Los dogmas: Custodios de la Fe.

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LOS DOGMAS CUSTODIOS DE LA FE l núcleo en torno a cual gira el gigantesco y minucioso trabajo de investigación, E que los hermanos Miguel y Pedro Dimond desarrollaron por una veintena de años con ejemplo de transparencia y rara honestidad intelectual,son los DOGMAS, es decir las proclamaciones infalibles e irrevocables que el Papa hace cuando habla o escribe“ex-cathedra” (cuandosea sono infaliblemente inspiración del espíritu santo, según la promesa que Nuestro Señor le dio a Pedro)sobre temas de la Fe y de la Moral. San Pablo dice, en esencia, que de nada vale la más sublime obra de misericordia corporal y espiritual sin laCaridad, cuando porCaridadentenderse, en su más debe auténtica acepción,el anhelo, el primerísimo lugar. De la salvación eterna, propia y de cada uno, que todo el resto deben estar subordinados. Jesús ha experimentado su sangre sobre la cruz(hasta la última gota) únicamente por salvar almas.«Mi reino no es de este mundo».Todo lo que ha hecho sobre la tierra, era en función de esto. Después del Dogma de laENCARNACIÓN yde laSANTÍSIMA TRINIDAD, el dogma FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO HAY SALVACIÓNes quizás el más importante. (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, "Cantate Domino; 1442 ex cathedra; Papa Pio IX, Concilio Vaticano I, Sess.3, cap. 2 sulla Rivelazione; 1870, ex cathedra).
Publicado el : viernes, 14 de octubre de 2016
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LOS DOGMAS CUSTODIOS DE LA FE l núcleo en torno a cual gira el gigantesco y minucioso trabajo de investigación, E que los hermanos Miguel y Pedro Dimond desarrollaron por una veintena de años con ejemplo de transparencia y rara honestidad intelectual,son los DOGMAS, es decir las proclamaciones infalibles e irrevocables que el Papa hace cuando habla o escribeex-cathedra (cuando sea sono infaliblemente inspiración del espíritu santo, según la promesa que Nuestro Señor le dio a Pedro)sobre temas de la Fe y de la Moral.
San Pablo dice, en esencia, que de nada vale la más sublime obra de misericordia corporal y espiritual sin laCaridad, cuando porCaridadentenderse, en su más debe auténtica acepción,el anhelo, el primerísimo lugar. De la salvación eterna, propia y de cada uno, que todo el resto deben estar subordinados.
Jesús ha experimentado su sangre sobre la cruz(hasta la última gota) únicamente por salvar almas.«Mi reino no es de este mundo».Todo lo que ha hecho sobre la tierra, era en función de esto.
Después del Dogma de laENCARNACIÓN y de laSANTÍSIMA TRINIDAD, el dogma FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO HAY SALVACIÓNes quizás el más importante. (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, "Cantate Domino; 1442 ex cathedra; Papa Pio IX, Concilio Vaticano I, Sess.3, cap. 2 sulla Rivelazione; 1870, ex cathedra).
Un estudioso (sobre todo en ciencia fundada sobre la absoluta precisión), que hace un solo examen por un mínimo error, es enviado, si ninguna pausa e se retiene los examinador muy severo o hasta injusto, dice una necedad que justiîca plenamente la bocciatura.
El examen înal de la vida es, por cada ser humano, ben más importante (porque de eso depende nada menos que la eternidad) es paradójicamente tenido en escasa (si ya no alguna) consideración.
De importancia la bocciature que îoccano no se contano i copos de nieve cui la Virgen de María ha comparado las almas que caen en continuación sobre el inîerno.
Hoy, casi ninguno cree el Dogma, comenzando por Bergoglio y sus predecesores hasta Roncalli, y casi todos no siquiera neanche cosa siano.
Esto no le quita validez y la absoluta necesidad de conocerlo, creerlo, defenderlo (aun esto es un dogma) para salvarse, dimorino intacto hasta la consumación de los siglos.
Recuerdo (otro dogma como este) que no creer o menospreciar un solo Dogma signiîca caer en herejía y luego en la automática excomunión ante Dios, antes de la (o sin alguna) condena oîcial, porque signiîca estar fuera de la Fe Católica, es decir, fuera de la Iglesia Católica, en palabras pobres: candidarsi a la condenación.
Provi un poner un discurso semejante a la persona y si vedrá que su reacción será el papelillo de Tornasol de como abbiano todavia un pie sobre el inîerno, no sin rendirse cuenta, pero sin querer rendersene onto. Sin embargo Nuestro Señor claramente ha dicho que muchos son los llamados y pocos son los escogidos, y por chi non l` avesse
ancora capito, <<no estar entre los elegidos>> es decir entre los salvados, signiîca simplemente estar entre los condenados.
Si en la ley humana no es admitido la ignorancia por más que uno robe, pur essendo convinto-al límite-de que podemos obrar meritoria, va directo a la cárcel, (luego nos será la lentitud procesal) en la ley divina este principio es a la enésima potencia. No valdría conquistar el mundo entero, si luego se perdonó el alma propia y de muchos.
La Caridad (allí donde se presume haya) sin o nada menos contra la Verdad es-en el mejor de los casos-una pura ilusión, en el peor, la antesala si no del Inîerno, (¡Dios no lo quiera!) con seguridad de un lento y doloroso Purgatorio. En estas cosas hay poco de broma! Una vez entrado en la eternidad no se puede más regresar atrás.
La única luz y guía segura que el católico ha recibido de su Divino Redentor para desenmascarar los sottilissimi insidios engaños del Demonio y llegar a la puerta de la salvación, esel Magisterio infalible e irrevocable (sancitorepetida iuvant-- de los Dogmas) de la Esposa de Cristo, esercitato en el curso de 1958 años y desvergonzadamente traicionada en los siguientes 56 (y en adelante?) de la actual nueva iglesia de Pablo VI.
San Simón Stilita (390-459), después de haber recibido la revelación que la gran mayoría de los Católicos se condenan, se la increíble propósito de vivir casi cuarenta años sin una columna. La realidad más cierta de la vida es la muerte. La más incierta es el destino eterno del alma. Tan solo quien no ha entendido nada (o casi) del inmenso poder que Satanás tiene (y que Dios es obligado a concederle a causa es en proporción de la inicua estupidez humana) de transîgurarle en Ángel de luz (2 Cor. 11,14) y por consiguiente obligado al rigor que la Iglesia católica siempre ha ejercido, mas permiteme de fare carta straccia de los Dogmas o de canonizar chi gli pare e piace.
A la luz de todo esto, deseo creer y esperar que alguien se sienta obligado a la reexión. La eternidad es una categoría que debería -- sola-- hacer temblar a cualquiera. Si luego se asocia al riesgo (que por las herejías obstinadas diventa certezza), de ir a encuentro a un horror sin límites de tiempo y de atrocidad, c’è da inorridire
Recuerdo quetodo católico,elcui preme la salvación del alma propia y ajena, tiene sacrosanto deber de veriîcar la propia Fe y profundizar el Magisterio expresado en modo infalible e irrevoca- ble de los DOGMAS, porqué de eso depende su eternidad. Si no lo hace es por pereza, por interés, por comodidad, porque “Así lo hacen todos” o hasta, por ambición y soberbia, cuando se encuentre delante de Dios, tendrá una sorpresa terrible, porqué descubrirá la falsedad y vacuidad de su Fe y se precipitará laddove capirá claramente di dover andare, culpable por no haber pensado i doverosi accertamenti, veriîcar y profundizar, inmensamente más importante del mismo aire que respiras. El Espíritu Santo no puede absolutamente contradecirse a sí mismo com’è accaduto es claramente demostrado de la Historia Eclesial de esta última mitad del siglo. Solo un herético (anche poco consciente de grande es el espanto en el costatare la ceguera casi unánime de los (presuntos) Católicos que no se pongono alguna interrogativa, no hay la menor duda, no obstante es evidente como el sol, que la Iglesia de los últimos sesenta años es completamente diferente de la Iglesia de los casi dos mil años anteriores. No solo es
diferente, sino por muchos aspectos de capital importancia, es nada menos agli antipodi.
Desgraciadamente (siempre por permiso de Dios, que se sirve de sus enemigos: los judíos réprobos, por castigar su amistad: los católicos inîeles que hacen traición como es tal vez peor de Iscariote) hay éxito, hasta eclipsar a la Esposa de Cristo y sustituirla con una grotesca y monstruosa contraîgura.
La Virgen de la Salette (1846) pronunció palabras que sono macigni: La Iglesia será eclipsada...Roma perderá la fe y se convertirá en la Sede del Anticristo. Esto signiîca--entre lo alto- que estamos en el“Fin de los Tiempos”.Vorrei fuese claro que faccio esta consideración pensando sobre todo y con asombro el número incalculable de almas que la apostasía conciliar hace mensaje sobre el camino de la condenación.
Si se considera con un mínimo de honestidad intelectual en cuanto es accaduto con y después del Concilio, devesi amaremente concluir que los conti no tornano, ma anzi registrar una subversión tan espectacular debemos concluir queel único y su oculto în es Estado aquel de destruir los capisaldi de la Fe Católica. El todo, concebido y portado avanti deljudaísmo masónico, esto de aquella misma élite que, desde dos mil años, con una capacidad sobrehumana de inîltración, mimetismo y simulación,no ha cesado nunca de tramar contra Cristo y su Iglesia, en la cual ha siempre individuato el mayor(se non el único)obstáculo a la sujeción(sobretodo espiritual)del mundo y a la instauración de la alucinante Nuevo Orden Mundial ya a las puertas
Una consideración que entiende hasta un niño: Aquella necesidad c`era del Concilio Vaticano II- que incluso Montini, con luciferina hipocresía, (ya que de allí el Estado es el artíîce principal), consideró un total fracaso evocando el “humo de Satanás” es la auto demolición de la Iglesia?si no aquel de “destrozar” los Sacramentos y Ningún, la Liturgia quel tanto que bastasse para neutralizar el temutissimo(Del Diablo y de sus agentes sionistas)poder sobrenatural.
Cualquiera que desprecia a Dios no obedeciendo a su voluntad, puede también dar el cuerpo a las llamas en nombre y por amor suyo o haber una fe que mueve montañas o una caridad de saciar al mundo entero, pero todo esto no sirve de nada, es más, por la sustancial soberbia que esto opera celano, constituyendo paradójicamente el motivo principal de su condena. «Muchos me dirán en aquel día del juicio: Señor, Señor, ¿pues no hemos nosotros profetizado en tu nombre, y lanzado en tu nombre los demonios, y hecho milagros en tu nombre? Mas entonces yo les protestaré:Jamás os he conocido por míos: apartaos de mí, operarios de la iniquidad». (Mt. 7, 22-23).
Ignorarlo o -lo peor-quererlo ignorar, signiîca despreciar a Dios que allí ha inspirado y querido. Esto es lo que ha hecho el Concilio Vaticano II endecine forse centenares de ocasiones, aunque si sería stata suîciente una sola herejía per dover rechazar todo, porqué el Omnipotente no se contradice, no se equivoca y no engaña JAMÁS, ni tampoco en medida omeopatica.
San Atanasio, un Padre del IV siglo que tuvo que luchar, prácticamente solo, contra la herejía arriana que había appestato la entera Catolicidad, (así como el Concilio Vaticano II ha hecho con la herejía modernista que ha abierto de par en par la puerta a
todas las otras herejías), dice quela Iglesia es la dove subsiste en un número demasiado exiguo de católicos esparcidos por el mundo, rima sti îeles a la Fe proclamada por Nuestro Señor es celosamente custodiada en los siglos a través de los DOGMAS proclamados, a su vez, de su Vicario.El omnipotente luego,- me permiten de añadir
il suo:su
ha:tiene
vale a dire es dec
posto:lugar
sono: se. van, son. suelen. que estoy se han, estan, es
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