Estudio morfológico y genético de la raza equina Losina

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ESTUDIO DE LA VARIABILIDAD GENÉTICA DE LA RAZA AUTÓCTONA EQUINA “EL CABALLO LOSINO” Doctor. Jesús María Martínez Sáiz “A MIS PADRES QUE SUPIERON SEMBRAR EN MÍ EL AMOR A LA MADRE NATURALEZA” Córdoba , Mayo 1.998 “LA ENFERMEDAD DE NUESTRA ERA PRESENTA DOS SÍNTOMAS: POR UN LADO, LA IDEA LOCA DE QUE SE PUEDE CREAR ENERGIA Y, POR OTRO, LA MANÍA, LA FE CIEGA EN LAS CIENCIAS EXACTAS, EXCLUYENDO TODO AQUELLO DE LO QUE ESTAMOS BASICAMENTE COMPUESTOS: AMOR, FIDELIDAD, BELLEZA .... ” KONRAD LORENZ (Premio Nobel de Medicina. Etólogo y Ecologista Austriaco) AGRADECIMIENTOS Mi profundo agradecimiento al Departamentos de Genética y al Departamento de Etnología y Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de Córdoba. Especialmente a los Directores de este trabajo a la Dra. Dña. Mercedes Valera Córdoba y al Dr. D. Francisco Peña Blanco por su dedicación y magisterio en esta Tesina. A D. Ricardo de Juana Aranzana que gracias a su dedicación y entusiasmo le debemos que el caballo Losino no haya desaparecido y siga trotando por las montañas de Burgos. Especialmente a mi querida Virginia Torregrosa, por su gran ayuda y apoyo moral en este trabajo y a su familia. A D. José Pérez García por su ayuda y participación para la realización de esta Tesina y por encima de todo, por su amistad. A D. Juan B. Aparicio Macarro y a D. Mariano Herrera García por sus enseñanzas de Etnología e Identificación Animal.
Publicado el : martes, 11 de junio de 2013
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Número de páginas: 105
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ESTUDIO DE LA VARIABILIDAD
GENÉTICA DE LA RAZA
AUTÓCTONA EQUINA
“EL CABALLO LOSINO”


Doctor. Jesús María Martínez Sáiz

“A MIS PADRES
QUE SUPIERON SEMBRAR EN MÍ
EL AMOR A LA MADRE NATURALEZA”

Córdoba , Mayo 1.998



“LA ENFERMEDAD DE NUESTRA ERA
PRESENTA DOS SÍNTOMAS: POR UN
LADO, LA IDEA LOCA DE QUE SE PUEDE
CREAR ENERGIA Y, POR OTRO, LA
MANÍA, LA FE CIEGA EN LAS CIENCIAS
EXACTAS, EXCLUYENDO TODO AQUELLO
DE LO QUE ESTAMOS BASICAMENTE
COMPUESTOS: AMOR, FIDELIDAD,
BELLEZA .... ”

KONRAD LORENZ (Premio Nobel de Medicina.
Etólogo y Ecologista Austriaco)


AGRADECIMIENTOS


Mi profundo agradecimiento al Departamentos de Genética y
al Departamento de Etnología y Producción Animal de la Facultad
de Veterinaria de Córdoba. Especialmente a los Directores de este
trabajo a la Dra. Dña. Mercedes Valera Córdoba y al Dr. D.
Francisco Peña Blanco por su dedicación y magisterio en esta
Tesina.

A D. Ricardo de Juana Aranzana que gracias a su
dedicación y entusiasmo le debemos que el caballo Losino no haya
desaparecido y siga trotando por las montañas de Burgos.

Especialmente a mi querida Virginia Torregrosa, por su
gran ayuda y apoyo moral en este trabajo y a su familia.

A D. José Pérez García por su ayuda y participación para la
realización de esta Tesina y por encima de todo, por su amistad.

A D. Juan B. Aparicio Macarro y a D. Mariano Herrera
García por sus enseñanzas de Etnología e Identificación Animal. A
D. Antonio Molina por su asesoramiento en Genética.

Al Laboratorio de Grupos Sanguíneos y Polimorfismo
Bioquímico del Servicio de Cría Caballar en Córdoba.

A D. Mario Molinari por su inestimable y desinteresada
ayuda en la información necesaria para el comienzo del estudio.

A D. Pascual Cadenas, jefe de la Sección de Agricultura de
la Excma. Diputación de Burgos por su colaboración, entrega y
apoyo en esta causa.

A todos los Criadores de caballos Losinos y, sobre todo, a
los caballos Losinos necesarios para el desarrollo de este
modesto trabajo.


A todos ellos, GRACIAS. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS

El caballo Losino, Pony sp. Losino según Masón (1969), recibe su
denominación del área original de cría, el Valle de Losa, en el Norte de la
provincia de Burgos (España). Se encuentra emparentado con otras razas
autóctonas derivadas del tronco Cantabro-Pirenaico: el Garrano Portugués, el
Faco Gallego, el caballo Asturcón, el Thieldón, la Jaca Soriana, el caballo
Navarro, el Pottoka Vasco, el caballo de Merens y el extinguido caballo
Catalán.

La raza Losina mantuvo sus efectivos hasta los años 50 pero
posteriormente, y debido principalmente a la mecanización del campo, el
cruce con razas cárnicas y con ganado asnal para la producción mulatera, su
población descendió hasta llegar en 1986 a los límites más críticos de su
historia (alrededor de 30 ejemplares). En este año, en vista de la alarmante
situación, se inició un proyecto de recuperación de la raza, creándose en
Pancorbo (Burgos) el primer Centro de Cría y Selección del caballo Losino.
En este centro se viene manteniendo el sistema natural de crianza en libertad.
Los animales, una vez desbravados y domados, son utilizados para la
equitación infantil-juvenil, en enganches y para realizar las rutas ecuestres
por zonas rurales y de montaña.

Posteriormente, el Estado consciente de la importancia de recuperar
las numerosas razas autóctonas de las distintas especies explotadas en
España, crea la concesión de una serie de ayudas destinadas a fomentar la cría
y recuperación de estas razas (Real Decreto del 10 de Abril de 1995). Entre
las razas equinas en peligro de extinción se encuentra el caballo Losino. Estas
ayudas ha permitido solventar en parte las necesidades de explotación (centro
de cría y reproducción, doma, controles veterinarios, etc.) de una raza que,
dado el bajo número efectivo de animales y de ganaderos, estaba destinada a
su desaparición si no hubiera existido un centro como el de Pancorbo en el
que agrupa a todo el efectivo equino para su cría, y su explotación.

La importancia de este trabajo de investigación, que ha tenido como
principal fin dar un conocimiento exhaustivo sobre los caracteres que definen
esta raza (desde el punto de vista etnológico y genético) y que sienten las
bases para su futura consolidación y expansión, puede ser resumida en dos
puntos:

a) Ser el primer trabajo con base científica determinado a caracterizar la
población equina Losina: medidas zoométricas, medidas de la variabilidad genética, estudio del prototipo racial, análisis
genealógico y estudio de los acoplamientos.
b) Incluir en el estudio la totalidad del efectivo equino censado desde el
inicio de recuperación de la raza en las 3 generaciones existentes
hasta el momento actual.

Así pues, los objetivos que se pretenden conseguir con la realización de
esta tesina son la caracterización de la población del caballo Losino y la
medida de su variabilidad genética. Para lo cuál se han agrupado los
estudios realizados en dos bloques temáticos:

1-. Estudios Etnológicos:

Se pretende tomar medidas zoométricas a una muestra de caballos
Losinos que se encuentran con la suficiente doma para las
necesidades requeridas.
Con los valores obtenidos tras la toma de las medidas zoométricas
se realizarán los cálculos estadísticos que permitan caracterizar a la
población.
Se calculará las correlaciones existentes entre las distintas medidas
zoométricas.

2-.Estudios Genéticos:

Determinación del número efectivo de cada periodo generacional.
Se calculará el coeficiente de consanguinidad a nivel individual y a
nivel poblacional mediante el análisis del pedigrí y a través del
número efectivo.
De la población de caballos Losinos actuales, se determinarán los
animales fundadores para realizar el cálculo del número efectivo de
la población en el pedigrí de cada uno de los animales que
componen la población actual. Este parámetro junto con el número
efectivo y el nivel de endogamia nos ofrece una visión general del
grado de variabilidad genética de la población actual.
Así mismo se determinará el nivel de influencia que posee cada uno
de los sementales que han actuado como reproductores desde el
comienzo del programa de recuperación de caballo Losino en el
Centro de Pancorbo, en la población actual.



REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
HISTORIA DEL CABALLO EN ESPAÑA

El Homo sapiens, a lo largo de un amplio periodo de su historia, se
dedicó a la caza del caballo con evidente éxito a juzgar por los huesos
hallados en los alrededores e interior de las cuevas en que habitó. El caballo
le suministraba carne y piel, así como excelente abrigo, utensilios, etc. No
sólo fue base de la alimentación del hombre, sino que también fue el modelo
preferido para sus grabados y pinturas, como vemos plasmado por el hombre
magdaleniense en las paredes y techos de las cuevas del paleolítico, muy
especialmente en las cuevas del Castillo de Puente Viesgo (Santander ).

En Europa, al final de los tiempos Pleistocénicos, se produjo una
profunda transformación ambiental. Sus estepas se convirtieron en grandes
bosques debido a que tuvo lugar una gran deglaciación y consiguiente
suavización del clima, produciéndose de forma rápida cambios en la flora y
fauna (SAN VALERO, 1954). A medida que el manto de hielo de la última
glaciación retrocedía, las grandes manadas de bisontes, caballos, mamut y
renos desaparecían o emigraban. Al mismo tiempo que las hayas, sauces,
pinos, avellanos, olmos, tilos y robles y más tarde los abedules, cubrían las
llanuras hasta entonces desnudas. La zona de bosque se extiende y los
ciervos, alces y toros salvajes, reemplazaban a renos, bisontes y caballos.

Por lo que respecta al caballo, como todo animal adaptado al paisaje
descubierto, tipo estepa, había dado ya en épocas anteriores muestras de que
el bosque no le era favorable, así lo muestra el aumento de las pinturas de
caballos plasmadas en el interior de las cuevas coincidiendo con una
disminución del bosque habida en tiempos Pleistocénicos (LION, 1970).

El caballo, presente en la Península Ibérica en el Cuaternario, aparece
mal documentado a partir del Neolítico hasta que llegamos a la Edad de
Hierro debido principalmente al cambio climático y el consecuente gran
desarrollo del bosque que hace que los rebaños de herbívoros emigren hacia
las praderas Eurosiberianas en formación (MALUQUER, 1967).

Una deglaciación tan extensa de la Cordillera Alpina y de la llanura
alemana Septentrional condujeron a una separación de áreas occidental y
oriental, siendo concebible la formación de un refugio en Europa occidental
del caballo salvaje (NOBIS, 1974).
Según estas hipótesis la especie salvaje originaria de los caballos
domésticos es la especie extendida en el Neolítico por Euroasia, al norte de la
gran cadena montañosa. Esta especie salvaje originaria es el Equus ferus,
con sus subespecies que son:

Equus Ferus gmelini ó Tarpan: localizado en el centro y sur de
Rusia. De perfil recto. Caballo que colonizo Europa del norte y
central; se extinguió a finales del siglo pasado.

Equus Ferus Przewalskii ó Caballo Salvaje de Przewalski: situado en
la región de Mongolia. De perfil convexo. Es el único caballo salvaje
que existe actualmente.

Equus Ferus Solutrensis ó Caballo del Solutrense: localizado en
Europa central y occidental. Caballo pequeño, de perfil cóncavo y
patas finas que pudo ser pintado por el hombre de Cromañon y vivió
en el Occidente de Europa desde el Paleolítico Superior (40.000 a.C.)
hasta el Mesolítico (9.000 a. C).

Hacia el año 8.000 a 7.500 a. C., en el Mesolítico, se cree que
empieza el regreso del caballo a la Península Ibérica, en base a las pinturas
encontradas en las cuevas de la zona de Levante. Esta aparición del caballo
en la Península Ibérica se produce simultáneamente por dos zonas
geográficas distintas: una por el Norte procedente de Europa y otra por el Sur
procedente del norte de África, confluyendo dos tipos de caballos
(ARCENIAGA, 1935):

Los del Norte de Europa, de perfiles rectos y descendientes del
Tarpan.
Los procedentes del Norte de África, descendientes del Przewalski,
de perfil convexo o subconvexo.

De todas las formas, se desconoce qué caballo pudo entrar primero en
la Península Ibérica. A este respecto, MADARIAGA (1963) nos dice: " El
origen de los caballos del cuaternario sigue avanzando, gracias a la
Paleontología y a la Zootécnia, pero complejas y abrumadoras incógnitas
son aún un reto para los especialistas.”

Con la llegada del pueblo Celta 1.600 - 1.500 a.C., que venia de las
rutas del Norte, se produjo la entrada, por el Norte de la Península, de una
nueva población equina. Un caballo elipométrico, de poca alzada,
denominado Asturcón, bueno para el tiro, pero no tan bueno para la silla. Su
cabeza era pequeña, de tipo ortoide, las orejas cortas, grupa fuerte, el pelo abundante y la capa oscura. Presentaba con frecuencia cordón corrido,
calzado. En el Sur y Este peninsular fueron extendiéndose con los Iberos
caballos como el Beréber, de mayor alzada que el céltico. También existía en
la península un tercer tipo de caballo. Llamado por los autores de la época
caldón o celdón, que surgió como consecuencia de la fusión de poblaciones
Celtas e Ibera en extensas zonas del Centro-Norte. Llego a fijar caracteres
superando al Asturcón como caballo de carreras de carros. Este caballo llamó
mucho la atención a los romanos por que tenía gran facilidad para practicar el
paso de andadura (trote suave que logra el caballo alargando las extremidades
alternativamente).

Algunas de las características de este caballo pueden persistir hoy en
día en el Caballo Losino. El caballo CELDON fue definido por DIFFLOTH
(1927) como un caballo cabeza grande, fuerte, resistente, aplomos
defectuosos y un potente esqueleto. Características que en su mayoría (cabeza
grande y resistencia) las presenta el actual caballo Losino.

Los Cartagineses (500 años a.C.) de nuevo aportaron sus caballos de
cabeza grande y acarnerada a nuestra península. (RIDGEWAY, 1903).

A la dominación Cartaginesa le sucedió la Romana,
aproximadamente en el año 200 a. C. La gran hegemonía Romana en el
mundo civilizado, llevó consigo la mezcla de razas caballares de los distintos
pueblos sometidos por el Imperio Romano con los propios que ellos
aportaban.

En el año 405 de nuestra era, tres pueblos bárbaros, los Suevos,
Vándalos y Alanos, ocuparon la Península Ibérica de norte a sur. Los Suevos
y Vándalos poco influyeron en nuestra población caballar. En primer lugar
por que la invasión se hizo a pie y sólo con un escaso efectivo equino,
dedicado en su mayoría a labores de carga. De los Alanos hay referencias que
trajeron caballos de tipo germánico: grandes y acarnerados.

Según GÓMEZ (1959) la invasión Árabe en el año 711 que duró
ocho siglos, no aporto gran número de caballos a España. Sí es cierto que los
árabes fijaron su atención en las poblaciones equinas andaluzas, llegando a
establecer los Emires y Califas magníficas yeguadas.



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