C. Vetti Aquilini IIvvenci Evangeliorum libri quattuor: edición crítica

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Publicado por

Colecciones : TD. HumanidadesDFCI. Tesis del Departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo
Fecha de publicación : 9-ene-2009
Publicado el : domingo, 29 de julio de 2012
Lectura(s) : 82
Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
Licencia: Más información
Atribución, No Comercial, Compartir bajo la misma forma idéntica
Número de páginas: 651
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UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

FACULTAD DE FILOLOGÍA

DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA CLÁSICA E
INDOEUROPEO




C. VETTI AQVILINI IVVENCI
EVANGELIORVM LIBRI QVATTVOR. EDICIÓN CRÍTICA

o o V B de la Directora de la
tesis doctoral





AUTOR: Eduardo Otero Pereira
aDIRECTORA: D Carmen Codoñer Merino

V
Más de un siglo ha transcurrido desde que Johannes Huemer publicara la última
edición de los Euangeliorum libri IV del presbítero hispano Juvenco en 1891. Desde
entonces se han realizado algunos comentarios a determinados libros o pasajes, así
como estudios acerca de las fuentes literarias y bíblicas empleadas por el poeta épico, se
ha analizado su lengua y su estilo, y se ha profundizado en la relación entre Juvenco y el
género conocido como épica bíblica. Sin embargo, durante todo este tiempo, se han
pasado por alto los problemas que afectan al aspecto textual de la obra de Juvenco, a
excepción del estudio de N. Hansson, los breves apuntes realizados por E. Colombi al
libro primero y los artículos de Ch. Gnilka en torno al problema de la autorrecensión.
Por ello, considerando los avances realizados por la ciencia de la crítica textual
en la última centuria, nos hemos decidido a emprender la tarea de editar de nuevo el
texto del poema de Juvenco por medio de una nueva valoración de los testimonios
manuscritos que poseemos. Con todo, nos hemos impuesto como limitación para este
trabajo el estudio de los códices del siglo IX, ya que es éste el periodo en el que se copia
la mayor parte de los manuscritos. El siglo X registra una considerable disminución de
esta intensidad, que será retomada en siglos posteriores. Aun así, podemos aportar el
testimonio de algún importante códice cuya existencia desconocían tanto Huemer como
los demás editores anteriores.
El estudio del entramado de manuscritos que transmite nuestro texto nos
aportará además datos acerca de la recepción de Juvenco en la Edad Media, que servirán
para que conozcamos algo más acerca de la cultura literaria medieval hasta finales del
Renacimiento carolingio. En efecto, Juvenco debería ocupar un puesto central en la
historia de la literatura como autor que todavía conserva el legado literario de la
Antigüedad, pero cuyo programa anticipa una nueva época dentro de la historia de la
poesía escrita en hexámetros.

Para realizar la presente edición he contado en todo momento con el apoyo y el
consejo de Carmen Codoñer Merino. A ella, como directora de este trabajo, expreso mi
más profundo agradecimiento, así como a mis amigos y colegas del Departamento de
Filología Clásica e Indoeuropeo de la Universidad de Salamanca y al Seminar für
lateinische Philologie des Mittelalters und der Neuzeit de la Universidad de Heidelberg,
donde fue realizada una gran parte de la investigación que ahora presentamos. IX
1. LOS EVANGELIORVM LIBRI IV DE JUVENCO

1.1. El autor y la obra

Las noticias que tenemos en torno a la figura de Juvenco son muy escasas. La
tradición manuscrita se refiere a él con el nombre completo de C. Vettius Aquilinus
Iuuencus. La única fuente para conocer algunos datos acerca de su persona es
1Jerónimo , quien nos dice que era hispano, de origen noble y presbítero. Además del
poema bíblico en cuatro libros, Jerónimo le atribuye la autoría de un tratado en verso
acerca de los sacramentos. Asimismo destaca la valentía del poeta por haber intentado
someter la grandeza del mensaje evangélico a las leyes del verso y elogia la manera en
la que Juvenco expone el episodio de la adoración de los Reyes Magos con el
ofrecimiento de oro, incienso y mirra.
La crónica jeronimiana sitúa los Euangeliorum libri IV en el año 329 durante el
reinado de Constantino. El propio Juvenco afirma en los últimos versos del poema
(4,806-812) que la paz de Cristo promovida por el emperador Constantino ha
contribuido a la creación del poema, por lo que desea que también el emperador, que
siempre ha rechazado todo título divino, sea merecedor de la vida eterna.
Llama la atención en el verso 4,812 la presencia de Dominus lucis referido a
Cristo. Fontaine interpreta este título, por una parte, a través de una referencia bíblica,
es decir, rex gloriae (cf. psalm. 23) y, por otra, desde una perspectiva política, según la
cual Constantino es elogiado por haber rechazado la atribución a su persona de un título
divino, quizás relacionado con el sol, tal y como habían hecho anteriormente otros
emperadores, práctica que culmina en 274 con la proclamación del sol como primera
2divinidad del Imperio romano .
Es prácticamente imposible precisar de qué parte de la Hispania romana
procedía Juvenco. Fontaine ha encontrado en un códice hispano del De uiris illustribus

1 Hier. chron. a. 329 p. Chr. Iuuencus presbyter natione Hispanus euangelia heroicis uersibus
explicat; uir. ill. 84 Iuuencus, nobilissimi generis Hispanus, presbyter, quattuor euangelia hexametris
uersibus paene ad uerbum transferens, quattuor libros conposuit, et nonnulla, eodem metro, ad
sacramentorum ordinem pertinentia. floruit sub Constantino principe; epist. 70,5,3 Iuuencus, presbyter
sub Constantino historiam Domini saluatoris uersibus explicauit, nec pertimuit euangelii maiestatem sub
metri leges mittere; in Matth. 2,11 l. 145 pulcherrime munerum sacramenta Iuuencus presbiter uno
uersiculo conprehendit: thus aurum murram regique hominique Deoque dona ferunt.
2 J. FONTAINE, La naissance, p. 68; “Dominus lucis”, pp. 131-133; “La figure du prince”, pp.
111-118; K. THRAEDE, “Die Poesie und der Kaiserkult”, pp. 298-300. X
3de Jerónimo la anotación Eliberritanus junto al nombre del poeta ; sin embargo, su
nombre Vettius, lo podría relacionar con el pueblo vetón. La provincia bética, donde se
encontraba situada Iliberris, constituye una solución verosímil, al tratarse de una
provincia ya desde antiguo romanizada, donde el poeta podría haber tenido acceso a una
educación tradicional. Se ha pensado incluso que su obra podría reflejar algo del
4ambiente social y teológico que sirvió de fondo a la celebración del concilio de Elvira .
Los manuscritos no se ponen de acuerdo en el título del poema de Juvenco.
Muchos de ellos nombran sólo al autor, mientras que otros transmiten títulos como
Euangelia quattuor uersibus o hexametris uersibus, Euangelii uersi, Conscriptum
rhetorice euangelium, Libri quattuor euangeliorum; etc. Aldo Manuzio lo titula
Historia euangelica en su edición de 1502, denominación que perdura en ediciones
sucesivas. Marold y Huemer llaman en sus ediciones a la obra Euangeliorum libri, título
que asumimos nosotros también y al que nos referiremos con la abreviación EL.
Los EL se presentan precedidos en una gran parte de la tradición manuscrita de
un prólogo sobre los cuatro evangelistas de autor anónimo, en cualquier caso no
atribuible a Juvenco, como veremos en su lugar. El poema juvenciano propiamente
dicho comienza con un prefacio programático y se presenta dividido en cuatro libros.
Esto es así casi con toda seguridad para reflejar en su poema el hecho de que son cuatro
los evangelios. Cada libro consta aproximadamente de unos ochocientos hexámetros.
En los EL se narran los hechos de la vida de Cristo desde el anuncio del
nacimiento de Juan el Bautista hasta el final del evangelio de Mateo. Para ello el autor
toma como fuente los cuatro evangelios. La base narrativa es el evangelio de Mateo,
pero se sirve de los demás evangelios para aquellos pasajes que no aparecen recogidos
en éste. A continuación detallamos el contenido de los EL de Juvenco:

1,1-51: anunciación de Juan el Bautista (Luc. 1,5-25)
1,52-79: anunciación de Jesús (Luc. 1,26-38)
1,80-104: visita de María a Isabel (Luc. 1,39-56)
1,105-132: nacimiento de Juan el Bautista (Luc. 1,57-80)

3 León, Archivo-Biblioteca de la S. I. Catedral., 22 (cf. J. FONTAINE, La naissance, p. 71).
4 Los cristianos bautizados del tiempo del concilio de Elvira seguían, sin embargo, ejerciendo
funciones propiamente paganas, al mismo tiempo que el judaísmo seguía estando vivo y presente. La
sociedad cristiana se movía entre el rigorismo y la relajación: cf. J. FONTAINE, La naissance, p. 72: “Pour
ce public, le poète tente de préserver dans sa rigueur le texte évangélique, mais non sans lui donner
certaines colorations esthétiques et polémiques”. Y más adelante añade: “Le poème tentera donc de
s’ouvrir une via media entre rigorisme et laxisme. C’est dire, en termes de littérature, entre les refus de
l’âge précédent et les tentations syncrétiques”. Sobre este tema véase también P. FORCE, pp. 325-326: el
autor ve similitudes entre el canon octavo del concilio de Elvira y Iuuenc. 3,476-481 a propósito del
tratamiento de la fuente Matth. 19,9. XI
1,133-143: palabras del ángel a José (Matth. 1,20-25)
1,144-180: nacimiento de Jesús (Luc. 2,1-20)
1,181-223: circuncisión y presentación de Jesús en el templo (Luc. 2,21-39)
1,224-254: adoración de los magos (Matth. 2,1-12)
1,255-280: huida a Egipto de la familia de Jesús (Matth. 2,13-23; Luc. 2,40)
1,281-306: Jesús se pierde en el templo de Jerusalén (Luc. 2,41-52)
1,307-345: predicación de Juan el Bautista (Matth. 3,1-12; Luc. 3,1-18)
1,346-363: bautizo de Jesús (Matth. 3,13-17)
1,364-408: retiro al desierto y tentaciones del diablo (Matth. 4,1-11)
1,409-451: Jesús en Galilea; vocación de los primeros discípulos (Matth. 4,12-25)
1,452-730: Sermón de la Montaña (Matth. 5,1-7,28)
1,731-740: curación del leproso (Matth. 8,1-4)
1,741-766: curación del siervo del centurión (Matth. 8,5-13)
1,767-770: curación de la suegra de Pedro (Matth. 8,14-15)
2,1-42: distintas curaciones; tempestad en el mar (Matth. 8,16-27)
2,43-74: curación del geraseno endemoniado (Marc. 5,1-17)
2,75-94: curación del paralítico (Matth. 9,1-8)
2,95-100: vocación de Mateo (Matth. 9,9)
2,101-126: encuentro con Felipe y Natanael (Ioh. 1,43-51)
2,127-152: bodas de Caná (Ioh. 2,1-11)
2,153-176: Jesús expulsa a los mercaderes del templo de Jerusalén (Ioh. 2,13-22)
2,177-242: conversación entre Jesús y Nicodemo (Ioh. 3,1-21)
2,243-327: encuentro entre Jesús y la samaritana (Ioh. 4,1-42)
2,328-346: curación del hijo del reyezuelo (Ioh. 4,46-53)
2,347-360: palabras de Jesús a los fariseos (Matth. 9,10-13)
2,361-376: pas a los discípulos de Juan (Matth. 9,14-17)
2,377-396: curación de la hemorroísa (Matth. 9,18-22)
2,397-407: resurrección de la hija de Jairo (Matth. 9,23-26)
2,408-414: curación de los dos ciegos (Matth. 9,27-31)
2,415-420: curación del endemoniado mudo (Matth. 9,32-33)
2,421-429: palabras dirigidas a los discípulos (Matth. 9,9,36-38)
2,430-508: elección de los apóstoles (Matth. 10,1-42)
2,509-560: legación de Juan y enseñanzas de Jesús (Matth. 11,2-30)
2,561-582: enseñanzas acerca del sábado (Matth. 12,1-8)
2,583-601: curación del joven con la mano seca (Matth. 12,9-15)
2,602-636: el endemoniado ciego y mudo; otras enseñanzas (Matth. 12,12-37)
2,637-691: más enseñanzas de Jesucristo (Ioh. 5,19-47)
2,692-732: respuesta a los escribas y los fariseos, etc. (Matth. 12,38-50)
2,733-794: parábola del sembrador (Matth. 13,1-23)
2,795-811: parábola de la cizaña (Matth. 13,24-30)
2,812-819: parábola del grano de mostaza (Matth. 13,31-32)
2,820-829: parábola de la levadura (Matth. 13,33-35)
3,1-16: aclaración de la parábola de la cizaña (Matth. 13,35-43)
3,17-32: Jesús regresa a su patria (Matth. 13,54-58)
3,33-76: muerte de Juan el Bautista; Jesús se retira al desierto (Matth. 14,1-14)
3,77-92: multiplicación de los panes y de los peces (Matth. 14,15-21)
3,93-132: Jesús camina sobre las aguas (Matth. 14,22-36)
3,133-175: enseñanzas a los fariseos y a los discípulos (Matth. 15,1-20)
3,176-194: curación de la mujer cananea (Matth. 15,21-28)
3,195-219: nueva multiplicación de panes y peces (Matth. 15,29-38)
3,220-256: palabras de Jesús a los fariseos (Matth. 15,39-16,12)
3,257-315: enseñanzas de Jesús a sus discípulos (Matth. 16,13-28)
3,316-352: transfiguración de Jesús (Matth. 17,1-13)
3,353-380: curación del lunático (Matth. 17,13-20)
3,381-436: enseñanzas de Jesús a sus discípulos (Matth. 17,23-18,22) XII
3,437-458: parábola del siervo despiadado (Matth. 18,23-35)
3,459-549: nuevas enseñanzas al pueblo y a los discípulos (Matth. 19,1-30)
3,550-583: parábola del señor y los vendimiadores (Matth. 20,1-16)
3,584-621: Jesús se dirige a Jerusalén; enseñanzas a sus discípulos (Matth. 20,16-28)
3,622-652: entrada triunfal en Jerusalén (Matth. 21,1-16)
3,653-673: la higuera estéril (Matth. 21,17-22)
3,674-691: Jesús entra en el templo (Matth. 21,23-27)
3,692-711: parábola de los hijos enviados a limpiar la viña (Matth. 21,28-32)
3,712-736: parábola de los viñadores homicidas (Matth. 21,33-46)
3,737-774: parábola de los invitados al banquete nupcial (Matth. 22,1-14)
4,1-196: enseñanzas de Jesús en Jerusalén (Matth. 22,15-24,51)
4,197-226: parábola de las diez vírgenes (Matth. 25,1-13)
4,227-258: parábola de los talentos (Matth. 25,14-30)
4,259-305: enseñanzas de Jesús en torno al juicio final (Matth. 25,31-46)
4,306-402: resurrección de Lázaro (Ioh. 11,1-46)
4,403-408: conspiración de los escribas y los sacerdotes (Matth. 26,3-5)
4,409-421: unción de Jesús en casa de Simón el leproso (. 26,6-13)
4,422-427: traición de Judas (Matth. 26,14-16)
4,428-456: la cena de Pascua (. 26,17-29)
4,457-477: predicción de las negaciones de Pedro (Matth. 26,30-35)
4,478-521: oración en Getsemaní y prisión de Jesús (Matth. 26,36-50)
4,522-536: es arrancada la oreja de un siervo del sumo sacerdote (Matth. 26,51-56)
4,537-569: Jesús ante Caifás (Matth. 26,57-68)
4,570-585: las negaciones de Pedro (Matth. 26,69-75)
4,586-625: Jesús ante Pilato (Matth. 27,1-2; 11-26)
4,626-641: suicidio de Judas (. 27,3-10)
4,642-649: Jesús es entregado a los soldados para ser crucificado (Matth. 27,27-31)
4,650-715: crucifixión y muerte de Jesús (Matth. 27,32-56)
4,716-726: sepultura de Jesús (Matth. 27,57-61)
4,727-742: custodia del sepulcro (Matth. 27,62-66)
4,743-775: anuncio de la resurrección de Jesús (Matth. 28,1-7)
4,776-783: soborno de los soldados (Matth. 28,11-15)
7,784-801: Jesús se reúne con sus discípulos en Galilea (Matth. 28,16-20)
4,802-812: epílogo; elogio de Constantino


1.2. El programa de Juvenco. El prefacio

El propio Juvenco da cuenta de sus intenciones a lo largo de los veintisiete
5versos del prefacio , que se puede dividir en dos partes.

5 Para un estudio de la estructura de este prefacio véase P. G. van der NAT, pp. 249-255; F.
MURRU - R. W. CARRUBBA, pp. 303-312; W. KIRSCH, Die lateinische Versepik, pp. 85-92; S. COSTANZA,
“Da Giovenco a Sedulio” ofrece un análisis de este prefacio en comparación con el del Carmen Paschale
de Sedulio: la conclusión es que Sedulio presenta una articulación más compleja que Juvenco, que se
preocupa más por aspectos literarios y no entra tanto en comentarios morales y teológicos. No se puede
hablar con certeza de una utilización de Juvenco por parte de Sedulio, sino más bien de una evolución de
los motivos tradicionales que tienen en común ambos prefacios. Por su parte K. SMOLAK, “Ein
verborgener Bezugstext”, pp. 234ss. señala algunas afinidades temáticas entre el prefacio juvenciano y el
de la Vita sancti Martini de Sulpicio Severo.
XIII
1. La primera parte comprende los versos 1-14. El poeta parte de la constatación
de que todo en el mundo es perecedero. Hasta aquí no se menciona ningún elemento
propio del cristianismo, sino que se exponen unas ideas acerca del universo al modo de
la poesía didáctica tradicional. La fama de los hombres, celebrada en los poemas de
Homero y de Virgilio, durará tan sólo mientras exista el mundo.
En los versos 1-5 introduce Juvenco el tema de la caducidad del mundo con la
mención de aquellos elementos que forman la estructura (compages) perecedera del
mundo, organizados en dos grupos: en el primero se encuentran recogidos en gradación
de mayor a menor el globo terráqueo (orbis), los reinos humanos (regna hominum) y,
6por último, la dorada Roma (aurea Roma) . En el tercer verso vuelve hacia elementos
materiales, a saber, el mar (mare), la superficie terrestre (tellus) y el firmamento con sus
astros (ignea sidera caeli): cf. Lucr. 1,1014-6 nec mare nec tellus neque caeli lucida
templa / nec mortale genus nec diuum corpora sancta / exiguum possent horai sistere
tempus. La idea de que el mundo será destruido por medio de una conflagración
mundial se encuentra en Ou. met. 1,256-8 esse quoque in fatis reminiscitur adfore
tempus, / quo mare, quo tellus correptaque regia caeli / ardeat et mundi moles operosa
7laboret; también aparece en contexto cristiano a partir de 2 Petr. 3,7-10 caeli autem,
qui nunc sunt, et terra eodem uerbo repositi sunt igni, seruati in diem iudicii et
perditionis impiorum hominum ... adueniet autem dies Domini ut fur, in qua caeli
magno impetu transient, elementa uero calore soluentur, et terra et opera, quae in ea
inuenientur; otros autores cristianos hablan del fin del mundo y de su destrucción por
medio del fuego y creen en la idea del eterno retorno y en la existencia de otros mundos
8que tendrán origen a partir de esta conflagración .
Los versos 6-14 abordan el tema de la fama como factor que propicia la
inmortalidad del poeta. La manera de enlazar estas ideas recuerda mucho al prefacio del
9Bellum Catilinarium de Salustio , quien partiendo de un mensaje de carácter general, es
decir, que la duración de la vida humana es breve, llega a la conclusión de que conviene

6 El tópico de la Roma áurea como atributo de su poder se encuentra en autores antiguos: Ou. ars
3,113 simplicitas rudis ante fuit; nunc aurea Roma est / et domiti magnas possidet orbis opes; Auson. 285
p. 144 prima urbes inter, diuum domus, aurea Roma.
7 Para citar pasajes del evangelio emplearemos la Vulgata. En el caso de emplear una versión de
la Vetus Latina lo señalaremos. Asimismo indicaremos que citamos según la Vulgata en aquellos lugares
en que convenga, especialmente en el capítulo referido a fuentes bíblicas.
8 M. SPANNEUT, pp. 92-93.
9 Para el análisis de los prefacios de Salustio véase C. CODOÑER, pp. 21-76. XIV
10dejar una larga memoria de nosotros mismos . Mediante tempora longa (praef. 7),
Juvenco parece tener en mente un pasaje de Ovidio donde se expresa la esperanza de
que sus libros gocen de una larga fama: trist. 3,3,77-80 ... etenim maiora libelli / et
diuturna magis sunt monimenta mihi; / quos ego confido, quamuis nocuere, daturos /
nomen et auctori tempora longa suo. Dos son los factores que, según Juvenco, hacen
que el recuerdo de alguien sea duradero: por una parte, el prestigio por las grandes
hazañas (praef. 7 uirtutis honos: cf. Ou. met. 13,152-3 Aiacis meritum non sit nec
sanguinis ordo, / sed uirtutis honor spoliis quaeratur in istis!) y, por otra, las alabanzas
de los poetas, concretamente Homero y Virgilio, quienes, a su vez, logran un
reconocimiento duradero para sus propias obras (praef. 9-10). Al relacionar a Virgilio
con dulcedo, el poeta cristiano parece tener en mente el pasaje virgiliano donde califica
de dulces a las Musas: georg. 2,475 me uero primum dulces ante omnia Musae, quarum
sacra fero ingenti percussus amore, / accipiant caelique uias et sidera monstrent.
2. En la segunda parte, que comprende los versos 15-27, son introducidos los
elementos propiamente cristianos. En efecto, a partir de quod si, el prefacio toma una
nueva dirección: si bien la fama que proporcionan estos poetas es larga porque narran
ficciones (praef. 16 mendacia nectunt), la narración de los hechos de la vida de Cristo
(praef. 29 Christi uitalia gesta) proporcionará la vida eterna porque son hechos
11verdaderos (falsi sine crimine) . El poeta añade además en el epílogo (4,802-805) que
la fuerza que le confiere la fe en Cristo le inspira para dotar a su poema de la belleza del
lenguaje terrenal (ornamenta terrestria linguae); por todo ello, si su obra contribuye a
dar gloria imperecedera a Cristo, también él mismo se verá libre de la destrucción por el
fuego exterminador que sobrevendrá el día del juicio final. Finalmente, en los últimos
tres versos, el poeta lleva a cabo una invocación al Espíritu Santo y al río Jordán. Se
trata de la misma invocación que formulan los poetas a las divinidades que favorecen la
12inspiración poética, en concreto Apolo, las Musas y las aguas de un río célebre en la

10 El tema de la fama y la gloria de la obra de arte se encuentra ya en Hor. carm. 4,9; 3,30 exegi
monumentum aere perennius; etc.; Ou. met. 15,871-9 iamque opus exegi, quod nec Iouis ira nec ignes /
nec poterit ferrum nec edax abolere uetustas, etc.; Lucan. 9,985-6 ... Pharsalia nostra / uiuet et a nullo
tenebris damnabimur aeuo.
11 P. A. DEPROOST, “Ficta et facta”, pp. 101-121, estudia este topos literario que aparece en la
mayor parte de los programas poéticos a partir de Juvenco.
12 La invocación a la divinidad, junto con el rechazo de los dioses y figuras legendarias de la
tradición pagana, tiene continuidad en textos hagiográficos medievales. A este respecto véase P. DRONKE,
p. 103; F. RÄDLE, pp. 546-547. XV
13mitología clásica . El responsable de esta inspiración, el Espíritu Santo, aparece
designado como carminis auctor, como en Culex 12-3 Phoebus erit nostri princeps et
14carminis auctor / et recinente lyra fautor ... y Aetna 4 ... dexter uenias mihi carminis
auctor. Por otra parte, el autor hace hincapié en la pureza del agua del Jordán (praef. 26
15 16puro ... amne) , que más adelante será el escenario del bautismo de Cristo . La
dulzura de las aguas del Jordán es la que le proporciona la capacidad de crear una
belleza equiparable a la de Virgilio (cf. praef. 10 dulcedo Maronis). Por añadidura
podemos ver en la obra el propósito de espiritualizar su mensaje por medio del uso de
un sustantivo abstracto en la expresión riget mentem (praef. 26). Por medio de ut
Christo digna loquamur reutiliza un pasaje virgiliano referido a los sacerdotes de
Apolo: cf. Verg. Aen. 6,661-2 quique sacerdotes casti, dum uita manebat, / quique pii
uates et Phoebo digna locuti. De este modo se identifica con la tradición pagana, pero la
supera al poner en un plano superior a Cristo con respecto a los personajes de la épica
clásica.
En conclusión, estamos ante un prefacio compuesto por una serie de elementos
de procedencia heterogénea: por una parte encontramos elementos procedentes de la
tradición pagana, sobre todo en la mención de Homero y Virgilio, a los que Juvenco se
propone emular para que, dando las verdades de la vida de Cristo, su fama alcance
gloria imperecedera después del fin del mundo. Al final, el poeta, según la tradición
pagana, realiza una invocación dirigida a un ser divino, pero en este caso procedente de
la tradición cristiana, como el Espíritu Santo y las aguas del río Jordán.

1.3. Juvenco y la épica bíblica

Al adaptar los hechos de la vida de Cristo a las convenciones de la poesía épica
tradicional, Juvenco inaugura el género literario conocido como épica bíblica.

13 F. QUADLBAUER, p. 197: Ou. am. 1,15,35-6 ... mihi flauus Apollo / pocula Castalia plena
ministret aqua; Culex 17-9 Castaliae ... sonans liquido pede labitur unda. / quare Pierii laticis decus, ite,
sorores / Naides, et celebrate deum ludente chorea.
14 F. QUADLBAUER, pp. 194-195, considera que este hecho tiene que ver con la pietas y la
humilitas del poeta que le impide dirigirse directamente al Espíritu Santo.
15 F. QUADLBAUER, p. 201, hace referencia a Prop. 3,1,3 (en alusión al aqua Philitaea) primus
ego ingredior puro de fonte sacerdos: en Propercio esta pureza se aplica al pequeño poema por oposición
a la gran epopeya. También Horacio (epist. 2,2,120) habla del poeta como uehemens et liquidus puroque
simillimus amni.
16 El agua es un símbolo de la consagración del poeta: Prop. 3,3,51-2 talia Calliope, lymphisque
a fonte petitis / ora Philitea nostra rigauit aqua; Ou. am. 3,9,25-6 adice Maeoniden, a quo ceu fonte
perenni / uatum Pieriis ora rigantur aquis. XVI
Numerosas han sido las respuestas destinadas a dar solución a todas las cuestiones que
plantea el origen de este género y las peculiaridades que lo definen con respecto a los
demás. En principio se ha considerado a la épica bíblica dentro del contexto de la
literatura latina no cristiana como derivación del ejercicio de la paráfrasis retórica. De
este modo, la épica bíblica es percibida como una simple continuación de la épica
17profana, o incluso como desvío o corrupción de ésta .
Sin embargo, R. Herzog rompe con esta teoría en Die Bibelepik der lateinischen
Spätantike. En su opinión, la poesía bíblica no puede ser considerada una mera
aplicación de los recursos expresivos de la épica tradicional sobre materia bíblica, sino
que se debe explicar como un nuevo modo de religiosidad cuya forma de expresión se
18enriquece a partir de los recursos de la épica antigua . La épica bíblica no se limita,
pues, a ser simplemente una alternativa cristiana a un género pagano, sino que más bien
sirve a la legitimación de la misión universal del cristianismo de acuerdo con un
concepto de educación tradicional asumido como propio desde dentro de la misma
19comunidad .
El poema de Juvenco ve la luz en el momento en el que el cristianismo deja de
20ser una religión perseguida . Los cristianos, que hasta ahora se habían mantenido a la

17 Entre los defensores de esta teoría se encuentra E. R. CURTIUS, pp. 157-158: “Es ist bisher
wenig bemerkt worden, daß ein großer Teil der altchristlichen Dichtung Fortsetzung der antiken
rhetorischen Paraphrase ist. (...) Sie (sc. Wechselbeziehung von Rethorik und Poesie) war unterbaut durch
die Rhetorisierung der römischen Dichtung seit Ovid. Sie wurde verstärkt durch die
grammatischretorische Dichtererklärung. Wie den Griechen Homer, so galt den späten Römern Virgil als Muster aller
Rethorik”. De la misma opinión es D. KARTSCHOKE, p. 31: “Zum anderen aber stehen die Bibelepen als
poetische Umschreibungen eines vorgegebenen Textes ganz offensichtlich auch in der literarischen
Tradition der spätantiken Schulübung der Paraphrase”. M. ROBERTS dedica su estudio a mostrar la
relación entre estos dos elementos.
18 R. HERZOG, Die Bibelepik, p. 158: “Die hexametrische Bibeldichtung kann nicht einfach als
Applikation eines schulmäßig tradierten epischen Metiers auf den biblischen Stoff, als einseitige
Rezeption des Christlichen in einen als kontinuierlich zur Antike vorgestellten Literaturbetrieb aufgefaßt
werden. Fruchtbarer für das Werksverständnis ist es, in ihr eine Rezeption der (antiken) Möglichkeit der
Poesie in die christliche Ausdruckswelt zu sehen. Präziser formuliert: die Erbaulichkeit hat sich in dieser
ersten Gruppe altchristlicher Poesie darin konkretisiert, daß sich das Specktrum genuin christlicher
Andachtsformen erstmals durch begrenzte Prägungen der epischen Ausdruckswelt (>Imitationen<)
angereichert hat”.
19 D. KARTSCHOKE, p. 31: “Das Bibelepos, die Versifizierung des Alten und Neuen Testaments
oder einzelner biblischer Bücher ist nun nicht einfach nur im abgelöst formalen Sinn chrisliches
Kontrafakt der klassischen mythologischen Epik. Die frühen christlichen Dichter imitieren nicht
schlichtweg eine Gattung, deren poetische Mittel dazu dienen, einen neuen Inhalt freierlich zu
präsentieren. Vielmehr verplichten sie sich dem ideologischen Programm der Legitimation des
christlichen Weltberufs und entsprechen andererseits dem tradierten Bildungsbegriff, der nun nicht mehr
nur als Kritik von außen an die Kirche herangetragen wird, sondern als schichtenspezifische
Literaturerwartung aus der sozial sich wandelnden Gemeinde selbst kommt”.
20 J. FONTAINE, La naissance, p. 68: “Une telle symétrie définit l’importance idéologique d’une
tentative poétique dans laquelle Évangile et Virgile peuvent enfin rimer sans contrainte, sous le calame
d’un prêtre chrétien. L’«Édit de Milan» vient d’accorder à l’Église non seulement toute liberté légale
d’accomplir sa mission apostolique, mais une situation rapidement privilégiée par le pouvoir impérial”.

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sábado, 08 de junio de 2013 - 21:42