La Ambigüedad de los Principios de la Bioética. (The Ambiguity of the Bioethics’ Principles)

De
Publicado por

Resumen
Los principios de la bioética, acuñados en Estados Unidos a finales de los años 70 y difundidos en nuestro medio desde una década después, contienen en su interior una ambigüedad semántica, que se analiza en sus líneas maestras
esta ambigüedad oscila entre un significado relativista y otro acorde con el concepto clásico de naturaleza
esta ambigüedad se ha transmitido a quienes, dentro del ámbito de la ética médica hipocrática, han adoptado su terminología, que son la inmensa mayoría de la clase médica. Este fenómeno está llevando con facilidad a abandonar la ética médica basada en la ley natural (la tradición hipocrático–cristiana), para hacerla desembocar en un relativismo más o menos abierto. Para evitar este problema, se proponen algunas soluciones en el campo de la terminología ética médica.
Abstract
The principles of the bioethics, coined in United States at the end of the seventies and diffused in our social environment one decade later, enclose inside a semantic ambiguity that here it is analyzed in their master lines
this ambiguity oscillates between a relativistic meaning and another agreed with the classic concept of Nature
this ambiguity has been transmitted to who, being part of the field of the Hippocratic medical ethics, have adopted its terminology, and these are the immense majority of the medical class. This phenomenon is easily leading towards the abandonment of the medical ethics based on the natural law (the Hippocratic–Christian tradition), to make it finish in a more or less clear relativism. To avoid this problem, some solutions in the field of the medical ethical terminology are proposed.
principios de la bioética|ley natural|ética médica hipocráticocristiana|relativismo|terminología
Publicado el : viernes, 01 de enero de 2010
Lectura(s) : 53
Etiquetas :
Fuente : Cuadernos de Bioética 1132-1989 (2010) Vol. XXI Num. 71
Número de páginas: 10
Ver más Ver menos
Cette publication est accessible gratuitement

La ambigüedad de los principios de la bioética
LA AMBIGÜEDAD DE LOS PRINCIPIOS DE LA
BIOÉTICA
THE AMBIGUITY OF THE BIOETHICS’
PRINCIPLES
Antonio Pardo Caballos
Departamento de Humanidades Biomédicas,
Universidad de Navarra
Edifi cio Los Castaños. Irunlarrea, 1. 31008 – Pamplona.
Teléfono: 948425600, ext. 6203. Fax: 948425630.
apardo@unav.es
Resumen
Los principios de la bioética, acuñados en Estados Unidos a fi nales de los años 70 y
difundidos en nuestro medio desde una década después, contienen en su interior una
ambigüedad semántica, que se analiza en sus líneas maestras; esta ambigüedad oscila
entre un signifi cado relativista y otro acorde con el concepto clásico de naturaleza;
esta ambigüedad se ha transmitido a quienes, dentro del ámbito de la ética médica
hipocrática, han adoptado su terminología, que son la inmensa mayoría de la clase
médica. Este fenómeno está llevando con facilidad a abandonar la ética médica basada
en la ley natural (la tradición hipocrático–cristiana), para hacerla desembocar en un
relativismo más o menos abierto. Para evitar este problema, se proponen algunas
soluciones en el campo de la terminología ética médica.
Palabras clave: principios de la bioética, ley natural, ética médica hipocrático-
cristiana, relativismo, terminología bioética.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 39Antonio Pardo Caballos
Abstract
The principles of the bioethics, coined in United States at the end of the seventies
and diffused in our social environment one decade later, enclose inside a semantic
ambiguity that here it is analyzed in their master lines; this ambiguity oscillates bet-
ween a relativistic meaning and another agreed with the classic concept of Nature;
this ambiguity has been transmitted to who, being part of the fi eld of the Hippocratic
medical ethics, have adopted its terminology, and these are the immense majority of
the medical class. This phenomenon is easily leading towards the abandonment of
the ethics based on the natural law (the Hippocratic–Christian tradition), to
make it fi nish in a more or less clear relativism. To avoid this problem, some solutions
in the fi eld of the medical ethical terminology are proposed.
Key Words: bioethics’ principles, natural law, Hippocratic–Christian medical ethics,
relativism, bioethics’ terminology.
11. Introducción ciones que se desea analizar . Además, se
trata de una época en que las discusiones
En este trabajo describiremos inicial- éticas en biomedicina están candentes,
mente los principios de la bioética, en debido, sobre todo, a las investigaciones
su versión más popular; a continuación éticamente incorrectas que ya habían sa-
2se analizará su ambigüedad interna, y lido a la luz , y a las preocupaciones que
la ambigüedad especial que surge al ser suscitan las nuevas tecnologías que se
adoptados dichos principios por los cul- hacen comunes por entonces, en concreto,
tivadores de la ética médica hipocrática, el respirador.
con el consiguiente peligro de relativismo Dos muestras paradigmáticas de este
moral. Por último, para esquivar este enfoque basado en principios nos las
3peligro, se apuntan algunas soluciones ofrecen el informe Belmont y la obra
prácticas sobre el modo de hablar en 1 Cf. Doucet H. Au pays de la bioéthique,
ética médica, y se hace un resumen con- l’éthique biomédicale aux Etats-Unis. Genève: Labor
et Fides, 1996: 217.clusivo.
2 De esta época data la primera Declaración
de Helsinki de la Asociación Médica Mundial sobre
2. Los principios éticos en biomedicina Principios éticos para las investigaciones médicas
en seres humanos: http://www.wma.net/s/poli-
cy/b3.htm (accedido el 27 de abril de 2009).Junto con el nacimiento del término
3 The Belmont Report. Ethical Principles and
bioética en los años 70, y de modo con- Guidelines for the Protection of Human Subjects
temporáneo, hablar de cuestiones de ética of Research. The National Commission for the
Protection of Human Subjects of Biomedical and médica en el ámbito estadounidense se
Behavioral Research. April 18, 1979. http://ohsr.
suele expresar siempre como una serie de od.nih.gov/guidelines/belmont.html Accedido el
principios que deben aplicarse a las situa- 27 de abril de 2009.
40 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLa ambigüedad de los principios de la bioética
de Beauchamp y Childress Principles of complicaciones sobre el caso concreto. Y
4biomedical ethics . este enfoque, por su facilidad de uso, se
La primera es un informe, con unas ha contagiado a la ética profesional. En
recomendaciones sobre la ética de la ex- cuestiones técnicas tiene razón de ser,
perimentación, solicitado por el gobierno pues el aumento de complejidad técnica
estadounidense a una comisión nombra- en Medicina impone una cierta racionali-
da ex profeso. Las recomendaciones se ex- zación de la actuación para posibilitarla,
presan en forma de principios: protección lo que no quita la libertad del médico
de la persona (lo que signifi ca protección para salirse de un protocolo si lo estima
de su autonomía), benefi cencia (que in- conveniente en un caso concreto. Por
cluye el no hacer daño y procurar que los contra, en ética, seguir ciegamente un
benefi cios obtenidos de la investigación protocolo es esquivar la obligación de
superen sus inconvenientes) y justicia decidir en conciencia.
(que signifi ca evitar la discriminación de
los sujetos de investigación a la hora de 3. Los principios en la obra de Beau-
elegirlos como sujetos de investigación o champ y Childress
como posibles benefi ciarios de los resul-
tados obtenidos). La formulación de las cuestiones de
La obra de Beauchamp y Childress, ética médica como principios ha tenido
cuya primera edición es del año anterior gran éxito. Y, en concreto, la obra de
al informe Belmont, también hace uso de Beauchamp y Childress ha quedado como
los principios. Su nombre es parecido a canónica en ética biomédica en el ámbito
los empleados por Belmont: respeto a la anglosajón: actualmente conoce la quinta
autonomía del paciente, no malefi cencia, edición; todas ellas están ampliadas y/o
benefi cencia, justicia. corregidas con respecto a las anterio-
En esta peculiar inclinación por el em- res. La infl uencia de su enfoque de los
pleo de principios cabe ver, en el campo principios ha sido enorme: además de
de la ética, un cierto contagio del prag- la difusión en el ámbito estadounidense
matismo de la práctica médica: muchas e inglés, se ha extendido por todo el
de las actuaciones médicas se realizan mundo con rapidez. Hoy resulta raro
de modo sencillo siguiendo protocolos encontrar autores de ética médica que
de actuación elaborados por expertos. Se no los empleen.
trata, simplemente, de seguir las reglas, Sin embargo, el generoso empleo de
sin necesidad de plantearse muchas los principios no implica homogeneidad
de significados, que conocen muchas
4 Beauchamp TL, Childress JF. Principles of variaciones. En la obra de Beauchamp
Biomedical Ethics. 5 ed. New York: Oxford, 2001; y Childress, cuyo enfoque es el que se
472. Para este trabajo hemos trabajado sobre la cuar-
ha difundido con mayor amplitud, los ta edición, la más extensa de todas las publicadas:
Beauchamp TL, Childress JF. Principles of Biomedical principios vienen a tener el signifi cado
Ethics. 4 ed. New York: Oxford, 1994; 546. siguiente.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 41Antonio Pardo Caballos
6El principio de respeto a la autonomía evitar posibles abusos . Dicho de otro
viene a signifi car que debe reconocerse modo: no malefi cencia se entiende como
que cada persona tiene sus propias reglas evitar al paciente lo que le es desagra-
de autogobierno, y que es libre tanto de dable, lo que no quiere o no le apetece,
las injerencias de otros como de las limi- no lo que es un mal, en el sentido fuerte
taciones de un conocimiento incompleto. del término.
Para esta defi nición se remiten expresa- El principio de benefi cencia es lo
mente a Kant y Stuart Mill, aunque se mismo pero visto en positivo: en vez de
fi jan sólo en aspectos muy superfi ciales no hacer el mal (lo que el otro no desea),
de estos autores; las descripciones que consistiría en hacer el bien (signifi cando
7siguen tras enunciar el principio se li- esto solamente «lo que el otro desea») .
mitan a una cuestión fáctica de respeto La explicación se desarrolla dentro de un
a las decisiones de los demás, sin intro- contexto de consideración de la sociedad
misión por parte de la atención sanitaria, como una realidad convencional, en la
y al fi nal se hace referencia al concepto que la única justifi cación para dicha
de «el mayor interés del paciente» para benefi cencia es la justicia conmutativa
los casos en que éste no pueda expresar con los benefi cios que, a su vez, el que
5sus deseos . Volveremos luego sobre la debe actuar ha recibido de otros en la
8cuestión. sociedad . Lógicamente, gran parte del
El principio de no malefi cencia se ex- discurso se extiende en la colisión de este
plica comenzando por el adagio médico principio con el de autonomía y en la
clásico primum non nocere. Sin embargo, crítica del paternalismo, es decir, de que
a diferencia del signifi cado de «hacer el médico decida por el paciente lo que
9daño» que interpretaría una versión es bueno hacerle . Pero, si el principio
clásica de la ética, el daño se considera inicial de la autonomía no decae por la
10sólo desde el punto de vista de la mate- benefi cencia , el bien es sólo lo que cada
rialidad de lo que se consigue, y nunca persona considera bueno para ella. Todas
desde el punto de vista de la acción en las refl exiones posteriores sobre análisis
si misma, de su intencionalidad de pro- costo–benefi cio, calidad de vida ajustada
vocar un mal (es decir, en un sentido no a los años y consideraciones similares se
sólo físico). Si sumamos a este punto de encuentran lastradas en su raíz por el
vista el acento en la calidad de vida del deber de respetar la autonomía.
paciente como uno de los benefi cios que El principio de justicia se ciñe a la
11debe esperarse de la Medicina, y su falta justicia distributiva : estamos hablando
de calidad como un daño, resulta lógico
que este apartado termine admitiendo la 6 Id., capítulo 4.
7 Id., 5.corrección ética de la ayuda para morir,
8 Id., pp. 269-71.
aunque con los debidos controles para 9 Id., pp. 271 y ss.
10 Id., p. 273.
11 Id., capítulo 6.5 Id., capítulo 3.
42 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLa ambigüedad de los principios de la bioética
de la sanidad como de algo mensurable otros tienen que decidir en ese momento
que se compra y se vende. Y que, por lo que es su bien o benefi cio.
tanto, está sujeta a un reparto equitati- La salida que aportan no evita con-
vo en sociedad. En la obra no aparece tradecirse con sus propias pretensiones:
ninguna otra consideración, ni de virtud habría que fi jarse sólo en factores tangi-
personal de la justicia, ni del deber del bles, tales como el sufrimiento físico y el
médico de no discriminar entre sus pa- diagnóstico médico, y tratar otras cues-
cientes ni nada por el estilo. La justicia tiones con precaución; sin embargo, no
es aritmética. debe limitarse sólo al dolor físico, pues
entonces queda fuera de consideración
4. La ambigüedad interna no instaurar o retirar tratamiento a un
comatoso. Queda así una ambigüedad
Esta formulación de los principios entre la objetividad y la subjetividad
13de la bioética contiene ambigüedades de lo que es un mal . Otros autores
internas. Nos fi jaremos solamente en una que hablan de principios de la bioéti-
cuestión más evidente. ca, como Engelhardt, ante esta misma
Cuando mencionamos el principio tesitura de intentar dilucidar, en un
de no maleficencia, concluimos que contexto autonomista, qué hacer con el
consiste en evitar lo que es desagradable paciente incapaz, se inclinan por hacer
al paciente, lo que éste no quiere o no una llamada a la prudencia y a la sensa-
14le apetece, no lo que es un mal, en el tez . El problema de esta salida es que
sentido fuerte del término. Lógicamente, no se deriva de una visión del hombre
en este contexto surge el problema de lo como mera libertad autónoma, sino de
que se debe hacer en el caso del paciente considerar al hombre como sujeto de
incapaz, y aparecen en primer plano las acción y de virtudes que le orientan a
instrucciones anticipadas, la familia (por- su perfección propia y, por tanto, ante
que sabe los deseos de ese enfermo o se una situación, puede dar respuestas
trata de menores), etc. Pero, ¿qué hacer prudentes o sensatas.
entonces cuando no existe esa posibilidad Esta oscilación, que aparece dentro
que remite a la autonomía del paciente? de lo irreal y teórico del planteamiento
Queda en primer plano el concepto, autonomista, se debe, en buena medida,
muy extendido en la práctica judicial a la necesidad de tocar la vida real, pues
estadounidense, de «el mejor interés del la bioética de los principios intenta ser un
paciente». Ahora bien, los autores ven sistema para resolver cuestiones éticas de
con claridad que es un criterio heterogé- la atención médica real; por ello, oscila
neo con el acento en la autonomía que entre sus propios presupuestos teóricos (el
12acaban de formular , pues signifi ca que
13 Cf. ibíd.
14 Engelhardt HT Jr. The Foundations of Bio-
ethics. New York: Oxford University Press, 1986;
12 Id., p. 180. pp. 310-1.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 43Antonio Pardo Caballos
hombre es un ser autónomo), y la realidad, 5. La ambigüedad externa
que es bien distinta. El realismo y el senti-
do común, con las virtudes profesionales, Como mencionamos al comienzo, la
las cualidades del buen médico, y el mejor difusión de estos principios ha sido enor-
interés del paciente, terminan haciendo su me. Prácticamente todo artículo que trate
aparición y derribando por tierra la idea de cuestiones éticas de la práctica profe-
del hombre como un ser que es autonomía sional en Occidente, y en otros muchos
pura y la suposición de que el bien del países, hace referencia a la autonomía,
paciente es sólo lo que él desea. benefi cencia, no malefi cencia y justicia.
Lo naïfnaïfnaïf y y las las ambigüedades del del plan-plan- Sin embargo, cuando los principios
teamiento de los principios son más son empleados o asumidos en un ambien-
patentes si se considera que la obra de te en que se ha cultivado hasta entonces
Beauchamp y Childress dedica un capítu- la ética médica hipocrática, aparece una
lo fi nal a ¡las virtudes e ideales de la vida nueva ambigüedad suplementaria, que
15profesional! , sin darse cuenta de que es hace aún más confuso el panorama de las
un tema heterogéneo e incompatible con ideas. Concretamente, esta ambigüedad
todo lo que llevan dicho anteriormente. consiste en que se da a los principios
En efecto, hablar de la virtud hace refe- un signifi cado acorde con la ética hipo-
rencia a una inclinación a ciertos actos crática.
hacia los que apunta nuestra naturaleza; Así, el principio de respeto a la au-
es decir, hablar de la virtud y del concep- tonomía es visto como la consideración
to clásico de naturaleza y de teleología ética que el médico debe tener por su
natural van unidos. En este caso, no se paciente, y el respeto subsiguiente a su
trata de que los autores hayan adoptado modo de concebir las cosas básicas de
la terminología de la virtud dándole otro la vida, pero dentro de un marco ina-
contenido, sino que hablan directamente movible, típico de la visión hipocrático
de las virtudes como hábitos morales; la cristiana: hay ciertas cosas que no entran
contradicción es fl agrante. dentro de lo que puede exigir el paciente
16Otros autores han recurrido a diversos y el médico no debe ni considerarlas ,
criterios para delimitar el alcance de los pues hacen referencia a cuestiones de ley
principios o su precedencia sin conseguir natural, que nunca se debe transgredir.
superar ni las contradicciones entre los Sin embargo, como el mero enunciado
principios ni esta ambigüedad de fon- no precisa dichos límites, y en la socie-
do, que les hace oscilar entre la visión dad actual se tiende a considerar como
ilustrada de la libertad sin trabas y la
realidad de una que tiene límites 16 Estas cosas son la muerte del paciente,
la mutilación, proporcionar tratamientos inútiles y orientaciones naturales.
o cuestiones que vayan contra la conciencia del
médico. Cf. Pellegrino ED. Decisions to Withdraw
15 Beauchamp T.L., Childress J.F. Principles ..., Life-Sustaining Treatment. A Moral Algorithm.
op. cit., capítulo 8. JAMA 2000; 283(8): 1065-7.
44 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLa ambigüedad de los principios de la bioética
ilimitado el derecho a la libre elección, Como es evidente a poco que se
el resultado es la ambigüedad de dicha razone, de esta ambigüedad se deriva
formulación. En ella podríamos incluir un peligro muy próximo para la ética
expresiones tan acuñadas en Medicina médica hipocrática: abandonar los lí-
como «consentimiento informado». mites naturales del ejercicio profesional
Otro tanto sucede con el principio de y dejar entrar una visión de la ética
benefi cencia y el complementario de no completamente relativista dentro de la
malefi cencia: no se sabe si se refi eren a atención médica.
un bien objetivo, o a un bien decidido
autónomamente por el paciente. Curio- 6. Posibles soluciones
samente, para referirse al bien objetivo,
ha quedado acuñada la expresión de «el El peligro inherente a la ambigüedad
mejor interés del paciente» dentro de los externa de los principios de la bioética
Estados Unidos (a pesar de su mentali- se ha mostrado muy real con el paso del
dad liberal y de haber dado origen a los tiempo. De hecho, en Estados Unidos, la
principios relativistas), y se emplea en los difusión de los principios ha desbancado
procesos judiciales que discuten sobre lo a la ética médica hipocrática y ha introdu-
que se debe hacer en el caso de ciertos cido en la Medicina un relativismo muy
pacientes inconscientes y que, por este explícito; así, del optimismo inicial de
motivo, no pueden expresar su voluntad, los principios de la bioética, que parecían
ni han dejado testimonio o documento la solución moderna para la actuación
de voluntades anticipadas. El concepto correcta en casos de incertidumbre, se
de «el mejor interés del paciente» hace pasó inicialmente a su crítica, y se ha
referencia a la ley natural; el de benefi - terminado llegando a un escepticismo
cencia y el de no malefi cencia quedan bastante difundido en cuestiones de ética
17en la ambigüedad entre este signifi cado médica .
y el relativista. ¿Cómo hacer para evitar este paso de
El principio de justicia no es tan la ambigüedad al relativismo y, a conti-
preocupante desde el punto de vista nuación, al escepticismo ético? Las solu-
del relativismo y de la ambigüedad se- ciones que se observan son de dos tipos.
mántica, pues el contexto suele clarifi car Ambas optan por renunciar radicalmente
bastante bien de qué se está hablando: a la terminología de autonomía, benefi -
de justicia distributiva a la hora de re- cencia y no malefi cencia y también a otros
partir benefi cios sociales, o del deber de
no discriminación por parte del médico.
17 Pellegrino E. The metamorphosis of me-
El primero es un laberinto entre confl ic- dical ethics. A 30–year retrospective. JAMA 1993;
269 (9): 1158-62. Traducción española de Alfonso tos de intereses, del que habría mucho
Gómez–Lobo: La metamorfosis de la ética médica. que hablar, mientras el segundo es una
Una mirada retrospectiva a los últimos treinta años.
consecuencia ética de la ley natural en la Cuadernos del Programa Regional de Bioética
conducta del médico. OMS/OPS 1995 Sept; 1: 19-34.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 45Antonio Pardo Caballos
términos que se derivan de ellas, para cando el principio del mal menor o el de
19intentar mantener un signifi cado unívoco la acción de doble efecto .
en la terminología ética de la Medicina La otra posibilidad para evitar la
que sea acorde con la ley natural. ambigüedad que lleva al relativismo
El primer tipo es el de quienes optan consiste, sin más, en no emplear los prin-
por buscar otros principios alternativos. cipios estadounidenses y en esquivar las
Dado que la sistematización de la ética expresiones que se han derivado de su
médica en principios éticos es tan popu- hegemonía. No es excesivamente difícil,
lar, no es necesario inventar una palabra pues los principios, sean cuales sean,
nueva para sustituir «principio», término son una superestructura formal que se
que, en sí mismo, no contiene ninguna construye alrededor del discurso ético
ambigüedad. El autor más conocido que normal en Medicina, que versa sobre las
18trabaja en esta línea es Sgreccia . Los acciones concretas, evidentes a todos, no
principios que propugna, que se basan en sobre principios.
una visión personalista de la ética y del Así hace el Dr. Gonzalo Herranz. En
ejercicio de la Medicina, son el principio su obra principal de ética médica, en que
de defensa de la vida física, el comenta detenidamente el Código de
de libertad y responsabilidad, el principio Ética y Deontología médica español de
20de totalidad o principio terapéutico, y el 1990 , y escrito en época de plena vigen-
principio de sociabilidad y subsidiarie- cia de los principios estadounidenses, dos
dad. Sus enunciados, como puede verse, de los principios no se mencionan como
21son mucho más unívocos que los de tales (el de autonomía y el de justicia) ,
Beauchamp y Childress.
19 Id., pp. 183 y ss.Este enfoque, al mantenerse en el
20 Herranz G. Comentarios al Código de Ética
plano puramente ético, evita todos los y Deontología Médica. Pamplona: Eunsa, 1992;
planteamientos de confl ictos de intereses 260.
21 Por lo que respecta a la autonomía, sólo típicos de la bioética estadounidense, que
menciona de pasada dicha palabra en el comenta-requieren una solución de tipo político o
rio al artículo 26 («Hay un modo deontológico de
judicial, pero no son propiamente confl ic- respetar las conciencias y la autonomía moral de las
personas, ...») y en el artículo 31 («... un bien que ha tos éticos. Lo único confl ictivo en este te-
de prevalecer sobre el respeto de la autonomía.»). rreno ético son los confl ictos entre bienes
En todas las demás ocasiones en que aparece dicha
diversos que, tal como subraya Sgreccia, palabra (como una media docena), se refiere a la
aunque no son propiamente confl ictos autonomía del profesional sanitario, a su libertad
de criterio profesional. Así comenta en el artículo reales, debido a nuestras limitaciones no
36.1: «... autonomía moral de los profesionales sani-
los calibramos con facilidad, y se pueden tarios». Cuando habla de justicia, nunca se refiere a
resolver en el propio terreno ético apli- ella como un principio, sino que simplemente habla
del deber de ser justo y practicar la justicia en las
diversas circunstancias. Así, por ejemplo, en el co-
mentario al artículo 5.1 dice: «El médico ha de amar 18 Cf. Sgreccia E. Manuale di Bioetica. I. Fon-
y practicar la justicia: ha de cuidar las instalaciones damenti ed Etica Biomedica. Milan: Vita e Pensiero,
y recursos ajenos como si fueran propios.»2ª ed., 1994; pp. 171 y ss.
46 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ªLa ambigüedad de los principios de la bioética
y únicamente se habla una vez de princi- paciente para su acción conjunta en busca
pio de benefi cencia y de no malefi cencia, de la salud (visión hipocrático–cristiana)
sólo para enunciar la expresión, dándole o bien la oferta de un menú de opcio-
a continuación un contenido plenamente nes por parte del médico, entre las que
22 23ético . Y, en un artículo reciente , habla el paciente elegirá de modo autónomo
de «no dañar» o del «principio de no (visión principialista). Aunque la obra
24dañar» , pero no emplea la expresión de Herranz que acabamos de mencionar
25 26«principio de no malefi cencia» . restringe mucho el uso de esta frase , lo
Junto con los principios de la bioética consagrado de la expresión en ética de la
27se han introducido terminologías que investigación hace que sea inevitable su
28resultan de su aplicación a campos con- empleo en este contexto .
cretos. Así, la expresión «consentimiento Algo parecido sucede con la ex-
informado» participa también de la am- presión «derechos del paciente»: en el
bigüedad que estamos tratando: puede contexto de la bioética de los principios,
signifi car el entendimiento entre médico y la autonomía es un derecho que hay
29que respetar y, por tanto, hablar de
«derechos del paciente» oscila entre el
22 La palabra beneficencia aparece sólo un par autonomismo y una versión realista. El
de veces, en el comentario al artículo 4.3 («... uno
Dr. Herranz no puede esquivar tampo-de los principios de la Ética médica: el principio de
beneficencia») y en el comentario general al capítulo
II («... beneficencia y de no–maleficencia»), y se
describe a continuación lo que significa: el deber
de hacer el bien y evitar el mal. Con la no malefi- 26 En Herranz G. Comentarios ... (op. cit.), sólo
cencia sucede otro tanto: además de en la frase que aparece cuatro veces en el contexto de la atención
acabamos de citar, aparece en el comentario al artí- clínica normal, en los comentarios a los artículos
culo 4.4, con una descripción también inequívoca: 11.2 a 11.4 y 25.2.
«... el principio ético de la no–maleficencia, que es 27 Véase, por ejemplo, el texto de la Declara-
presentado en dos formas complementarias: como ción de Helsinki de la Asociación Médica Mundial
precepto positivo de no causar daño malévolo y (cit. nota 2), ya clásico en la fecha de edición de esta
como condena de la conducta negligente». obra.
23 Herranz G. Algunos aspectos del no dañar 28 Véanse los comentarios a los artículos 32.2
en el hospital de hoy. Rev Med Univ Navarra 2006; a 32.6 en Herranz G. Comentarios ... (op. cit.).
50(1):38-40. 29 «To respect an autonomous agent is, at a
24 Vid. p. 38. minimum, to acknowledge that person’s right to
25 La traducción inglesa del título que aparece hold views, to make choices, and to take actions
en el índice de la revista («Some aspects about the based on person values and beliefs». Beauchamp
principle of non-maleficence in the hospital today») TL, Childress J.F. Principles ..., op. cit., p. 125. Otro
ha sido hecha por los editores, no por el autor: Dr. tanto sucede en la versión más radical de los prin-
Herranz, comunicación oral 5 de abril de 2006. cipios dada por Engelhard. Cf. Engelhardt HT Jr.
Esto se sospecha ya al ver el artículo, pues carece The Foundations ..., op. cit., p. 82 y ss., donde habla
de abstract en inglés, y éste, de existir, debería de su peculiar concepto del «error moral», es decir,
haber sido hecho por el autor, junto con el título de la decisión que no aporta nada a la comunidad
en dicho idioma. Esta traducción de los editores es y, por tanto, no obtendrá nada a cambio; se refiere
una muestra más de la amplia difusión que tienen a este tipo de elecciones diciendo que «A tiene de-
los principios de Beauchamp y Childress entre la recho a hacer X, pero está equivocado»; la decisión
clase médica. autónoma es un derecho en sociedad.
Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª 47Antonio Pardo Caballos
30co esta expresión, consagrada por ley . 7. Conclusiones
Sin embargo, cuando la emplea, es casi
siempre para referirse al correspondiente La ética médica contemporánea se ha
31deber y buena práctica del médico ; en visto muy infl uenciada por la aparición,
muy pocas ocasiones se refi ere a de- en Estados Unidos, de los llamados
rechos del paciente en un contexto de «principios de la bioética»: respeto a la
32organización de la sanidad , contexto en autonomía, benefi cencia, no malefi cencia
el que pueden parecer con más facilidad y justicia. Sin embargo, dichos principios
derechos autónomos. son ambiguos.
Otras expresiones que no han sido Muestran, por una parte, una ambi-
forzadas por las circunstancias, como güedad interna, pues conceptualmente
pueden ser «dilemas éticos» o «confl ictos tienen que estar a caballo entre un auto-
de intereses», y que están más directa- nomismo relativista y un realismo que les
mente ligadas a una visión autonomista haría herederos de la doctrina clásica de
y relativista de la ética, sencillamente no la ley natural.
aparecen en la obra que estamos comen- Cuando los nombres de dichos princi-
33tando . pios son asumidos por autores cultivado-
res de la ética médica hipocrática, aparece
otra ambigüedad, que hemos denomina-30 Concretamente, la Ley 14/1986 General de Sa-
nidad; posteriormente, esta expresión se ha visto más do externa, que termina infl uyendo en su
subrayada por la Ley básica 41/2002 reguladora de la contenido conceptual y provocando un
autonomía del paciente y de derechos y obligaciones
deslizamiento hacia un relativismo más en materia de información y documentación clínica.
31 Como el derecho a conocer qué médico del o menos abierto.
equipo le atiende, a decidir, a la intimidad, etc. Cf. Para evitar este problema, se han
el apartado «Derechos del paciente» en el índice
dado dos soluciones: establecer unos analítico de Herranz G. Comentarios ..., op. cit.
principios alternativos que carezcan de 32 Como puede ser la libre elección de faculta-
tivo: Herranz G. Comentarios ..., op. cit., artículo 7. dichas ambigüedades y deban ser inter-
33 Así sucede con «dilemas éticos», expresión pretados de modo no relativista; o bien
que no aparece en la obra: como vimos, es una
no emplear esa terminología excepto cuestión que, propiamente hablando, no existe.
Igualmente, la expresión «conflictos de intereses», cuando sea estrictamente necesario.
refiriéndose a problemas de choque entre lo que Esta última postura, al evitar a la vez la
desea el médico y lo que desea el paciente, tam-
necesidad del aprendizaje del tecnicismo poco aparece como tal; se habla de un concepto
ligeramente parecido en el comentario al artículo ético de los principios, nos parece la más
4.3, sólo para indicar la lealtad que debe el médico adecuada para enseñar y mantener un
a su paciente, con sus peculiaridades personales.
discurso ético en Medicina que no se Esto no quiere decir que algunas de estas cuestio-
aparte de la ley natural.nes no existan en el mundo real: los conflictos de
intereses son algo común, pero no son objeto de la
ética, sino de un debate que podríamos denominar Recibido: 06-07-2009
«político»; y, si se desarrollan dentro de la rectitud Aceptado: 19-08-2009
ética por todas las partes implicadas, nunca son
insolubles.
48 Cuad. Bioét. XXI, 2010/1ª

¡Sé el primero en escribir un comentario!

13/1000 caracteres como máximo.