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REDVET. Revista electrónica de Veterinaria 1695-7504
2007 Volumen VIII Número 12B


REDVET Rev. electrón. vet. http://www.veterinaria.org/revistas/redvet
Vol. VIII, Nº 12B, Diciembre/2007– http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n121207B.html

Visión judeo-cristiana de la relación hombre-animal a través de la
historia y algunas aplicaciones de principios bíblicos relacionados
con el trato a los animales para nuestros tiempos

Martínez Plaza, Flavio Manuel. Centro Veterinario “ALÓ-VET” – Lima, Perú. Jr Huayna
Cápac 260 – Chaclacayo (Lima 08) Email: doctormar@comunidad.veterinaria.org y
flavioveter@gmail.com



REDVET: 2007, Vol. VIII Nº 12B

Recibido: 08.08.06 Referencia: BA010 Aceptado: 10.11.06 Publicado: 01.12.2007

Este artículo está disponible en http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n121207B.html concretamente en
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y reenvío siempre que enlace con Veterinaria.org® http://www.veterinaria.org y con REDVET® -
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Resumen

Esto es el resumen de una búsqueda bíblica relacionada con el trato que concedió el
pueblo hebreo a los animales, desde los tiempos de Noé hasta que se establecieron en la
Tierra Prometida, luego del éxodo de Egipto.

Hace ver que esta relación entre los israelitas y los animales, estaba basado en
Principios Bíblicos que les fueron dados, a través de la Ley Mosaica, en la cual se expresaba
el amor, la misericordia y la justicia por su creación, de parte de su autor Jehová Dios.

Así mismo, hace notar como estos principios que han sido heredados a través de la
Religión Cristiana a nuestra sociedad occidental, condenan severamente la explotación y el
trato cruel a los animales que frecuentemente les dispensa mucha gente en diversos países.

Palabras clave: Biblia | bienestar animal | sacrificio animal |
Key words: Bible | animal welfare | animal sacrifice|


***********

En Turquía, se encuentra el monte Ararat. Situado entre los límites de Turquía, Armenia e
Irán. El Ararat ha sido reconocido como el sitio donde descansan los restos de la antigua
embarcación de Noé, luego que descendieran las aguas del Diluvio Universal. El temor
reverente que tienen y han tenido los pueblos de Oriente a esta montaña, confirma que el
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relato del Génesis no ha sido una creencia exclusiva del judeocristianismo. Los turcos
llaman al Ararat Agridagui monte del Arca; los persas la conocen como Kuhinuih montaña
de Noé y los musulmanes le dicen Judi o lugar de descanso. Junto con los múltiples mitos
de un diluvio producido por la ira divina, también existen relatos paralelos de supervivientes
en una embarcación que reposa sobre una montaña. La tradición favorece al monte Ararat
más que a cualquier otro sitio. (1)

Sin duda, en la Biblia -aunque no la podemos considerar un texto científico- podemos
encontrar el registro histórico colectivo más antiguo sobre bienestar animal, del cual la
humanidad tiene memoria.

En el Libro de Génesis, capitulo 6, en los versículos del 18 al 22 podemos leer las
instrucciones estipuladas en un pacto que Dios hace con Noé:

“Y de veras establezco mi pacto contigo; y tienes que entrar en el arca, tú y tus hijos y tu
esposa y las esposas de tus hijos contigo. Y de toda criatura viviente de toda clase de
carne, dos de cada una, traerás dentro del arca para conservarlas vivas contigo. Macho y
hembra serán. De las criaturas voladoras según sus géneros y de los animales domésticos
según sus géneros, de todos los animales movientes del suelo según sus géneros, dos de
cada uno entrarán a donde ti allí para conservarlos vivos. Y en cuanto a ti, toma para ti toda
clase de alimento que se come; y tienes que recogértelo, y tiene que servir de alimento
para ti y para ellos”.

Y Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente
así.

Avanzando luego con el relato bíblico, encontramos el desenlace del Diluvio Universal, que
se describe de la siguiente manera en Ge 8: 4”Y en el séptimo mes, en el día diecisiete del
mes, el arca llegó a descansar sobre las montañas de Ararat” (Ge 8:4)

Considerando precisamente este relato bíblico, es que Angelo Palego, químico italiano, en el
año 1985, realiza su primer viaje de exploración al Monte Ararat.

El 3 de septiembre de 2003, el diario La Nazione (Italia), le hace un reportaje a Palego, a la
sazón con 67 años, luego de haber efectuado su décimo novena expedición, en el cual relata
hallazgos de un listón de madera que sobresale de la nieve aproximadamente 70 cm, a
4300 mts sobre el nivel del mar, en el monte Ararat, confirmando el descubrimiento de esta
histórica embarcación (2)

Por lo tanto, podemos aseverar que tal proeza humana -llevada a cabo por Noé y su familia-
es un hecho históricamente comprobado, el cual se relata en la Biblia, considerado
precisamente el Libro Sagrado del Judeocristianismo.

Es oportuno recordar en esta introducción que nuestra Sociedad Occidental -dentro de la
cual la mayoría de nosotros hemos nacido, vivimos y probablemente moriremos- establece
y nutre sus raíces en tres pilares o columnas: La Filosofía Griega, el Derecho Romano y la
Religión Judeo-Cristiana.

A través de este artículo describiremos sucintamente, la visión judeo-cristiana de la relación
hombre-animal a través de la historia y algunas aplicaciones de principios bíblicos
relacionados con el trato a los animales, para nuestros tiempos.

Empecemos describiendo al principal protagonista, Noé, hijo de Lamec y décimo hombre en
la línea desde Adán por medio de Set. Nació en el año 2970 a. E.C., ciento veintiséis años
después de la muerte de Adán
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El arca de Noé fue la provisión que permitió a los antepasados de toda la humanidad
sobrevivir al diluvio global en 2370-2369 a. E.C. Jehová le dio a Noé instrucciones
detalladas en cuanto a su tamaño, forma, sistema de iluminación y ventilación, así como
sobre los materiales que se deberían usar para su construcción. (Gé 6:14-16.)

El arca (heb. te·váh; gr. ki·b ō·tós) era rectangular, parecida a un cofre, con las esquinas
cuadradas y el fondo plano, mediría unos 134 m., por 22,5 m. y por 13,5 m., menos de la
mitad del largo del transatlántico Queen Elizabeth 2. Esto significa que el volumen bruto del
3.arca sería de unos 40.000 m. Se reforzó su interior añadiéndole dos pisos, con lo que las
2tres cubiertas sumaban un total de más de 8.900 m. de superficie hábil.

La lista de ocupantes del arca era impresionante. Aparte de Noé, su esposa y sus tres hijos
con sus respectivas esposas, tenían que acomodarse en el arca criaturas vivientes “de toda
clase de carne, dos de cada una [...]. Macho y hembra serán…..según su género. Teniendo
esto presente, algunos investigadores han afirmado que con que hubiese en el arca tan solo
43 “géneros” de mamíferos, 74 “géneros” de aves y 10 “géneros” de reptiles, se podrían
haber producido la variedad de especies conocidas en la actualidad
También habría que almacenar una gran cantidad y variedad de comida para alimentar a
todas estas criaturas durante más de un año (Habrían de pasar en el arca un total de 371
días aproximadamente).

Noé pasó tal vez cincuenta o sesenta años construyendo –con la tecnología naval de hace
34400 años aproximadamente- un enorme navío de unos 40.000 m de volumen para la
supervivencia de su familia y muchos de los ascendientes de los animales actuales.

Entonces pues, debemos reconocer que desde los albores de la humanidad, el bienestar del
género humano ha estado ligado inexorablemente a la compañía y bienestar del género
animal. Y precisamente fueron ocho almas, las que tuvieron que dedicar su tiempo,
esfuerzos, y energías previamente al diluvio, para preparar durante muchos años esta nave
y luego hacer lo mismo durante un año aproximadamente al cuidar –entiéndase: limpiar,
alimentar, atender -a todos aquellos animales dentro del arca, progenitores de aquellos que
en la actualidad favorecen de diversas maneras a la gente.

Entonces para los que nos consideramos cristianos, este relato histórico nos debería hacer
meditar, acerca de la labor que cada uno de nosotros está realizando con respecto al trato
de los animales. Cualquiera que sea el lugar donde estemos o el trabajo que
desempeñemos, tenemos un compromiso heredado, con estas ocho personas que hicieron
posible que el mundo animal nos rodee y nos beneficie. Así mismo todos nosotros debemos
ocuparnos en aportar nuestro esfuerzo máximo posible -el cual por muy grande que sea no
igualará al de Noé y su familia- para transmitirlo a las generaciones futuras.

Por supuesto que merece la pena aclarar -aun cuando no es el objetivo de este artículo-
que el motivo principal, de la construcción del arca era la supervivencia del género humano,
según el deseo de su creador Jehová Dios.

En el relato del primer libro de la Biblia, Génesis, se puede ver en la secuencia de la
creación, que todo fue creado ordenadamente con el objetivo final de satisfacer las
necesidades de la humanidad, lo que incluía a los animales; por eso es que Noé, no sólo
prepara un navío para salvarse solo él y su familia, si no uno apropiado para salvar a todo
género animal conocido, ya que de ello dependía en gran medida también la supervivencia
del hombre.

Se ve pues que el hombre encaja en la escena terrestre como aquel que tiene dominio, y
como aquel para quien la entera estructura compleja de la vida existe en la Tierra. Las
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preguntas que nos planteamos son las siguientes: ¿El hombre ha estado a la altura de este
privilegio recibido? Los resultados que se ven en la actualidad ¿Demuestran que el hombre
ha manejado bien todas estas prerrogativas? (3)
Como este artículo describe la relación bíblica hombre-animal, es pertinente antes de
continuar, observar los diferentes términos, que se emplean en las Escrituras para denotar
a los animales.

El término hebreo behe·máh se emplea con referencia a cuadrúpedos grandes, por lo
general animales domésticos, aunque de vez en cuando también se usa para referirse a
animales salvajes. En el texto bíblico se traduce por ‘animal doméstico’, ‘bestia’ y “ganado”.
(Gé 1:26; 9:10) La palabra hebrea ré·mes se utiliza para “animales movientes” o “cosas
que se arrastran”. Proviene de la raíz ra·más, que significa “moverse; reptar”. (Gé 6:20) Por
otra parte, el término hebreo jai·yáh, cuyo significado literal es “[criatura] viviente”, se
emplea con referencia a “bestias salvajes” o “animales salvajes”. (Gé 1:28; 3:14) (4)

Jehová Dios hizo a todos los animales, creando para cada familia genérica a sus primeros
progenitores, pues el registro bíblico afirma que Dios hizo a cada uno “según su género”.
(Gé 1:25.) En este artículo se va a tratar en particular de los animales terrestres.

Originalmente se le dio al hombre dominio sobre los animales. (Gén. 1:28) Se hizo esto
debido a su gran superioridad mental. En vista de que Dios le concedió al hombre perfecto
el dominio o autoridad sobre las diversas criaturas de la Tierra, era evidente que siempre
tendría que rendir cuentas a Dios por este dominio sobre los animales, ya que en el libro de
Lucas 12:48, se menciona que a quien más se le da, más se le exigirá.

Aunque a menudo, el hombre ha ejercido este dominio a través de la historia, de una
manera cruel y destructiva, no obstante, es el amo innegable de ellos.

La Biblia muestra que Jehová Dios dio al hombre dominio sobre la creación animal, ya que
en Gén. 1:28 Dios los bendijo y les dijo: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la
tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras
de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”

Estas palabras, dirigidas a las primeras personas humanas, indican que el propósito de
Jehová era que toda la Tierra llegara a ser como el jardín de Edén, llena de personas
humanas que hicieran su voluntad y vieran que se mantuviera el bienestar de la
creación animal

Aunque antes del Diluvio, el hombre ya mataba animales para hacerse ropa y ofrecer
sacrificios. Recordemos que en Ge 3:21, se menciona que el mismo Dios Jehová procedió a
vestir a Adán y su esposa haciendo largas prendas de vestir de piel, lo cual no se podría
haber realizado sin el sacrificio previo de los animales. De igual forma en Ge 4:4 se describe
el primer sacrificio ritual de un animal para alabanza a Dios, de parte de Abel

Pero no fue sino hasta después de este Diluvio, que Noé y su familia recibió permiso de
Jehová para incluir la carne en su alimentación, aunque se les estipuló que la desangraran.
(Gé 9:3, 4.) Esta concesión hizo permisible matar animales para alimento; no obstante,
no se dio autorización para la matanza innecesaria por la mera emoción de cazar o el afán
de ostentación, como debió ser el caso de Nemrod, “poderoso cazador en oposición a
Jehová”. (Gé 10:9.) (5)

Aunque si podían matar animales que definitivamente eran perjudiciales a su bienestar.
Como se estipulaba en algunos aspectos de la Ley Mosaica que fue entregada a Israel.

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Por ejemplo si un toro corneaba a cualquier persona, con muerte de la víctima, entonces,
este animal debería ser apedreado y muerto; su carne no era consumida y el dueño
quedaba libre de castigo. Pero si un toro anteriormente hubiera tenido la costumbre de
cornear y se le hubiera advertido al dueño previamente, y éste no lo hubiera tomado las
medidas para evitarlo, entonces si el animal embestía con desenlace fatal, entonces toro y
dueño deberían morir apedreados. En el caso de este último, podía redimir su castigo por la
persona muerta, pagando un rescate o indemnización impuesta por los jueces (Éxo.
21:2830).

En otras palabras, los intereses y el bienestar legítimos del hombre siempre tenían
y tienen precedencia.

LA LEY

En 1513 a. E.C., Jehová le dio a Israel la Ley por medio de Moisés en el desierto de Sinaí.
El pueblo presentó ofrendas de comunión y escuchó la lectura del libro del pacto, después
de lo cual concordaron en obedecer todo lo que Jehová había hablado.

Las Diez Palabras (Éx 34:28) o Diez Mandamientos constituían la parte básica de la Ley,
pero estaban combinados con unas 600 leyes más, cuya observancia era de igual
obligatoriedad para los israelitas.

Como un “muro” que separara a judíos de gentiles, la Ley mosaica protegió al pueblo de
Dios de contaminarse con la forma de pensar y las prácticas del paganismo (6)

Algo que marcaría esta relación, es lo que se estipuló en el libro de Éxodo, capítulo 20,
versículos 4 y 5: ”No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna
que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo
de la tierra. No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu
Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva”.

Por lo tanto para el pueblo hebreo estaba bastante claro el evitar la idolatría, lo que incluía
adorar todo tipo de imágenes, efigies o esculturas de animales; lo cual lo diferenció
radicalmente de otras culturas vecinas y pueblos coetáneos. Sin embargo, fue precisamente
la adoración de un becerro de oro, la primera forma de idolatría en que cayeron los
israelitas, después del éxodo de Egipto, mientras Moisés recibía las tablas de la Ley en el
monte Horeb (Ex 32:8)

La adoración idolátrica egipcia representaba a sus dioses por medio de vacas, toros y otros
animales, y es probable que eso influyera de manera importante en los israelitas y los
llevara a adorar a un becerro.

También se repitió este tipo de adoración –los becerros de oro- durante el reinado del
primer rey secesionista Jeroboán, para evitar que el pueblo adepto a él, regresara a adorar
a Jehová en el templo de Jerusalén. (1Re 12:26-28.)

Pero Jehová también aportó más detalles sobre la vida y la sangre cuando entregó la Ley
mosaica a Israel. La Ley estipulaba ciertas ofrendas de grano, aceite y vino para Dios
(Levítico 2:1-4; 23:13; Números 15:1-5). También estipulaba sacrificios de animales.
Respecto a estos, Dios dijo: “El alma de la carne está en la sangre, y yo mismo la he puesto
sobre el altar para ustedes para hacer expiación por sus almas, porque la sangre es lo que
hace expiación en virtud del alma en ella. Por eso he dicho a los hijos de Israel: ‘Ninguna
alma de ustedes debe comer sangre’”. Jehová añadió que si alguien, como por ejemplo un
cazador o un ganadero, mataba un animal para comer, tenía que derramar su sangre y
cubrirla con polvo. Dado que la Tierra es la tarima de los pies de Dios, al derramar la sangre
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del animal sobre la tierra, la persona indicaba que le devolvía esa vida al Dador de la vida
(Levítico 17:11-13).

El Creador decidió dar a la sangre una importancia singular al reservarla para un uso
especial que podría salvar muchas vidas. Desempeñaría un papel esencial en lo relacionado
con cubrir, o expiar, los pecados. De modo que, bajo la Ley, el único uso que Dios
autorizaba para la sangre de los animales era el de derramarla sobre el altar para hacer
expiación por la vida de los israelitas, quienes buscaban el perdón de Jehová. (7)

OFRENDAS
Los hombres han presentado ofrendas a Dios desde tiempos arcaicos. Las primeras ofrendas
de las que hay registro son las primicias del suelo que presentó el hijo mayor de Adán, Caín,
y los primogénitos del rebaño que ofreció su hijo más joven, Abel, como ya mencionó
anteriormente.

Bajo la Ley. Todos los sacrificios efectuados bajo el pacto de la Ley señalaban a Jesucristo
y su sacrificio o a los beneficios que se derivan de dicho sacrificio. Así como Jesucristo fue
un hombre perfecto, todos los animales sacrificados también tenían que ser sanos y sin
tacha. (Le 1:3, 10; 3:1.) Tanto el israelita como el residente forastero que adoraba a
Jehová tenían que presentar las diversas ofrendas.

Clases de Ofrendas: La Ley establecía cuatro tipos: Quemadas, de Paz, por el Pecado y
por la Culpa.

Cada una de ellas era clasificada en la Ley Mosaica, especificándose cuando era oportuno
emplearse y sus características; sin embargo todas tenían en común sacrificios de animales
sanos, que iban desde palomos o tórtolas, pasando por cabras, ovejas, carneros, hasta
reses vacunas (machos y hembras) de diferente edad y sexo. (8)

Según la ley mosaica, un animal castrado no era adecuado para sacrificio. Ésta declaraba:
“[Un animal] que tenga los testículos comprimidos o aplastados o arrancados o amputados
no deben presentarlo a Jehová, y en su tierra no los deben ofrecer.” (Lev. 22:24) Esta ley
no prohibía específicamente la castración, pero evidentemente hacía que los israelitas se
abstuvieran de esta práctica. (9)

Evidentemente esto hacía que los israelitas cuidaran sus vacadas, dándoles el mayor confort
posible y preocupándose por seleccionar a los mejores animales entre ellos.
Si bien luego de efectuar el sacrificio y derramar la sangre en el altar, el animal era
consumido por los sacerdotes y/o el oferente algunas veces, sin embargo este no era el
motivo principal por el que se presentaba los animales más sobresalientes, si no porque en
estos sacrificios estaba implicado algo más valioso, que tenía que ver con su vida
espiritual: la reconciliación con su Dios, mediante la obtención del perdón, lo cual
redundaba en restablecer su bienestar mental, emocional y físico.

Trato misericordioso a los animales. Proverbios 12:10 dice: “El justo está cuidando del
alma de su animal doméstico, pero las misericordias de los inicuos son crueles”. Mientras
que la persona justa conoce las necesidades de sus animales y se preocupa por su
bienestar, las piedades de la persona mala no se conmueven por necesidades como estas.

Según los principios materialistas e insensibles de gran cantidad de personas, el trato que
muchos dan a los animales solo se basa en el beneficio que pueden obtener de ellos. Lo que
la persona perversa consideraría un cuidado adecuado en realidad puede ser un trato cruel.

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El interés que la persona justa siente por sus animales, imita y muestra el propio interés
que Dios siente por ellos como parte de su creación, para lo cual estableció en la Ley,
algunos recordatorios como:

“Pero el séptimo día es un sábado a Jehová tu Dios. No debes hacer ningún trabajo, tú, ni tu
hijo, ni tu hija, [ni] tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal doméstico, ni tu residente
forastero que está dentro de tus puertas”.(Ex 20:10)

”Si encontraras el toro de tu enemigo, o su asno, descarriado, sin falta has de devolvérselo.
Si vieras echado debajo de su carga el asno de alguien que te odia, entonces debes
guardarte de dejarlo. Junto con él, sin falta has de librarlo. (Ex 23:4,5)

”No debes poner bozal al toro mientras está trillando. (De 25:4)

”No debes ver caerse en el camino el asno de tu hermano, o su toro, y retirarte
deliberadamente de ellos. Sin falta debes ayudarle a levantarlos. (De 22.4)

De la misma manera, Dios muestra su misericordia, mediante las palabras que le dirige a
Jonás:”Y, por mi parte, ¿no debería yo sentir lástima por Nínive la gran ciudad, en la cual
existen más de ciento veinte mil hombres que de ningún modo saben la diferencia entre su
mano derecha y su izquierda, además de muchos animales domésticos?”.(Jonás 4:11)

Algunas aplicaciones de Principios Bíblicos para la Actualidad

“Si a los animales se les puede usar como alimento para sostener la vida de la gente —
comentó la revista ¡Despertad! del 8 de noviembre de 1980—, parece razonable el que se
les use en experimentos médicos para salvar vidas. Sin embargo, esto no da licencia para
llevar a cabo experimentos inútiles que se efectúen repetidas veces sin ninguna restricción y
que sometan a los animales a sufrimiento intenso.” Ciertamente, la crueldad despiadada
hacia los animales es injustificable desde el punto de vista bíblico. (10)

El principio de tratar bien a los animales también incluye, desde luego, a las mascotas.
Sería muy cruel adoptar una mascota y luego hacerla sufrir descuidándola o maltratándola.
Ahora bien, si un animal está sufriendo mucho debido a una enfermedad grave o una
herida, tal vez sea bondadoso darle muerte. (11)

No obstante, cabe la pena recordar que los animales eran para el servicio del hombre,
nunca a la inversa. Dios no vaciló en usar la piel de animales para vestir a la primera pareja
humana. Se complació con la ofrenda que Abel hizo de una oveja sacrificada.

Cabe a estas alturas hacer una pregunta de reflexión: ¿Debería estar el bienestar animal
por encima del bienestar del hombre?
La respuesta es concluyentemente negativa, si reconocemos que la ley de Dios también
hizo provisiones para la destrucción de cualquier animal que llegara a constituir un
verdadero peligro para el hombre. Por ejemplo, se podía entrampar a las zorras que
dañaban una viña y se podía dar muerte a los animales que atacaban los rebaños de un
hombre.

Los intereses justos del hombre y su bienestar siempre tenían prioridad; cuando los
animales interferían seriamente con éstos era apropiado darles muerte, sin tener culpa por
ello ante Dios el Creador. (12)

Para concluir, este artículo, mencionaremos que en Israel al morir los animales no eran
enterrados en cementerios, sino que eran arrastrados y arrojados fuera de la ciudad. (Véase
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Jeremías 22:18, 19; el cual describe el entierro de una asno, que consistía en arrastrarlo y
arrojarlo fuera de la ciudad).

Por supuesto que esto no se compara con los funerales y entierros que los antiguos egipcios
daban a sus toros sagrados Apis, así como también sus cementerios que contenían cientos
de miles de gatos, mandriles, cocodrilos y chacales momificados.
Tales prácticas son completamente ajenas a las enseñanzas de la Biblia.

A través de los siglos, la adoración falsa a menudo ha estado relacionada con una actitud
incorrecta hacia la creación animal. Cocodrilos, mandriles y toros se han mantenido en los
templos, y allí se les ha bañado, perfumado y alimentado con los mejores alimentos,
mientras que los humanos en la misma zona vivían en condición miserable y con hambre.
Las naciones poderosas han tomado a cierto animal o pájaro como el símbolo orgulloso de
su gobierno y de su pueblo, venerando celosamente ese símbolo animal.

Entonces ¿Cuál debería ser el punto de vista correcto y equilibrado del bienestar animal en
este tercer milenio, para nuestra sociedad occidental, heredera de los principios
judeocristianos? ¿Cómo podemos determinar eso?
Por medio de no olvidar el propósito para el cual los animales fueron diseñados por el
Creador, ni la relación de dependencia con la humanidad que Dios mismo les asignó a
ellos.

AGRADECIMIENTOS:

En primer lugar a Jehová Dios por darme todo aquello que me permite vivir
satisfactoriamente.
En segundo término a mi padre Víctor Manuel, por ser un ejemplo con su vida.
A mi esposa Susy y mi hijo Daniel, quienes son motivo de mi esfuerzo e inspiración.
A la Sociedad Watchtower Bible and Tract, por su excelente material de
investigación.

BIBLIOGRAFÍA:

- (1) http://es.geocities.com/dfsandin/Santo/Arca1.htm
- (2) www.noahsark.it. “Como he encontrado el Arca de Noé. Historia
documentada de un gran descubrimiento histórico” Palego, Angelo (Año 1999,
Ediciones Mediterráneo). Italia
- (3) Revista “Despertad” 8/10/78 pág 17-20 *
- (4) Libro “Perspicacia para comprender las Escrituras” 1991 Vol 1 pág 141 *
- (5) Libro “Perspicacia para compre91 Vol 1pág 142,143 *
- (6) Revista “Atalaya” 15/03/03 pág 20 *
- (7) talaya” 15/06/04 pág 14-19 *
- (8) Libro “Perspicacia para comprender las Escrituras” 1991 Vol 2 pág 522-526
*
- (9) Revista “Atalaya” 01/09/73 *
- (10) Revista “Despertad” 08/07/90 pág 10,11 *
- (11) Revista “Atalaya” 15/01/03 pág 30 *
- (12) Revista “Despertad” 22/10/72 pág 5-8 *
- Biblia, Versión “Traducción del Nuevo Mundo” * (utilizada para todas las citas
bíblicas)
* Editadas y Publicadas por WatchTower Bible and Tract Society of New York
(en idioma español)

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