Algunas consideraciones sobre la miel y la sal en el extremo del Mediterraneo occidental - article ; n°1 ; vol.166, pg 325-336

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Publications de l'École française de Rome - Année 1992 - Volume 166 - Numéro 1 - Pages 325-336
En las complejas relaciones de intercambio que han existido desde los tiempos prehistóricos en el llamado «Circulo del Estrecho», dos elementos tuvieron que ser objeto de las mismas. El estudio de ambas materias presenta aun enormes dificultades.
Me refiero a la miel y a la sal, ambas sustancias comparten la imperiosa necesidad que de ellas tuvo el hombre en la Antigüedad en su propio alimento, la una corno endulzante, la segunda corno condimento. Las dos además fueron utilizadas en multiples usos de la vida del mismo. Sin embargo, en el Mediterraneo Occidental, tuvieron una distinta proyección en su producción y comercio :
Mientras que la obtención de la miel, se limitò a un mercado de consumo fundamentalmente domèstico, la sai, por su parte, tuvo una producción planificada hacia una función industrial, fundamentalmente salazonera.
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Publicado el : jueves, 26 de enero de 2012
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Fuente : Persée ; Ministère de la jeunesse, de l’éducation nationale et de la recherche, Direction de l’enseignement supérieur, Sous-direction des bibliothèques et de la documentation.
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Pilar Fernandez Uriel
Algunas consideraciones sobre la miel y la sal en el extremo del
Mediterraneo occidental
In: Lixus. Actes du colloque de Larache (8-11 novembre 1989). Rome : École Française de Rome, 1992. pp. 325-
336. (Publications de l'École française de Rome, 166)
Resumen
En las complejas relaciones de intercambio que han existido desde los tiempos prehistóricos en el llamado «Circulo del
Estrecho», dos elementos tuvieron que ser objeto de las mismas. El estudio de ambas materias presenta aun enormes
dificultades.
Me refiero a la miel y a la sal, ambas sustancias comparten la imperiosa necesidad que de ellas tuvo el hombre en la Antigüedad
en su propio alimento, la una corno endulzante, la segunda corno condimento. Las dos además fueron utilizadas en multiples
usos de la vida del mismo. Sin embargo, en el Mediterraneo Occidental, tuvieron una distinta proyección en su producción y
comercio :
Mientras que la obtención de la miel, se limitò a un mercado de consumo fundamentalmente domèstico, la sai, por su parte, tuvo
una producción planificada hacia una función industrial, fundamentalmente salazonera.
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Fernandez Uriel Pilar. Algunas consideraciones sobre la miel y la sal en el extremo del Mediterraneo occidental. In: Lixus. Actes
du colloque de Larache (8-11 novembre 1989). Rome : École Française de Rome, 1992. pp. 325-336. (Publications de l'École
française de Rome, 166)
http://www.persee.fr/web/ouvrages/home/prescript/article/efr_0000-0000_1992_act_166_1_4316PILAR FERNANDEZ URIEL
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE
LA MIEL Y LA SAL EN EL EXTREMO DEL MEDITERRANEO OCCIDENTAL
Introduccion cia, en el inicio de sus relaciones comerciales
con la Peninsula Ibèrica2.
En opinion de R. J. Harrison y A. Gilman, Los contactos entre los habitantes de las
la Peninsula demandaba del Norte de Africa dos orillas del extremo occidental del Medi
terraneo han sido siempre constantes y decisi- «Objetos de lujo», fundamentalmente mate-
vos. riales corno marfiles, huevos de avestruz y
otros utensilios cuya posesión evidenciaba Sus comienzos se pierden en la noche de
los tiempos, pudiéndo ser constatados y anali- cierto «prestigio» entre los individuos mâs
zados cientificamente en la Prehistoria, con poderosos de su sociedad, siendo encontrados
en los ajuares funerarios3. cretamente en el perido Neolitico, cuando las
técnicas decorativas de los elementos cerâmi- G. Souville se ha pronunciado por un evi
cos aprecen tanto en la zona Sudeste de la dente y prâcticamente continuo contacio en
peninsula Ibèrica comò en el Norte marro- tre las dos orillas del Estrecho, a pesar de tra-
tarse de dos mundos culturales muy distintos, qui1.
corno ya senaló Tarradell, pues la zona mar- Estas mutuas relaciones e influencias se
roqui se encontraba en una fase calificada continuan en la etapa Calcolitica y Edad del
Bronce. Para A. Gilman la presencia de estos corno Neolitico II africano y recibia las in-
intercambios culturales y socioeconómicos fluencia calcoliticas del Sur de la Penisula
que parecen observarse en el Norte de Africa Ibèrica, demonstradas por la importaciones
en la transición del Neolitico Antiguo al Re- de vasos campanif ormes de tal procedencia4.
ciente, pueden coincidir, al menos en aparien- Estas relaciones tuvieron una continuidad
1 La ceràmica cardial y las decoraciones impresas se Bull, of American School of Prehistoric Research, 29, 1975.
Ibidem : la secuencia post-paleolitica en el Norte de Mar- practicaron tanto en el Sur-Este peninsular corno en el
Norte marroqui, desde el Mogreb hasta su fachada atlant ruecos, Trabajos de Prehistoria, 33, 1976, p. 165-201.
ica. Cfr. M. Péllicer, las civilizaciones neoliticas hispa- 3 R. Harrison, y A. Gilman, Trade in the second and
thrird millenia B.C. between the Maghreb and Iberia, Mar- nas, Las raices de Espana, 1967, p. 27-46; G. Souville,
kotic, Va ed., Ancient Europe and the Mediterranean, War- Reflexions sur les relations entre l'Afrique et la péninsule
Ibérique aux temps préhistoriques et protohistoriques, Ho- minster, 1977, p. 91 y ss.
4 E. RiPOLL Perelló, La civilisation du vase campanimenaje al Prf. Almagro, Madrid, 1981, vol. I, p. 407-415;
M. Tarradell, Sobre el Neolitico del Noroeste de Marrue- forme au Maroc, L'Antropologie, 81, 1977, p. 561 y ss.; C.
cos y sus relaciones, Tamuda, 6, 1958, p. 279-305; A° Ma Poyato Holgado, y A. Hernando Grande, Relaciones entre
Munoz, Los contactos en el àrea del Estrecho en el Neoliti la Peninsula Ibèrica y el Norte de Africa : Marfil y Campan
co, Actas del Congreso Internacional : de Gibralt iforme, Actas del Congreso Internacional Estrecho de Gi
braltar, T. I, p. 317-329. ar, T. I, 1987/88 p. 183-207.
2 A. Gilman, The later Prehistory of Tangier, Morroco, 326 PILAR FERNANDEZ URIEL
manifiesta en periodos posteriores, manteni- S. Frankestein, E. Lipinski, S. Moscati, Blâz-
da con la llegada de colonizadores históricos, quez, H. Schubart, E. Aubet, y mas reciente-
mente por J. Alvar y C. Gonzalez Wagner enpues ya J. Malhomme constataba la presencia
de cretenses en el Gran Atlas y P. Cintas anali- tre otros7.
zó los contactos entre los egeos y el Africa del Que la presencia de fenicios en el extremo
del Occidente Antiguo tendria corno objetivo Norte magrebi. Aunque todavia escasos, son
cada vez mas claros los testimonios que prue- primordial la obtención de metales, lo dan a
entender claramente las fuentes literaria anti- ban la presencia micènica desde el sigio XIV
guas8, pero elio no impedirla el comercio y el a.C. en el extremo occidental Mediterraneo.
Es un movimiento que se ha dado por califi- intercambio de otros productos locales, mas
aun tratândose de materias de primera nece- car corno «Precolonial griego»5.
sidad. Elio produciria un comercio de corto Aunque esta zona del Oeste Mediterraneo
alcance entre los colonizadores y las comuni- seria visitada por los foceos, que precedieron
dades indigenas. en Occidente a otros colonos griegos, fueron
Todo elio plantea una serie de proble- los fenicios quiennes sin duda ejercieron en
estas tierras un papel colonial predominante. mas :
A partir de los siglos XI-IX a.C. aproxima-
damente, parece que los fenicios recorrian las Por una parte, las relaciones entre los co
costas del Magreb hasta el Atlantico, aunque lonizadores y las poblaciones autóctonas, que,
tal acontecimiento no es aceptado por todos sin duda, sufririan un proceso mas ο menos
los orientalistas, alegando que no se puede intenso de aculturización por parte del el
aceptar la presencia fenicia en estas costas emento semita, cuya consecuencia, segun Al
sin testimonios evidentes que lo confirmen6. var «generarla asi involuntariamente una
'Koinè' cultural indigena, interpretada por No nos vamos a detener aqui a pormenori-
zar las causas de la llegada de pregriegos y muchos corno consecuencia, ùnicamente, del
propio desarrollo interno de dichas comuni- griegos ni la aventura colonial fenicia en Oc
cidente, tan magnificamente analizadas por dades». Elio se materializaria probablemente
5 Los Ultimos aspectos del estado de la cuestión han M. E. Aubet, Los Fenicios en Espana : estado de la cue-
sido recogidos por Harding : A. F. Harding, The Mycenae stion y pespectivas, Aula Orientalis, 3, 1985, pg. 14; P. Ga-
sull, Problemàtica en torno a la ubicación de los aenta- an and Europe, Londres, 1984. También : J. M. Martin de
la Cruz, iCerâmicas micénicas en Andalucia?, Revista de mientos fenicios en el Sur de la Peninsula, Aula Orientalis,
Arqueologia, 79, 1987. Sobre la interpretación de los mi- 4, 1986, p. 193 y ss.; H. Schubart, Asentamientos fenicios
tos griegos Cf. r. : L. Garcia Iglesias, La Peninsula Ibèrica en la costa meridional de la P. Iberica, Huelva Arqueológi-
y las tradiciones griegas de tipo mitico, AEA, 52, 1979, ca, 4, 1982, p. 81 y ss.; H. G. Niemeyer, El Vacimiento
p. 131 y ss.; mas recientemente : D. Placido, Los viajes fenicio de Toscanos : Urbanistica y función, Aula Oriental
griegos al extremo occidente : del mito a la Historia, 1 Colo- is, 3, 1985, p. 126 y ss.; C. Gonzalez Vagner y J. Alvar,
quio de Historia Antigua en Andalucia, Córdoba, 1988. Consideraciones históricas sobre la fundación de Cartago,
Sobre la presencia griega en la Peninsula Ibèrica ver : M. Gerion, 3, 1985, p. 79; ibidem, La actividad agricola en la
Bendala Galan, Las mas antiguas navegaciones griegas a economia fenicia de la peninsula ibèrica, Gerion, 5, 1987;
Espana y el origen de Tartessos, AEA, 52, 1979, p. 33 y ss. M. Maluquer, La dualidad comercial fenicia y griega en
6 La bibliografia sobre el problema de la llegada y Occidente, Aula Orientalis, 4, 1986, p. 236 y ss.; Tarradell
colonización de los fenicios a Occidente es numerosa, ver 1960 a; S. Moscati, Precolonizzacione greca e precolonizza-
entre otros : S. Frankestein, The Phoenicians in the Far cione fenicia, Rivista de studi fenici, 11, I, 1983, p. 4 y ss.;
West : A function of Neo-Assyrian Imperialism, Power and Tambien S. Moscati (dir), Los Fenicios, Milan, 1988-Bar-
Propaganda, Mesopotamia. 7, 1979, pgs. 263 y ss.; J. M. celona, 1989, pg. 166 y ss.
7 Ver nota 6 supra. Blazquez, Tartessos y la colonización fenicia en Occidente,
Salamanca, 1975; G. Bunness, L'expansion phénicienne 8 Vell. Hist. Rom, I, 2, 3 ; Estrabón, III, 5, 5, Pom.
en Méditerranée. Essai d'interprétation fondé sur analyse Mela, HI, 6, 46, Plineio, 19, 63 (infra, texto 15), Diodoro,
des traditions littéraires, Bruselas-Roma, 1979, p. 348 y V, 35, 3-5 Las fuentes literarias referentes a Tartessos y
ss. ; ibidem., Le rôle de Gadès dans l'implantaion phéni la llegada de fenicios a Occidente han sido analizadas y
cienne en Espagne, Aula Orientalis, 4, 1986, p. 187 y ss.; recogidas por J. M. Blazquez, op. cit., p. 15 y s. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA MIEL Y LA SAL 327
en el desarrollo econòmico y protourbano de igualmente de importantes relaciones comerc
estas, pero no se realizarian transformaciones iales e interculturales, permiten suponer que
fueran centros de una dinamica actividad estructurales profundas9.
Otro problema seria la forma en que se econòmica, corno afirma la doctora Vazquez
en su comunicación presentada en este colo- realizarian esta clase de intercambios
quio12.
Los colonizadores fenicios encontraron en
Ademâs de esto, los establecimientos coloOccidente un contexto politico, econòmico y
niales fenicios desde el litoral mediterraneo social diferente al de Oriente, por lo que su
andaluz hasta el Norteafricano en su fachada sistema de mercado debió de adaptarse a las
atlantica (Lixus y Mogador), se asentaron en circunstancia de los nuevos territorios.
lugares donde el habitat autòctono era escaso, Por elio, el trueque seria la forma de tran-
pero si significativo y podia jugar un no des- sacción predominante. En mi opinion, nada denable papel en un comercio local a peque- impedirla créer que los primeros contactos na escala con los colonizadores, fundamental- comerciales se realizarian de la forma que
mente en materias primas y recursos agrico- nos describe Heródoto relativa a los punicos las de primera necesidad. Parece pues un in- en Libia, calif icado corno «Silent Trade», o dicio interesante la localización de los asenta- «comercio silencioso», analizado en un docu-
mientos fenicios en lugares fertiles que, segun mentado articulo por Ν. F. Parise10. los datos que disponemos, no indican una ex- Esta forma primitiva de cambio tendria,
plotación directa de metales, por lo que se sin duda, una principalisima y primordial
buscarian recursos de otra indole corno los motivación econòmica (los punicos adquirian
agricolas y otros elementos locales importantel oro de Libia a cambio de sus manufactur
es en la economia fenicia corno la purpura, as) pero también se lograba, a través de este
la pesca y la sal, entre otros13. trueque «silencioso», captar la «honradez
Respecto a esto ultimo R. Ma Sierra opina mercantil» de las dos partes, lo que Α. Μ. Bisi
llama acertadamente «Captano Benevolen- que habria una primera fase en los asenta-
tiae»n. mientos coloniales, donde de una forma timi
Es posible que paralelamente ο poco des- da, se iniciaria la explotación de los recursos
pués, se utilizaran otras estrategias de inte y los contactos con la población indigena,
rcambio, corno realizar el trueque en un recin para mâs addante, y en una segunda fase,
hacer permanentes los habitats fenicios y, ya to sagrado neutral cuyo prestigio y carâcter
religioso garantizara la equidad y honestidad abiertas las posibilidades económicas, aument
de ambas partes. arla la población indigena contribuyendo la
misma a afianzarse en sus relaciones con los El prestigio y la antigüedad de los templos
dedicados a Melkart en Lixus y Gades, en amcolonizadores fenicios y en su colaboración
en la productividad de los medios locales14. bas orillas del Estrecho de Gibraltar, nucleos
12 A. M. Vazquez Hoys, Lixus en el panorama religioso 9 J. Alvar, La precolonización y el tròfico maritimo
fenicio por el Estrecho, Actas del Congreso Internacional : de Occidente, en este coloquio. Tambien Bunnens G. Le
rôle de Gadès. op. cit., p. 92. El Estrecho de Gibraltar, op. cit., T. I, p. 443.
13 Cf. r. C. Gonzalez Wagner, Gadir y los mas antiguos 10 N. F. Parise, ^Baratto Silenzioso^ fra Punici e Libic
i al di là delle Colonne di Eracle, Quaderni di Archeologia asentamientos al Este del Estrecho, Congreso Internacional
El estrecho de Gibraltar, T. I, 426; tambien R. M. Sierra della Libia, 8, 1976 (= Cirene e la Grecia) p. 75-80.; Tam-
bien K. Polanyi, Intercambio sin mercado en tiempos de del Molino, El Estrecho corno linea de demarcación en el
comportamiento comercial fenicio : Demografia y formas Hammurabi, en Polanyi et alii, Comercio y mercado en los
de asentamiento, en este mismo Congreso, p. 479; A. Jo- tiempos antiguos, Barcelona, 1976, p. 61-75.
11 A. M. Bisi, Modalità e aspetti degli scavi fra Oriente e DIN, Mogador, comptoir phénicien du Maroc atlantique,
Tanger, 1966. Occidente fenicio in età precoloniale. Momenti precolonial
14 R. Sierra del Molino, op. cit., p. 478. i nel Mediterraneo antico, Academia Belgica, Instituto
per la civiltà fenicia e punica, Roma, 1988, p. 205-226. PILAR FERNANDEZ URIEL 328
esta indicado por él mismo en su obra, aunLA MIEL
que, sin bien es cierto, refiriendose a otros
lugares : En su libro 1°, cuenta que los babilo- Elemento de intercambio en este trueque
nios, fabricaban la miel artificial con jarabe de corto alcance seria la miel corno producto
esencialisimo en numerosos aspectos de la de dâtiles17.
vida en la Antigüedad. Sin embargo apenas Igualmente, en su libro VIP narra que en
sabemos de la misma en su vertiente de pro- Lidia, en las inmediaciones de la ciudad de
ducción y explotación econòmica. Catebo, se fabrica miel artificial con jugo de
No seria adecuado detenerse a enumerar tamarisco y trigo18.
Y sobre Hispania Plinio comenta : «In Hi- las distintas utilizaciones que la miel tuvo en
spania multis prouehunt simili de causa. Tan- en Mundo Antiguo : Corno endulzante era el
emento indispensable en la alimentación, usân- tumque pabulum refert ut mella quoque uene-
dose, ademâs, en los mas variados aspectos : nata fiant»19.
medicina, cosmètica e incluso en rituales reli- La toponimia tambien contribuye a info
rmar sobre la existencia y, tal vez, la importan- giosos y funerarios15.
Debido a elio, no es a mi parecer aventura- cia de la miel en esta parte del occidente me
do suponer la existencia de una demanda de diterraneo. Asi la actual ciudad de Melilla,
miel entre las materias de primera necesidad cuyo antiguo asentamiento se encontraba en
por parte de los colonizadores a la población el denominado Cerro de San Lorenzo, (Melilla
indigena, demanda que se prolungarla hasta la Vieja), tuvo corno nombre pùnico Rusaddir
épocas históricas posteriores. (Cabo Saliente), y asi es llamada por Plinio :
La produción de miei està atestiguada por «Rusaddir, oppidum et Portus», el Itinerario
las fuentes cläsicas en ambas orillas del extre- de Antonino : «Rusadder Colonia» y Ptolomeo
mo occidental del Mediterraneo, siendo de su «Pouoaâsiow»20, pero en el Periplo de Hannon
poner su existencia anterior, aunque carece- recibe el nombre griego de Melitta, siendo ci-
tada entre las ciudades fundadas por los car- mos de datos disponibles que lo confirmen
tagineses : «A una Jornada de navegación de pienamente. Asi, autores corno Plinio y Virgil
io citan la producción de miei en el Norte de este lago, fundamos sobre la costa las ciudades
Africa, pero es mâs explicita la famosa narra- de Caricon Teichos, de Gytte, de Aera, de Melit
ción de Heródoto en su libro IV° donde hace ta y de Arambys». Tambien es denominada
denotar que los «Gizantes» o Bizantes, pueblo por Hecateo de Mileto corno «Melissa, ciudad
libio vecino de los zâveces, cultivaban la api de los libios»21.
cultura, siendo sus abejas grandes producto- Melitta ο Melissa {μέλισσα) significa en
ras de miel. Ademâs de la misma, habia indi- griego «Abeja» y es la abeja el emblema de la
viduos que la fabricaban artificialmente «en ciudad de Melilla representado en el anverso
cantidades muy superiores a su producción de sus monedas, acunadas en torno los siglos
natural»16. II-I a.C, corne «ciudad autònoma», tras la
Aunque en este pasaje el historiador no caida de Cartago22.
especifica come se hacia esta miel artificial, si A Jodin considera que elio puede ser una
15 Sobre la miel en la Antigüedad ver Die. Daremberg- 19 Plinio, Nat. Hist., XXI, 73-74.
Saglio, T. III, p. 1071 y ss.; P. Fernandez Uriel, Algunas 20Nat. Hist., V, 18; Ptolomeo, IV, 1, 3.
21 Para la cuestión del origen del nombre de Melilla, anotaciones sobre la abeja y la miel en el Mundo Antiguo,
Homenaje a R. Ripoll Perellô, 1989, Rev. Espacio Tiempo y cf. r. St. Gesell, Histoire ancienne de l'Afrique du Nord,
Forma, 1989 p. 185-208. Paris, 1920, T. II, p. 166; M. Tarradell, La necropolis ρύ-
nico-mauritana del cerro de San Lorenzo en Melilla, 1° 16Herodoto, Hist., IV, 194; Plinio, Nat. Hist., V, 24;
Congreso arqueológico del Marruecos espanol, Tetuan, Virgilio, Georg., IV, 287-294.
17 Heródoto, Hist. I, 193, 4, 5 : Las palmeras dan unos 1958, p. 253 y ss. Ver tambien R. Roger, Le Maroc chez les
frutos con los cuales hacen panes, vino y miel; Cf. r. W. auteurs anciens, Paris, 1924.
Sonden, Von, Introduction al Orientalismo antiguo, Bar 22 Cf. r. J. Babelon, La numismatique antique, Paris,
p. 52, 1952; Mazard 1955., Cap. X, p. 177 fig. 579 y 580. celona, 1987, p. 114.
18 Heródoto, Hist., Vili, 31. .
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA MIEL Y LA SAL 329
Β
abajo Fig. 1 la - Monedas leyenda RSADD procedentes : Rusaddir. de Melilla, B. la - segun Anverso leyenda Mazard. : incompleta Cabeza A. imberbe, - Anverso . . RSA Reverso : : Cabeza Rusaddir. : imberbe, abeja entre Reverso un racimo : Abeja y una entre espiga, dos espigas, abajo,
segun J. M. Roldan ha de situarse, de acuerdo prueba de la influencia jonia en esta zona del
Norte de Africa. La abeja es el simbolo de las con las inscripciones, en Fuenteovejuna (o
«Melittai», ο sacerdotisas de la diosa Artemis quizâ mejor, Fuenteabejuna?) y mas precisa
mente en el Cerro del Tugo, situado al este de Efesia, adorada en gran parte del Asia Menor,
donde varias ciudades grabaron una abeja en la actual ciudad24.
Mellaria del «Conventus Gaditanus», ciusus monedas acunadas en època clâsica
dad que actualmente se considera ubicada en (Fig. 1).
la desembocadura del arroyo de Valdevaque- Sin invalidar la hipótesis de André Jodin,
ros, tambien llamado «Arroyo de la miei». Si- sino intentando completarla, tambien seria
aceptable, que ademâs, la ciudad recibiera tal guiendo el texto de Plinio que indica que la
nombre a causa de su riqueza apicola. Prueba maxima angostura del estrecho se encontraba
entre la hispana Mellaria y el africano «Pro- de elio es que, teniendo por nombre Rusadd
ir, nombre semita, conservò el emblema de muntorium Album» y la mención de la misma
por Turranius Gracilis, naturai del lugar, la abeja, de la misma manera que otras ciuda
E. Gonzalbes Craviroto situa la antigua Mellardes acunaban en sus monedas el simbolo de
ia en Tarifa «por ser el punto de la costa su mayor producción y riqueza corno la espi
andaluza mas proximo al continente africaga de trigo en el Metaponto la propia rama de
no»25. olivo de Atenas, ο el atun en Lixus.
Fue considerado de esta manera por auto- Anadiré a estas ciudades, no sin ciertos
reparos, la que Plinio nombrara con el nom- res corno Gsell, Müller y Carcopino, que atri-
buyeron el origen del emblema de la ciudad bra de Lissa, situandola cerca del Estrecho y
a la que J. Carcopino dio el nombre de Melissde Rusaddir a sus importantes recursos de
a, en mi opinion, de una forma un tanto apicultura23.
En la orilla europea del extremo occident aventurada26.
Se podria suponer, por tanto, la existencia al mediterraneo se constatan dos ciudades
con el nombre de Mellaria ο «ciudad de la de centros en esta zona del extremo ocidental
mediterraneo cuya producción de miei por su miei», citadas con tal nombre en el Itinerario
abundancia ο calidad quedara reflejada en su de Antonino.
toponimia. Mellaria del «Conventus Cordubensis», que
25 J. M. Roldan, op. cit., ibidem : E. Gonzalbes Cravio- 23 A. Jodin, Les grecs d'Asie et l'exploration du Littoral
to, Carteia y la region de Ceuta. Contribución al estudio de marocain, Homenaje a A. Garcia y Bellido, Revista de la
las relaciones entre ambas orillas del Estrecho en la Anti- Universidad de Madrid, 104, 1976 p. 75; S. Gsell, Histoire
guëdad Clâsica, Adas del I Congreso Internacional EstreAncienne de l'Afrique du Nord, Paris, 1924, T. II, p. 199,
cho de Gibraltar, T. I, p. 1058. Capcopino 1943, recogidos por Mazard.
24 J. M. Roldan Itineraria Hispania, Valladolid-Grana- 26 Plinio 5, 2 (infra, texto 12); Carcopino 1943, recogi-
do por A. Jodin, op. cit., p. 78. da, 1973, p. 249. 330 PILAR FERNANDEZ URIEL
Que la miel fue un producto preciado y mitológicos relacionados con la miel. L. Burn
necesitado en la Antigüedad romana lo de- atribuye la ejecución de la misma al pintor
muestra la gran solicitud de mieles de calidad Sotades28.
corno las producidas en Germania, Sicilia, No hay mucha mas, información sobre los
Norte de Africa y sobre todo, la famosa miel envases dedicados a la miel en periodo roman
del Atica. Al ser su produción insuficiente o. Sabemos por autores corno Marciai, Pli-
para su demanda, llegaron a ser adulteradas nio, Virgilio y Horacio que esta se guardaba
y hasta falsificadas, adicionândoles materias en pequenas ânforas de barro, de base afilada
poco costosas o mezclândolas con otras miel llamadas «Cadus» (plural: «Cadi»), y que
es de menor calidad, corno nos cuenta Pli- eran utilizadas tambien para otros produetos
nio : «Immensa circa hoc subtilitas naturae alimenticios, de uso mas ο menos domèstico
mortalibus patefacta est, nisi fraus hominum corno los frutos secos, vino y el pescado sala-
cuncta pernicie corrumperet»21 . do29.
Quizâ por esto y siguiendo la cita de Heró- Lamentablemente, no se han encontrado
objetos cerémicos que se hayan podido identidoto sobre la existancia de fabricantes de
miei artificial en territorio libio, seria acepta- ficar con certeza corno envases utilizados
para guardar miel en etapas históricas ante- ble que una y otra actividad fueran ejercidas
riores a la època clâsica en el entorno del e incluso resultaran lucrativas no sólo en èpo
Mediterraneo ocidental. ca cartaginesa y romana, sino tambien antes,
debido a la necesidad que la sociedad tenia de Teniendo en cuenta la tipologia de los en
la miel y, por elio, su gran demanda. vases de miel griegos y romanos, cabria la
Si localizar la existencia de lugares pro- probabilidad de que los recipientes dedicados
ductores de miel es dificil y problematico de a la miel tuvieran, en lineas générales, una
bido a la escasez de datos, esta dificultad se tipologia semejante : Vasijas de pequeno ta-
acentua al tratar de estudiar su produción y mano y boca amplia y, quizâ, estuvieran deco-
exportación por el vacio de testimonios que radas por ser estimada la miei corno un pre
nos informen del mismo. ciado alimento e incluso, con frecuencia, ser
Prâcticamente los pocos histó- objeto de lujo y de ofrenda votiva.
ricos que poseemos acerca de los posibles en Llegando a este punto creo necesario con
siderar la antigua hipótesis expuesta por el vases utilizados para guardar miei se datan
en època clâsica. Estos recipientes, general profesor A. Garcia y Bellido ya en el ano
mente pequenos, tenian forma de vaso ο vasi- 1957.
ja, de paredes casi cilindricas y boca ancha y, La expansion de la ceramica ibèrica a part
posiblemente, con frecuencia estaban decora- ir del sigio III a.C. por el Mediterràneo occi
dos. dental indicarla un comercio de exportación,
Se conocen cerâmicas griegas utilizadas en el que se podria incluir, posiblement, la
para contener la miei, corno las que actual- miei. Concretando aun mâs, A. Garcia y Belli
do planteaba la posibilidad de que le miei fue- mente se conservan en el British Museum,
que han sido publicadas por L. Burn, la cual ra envasada y exportada en vasos ibéricos
las denomina «White Honey Cups». Su artisti tipo «Kalathos»30.
Este tipo de vasos se ha encontrado difun- ca decoración pletòrica se inspira en motivos
27 Plinio, Nat. Hist., XI, 36. stamps, Londres 1965, p. 40. Cita fragmento de vasijas
28 L. Burn, Honey Pots : Tree white-ground cups by So procedentes de Vindonissa y Pompeya que las acreditan
tades painter, Antike Kunst, 28, 1985, HEFH, p. 93-105. comò portadoras de miei.
29 Sobre el «Cadus» ver Die. Daremberg-Saglio, t. II, 30 A. Garcia y Bellido, La expansion de la ceràmica
p. 777; Sobre los autores literarios que se refieren al «Ca ibèrica por la cuenca del Mediterràneo, Ibidem, Estado
dus»: Marcial, Epig., I, 55; Virgilio, Eneida, I, 195; Hor actual del problema refeente a la expansion de la ceràmica
ibèrica por la cuenca occidental del Mediterràneo, AEA, 27, acio, Odas, I, 35, 26; Plinio, Nat. His., XIV, 96; XXXVI,
158 M. H. Callender, Roman amphorae with index 1954, p. 246 y ss y 30, 1957, p. 90 y ss. respectivamente. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA MIEL Y LA SAL 331
dido en el occidente mediterraneo, concretân- ra tener tambien una utilización paralela del
donos a la costa nortafricana, desde Tunez tipo domèstico ο comercial, corno las ya cita-
hasta las costas del Marruecos atlantico, lo das.
que animò al Dr. A. Garcia y Bellido a consi Anadamos a elio, el contar aun con muy
derar que los mismos fueran utilizados para escasos testimonios ceramicos que confirmen
transportar alguna materia que fuera impor- su utilización en un cierto trâfico comercial,
tada en pequenas cantidades, corno la miei. incluso, una gran parte de los mismos han
La teoria del Dr. Garcia y Bellido, aun pu- sido encontrada en necropolis lo que denotar
diendo ser admitida parcialmente, plantea la una utilización de tipo funerario, corno los
multiples problemas para su total acepta- procedentes de la necropolis de Oran. Si bien
ción : Si bien es cierto que la tipologia y amp es cierto que otros han sido hallados en «Hab
lia cronologia de estos vasos ibéricos, se itat»32.
adaptan para ser utilizados corno recipientes Recientemente A. Iniesta Sanmartin ha
domésticos y/o para transporte de la miei, publicado unos embudos hechos de ceramica
(Segun la Dra. C. Aranegui, la fecha de apari- a torno, de cuenco generalmente plano y
grueso canuto, encontrados en cierta canti- ción de esta forma puede situarse en torno al
sigio IV a.C. al sigio I. a.C, con cierta evolu- dad en el yacimiento de Coimbra del Barran-
ción en su tipologia : de «Kalathos» de cuello co Ancho (Jumilla, Murcia) (Fig. 2).
estrangulado a «Kalathos» tipo «sombrero de Estos embudos eran utilizados para enva-
sar la miei a la vez que era filtrada y purifica- copa»)31. Sin embargo, la función primordial
de los «Kalathoi» era funeraria, aun admi- da.
tiendo que esta no fuera la ùnica y que pudie- El procedimiento consistia en prensar la
Fig. 2 - Embudo de ceramica a torno con tapón de esparto para envasar y filtrar la miei, procedente del Poblado de
Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla) segun A. Iniesta Sanmartin. H. = 155 mm.; Dm. b. = 49,8 mm. ; Long, canuto =
95 cm.; Dm. Canuto = 57,7 cm.
31 C. Aranegui, y E. Pla Ballester, La ceràmica Ibèri T. I, p. 86.
32 A. Iniesta Sanmartin, Diet anos de excavaciones en ca, La baja epoca de la cultura ibèrica, (Amigos de la
arqueologia), Madrid, 1981, p. 77-78, Tambien C. Araneg Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla, Murcia), Murcia
ui, Historia de la ceràmica valenciana, Valencia, 1987, (Conserjeria de Cultura), 1988, p. 18. PILAR FERNANDEZ URIEL 332
miel sobre dichos embudos, en cuyo canuto Lasal
habia un tapón de fibra de esparto, que servia
de filtro para la miei, recogiendo las impure- Plinio el Viejo decia que los hombres no
zas que lleva la misma recién extraida de los pueden vivir sin sal, siendo este un elemento
panales33. necesario para su existencia. Y anadia «Nihil
Teniendo en cuenta que el poblado de esse utilius sale et sole». Nada era tan util
Coimbra del Barranco Ancho fue habitado en para el hombre corno la sai y el sol34.
tre finales del sigio V a.C. hasta el sigio II a.C. La sai, corno la miel, era materia indispen
y que este sistema de envasar y filtrar la miei, sable y esencial para el hombre y fue aprove-
fue utilizado en esta zona hasta fechas recien- chada en diferentes usos.
tes, podriamos, tal vez, deducir, que este fue- En primer lugar, en la alimentación corno
ra el mètodo, usuai de preparar la miei e factor basico y corno condimento de la mis
introducirla en sus recipientes en los Habitat ma.
del Levante Y Mediodia de la Peninsula Ibèri Se empleaba también en medicina, sola ο
ca, por la simplicidad y sencillez del mismo. asociada a otras sustancias destinadas a sanar
Quedan todavia otros interogantes corno la diferentes males35.
cuestión de que tipo de valoración y en que Función primordialisima de la sai fue ser
forma se estimaba la miel en su comercio. vir al hombre en la Antigüedad en la conser-
Αύη siendo considerada corno un alimento y vación de los alimentos, carnes y la «Tari-
una materia de primera necesidad, sin duda cheia» ο fabricación de pescados salados.
las distintas procedencias y calidades de la Ademâs, la sai, considerada principalment
misma, obligarian a una diferenciación y e corno un producto del mar, « θαλαττίον » se
apreciación de esta en su comercio. Elio in- consideraba un don de las divinidades mari
fluiria sin duda en su distribución en el mer- nas y por elio tuvo una significación sagra-
cado. da36.
Esto ùltimo, quizâ explicara de algun La sai, por todo elio, tendria un cierto pa-
modo, la exportación de miei desde el Sur de ralelismo con la miei corno elemento impres-
cindible para la vida del hombre en el Mun- la peninsula Ibèrica, existiendo, segun las
fuentes literarias, abundancia de miel en el do Antiguo. Sin embargo, la producción y el
Norte africano. comercio de la sai se plantea desde una pes-
Son muchas las cuestiones que se plantean pectiva diferente al de la miei, al menos en el
en torno a la miel en la Antigüedad. Lamenta- Mediterraneo Occidental, ya que su uso no se
limitaba a la alimentación y/ ο a otros em- blemente, hoy dia aun no estamos en condi-
ciones de responder por ausencia de testimo- pleos de menor consumo, sino que fue utiliza-
nios que nos informen. Ponemos nuestras da para la fabricación de salazones, siendo
esperanzas en futuros hallazgos arqueológi- necesaria la sai en grandes cantidades Proba-
cos que arrojen alguna luz sobre estas intere- blemente por elio contamos con algunos testi-
santes cuestiones. monios mas que los referentes a la miei, pero
33 Las noticias sobre la ceramica ibèrica encontrada port antique et carrefour des voies de la Tingitane, BAM, Ί ,
en el litoral marroqui tienen una antigüedad de muchos 1967, p. 376. ; Α. Jodin, Décors ibériques sur des tessons
anos : Entre las primeras se encuentra la publicación de peints de Banasa, BAM, 6, 1966, p. 503 y ss.
A. Garcia y Bellido sobre el hallazgo de la necropolis de 34 Plinio, Nat. Hist., XXXI, 88; XXXI, 102.
Oran, Una necropolis ibèrica en Oran, Investigation y pro- 35 Sobre la sal, ver Die. Daremberg-Saglio, p. 1009; So
bre las propiedades curativas de la sal, cf. r. L. Gil, The- greso, 8, 1934, p. 366 y ss. ; Id., Iberos en el Norte de Africa,
AEA, 14, 1941, p. 347 y ss.; R. Lantier, Vases ibériques rapeia, Madrid, 1979; La sai gema de Hispania pasaba por
découverts en Afrique du Nord, BCTH, 1943-45, Paris, ser una de la mejores médicinales segun, Plinio, Nat. Hist.
XXXI, 73-105. 1951, p. 213 y ss.; Tambien M. Leglay, Les dernières trou
vailles ibériques d'Algérie, Adas del Primer Congreso Ar- 36 En la Odisea se considera la sai un don de Posei
queológico de Marruecos espanol, op. cit., p. 283; A. Balil, don : Homero, Odis., XI, 122; Tambien Plutarco, Symp.,
Nuevos hallazgos de ceràmica ibèrica en el Oranesado e IV, 4, 3.
Italia, Zephyrus, 7, 1956, p. 84 y ss.; M. Ponsich, Kouass, ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA MIEL Y LA SAL 333
a todas luces siguen siendo insuficientes a su adecuaban a la construcción de depósitos
para las mismas40. estudio y conocimiento.
Ya los antiguos conocian los yacimientos La posibilidad de instalación de salinas
naturales de sal, que Plinio llama «5α/ Nati- pudo constituir, entre otros factures favorab
vws», corno poducto natural37. les, una de las causas principales para lo
mâs antiguos asentamientos coloniales feni- Heródoto informa de la existencia de este
cios. tipo de yacimientos salinos en Libia, entre el
desierto del Sahara y la costa marroqui. Tal Toscanos, Morrò de Mezquitilla, Gades,
yacimiento ya era conocido por los habitantes Chorreras, Sexi ... en el Sur Peninsular, Ting
del lugar, pero su explotación, segun Heródot i, Kouass, Lixus, Mogador . . . son tempranos
o era dedicada fundamentalmente para la establecimientos que sugieren una bùsqueda
construcción, utilizando la sai en bloques : y aprovechamiento de recursos naturales :
«... Y en dicha zona, a intervalos de diez dias agricolas corno el vino y el aceite, la pesca, la
de camino, hay un yacimiento de sal y gentes purpura y tambien, la sal puesto que cierto
que lo habitan. Por cierto, que, corno en estas nùmero de importantes salinas se encuentran
en torno a estos asentamientos. zonas de Libia ya no llueve, las casas de todas
esas gentes estan construidas con bloques de Ya M. Ponsich senaló que las salinas ac-
sai, dado que, si lloviera, las casas no podrian tuales abundan en el Sur de la peninsula Ibè
tenerse en pie»3S. rica extendiéndose hasta Portugal, muchas de
Son notorias las minas de sal de los oasis ellas tienen un origen muy antiguo. En el
del Sahara meridional, expecialmente el de Norte de Africa, tambien existen importantes
Bilma, que aun sigue su explotación. La sai salinas, próximas unas de las otras, corno las
era sin duda el producto mâs preciado para cercanas a Lixus, que todavia se utilizan ac-
los mercaderes que transitaban la ruta co- tualmente en las fâbricas de salazones de La-
mercial de las caravanas. Hoy dia, incluso es rache41.
importante el comercio de sal entre Sudan y Lamentablemente no se han realizado las
el Sahara39. excavaciones necesarias para conocer las sal
La mayor parte de la sal que consumian inas y los depósitos de sal y carecemos de pro-
los pueblos mediterrâneos en la Antigüedad fundos estudios monogrâficos dedicados a
provenia de las salinas, con la fabricación ar este tema.
Aunque no disponemos de testimonios su- tificial de la sal, extrayéndola de las aguas
ficientes sobre el comercio de sal en este «Cir- que la contenian : «Sal Facticius».
El Mediterràneo es un mar de alta salini- culo del Estrecho» en la Antigüedad, es de
dad y de una importante insolación. Anada- suponer que los pueblos que se encontraban
mos a elio la relativa facilidad en la instala- en el interior, lejos de la costa, deberian apro-
ción de salinas en el extremo occidental del visionarse de la sal y dar, a cambio, produc-
tos de su propio territorio. mismo, debido a las llanuras litorales que se
37 Plinio, Nat. Hist., XXXI, 73-83. 41 Ponsich-Tarradell 1965, p. 100-101; Sobre los anti
guos asentamientos ver entre otra bibliografia : M. E. Au- 38 Herodoto, Hist., IV, 185, 2-3; Cf. r. R. Rhys Carpent
er, A Trans Sahara Caravan Route in Herodotus, Ameri BET, G. Maass, H. Lindermann-Schubart, Chorreras, Eine
can Journal of Archeology, 60, 1956, p. 231 y ss. phónisische, niederlassung àslich der Algarrobo-Mundung,
39 R. Rhys Carpenter, op. cit., p. 238; Sobre la impor- Madrid. Mitel. 16, 1975, abb. 8; H. Schubart, G. Maass-
tancia del comercio de la sal en la antigüedad ver Tou- Lindemann, Toscanos. El asentamiento fenicio occidental
en la desmbocadura del rio Vêlez, Notic. Arqueol. Hisp., 18, TAIN, La economia en la Edad antigua, Barcelona, 1929,
1984, 119 y ss.; M. -E. Aubet, Excavaciones en Las Chorrerp. 261 Y.; E. Hauser, Le sel dans l'histoire en Revue éc
onomique internationale, Bruselas, 1927, p. 111 y ss. as, (Mezquitilla, Màlaga, Pyrenae, 10, 1974.; Id., Los feni-
cios en Espana, estado de la cuestión y pespectivas, Aula 40 J. Vila Valenti, Notas sobre la antigua producción y
comercio de la sal en el Mediterràneo Occidental, Primer Orientalis, 3, 1985, p. 21 y ss.; P. Gasull, Problemàtica en
Congreso Arqueológico del Marruecos espanol, op. cit., torno a la ubicaciôn de los asentamientos fenicios en el
p. 225 y s. Sur de la Peninsula, Aula orientalis, 4, 1986, p. 195 y ss.

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