: consequentialism, right to live, freedom of expression, personal identity.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 449Eduardo Ortiz Llueca
1. Introducción aborto, la eutanasia, la ingeniería gené-
tica, la guerra o la pobreza.
Cualquier tesis o propuesta en cual- Lo que desde los años 70 del siglo XX,
quier área del saber puede, mejor o peor, viene proponiendo Singer a los fi lósofos
ser sostenida mediante razones. Da la morales es dejar en un segundo plano la
impresión de que hoy nadie se atreverá especulación ética más abstracta (sobre,
a negar esto —y menos en un foro como por ejemplo, el estatuto ontológico de los
éste, académico. Puesto que todo parece términos morales, como «bueno y malo»,
ser defendible mediante razones, ¿da «correcto e incorrecto»), a favor una re-
entonces igual lo que defendamos? fl exión moral dirigida de modo inmediato
El pluralismo de ideas y formas de al bienestar de la humanidad. Los prime-
vida es un bien potencialmente infi nito, ros resultados de esta propuesta fueron
al que no están dispuestos a renunciar las dos: la célebre contribución que hiciera
mujeres y hombres de hoy: quot capita, tot Singer al tema de la pobreza a comienzos
sententiae, (Terencio). Tiene que ver, entre de los años setenta, uno de cuyos argu-
otras cosas, con la libertad de expresión. mentos centrales era que si «está en nuestro
De acuerdo. Pero tampoco queremos re- poder evitar que ocurra algo malo, sin por ello
nunciar al bien de la vida… y éste es un sacrifi car nada de comparable importancia
bien fi nito, contingente. moral, estamos moralmente obligados a hacer-
1La confrontación entre, por ejemplo, lo» . Por tanto, nosotros —ciudadanos del
estos dos bienes que, queriendo o sin primer mundo— hemos de usar nuestra
querer, promueven algunas ofertas con- riqueza para disminuir la pobreza en el
temporáneas en el ámbito de la bioética, mundo, ya que la distancia geográfi ca
ha de alimentar en nosotros, creo yo, la no reduce la fuerza de las obligaciones
urgencia de alcanzar un discernimiento morales. El segundo producto de la
adecuado por lo que se refi ere al ya re- «nueva corriente» inaugurada por Singer
ferido pluralismo y, por consiguiente, un fue precisamente su primer libro, Animal
creciente sentido de la responsabilidad Liberation (1975). Este best-seller es uno de
intelectual. los textos fundacionales del movimiento a
favor de los derechos de los animales.
2. Peter Singer y la ética práctica Aunque, desde Aristóteles, la ética no
ha dejado de concebirse a sí misma como
Resulta difícil evitar una refl exión una disciplina práctica, el nuevo énfasis
como ésta, cuando uno repasa propues- que Singer ha dado al carácter de guía de
tas como la avanzada por Peter Singer en nuestra conducta propio de la refl exión
el campo de la ética y la bioética. Singer moral, ha tenido un eco importante. Sus
es uno de los fundadores y difusores de
la, así llamada, ética práctica, disciplina
1 Singer, P., «Famine, Affluence and Morality»,
que aplica la fi losofía moral a problemas Philosophy & Public Affairs 3, (1972), 229-243, en
231.concretos como los medioambientales, el
450 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos límites de la bioética consecuencialista. Un análisis de la propuesta de Peter Singer
discípulos son numerosos, forman parte revelado tan hostil a la vida —al menos
de comités de bioética, son consejeros de en las empresas que inspira o mueve el
algunos gobiernos (como el propio Singer fi lósofo australiano.
lo fue del gobierno australiano), publican
con profusión en revistas especializadas, 3. La concepción singeriana de las per-
defi enden sus puntos de vistas en confe- sonas
rencias y congresos… Ciertamente, Peter
Singer ha ayudado a crear lo que se cono- Singer distingue entre ser humano
ce como la industria de la bioética. y persona, de un modo que bien me-
Pero, ¿qué orientación ética sigue Pe- rece nuestra atención. Considera, por
ter Singer? El utilitarismo o consecuencia- ejemplo, que «la vida solamente empieza
lismo, sin duda alguna. Según esta muy en sentido moralmente signifi cativo, cuando
2difundida fi losofía moral, las decisiones hay consciencia de la propia existencia» .
prácticas (sean del tipo que sean) depen- Cuando a la posesión de consciencia se
den de un cálculo en términos de costes y une el ejercicio de la racionalidad, queda
benefi cios, que hemos de practicar antes cumplimentada la candidatura de un ser
de elegir un curso de acción u otro. Una humano al estatuto de persona. Si un ser
acción es recomendable y a veces un de-es racional y tiene consciencia,
ber, si los benefi cios que presumiblemente es persona. Es entonces cuando la vida
han de seguirse de ella, son mayores de este ser humano ha de ser tomada en
que los costes o perjuicios que puede serio, a la hora de llevar a cabo ese cálculo
ocasionar: es decir, si el curso de acción que el utilitarista exige como condición
maximiza o aumenta la felicidad (enten- necesaria y sufi ciente del actuar.
dida como bienestar o, en la versión de Quien no posea estas características,
Singer, como satisfacción de preferencias) no es «persona». Desde luego, «los niños
y minimiza o disminuye el malestar o el pequeños no tienen estas características. Por
sufrimiento del mayor número posible de consiguiente, matarlos (killing them) no
afectados por aquél. puede equipararse a matar seres humanos
El hecho es que, como veremos, normales». Y, «ningún niño pequeño —dis-
equipados con semejante ética, Singer capacitado o no— tiene un derecho a vivir
3y sus discípulos se han señalado por (a claim to life) tan defi nitivo» como una
asumir una agenda decididamente persona. Todavía más: según Singer, no
contraria a la vida: es decir, a favor del solamente pueden —a veces, deben— ser
aborto, la eutanasia, la experimentación eliminados los bebés discapacitados,
con embriones y fetos, la fertilización sino que, si así lo requiere el cálculo
in vitro, la investigación con células utilitarista, cualquier niño (discapacitado
madre embrionarias, la clonación… Si
atendemos a la etimología del término
2 Singer, P., Practical Ethics, Cambridge, Cam-
«bioética», no deja de resultar chocante, bridge University Press, 19932, 189-190.
sin embargo, que esta industria se haya 3 Ibid., 182.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 451Eduardo Ortiz Llueca
o no) habría de poder ser eliminado le- niño con vida o suministrarle medicinas
gítimamente. No lo olvidemos: los bebés y otro tipo de cuidados?, ¿podríamos usar
no son «personas». mejor ese dinero?) y los intereses, en fi n,
En efecto, supongamos, por ejemplo, de cualesquiera afectados que podamos
que un bebé presenta un cuadro clínico imaginar por el hecho de que el niño siga
no extremadamente grave, como una o no con vida.
plaquetopenia o una hemofi lia. Si nadie El resultado fi nal es que, como con los
tiene nada en contra de su eliminación, animales de granja, los seres no-persona-
si los padres lo ven como una carga y si les son «reemplazables» —en palabras del
matarlo «no tiene efectos adversos sobre profesor Singer. Si un granjero tiene una
otras personas», habría de estar permitido buena razón para hacerlo, ¿qué problema
hacerlo. Supongamos de nuevo que los hay en matar a un pavo y sustituirlo por
padres fueran adelante con su macabro otro? Pues lo mismo vale en el caso de
plan y pudieran —con ayuda de la tecno- los seres humanos no personales, como
5logía médica— conseguir un bebé sano. los recién nacidos . Todavía más: Singer
Eliminar al bebé enfermo y sustituirlo por los sitúa al mismo nivel moral que los
uno sano sería un deber positivo, pues, si caracoles, ya que ninguno de ellos tiene
comparten las premisas utilitaristas, los deseos o intereses relativos al futuro: «ma-
padres estarían obligados a maximizar la tar a un caracol o a un bebé de un día no va
felicidad y a minimizar el sufrimiento del en contra de este tipo de deseos /relativos al
mayor número de personas afectadas por futuro/, pues los caracoles y los recién nacidos
6semejante decisión. ¿El mayor bienestar son incapaces de tenerlos» .
para el mayor número de personas…? Como cualquiera de ustedes habrá
Aquí el utilitarista se pone grave y ¡en- supuesto ya, en el mundo diseñado por
4sancha nuestra sensibilidad moral! . Peter Singer no sólo los niños están en
Sí, claro que sí: hemos de tener en situación de riesgo. La eutanasia espera
cuenta los intereses de los profesionales a cualquier adulto cuya vida no merezca
de la salud involucrados en este caso (la ser vivida. Según su peculiar concepción,
eliminación del niño en cuestión, ¿dejaría aquél ser humano que haya perdido «la
libre una cama en el hospital, necesitada racionalidad y la autoconciencia», que se
de modo urgente?), los intereses de otros halle por ejemplo en estado de coma o
parientes del niño (¿están interesados en que sea «un paciente anciano de edad muy
7que el niño siga con vida?), los del gobier- avanzada (senile elderly patient)» , deja de
no (¿cuánto dinero costaría mantener al ser persona.
Cabe preguntar: ¿qué decir de aque-
llos pacientes que se muestran capaces
4 Pero veáse la crítica al uso de este doble
superlativo, (lo que muestra lo inane de la frase
5 Singer, P., op.cit., 132-133, 185-188.«la mayor felicidad para el mayor número»), en
6 Ibid., 90.Geach, P.T., Las Virtudes, Pamplona, Eunsa, 1993,
7 192.122-124.
452 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos límites de la bioética consecuencialista. Un análisis de la propuesta de Peter Singer
de querer seguir con vida?, ¿qué puede los que sí están seguros en un escenario
decírseles si han elegido no morir aún? como el de Singer, son los fi lósofos o los
Recordemos las premisas utilitaristas: lo bioéticos profesionales. Ellos sí conocen lo
que importa a la hora de elegir un curso que está en juego: «como la casta favorecida
de acción, es el cálculo previo de costes y está integrada por personas que saben que lo
benefi cios y no el deseo de alguien en par- son en el sentido singeriano del término, nadie
ticular de seguir con vida. Por ejemplo, podría ser más especial y estar más protegido
11a las personas mayores se les habría de que los bioéticos» .
permitir que escogieran la opción (mani- No obstante, si bien lo piensa uno,
festada en una instrucción realizada años que las personas singerianas sean objeto
antes) de que nadie acabara con sus vidas de amenaza, es cuestión de tiempo. Y es
en caso de que llegaran a ser «pacientes que Singer está a favor de la eutanasia
ancianos de edad muy avanzada», sobre voluntaria, aplicable a quien quiere mo-
todo si con ello se evita que vivan sus rir. Pero, respecto a las personas que no
vidas con miedo. Ahora bien, si el balance quieren morir, «si somos utilitaristas de la
global de ventajas o benefi cios así lo reco- preferencia, hemos de permitir que el deseo de
12mienda, su opción ha de ser desconside- seguir vivo sea enfrentado a otros deseos» .
8rada . El deseo que un ser humano tiene Y, en algunos casos, «será correcto matar
de seguir vivo en circunstancias difíciles, a una persona que no escoja morir, sobre la
no puede decidir el cálculo; es solamente base de que, de otro modo, llevará una vida
13uno de sus elementos. miserable» .
Sin embargo, Singer estima que hay A pesar de que una sección de su Prac-
que animar a que la gente crea que sus tical Ethics, tiene como título el de «Not
deseos tienen suma importancia. De lo Justifying Involuntary Euthanasia», ésta
contrario, el miedo puede apoderarse de es una posibilidad que Singer contempla.
ellos. Es decir, está justifi cado engañar a En esta parte de su famoso libro, reco-
las personas por lo que se refi ere al peso noce que el hecho de que una persona
específi co que van a tener sus opiniones quiera seguir viva es la mejor evidencia
9sobre si han de seguir con vida o no . Pero, que podría haber de que su vida «me-
no desesperemos, ¡hay consuelo! Eliminar rece ser vivida». Pero, no lo olvidemos,
a los bebés discapacitados no tendría por el utilitarismo aconseja que ese deseo o
qué inocular un miedo masivo, porque preferencia sea sometido a una confron-
«los sufi cientemente adultos como para darse tación con otros deseos y quizás revisado
cuenta de la eliminación de niños discapaci- —en el caso que nos ocupa, cuando la
tados están necesariamente fuera del alcance persona que quiere seguir viviendo, se
10de esta política» . Todo parece indicar que
11 Teichman, J., «The False Philosophy of Peter
Singer», en Teichman, J., Polemical Papers, Aldershot,
8 Ibid., 192-193. Ashgate, 1997, 87-95, 95.
9 99-100, 191-192. 12 Singer, P., op. cit., 99.
10 Ibid., 192. 13 Ibid., 100.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 453Eduardo Ortiz Llueca
convierte en una «carga» para su familia, Vamos con las objeciones. La iden-
para sus médicos y enfermeros y para la tifi cación de las personas con aquellos
sociedad. individuos que disfrutan del ejercicio
En resumen: Peter Singer se muestra efectivo de las facultades psíquicas su-
partidario de la eliminación de recién periores, es un recurso ensayado otras
nacidos discapacitados, de cualquier veces en la historia de la fi losofía occi-
niño —discapacitado o no— si así lo pide dental. Un buen ejemplo de ello es la
el balance de costes y benefi cios, de la obra de John Locke (1632-1704), a quien
eliminación de niños y adultos que no Singer cita.
son personas (por estar en coma, ser muy Para Locke, lo que hace que un indi-
mayores o estar impedidos), e incluso la viduo pueda ser clasifi cado aquí y ahora
eliminación de personas cuyas vidas no como perteneciente a la especie o clase de
merecen ya la pena. Por consiguiente, las personas (identidad personal sincrónica)
la eliminación puede ser voluntaria (la es el ejercicio efectivo de la racionalidad,
víctima quiere morir), no voluntaria (la la inteligencia, la autoconciencia...En
víctima no puede manifestar sus deseos) o suma, toda esa vida psíquica exuberante
involuntaria (la víctima no quiere morir). de la que hacemos gala los adultos hu-
14manos sanos .
4. Algunos límites de la bioética conse- Lo que sin embargo asegura que uno
cuencialista sea la misma persona que hace tres meses
o tres años (identidad personal diacrónica)
No puedo detenerme a desgranar es que hay continuidad entre sus estados
ahora las objeciones al utilitarismo o mentales. La clave está en cuál sea el
consecuencialismo, que, por cierto, no son vínculo que conecta de manera causal
pocas: la extrañeza que provoca la exigen- esos estados (los distintos episodios de
cia de tener que practicar un cálculo de nuestra vida psíquica: sensaciones, senti-
probabilidades antes de emprender un mientos, deseos, voliciones, pensamien-
curso de acción, la práctica imposibilidad tos...). Locke identifi có este vínculo con
de reducir los elementos implicados en la memoria. Y así, «hasta el punto que ese
la experiencia moral (fundamentalmente
cualitativos) a magnitudes cuantitativas,
14 Locke define a la persona como «un ser
el hedonismo psicológico que entraña pensante inteligente dotado de razón y reflexión, y
entender la felicidad como bienestar o que puede considerarse a sí mismo como el mismo,
como una misma cosa pensante en diferentes satisfacción de preferencias...
tiempos y lugares; lo que tan sólo hace en virtud
En el resto de mi contribución, quisiera de su tener conciencia (consciousness), que es algo
repasar dos breves objeciones al concepto inseparable del pensamiento y que,..., le es esencial,
ya que es imposible que alguien perciba sin percibir de «persona» que Singer maneja y termi-
que percibe» (Locke, J., Ensayo sobre el entendimiento nar con una invitación a la necesidad de
humano, libro II, 27, 9, México, Fondo de Cultura
volver a pensar —hoy más que nunca— el Económica, 1956. La primera edición inglesa de esta
obra es de 1689).estatuto de la libertad de expresión.
454 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos límites de la bioética consecuencialista. Un análisis de la propuesta de Peter Singer
tener conciencia pueda alargarse hacia atrás Otro bloque de objeciones que se plan-
para comprender cualquier acción o cual- tearon a la teoría lockeana de la identidad
quier pensamiento pasados, hasta ese punto personal diacrónica, se articula en torno
15alcanza la identidad de esa persona» . a un desafío planteado ya por Thomas
En la obra citada, no sólo recurre Loc- Reid (1710-1796). En la literatura sobre
ke a la memoria como criterio de identi- identidad personal, se la conoce como la
dad personal diacrónica, sino también al paradoja del ofi cial valiente: «supongamos a
deseo de felicidad que nos anima. Pero un valiente ofi cial que de joven haya recibido
los fi lósofos neolockeanos sí que se han una reprimenda en la escuela por robar en
referido fundamentalmente al recuerdo el huerto, que haya capturado un estandarte
o a nuestra capacidad de recordar como del enemigo en su primera campaña, y que
vínculo que asegura que diversos esta- haya ascendido a general a edad avanzada;
dos mentales pertenezcan a uno y sólo supongamos también, lo cual es posible, que,
un sujeto. al capturar el estandarte, fuera consciente
Ahora bien, contemporáneamente de haber sido azotado en la escuela, y que al
a Locke, ya Joseph Butler (1692-1752) ascender a general fuera consciente de haber
atribuyó el cargo de circularidad lógica capturado el estandarte, pero que hubiera
a la explicación que aquél diera de la perdido completamente la conciencia de su
17identidad personal diacrónica. Butler es- reprimenda» .
tima que nosotros manejamos un sentido Pues bien, según la concepción lockea-
vago o popular de identidad al hablar de na, el general y el muchacho no serían
objetos y un sentido estricto o fi losófi co de la misma persona. Claro que, entonces,
identidad al referirnos a personas. Pero atentamos contra una ley lógica, la de la
esa acepción estricta de la identidad que transitividad de la identidad (si A=B y B=C,
atribuimos a las personas no queda bien A=C). Como el sentido común reconoce,
explicada por la teoría de Locke, por- por mucho que el general haya olvidado
que «la conciencia de la identidad personal aquel desagradable episodio de la infan-
presupone y por tanto no puede constituir cia, es obvio que es la misma persona que
la identidad personal, así como tampoco el el muchacho. Por consiguiente, según
conocimiento puede constituir la verdad, a Reid, la memoria no puede ser una con-
16la cual presupone» . dición necesaria de la identidad personal
Sencillamente: la circularidad a que diacrónica. Respecto a la memoria, lo
Butler se refi ere, es la implicada en el que sí puede afi rmarse es su estatuto de
intento de defi nir mi identidad personal criterio evidencial (epistemológico) de la
en base a mis recuerdos. identidad personal diacrónica. Pero ello
no excluye la existencia de otras guías
15 Ibid.
16 Butler, J., «Of Personal Identity», en Perry, 17 Reid, T., «Of Identity», «Of Mr. Locke’s Ac-
J. (ed.), Personal Identity, Berkeley, The University count of Our Personal en Perry, J. (ed.),
of California Press, 1975, 100. op. cit., 107-118.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 455Eduardo Ortiz Llueca
o criterios evidenciales como el cuerpo, semejante a la nuestra, concluimos que
el tono de voz, las huellas dactilares, el es tan persona como nosotros lo somos.
18carácter... . Nosotros no esperamos al ejercicio efecti-
Respecto al modo en que los neoloc- vo de las facultades psíquicas superiores
keanos —como Singer— tratan el tema de un ser humano para tratarlo como
de la identidad personal sincrónica: aun- persona. No es que no debamos hacerlo.
que no es éste el momento para ofrecer Es que no lo solemos hacer. No es una
de manera detallada una elucidación práctica habitual entre nosotros. Así: «si
acerca de en qué consiste el ser persona, el educador tratase /al niño/ como una cosa
sí quisiera en esta sede resaltar una vez hasta que no apareciesen los primeros signos
más el carácter primitivo o básico que el de racionalidad, estos primeros signos no
estatuto personal que aplicamos a todos los se manifestarían jamás. El hombre tiene
seres humanos, tiene en nuestra ordinaria derecho a gozar, de antemano, de un crédito
19manera de vivir. Al carácter primitivo o de humanidad» . El aval del crédito es la
20básico del ser-persona y a su atribución pertenencia biológica al género humano .
a todos los seres humanos, corresponde Todo espécimen humano es persona. No
una actitud epistemológica determinada: hay que cumplimentar ningún test para
el reconocimiento del otro como persona. adquirir el estatuto personal.
Quienes, como Peter Singer, niegan Por último, y respecto a la libertad de
el carácter básico o primitivo del ser- expresión: no resulta extraño que la con-
persona y su atribución a todos los seres troversia y la polémica hayan acompaña-
humanos, y lo consideran derivado de do a las intervenciones públicas de Peter
la posesión de otras propiedades (facul- Singer en Inglaterra, Suiza, Alemania,
tades psíquicas superiores, por ejemplo), Austria… A fi nales de la década de los
restringiendo así su concesión a sólo
algunos seres humanos, olvidan que el
19 Spaemann, R., «Discussioni sulla «vita reconocimiento del estatuto personal de
degna di essere vissuta», Cultura e libri IV/27, (1987), otro ser humano por nuestra parte no de-
506-512.
pende de una inferencia realizada a partir 20 «El ser-persona es una constitución esencial,
de la analogía con nuestro propio caso: no una cualidad. Y mucho menos un atributo que...
se adquiera poco a poco. Dado que los individuos nosotros no ponemos entre paréntesis la
normales de la especie homo sapiens se revelan como
atribución del predicado «ser-persona» personas por poseer determinadas propiedades,
al individuo que tenemos delante, hasta debemos considerar seres personales a todos los
individuos de esa especie, incluso a los que todavía que, por la observación de una conducta
no son capaces de manifestarlas, no lo son ya o no
lo serán nunca» (Spaemann, R, «¿Todos los hombres
son personas?», en AA.VV, Bioética. Consideraciones
filosófico-teológicas sobre un tema actual, Madrid, Rialp,
18 Desde un punto de vista evidencial (episte- 1992, 73.)
mológico), «hay criterios muy diversos de ‘identidad’ Ver también, Spaemann, R, Personas. Acerca de la
de las personas» (Wittgenstein, L., Investigaciones distinción entre «algo» y «alguien», Pamplona, Eunsa,
filosóficas, Barcelona, Crítica, 1988, I, § 404). 2000, 227-236, 236.
456 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªLos límites de la bioética consecuencialista. Un análisis de la propuesta de Peter Singer
ochenta del siglo pasado y debido a las estilo? ¿No atentan contra la libertad de
protestas de un grupo de discapacitados, expresión? Antes de dar una respuesta
hubo de cancelarse en Austria un impor- defi nitiva, vale la pena traer a colación
tante congreso de fi losofía que contaba a las observaciones que sobre el caso Sin-
Peter Singer entre sus ponentes. En 1996, ger ha hecho Jenny Teichman, profesora
esta vez en Bonn, hubo quienes intenta- emérita de fi losofía en la Universidad
ron impedir la presentación que Singer de Cambridge. Teichman apunta que los
estaba haciendo de su último libro. Los que protestan por las intervenciones de
manifestantes, algunos de ellos en silla Singer, no van contra su derecho a hablar
de ruedas, gritaban: «Singer out!». Tres o su libertad de expresión, sino contra el
parlamentarios democristianos compa- derecho de este célebre profesor a acceder
raron a Singer con Martin Bormann, uno de modo regular a un escenario público.
de los colaboradores más estrechos de Pero, este derecho «no es un derecho huma-
Hitler. Permítaseme recordar, por último, no universal, sino especial. /El ejercicio de este
la ola de protestas que generó en 1998 la derecho/ va a veces de la mano de la riqueza y
promoción de Peter Singer a la cátedra el poder, y otras, de la mano de ciertas clases
Ira W. De Camp de Bioética, del ¡Centro de trabajo. Es un privilegio que pertenece a
de Valores Humanos de la Universidad papas y políticos, a propietarios de periódicos,
de Princeton! a periodistas y a programadores de TV. Uno
¿Qué decir de todo esto? Desde luego, de los trabajos a los que acompaña este privi-
que las ideas manifestadas por alguien legio, es el de la enseñanza…». Sin embargo,
atraigan altercados, no implica que sean añade Teichman, «no siempre es merecido
falsas o incorrectas. Pero tampoco que este privilegio, que puede usarse para el bien
sean verdaderas o correctas. Lo que sí in- y también para el mal…En mi opinión, los
dica es que son controvertidas, polémicas. académicos abusan de este privilegio cuando
Ahora bien, el hecho de que buena parte abogan por la «eutanasia» de aquellos seres
de las quejas que concita la actividad de humanos que por ser muy jóvenes o muy
Peter Singer, provenga de países como mayores o estar muy enfermos, no pueden
21Alemania y Austria, da que pensar. Por replicar» . Además, «la falsa fi losofía puede
ejemplo, esto: ¿es que hay una mayor sen- ser peligrosa y…si las circunstancias impiden
sibilidad en estos países a las propuestas su rechazo por escrito, probablemente sea co-
teóricas que entrañan trato selectivo para rrecto, en casos extremos, intentar silenciarla
22con los seres humanos? Si respondemos de otros modos» .
afi rmativamente, es casi inevitable seguir
preguntando, y… ¿por qué? Sin duda,
ustedes tienen la perspicacia sufi ciente
21 Teichman, J., «Freedom of Speech and the como para contestar de manera satisfac-
Public Platform», Journal of Applied Philosophy 11, toria a estas dos preguntas.
(1994), 99-105, 104.
Pero, en un caso como el que nos ocu- 22 Teichman, J., «The False Philosophy of Peter
Singer», en Teichman, J., op. cit., 87.pa, ¿están justifi cadas las protestas de ese
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 457Eduardo Ortiz Llueca
Nadie crea que, haciéndome eco de las poeta alemán Heine advirtió a los franceses
palabras de esta pensadora contemporá- que no subestimaran el poder de las ideas;
nea, estoy lanzando una proclama a favor los conceptos fi losófi cos criados en la quietud
de tomar la calle. Pero sus observaciones del cuarto de estudio de un profesor podían
23merecen ser tenidas en cuenta. Porque, ya destruir una civilización» .
hemos identifi cado algunos de los errores Traducido a nuestro escenario: no po-
lógicos del pensamiento de Singer (los demos subestimar la importancia de las
que entraña su concepto de «persona», ideas éticas en el ámbito de la bioética.
por ejemplo). Seguro que otros los han Hay que analizarlas con sumo detalle y
denunciado y los siguen denunciando. cuidado y empeñarse en encontrar y pro-
No obstante, si eso no basta, si fi losofías mulgar a tiempo y a destiempo la bioética
como ésta —con sus consecuencias moral- que corresponde punto por punto a la
mente repugnantes— siguen campando vocación que tenemos todos a ser custo-
24a sus anchas en el foro público, hay que dios, ministros de la vida . Sería una de las
hacer algo. contribuciones que ayudarían a despejar el
Para empezar, volver a tomar en serio cada vez más extendido temor a esa aboli-
el alcance de las ideas, pues como Isaiah ción del hombre (C.S. Lewis) en que parece
Berlin dijera, «hace más de cien años el estar empeñada nuestra civilización.
Recibido: 17-12-2007
Aceptado: 16-03-2008
23 Berlin, I., Cuatro ensayos sobre la libertad,
Madrid, Alianza Editorial, 20043, 216.
24 Tettamanzi, D., Nuova bioetica cristiana,
Casale Monferrato, Piemme, 2000, 112.
458 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª

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