Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico al Hierro Inicial

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Colecciones : Zephyrus, 2008, Vol. 62
Fecha de publicación : 26-ago-2009
[ES] Este trabajo avanza una exploración preliminar, en clave diacrónica, de la explotación agropastoril del Valle Amblés (Ávila) desde los primeros grupos agrarios hasta la Edad del Hierro. Se ha elegido una unidad geográfica con un nivel aceptable de información arqueológica y complementariedad paisajística entre las ocupaciones del fondo de valle, de tradicional explotación agropastoril y las zonas serranas, de vocación pastoril y forestal. En ese marco de estudio se han estudiado los territorios de explotación de un centenar de sitios de carácter habitacional, clasificados según criterios estilísticos de cultura material, tratando de evaluar de forma cuantitativa la potencialidad agraria de los terrenos en su entorno. Usando modelos de coste-distancia en un Sistema de Información Geográfica (SIG) se han generado los polígonos correspondientes a media hora y una hora de marcha a pie desde cada yacimiento. Con ellos se han medido las superficies de los suelos clasificados según el sistema de evaluación del Mapa de Clases Agrológicas. Los resultados se describen mediante simples resúmenes numéricos y gráficos para ofrecer una lectura preliminar de los contrastes en el tiempo, advirtiéndose la parcialidad de una interpretación directa de los mismos, sin considerar otros factores locativos. En todas las etapas queda clara la tendencia a explotar diferentes tipos de suelos, relacionada con el acceso a un amplio rango de recursos complementarios entre estas comunidades campesinas. Los principales cambios se acusan a comienzos de las Edades del Bronce y del Hierro, conforme con las discontinuidades manifiestas en otros aspectos del registro arqueológico. Se aprecia una relación significativa entre la importancia del acceso a las tierras óptimas para una agricultura primitiva y los momentos de mayor sequía. Los suelos que requieren mayores inversiones de trabajo en infraestructuras agrarias y tecnologías de laboreo más complejas alcanzaron un creciente interés entre las comunidades de la Edad del Hierro, en el contexto de la intensificación agraria.[EN] This paper shows a preliminary diachronic exploration on agrarian exploitation in the Amblés Valley (Ávila, Central Spain) from the first agrarian communities to Early Iron Age. The study area has both acceptable archaeological knowledge and economic complementarity between the traditionally agrarian capability in the bottom valley and the mountain highlands, with pastoral and forestal potential uses. Site catchment analysis has been carried out on a hundred residential sites, classified according to stylistic material culture criteria. It is intended to evaluate in a quantitative way the agrarian potentiality of the lands in their surrounding catchment areas. Cost-distance models in a Geographic Information System (GIS) have been used to generate isochronic polygons for half-an-hour walk and one-hour walk from each site. These polygons have been used to measure the land extension of soils classified in agrological types. The findings are described through numerical and graphic resumes to offer a preliminary reading on the contrasts over the time, and it is noticed the partiality of their direct interpretation without considering other locational factors. These data are interpreted from the available palaeoeconomic and palaeoenvironmental informations on the archaeological record in this area. In all phases it is clear the tendency to the exploitation of different types of soils, related with the access to a complementary and wide range of resources among these peasant communities. The main changes are noticeable in the beginnings of the Bronze Age and in the Early Iron Age, according with the discontinuities shown in other aspects of the archaeological record, like the material culture or the settlement patterns. It is shown a significant relation between the major importance of the vicinity to the best lands for a primitive agriculture and the driest moments. The soils that require more labour investments in agrarian infrastructures and more complex technologies for their exploitation were of increasing interest for Iron Age communities, in a context of agrarian intensification.
Publicado el : miércoles, 22 de agosto de 2012
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ISSN: 0514-7336TENDENCIAS DEL USO DEL SUELO EN EL VALLE AMBLÉS(ÁVILA, ESPAÑA). DEL NEOLÍTICO AL HIERRO INICIALLand-use tendences in Amblés Valley (Ávila, Spain).From Neolithic to Early Iron AgeAntonio BLANCO GONZÁLEZDepartamento de Prehistoria, H.ª Antigua y Arqueología. Universidad de Salamanca.Correo-e: ablancoglez@usal.esRecepción: 2008-01-10; Revisión: 2008-02-15; Aceptación: 2008-04-18BIBLID [0514-7336 (2008), LXII, julio-diciembre; 101-123]RESUMEN: Este trabajo avanza una exploración preliminar, en clave diacrónica, de la explotación agropas-toril del Valle Amblés (Ávila) desde los primeros grupos agrarios hasta la Edad del Hierro. Se ha elegido unaunidad geográfica con un nivel aceptable de información arqueológica y complementariedad paisajística entrelas ocupaciones del fondo de valle, de tradicional explotación agropastoril y las zonas serranas, de vocaciónpastoril y forestal. En ese marco de estudio se han estudiado los territorios de explotación de un centenar desitios de carácter habitacional, clasificados según criterios estilísticos de cultura material, tratando de evaluarde forma cuantitativa la potencialidad agraria de los terrenos en su entorno. Usando modelos de coste-distan-cia en un Sistema de Información Geográfica (SIG) se han generado los polígonos correspondientes a mediahora y una hora de marcha a pie desde cada yacimiento. Con ellos se han medido las superficies de los suelosclasificados según el sistema de evaluación del Mapa de Clases Agrológicas. Los resultados se describenmediante simples resúmenes numéricos y gráficos para ofrecer una lectura preliminar de los contrastes en eltiempo, advirtiéndose la parcialidad de una interpretación directa de los mismos, sin considerar otros facto-res locativos. En todas las etapas queda clara la tendencia a explotar diferentes tipos de suelos, relacionada con el acce-so a un amplio rango de recursos complementarios entre estas comunidades campesinas. Los principales cam-bios se acusan a comienzos de las Edades del Bronce y del Hierro, conforme con las discontinuidades mani-fiestas en otros aspectos del registro arqueológico. Se aprecia una relación significativa entre la importanciadel acceso a las tierras óptimas para una agricultura primitiva y los momentos de mayor sequía. Los suelos querequieren mayores inversiones de trabajo en infraestructuras agrarias y tecnologías de laboreo más complejasalcanzaron un creciente interés entre las comunidades de la Edad del Hierro, en el contexto de la intensifica-ción agraria.Palabras clave: Análisis de territorios de explotación. Sistemas de Información Geográfica (SIG). Neolí-tico. Calcolítico. Edad del Bronce. Primera Edad del Hierro. Valle Amblés (Ávila).ABSTRACT: This paper shows a preliminary diachronic exploration on agrarian exploitation in the AmblésValley (Ávila, Central Spain) from the first agrarian communities to Early Iron Age. The study area has bothacceptable archaeological knowledge and economic complementarity between the traditionally agrarian capa-bility in the bottom valley and the mountain highlands, with pastoral and forestal potential uses. Site catchment© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
102A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...analysis has been carried out on a hundred residential sites, classified according to stylistic material culturecriteria. It is intended to evaluate in a quantitative way the agrarian potentiality of the lands in their surroun-ding catchment areas. Cost-distance models in a Geographic Information System (GIS) have been used togenerate isochronic polygons for half-an-hour walk and one-hour walk from each site. These polygons havebeen used to measure the land extension of soils classified in agrological types. The findings are describedthrough numerical and graphic resumes to offer a preliminary reading on the contrasts over the time, and itis noticed the partiality of their direct interpretation without considering other locational factors. These dataare interpreted from the available palaeoeconomic and palaeoenvironmental informations on the archaeologi-cal record in this area. In all phases it is clear the tendency to the exploitation of different types of soils, related with the accessto a complementary and wide range of resources among these peasant communities. The main changes arenoticeable in the beginnings of the Bronze Age and in the Early Iron Age, according with the discontinuitiesshown in other aspects of the archaeological record, like the material culture or the settlement patterns. Itis shown a significant relation between the major importance of the vicinity to the best lands for a primitiveagriculture and the driest moments. The soils that require more labour investments in agrarian infrastructu-res and more complex technologies for their exploitation were of increasing interest for Iron Age communi-ties, in a context of agrarian intensification.Key words: Site catchment analysis. Geographic Information Systems (GIS). Neolithic. Chalcolithic.Bronze Age. Early Iron Age. Amblés Valley (Ávila, Central Spain).1.IntroducciónGran parte de las cuestiones de actualidad sobrePrehistoria reciente se centran en el amplio ordende la economía y la subsistencia, de artificioso des-linde respecto al resto de aspectos sociales, políticoso simbólicos, a los que inevitablemente implica. Enuna síntesis extrema, podríamos condensar talesasuntosen debate mediante una serie de dicotomíasbásicas como son movilidad/sedentarismo; produc-ción especializada/diversificada; integración/autar-quía; estrategias extensivas/intensivas; coloniza-ción/repliegue; auge/decadencia; etc. Temas que,trascendiendo las demarcaciones académicas, sonextensibles al estudio de las sociedades antiguas, yhan suscitado desde siempre el interés de la investi-gación, que ha ido ampliando sucesivamente sus for-mas de preguntar al registro arqueológico.Centrándonos en la Prehistoria reciente delinterior peninsular, el binomio pastoreo/agricul-tura ha presidido y sigue presidiendo las discusio-nes (Fernández-Posse, 1998: 116-120). A día dehoy se ha alcanzado cierto grado de consenso(Blasco, 2004: 577-578; Díaz-del-Río y Vicent,2006: 23; Delibes y Romero, e. p.) en que conanterioridad a la Edad del Hierro se puede hablarya de grupos de sedentarismo plurianual con unasestrategias de subsistencia agropastoriles que rin-den fruto a largo plazo. Se trata de una imagenmuy distinta a la admitida tradicionalmente deunos desorganizados pastores itinerantes de pre-caria subsistencia.La amplia variedad de situaciones en el espacioy el tiempo, que cubren una casuística tan rica enmatices, no ha sido obstáculo para aquilatar la gra-dación de posibles estrategias económicas. Así, enla última década se ha asistido a la proliferación detrabajos que se enfrentan a tales problemas desdeenfoques tan dispares como sugerentes. Sus rele-vantes conclusiones se obtuvieron con el concursode la Arqueobotánica (p. e. Delibes et al., 1995;Romero y Cubero, 1999); los análisis de arqueofau-na (Samaniego et al.,2001: 37-52); la exploraciónestadística de la cultura material (Díaz-del-Río yVicent, 2006) o el análisis territorial (Baena y Blasco,1997; López Ambite, 2003). Incluso la combinaciónde algunas de tales informaciones ha permitido lasimulación de modelos hipotéticos, partiendo deasunciones razonables sobre el número de yaci-mientos coetáneos, su densidad demográfica y per-manencia de uso y la disponibilidad de recursos(p. e. Muñoz, 1999: 103, fig. 8; Sanches, 2000; Arnáizy Montero, 2003-2004: 95-106; Fabián,2006: 461-467). De entre todas las técnicas señaladas, ya se hadestacado el papel fundamental que están jugandola fotografía aérea a baja altura y las excavacionesen extensión, al proporcionar poderosos argu-mentos sobre la notable inversión de trabajo queimplicaron los asentamientos fosados de la Prehis-toria reciente de la Meseta (p. e. Díaz-del-Río,2001, 2003; Delibes y Romero, e. p.).Se trata en definitiva de estrategias de trabajointensivas, que buscan unos registros de alta cali-dad, y que comportan un elevado coste en tiempo© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...103y recursos. Sus principales restricciones interpreta-tivas proceden de su íntima dependencia de laescala de observación, al precisar el fraccionamien-to del proceso histórico –primando la sincronía, osi acaso el cotejo de dos momentos sucesivos– y unenfoque regional de dimensiones manejables, esdecir, reducidas –en cuyo marco las circunstanciasecológicas y el grado de visibilidad y conservacióndel registro arqueológico son factores muy influ-yentes–. De ahí la incertidumbre que plantea laextrapolación de tales resultados a regiones másamplias. A pesar de ello se ha acertado a formularsíntesis generalistas sobre el carácter de la ocupa-ción de la Meseta durante la Prehistoria reciente,en un intento por superar tales limitaciones. Laslíneas interpretativas basculan bien hacia el mayorpeso que pudo tener la cabaña ganadera en la eco-nomía de aquellos grupos, marcados por la inesta-bilidad transterminante (Harrison, 1993; Jimeno,2001) o hacia la organización agroforestal de unosterritorios estables, explotados por unos campesi-nos primitivos (Díaz-del-Río, 1995, 2001).El trabajo que nos planteamos parte de recono-ceresta situación y trata de aportar argumentos alter-nativosy complementarios desde una metodologíaque considere las limitaciones actuales. Ha de inte-grar la información paleoeconómica disponible enla formulación de hipótesis y barajar todas las posi-bilidades interpretativas. Su contrastación con unamuestra razonablemente representativa ha deadoptar el ineludible ámbito regional, pero en élconvendría analizar unidades ecológicas comple-mentarias, con una ocupación prolongada y presu-miblemente continua. En definitiva, se trataría deexplorar de manera integrada si los contrastespuestos de relieve por la investigación de la Prehis-toria reciente entre regiones y entre periodos sonrealmente significativos. Por eso apostamos poruna metodología extensiva –que implica un cam-bio de escala, dando paso a la lectura de la largaduración– y unitaria –que uniformice las observa-ciones y las formalice cuantitativamente–, para per-mitir la comparación de resultados con otrosmomentos y ámbitos geográficos.El análisis de los territorios de explotación delos asentamientos se adapta bien a tales requisitos.En esencia traslada la observación de las cuestionesmencionadas al análisis de las pautas de localiza-ción de los yacimientos en virtud de la vocacióneconómica del terreno circundante, según sus limi-taciones y potencialidades. Esta técnica, frente a sucontexto originario, se empleará no para la recons-trucción positiva de los factores paleoeconómicos,en la línea de la ecología cultural (Vita-Finzi yHiggs, 1972), sino reinterpretada y dirigida a lacontrastación de hipótesis históricas, en mayorsintonía con el “enfoque experimental” (Gilmany Thornes, 1985a: 172-189; Vicent, 1991: 53-65).En concreto, la pretensión del trabajo no es lade evaluar una vocación agrícola frente a otra pas-toril, pues se constata el recurso a una “economíamixta” o agropastoril en todos los grupos estudia-dos ya desde el Neolítico, y su misma verificaciónno informa de ninguna estrategia peculiar o distin-tiva. En efecto, la integración de ambas prácticas esconsustancial a grupos agrarios con economías desubsistencia como los que tratamos (Fernández-Posse, 1998: 117). Por tanto lo más pertinente noes una reconstrucción en el tiempo del peso relati-vo de la agricultura frente a la ganadería, sino con-trastar si los usos del suelo esperados según nues-tra información paleoeconómica y arqueológicaactual se corresponden con los observados. Espe-cial énfasis merece la metodología que empleamospara efectuar tales observaciones1.2.Área de estudioEn el epígrafe anterior se ha considerado laimportancia que comporta la definición delmarco de trabajo. La elección del Valle Ambléscomo unidad de estudio se debe en primera ins-tancia a que cuenta con un nivel aceptable deconocimiento arqueológico, diversos estudiospaleoecológicos y unas peculiares característicasgeográficas que lo hicieron atractivo en el pasadoy pueden resultar apropiadas para establecer unmarco de investigación.La información arqueológica procede tanto delas campañas de prospección selectivas para laredacción del Inventario Arqueológico de Ávila(en adelante IAA) como de diversos programas detrabajo de campo –que han conllevado la realiza-ción de excavaciones y prospecciones intensivas–en el marco de tesis doctorales, enfocadas sobredistintas etapas de la Prehistoria reciente (LópezPlaza, 1978; González-Tablas, 1983; Álvarez-San-chís, 1999; Fabián, 2006).En este espacio se cuenta además con estudiospaleopalinológicos en turberas (Ruiz Zapata et al.,1Este trabajo ofrece un avance de resultados de nues-tra tesis doctoral dirigida por el Prof. Ángel Esparza, quelleva por título El poblamiento del Bronce Final y Primer Hie-rro en el sector meridional de la Submeseta Norte.© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
104A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...FIG.1.Ubicación del Valle Amblés en el interior de la Península Ibérica.1990; Dorado et al., 2001) y seriesamplias de muestreos polínicos enyacimientos arqueológicos (Gon-zález-Tablas y Domínguez, 2002:194-197; Fabián, 2006) que hanpermitido la aparición de algunassíntesis preliminares integrandolos registros arqueológico y paleo-botánico (p. e. López Sáez et al.,2003; López Sáez y Blanco Gon-zález, 2005; López Sáez et al.,e. p.). Trabajos todos ellos queinforman tanto de una ocupa-ción ininterrumpida del valle–bien constatada desde el Neolí-tico–, como de la dinámica delas formaciones vegetales y losprincipales rasgos de su evolu-ción paleoclimática.En cuanto a su delimitación,el marco espacial se ha definidoparcialmente sobre los límites decuatro hojas del Mapa Topográfi-co Nacional (MTN) a escala1:50.0002. En su interior quedanincluidos el Valle Amblés (Ávila)y sus rebordes serranos: el prime-ro es una fosa tectónica alargadarellena de sedimentos terciarios y aluviones cuater-narios en terraza, que le confieren un relieve planopor donde discurre el río Adaja, principal cursofluvial del sector (Fig. 1). Esta depresión está deli-mitada por bloques levantados graníticos, de loscuales el espacio elegido afecta a las estribacionesseptentrionales de las sierras de La Serrota y Para-meras, en el extremo sur. Hacia el norte, el territo-rio estudiado se extiende abarcando la Sierra deÁvila y la zona de transición hacia las campiñasmeridionales del Duero, o borde de la Cuenca delDuero (Herrero, 1996). Se trata pues de una deli-mitación amplia del Valle Amblés, que abarca lacuenca alta del río Adaja por completo y afectaparcialmente a unidades pertenecientes a los blo-ques medios y bajos del Sistema Central, con unasuperficie total de 1.650 km2(Fig. 2).Esta región presenta un clima mediterráneocontinental, caracterizado por un régimen pluvio-métrico escaso e irregular, con fuerte aridez estivaly prolongado periodo de heladas. El desnivel de2Se trata de la mitad de las hojas 505 y 506 y la totali-dad de las hojas 530 y 531.más de 1.000 m entre el fondo de la fosa y las cum-bres que la ciñen introduce una acusada gradaciónaltitudinal de la vegetación y el uso del suelo (Sán-chez Muñoz, 2002: 94-95 y 143-149). Así, los recur-sos vegetales se distribuyen desde los pastos de altamontaña –cervunales y pastizales vivaces–, pasandopor la vegetación de rasgos atlánticos –robledales ysu orla arbustiva– hasta las formaciones mediterrá-neas –encinar adehesado– y los prados de siega,navas y bosques riparios –fresnedas, alamedas, etc.–en la llanura. La zona está drenada por el río Adaja,de escaso caudal y régimen nivo-pluvial, al que vier-ten afluentes estacionales de acusado estiaje y cortorecorrido en dirección norte-sur.Por último, señalemos que el uso moderno delsuelo en la región se encuentra constreñido por lasfuertes limitaciones climáticas y orográficas men-cionadas, que en términos económicos actualesconllevan una capacidad productiva muy baja(Sánchez Muñoz, 2002: 163; Fabián, 2006: 463).Estas características geográficas configuran suaprovechamiento escalonado: la explotación silvo-pastoril en los rebordes serranos más húmedos–en régimen de ganadería bovina extensiva– y laagricultura de secano en las zonas más llanas, que© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...105FIG.2.Área de trabajo con los sitios habitacionales comprendidos en el intervalo Neolítico-Primer Hierro: 1. Cerro de la HorcaI (Mirueña de los Infanzones); 2. Guijares (Muñico); 3. El Castrejón (Cillán); 4. La Cueva (Narrillos del Rebollar); 5. LosCastillejos (Sanchorreja); 6. Peña Aguda (Sanchorreja); 7. El Castillo (Cardeñosa); 8. Las Cogotas (Cardeñosa); 9. LaPalomera (Poveda-Amavida); 10. La Cabeza de Amavida (Pascual Muñoz); 11. Las Zorreras (Muñana); 12. El Monteci-llo (Muñana); 13. Las Cerradillas (Muñana); 14. La Cabeza (Muñana); 15. El Canto de las Tres Rayas (Múñez); 16. Casa-sola (Muñana); 17. Las Chorreras (Múñez); 18. El Picuezo (Guareña); 19. Los Arenalones (Guareña); 20. La Ermita (LaTorre); 21. El Cogote II (La Torre); 22. El Cogote I (La Torre); 23. Las Largas (Blacha); 24. Las Torrecillas (Santa Maríadel Arroyo); 25. Berrocollera (Guareña); 26. La Casa de la Viña (Santa María del Arroyo); 27. Los Molinos del Hocino(Santa María del Arroyo); 28. Los Itueros (Santa María del Arroyo); 29. El Boquerón (Santa María del Arroyo); 30. ElTumbadero de las Vacas (Muñogalindo); 31. La Peña del Águila (Muñogalindo); 32. Tracogote-Barbacedo (Baterna); 33.Las Cuestas-Las Añadiuras (Solosancho); 34. Toscales de la Cuesta (Solosancho); 35. Riozaos (Solosancho); 36. La Paredde los Moros (Niharra); 37. Los Cuadros de la Hoya (Niharra); 38. Los Moñigueros (Niharra); 39. La Ladera (Padier-nos); 40. Cantos Gordos (Muñochas); 41. La Cueva (Muñochas); 42. El Cardillo (Padiernos); 43. La Rinconada (Padier-nos); 44. El Chaparral (Padiernos); 45. Viñavieja (Padiernos); 46. Dehesa del Pedregal I (Padiernos); 47. Dehesa delPedregal II (Padiernos); 48. Los Horcajos (Muñopepe); 49. La Cueva del Gato (Muñopepe); 50. La Atalaya (Muñope-pe); 51. La Lomilla (Muñopepe); 52. Fuente Lirio (Muñopepe); 53. La Peña del Cuervo (Muñopepe); 54. Fuente de losCabreros (Muñopepe); 55. Redondilla (Muñopepe); 56. El Manadero (La Serrada); 57. El Picuezo (La Serrada); 58.Matamoros (La Serrada); 59. Pradejón Encavero (El Fresno); 60. Los Berrocales (La Colilla); 61. Canteras de Las Sola-nas (La Colilla); 62. La Cantera de Cerromonte (La Colilla); 63. La Cantera de Las Hálagas (La Colilla); 64. San Miguelde las Viñas (Ávila); 65. Cerro de la Cabeza (Ávila); 66. La Canchera Alta (Muñotello); 67. La Ladera (Muñotello); 68.El Picote de los Moros (Muñotello); 69. Las Carretillas (Narros del Puerto); 70. El Berrocal (Narros del Puerto); 71. ElEspinarejo (Blacha); 72. Las Conejeras (La Hija de Dios); 73. Pico de Acederas (Robledillo); 74. Lancha Mesa del Rey(Robledillo); 75. Cueva de los Moros (Robledillo); 76. El Bardalejo (Baterna); 77. Camino de Blacha (Solosancho); 78.Cerro del Caudal (Solosancho); 79. La Atalaya (Solosancho); 80. El Gavilán Mayor-La Joya (Solosancho); 81. El Picue-zo (Sotalvo); 82. Castillo de Aunqueospese (Mironcillo); 83. La Mata (Villaviciosa); 84. Las Vegas (Solosancho); 85. LosLázaros (Sotalvo); 86. Los Barrillos (Sotalvo); 87. Las Vegas (Sotalvo); 88. El Campillo (Gemuño); 89. El Pradillo(Gemuño); 90. Las Sequeras (El Fresno); 91. Las Cabezadas-Las Sernas (Aldea del Rey Niño); 92. Los Pajines (Ávila);93. Valdeprados I-II (Aldea del Rey Niño); 94. Ermita de Sonsoles (Ávila); 95. Las Cuestas (Ávila); 96. Alto de la Cate-dral (Ávila); 97. Cuesta de la Habanera (Ávila); 98. La Viña-Fuente de la Alpargata (Ávila); 99. Tiro de Pichón (Ávila);100. Cerro Hervero (Ávila); 101. Cerro de Telefónica (Ávila); 102. Aldeagordillo (Ávila); 103. Guaya (Berrocalejo deAragona); 104. Solana Angosta (Bernuy-Salinero).© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
106A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...combina los cultivos de trigo y cebada con el pasto-reo de ovino. Sin embargo, en términos históricos,el Valle Amblés pudo ofrecer a grupos demográ-ficos reducidos dedicados a una explotación agra-ria y forestal de subsistencia unos recursos ade-cuados y diversos –debido a su estratificaciónaltitudinal–, accesibles en recorridos cortos desdelos asentamientos.3.El inventario de yacimientosLa línea de trabajo que se desarrolla a conti-nuación analiza una única variable del fenómenoen estudio: las estrategias de subsistencia, y lo hacede forma indirecta, a partir de la racionalidadimplícita en las decisiones tomadas al fundar loshábitats. Ha de quedar claro pues que el objetivodel trabajo no es estudiar los patrones de asenta-miento –aunque se hará referencia a ellos– preten-sión que, como acertadamente se ha apuntado,requiere el análisis conjunto de muy diversos fac-tores (Picazo, 1998: 38). Se pretende valorar laimportancia relativa que pudieron tener los tiposde suelos y ver las limitaciones que presenta talenfoque metodológico.Nuestra investigación ha de asumir algunos pre-supuestos razonables, aunque discutibles, comen-zando por la propia definición de la unidad deestudio: el yacimiento. Aunque la densa ocupaciónprehistórica en el área de trabajo ha configuradouna dispersión continua de restos off site, la pros-pección permite definir claramente focos de acu-mulación diferencial. La evaluación de su natura-leza mediante excavaciones arqueológicas –quehan afectado a todas las etapas comprendidas eneste estudio– nos permite defender la suposición deque se trata de asentamientos.Contamos por tanto con 104 sitios de carácterhabitacional en el intervalo Neolítico-Hierro Ini-cial en el Valle Amblés y zonas serranas adyacentes(Fig. 2). Todos ellos están registrados en el Inven-tario Arqueológico de Ávila (IAA) y la gran mayo-ría ya han sido publicados (Fabián, 1997: 108, fig.53; 1999; 2006: 58-305; Álvarez-Sanchís, 1999: 48-49, fig. 9 y 64-65, fig. 14). Nuestra información delos mismos se ha complementado con el reconoci-miento sobre el terreno de gran parte de ellos, y encuanto a su ordenación secuencial se ha estableci-do sobre criterios convencionales, basados en ras-gos estilísticos de su cultura material. En esteaspecto se ha prescindido de la adscripción crono-cultural consignada en el IAA, siguiéndose por elFIG.3.Cómputo de yacimientos del área de estudio segúnlas etapas consideradas.contrario tanto la bibliografía disponible como elestudio directo del material de superficie3.La presentación conjunta del número de yaci-mientos por épocas ofrece ya algunas claves sobrela dinámica del poblamiento (Fig. 3) que seráncomentadas al presentar cada etapa. Una lecturadirecta en clave demográfica resulta arriesgada,pero las diferencias parecen responder efectiva-mente a la dinámica del asentamiento y no a sesgosde la prospección. Así, las proporciones de lossitios en el área de estudio coinciden a grandes ras-gos con las tendencias observadas en otras regionesdel interior peninsular, tanto en la depresión delDuero (p. e. Jimeno y Fernández Moreno, 1989)como en la cuenca del Tajo (p. e. Muñoz, 1993).Una vez recopilada la información sobre lossitios, la primera tarea a realizar consistió en esta-blecer un punto de referencia para cada uno deellos, desde el cual se efectuarían las mediciones.Así, se ha situado –en coordenadas UTM– unpunto central del área de dispersión de materialarqueológico en superficie. Para su obtenciónhemos cotejado la planimetría parcelaria de lasfichas del IAA a escala 1:10.000 y la ortofotografíadel Sistema de Información Geográfica de ParcelasAgrícolas (SIGPAC)4del Ministerio de Agricultura,3Esta tarea ha comprendido tanto la revisión de mate-rial custodiado en el Museo de Ávila, como la recogida selec-tiva de material en superficie –depositado en el Museo deÁvila– durante 1994-1998, bajo la supervisión del arqueólogoterritorial de Ávila.4http://sigpac.mapa.es/fega/visor/ [consultado febre-ro 2008].© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...107que se trata de unavaloración en ochocategorías de suelosordenadas según sucalidad decreciente,desde la I a la VIII, yvarias subclases defi-nidas por los tipos delimitaciones que pre-sentan. La considera-mos apta para el estu-dio de la Prehistoriareciente debido a quese fundamenta bási-camente en factoresestructurales, y nocoyunturales como lamecanización o lasmejoras agronómicasmodernas5.Previamente a suempleo en el SIG hasido necesario depu-rar esta cartografíadigital. Así, las clasesmixtas –polígonos deuna clase que contie-FIG.4.Clases agrológicas simplificadas en el área de estudio y su representación porcentual sobrenen manchones deel total de superficie comprendida.otra categoría– se hanreducido a la predo-minante. Las subcla-ses, que contienen información actual, no extrapo-lable al pasado –pedregosidad, encharcamiento,etc.– se han simplificado, considerándose sólo laclase principal. Ha sido necesario además pres-cindir de aquella información no pertinente paraun estudio sobre el pasado. Se han reclasificadopues los polígonos de la Clase VIII –suelo impro-ductivo– que respondían claramente a usos actua-les –núcleos urbanos, embalses y carreteras–. Elresultado es una capa vectorial simplificada res-pecto a la original del MAPA, con sólo ocho cate-gorías de suelos, sobre la cual se efectuaron lasmediciones de superficies dentro de los territoriosde explotación (Fig. 4).5Si bien para el estudio de suelos bajo las condicionesdel Subatlántico no ofrece inconvenientes, tal vez la identidadestructural entre los actuales suelos y los existentes en el Sub-boreal pudiera ser más problemática, ante las graves transfor-maciones climáticas y la intensa antropización del ValleAmblés que han demostrado los estudios paleopalinológicos(p. e. López-Sáez et al., 2003).Pesca y Alimentación (MAPA), a escala 1:6.000.Estos atributos han constituido los campos de labase de datos de yacimientos en MsAccess sobrela que hemos trabajado con el SIG.4.Información sobre la potencialidadagraria de los suelosEl segundo factor que hace idóneo al sectorelegido, además de un nivel aceptable de conoci-miento arqueológico y paleoecológico, es que,frente a gran parte de las zonas colindantes, enlas cuatro hojas del MTN a escala 1:50.000 afecta-das por el área de estudio existe cartografía conlaclasificación agrológica de los suelos. Por tanto lainformación sobre usos potenciales del suelo seha obtenido de las hojas 505, 506, 530 y 531 delMapa de Clases Agrológicas del MAPA a escala1:50.000, que sigue el extendido sistema de evalua-ción de suelos del Departamento de Agriculturanorteamericano (USDA). Simplemente digamos© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
108A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...El panorama que ofrece la distribución de cla-ses de suelos permite algunos comentarios. En elmarco de estudio quedan representados desde losextensos suelos desarrollados sobre las laderas y elglacis o zona de contacto tectónico entre el fondode valle y los rebordes graníticos –correspondien-tes a los tipos regosoles,cambisolesy luvisoles– a losmás feraces y minoritarios sobre formas fluvialesfluvisolesy solonetzgleicos–. La calidad de lossuelos fluctúa dentro de una gama relativamentevariada, pero con predominancia de ciertas catego-rías –así las Clases III, IV, VI y VII– y muy débilrepresentación de otras –como las Clases II o V–.Se trata de suelos poco evolucionados, con débilespesor y mermada retención de nutrientes y en lallanura presentan problemas de encharcamiento ysalinización. En general destaca la supremacía delas tierras de vocación ganadera, en coherencia conlos severos condicionantes climáticos y orográficosya señalados.En cuanto a su aptitud productiva, se apreciaclaramente (Fig. 4) que en los bloques graníticospredomina la vocación pascícola –Clases V y VI–así como la forestal o propia de pastizales de agos-tadero –Clase VII–, que suman en conjunto más dela mitad del total. La llanura alargada del fondode valle admite por su parte desde el laboreo per-mante y con buen rendimiento de los fluvisoles–pequeños manchones fluviales de la Clase II yamplia presencia de la Clase III– al cultivo conlimitaciones y métodos no intensivos de los luviso-les–Clase IV– en las áreas de enlace con los rebor-des montañosos. La naturaleza arcillosa y frecuentepedregosidad de estos últimos –tan bien represen-tados en la zona de estudio, ocupando el 22% deella– que condicionan su bajo rendimiento, ha de sersin embargo relativizada al estudiar sociedades pre-históricas, ya que desconocemos las característi-cas físicas que tendrían tales suelos. Además, estaClase IV ha sido tradicionalmente objeto de mejo-ra mediante el abonado y drenaje de los campos(Sánchez Muñoz, 2002: 162-163).El mapa de clases agrológicas simplificadasconstituyó, como se ha explicado, la base sobre laque se efectuaron las mediciones de los territoriosde explotación. Sin embargo, para facilitar su com-prensión e interpretación, nos ha parecido conve-niente simplificar aún más las categorías de tipos desuelos, como suele ser normal en este tipo de traba-jos (p. e. Gilman y Thornes, 1985a; Mayoral et al.,2007: 144-146). Para ello se han refundido las clasesagrológicas del MAPA en tres grandes bloques desuelos homogéneos, a los que caracterizaremos porsu uso preferente con técnicas de explotación prein-dustriales. Se han obtenido así los siguientes gruposde clases emparejadas:Grupo A: Cultivos permanentes y pastos(Clases II+III).Grupo B: Pastos y cultivos con limitaciones(Clases IV+V).GrupoC: Pastos y uso forestal (ClasesVI+VII).De esta forma, queda más patente la granextensión de los suelos de uso pascícola y forestalen el área de trabajo –Grupo C, con el 57% de lasuperficie total–, así como el equilibrio entre lossuelos de usos agropastoriles, bien aquellos querequieren alguna bonificación para uso agrícola–Grupo B– o terrenos idóneos para desarrollar cul-tivos de secano o de huerta en zonas bien irrigadas–Grupo A– (Fig. 5).5.Metodología: Análisis de los territoriosde explotaciónEste trabajo asume la premisa de que en laelección del emplazamiento en el Valle Amblés sesiguió la lógica del mínimo esfuerzo en el acceso alos recursos básicos explotados de forma cotidiana.De esta manera los asentamientos tenderían a loca-lizarse mayoritariamente en las inmediaciones derecursos de interés agrario, salvo que fueran otroslos factores sopesados en la decisión tomada. Elanálisis de los territorios de explotación de losasentamientos es la técnica que nos permite apro-ximarnos a la cuantificación de los contrastes entrelas muy distintas lógicas económicas implícitas enla fundación de los hábitats considerados.Sobre estas ideas se sustenta el análisis espa-cial, efectuado con los programas ArcView 3.2 yArcGIS 9.2, y cuyos resultados se han exportado aMsExcel y SPSS v.15. Básicamente ha consistido enconfrontar la referida base de datos de yacimien-tos con la cartografía, ya presentada, sobre voca-ción agraria de los suelos en el área de estudio.En esta presentación preliminar, todos lossitios han sido sometidos al mismo análisis agrupa-dos por épocas, sin discriminar entre atribucionesposibles y seguras, aunque en los mapas sí se handiferenciado. En el caso de yacimientos con conti-nuidad de ocupación en varias etapas se han con-siderado sus resultados para cada una de ellas,aunque en rigor sería en el momento fundacional© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...109terreno absolutamen-te plano tenderían aformar un octógono.Una vez elabora-das las capas necesa-rias, se ha procedidoa generar de formaautomática los terri-torios de explotaciónpara cada yacimiento,derivándolos a par-tir de un modeladode coste-distancia. Laforma y extensión delos territorios es unaspecto crítico en labibliografía, pues eneste criterio reside laresolución de la tomade datos (Gilman yThornes, 1985a: 36-38). En nuestro caso,atendiendo a la oro-grafía accidentada degran parte del áreade trabajo (Fig. 2),su delimitación seFIG.5.Reclasificación de las categorías agrológicas en grupos de suelos según los usos preferentesha efectuado prescin-en el área de estudio.diendo de las formasgeométricas –bufferscirculares– que nogarantizarían la homo-geneidad del muestreo. En su lugar se ha recurridoa dibujar polígonos isócronos –basados en unaaproximación más realista, que considera la rela-ción entre distancia y esfuerzo de desplazamiento–,que contienen el terreno accesible en tramos de 30min y 60 min de marcha pedestre. Su elección esun convencionalismo, si bien se viene consideran-do por analogía etnográfica –a partir de los estu-dios de Chisholm– que la isocrona de 1 hora repre-senta bien el límite del espacio productivo o ageren sociedades agrarias (p. e. Gilman y Thornes,1985: 36). Dado el alto número de yacimientoscontemplados, la generación de estos polígonos yla medición de las clases agrológicas inscritas enambos tramos isócronos en torno a los yacimientoshan sido posibles gracias a su automatización6.6Ambas tareas han sido efectuadas mediante una ruti-na escrita por Laura Celaya (STIG, Universidad de Salaman-ca) y Ángel Esparza, computando en ArcView el algoritmo deTobler (1993).cuando se tomó la decisión locacional, ya que ensu perduración pudieron influir otros factores noeconómicos.La representación del área de trabajo y laobtención de las capas de datos necesarias para elanálisis espacial ha requerido la creación de variosmodelos de datos ráster o superficies continuas.Su resolución es la del modelo digital de elevacio-nes 1:25.000 de la Junta de Castilla y León emplea-docomo fuente primaria, de 25 m de píxel. A par-tir de él se ha generado una superficie de fricciónmediante el algoritmo de Imhof-Tobler, que cal-cula valores de costes de desplazamiento de tipoanisótropo, es decir, toma en cuenta la direcciónde avance pedestre y valora de distinta forma elascenso o descenso de las pendientes. No se haconsiderado la red hidrográfica como un elemen-to que aumente la fricción u obstaculice el trán-sito. Para la obtención de la superficie de costesacumulados se ha empleado un algoritmo queenlaza 8 celdas, con lo cual los polígonos en un© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
110A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...Como resultado se ha obtenido una enormecantidad de mediciones de terrenos pertenecien-tes a las distintas clases agrológicas, expresadas enhectáreas. Para su manejo y comprensión se des-criben mediante simples resúmenes numéricos–medias aritméticas– y gráficos –de sectores, debarras, de caja y arbotante, etc.–.6.La explotación agraria del Valle AmblésEn los siguientes epígrafes se presenta elpoblamiento del área de estudio por épocas, con lainformación paleoecológica asociada y se justificala definición de las etapas empleadas. Su intenciónes la de servir de introducción al apartado donde sevalorarán los resultados del análisis de los territo-rios de explotación de forma diacrónica.Los mapas del poblamiento se acompañan degráficos de sectores que recogen la proporciónde tipos de suelos en tramos de 30 min y 1 hora. Setrata de la expresión porcentual de medidas de latendencia central –el promedio de hectáreas porcada tipo de suelo–. Como es obvio su única utili-dad es permitir la comparación entre épocas, porlo que en este apartado no se considerarán los valo-res absolutos de forma individualizada.6.1.Esporádicos indicios del NeolíticoLa primera ocupación agropastoril del valle esmal conocida. Diversas informaciones fragmenta-rias sustentan la imagen que sobre ella tenemos. Apartir de excavación se conocen algunas manifesta-ciones funerarias de este momento: el sepulcro decorredor del Prado de las Cruces (Fabián, 1997) yel túmulo de la Dehesa de Río Fortes (Estremera yFabián, 2002) de los que proceden claros ajuaresfunerarios neolíticos, datados a partir del segundomonumento hacia 3960-3649 cal AC. Peor conoci-dos son los lugares de hábitat correspondientes aestas cronologías tan altas. En el transcurso deexcavaciones en los yacimientos calcolíticos se hanidentificado restos cerámicos decorados que, con-siderados de forma aislada, apuntan claramente alNeolítico Interior. La adscripción a “Neolíticoposible” de estos yacimientos, que no alcanzan lasdos decenas (Fig. 3) se basa pues en la presencia dematerial cerámico con decoración acanalada,impresa o plástica de tal aspecto, o por la presenciade microlitos geométricos (Fabián, 2006: 484). Entodos los casos, con la excepción de la Cueva delos Moros (Robledillo)7aparecen como elemen-tos residuales, dentro de un repertorio material másamplio adscrito sin duda al Calcolítico (Fabián,2006: 56-57 y 490-491).En segundo lugar contamos con referenciasindirectas sobre la presencia de grupos agropasto-riles en el valle durante el periodo Atlántico. Enla turbera de Baterna, en el fondo del valle, se hapodido reconocer el paisaje hacia 3800 cal AC, pre-vio a la colonización calcolítica. Éste se caracterizapor formaciones boscosas de pino, acebuche, enci-na y roble melojo, y amplios matorrales de Cista-ceae, y se constata ya la presión antrópica (LópezSáez et al., 2003: 138-139, fig. 7; Fabián, 2006: 449-452). También cierta actividad pastoril se ha dedu-cido del estudio paleopalinológico de los sedimen-tos del nivel basal del túmulo de la Dehesa de RíoFortes, datado por radiocarbono en la primeramitad del IVmilenio AC (Estremera y Fabián,2002: 43-45).La impresión que ofrece esta primera ocupa-ción del área de estudio es ambigua, admitiendolecturas diversas (Fig. 6). Gran parte de los sitioscon material neolítico coinciden con el posteriorpoblamiento calcolítico, mostrando una predilec-ción por el reborde norte del valle. Este patrón deasentamiento parece coincidir con el tipo de explo-tación agropastoril que veremos a lo largo de laPrehistoria reciente.Sin embargo, el caso de la Cueva de los Moros(Fig. 6, n.º 75) (Fabián, 2006: 56-57) deja entreverotra lógica locativa: la atracción por los cerros enaltura y en concreto la ubicación en abrigos roco-sos, en claros entornos serranos donde parece pri-mar una vocación pastoril en los terrenos delentorno (ibid.: 482). Se trata de un comporta-miento rastreado aquí y allá entre las ocupacionesdel Neolítico Interior, con casos tan conocidoscomo el salmantino de La Mariselva (El Tejado),el zamorano de El Castillo (Cabañas de Aliste) o elburgalés de El Altotero (Modúbar de la Empare-dada). Delibes (1995: 51-52) lo ha caracterizadobien como la inhibición a ocupar las tierras másbajas campiñesas, y aporta una plausible interpre-tación en clave tecnológica: los aperos agrícolasde estas comunidades permitirían apenas un labo-reo ligero de los terrenos arenosos, y no el de los7Estando en prensa este trabajo, las excavaciones diri-gidas por P. J. Cruz y E. Guerra en La Atalaya (Muñopepe)han documentado una ocupación exclusivamente neolítica,corroborada por un nutrido y expresivo lote de materiales.© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
A. Blanco González / Tendencias del uso del suelo en el Valle Amblés (Ávila, España). Del Neolítico...111integral, masiva eintensiva del terri-torio, que a fin decuentasmanifestaríala consolidación de lassociedades campesi-nas (Díaz-del-Río,1995, 2001). Sería elcaso de nuestra uni-dad de estudio, dondela proliferación deasentamientos marcaun radical contrastefrente a la etapa neo-lítica, alcanzándoselos 69 asentamien-tos, de los cuales 58son de nueva funda-ción (Fig. 3).El proceso que-da adecuadamentecaracterizado comouna intensificacióneconómica. El nota-ble incremento demo-FIG.6.Yacimientos con atribución neolítica en el área de estudio sobre cartografía orográfica.gráficose sustenta enGráicos de sectestrategias producti-supefrficies de claosrees s acgoronl ólag icraesp rye sdeen tgartuipviods adde  rseulealtiovs as e(ga úpna lrtoisr  udseo ss upsr efperroemnteedsi.o Ss)e  idnec llua-svas que combinan lacerealicultura con unycieónn l odse  ploosl ísgiotinooss  sde ec o3r0r emspino nyd 6e 0c omni lna  ddee  lloas  Fsiitgi.o s2 .n.º 60 y 75 como ejemplo. La numera-mayor peso de lacabaña de bóvidos yéquidos respecto alNeolítico, implican-do incluso cierta especialización artesanal (Delibes,1995a: 64-73; Delibes y Fernández Manzano, 2000:98-100). Para esta época se acepta ya el empleo deanimales de tiro y carga, si bien desconocemos sise utilizaron arados. En el Valle Amblés, tanto elcaballo doméstico como la cabaña vacuna estánbien constatados, pero sería el ganado ovicaprino, yconcretamente las ovejas, el mejor representado enel registro arqueológico, por su perfecta adaptacióna las condiciones ecológicas del valle y a las estrate-gias extensivas desplegadas (Fabián, 2006: 448-467). Éstas consistieron en ciclos plurianuales decerealicultura de secano y aprovechamiento de lasformaciones adehesadas de quercíneas, jugandolos ovicápridos un importante papel –barbecheraforestal o labor al tercio–. La horticultura en entor-nos fluviales y la silvicultura en terrenos forestalescompletarían el sustento de tales comunidades.Éstas se establecieron en reducidos asenta-mientos familiares, autárquicos y en gran partesuelos argílicos, mucho más compactos, de lascampiñas.Ante nuestro desconocimiento sobre el carác-ter del poblamiento neolítico en el Valle Amblés nosabemos si las diferencias pueden deberse al factortemporal o si ambas tendencias pudieron ser com-plementarias, y en nuestro análisis han sido consi-deradas en conjunto.6.2.La colonización calcolíticaSiguiendo el documentado estudio de Fabián(2006) consideramos el Calcolítico como un blo-que homogéneo situado hacia 3300-1900 cal AC enel que la amplia presencia de campaniforme no seha empleado para individualizar una etapa avanza-da respecto a otra más antigua.En amplias regiones del interior peninsular, enel IIImilenio AC se asiste a la primera ocupación© Universidad de Salamanca Zephyrus,LXII, julio-diciembre 2008, 101-123
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