Estudio osteoarqueológico de la cremación romana de Sos del Rey Católico (Zaragoza)

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Colecciones : Zephyrus, 2010, Vol. 65
Fecha de publicación : 16-jul-2010
Presentamos el estudio osteoarqueológico de los restos humanos procedentes del enterramiento romano recuperado en Sos del Rey Católico (Zaragoza). Se ha procedido a la identificación y descripción de las diferentes partes anatómicas, según la metodología descrita para las incineraciones. Hemos tenido en consideración la coloración de los huesos, su estado de fragmentación, su representación dentro del conjunto, etc., como elementos informadores sobre el proceso ritual. Las características antropológicas nos indican que se trata de un individuo adulto, sometido a alta temperatura, bastante bien conservado, con artropatía en la columna vertebral, cuyo sexo, sin embargo, no ha podido ser identificado.Here we present the osteoarchaeology study of the human remains on the Roman burial of Sos del Rey Católico (Zaragoza, Spain). The aim of this paper is to proceed to the identification and description on the different anatomic parts of those remains, following the useful methodology for studying ancient cremations. For this purpose, as an ultimate information on the ritual used in such a cremation, we have taken in consideration the colour of the bones, the state of fragmentation of the bones, and its representation in the whole cremation. The anthropological characters of the human remains studied lead us to their consideration like linked to an adult, cremated by high temperature, very well preserved, and with osteoarthritis in the vertebral column. The sex of the humans remains is not able to be defined.
Publicado el : viernes, 16 de julio de 2010
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Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
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ISSN: 0514-7336
ESTUDIO OSTEOARQUEOLÓGICO DE LA CREMACIÓNROMANA DE SOS DEL REY CATÓLICO (ZARAGOZA)*
Osteoarchaeological study of the Roman cremation at Sos del Rey Católico(Zaragoza)
M ª Paz DE MIGUEL IBÁÑEZ.Universidad de Alicante. Correo-e: pdm@ua.esRecepción: 2010-02-13; Revisión: 2010-02-26; Aceptación: 2010-04-20BIBLID [0514-7336 (2010) LXV, enero-junio; 205-210]
RESUMEN: Presentamos el estudio osteoarqueológico de los restos humanos procedentes del enterramientoromano recuperado en Sos del Rey Católico (Zaragoza). Se ha procedido a la identificación y descripción de lasdiferentes partes anatómicas, según la metodología descrita para las incineraciones. Hemos tenido en consideraciónla coloración de los huesos, su estado de fragmentación, su representación dentro del conjunto, etc., como ele-mentos informadores sobre el proceso ritual. Las características antropológicas nos indican que se trata de unindividuo adulto, sometido a alta temperatura, bastante bien conservado, con artropatía en la columna vertebral,cuyo sexo, sin embargo, no ha podido ser identificado.Palabras clave: Cremación. Osteoarqueología. Artrosis vertebral.ABSTRACT: Here we present the osteoarchaeology study of the human remains on the Roman burial of Sosdel Rey Católico (Zaragoza, Spain). The aim of this paper is to proceed to the identification and description onthe different anatomic parts of those remains, following the useful methodology for studying ancient cremations.For this purpose, as an ultimate information on the ritual used in such a cremation, we have taken inconsideration the colour of the bones, the state of fragmentation of the bones, and its representation in thewhole cremation. The anthropological characters of the human remains studied lead us to their considerationlike linked to an adult, cremated by high temperature, very well preserved, and with osteoarthritis in the vertebralcolumn. The sex of the humans remains is not able to be defined.Key words: Cremation. Osteoarchaeology. Osteoarthritis.
1. IntroducciónEsta realidad partía de la creencia de que los restoshumanos incinerados no permitían su estudio alDurante bastante tiempo la presencia de restos estar fragmentados y parcialmente conservados. Nohumanos procedentes de cremaciones no contó con obstante, desde los años ochenta del pasado sigloel interés de los equipos de investigación (Grejvall, se inician estudios antropológicos, también en nues-1980: 482; Gómez, 1985: 141; Reverte, 1996: 31). tro país, que demuestran el potencial de unos restoshumanos que contienen en sí mismos información* El presente trabajo constituye el informe osteoarqueo-tanto del ritual, como de las características físicas ylógico del material óseo que incluían la urna de vidrio y lade salud de quienes fueron sometidos a la crema-ción (Gómez, 1996). A pesar de ello, no debemoso3s,teno.tºhe3c)a,droeJm.aAnansdrperue,seÁn.taAd.aJsorednáenlyarJt.ícAurlomepnredcáeridze.nte(§olvidar que la incineración encierra en sí misma
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una intencionalidad destructiva, no otorgando de-masiado protagonismo a unos huesos quemados,que si bien suelen ser recogidos y depositados enuna sepultura, generalmente de carácter secundario,la mayoría de las veces tan sólo una pequeña partede los restos de la pira se conservarán en la tumbaque ha llegado hasta nuestros días. No obstante, de-bemos recordar que los restos huma “ el le-nos son emento central del ritual funerario” (Duday, 1990),por lo que hemos de aplicar las técnicas a nuestroalcance para obtener la mayor información posible.Es una suerte, por tanto, poder disponer de unosrestos, muy bien conservados, no sólo por quieneslos depositaron en la sepultura, sino también porlas personas que los encontraron, conservaron y noshan permitido y estimulado en la realización de esteestudio.Partiendo de una metodología al uso, hemos cla-sificado los restos según las partes anatómicas re-presentadas, realizando la descripción de su estadode fragmentación, su coloración y las característicasantropológicas más evidentes. Los estudios de estosmateriales están muy condicionados por el gradode fragmentación al que han sido sometidos, yadesde el momento de realización de la cremación(Reverte, 1990, 1996; Santonja y Montero, 1992).Debemos señalar que el modo en el que se realiza elritual puede aumentar la fragmentación de los hue-sos cuando la temperatura es muy elevada (Greviny Bailet, 2001: 50), potenciada cuando la personaencargada de la pira revuelve los huesos con el finde favorecer su ventilación, y con ello la elevación dela temperatura. En otras ocasiones, el calor necesariopara la destrucción del cadáver, se logra a partir delcombustible utilizado, por lo que los restos humanosno sufrirán la remoción dentro de la pira, favore-ciendo con ello que los fragmentos posteriormenterecuperados sean de mayor tamaño.Otro aspecto, de nuevo relacionado con el ritual,es el que inferimos a partir de la identificación delos restos conservados y su adscripción anatómica(Grejvall, 1980: 485-486; Gómez, 1985; Reverte,1996: 33-35). Partimos de la base de que un cadáverno se consume totalmente durante la cremación(Grevin y Bailet, 2001: 49), más en el mundo antiguodonde las piras son al aire libre y la temperatura al-canzada aunque alta, es limitada, por lo que siemprehabrá restos identificables tras el apagado de la pira.Para ilustrar este hecho, baste recordar las palabras
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de Homero ...y ellos, llorando, luego recogían loshuesos blancos del buen compañero...” (Il., 23, 249),reflejo de que a pesar de que la cremación fue dealta calidad, se realizó a lo largo de un tiempo pro-longado y los restos alcanzaron elevadas temperaturashecho reflejado en su color blanco, los fragmentoseran fácilmente identificables una vez apagada lahoguera. A partir de esta realidad podemos observarqué partes anatómicas fueron recogidas, en un in-tento de percibir si hubo o no una intencionalidadque primara unas partes sobre otras, o si fueron mi-nuciosos y representaron de forma significativa eltotal del esqueleto (Giraud, 1990: 75).Desde una perspectiva antropológica, sabemosque los restos esqueléticos hallados en contextos ar-queológicos contienen información sobre el númeromínimo de individuos, la edad, el sexo, las caracte-rísticas físicas, algunas de las enfermedades que pa-decieron, etc. (Grejvall, 1980; Santonja, 1986; 1989;Reverte, 1990; 1996; Santonja y Montero, 1992;Gómez, 1992). Ciertamente en las cremaciones vol-vemos a encontrar muchas dificultades a la hora dellegar a realizar la identificación de algunas de lascaracterísticas físicas del difunto o difunta. Asu-miendo esas limitaciones en este ámbito de la in-vestigación, siempre hay datos que nos permitenaproximarnos con mayor o menor certeza a la iden-tificación del esqueleto.Partiendo de la observación de las característicasóseas conservadas, como la robustez de los restoscraneales (espesor craneal, suturas craneales cerradas,inserciones musculares, etc.), a lo que añadiremosla mayor o menor robustez de los huesos largos, susinserciones musculares, las características conservadasde las articulaciones, etc., podremos hacer una apro-ximación a la edad del individuo (Grejvall, 1980:487; Reverte, 1996: 34). En el caso de los infantiles,la presencia de dientes en formación, huesos muygráciles, o epífisis sin fusionar son los elementosmás característicos que nos permiten su adscripcióna una edad temprana (Grejvall, 1980: 487; Alcázar,1992: 23).Varios trabajos relacionados con la temperaturade la pira y su relación con la coloración final de loshuesos nos indican que a mayor temperatura elcolor de los restos óseos es más claro, virando desdeocre, marrón, negro, gris y blanco (Reverte, 1990:333; Etxeberria, 1994: 114), por supuesto con múl-tiples variaciones según los casos. Es por ello intere-sante describir la coloración de las diferentes partes
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anatómicas, hecho que nos per-mitirá inferir, junto con otros pa-rámetros, cómo se desarrolló el ri-tual en cada caso. Este hechotambién ha de ser relacionado conla robustez de cada individuo, yaque los más gráciles alcanzaráncon mayor rapidez temperaturaselevadas, y sus huesos mostraránalteraciones térmicas antes que enel caso de los más robustos (Gó-mez Bellard, 1992: 102; Reverte,1996: 36). Debemos, por tanto,valorar esta circunstancia a la horade relacionar la temperatura conla duración de la cremación y laposible cantidad de combustibleutilizado, en un intento de apro-ximarnos a la inversión de tiempoy material combustible necesarios para llegar a undeterminado grado de destrucción del cadáver.Mayor complejidad entraña la adscripción sexualde un esqueleto generalmente muy fragmentado eincompleto. Aunque en ocasiones hay característicascraneales observables (el espesor craneal, la conser-vación de inserciones nucales marcadas, apófisismastoides desarrolladas, bordes orbitales finos o ro-mos, etc.), en otras hay partes significativas de lamandíbula (sínfisis mandibulares, cóndilos, etc.).Igualmente, podemos identificar partes significativasdel esqueleto postcraneal (diáfisismás o menos robustas, insercio-nes musculares, diferentes desarro-llo óseo, superficies articulares,etc.) (Grejvall, 1980: 488; Reverte,1996: 34). Son muy raras las vecesen las que disponemos de porcio-nes pélvicas sexualmente represen-tativas, a pesar de ser la parte ana-tómica que más claramente indicala pertenencia a uno u otro sexo(Alcázar, 1992: 23-24; Alcázar yMantero, 1992: 349 y 351).En ocasiones, aunque suelenser infrecuentes, podemos identi-ficar algunas alteraciones óseasque pueden ser relacionadas condeterminadas patologías (Reverte,1996: 35; Alcázar, 1992: 23). En
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FIG. 1.Fragmentos craneales (Foto: P. de Miguel).general, suelen ser frecuentes los signos artrósicosrelacionados generalmente con una edad avanzada,y/o la realización de actividades físicas forzadas demanera reiterada (Aufderheide y Rodríguez-Martín,1998: 96-97; Campillo, 2001: 203-205). Igual-mente, se pueden identificar patologías orales, trau-máticas, metabólicas, signos de violencia, e inclusotrepanaciones (Portí y Martínez, 1995).Parte de esta información ha sido extraída de losrestos conservados en la sepultura de Sos de Rey Cató-lico, circunstancia que esperamos sirva de comparación
FIG. 2.Conjunto de vértebras conservadas (Foto: P. de Miguel).
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FIG. 3.Fragmentos de pelvis (Foto: P. de Miguel).
Cráneo. Fragmentos color grisclaro, con tonos terrosos, alguna por-ción interna algo más gris. Algunosfragmentos parecen presentar restosde sutura craneal sinostosada. Frag-mento de occipital con torus. Aspectono muy robusto. Espesor craneal 3,5-5,5 mm. Peñasco izquierdo (Fig. 1).Mandíbula: Varios fragmentos co-lor blanco-terroso. Corresponden conun individuo adulto, ni robusto niexcesivamente grácil.Vértebras: Color gris-terroso,mantiene casi completos varios cuer-pos vertebrales. Los arcos casi no seconservan, no se observan alteracionesen los fragmentos preservados. Uncuerpo cervical con ligera artrosis enla cara inferior. Hay depresión en dosvértebras, posiblemente lumbares odorsales bajas (Fig. 2).Cuerpos cervicales: 3Cuerpos dorsales: 7Cuerpos aparentemente lumbares: 4Costillas: Escasos fragmentos.Aspecto medio/grácil. Color blancoterroso.Pelvis: Fragmentos de tamaño me-diano, no muy fragmentados. Colorgris claro-terroso. Robustez media.Corresponde con un individuo adulto.No hay elementos que permitan infe-rir su pertenencia a uno u otro sexo(Fig. 3).Huesos largos: Bien representados.Color blanco terroso. Aspecto de ro-bustez media. Hay algunos fragmen-FIG. 4.Conjunto de huesos largos (Foto: P. de Miguel).tos de tamaño bastante grande paralo habitual en cremaciones de altacon contextos tanto próximos como lejanos, en un temperatura (Fig. 4)intento de conocer con más elementos un rito tan Fragmento distal de cúbito de 72 mm, corres-complejo como el de la cremación. ponde con un adulto, aunque no muy robusto.Fragmento de cabeza de húmero, diámetro má-ro cosximo: 40,9 mm.2. Datos ant pológiFragmento de fémur con parte de la pilastra re-En la caracterización de los restos conservados, saltada, su espesor es de 6 mm; espesor zona con-destacan los siguientes aspectos antropológicos: traria: 3,2 mm.
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Manos/pies: Escasos fragmentos. Uno corres-ponde con el astrágalo.Pequeños fragmentos de tejido esponjoso, colorterroso-blanco.Esquirlas de color gris claro, con algún fragmentoalgo más oscuro.Peso en gramos %Neurocráneo 130 16,05Esplacnocráneo 16 1,97Cintura escapular 12 1,48Pelvis 52 6,41Costillas 18 2,22Vértebras 96 11,85Manos y pies 6 0,74Huesos largos 387 47,8No identificables 93 11,48TOTAL 810 100Entre los restos humanos se recogieron fragmen-tos de vidrio romano, posiblemente alterados por elfuego y que han sido presentados debidamente enel trabajo que circunscribe este informe.
3. A modo de conclusiónLos restos humanos recuperados pertenecen auna sola persona, fallecida durante la edad adulta.Fue sometida durante la cremación a una tempera-tura alta, de forma uniforme. La recogida y el pos-terior depósito de los restos óseos en el interior dela urna son muy buenos, tanto por el total del peso(810 gramos), como por el hecho de estar represen-tadas todas las zonas del esqueleto. No obstante, elvolumen de restos no es el total de los que debieronquedar tras la cremación, si bien es cierto que elcontenedor no debió permitir el depósito del totalde los huesos, hecho por otra parte infrecuente eneste tipo de depósitos funerarios donde lo habituales que tan sólo una parte de los fragmentos óseoshaya sido depositado de forma definitiva en la se-pultura. Según información de su excavadora losrestos no tenían una disposición ordenada en el in-terior de la urna, estando en general revueltas lasdiferentes partes anatómicas.Pensamos que la cremación debió de ser realizadacon el cadáver en decúbito supino ya que conservabastantes cuerpos vertebrales, con una coloración
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FIG. 5.Vértebra cervical con signos artrósicos (Foto: P. deMiguel).
FIG. 6.Vértebra con depresión de la cara inferior del cuerpo(Foto: P. de Miguel).algo terrosa, quizás por su contacto con el fondo dela pira, lugar donde la temperatura es, en principio,menor, dado que es la zona menos ventilada. Igual-mente, la conservación de los cuerpos vertebrales,muy frágiles al estar formados por tejido esponjoso,nos hace pensar que el ritual de cremación no con-llevó la remoción de los restos en el interior de lapira, sino que la alta temperatura debió alcanzarse através de los materiales combustibles utilizados.
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Aunque es infrecuente la identificación de lesio-nes patológicas en restos incinerados, hemos evi-denciado signos de artrosis en la cara inferior de uncuerpo perteneciente a una vértebra cervical (Fig.5). Igualmente, dos cuerpos vertebrales, posible-mente lumbares, presentan aplastamiento, hechoque ha de relacionarse con lesiones bien de origentraumático (por caída con aplastamiento de los cuer-pos), o más probablemente con lesiones originadaspor sobrecarga de la zona (Fig. 6). Estas lesiones sesuelen relacionar con el transporte de objetos pesa-dos, o con actividades agrícolas que requieren unamovilización intensa y reiterada de la zona lumbar.Los restos corresponden con un individuo adulto,cuyo sexo no ha podido ser determinado, ya queninguna de las partes anatómicas preservadas per-mite identificar las características propias de uno uotro sexo.BibliografíaALCÁZARGODOY, J. (1992): “Las incineraciones romanas:un ritual para la muerte”,Revista de Arqueología, 129,pp. 20-29.ALCÁZAR, J. y MANTERO, A. (1992): “La antropología fí-sica aplicada a las incineraciones humanas. La tumbaromana de Orippo, Sevilla”,SPAL, 1, pp. 345-352.AUFDERHEIDE, A. C. y RODRÍGUEZ-MARTÍN, C. (1998):The Cambridge encyclopedia of human paleopathology.Cambridge.CAMPILLO, D. (2001):Introducción a la paleopatología.Barcelona.DUDAY, H. (1990): “L’Étude anthropologique des sépul-tures a incinération”,Les Novelles de l’Archéologie, 27,pp. 15-37.ETXEBERRÍA, F. (1994): “Aspectos macroscópicos delhueso sometido al fuego. Revisión de las cremacionesdescritas en el País Vasco desde la Arqueología”,Mu-nibe, 46, pp. 111-116.
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