Subdesarrollo latinoamericano

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SUBDESARROLLO LATINOAMERICANO: EL UTÓPICO PAR DE ESCARPINES Por varios años el problema del subdesarrollo ha despertado la curiosidad de muchos economistas. De hecho, el malestar según datan centenares de eruditos enfocados en el tema, comenzó su anclaje en el estudio de filósofos y economistas poco después del inicio de la segunda guerra mundial. Es fácil ver cómo muchos escritores y conferencistas exponen una tesis sobre el desarrollo en Latinoamérica y hablan sin titubeos de la situación económica de los países de la periferia. Incluso en el caso más fortuito encontraríamos a la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) tratando de otorgar incipientes ideas relacionadas con el porqué del lento progreso de estos países. Pero, aún habiendo expuesto los posibles motivos del atraso, inducido –inclusive- por un análisis estructuralista como lo hace la CEPAL, puedo advertir casi con total certeza que se ha dado mayor importancia al objeto más que al medio.
Publicado el : martes, 09 de octubre de 2012
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SUBDESARROLLO LATINOAMERICANO: EL UTÓPICO PAR DE ESCARPINES
Por varios años el problema del subdesarrollo ha despertado la curiosidad de muchos
economistas. De hecho, el malestar según datan centenares de eruditos enfocados en el tema, comenzó su anclaje en el estudio de filósofos y economistas poco después del inicio de la segunda guerra mundial.
Es fácil ver cómo muchos escritores y conferencistas exponen una tesis sobre el desarrollo en Latinoamérica y hablan sin titubeos de la situación económica de los países de la periferia. Incluso en el caso más fortuito encontraríamos a la Comisión
Económica Para América Latina (CEPAL) tratando de otorgar incipientes ideas relacionadas con el porqué del lento progreso de estos países. Pero, aún habiendo expuesto los posibles motivos del atraso, inducido –inclusive- por un análisis
estructuralista como lo hace la CEPAL, puedo advertir casi con total certeza que se ha dado mayor importancia al objeto más que al medio. Es decir, en conjunto sabemos que lo ideal en un mundo donde todos somos indigentes es tener por lo menos un material
con qué proteger los pies de una molesta púa o de un suelo pedregoso; el sueño de
cada uno es tener un par de zapatos, éste es el objeto; mientras unos y otros murmuran sobre la “utopía”, otros hablan de las desventajas y fatigas que concede el hecho de permanecer descalzos, pero sólo una minoría desata su imaginación y deja surgir el
cómo, la forma, el modo de lograr ese frustrante deseo.
1 Ése con exactitud es mi punto. Si bien es cierto y como expresaría Gunder Frank , no podemos formular una adecuada teoría del desarrollo y un plan de acción para la mayoría de los habitantes del mundo que sufren del subdesarrollo, no obstante podemos crear propuestas o dinámicasfactiblesmás los que miremos los siendo diferentes “modos de abordar el problema” que los que sencillamente se sienten en la
1 GUNDER, Andre; PUIGRROS Rodolfo y LACLAU, Ernesto. América Latina ¿Feudalismo o Capitalismo?: El Desarrollo del Subdesarrollo. 3 ed. Colombia: La oveja negra, 1976, p. 29.
sala de su casa, mientras atienden una visita o en un salón de conferencias a balbucear sobre el atrasado desarrollo de América Latina.
Ahora, debo decir que aunque lo anteriormente expuesto parezca fundamentar mi
proposición, en realidad no resulta así. Aquí ha de interesarnos preponderantemente la
eficiencia de los lineamientos planteados por el estructuralismo latinoamericano para
explicar el desarrollo de los países del centro respecto a los tercermundistas. En otras palabras, se trata de un estudio de contrastación desde la visión estructuralista teniendo como foco inicial la CEPAL.
Es claro para la gran mayoría, que el estructuralismo cepalino constituye una base
fundamental para cualquier intento de elucidación sobre el subdesarrollo Latinoamericano debido a sus valiosas proposiciones teóricas. Empero, la CEPAL no sólo tenía presente que su aparición en un nuevo contexto en la historia debía servir
para afianzar presunciones sobre posibles alternativas de desarrollo sino que deducía
su utilidad para “estudiar la inserción de los países con bajo nivel de desarrollo al
2 entrono de la economía mundial” .
Ahora bien, dado que el punto de partida y núcleo fundamental del análisis cepalino es el comercio exterior, es fácil percibir la presencia de dos estructuras desarrolladas a lo
largo del proceso de canje internacional ahora sugerido: de un lado una estructura de
tipo heterogéneo –en cuanto a la tecnología-, países con dependencia de un solo sector y con fuerza de trabajo muy barata debido a un elevado exceso de oferta de mano de obra no calificada. Y del otro lado, naciones con altas retribuciones salariales debido a la profesionalización de gran parte de la población económicamente activa; diversificación, en el sentido de pleno manejo de todos los sectores de la economía y
finalmente como es de suponer, países con condiciones tecnológicas uniformes. De allí el calificativo de “zona de la periferia” para los países cuyas características se asemejan
2 LA CONCEPCION ESTRUCTURALISTA latinoamericana: América Latina y el estructuralismo cepalino. p. 48
al primer tipo de estructura y “zona del centro” a los que por algunas razones, quizás equívocas, han sido consideradas naciones desarrolladas.
De manera significativa, la observación de estos dos tipos de estructura de carácter evidentemente desigual, reflejó un marcado subdesarrollo en el crecimiento de la economía en el territorio latinoamericano. ¿Qué hacer? ¿Cuál de todos los caminos sería el más conveniente para emerger de aquel estado de rezago? Muchos estudiosos insistentes en el tema coinciden en el desarrollo y ampliación de dos modelos: El primero, constituido por un acentuado librecambismo y -entre otras cosas- por un alto consumo de bienes manufacturados, contribuyó con ahínco al enlace más que parcial a la economía internacional.
Pero comolos años dorados, este modelo duró poco: la interacción con los países del centro, bajo la forma de un “modelo de desarrollo hacia fuera” vía comercio internacional nos convirtió a los latinoamericanos en exportadores de bienes de capital, la razón estaba directamente relacionada con los precios de los bienes, puesto que los bienes que importábamos eran más costosos que los que exportábamos, así, lo que ciertos economistas denominan “términos de intercambio” se volcaron en contra de los países de la periferia haciendo necesario -no sólo a causa de este fenómeno sino igualmente por la situación de entreguerras y crisis en varios países- el surgimiento de un nuevo modelo el “modelo de desarrollo hacia adentro”. Este nuevo modelo se basó primordialmente en el sistema de industrialización por sustitución de importaciones, un proceso que, de manera simultánea, elevó las barreras arancelarias y la producción para el mercado interno trayendo, en lugar de gloria, agudización: no se pensó en producción a gran escala y por ende la competitividad de los países latinoamericanos era crónicamente baja, la mano de obra calificada era muy escasa lo que se reflejó en altos costes de producción y así, una serie de fallas que proporcionaron una gota más de atraso en nuestros países.
En Colombia por ejemplo, la política proteccionista que constituyó este modelo, contribuyó perjudicialmente a la formación de monopolios, al respecto Abad Arango sostiene:
“Un mercado pequeño, fragmentado y protegido implica que muy pocas empresas con un adecuado nivel 3 de producción pueden saturar rápidamente el mercado dando así origen al monopolio o al oligopolio”.
Así pues, aunque el desarrollo tecnológico en Colombia dependió en buen grado del desenvolvimiento de esta segunda medida, la orientación hacia el mercado interno conjuntamente con el descuido de las exportaciones causó una mayor dependencia tecnológica del país puesto que para producir bienes industrializados era necesaria la
adquisición de maquinarias y tecnologías extranjeras. La situación lejos de ser positiva se tornó desalentadora. Incluso, autores de la época y analistas económicos de nuestro acontecer no dudan en señalar cómo esta idea modélica nos hizo más míseros de lo
que un día pudimos haber sido.
Y es que, intuitivamente, no basta el segundo fracaso de este último prototipo de desarrollo “ideal” para demostrar que la manera de acometer la complejidad del subdesarrollo no ha sido la más razonable. El mismo Andre G. Frank lo confirma:
“Como la experiencia histórica de los países coloniales y subdesarrollados ha demostrado ser muy diferente la teoría económica falla (…) nuestra ignorancia sobre la historia de los países subdesarrollados nos hace suponer que su pasado al igual que su presente es semejante a las primeras etapas en la historia de los países ahora desarrollados. Esta ignorancia y esta suposición nos llevan a una serie de conceptos errados acerca del desarrollo y el subdesarrollo (…) Además la mayoría de los estudios de 4 desarrollo y subdesarrollo no toman en cuenta las relaciones económicas y otras relaciones (…)” .
Era preciso –y hasta ahora continúa siéndolo- tomar en cuenta otras caracterizaciones del subdesarrollo. El desarrollo no sólo se encuentra estrechamente ligado al proceso
3 ABAD ARANGO, Darío. “Consideraciones Sobre el Desempleo Tecnológico en Colombia”. En: Dávila Carlos. Tecnología y Empleo en Colombia. Universidad de los Andes, Bogotá, 1976, p.69 4 GUNDER, Andre; PUIGRROS Rodolfo y LACLAU, Ernesto. América Latina ¿Feudalismo o Capitalismo?: El Desarrollo del Subdesarrollo. 3 ed. Colombia: La oveja negra, 1976, p. 29. *Cátedra Historia de Pensamiento Económico III. María Teresa Ferreira, Economista, Bucaramanga, Agosto 11 de 2008.
de difusión de los productos del avance técnico* la idea de que un país es subdesarrollado tiene que ver con muchos fenómenos: Relación baja entre población y territorio, escasez de capital mostrada por el predominio de tipos de interés elevados,
relación entre producto industrial y producto total o entre población industrial y 5 población total, las perspectivas de elevar las rentas per-cápita entre otras tantos que escapan a este análisis.
Aquí cabe recordar una vez más las palabras de Prebisch, esculpidas para la defensa
del plan cepalino. Según Prebisch la propuesta hubiera sido eficaz si América Latina se
hubiera integrado* y quizá tuvo razón, cada país que conforma Latinoamérica no tiene 6 la suficiente afinidad con sus países aledaños como para proponer una consolidación que beneficie a ambas partes.
No podemos permitir, de ninguna manera, que la connotación dedesarrollose restrinja
a un único concepto, y mucho menos que la desunión sea el lazo que nos asfixie. Probablemente los lineamientos no fueron los óptimos y quizás jamás lo sean, pero sólo de cabezas frías y corazones sensatos penden las ideas para la consecución de ese
añorado par de zapatos, para la bienaventuranza de una gran región: Latinoamérica.
5 y SINGH, S.P. La economía del Subdesarrollo: Modos de abordar el problema del subdesarrollo. Madrid:AGARWALA, A.N Tecnos, 1973, p. 17, 18, 19, 20. 6 *Cátedra Historia Económica de Colombia. Susana Valdivieso, Historiadora, Bucaramanga, Julio 30 de 2008.
BIBLIOGRAFÍA
GUNDER, Andre; PUIGRROS Rodolfo y LACLAU, Ernesto. América Latina ¿Feudalismo o Capitalismo?: El Desarrollo del Subdesarrollo. 3 ed. Colombia: La oveja negra, 1976. 146 p.
LA CONCEPCION ESTRUCTURALISTA latinoamericana: América Latina y el estructuralismo cepalino. 71 p.
ABAD ARANGO, Darío. “Consideraciones Sobre el Desempleo Tecnológico en Colombia”. En: Dávila Carlos. Tecnología y Empleo en Colombia. Universidad de los Andes, Bogotá, 1976.
AGARWALA, A.N y SINGH, S.P. La economía del Subdesarrollo: Modos de abordar el problema del subdesarrollo. Madrid: Tecnos, 1973, 375 p.
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