La sangría [microform] : novela de la crisis actual

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Publicado el : domingo, 05 de junio de 2011
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Número de páginas: 239
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'. -*?"- •-*' 'NS-*%>" V'" >.« -<í,f"" '-ív869.3 W^- :?|,00r79s Dr. RAÚL ORTEGA BELQRANO ,íí. ^., .FT/' íc-'SangríaLa 4- actual){Novela de la crisis »> 1 M Dr. RAÜL ORTEGA BELORAMO La Sangría (Novela de la crisis actual) '? ^fW" uqa eterna gratitudTestimonio de mi§ queridos aniigos:A ADERO COBOAXEL Y LABOUGLE (hijo)Dr. ADOLFO SANGRÍA de mi vida.Nobles seres que detuvieron LA ÉOAMkllAñUdkUs^Ikil^^AtíaA CAPITULO I animando paula-barrio los bancos, se ibaEl de individuos, paratinamente. A él acudían miles de correspondiente papel, en la grandedesempeñar su eterna lucha concertada entre el capital el tra-yy bajo. cabeza el rostroPresurosamente, con la baja y por preocupaciones sin cuento, camina-contraído ban innumerables seres, conservando aún algunos de un difícil problema hicieraellos, la expresión que nacer, mientras se hallaban sentados frente a las escritorios. cuandomesas de sus De en cuando, se detenía repentinamente uno otro,que para saludar a pero por loun conocido, general, este acto, lejos ij>^¿:^- ,jiw^,... I . ^^— ,^, ^"^Mipy^nppji -- 6 sentimientode tener por causa un amistoso, era ca- provocado por el factor interés.si siempre Fija la atención en un índice grabado en la me- moria, cada persona cumplía con su programa de lista las anteriores obligaciones,trabajo, a la dey agregaba cesar otras nuevas que elsin espectáculo le sugería. Un letrero, un transeúnte o un estable- cimiento cualquiera, prestaba un servicio parecido al del nudo hecho en un pañuelo: su visión desper- taba la idea de un compromiso, de un deber o de una simple conveniencia. Dieron las dos, es decir, llegó el momento de ma- yor actividad comercial. De los hoteles "restau-y rants" centrales, salieron algunos clientes, osten- tando congestionados semblantes. Casi todos estos personajes fumaban, las espirales de sus cigarros,y parecían originadas, por grandesf ser combustiones internas. Perteneciente esta clase de concurrencia, sur-a gió un voluminoso señor de alta talla amplio le-y vitón negro. Caminaba lentamente, haciendo caso omiso de los demás peatones, tal era su majestuo-y so porte, que un marino le habría quizá comparado con un "dreadnought", en medio de escuadrillas de menor cuantía. Daban especial colorido a su impo- . -- 7 tercerbastón, especie deüente persona, un grueso continuo dese-miembro inferior, unos lentes, dey las mandíbu-quilibrados, por las contracciones de triturar restos de manjares.las, dedicadas a Iba este buen señor por la calle de Cangallo, la Reconquista, se detuvo alcuando al llegar a de advertir a distinguido caballero, que venía enun dirección opuesta a la suya. —— Qué tal señor Vásquez . . . , exclamó con!, ¡ acento sajón el grueso personaje, puso su gruesay mano sobre el hombro del interpelado, con una fuerza capaz interrumpir la más profunda de lasde meditaciones. I i i Hola ! . . . Schulzer —, respondió el caballero— —con forzada amabilidad. Disculpe mi distracción, si no me llama, hubiera pasado de largo sin salu- darle, i ¡I — dijo levitón, quitando—Le paro el señor del —ceniza cigarro porque granla a su tengo una noticia para Vd.... Mire amigo... si hiciéramos un negocio que me han ofrecido, en cinco años podría- doblarmos el capital de nuestra compañía. — —^Cinco años es mucho tiempo, contestó el —Ibmado Vásquez pero en fin... dígame de lo se trata.que . -rom -- 8 de lo siguiente: Al lado del estable-—Se trata cimiento, que nuestra sociedad posee en el sud de diez milCórdoba, se vende un campo de hectáreas, un precio tan bajo, que debemos comprarlo sina letitubear. El dueño está "ahorcado", porque se vencimiento de una fuerte hipoteca.viene encima el Ahora bien, como pienso proponer el negocio en la primera reunión del directorio, querría Vd. meque diera su voto a favor, —iLamento no poder servirle, en esta ocasión, pe- r». ayer envié nuestro secretario, la inde-a renuncia clinable de mi cargo de director, —Pero ¡qué me cuenta,..!, dijo Schulzer sor- prendido.— ¿Por qué ha hecho eso? ¿Se ha pelea- do con alguno de los compañeros? —No amigo . . pues me he mantenido hasta . , ahora, en perfecta armonía con todos ellos. — entonces... Vd.Y ¿Cree que nuestros nego- cios andan mal? —Nada de eso, — respondió Vásquez tratando de disimular cierta nerviosidad — doy este paso, porque he resuelto restringir en lo posible, la esfera d¿ mis ocupaciones. —'¡Caramba! los argentinos andan siempre apu- rados por descansar — exclamó Schulzer, tomando
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