Metadona. Uso terapeútico

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Colecciones : TFM. Máster en Neurociencias
Fecha de publicación : 2009
[ES]El mantenimiento con metadona es un tratamiento médico de la adicción que no se puede comparar en eficacia a ningún otro. Como resultado más de 700.000 personas en todo el mundo pueden vivir saludablemente, tener una vida plena, independiente y autónoma. Se estima que en Estados Unidos hay unos 200.000 pacientes en tratamiento, mientras que en Europa se habla de cifras en torno a 530.000 pacientes, repartiéndose el resto por Australia, Nueva Zelanda y Oriente Medio.[EN] Methadone maintenance is a medical treatment of addiction that can not compare in efficacy to any other. As a result over 700,000 people around the world can live healthy, have a full, independent and autonomous. It is estimated that in America there are about 200,000 patients in treatment, while in Europe it comes to numbers around 530 000 patients, the remainder being shared by Australia, New Zealand and the Middle East.
Publicado el : miércoles, 22 de agosto de 2012
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Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
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Número de páginas: 27
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                                    Trabajo Fin de Master en Neurociencias 
Instituto de Neurociencias de Castilla y León
 
Universidad de Salamanca
Metadona.
Uso analgésico.
 
 
 
 
Alumna: Beatriz Díaz Moreno
Tutora: Dra. Mercedes López Rico
Profa. Titular de Farmacología
 
Beatriz Día
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no Dra. Mercedes López Rico
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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TRABAJO FIN DE MAS
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TITULO: Metadona. Uso analgésico 
Firmado: Alumna. Firmad
o: Tutora. 
   
   
 
 
 
Profa. Titular de Farmacología
 
 
 
 
 
     
 
     
 
                                                  
                             
     
 
   
   
   
     
   
 
   
 
 
 
 
 
INDICE
 
1. INTRODUCCIÓN………………………………………..…………….………...…Pág. 3 – 13. 1.1.Origen y farmacocinética……………………………..……………...…Pág. 3 – 5. 1.2.Mecanismo de acción. Farmacodinamia……........................................Pág. 6. 1.3.Efectos secundarios – 7. y toxicidad……………………………………..Pág.6 1.4.Uso y aplicaciones……………………..………...…………………………..Pág. 7. 1.5.Legislación especial para su aplicación en España………….….Pág. 8 – 11. 1.6.Efectividad de los programas de mantenimiento con metadona para la dependencia de opiáceos……………………………………………Pág. 12 – 13.
2. OBJETIVO……………………………………………………………….…….............Pág. 14.
3. HIPOTESIS………………………………………………..........................................Pág. 14.
4. METODOLOGÍA……………………………………….………………………...Pág. 14 – 22. 4.1.Las dosis bajas de metadona tienen efecto analgésico en el dolor neuropático: un ensayo randomizado doble ciego y cruzado. Universidad de Navarra………………......................................................................... Pág.15. 4.2.Metadona en el tratamiento del dolor por cáncer: experiencia del hospital los Montalvos, Salamanca…………..............................................Pág. 16 – 18. 
4.3.
4.4.
4.5.
Rotación de morfina a metadona en el domicilio. Descripción de 4 casos ………………………………………………………….….…........................Pág. 18.
Rotación de opioides: la metadona como alternativa en el dolor de difícil control. A propósito de un caso, fundación CUDECA, Málaga…………………………………………………………………………Pág.20.
Metadona como opioide inicial en pacientes con tenesmo rectal…… …………….………………………….................................................Pág. 21 – 22.
5. DISCUSIÓN………………………………………………………………….………….Pág. 23.
6. CONCLUSIONES…………………………………………………………..………….Pág. 24.
7. BIBLIOGRAFÍA……………………………………..........................................Pág. 25 – 26.
 
INTRODUCCIÓN
1.1. ORIGEN Y SINTESIS
 
 
La metadona fue sintetizada en un laboratorio alemán en el año 1937. Los alemanes se vieron obligados a desarrollar la amidona, conocida posteriormente como metadona, debido a la escasez de morfina que existía en aquel momento. El nombre comercial de esta sustancia fue en un principio Dolophine. 
Al ser un analgésico sintético, con potentes propiedades narcóticas y efectos prolongados, fue ampliamente utilizada para el control del dolor durante la 2ª guerra mundial en Alemania., administrada por vía oral, aunque sus propiedades farmacocinéticas se fueron conociendo paulatinamente.
Se usó por primera vez en el tratamiento sustitutivo de la dependencia a heroína en el año 1964, por Vincent Dole y Marie Nyswander, de la Universidad Rockefeller de New York. Estos doctores actuaron incluso con el riesgo de enfrentarse a las restrictivas leyes que existen en Estados Unidos de América sobre la prescripción de opiáceos que podía acarrearles cargos criminales o acciones civiles por parte de la agencia Nacional de Narcóticos.
Su trabajo demostró que el mantenimiento con metadona es un tratamiento médico de la adicción que no se puede comparar en eficacia a ningún otro. Como resultado más de 700.000 personas en todo el mundo pueden vivir saludablemente, tener una vida plena, independiente y autónoma. Se estima que en Estados Unidos hay unos 200.000 pacientes en tratamiento, mientras que en Europa se habla de cifras en torno a 530.000 pacientes, repartiéndose el resto por Australia, Nueva Zelanda y Oriente Medio.
Estos autores observaron una gran mejoría en el grupo inicial de pacientes tratados con el fármaco frente al grupo control que carecía de él. Dole y Nyswander propusieron y supervisaron el primer programa de mantenimiento con metadona en el hospital Beth Israel de Nueva York, donde demostraron la eficacia del tratamiento en un gran número de pacientes, lográndose beneficios clínicos para estos, que se extendieron a toda la sociedad.
 
 
 
Uno o dos años bastaron para convencer a las autoridades de la importancia de esta alternativa terapéutica para aliviar los síntomas de la abstinencia a opiáceos de vida media corta, disminuyendo, por ejemplo, en las cárceles, el riesgo asociado de suicidio que presentaban los internos sometidos a la supresión brusca de la heroína.
A partir de esta propuesta se estableció el modelo y las pautas a seguir en este proceso, que siguen siendo la base oficial para los programas de desintoxicación y tratamiento de la dependencia a heroína en la mayoría de los países con buen nivel sanitario.
El objetivo del tratamiento a largo plazo con metadona es reducir el consumo ilegal de heroína, disminuyendo la criminalidad que rodea a esta conducta y mejorando todos los parámetros que se ven afectados en estos pacientes tanto a nivel sanitario como a nivel social. Se ha demostrado que los pacientes adictos a heroína que son sometidos a un tratamiento para dejar de consumir esta sustancia de forma definitiva, lo que se denomina “desintoxicación”, suelen recaer en el uso, de forma reiterada. La metadona les permitiría llevar una vida estable durante el tiempo que fuera necesario, evitando así la vuelta a los patrones previos de drogadictos. Centenares de estudios científicos han probado los efectos beneficiosos del tratamiento continuo con metadona, y han descubierto muy pocas consecuencias negativas para la salud, inclusive durante períodos de seguimiento de veinte o treinta años.
Comparada a las otras modalidades de tratamiento para el abuso de drogas--por ejemplo, el tratamiento "libre de drogas", las comunidades terapéuticas y otros tratamientos con diferentes fármacos--. La metadona ha resultado claramente superior respecto a retención en tratamiento, disminución de conductas de riesgo, menor número de VIH positivos, infecciones por hepatitis y otras patologías asociadas al consumo de drogas y también ha mejorado claramente los aspectos sociales con una mayor integración familiar y profesional.
El tratamiento con metadona, cuesta en USA un promedio de $4,000 al año por cada paciente, reduce el comportamiento criminal asociado con el uso ilegal de drogas, al mismo tiempo que mejora la salud y aumenta la productividad social entre los pacientes, lo cual sirve para reducir los costos sociales de la adicción a las drogas. Por lo contrario, el encarcelamiento de un individuo cuesta de $20,000 a 40,000 al año y los programas residenciales de tratamiento de drogas cuestan de $13,000 a 20,000 al año. Además, puesto que sólo de un 5 al 10% del coste del tratamiento corresponde al fármaco mismo, se puede proponer que la metadona se dispense en consultorios médicos, clínicas de servicios mínimos o en farmacias para procurar minimizar aún mas los gastos asociados al tratamiento de la terrible enfermedad que supone la adicción.
 
El uso de metadona en España ha pasado por diversas situaciones que han ido desde su escasa aplicación como analgésico en los años 50-60 del siglo pasado hasta la utilización como sustitutivo de la heroína en los finales de los 70 de forma irregular y con grandes deficiencias en su control, lo que motivo la publicación de la orden Ministerial del 20 de Mayo de 1983, en la que se regulaba la prescripción, uso y consumo de metadona, a partir de centros especiales y todo ello enmarcado dentro de programas terapéuticos que no tuvieron incidencia en la red sanitaria pública.
La estructura molecular de la metadona no se asemeja en nada a la de los derivados opiáceos y fue una sorpresa para los científicos que la sintetizaron descubrir sus propiedades analgésicas y narcóticas, similares a las de la morfina. En su forma básica es un polvo blanco cristalino, pero suele estar disponible en varias formas y concentraciones: comprimidos, supositorios y autoinyectables.
Principalmente se administra por vía oral, aunque también puede ser inyectada endovenosa e intramuscularmente. Por vía oral actúa entre los 30 y los 35 minutos después de su ingestión.
La vida media de eliminación se calcula entre las 24 y las 36 horas, existiendo importantes diferencias entre personas (de 10 a 80 horas). Su biotransformación es hepática y sujeta a la actividad del sistema microsomal del citocromo P-450, por lo que tiene alta variabilidad interindividual y posibles interacciones farmacológicas con otros fármacos. Sus metabolitos se eliminan por heces y orina. Este perfil farmacológico hace que la metadona se utilice como medicamento de sustitución de opiáceos, ya que permite la administración por vía oral a dosis diarias y conseguir una estabilidad de los niveles plasmáticos tras repetir la administración, cada 24 horas, sin tener síntomas de abstinencia durante el intervalo entre las dosis.
                                     
 
 
 
 
                                         
 
 
 
1.2. MECANISMO DE ACCIÓN O FARMACODINAMIA 
 
Es una molécula con propiedades farmacológicas cualitativamente similares a las de la morfina. Cuando alcanza el cerebro ocupa básicamente los receptores mu comportándose como un agonista selectivo sobre ellos.
La metadona tiene propiedades antagonistas sobre el receptor NMDA de glutamato que parecen ser responsables de la menor sensibilización del sistema opiode que se observa con metadona frente al resto de fármacos opiáceos.
 
1.3. EFECTOS SECUNDARIOS Y TOXICIDAD
 
Aunque el uso regular de metadona produce dependencia, se considera que ésta es menos grave que la inducida por morfina o heroína y más fácil de tratar.
Observándose que la persona incluida en un programa de mantenimiento con metadona puede llevar una vida normal sin efectos negativos sobre el sistema motor, la capacidad mental o la habilidad para trabajar.  El riesgo de sobredosis con metadona es uno de los aspectos mas importantes de su toxicidad, ya que la depresión respiratoria típica de los opiáceos es también producida por este fármaco y puede causar la muerte si no se trata adecuadamente con un agente antagonista como la naloxona, en dosis y pautas apropiadas.
No obstante, algunos efectos secundarios de la metadona que se manifiestan en la zona neurovegetativa pueden resultar bastante molestos y suelen estar sujetos a la respuesta individual. Algunos pacientes muestran signos de aturdimiento, mareo, nauseas, vómitos y boca seca, así como aumento de la transpiración, trastornos del sueño, del deseo sexual y de la concentración. Sin embargo, el efecto que aparece de forma mas constante y que suele precisar de tratamiento para su control es el estreñimiento, que suele estar presente en la mayoría de los pacientes, en especial en las primeras fases de la terapia y hasta que aparece la tolerancia intestinal que se suele producir al cabo de un tiempo.
 
 
 
Tales efectos secundarios indeseables pueden persistir durante largos períodos del tratamiento, pero la mayoría de pacientes permanecen sin secuelas médicas. Estos efectos secundarios afectan a menos del 20% de los clientes de metadona (Informe Suizo sobre Metadona, 1996).
 
 
1.4. SU USO
 
La metadona tiene las mismas aplicaciones que cualquier otro fármaco opiáceo pudiendo ser utilizado como analgésico, antitusivo y antidiarreico, aunque su extendido uso como tratamiento sustitutivo de la dependencia a la heroína ha minimizado sus otras posibilidades terapéuticas.
Se utiliza en programas especiales para el tratamiento de la dependencia a la heroína. Inicialmente se suministra en dosis diarias que se incrementan gradualmente hasta conseguir la supresión de los síntomas de abstinencia referidos por el paciente, siempre con la intención de neutralizar la euforia producida por la heroína. Siendo la adicción a los opiáceos un fenómeno complejo con claro componente biológico, la posterior retirada gradual de metadona es algo que no siempre es posible, y la dosis de mantenimiento puede ser necesario continuar administrándola durante años. Además, todo programa de tratamiento con metadona debe ir acompañado, para obtener una mayor eficacia y mejores resultados, de psicoterapia y supervisión médica.   
  
 
 
 
 
 
 
 
                                
 
1.5. LEGISLACIÓN ESPECIAL PARA SU APLICACIÓN EN ESPAÑA
 
En España hasta 1983 la Metadona principalmente era vendida en las farmacias con la única condición de que la persona obtuviera un "carnet de extradosis”, igual que ocurre con el resto de los opiáceos que están incluidos en el anexo I, como son morfina, oxicodona, fentanilo etc. y que están sujetos a este régimen especial de control de recetas de estupefacientes. Normalmente la podía recetar cualquier médico adecuadamente colegiado. Debido al uso poco controlado en los primeros años ochentase producen desviaciones de la sustancia al mercado negro y aparecen algunas conductas delictivas respecto de su utilización, por este motivo los estamentos oficiales que controlan la prescripción de opiáceos entienden que se debe regular restrictivamente el uso de la mismaSe legisla sobre el tema con una serie de leyes y reales decretos que van surgiendo a lo largo del tiempo según se observan cambios en la situación del consumo de heroína y de sus repercusiones sobre la sociedad.
En Mayo de 1983 sale una orden Ministerial (Ministerio de Sanidad y Consumo de 23 de Mayo de 1983, por la que se regulan los tratamientos con Metadona B.O.E. de 28 de Mayo de 1983 P. 14976). Esta ley introdujo la obligatoriedad de que la Metadona se dispensará en forma de solución oral. Además reguló su prescripción en centros especiales acreditados que podían ser dispensadores y dio las pautas para la selección de los pacientes que podían acceder a tratamiento con metadona.
A partir de este momento sé crearon Centros Dispensadores de Metadona, donde se administra una dosis diaria por vía oral, habitualmente en presencia de un profesional sanitario del centro y con objeto de suprimir de forma prolongada (24 horas) los síntomas de abstinencia a la heroína.
El 31 de octubre de 1985 un nuevo Real Decreto regula los tratamientos de deshabituación con metadona, dirigidos a toxicómanos dependientes de opiáceos (Boletín Oficial del Estado número 269, de 9 de noviembre). El Ministerio de Sanidad y Consumo, reglamenta esta modalidad terapéutica teniendo en cuenta las competencias que la Constitución española asigna a las comunidades autónomas, y al amparo de la Ley 17/1967, de 8 de abril (Boletín Oficial del Estado número 11, del 11), que en su artículo 1, autoriza al Estado a intervenir en la prescripción, posesión, uso y consumo de sustancias estupefacientes.
En Abril de 1986 se adopta una norma con rango de Real Decreto, teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 40.5 de la Ley General de Sanidad, Ley  
14/1986, de 25 de abril (Boletín Oficial del Estado número 102, del 29), que establece como competencia de la administración del Estado, sin menoscabo de las competencias de las comunidades autónomas, la reglamentación, autorización y registro u homologación, según proceda, de los medicamentos de uso humano y veterinario y de los demás productos y artículos sanitarios y de aquellos que, al afectar al ser humano, pueden suponer un riesgo para la salud de las personas.
Se dicta la presente norma al amparo de lo previsto por el artículo 149.1.1 y 16 de la Constitución, al participar sus preceptos de la naturaleza de normas básicas en materia de sanidad, o bien constituir legislación sobre productos farmacéuticos, materia de la exclusiva competencia estatal.
Asimismo, el presente Real Decreto regula ciertos aspectos organizativos que se justifican por la necesidad de perfeccionar los mecanismos de coordinación que han venido funcionando para conjugar las actuaciones que corresponden a la administración del Estado y a las comunidades autónomas en la materia regulada, habiendo merecido los mismos, como el conjunto del Real Decreto, el informe favorable del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Todo ello, no obstante, debe entenderse sin perjuicio de las facultades de que disponen las comunidades autónomas para autorregular el ejercicio de sus competencias.
En Enero de 1990 a propuesta del Ministro de Sanidad y Consumo, de acuerdo con el Consejo de Estado, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del 19 de enero de 1990.
Se dicta el Real Decreto de 19 de Enero de 1990 para regular los tratamientos con los principios activos que se incluyen en la lista del anexo al presente del mismo, cuando se prescriban para el tratamiento de la dependencia de opiáceos en aquellas pautas cuya duración exceda de veintiún días.
Este decreto establece:
Artículo 2. Centros o servicios de tratamiento.
1. Los tratamientos a que hace referencia la presente norma serán realizados únicamente por centros o servicios sanitarios públicos o privados sin ánimo de lucro, debidamente acreditados para ello por los órganos competentes de la administración sanitaria de la comunidad autónoma correspondiente o, en su caso, por los órganos competentes del Ministerio de Sanidad y Consumo.
2. A los efectos que establece el presente Real Decreto, y siempre que se considere oportuno, las autoridades sanitarias de aquellas comunidades autónomas que tengan atribuciones en esta materia o, en su caso, el Ministerio de Sanidad y Consumo, a través de sus órganos competentes, podrán acreditar servicios en centros penitenciarios o en otros establecimientos de carácter no estrictamente sanitario.
 
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Artículo 3. Prescripción, administración y formulación.
elaboración,
conservación,
dispensación,
1. La prescripción de los tratamientos regulados en la presente norma será realizada por los facultativos de los centros o servicios acreditados.
2. La medicación utilizada para estos tratamientos será elaborada, cuando proceda, conservada y dispensada por los servicios farmacéuticos de los centros acreditados, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2. En defecto de los mismos, así como también en el supuesto previsto en la disposición adicional segunda, dicha medicación será elaborada, cuando proceda, conservada y dispensada por los órganos de la Administración sanitaria competente o por las oficinas de farmacia acreditadas al efecto. El control de la administración de la indicada medicación será llevado a cabo por profesionales del equipo sanitario que reúnan los requisitos exigidos por las normas vigentes en cada Comunidad Autónoma.
3. En todo caso, la elaboración, conservación o dispensación de la medicación a que hace referencia el apartado anterior estará sujeta a la normativa vigente sobre estupefacientes, quedando sometida al control de la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios, o de los órganos correspondientes de las comunidades autónomas competentes en la materia.
4. Los medicamentos utilizados para estos tratamientos serán prescritos, formulados, dispensados y administrados en solución oral extemporánea, siempre que sea posible.
A efectos de la inclusión en los programas de tratamiento regulados por la presente norma se exigirá previamente diagnóstico confirmado de dependencia a opiáceos.
Podrán ser solicitados por las Comisiones documentos acreditativos del cumplimiento de dicho requisito.
Todas estas leyes , normas y decretos nos dan una idea de lo complejo que se hace el uso de metadona desde un punto de vista estrictamente burocrático; es la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida en nuestro país, lo que obliga a reconsiderar las pautas de selección de los pacientes, ya que se produce una enorme expansión de seropositivos entre la población de adictos a drogas por vía parenteral y se ve necesario facilitar al acceso a los tratamientos con metadona a un mayor número de sujetos que lo necesiten.
Se realiza una modificación sobre el decreto anteriormente redactado en el Real Decreto 5/1996, de 15 de enero, para la regulación de tratamientos con opiáceos de personas dependientes de los mismos y de ampliación de su anexo.
Posterior a este esta el decreto 77/1998, de 17 de diciembre, de la consejería de servicios sociales, de segunda modificación del decreto 18/1990, por el que se regulan las condiciones y requisitos que deben cumplir los centros o
 
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