Psicoanálisis y poesía,El C.A.L.

De

« leyenda » designaba en latín medieval : 'lo que debe leerse', permanezcamos en ello, que los « ipeistas » siempre fieles a la asociación internacional del psicoanálisis del qué éste se excluyó en 1963 consideran siempre que la práctica de la sesión corta apreciada por los neo-lacanianos es una blasfemia, es su más estricto derecho, pero la' herencia teórica está más allá de estas consideraciones.
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Publicado el : martes, 19 de febrero de 2013
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El C.A.L. Asistencia por Internet
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Tres paradojas althusserianas.*
*Louis Althusser compara la cura psicoanalítica con una carretilla llena de arena que levantada con un gato deja al principio escapar algunos granos, para a continuación, verter totalmente su contenido hasta quedar completamente vacía, signiîcando por la misma metáfora el înal de la cura. Ahora bien, una cura es inînita. Habrá siempre arena e incluso la carretilla vertical se llenará a deseo de la sal del inconsciente como un mineral inagotable, eterno, universal. *El « Caimán de l'Ecole Normale » gran lector del îlósofo Nicolas de Malebranche aîrmaba «que una carta (lettre) no llega siempre a su destinatario » como lluvias perdidas en el árido desierto, o granizo estéril sobre la banquisa de los polos se pierden en pura pérdida. La imagen malebranchiana tiende a demostrar que la naturaleza no cumple pues siempre su papel saludable; la carta es inutilidad vociferante, incluso: acto fallido, hasta catástrofe, (momento catastróîco). Ahora bien, Lacan considera que un discurso nunca pierde, no hay mensajes perdidos pues todos estas señales no llaman quizá decisiones inmediatas pero nutren lo inconsciente sutil o secretamente y sólo en el futuro a través de los almocárabes del alma es que estos paraísos perdidos (aclarados o no por el análisis) tomarán no solo una signiîcación sino que se requerirán como el pan, el agua, el fuego y el aire.
* « El Príncipe Tamala » nos describe al materialista como un ser que toma un tren en una estación desconocida, para algún tiempo después volver a descender en otra estación igualmente aleatoria. Mientras que el idealista elige una estación precisa para realizar un trayecto que lo conducirá a otra perfectamente determinada como el objeto de su ideal y su înalidad.
Artículo I. Condiciones de un pre-análisis en línea
Carta abierta a las instituciones psicoanalíticas
Con el în de redistribuir mejor las demandas de los ínter nautas en mi sitio, (www.cal.be.tf) he creado una nueva página titulada « contactar ». Realizada en PHP, ésta tiene por objetivo redirigir los visitantes a los sitios alli propuesto, sea por ayuda psicológica, psicoanalítica o médica.(incluso cursos de psicoanálisis)
Buscamos entonces los terapeutas DE TODAS LAS TENDENCIAS proponiendo aquí sus servicios. Parece que una reuniîcación de los diversos movimientos tiene ahora lugar, Alain Vannier (presidente del Espacio Analítico) anotaba «que hoy existen múltiples pasajes entre las Asociaciones, y que incluso en la dispersión, hay algo que hace comunidad » y el Señor J.A Miller parece poner în a su sectarismo por una nueva política de apertura....
Quizá nada espectacular para motivar numerosas resistencias « La independencia en la pluralidad » permanecerá probablemente poniendo de vista el carácter conservador de la mayoría que desde hace mucho tiempo ha hecho su propio camino.
De Lacan y su leyenda
« leyenda » designaba en latín medieval : 'lo que debe leerse', permanezcamos en ello, que los « ipeistas » siempre îeles a la asociación internacional del psicoanálisis del qué éste se excluyó en 1963 consideran siempre que la práctica de la sesión corta apreciada por los neo-lacanianos es una blasfemia, es su más estricto derecho, pero la' herencia teórica está más allá de estas consideraciones.
Cordialmente
Tassigny Frans
"Psicoanálisis y poesía
NouvellesPsicoanálisis y poesía
Capítulo 1
Proposición 1.
Si en cada psicoanalista, hay un poeta que dormita, y si en cada poeta hay un analista que se olvida, es porque ambos despiertan una lengua articulada: la del Inconsciente. Para los primeros, ésta se mueve en un campo cerrado, riguroso, casi “a puerta cerrada”; para los segundos, este campo no esta vivo sino siendo ávido, lírico, distraído o romántico.
Proposición 2.
Los amos del fracaso poseen el arte de las gentes que no tienen arte; los psicoanalistas, el de asistir; los poetas, el de maravillar. Los tres no obstante, están de frente ante su soledad, a menudo en la investigación, a veces en la música y en la alegría alrededor de los muros y los espacios en blanco que delimitan nuestras penas.
Proposición 3.
No hay poeta establecido o poeta callejero, hay poetas simplemente. Por el contrario, no hay psicoanalistas simplemente. Éstos sean notarios del espíritu, amos del inconsciente, pedagogos, profesores, doctores o teóricos, están bien ubicados.
Proposición 4.
Los poetas, todos forman o hicieron parte de una “academia errante”. Para los más rebeldes, la de la aristocracia del proletariado; para los otros, digamos que son versados (versées) en la “lira”. Los Analistas, excepto algunos disidentes, están en la boca del poder, rara vez o nunca a la escucha de la anarquía.
Proposición 5.
Y si los poetas no fuesen sino falsos marginales escondiendo subrepticiamente su deshonra bajo la abstracta mascara de tinieblas insondables, de románticos de cafés, de líricos especuladores. Entonces, para reparar el bien que no han sabido dar o el mal de su mediocridad, será necesario de los analistas, toda su fuerza, para curar su impostura.
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Proposición 6.
Y si los analistas leen Nerval, es porque en la calle los convencieron que era un caso clínico casi ejemplar. Los poetas, ellos se acuerdan que había, en el tiempo en que la letra (lettre) mataba, un Gérard Labrunie, camillero y poeta en la comuna.
Proposición 7.
Es absolutamente necesario dirigirse del autor hacia su obra, es decir: que es porque tal creador posee una tal personalidad que produce tal obra. Y nunca a través de las características, especiîcidades de un texto, dibujar un perîl psicológico del autor y de toda una serie de conclusiones en una dicotomía de predicados diversos. Sería inútil interpretar los versos de Paul Pavel:
La leche negra del alba se bebe al crepúsculo,
como la representación macabra del campo de Auschwitz, lugar de sus escritos.
Proposición 8.
Si el poeta vive la angustia de la página en blanco y el analista la ruina de un consultorio vacío, es que ambos viven su arte como un brazo de su soledad y no como un despertar del pensamiento.
Adiciones.
Apéndice 1.
Los poetas son mayores, plenarios o meteoros, nunca profetas. La llegada del nazismo se debió a la necesidad para la Alemania de antes de la guerra, de un gran jefe espiritual, de una suerte de pastor del Alma alemana. Lo esperaban a través de la obra de los grandes Románticos. Desafortunadamente, el paraíso esperado se metamorfoseó en Apocalipsis, el gran guía se mutó en bárbaro sanguinario en las misas negras del holocausto.
Apéndice 2.
Entre los poetas enamorados de una mitología ligada a los elementos, los más sutiles son los que tratan sobre los minerales.
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L‘Argument.
Es necesario distinguir entre psicoanálisis como discurso y psicoanálisis como práctica que es la elección de un método de vida; el discurso psicoanalítico siendo además, inseparable de esta elección, puesto que emana de ella y a ella reconduce. Se llama psicoanálisis a un planteamiento que detenta un saber que revela y articula la oculta lengua del inconsciente y reconstruye al hombre para tender hacia una îlosofía vivida y practicada que no es otra cosa que la vida misma y la admiración ante la existencia del mundo en que por excelencia el hombre crea, su propia experiencia.
Proposición 1.
El Psicoanalista no da remedio al sufrimiento pero pretende descubrir el camino que condujo a este mal vivir. La verdad de la experiencia del analizante no puede limitarse al relato, conînarse a la narración puesto que la sustancia de lo vivido se le escapa y eso lo sabe ya que recurre a alguien que lo escuche y pueda
ayudarle a apropiarse de esta sustancia. Es la esperanza del encuentro analítico, la de la articulación de las palabras capaces de restablecer la relación entre el analizante y la realidad. De hecho, ninguno posee la verdad de su experiencia y se puede apropiar una parte de ésta conîándose a algún extraño. Hablar se convierte entonces en la elaboración de la travesía del dolor (tal como en un teatro donde la interpretación de la palabras tiene como escenario el dolor) integrado en el conjunto de un cuerpo social y, como testigo del sufrimiento y de las alucinaciones que éste generó. La idea de pérdida de una falsa identidad lleva al analizante a pasar por otra vía para reconocerse en su deseo.
“El Diván” (Roland Devolder) 6
Proposición 2.
Tomar al psicoanálisis como escenario, es desplazar el centro de gravedad del pensamiento, abrir brechas a las murallas de las verdades, reconocer humildemente que la mayoría de nuestras decisiones estarían determinadas no por elecciones provenientes del libre arbitrio sino por la investigación de la culpabilidad o la dictadura de la angustia. El analizante elabora su dolor tejido en las palabras de todos, bordeado de verbos ordinarios, blasón del eco del diario vivir. Es el primer testigo (de sus sueños) y aquí en la encrucijada de los caminos convergen “el sobreviviente”, “el asesino” y todos “los desaparecidos”. Todos esos muertos que ahora toman la palabra en la alucinación de otra realidad. El analizante acepta hablar con sus propias palabras con esas que le han permitido vivir, sobrevivir. Como si abordara la incertidumbre de una sombra rota que tiene una parte de su vida en secreto, él no puede exiliarse en el silencio. Habrá más lejos, un pasillo, una puerta, un alto, luego la sombra se sentará a la mesa hasta al Alba, examinará a su amo para desaparecer en su sueño. Al mismo tiempo traidor y îel, ella, habrá minado todos esos gestos pero no dirá nada puesto que cómplice, guarda el recuerdo del hombre (analizante), de su pensamiento que fue mutilado para que una memoria continuara existiendo; reconociendo un sentimiento excluido de la sensibilidad para que otra vida continúe.
Proposición 3.
“Cabestan” (Roland Devolder)
“Soy la herida y el cuchillo, la víctima y el verdugo”
¿No intenta Charles Baudelaire dar a través de la poesía un marco a su dolor? Vivía en el horror de la miseria, de donde casi nunca salió. Una frontera onírica le separa de este estado de cosas. Se duplica, deviene otro, se da un espacio de îcción pensando que formular su deseo de Estéta en el marco de un poema lo situaría además, como viniendo de un sueño que substituye la triste realidad. Así sus versos se apropian del conjunto de un estado creativo que cultiva de su condición: “el maldito”. Se margina, cierto, pero este es el motor de su creación. Sin torturas, no es nada, la vida le parece banal, plana. Consciente de tener un pensamiento mutilado, él lo erotiza.
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Esta erotización del sufrimiento, es el masoquismo; la alquimia de la muerte y del disfrute (goce, jouissance). La parte fundamental de su “enamoradas” da cuenta de la esfera de inuencia del deseo humano pues hay placer durante la experiencia del dolor. Éste es producido por una actividad alucinatoria que permite la permanencia del sufrimiento y su negación, más que su sublimación. La escena parnasiana de Charles Baudelaire da a ésta (experiencia) su verdadera dimensión: la de un fantasma. Hace participar a la alucinación en su poesía. Hace del traumatismo el tema de estética que su obra simbolista inaugura.
Proposición 4.
Daremos aún a los inquisidores del psicoanálisis el cuidado de revelarnos una vanguardia. El psicoanálisis no tiene cura metafísica, no se inquieta sino por la biografía. Excava en lo vivido y su recurso de memoria. Como si para algunos hubiese fallas secretas, rechazos callados, dramas imperceptibles, inconfesables. Habría pues mayores sufrimientos: aquellos a los que el hombre no hace caso (meconaït). Habría pues “males” ocultos que sin cese ligeramente golpean, dañan, sin que para ello farmacia alguna opere. Como si desde el principio, los dados estuvieran marcados y, el reparto hubiese sido falseado. Cómo si la piedra angular de la vida se inscribiera de malentendidos y de distorsiones en las que, los roles humanos fuesen distribuidos en deserciones que a lo largo de la existencia se tornan sordos al canto del mundo. Las religiones ofrecen la
compasión a las faltas humanas, la îlosofía la sabiduría de soportarlos estoicamente y el psicoanálisis la palabra que libera, por lo menos la búsqueda de una palabra en el silencio de las sombras y los pleitos de las oscuridad que nos ocultan el corazón.
“Ecce homo” (Roland Devolder) 8
Proposición 5.
El remordimiento, es la madera muerta de la conciencia depositada a los pies del hombre para que él haga con ella una hoguera de todas las cruces que lleva. El hombre permanece ante una frase secreta, impronunciable, impronunciada, que guarda hasta el alba en los enigmas del sueño. Como un pensamiento que aspira a reconocerse sobre la madeja de los sueños para a continuación rechazar lo que no pudo combatir, la poesía sostiene al hombre por su sombra, tornándole así, visibles sus cadenas. El hombre está en frente de sus verdugos cuando se acorrala en el silencio hace del “deseo momia”. El olvido es una cubierta abierta que guarda nuestros recuerdos compartidos de ganas y vómito, de deseo y aversión, de parto y muerte.
Proposición 6.
Entre psicoanalistas habría desafortunadamente la palabra, traición. Entre poetas, por el contrario, el concepto de descubrimiento. Comprende de otra forma: un gran poeta no es solo el que versiîca sino también el que encuentra y saca a la luz la obra de otros poetas. Y es principalmente esta escucha lo que lo engrandece. Han podido por lo tanto, colocar bajo el pórtico el bastón de los resentimientos, lo que ninguna escuela psicoanalítica alcanzó aún. Por el contrario, los psicoanalistas no pretenden agradar mientras que ciertos poetas, grandes o pequeños, eligen demasiado a menudo, lo que se hace en la época, estar a la moda, no aspirando más a “la obra futura a venir”.
Proposición 7.
La herencia lacaniana establece correspondencias entre psicoanálisis, lingüística y etnología. Su lengua es polifónica. A la imagen de James Joyce, Lacan imaginó un nuevo lenguaje cuyo registro es plural y desborda el marco clínico para abrir un campo que engloba una multitud de disciplinas. Lo que es notable en Lacan, es que no sólo está animado por la preocupación respecto de todo saber, sino también por la necesidad de ser un observador activo. Lo que no es posible sino en la medida en que uno vive su observación reformulándola en la teatralización, en una puesta en escena. He aquí una búsqueda de “ser el otro”, indagación y búsqueda de la identidad secreta y oculta del ser.
“El Analizante” (Roland Devolder)
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Por ultimo, en el curso la cura psicoanalítica, del análisis, con su sentido de vivído, de la situación, del episodio crucial y del diálogo, Lacan puede descubrir, aislar las características de comportamientos, señales, actitudes, fragmentos de discurso, que por si solos indican una identidad profunda, componiendo un ritual social y desdramatizando la condición humana. Arqueólogo del mobiliario psíquico, nomenclador de los símbolos, lingüista, puesto al descubrimiento de un inmenso montaje de îguras y pasiones; fresco vivo del teatro de la vida, sirve a los encantos de hombre de ciencia. Lo real de estos hechos de observación, así como un profundo estudio de la obra de Freud, conducen a un planteamiento integro, es decir: ESCRIBIR INDEPENDIENTEMENTE a pesar de los temas y sistemas dirigidos.
Proposición 8.
Toda “poesía vigilante” se traduce en la introspección del poeta. Éste se sorprende de ser, y si se reejó en “yo narciso”, comprende al que orece en su jardín secreto, su paraíso íntimo, es que se arrulló en una burbuja, un recubrimiento, como en busca del niño. Ciertamente, este campo onírico aureolado de imagen de niño se expone a menudo a una débil forma, a un romanticismo malvavisco, endulzado, de donde un sentimiento de rebelión, para muchos, una no aceptación del “poeta-niño-ingenuo”. Establezcamos un paralelo con Lacan frente al tema cartesiano dependiente y
simbolizado por $ barrado. ¿Sería necesario utilizar para el poeta una sigla barrada, rasguñada, borrando sus iniciales? Hasta cierto punto borrándose. He aquí el panorama de un álgebra poética, representando al autor barrado de una expresión de sus textos, abortando una lengua íntima para extraerse de una envoltura, de un mundo cerrado y tibio y dividiendo el cordón umbilical del “yo-poema-infancia”.
Proposición 9.
Más vale estar en posesión de una verdad que ser poseído por la verdad, pensaba Alfred Kollertisch. ¿Y si esta verdad se situara en la fe a un dios? ¿Existe él o no? ¿La vida de un hombre que cree que es mejor que la del descreído? Pascal piensa que Dios ayuda a los hombres a vivir, aunque su observación se aleja de su existencia o su virtualidad. Pascal no coloca la existencia de Dios como una pregunta básica, es la actitud del hombre ante la fe lo que analiza, es la perspectiva igualmente, de éste en el ateismo lo que él comenta; el problema de la existencia de Dios o no, pasa a ser una simple interrogación. Frédéric Nietzsche aîrma que Dios ha muerto, sea que exista o no. De esta interrogación, también se burla Nietzsche. Comprende entonces este aforismo anónimo:
“Dios ha muerto. Firma Nieetzsche. Nietzsche ha muerto. Firma Dios.”
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Observemos que el Evangelio y Zaratustra están aún bien vivos... El problema del psicoanálisis puede igualmente plantearse de la misma forma, es decir: del psicoanálisis, poco importa su orientación, puede ayudar a los hombres a vivir mejor o, al contrario, su campo no es más que el lugar de un chantaje, como una estafa donde los practicantes son travestidos en manipuladores. De otra parte, despierta una voluntad creadora, sería una herramienta de una nueva crítica o al contrario ocultaría la obra a un ojo ciclópeo no formulando su búsqueda sino allí de donde se nutre.
Proposición 10.
¿La felicidad sería otra cosa que la suma de los fragmentos que la constituyen, sería más aún? Stendhal anotaba en su Diario: "se estropea la felicidad describiéndola." Como no está en cosa alguna asignable, está toda en sí misma y a lo mejor no puede traducírsela sino en el ritmo o la música. Puede ser la onda del hombre que vive en comunión con las estaciones, y ritmada por el canto del mundo, ésta vierte su eco en lo inefable; decir la felicidad ya es deslustrarla, trivializarla, como si su meditación tornada indigente la lengua, su lengua mendicante. La felicidad no se pesa con palabras, ello signiîca el în de la escritura y se impone al poeta por este gran mutismo que le es propio, como los pájaros que librados al sol parecen papeles quemados de la memoria.
Proposición de los desechos de obra
Si para ser un buen ciudadano somos de una religión reconocida; para volverse francmasón, de ninguna religión reconocida; para pretenderse psicoanalista, de ninguna religión des-conocida .
El analizante viene a la cura con su estiércol de inconsciente que el psicoanalista hace rodar como el Escarabajo de Egipto.
“Rayas” (Roland Devolder)
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Proposición 11
Ciertamente, el psicoanálisis no es sólo asunto de obra, referencias sabias y palabras esotéricas. Si los escritos importan, es porque ellos son necesarios como modo de vivir ayudando así a su "colectivo" a reinventar el suyo, razón por lo que la palabra psicoanalítica sigue siendo una creación continua. Por el contrario la poesía; comprende la creación poética y no se preocupa ni por las realidades existenciales, ni por las necesidades de un grupo. Es asunto de rebeliones, de insumisiones, o incluso de provocaciones.
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