Un sistema de producción andino

De

En menos de 10 años, dos millones de personas han dejado el campo para instalarse en la ciudad, mientras que la población económicamente activa del sector industrial (15% de la PEA total) no ha aumentado. A pesar de la reforma agraria, que es considerada como una de las más radicales del continente, y de los esfuerzos para modernizar el sector agrícola, la producción nacional de alimentos es cada vez más deficitaria. En 1980 se han gastado 770 millones de dólares, o sea 30% de las reservas en divisas, para importar productos alimenticios. Estos dos rasgos de la realidad peruana contemporánea reflejan el estado de crisis en el cual se encuentran los pequeños productores agrícolas y en particular el campesinado andino. A nivel global se puede decir que se trata de una crisis de la producción, la misma que se ha vuelto insuficiente, no sólo para contribuir a la alimentación de la población urbana, sino también, para permitir la subsistencia del mismo campesino que estácondenado a migrar.


Publicado el : miércoles, 28 de mayo de 2014
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EAN13 : 9782821845176
Número de páginas: 176
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Un sistema de producción andino

El caso de los comuneros de San Juan y Huascoy – Valle de Chancay

François Greslou y Bertrand Ney
  • Editor: Institut français d’études andines, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas
  • Año de edición: 1986
  • Publicación en OpenEdition Books: 28 mayo 2014
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845176

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GRESLOU, François ; NEY, Bertrand. Un sistema de producción andino: El caso de los comuneros de San Juan y Huascoy – Valle de Chancay. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 1986 (generado el 08 octubre 2014). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/1529>. ISBN: 9782821845176.

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© Institut français d’études andines, 1986

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    1. 6.- LA FUERZA DE TRABAJO DE LAS U.F.P.
    2. 7.- VOLUMEN Y DISTRIBUCION DE LOS RECURSOS Y MEDIOS DE PRODUCCION
    3. 8.- DIFERENCIACION CAMPESINA Y TIPOLOGIA DE LAS U.F.P.
  1. Capitulo III.Los sistemas de produccion de lasU.F.P. San Juan y Huascoy

    1. I. — EL SISTEMA DE PRODUCCION REPRESENTATIVO DE AMBAS COMUNIDADES
    2. II. — LOS SISTEMAS DE PRODUCCION “ESPECIALIZADOS”
    3. III. — PERSPECTIVAS DE ESTOS SISTEMAS DE PRODUCCION
  2. Conclusion

  3. Anexo I

  4. Anexo II

  5. Anexo III

  6. Bibliografia

Introduccion

1En menos de 10 años, dos millones de personas han dejado el campo para instalarse en la ciudad, mientras que la población económicamente activa del sector industrial (15% de la PEA total) no ha aumentado.

2A pesar de la reforma agraria, que es considerada como una de las más radicales del continente, y de los esfuerzos para modernizar el sector agrícola, la producción nacional de alimentos es cada vez más deficitaria. En 1980 se han gastado 770 millones de dólares, o sea 30% de las reservas en divisas, para importar productos alimenticios.

3Estos dos rasgos de la realidad peruana contemporánea reflejan el estado de crisis en el cual se encuentran los pequeños productores agrícolas y en particular el campesinado andino. A nivel global se puede decir que se trata de una crisis de la producción, la misma que se ha vuelto insuficiente, no sólo para contribuir a la alimentación de la población urbana, sino también, para permitir la subsistencia del mismo campesino que está condenado a migrar.

4Históricamente esta sociedad rural andina ha sufrido varias agresiones (reducciones españolas, leyes de Bolívar), pero en general, supo demostrar su habilidad para acomodarse y mantener su originalidad que se apoya sobre la racionalidad de su sistema de producción y la cohesión de su organización comunal. Sin embargo, la agresión contemporánea, que en fin de cuentas se podría llamar la expansión del capitalismo, afecta muy seriamente a esta sociedad andina que no encuentra respuestas adecuadas. ¿El desarrollo capitalista del país provocará forzosamente la desaparición del campesinado andino?

5Varios son los estudios que —a partir de diferentes enfoques: histórico, sociológico, económico, etc.,— contribuyen a dar elementos de respuesta a esta pregunta y hay que reconocer que la gran mayoría de estos estudios llegan a conclusiones no muy optimistas en cuanto al porvenir de la población andina.

6Sin embargo, compartiendo la corriente de opinión que piensa que el desarrollo nacional pasa forzosamente por la revitalización de la sociedad campesina y su reubicación como tal en el espacio económico nacional, escogimos, para también tratar de aportar elementos de respuesta a este problema, trabajar con el comunero para analizar los problemas que debe enfrentar, en cuanto a la producción, en este contexto contemporáneo de expansión del capitalismo.

7Este libro que pretende presentar algunos aspectos de los resultados de un trabajo de investigación pluridisciplinario de más de 5 años tiene como objetivos:

  • Analizar la racionalidad del funcionamiento de algunos sistemas de producción andinos para comprender cómo la agresión capitalista se manifiesta e interviene a nivel de las unidades familiares de producción.
  • Determinar a nivel técnico-productivo, los puntos de bloqueo que provocan esta crisis y, por ende, comprometen la reproducción de las unidades familiares.
  • Examinar la factibilidad de una serie de medidas que, contribuyendo a levantar estos puntos de bloqueo, permitirían a los productores andinos, individual y colectivamente, encontrar un sitio en el espacio económico nacional.

8Se ha escogido el caso concreto de los comuneros de San Juan de Uchucuanicu y de Huascoy, primeramente, porque dichas comunidades pertenecen al Valle del Chancay y, con un enfoque diferente, esta investigación se inscribe y completa aquellas que han sido iniciadas desde 1964 por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) dirigidas por José Matos Mar, y en 1974 por el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) dirigidas por Olivier Dollfus. En segundo lugar, para restar importancia a la concepción desarrollista que considera al Perú como una sociedad dual, con un sector moderno que participa del desarrollo capitalista y un sector tradicional constituido por las comunidades campesinas principalmente, y que concibe el desarrollo como el tránsito de lo tradicional a lo moderno. Se ha escogido estas comunidades porque encierran en su seno los dos sectores. Por un lado, su ubicación sobre vertientes abruptas de difícil explotación agropecuaria determina que los comuneros hayan conservado algunos aspectos ligados tanto a la verticalidad ecólogica (uso de diversos pisos ecológicos, multiplicidad de los ciclos de producción, diversificación de la producción, etc.) como a las relaciones de reciprocidad y a la organización comunal. Pero, por otro lado, la proximidad de estas comunidades a la costa y a Lima hace que los comuneros estén muy influenciados por el otro Perú, el “moderno”, de tal modo que están modificando su sistema de producción para integrarlo al mercado.

9A la vez tradicional (modo de producción andino) y moderno (modo de producción mercantil) el sistema de producción de los comuneros de San Juan y Huascoy se encuentra en una situación interesante para poder analizar su funcionamiento, su dinámica y sus perspectivas.

10En el conjunto de las 4,500 comunidades campesinas que existen actualmente en el país, San Juan y Huascoy no han sido elegidas por su representatividad; no se trata de casos típicos que caracterizarían la comunidad campesina “promedio”; además, en virtud de la diversificación de las situaciones, sería muy presuntuoso imaginar que pueda existir un caso representativo del conjunto de comunidades. Las dos comunidades pertenecen al ecosistema serrano “vertientes oeste de la cordillera” y no pueden dar más que una imagen del subconjunto de las comunidades que pertenecen a este ecosistema.

11El instrumento escogido para llevar a cabo este estudio ha sido el análisis sistemático porque éste facilita la integración de los diferentes niveles de percepción y de estudios (desde la parcela hasta el sistema agrario pasando por el sistema de producción) así como la articulación entre los diferentes enfoques (ecológico, agronómico, socio-económico).

12Definiendo el sistema como un conjunto de elementos en interacción dinámica, organizado hacia el cumplimiento de un objetivo, la metodología tomará en cuenta no solamente los elementos que constituyen cada sistema sino también, las relaciones actuales e históricas entre el ecosistema (medio natural), los sistemas de producción (las unidades familiares de producción) y el sistema agrario (la organización social o sea la comunidad).

13Cabe señalar que para el medio natural y el contexto socio-histórico, se han podido utilizar con bastante provecho los estudios realizados por los investigadores que nos han antecedido en el Instituto Francés de Estudios Andinos. Además, para algunos puntos de índole técnica, la intervención y el apoyo de algunos investigadores del Centro de Investigaciones Agronómicas Antillas-Guayana (CRAAG) han sido muy útiles (todos los aportes de dichas personas constan en la bibliografía). Por fin, tenemos que agradecer de manera especial a los comuneros de San Juan y Huascosy por su acogida y su colaboración, sin los cuales este trabajo no tendría sentido.

14Este trabajo consta de tres partes:

15En la primera, que tiene como título: “El marco general de las unidades familiares de San Juan y Huascoy”, se presenta rápidamente la microrregión, desde un punto de vista geográfico e histórico, para luego analizar más detenidamente los sistemas agrarios, o sea las comunidades con su medio natural, su organización social y la manera como esta sociedad utiliza los recursos y valoriza el espacio en el cual le tocó vivir.

16La segunda parte, trata de establecer una tipología de las unidades familiares de producción en base a la disponibilidad en fuerza de trabajo y a la distribución de los recursos y medios de producción. El análisis de la diferenciación campesina y de la tipología de las U.F.P. permite entonces escoger algunos casos representativos.

17Por último, la tercera parte está dedicada al estudio de los sistemas de producción escogidos y, para cada uno de ellos, después de la descripción del sistema, del análisis de su funcionamiento, se tratará de evaluar, en primer lugar, la capacidad de reproducción de dichos sistemas y luego formular hipótesis en cuanto a las medidas que, de ser aplicadas, permitirían el desarrollo de estos sistemas.

Capitulo I. El marco general de las unidades de producción de San Juan y Huascoy

I.– LA MICRORREGION

1.– BREVE PRESENTACION GENERAL

1El valle del Chancay, uno de los 52 valles costeños, está ubicado a setenta kilómetros al norte de la ciudad de Lima. Este valle que corresponde a la cuenca del río del mismo nombre, está ubicado en la parte central de la costa y de la vertiente occidental de los Andes peruanos, entre la cuenca del Chillón al sur y la de Huaura-Sayán al Norte. Desde los 11°00´ a los 11°40´ de latitud y desde los 76°28´ a los 77°20´ de longitud, la cuenca se extiende sobre una superficie de 3,279 Km2. (Ver mapa No. 1).

2Subiendo la cuenca, desde la desembocadura del río en el Pacífico, cerca de la ciudad de Chancay, hasta su nacimiento en los Andes, el valle se encuentra dividido en tres zonas ecológicas bien diferenciadas.

3La primera, que corresponde a la zona costeña del valle, se extiende desde el litoral hasta la altura de San Miguel, ubicado a 600 m.s.n.m. y a unos 45 Kms. del mar. Regada por las aguas del río Chancay esta zona de llanura fértil estaba aprovechada por unos 25 fundos o haciendas donde se cultivaba principalmente algodón y cítricos; grandes propiedades que, desde la aplicación de la ley 17716 de Reforma Agraria del Gobierno del General Velasco, han sido transformadas en Cooperativas Agrícolas de Producción (EGUREN, Fernando. 1975) y han ¡do diversificando sus producciones principalmente con los cultivos de maíz, legumbres, menestras, hortalizas. Es en esta zona donde se encuentra la mayoría de la población urbana del valle en las dos ciudades de Huaral y Chancay.

MAPA I. VALLE DE CHANCAY

4En la parte media, donde se encuentran las comunidades campesinas de San Juan y Huascoy coexisten dos tipos de asentamientos rurales. En el fondo del valle, aprovechando las terrazas aluviales del río Chancay, pequeños propietarios se dedican al cultivo de frutales entre los cuales predominan los manzanos. En cambio, desde siglos se han mantenido sobre las vertientes de la quebrada formada por el río Chancay entre 2,000 y 3,500 m.s.n.m., varias comunidades campesinas que, utilizando para regar las aguas de los diferentes afluentes del Chancay y aprovechando la verticalidad ecológica del medio, practican un sistema de producción mixto: agricultura y ganadería.

5Por fin, en la parte alta de la cuenca se encuentran comunidades campesinas de altura en las cuales la actividad ganadera se vuelve predominante, la altura y el clima, en particular las heladas, limitan la actividad agrícola. En esta zona se desarrolló y se sigue manteniendo una actividad minera.

6La carretera, Huaral-Cerro de Pasco, que cruza toda la microrregión costeando el río Chancay y con la cual cada pueblo o cada comunidad puede comunicarse por intermedio de una trocha, favorece una cierta cohesión microrregional alrededor de su principal centro urbano, Huaral.

7Esta unidad microrregional no estaba respetada en cuanto al punto de vista político-administrativo se refiere. La parte costeña que comprende los distritos de Chancay, Huaral, Aucallama y Huari, distrito de la parte serrana, formaba parte de la Provincia de Chancay, cuya capital es la ciudad de Huacho, del valle de Huaura-Sayán. En cambio, la zona serrana pertenecía a la Provincia de Canta, cuya capital del mismo nombre, está ubicada en el valle de Chillón. Recién en 1976 satisfaciendo las aspiraciones de sus habitantes, se cambió la situación político–administrativa y sobre la base de la microrregión del valle de Chancay se creó la Provincia de Huaral.

8La nueva Provincia tiene como capital la ciudad de Huaral y comprende los distritos serranos de Atavillos Alto, Atavillos Bajo, Huari, Lampián Pa-caraos, Acos, Santa Cruz de Andamarca, Sumbilca y 27 de Noviembre.

9Por su ubicación en el cruce de las carreteras Panamericana Norte y de penetración en el valle, Huaral se convirtió en pascana obligatoria de aquellos habitantes del valle que quieren viajar a Lima o al Norte del país, además por su vocación tradicional de plaza comercial. Ahora su función específica de capital político-administrativa de la provincia coadyuva todavía más al desarrollo de esta ciudad como polo de dominio de la microrregión.

10Según los datos proporcionados por los Censos, el total de la población de la microrregión que alcanzaba 58,884 habitantes en 1961, aumentó para llegar en 1981 a 97,343 habitantes. En 1961, de esta población 35,173 habitantes (59.7%) viven en la zona rural y 23,711 (40.3%) lo hacen en los pueblos o zona urbana; o sea que hace unos veinte años la microrregión era predominantemente rural. En 1981, la situación es inversa; la población urbana que cuenta con 68,727 habitantes representa 70% de la población total mientras que la población rural, a pesar de haber aumentado un poco en valor absoluto (28,616) ya no representa más que 31% del total.

2.– RESEÑA HISTORICA RESUMIDA1

11– De los Ayllus a las Reducciones.

12En la época prehispánica, dos etnias se reparten en el valle de Chancay, la de los Pircas que ocupan la parte serrana del margen derecho del ríо y la parte alta del valle, y la de los Atahuallas que está instalada en el margen izquierdo del río, donde se encuentran actualmente las comunidades de San Juan y Huascoy. Esta división inter-étnica entre derecha e izquierda (Ichoc-Allauja) del río Chancay se acompaña de una división entre la parte alta (Hurin) y la parte baja (Hanan) que subsistió hasta ahora con la existencia de los dos distritos de Atavillos Alto y Atavillos Bajo.

13Una serie de fortalezas, ubicadas en sitios estratégicos entre los 3,500 y 3,800 m.s.n.m. permitía controlar el valle y defenderlo contra la agresión de otras etnias. Solamente en el margen izquierdo, se encuentran todavía los vestigios de siete fortalezas entre las cuales Chiprac, la más grande (de 1 km. de largo y hasta 100 m. de ancho) domina el pueblo actual de San Juan. Al pie de estas fortalezas y en la puna, los Atahuallas habían formado más de 40 ayllus que agrupaban algunas 4,000 personas.

14Tal era la región que conquistó por los años 1450, el Inca Pachacutec Yupanqui, al volver de una expedición contra los Huancas de Jauja. La organización incaica no parece haber modificado grandemente el estilo de vida de los Atavillos, los caciques perdieron su libertad de decisión y dependieron desde entonces del Cusco y de la capital de su provincia, situada en Bombón, hacia la cual se llevaban los tributos.

15Menos de un siglo después, en 1534, o sea un año antes de la fundación de Lima, Nicolás de Rivera el Mozo, por encargo de Pizarro, exploró sistemáticamente la zona para investigar las posibilidades de establecer colonizadores. Los Atahuallas y los Pircas se convierten en tributarios del Virreinato colonial español del Perú.

16Más que un interés militar, la región interesa a Pizarro como reserva potencial de mano de obra y de víveres para Lima, que acababa de fundar. Además, la presencia en la parte alta del valle vecino del Chillón de reservas mineras, plata y mercurio, interesa a los colonizadores españoles y desde 1535, para explorar estas reservas, Pizarro fundó la ciudad de Canta y dividió la zona en 3 encomiendas. En esta repartición Pizarro se atribuyó la encomienda más rica y más poblada, o sea la que corresponde a la margen izquierda del Chancay, donde viven los Atahuallas o Atavillos. Los Ayllus, repartidos en encomiendas, son en seguida, sometidos a las obligaciones tributarias españolas; la mita, o sea los trabajos forzados que debe efectuar cada uno de los miembros de los Ayllus en las minas de Canta o de Cerro de Pasco y el tributo anual, impuesto pagado en especies, productos agropecuarios y artesanales como ganado, ropa, maíz, papa y luego aves de Castilla.

17Esta organización administrativa y económica va a ser completada por la política del Virrey Toledo que desde 1570, va a juntar los ayllus para formar las reducciones de Indios. Es así como en la margen izquierda del Chancay, los 40 ayllus Atavillos han sido agrupados en 12 reducciones alrededor de San Pedro de Pallac que era la cabeza de repartimiento. Entre estas 12 reducciones están San Juan de Ichoc-Huánuco y San Cristóbal de Huascoy.

18– De las Reducciones a las Comunidades Campesinas.

19A pesar de esta división en reducciones, durante por lo menos dos siglos, las solidaridades étnicas van a subsistir porque es de manera colectiva que los Atavillos debían pagar los tributos y cumplir las mitas. Estas reducciones, que al principio no eran más que un agrupamiento artificial de ayllus relativamente solidarios, progresivamente van a individualizarse para formar el germen de lo que es actualmente la comunidad campesina.

20La disminución considerable de la población que debe ser atribuida a las epidemias, al trabajo en las mismas y a la migración, a los obrajes y a la presión fiscal cada vez más aplastante, han llevado a los habitantes de las reducciones a abandonar definitivamente la esperanza de volver al sistema anterior del ayllu precolombino, más bien se van organizando, reducción por reducción, para pagar el tributo a la administración española (en 1688 en San Juan, para una población de 130 habitantes, no había más que 26 tributarios). Durante este período empiezan los conflictos entre pueblos, creados por los españoles, para el control y la posesión de mayores recursos naturales: tierra y agua, y se rompe definitivamente la antigua unidad étnica de los Atavillos.

21Con la introducción del ganado bovino para utilizar los pastizales de altura donde, además, con largos períodos de descanso, se cultivan tubérculos, era indispensable deslindar exactamente el territorio de cada pueblo. De igual manera, el piso ecológico 2,000 a 2,500 m.s.n.m. apropiado para el cultivo del maíz, había sido abandonado al momento de la conquista por motivos religiosos, efectivamente el maíz era destinado al culto de divinidades (Huancas), y al prohibir los sacerdotes españoles, estos cultos paganos, se dejaron de utilizar las tierras del maizal. La creciente demanda (tributo) en maíz ha llevado a los habitantes de estos pueblos a utilizar de nuevo las tierras de cultivo de este piso ecológico. Por fin, en el caso de San Juan y Huas-coy, otra fuente permanente de conflictos entre ambos pueblos, ha sido y sigue siendo el hecho que para regar deben repartirse las aguas de un mismo río, el Mihua. Todos estos conflictos para el control del agua y el deslinde del territorio de cada pueblo han marcado la historia de dichos pueblos y paralelamente han permitido la cohesión de la comunidad aldeana. Durante este período, progresivamente, se han forjado las identidades comunales y desarrollado formas de organización comunal con los principales y los “cabildos” encargados de cuidar los intereses del grupo.

22La independencia y la instauración de una república criolla anti-india señala el fin del régimen de las reducciones españolas. Las leyes de Bol ívar contribuyen a disolver la comunidad. Durante este período, la historia de estas comunidades está marcada por la defensa del patrimonio comunal frente a las ofensivas de personas que, respaldadas por las leyes, quieren apropiarse de los recursos de la comunidad, tratándose de personas ajenas a ésta, por ejemplo, un hacendado vecino o comuneros que se vuelven gamonales.

23La ofensiva de los hacendados para apropiarse de tierras de la comunidad, –hecho fundamental del mundo andino durante este período– no ha afectado o muy poco, las comunidades de San Juan y Huascoy (tal vez por la falta de atractivos económicos de estas tierras áridas y con fuerte pendiente). Solamente algunas zonas de pastizales de puna y parcelas de fundo (las terrazas aluviales del río Chancay) han sido reivindicadas por grandes propietarios vecinos que, a fin de cuentas, no alcanzaron su meta por la reacción decidida y violenta de los comuneros. En cambio, el peligro de desestructuración comunal vino más bien del interior. La nueva estructura regional va a trastornar las relaciones comunales de producción, la apertura e integración progresiva al mercado van a acelerar este fenómeno, que permitió la aparición de gamonales. Generalmente son comuneros que, ligado a su poder económico, gozan de prestigio o influencia de tal manera que desplazando a las autoridades tradicionales, logran apropiarse algunos recursos comunales: tierras o agua.

24En 1920, la nueva Constitución reconoce la existencia legal de las comunidades ofreciéndoles personería jurídica de derecho privado. Para poner término a las amenazas, tanto exteriores como interiores, las comunidades emprenden el trámite para hacerse reconocer como Comunidades Indígenas. Para eso San Juan y Huascoy deben ponerse de acuerdo entre ellos, y con las demás comunidades vecina, sobre los linderos de sus territorios respectivos y sobre la utilización de las aguas del río Mihua. Resueltos estos litigios a través de acuerdos bilaterales, es solamente en 1941 que San Juan, con 197 habitantes (50 comuneros) y Huascoy con 240 habitantes (75 comuneros), han sido reconocidas o inscritas como Comunidades Indígenas.

II.– LAS COMUNIDADES CAMPESINAS DE SAN JUAN DE UCHUCUA-NICU Y DE HUASCOY

25No se trata, en esta parte, de hacer un estudio completo de estas comunidades: solamente tocaremos los aspectos cuyo conocimiento y análisis son indispensables para comprender el funcionamiento y la dinámica de las unidades de producción. En cierta medida se trata en este párrafo de analizar el sistema agrario, entendido como el conjunto de las relaciones que se establecen entre una sociedad dividida en unidades familiares de producción y el territorio en donde le tocó vivir y eso es una perspectiva de desarrollo.

3.– EL MARCO NATURAL

26El territorio de las comunidades de San Juan y Huascoy, ocupa una porción de 2,000 y 2,200 hectáreas, respectivamente, de la vertiente izquier da del río Chancay. Los límites de este territorio son los siguientes: al Norte, el río Chancay que sirve de frontera, la altura promedio alcanza 1,650 m., de allí el territorio cubre la vertiente hacia el Sur-Este hasta una línea divisoria de las aguas cuya cumbre es el cerro Mango que alcanza 4,906 m.s.n.m. La altura promedio de esta línea divisoria se ubica alrededor de 4,600 m.s.n. m. Al Sur-Oeste la comunidad de San Juan se encuentra colindante con la comunidad de Pampas-La Florida y al Nor-Este la de Huascoy colinda con la comunidad de Cormo. (Ver mapa No. II).

27Cabe señalar que existe una gran diferencia entre los territorios de ambas comunidades. Mientras que San Juan dispone, en la parte baja, de un Fundo –la orilla del río Chancay– bastante largo para terminar en punta en la puna, el territorio de Huascoy tiene una disposición inversa, o sea que la punta del triángulo corresponde al Fundo y se va abriendo hasta la puna (Fig. I).

28Además, por su ubicación bajo el 11avo. grado de latitud Sur, este territorio estará sometido a las vicisitudes de un clima tropical.

29En consecuencia, fuertes limitaciones topográficas, debidas a la pendiente, o hídricas, debidas al clima árido, van a caracterizar el medio físico de estas comunidades.

3.1. La pendiente

303,000 m. de desnivel sobre una distancia horizontal de más de 4 kilometros determinan pendientes fuertes que en promedio alcanzan 25–300. Esta limitación ha sido parcialmente superada, para permitir las actividades agrícolas, con la construcción de andenes, algunos de los cuales son muy antiguos. En la zona de cultivos con riego, o sea por debajo de los 3,200 m.s.n.m., estos andenes han permitido mantener suelos livianos que provienen de la desagregación de rocas volcánicas (Formación Calipuy, terciario inferior) como las andesitas y las rio-litas, y rocas plutónicas como las dioritas y granodioritas, elementos principales del substratum. En estas terrazas, el espesor y la textura de la capa arable son muy variables desde el borde interno con una capa reducida y arenosa hasta el borde externo donde es más profunda y limosa. Entonces la circulación del agua en el suelo y los rendimientos podrán ser muy variables, incluso, en una misma parcela. La fuerte inclinación del territorio limita el ancho y, por ende, la superficie de las parcelas que, como se verá posteriormente, puede variar de 100 hasta 500 m2. según las zonas.

MAPA II. LAS COMUNIDADES DE HUASCOY, SAN JUAN Y LA FLORIDA – PAMPAS

Figura I. CROQUIS DE LOS TERRITORIOS DE SAN JUAN Y HUASCOY

31Gracias a algunos análisis de los suelos2, se puede tener una apreciación de la calidad de los suelos de temporada –suelos de las parcelas de altura donde se practica el cultivo de secano de tubérculos con largos periodos de descanso– y del maizal–suelos de andenes dedicados al cultivo, con riego, de maíz o de melocotón.

32En cuanto a la textura o composición granulométrica, los suelos de San Juan y Huascoy, en el horizonte de cultivo presentan una textura entre franco arenoso y franco limoso con un porcentaje de arcilla incluido entre 8 y 23%. La arena gruesa –granos entre 2 y 0.2 mm.– constituye la fracción granulométrica dominante, 30%; eso favorece la penetración del agua, del aire y de las raíces. En cambio la reducida capacidad de retención del agua de estos suelos constituye una limitación tanto más importante si tenemos en cuenta que los recursos hídricos del medio son escasos.

33En cuanto a la estabilidad estructural que caracteriza el estado físico de los suelos, ella depende de la cantidad y de la forma de la materia orgánica presente la que a su vez esta muy ligada a la actividad biológica. Los suelos del maizal son bastante pobres en materia orgánica, entre 0.9 y 3.7%. En cambio los suelos de temporada tienen una tasa de materia orgánica más elevada, entre 3.5 y 12.8% mientras que los porcentajes de arcilla son bajos entre 8 y 23%3.

34La estructura de los suelos de San Juan y Huascoy (suelos de terrazas con riego) se ubica entre una estructura de tipo granular que se explica por la presencia de arena gruesa y una estructura migajosa en la cual el complejo arcillo-húmico no se encuentra suficientemente abundante y floculado. Los agregados tienden a desagregarse si no se incorporan con regularidad y en cantidades suficientes materias orgánica fácilmente descomponibles.

35En cuanto a la fertilidad de los suelos, el estatus químico de los de San Juan y Huascoy es muy favorable desde el punto de vista agrónomico. Las tasas de fósforo y de potasa son muy satisfactorias en la mayoría de los casos.

36Para resumir, las fuertes pendientes de los territorios de estas comunidades y las características del substratum tienen como consecuencias las siguientes:

  • La no utilización de la mayor parte del territorio comunal para la actividad agrícola, ésta última está condicionada por la presencia de andenes.
  • Por su textura y frágil estructura, los suelos ubicados en las pendientes son muy sensibles a la erosión.
  • Finalmente, para los suelos de las terrazas, sometidos a una explotación intensiva, el problema esencial proviene de la conservación indispensable del stock de materias orgánicas. La sucesión de cultivos tiene por consecuencia la baja de la estabilidad estructural de los suelos si no se acompaña de un proceso de restituciones orgánicas. Como veremos más adelante, existe un problema agudo en cuanto a la fertilidad orgánica de los suelos.

3.2. El clima

37Los efectos limitantes, de la pendiente y de los suelos, en lo que a la actividad agrícola se refiere, se encuentran acentuados por otro factor, el clima.

38Haciendo la síntesis de los datos climáticos recogidos durante cinco años (1976-80), trataremos de definir el clima de la zona de San Juan y Huascoy.

39Las precipitaciones constituyen el factor que caracteriza mejor el clima de esta pequeña región. La figura No. II y el cuadro No. 1 muestran que existen dos estaciones bien diferenciadas, en cuanto a la repartición de las lluvias durante el año: Una estación húmeda, período de lluvias desde el mes de diciembre hasta el mes de abril (5 meses) y otra estación seca desde el mes de mayo hasta el mes de noviembre (7 meses).

Figura II. TEMPERATURES Y PRECIPITATIONES

40El promedio de precipitaciones totales anuales para estos 5 años alcanzó solamente 258 mm. Hay que señalar que desde 1977, en esta zona, como en varios otros sectores del país, empezó un período de sequía que duró hasta 1982. En tiempos normales las precipitaciones totales anuales llegan aproximadamente a 500 mm.

41Además, las precipitaciones están repartidas de manera muy irregular durante el período de lluvias. El máximo de las precipitaciones medias mensuales ocurre en marzo, o sea casi al final de la estación húmeda, mes en el cual cae el 30% de las lluvias. La mayor cantidad de lluvias caen entre el 15 de febrero y el principio del mes de abril, pudiendo alcanzar 30 mm. en 24...

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