Una aportación al estudio de las ánforas púnicas Maña C - article ; n°1 ; vol.6, pg 147-186

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Archaeonautica - Année 1986 - Volume 6 - Numéro 1 - Pages 147-186
40 pages
Publicado el : miércoles, 01 de enero de 1986
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Fuente : Persée ; Ministère de la jeunesse, de l’éducation nationale et de la recherche, Direction de l’enseignement supérieur, Sous-direction des bibliothèques et de la documentation.
Número de páginas: 41
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Victor Guerrero Ayuso
Una aportación al estudio de las ánforas púnicas Maña C
In: Archaeonautica, 6, 1986. pp. 147-186.
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Guerrero Ayuso Victor. Una aportación al estudio de las ánforas púnicas Maña C. In: Archaeonautica, 6, 1986. pp. 147-186.
doi : 10.3406/nauti.1986.893
http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/nauti_0154-1854_1986_num_6_1_893UNA APORTACIÓN AL ESTUDIO DE LAS
ÂNFORAS PUNICAS ΜΑΝΑ C
por Victor M. GUERRERO AYUSO
INTRODUCCIÓN
Este trabajo pretende ser una contribution al mejor conocimiento de una determinada clase
de envases pùnicos industriales, las denominadas ânforas « Mafia C », algunas de cuyas variantes
han sido recogidas por otros autores bajo la terminologia de Dressel 18 ' ο también Cintas 312-3132.
Somos perfectamente conscientes de las dificultades que entrafia abordar este tipo de
cuestiones sin trabajar directamente en los centros de fabrication de estos envases, ùnico modo de
aislar correctamente las diversas producciones con sus secuencias cronológicas y evoluciones
tipológicas, pero a la espera de que los investigadores que trabajan en las âreas de producción nos
ofrezcan resultados al respecto, nos ha percido de interés aportar este conjunto de opiniones que
se basan fundamentalmente en la evidencia arqueológica de la isla de Mallorca, en donde las
excavaciones de la factoria pùnico ebusitana de Na Guardis nos ha obligado a enfrentarnos con
este problema.
El punto de partida para el estudio de esta clase de ânforas pùnicas arranca de dos trabajos,
casi simultâneos en su publicación; el primero de ellos elaborado por J. Ma Mafia a partir de los
ejemplares que disponia en los fondos del Museo de Ibiza3. Para la cuestión que nos ocupa interesa
el tipo C, que a su vez subdivide en dos variantes Cl y C2. Los disefios de J. Ma Mafia, que a partir
de aqui, se usarian corno prototipos, son siluetas imprecisas y esquemâticas de las que sin duda se
ha abusado en estudios posteriores incluyendo ânforas que poco ο nada tenian que ver con el
prototipo original. La comodidad de este esquematismo tuvo corno contrapartida una imprécision
notable a la hora de establecer con claridad subtipos y variantes. El estudio de J.Ma Mafia se
planteaba, corno el mismo autor nos advierte, de forma limitada, quedando excluidas las ânforas
de Cartago y Cerdefia que por el momento no estaban bien representadas entre los hallazgos
espafioles.
1. H. Dressel, Corpus Inscriptionum Latinorum, XV, 2, Berlino, 1899, tab. 1.
2. P. Cintas, Céramique punique, Tunis, 1950.
3. J. Ma Mafia, Sobre tipologia de ânforas pùnicas, en VI Congreso Arq. del Sudeste Espanol (Alcoy, 1950),
Cartagena, 1951, p. 203-210. Con posterioridad ha sido reeditado con dibujos actualizados por R. Pascual en
Information Arqueológica, 14, 1974, p. 38-46. Recientemente el Museo de Ibiza, en homenaje a J. Ma Mafia, ha vuelto
a publicar una edición fasci mil con la obra completa del autor bajo el titulo Sobre arqueologia ebusitana, Ibiza, 1984. 148 V. GUERRERO AYUSO
El mismo ano que J. Ma Mafia proponia en Alcoy su clasificación de las ânforas punicas,
P. Cintas publicaba, con disenos mâs ortodoxos, un extenso catàlogo de ceramica fenicio-pùnica
en el que se incluia un numeroso lote de ânforas. Para los efectos de este trabajo nos interesa retener
los tipos numerados por P. Cintas corno 312 y 313 4, unicamente referibles a la variante C 2 de
Mafia.
Por lo que respecta exclusivamente a las ânforas, si exceptuamos el caso de los envases
ebusitanos, cuyo conocimiento ha mejorado radicalmente a partir de los estudios de J. Ramón5, por
los que estamos hoy en condiciones de identificar de forma perfectamente individualizada los
envases salidos de los talleres de Ebusus a lo largo de una secuencia cronològica que abarca cerca
de un milénio, una revision a fondo de las tipologias de Cintas y Mafia esta aùn por hacer. No
obstante contamos con un reciente trabajo corto y de escasa difusión, pero bàsico para la puesta
a punto de la cuestión, se trata del estudio de J. Ramón sobre los envases industriales fenicios y
pùnicos no ebusitanos que Uegaron a Ibiza6. Este autor propone la aceptación de una serie de
subtipos a la clasificación de J. Ma Mafia, que nosotros incorporamos pienamente al presente
trabajo, se trata del tipo de transición C 1/2 y la subdivision de la variante Mafia C 2 en dos
subtipos : C 2 a y C 2 b, cuya utilidad no es sólo, pese a ser importante, precisar cuestiones de
tipologia, sino individualizar âreas de producción concretas y periodos cronológicos de actividad.
Por nuestra parte, en el transcurso del presente trabajo, proponemos la distinción de dos
subtipos Clay Ciba partir del tipo C 1 de J. Ma Mafia, asi corno el desglose del tipo C 2 en
los ya propuestos por J. Ramón, C 2 a y C 2 b, mas un tercero, C 2 e, que afectaria a la ùltima
secuencia de esta clase de ânforas ya bajo dominio romano.
MAfiA C 1
Dentro de la categoria de ânforas que tratamos de estudiar habria que comenzar por un tipo
de recipiente definido por J. Ma Mafia en la variante 1 de su tipo C 7.
Aprovechando la imprécision que caracteriza los disenos de Mafia, posteriores investigadores
han incluido en este tipo todas aquellas ânforas punicas de cuerpo mas ο menos cilindroide, con
cuello poco diferenciado y boca con moldura simple y plana. En aras de una précision cada vez
mas rigurosa propondriamos, de forma si se quiere provisionai hasta que el panorama de la
producción anfórica pùnica centromediterrânea se clarifique, dos subtipos : C 1 a y C 1 b.
4. P. Cintas, op. cit..
5. J. Ramón, La producción anfórica pùnico ebusitana, Ibiza, 1981.
6. J. Ibiza y la circulation de ânforas fenicias y punicas en el Mediterraneo occidental, Trabajos del
Museo de Ibiza, 5, 1981.
7. J. M" Mafia, op. cit. LAS ÂNFORAS PUNICAS MAftA C 149
Subtipo Cla
Anfora defïnida morfològicamente por un cuerpo cilindroide con hombro poco marcado. Dos
asas relativamente robustas insertadas a partir de la curva ο carena que marca el hombro, en
algunos ejemplares algo realzada sobre la horizontal del hombro, las asas son de sección
aproximadamente ovai. Cuello incipiente poco diferenciado que termina en una boca senalada por
una moldura con la cara externa plana ο ligeramente redondeada, el labio tiene una sección
almendrada en la mayoria de los casos. En su tercio inferior el perfil del cuerpo adopta una forma
ojival no muy pronunciada que puede terminar rematado por un pivote esferoidal macizo.
Sin duda habrâ de tenerse en cuenta la convivencia sincrònica de ejemplares con ligeras
variantes, fruto de la originalidad de cada centro produetor pero dentro de la norma standard
senalada.
El conjunto mas numeroso procedente de un contexto cerrado, y en consecuencia con
inmejorables posibilidades de datación, se situa en el pecio de la Illa del Sec*. Este tipo anfórico
constituia una parte importante de su cargamento, cuatro de los ejemplares recuperados nos
permiten conocer con cierta précision su morfologia, uno practicamente completo a excepción de
la base (Fig. 1, 1), otros très vâlidos para la mitad superior (Fig. 1, 2, 3 y 7). El resto son
reconstrucciones parciales a partir de ejemplares fragmentarios.
Entre el cargamento del Sec hemos podido individualizar con claridad dos variantes
diferenciadas ligeramente en su forma, pero netamente por la composición de la ardila. La primera
variante viene constituida por el grupo mas numeroso (Fig. 1 y 3, 1-2), estân fabricadas en ardila
de color amarillo anaranjado con tonalidades amarronadas, en algunos casos con zonas manchadas
de tonalidad verdosa ο ahumada, se trata de una ardila dura, compacta, porosa, de tacto arenoso
y âspero con particulas visibles rojizas, blancas y amarillentas. En algunos ejemplares aparecen
pastas de « sandwich » con nùcleo gris verdoso, superfìcie interna rojo ladrillo pâlido y superfìcie
externa amarillo olivaceo.
La segunda variante (Fig. 2, 1-3 y 3, 3-4) viene representada por très ejemplares incompletos
y su reconstrucción se hace bastante insegura a excepción del hombro, cuello y boca. A partir de
los ejemplares conservados se puede senalar corno diferencia morfològica basica la boca, que
presenta un diametro superior superior y una moldura del labio sistematicamente plana en su cara
externa; el cuerpo con toda probabilidad tendria también un diametro superior al otro grupo y
seguramente las asas se insertarian ligeramente mas abajo, son de sección mas plana y con un surco
poco marcado en algunos ejemplares.
La ardila de este grupo està perfectamente diferenciada del anterior, se trata de pastas mucho
mas depuradas, fìnas, desgrasante inapreciable, de tacto suave, compactas y sonoras. Presentan un
color marron rojizo bastante uniforme. A partir de las caracteristicas de la ardila no hay posibilidad
de confusion entre los ejemplares de ambas variantes.
La evolución del subtipo C la parece verifìcarse en el sentido de un alargamiento del cuerpo
con pérdida de diametro y una diferenciaciòn cada vez mas nitida del cuello. Tambien las asas se
irân situando progresivamente algo mas abajo.
8. F. Pallarés, La primera exploration sistematica del pecio del Sec, en Riv. Studi Liguri, XXXVIII, 1972,
p. 287-326. La autora no publica ningun diseno de este tipo de anfora, sin embargo fueron inventarìados numerosos
ejemplares fragmentarios que se conservan en los fondos del Museo de Mallorca, a cuyo director, Dr. D. Guillermo
Rosselló-Bordoy, le estamos muy agradecidos por las facilidades que siempre nos ha brindado para el estudio de
estos materiales. V. GUERRERO AYUSO 150
H-H-H 0 10 cm
0 10 cm
1. Anforas C 1 a del pecio del Sec (Mallorca). LAS ÂNFORAS PUNICAS MA1NIA C 151
Antécédentes
A nuestro jucio, el precedente remoto del subtipo C 1 a habria que buscarlo en la forma Cintas
268 9 que muchos investigadores denominan « siluriforme ».
Esta bien documentada en horizontes cronológicos de mediados del s. VIII a.C, en adelante;
asi tenemos ejemplares amortizados en las tumbas A- 142 y A- 143 de Byrsa10, en la necrópolis
arcaica de Mozia, tumbas 38 y 39, en esta ùltima con un skyphos protocorintio del 650 a.C. ". Por
lo que respecta a Cerdeôa, se han localizado ejemplares en aguas de Cagliari 12. Tel vez uno de los
centros de producción se situa en Malta donde este tipo de anfora es muy frecuente con una
evolución interna en el archipiélago maltés B. Por lo que respecta a la difusión de este tipo arcaico
fuera del ambito hasta ahora citado, cabe resefiar su presencia en ambientes griegos de Italia,
concretamente en Pithekoussai e Ischia, en la necrópolis de S. Montano y Lacco Ameno 14, en donde
la presencia fenicia se remonta a mediados del s. VIII a.C con jarros de boca de seta y ânforas
Vuillemot R/l 15.
Mas al Occidente hay ejemplares en la costa norteafricana 16 y en el Levante ibèrico con un
ejemplar en la costa de Cartagena17 y otro en aguas de Castellón18. Sobre este ejemplar de
Castellón, interesa retener el dato de su contenido que consistiria en salazón de carne segun el
autor 19, ya que contenta huesos de ovicâprido. Lo poco frecuente del transporte de carne en ânforas
hace pensar que este envase pudo ser reutilizado corno recipiente de abordo en la despensa para
uso de la marineria.
Ahora bien, hemos de reconocer que nos faltan los eslabones intermedios entre la fase arcaica
(s. VII-VI a.C.) y los ejemplares C 1 a del sigio IV a.C. y a la espera de que los investigadores que
9. P. Cintas, op. cit.
10. S. Lancel, Byrsa II, coll. de l'Ecole fr. de Rome, 41, Roma, 1982, p. 263-357, fig. 547 y 564.
11. V. Tusa, La necropoli arcaica e adiacenze, en Mozia, VII, Roma 1972, p. 7-81, fig. LVII, 4. También otros
ejemplares en Mozia, IX, 1978, tav. Ili, 5 y 6; tav. IV, 1; tav. XL, 1 y tav. XLI, 2.
12. L.A. Marras, Su alcuni ritrovamenti fenici nel golfo di Cagliari, en Riv. di Studi Fenici, XI, 2, 1973,
p. 159-165. El autor, que la denomina « anfora arcàica » con cronologia en la segunda mitad del s. VII a.C., cita corno
paratelo otro ejemplar de Paniloriga a cuya publicación aun no hemos tenido acceso. También interesa ver a
P. Bartoloni, Studi sulla ceramica fenicia e punica di Sardegna, Roma, 1983.
13. A. Ciasca, Insediamenti e cultura dei Fenici a Malta, en Phoenizer im Westen, Colonia, 1979, p. 147, fig. 7a.
14. G. Biichner, Die Beziehungen zwischen der eubòischen Kolonie Pithekoussai auf der Insel Ischio und dem
nordwestsemitischen Mittelmeerraum in der zweiten Hàlfte des 8. Jhs. v. Chr., en Phoenizer im Westen, Colonia, 1979,
p. 277-306, fig. 5a y 5b.
15. Idem, nota anterior, fig. 3a y 4a, b, e.
16. P. Cintas, Manuel d'archéologie punique, vol. II, Paris, 1976, pi. XXXVIII, 25.
17. El ejemplar a que nos referimos se le supone formando parte de un cargamento del denominado pecio
fenicio-pùnico del « Bajo de la Campana 1 » (J. Mas, El poligono submarino de Cobo de Patos, en IV Congreso Int.
de Arq. Submarina, (Cartagena, 1982), Madrid, 1985, p. 153-171, fig. 3, 1) a nuestro entender se trata de un insòlito
y aberrante contexto cerrado, sólo viable en la fantasia del autor, pues en el mismo cargamento se pretende hacer
coincidir dos cuencos tripodes, epigrafìa pùnica del s. VI a.C. y un anfora ebusitana PE 17 cuya fabrication no se
inicia antes del 190 a.C. y alcanza su màxima difusión a mediados del s. II a.C.
18. Este ejemplar, al que el autor relaciona, incorrectamente, a nuestro juicio, con las ânforas ibéricas Mafia
Β, ο « ânforas de la Costa Catalana » (sic), se la supone también formando parte de un contexto romano republicano
de mediados del s. II a.C, ο tal vez algo posterior (J. Wagner, El yacimiento submarino de Torre La Sai Cabanes,
en Cuad. de Arq. Castellonense, 5, 1978, p. 305-331, fig. 14a). Se trata sin duda de una intrusion fuera de contexto
que nada tiene que ver con el cargamento romano, al igual que ocurre con otras piezas del mismo yacimiento, en
concreto un anfora Mafia A, ο tal vez una ΡΕ 12 ο ΡΕ 13, datadas respectivamente en la primera mitad del sigio V
a.C. ο en la segunda del V al primer tercio del IV a.C.
19. Idem, nota anterior, p. 323. Se identificaron un maxilar inferior derecho y otro izquierdo, un fragmento
de crâneo con arranque de cuerno, una tibia y diversos fragmentos de huesos del resto del cuerpo. 52 V. GUERRERO AYUSO 1
trabajan en los centras de production, seguramente Malta y probablemente algun otro en Sicilia
y Cerdefia, nos aporten nuevos datos, los planteamientos précédentes sólo pueden ser tenidos en
cuenta comò mera hipótesis de trabajo.
Paralelos y difusiôn
Los envases del subtipo C 1 a son poco frecuentes en Mallorca, si exceptuamos los ejemplares
del cargamento del Sec, cuyo destino sin duda no era Mallorca; sólo conocemos un ejemplar del
denominado pecio Cabrera II20 y otro especimen procedente del fondeadero de la factoria
punico-ebusitana de Na Guardis21 (Fig. 2 y 3). En yacimientos indigenas mallorquines es
absolutamente desconocida por el momento y en Menorca ignoramos cual es la situation, pero
ningun ejemplar ha sido dado a conocer hasta el presente.
Fuera de las Baléares, hay que resefiar la existencia de un ejemplar en la tumba de Ghajn
Qajjet de Malta, depositada en el Museo Nacional de la Valeta22, doblemente interesante por
proceder de uno de los muy probables centras de production y por constituir un ejemplar aun con
el cuerpo relativamente ovoide aunque mas alargado que sus antecesores, igualmente la boca
aparece con moldura bien diferenciada sobre un incipiente cuello del que carecen los prototipos
arcâicos; podria tratarse de un tipo de transición entre las Cintas 268 y las C 1 a.
En el resto de las islas centromediterrâneas tenemos algunos ejemplares en Sicilia de
procedencia submarina y sin contexto 23. De Cerdefia procede un ejemplar completo hallado en la
necrópolis de Monte Luna en un contexto cronològico que va del s. IV a.C. al primer decenio del
s. III a.C.24.
En la Italia continental tenemos ejemplares procedentes de la région de la Lucania, en el
oppidum de Serra di Vaglio (Fig. 4, 3), cuya destruction se situaria hacia la mitad del s. III a.C25.
En el area del Languedoc estân présentes en Ampurias, de donde procede un ejemplar aparecido
en la inhumation Marti n° 106 (Fig. 4, 2), sin otro ajuar que la propria anfora; M. Almagro la fecha
entre 400 y 350 a.C. 26, seguramente seria mas propio 350-300 a.C. En el museo monografico del
oppidum de Ullastret se expone un ejemplar cuyo contexto desconocemos 27.
Cronologia
El conjunto de ânforas C 1 a procedente del pecio del Sec nos proporciona seguramente la
mejor referencia cronològica por proceder de un contexto cerrado. Para su datation se ha barajado
20. D. Cerdâ, Una nau cartaginesa a Cabrera, en Fonaments, 1, Barcelona, 1978, p. 89-105, fig. 22, lam. XV.
Sobre este yacimiento jamâs se han efectuado trabajos arqueológicos, todos los materiales conocidos proceden de
extracciones clandestinas, el carâcter cerrado de este conjunto hay que tornarlo con mucha cautela. Desde luego la
pàtera sigillata darà D, forma Hayes93 (véase fig. 18) esta fuera de lugar en este yacimiento.
21. V.M. Guerrero, La colonización pùnico ebusitana de Mallorca. Estado de la cuestión, Trabajos del Museo
Arq. de Ibiza n° 11, 1984, fig. 12, 2.
22. J.G. Baldacchino : Rock tomb ai Ghajn Qajjet, near Rabat, Malta, en Papers of the British School of
Archaeology in Rome, XXI, 1953, p. 32-41. Posteriormente se ha publicado una foto en J.-J. Jully, Koinè commerciale
et culturelle phénico-punique et ibéro-languedocienne en Méditerranée occidentale à l'Age du Fer, en Arch. Esp. de Arq.,
48, 1975, p. 22-94, fig. 71 (en el centro). También un diseno que debe corresponder a la misma anfora en A. M3 Bisi,
La ceramica punica. Aspetti e problemi, Nâpoles, 1970, p. 166-167, tav. XXIX, 1.
23. V. Giustolisi, Le navi romane di Terrasini, Palermo 1975, p. 39, tav. XXIX.
24. A.M. Costa, Monte Luna : una necropoli punica di età ellenistica, en Actas del I Congreso Int. de Estudios
Fen. y Pun. (1979), Roma, 1983, voi. Ili, p. 741-750, fig. 3, a.
25. G. Greco, Anfore di tipo punico della Basilicata, en Riv. Studi Liguri, 1979, p. 7-26, fig. 5. El autor la asimila,
a nuestro juicio inadecuadamente, con el tipo Mafia Β 1.
26. M. Almagro, Las necrópolis de Ampurias, Barcelona, 1953, voi. I, p. 98, fig. 76.
27. No sabemos que hasta el presente haya sido publicada. ',
LAS ÂNFORAS PUNICAS ΜΑΝΑ C 153
0 10
0 5 il 10cm.\ \
2. Anforas Cl a del pedo del Sec, variante del segundo tipo de ardila (1-3). Anfora de Na Guardis (4), del
pedo Cabrera II (5) y posible C 1 a de Sidlia (6) segun V. Giustolisi. V. GUERRERO AYUSO
3. Anforas C 1 a del pedo del
Sec : 1 y 2, variante del
primer tipo de arcilla; 3 y 4,
variante del segundo tipo de
arcilla. Anforas Cl a de
Na Guardis (5) y del pecio
Cabrera II (6). LAS ÂNFORAS PUNICAS ΜΑΝΑ C 155
0 5 cm.
4. Anforas C 1 a de Monte Luna (1) segun A.M. Costa, de Ampurias (2) segun M. Almagro y de Serra di
Vaglio (3) segun G. Greco.
la fecha 375/350 a.C.28. Esta misma datación es admitida corno buena por J.-P. Morel en el estudio
de la ceramica âtica que viajaba en el navio del Sec29; sin embargo, al respecto conviene hacer las
siguientes precisiones : muchas de las piezas âticas del Sec acusan senales de uso continuado y
existen inventariados hasta 54 grafïtos incisos postcochura en escritura pùnica que deben interpre-
tarse corno marcas de propiedad30, lo que parece indicar que, si no todo, gran parte de este
cargamento no procedia directamente de los centras de producción, sino que habia sido utilizado
durante algùn tiempo, seguramente en ambientes pùnicos de Sicilia y por lo tanto se le habria de
conceder un margen de pervivencia superior, tal vez 350-325 a.C. Por otro lado, entre la ceramica
pùnica domèstica y de cocina, asi corno las vasijas « cooking pot » que formaban seguramente parte
de la vajilla de abordo de este mercante cartaginés, ningùn ejemplar remonta con daridad la fecha
de 350 a.C. Por nuestra parte consideramos que la fecha real del naufragio habria que situarla en
el tercer cuarto del s. IV a.C. ya citado.
28. En un primer momento la datación propuesta fue 400-375 a.C. (ver D. Cerdâ, Hallazgos submarinos y
relaciones mediterraneas, en VI Symposium de Prehistoria Peninsular, Barcelona, 1974, p. 435-445, los disefios
correspondientes a las ânforas C 1 a del Sec no son correctes (Lam. II, fig. 7), puede contrastale con nuestra figura
3, 1) posteriormente, en referencias diversas a este yacimiento, D. Cerdâ fija la datación en 375-350 a.C.
29. J.-P. Morel, Céramique campanienne : les formes, Paris, 1981, p. 62, note 244, propone también la
posibilidad de una datación bacia la mitad del s. IV a.C.
30. Ma J. Fuentes y G. Rosselló-Bordoy, Grafitos punicos hallados en el pedo de la Illa del Sec, en Bolleti de
la Societat Arqueologica Lulliana (en adelante BSAL), 37, 1979, p. 59-75. En este primer estudio sólo se recogen 20
grafitos.

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