Los camélidos sudamericanos

De

En este libro, fruto de largos años de investigación, se presenta una visión actualizada de la taxonomía y la filogenia de los Camélidos sudamericanos y se intenta una síntesis de la sistemática de los restos fósiles con sus sinónimos. Se hace un compendio de los aspectos fundamentales de la biología de estos animales, así como de sus antecedentes paleontológicos. El proceso de domesticación es analizado cuidadosamente, señalándose las diferentes hipótesis con sus respectivas pruebas. Se ha reunido la evidencia arqueológica e histórica de estos animales, relativa a los países andinos. Se discuten, además, algunos aspectos específicos tales como la alimentación y el aprovechamiento de los Camélidos, así como las características de su pastoreo. Juntando toda esta información, se llega a la conclusión que el Camélido no es un animal típico de altura, como se ha sostenido, sino más bien que ocupa la gradiente que se extiende desde el nivel del mar hasta alturas de 5000 metros o más. La distribución actual es totalmente artificial y es fundamentalmente consecuencia de la acción del hombre y de su cultura. Y si bien se trata de un proceso largo que se inició en tiempos inmemoriales, éste se acentuó con la llegada de los europeos y prosigue hasta hoy.


Publicado el : lunes, 30 de junio de 2014
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EAN13 : 9782821845626
Número de páginas: 843
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Los camélidos sudamericanos

Una introducción a su estudio

Duccio Bonavia
  • Editor: Institut français d’études andines
  • Año de edición: 1996
  • Publicación en OpenEdition Books: 30 junio 2014
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845626

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789972623073
  • Número de páginas: 843
 
Referencia electrónica

BONAVIA, Duccio. Los camélidos sudamericanos: Una introducción a su estudio. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 1996 (generado el 15 enero 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/2616>. ISBN: 9782821845626.

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© Institut français d’études andines, 1996

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En este libro, fruto de largos años de investigación, se presenta una visión actualizada de la taxonomía y la filogenia de los Camélidos sudamericanos y se intenta una síntesis de la sistemática de los restos fósiles con sus sinónimos.

Se hace un compendio de los aspectos fundamentales de la biología de estos animales, así como de sus antecedentes paleontológicos. El proceso de domesticación es analizado cuidadosamente, señalándose las diferentes hipótesis con sus respectivas pruebas. Se ha reunido la evidencia arqueológica e histórica de estos animales, relativa a los países andinos.

Se discuten, además, algunos aspectos específicos tales como la alimentación y el aprovechamiento de los Camélidos, así como las características de su pastoreo. Juntando toda esta información, se llega a la conclusión que el Camélido no es un animal típico de altura, como se ha sostenido, sino más bien que ocupa la gradiente que se extiende desde el nivel del mar hasta alturas de 5000 metros o más. La distribución actual es totalmente artificial y es fundamentalmente consecuencia de la acción del hombre y de su cultura.

Y si bien se trata de un proceso largo que se inició en tiempos inmemoriales, éste se acentuó con la llegada de los europeos y prosigue hasta hoy.

Índice
  1. Agradecimiento

    Duccio Bonavia
  2. Nota para el lector

  3. Introducción

  4. 1. La Taxonomía y la filogenia de los Camélidos sudamericanos

  5. 2. Apuntes sobre la biología de los Camélidos sudamericanos

    1. 2.1 Generalidades
    2. 2.2 El hábitat
    3. 2.3 Morfología y fisiología
    4. 2.4 La reproducción
    5. 2.5 Nutrición y otras características
    6. 2.6 Las enfermedades: la sarna
    7. 2.7 La selección y el manejo de los rebaños
    8. 2.8 Breve descripción de los Camélidos sudamericanos
  6. 3. Apuntes sobre la paleontología de los Camélidos sudamericanos

    1. 3.1 Orígenes
    2. 3.2 Lama sp.; Lama glama
    3. 3-3 Vicugna
    4. 3-4 Eulamaops
    5. 3-5 Palaeolama
    6. 3-6 Hemiauchenia
    7. 3.7 Alpaca (Lama pacos)
    8. 3.8 Guanaco (Lama guanicoe)
    9. 3-9 Cambios ecológicos
    10. 3.10 Consideraciones generales
  1. 4. La información arqueológica del territorio peruano

    1. 4.1 Los problemas existentes para la identificación de las especies de los Camélidos en estado de domesticidad
    2. 4.2 La Época Precerámica (?-l,800/l,500 años a. C.)
    3. 4.3 Período Inicial (1,800/1,500 años a. C.-900 años a. C.)
    4. 4.4 Horizonte Temprano (900 años a. C-200 años a. C.)
    5. 4.5 Período Intermedio Temprano (200 años a. C.-500 años d. C.)
    6. 4.6 Horizonte Medio (500-900 años d. C.)
    7. 4.7 Período Intermedio Tardío (900 años d. C.-l,440 años d. C.)
    8. 4.8 Horizonte Tardío (1,440-1,539 años d. C.)
    9. 4.9 La iconografía
  2. 5. El proceso de domesticación de los Camélidos sudamericanos y sus problemas

  3. 6. Datos históricos

    1. 6.1 Testimonios relativos a la Época Incaica
    2. 6.2 Las primeras noticias
    3. 6.3 La terminología
    4. 6.4 Los primeros Camélidos que fueron llevados a Europa
    5. 6.5 Importancia de los Camélidos durante la Conquista
    6. 6.6 Descripciones europeas de los Camélidos
    7. 6.7 La distribución geográfica de los Camélidos a base de la fuente escrita
  4. 7. Las recuas, la cantidad, la matanza y los abusos, las ordenanzas, los rituales, la fertilidad y las enfermedades de los Camélidos, según las fuentes documentales

    1. 7.1 Las recuas en los tiempos coloniales
    2. 7.2 ¿Cuantos Camélidos hubo en los tiempos de la Conquista y del Virreinato?
    3. 7.3 Matanza, abusos y apropiación ilícita
    4. 7.4 Ordenanzas
    5. 7.5 Rituales y sacrificios
    6. 7.6 La influencia de la altura en la fertilidad de los Camélidos, según los datos históricos
    7. 7.7 Las enfermedades de los Camélidos según los datos históricos
  5. 8. Alguna información de la Época Republicana

  6. 9. Datos arqueológicos e históricos referentes a los territorios de otros países americanos

    1. 9.1 Nicaragua
    2. 9.2 Costa Rica
    3. 9.3 Venezuela
    4. 9.4 Colombia
    5. 9-5 Ecuador
    6. 9.6 Bolivia
    7. 9.7 Chile
    8. 9.8. Brasil
    9. 9-9 Paraguay
    10. 9.10 Argentina
  7. 10. La alimentación y el aprovechamiento de los Camélidos. Ventajas y desventajas de los animales aborígenes y de los importados

    1. 10.1 La alimentación
    2. 10.2 Aprovechamiento
  1. 11. ¿Hubo pastoreo en los Andes?

  2. 12. La Distribución actual de los Camélidos sudamericanos: causas y consecuencias. ¿Es posible trazar una estadística a nivel histórico?

    1. 12.1 Las consecuencias de la Conquista en la distribución de los Camélidos a lo largo del territorio andino
    2. 12.2 Los Camélidos sudamericanos en otras partes del mundo
    3. 12.3 ¿Es posible hacer una estadística de la cantidad de Camélidos a lo largo del tiempo?
  3. 13. Los camellos en el Perú

  4. 14. Consideraciones generales

  5. 15. Bibliografía

  6. 16. Figuras y Fotografías

  7. 17. Índices

Agradecimiento

Duccio Bonavia

1Para escribir cualquier libro se necesita la ayuda de muchas personas e instituciones y es un deber de conciencia agradecerles. Esta, aunque pueda parecer exageración, es siempre tarea difícil porque se tiene el temor de no haberlo hecho en los términos debidos o de haberse involuntariamente olvidado de alguien. Por otro lado, nominar a todos es prácticamente imposible. Este libro no se escapa de estas dificultades y desde ya les pido disculpas a los que inadvertidamente he olvidado.

2Sin la decisiva intervención del Instituto Francés de Estudios Andinos de Lima, el estudio no se hubiera hecho. Al ofrecérseme la posibilidad de ser Investigador adjunto a dicho Instituto por un año (1990), pude iniciar la búsqueda de los datos. Al terminar el plazo me di cuenta que la tarea había sido muy superior a mis fuerzas y a mi entusiasmo y no pude entregar el manuscrito en la fecha establecida. La labor ha sido larga y difícil, pero ahora cumplo con mi compromiso. Al Instituto Francés de Estudios Andinos va mi profundo agradecimiento por la ayuda prestada, y por haber hecho realidad la publicación de este libro. Christian de Muizon, en su calidad de Director del Instituto, me ha brindado la ayuda necesaria y ha sabido entender los problemas que he tenido que ir solucionando en el camino para llegar a la meta final.

3Debo extender mi gratitud a todo el personal del Instituto Francés de Estudios Andinos, que ha cooperado con entusiasmo durante la preparación del libro y en su publicación. Pero un agradecimiento muy especial se lo debo a Zaida Lanning de Sánchez por su invalorable ayuda en la búsqueda de datos en la Biblioteca del Instituto y en la solución de múltiples problemas bibliográficos. Además, ella con suma paciencia, supo traducir el programa eme uso en mi ordenador para hacerlo viable en el del Instituto.

4La Universidad Peruana Cayetano Heredia, en 1994 me otorgó el Año Sabático para que pudiera terminar la redacción de este libro. Debo agradecer a las actuales Autoridades de esta Casa de Estudios en la persona de su Rector, doctor Carlos Vidal L., por las facilidades que me han ofrecido. Además, por haber aceptado compartir la edición ele esta obra. Agradecimiento que extiendo también al Jefe del Departamento de Biología, Raúl Ishiyama Cervantes que en todo momento me brindó la ayuda del caso, para que pudiera llevar a cabo mis investigaciones. A Lourdes Escuelero, secretaria del Departamento, que con su eficiencia ha sido de constante apoyo. Y a la señorita Jazmin Zelaya Barrientos de la Biblioteca de la Universidad, que me asistió en la solución de problemas bibliográficos.

5Conservation International supo entender mi preocupación por el futuro de los Camélidos sudamericanos y por intermedio de Carlos F. Ponce decidió compartir esta edición. A ellos mi sincera gratitud.

6Pero hay otra clase de apoyo que es de fundamental importancia y que es difícil de agradecer. Me refiero a la asistencia moral, al estímulo y a la confortación que se recibe de familiares y amigos. Eso no tiene precio. En este sentido es de destacar la persistente presencia de mi esposa. El ejemplar apoyo de mis hijos y de mi yerno que desde el Canadá han encontrado la manera de reducir la distancia y hacer continua su asistencia afectuosa. El cariño de mi madre que no ha faltado nunca. Pero no puedo dejar de mencionar en este sentido a un querido amigo, a Antonio Muñóz Nájar, ejemplo de amistad leal y sincera.

7Estos últimos han sido años muy difíciles en mi vida y es un hecho que este libro no se hubiera terminado sin la intervención de un equipo de médicos. Quiero mencionar a Augusto Yi Chu, a Miguel Sánchez-Palacios Paiva, a Waldo Fernández Durán, a Jaime Ulloa Schiantarelli, a Régulo Agusti Campos y a Raúl Ames Enríquez. Sin olvidar a todo el personal de los Servicios de Cardiología y Cirugía Cardiovascular del Hospital Nacional Guillermo Almenara. Cualquier agradecimiento en este sentido, es poco. Su pericia es conocida. Pero lo que quiero destacar es su valor humano, pues ellos con su afectuosa intervención supieron convertir lo que pudo ser un acto traumático en una de las más significativas experiencias de mi vida. Algo verdaderamente inolvidable.

8Para poder escribir este libro he tenido que tocar temas ajenos a mi especialidad y he sido plenamente consciente del riesgo que ello significa. He tenido la suerte de contar con la colaboración de buenos amigos que me han facilitado la tarea. S. David Webb tuvo la gentileza de leer los Capítulos relativos a la Taxonomía y la Filogenia además de la Paleontología, haciendo valiosas sugerencias. Con Christian de Muizon he discutido los aspectos paleontológicos de los Camélidos, sacando preciosas enseñanzas. Carlos Monge C. y Ramiro Castro de la Mata han tenido la amabilidad también de leer varias partes del manuscrito dándome consejos para mejorarlo. A todos ellos mi reconocimiento.

9Tengo una obligación con Jorge Flores Ochoa y con Sabine Dedenbach Salazar. Sus trabajos me han servido de inspiración y me han facilitado la tarea de estudiar a los Camélidos. Sus investigaciones en este campo son de fundamental importancia y en algunos casos lo único que he hecho, es ampliar su base de datos para afianzar sus puntos de vista que hice míos. Hemos tratado muchos asuntos desde la misma perspectiva y por eso he hecho siempre lo posible para ser puntual con las citas. Si alguna vez no he logrado indicar claramente la fuente, les pido disculpas.

10A lo largo de estos años, muchos colegas me han aconsejado sobre diferentes aspectos. Quiero mencionar en forma especial a Carlos Monge C, Ramiro Castro de la Mata, Franklin Pease G. Y., Peter Dressendörfer y jean Guffroy. Otros han tenido la gentileza de ofrecerme datos inéditos de sus archivos personales. Quiero señalar a Karen Olsen Bruhns, Cristóbal Campana, Luis Jaime Castillo, Claude Chauchat, Lorenzo Huertas, José A. Ochatoma Paravicino, ElizabethJ. Reitz, María Rostworowski de Diez Canseco, John H. Rowe, Víctor F. Vásquez Sánchez y Jorge Zevallos Quiñones. A tocios ellos va mi agradecimiento.

11Dos personas han tenido la amabilidad de permitirme el acceso a sus bibliotecas. Ellos son Ramiro Castro de la Mata y Franklin Pease G. Y. Con ello me han facilitado muchísimo la tarea de búsqueda de datos. Quiero hacer público mi reconocimiento.

12En el Perú la investigación se hace muy difícil por la falta de buenas bibliotecas. En este sentido sin contar con la ayuda de los colegas que han tenido la amabilidad de enviarme copias de artículos o de conseguir los artículos mismos y en algunos casos hasta libros, sencillamente hubiera sido imposible escribir esta obra. Por eso no puedo dejar de señalar a Blanca Alien, Karen Olsen Bruhns. Gonzalo Castro. Hilda Codina, Peter Dressendörfer, Thomas Fisher, Jorge Flores Ochoa, César Gálvez Mora, Benjamín Guerrero, Jean Guffroy, Roswith Hartmann, Olaf Holm, Patricia Majluf, Ramiro Matos Mendieta, George R. Miller, Gordon Mc Ewan, Laura Laurencich Minelli, Augusto Núñez, Omar Ortiz Troncoso, Enrique Pérez, Elizabeth J. Reitz, Alberto Servat, Anne Rowe, Helaine Silverman, Rubén Stehberg, Douglas H. Ubbelaker, Víctor F. Vásquez Sánchez, S. David Webb y Elizabeth S. Wing. Pero un agradecimiento muy especial en este sentido se lo debo a la Corporación Nacional Forestal de Chile en la persona de Mario Alvarado Eva que con una gentileza y prontitud sin igual, me proporcionó graciosamente la información que necesitaba sobre el guanaco en Chile. Y a Bruna Bonavia Fisher que llevó a cabo una difícil pesquisa bibliográfica en Canadá, que era indispensable para la culminación de este libro.

13No puedo dejar de mencionar tres alumnas que llevaron conmigo y con Carlos Monge C. un seminario sobre los Camélidos en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y parte de cuya investigación bibliográfica me sirvió para este estudio. Me refiero a Cristina Dunin Borkowski de Camino, Carla Gallo y Bertinha Paiva.

14Hermilio Rosas Lanoire, durante el tiempo que desempeñó el cargo de Director del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima, me brindó todas las facilidades para poder analizar y documentar las colecciones de la mencionada Institución. Posteriormente encontré la misma disposición de parte de Fernando Rosas, Director del hoy Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia de Lima. Lucy Linares Delgado, encargada del Departamento de Cerámica, con conocimiento y mucha paciencia, me ayudó en la revisión de los materiales. Elmo A. León Canales, encargado del Departamento Lítico, colaboró con el mismo esmero. El personal de dicho Museo cooperó en la toma de fotografías.

15Algunos colegas han tenido la gentileza de proporcionarme fotografías o ayudarme a conseguirlas. En este sentido debo mencionar a Cristóbal Campana, Jorge Chávez Salas, Daniel Goodwin, Daniéle Lavallée, Craig Morris, Sergio Purin, Michael Snarkis, Hernán Torres y Wilder Trejo C. También recibí la colaboración de varias instituciones que me han facilitado fotografías de sus archivos. Es el caso del Museo de Historia Natural de New York, del Rijksmuseum voor Volkenkunde de Leiden, y de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional Agraria, La Molina de Lima.

16Varias instituciones han tenido la gentileza de autorizar que se reproduzcan ilustraciones de sus publicaciones. Debo señalar a la Smithsonian Institution (Washington), The Carnegie Museum of Natural History (Pittsburgh), Society for American Archaeology (Washington) y la Pontificia Universidad Católica del Perú.

17No puedo terminar esta nota de agradecimiento, sin mencionar a Leopoldo Chiappo y a Luis León Herrera quienes, en más de una oportunidad, me han secundado para solucionar dudas de carácter lingüístico.

Nota para el lector

1Queremos llamar la atención del lector sobre algunos puntos del libro para evitar malentendidos.

2En primer lugar, se verá a menudo que a los animales importados se les califica de “europeos”. Sabemos perfectamente que este adjetivo no es correcto, pues la gran mayoría de los animales que se trajeron a América no son originarios de Europa, aunque fueron introducidos allí desde hace mucho tiempo. Usamos la palabra por razones prácticas y para evitar largas disquisiciones.

3En el libro se ha utilizado -salvo raras excepciones- la lengua española, pero no todos los textos que hemos citado están en dicho idioma, de modo que han tenido que ser traducidos. Dejamos constancia que todas las traducciones han sido efectuadas por nosotros, de modo que asumimos la responsabilidad si en algún caso involuntariamente hemos cometido errores.

4En los temas a tratarse en el libro, frecuentemente hemos tenido que emplear medidas antiguas de pesos y distancias que hemos convertido a nuestro sistema decimal para que sea más fácil llevar a cabo comparaciones y para simplificar la lectura. Para efectuar las conversiones hemos utilizado el manual de Llerena Landa (1957). Esto ha sido señalado en algunos lugares y en otros no. para evitar la acumulación de citas.

5Finalmente, le llamará la atención al lector que en nuestra Bibliografía figuren dos secciones, lo que no es usual. Hemos comprobado personalmente, cuanto trabajo lleva la identificación en un texto de un determinado autor, de aquellos trabajos que él cita, pero que no figuran en la bibliografía del que hace la mención. Y es que a veces tanto para controlar la información como para ampliarla, es necesario recurrir a las fuentes originales. Para evitarle esta dificultad al lector, hemos introducido la segunda sección de la bibliografía. De modo que en la primera (15.1). denominada “Textos citados por el autor” figuran todos los escritos que hemos leído y citado. En dicha sección hemos tratado de ser lo más exhaustivos que es posible en la información bibliográfica y asumimos la responsabilidad si, involuntariamente, se nos ha deslizado algún error o hay alguna omisión. En la segunda sección (15.2), que hemos denominado “Textos mencionados por los autores citados”, nos hemos limitado a incluir todas las obras que cada autor ha citado y que nosotros no hemos considerado imprescindible leer o no hemos logrado conseguir. Estos datos bibliográficos han sido tomados directamente de las bibliografías de los autores que los han utilizado y no han sido modificados, salvo en algunos casos que están indicados. Se podrá ver, incluso, que se ha mantenido las abreviaciones de los nombres de la revistas, que nosotros preferimos no emplear en nuestra bibliografía. Hemos tratado de incluir todos los textos que han citado los autores que nosotros hemos mencionado. Si alguno faltara, no ha sido por omisión voluntaria.

6Cuando se presenta el caso de un autor que ha publicado dos o más trabajos en un mismo año y que nosotros hemos citado sólo a uno de ellos, mientras el otro ha sido mencionado por otro autor que nosotros estamos nombrando, hemos tenido que recurrir a las letras del alfabeto añadidas al año de la publicación. De modo que si en la primera sección aparece, por ejemplo, la letra b y no está la a, quiere decir que ésta figura en la segunda sección o al revés. Es el caso de Hesse, para citar un ejemplo, cuyo trabajo de 1982a aparece en la primera y el 1982b en la segunda.

7En la segunda sección el lector podrá encontrar unos pocos autores que no están citados en el texto. Se trata de escritos que consideramos que podrían ser útiles y que la mayoría están incluidos en Universidad Nacional Mayor de Marcos et al. (1985) y Muñoz de Linares y García Sánchez (1986).

8Cuando algún autor ha utilizado la misma fuente que nosotros, pero de ediciones diferentes, en el texto hemos hecho la anotación del caso, señalando la fecha de la edición que nosotros hemos usado.

9Creemos que si se reúne las dos secciones de esta bibliografía, más algunos trabajos que se han publicado recientemente y que no hemos podido conseguir, además de algunas bibliografías que hemos citado (vicie 15.2), se tiene una base de datos inicial para el estudio general que queda por hacer sobre los Camélidos. Naturalmente será necesaria una búsqueda muy minuciosa de control de la información, pues hemos comprobado que no todos los autores manejan cuidadosamente este aspecto en sus trabajos. Recordamos que para la temática histórica hay una importante bibliografía en el libro de Dedenbach Salazar (1990: 248-320).

10El Autor

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Llamas en Churcampa (Departamento de Huancavelica, provincia de Tayacaja, distrito de Churcampa, 3,113 msnm).

Introducción

1A pesar de la importancia del rol que los Camélidos sudamericanos han jugado y siguen jugando en las sociedades andinas y a pesar que éste ha sido entendido desde los tiempos de la Conquista, sigue siendo un tema en el que se incluyen demasiadas inexactitudes y juicios estereotipados y en el que tenemos aún grandes vacíos e inclusive ignorancia. Parece increíble, por ejemplo, que en un libro tan serio y bien escrito, como el de Alberto Mario Salas sobre Las Armas de la Conquista (1950), se mencione a los caballos y se desconozca totalmente a la llama como medio de transporte para los ejércitos incaicos e inclusive las huestes españolas. O que hasta la Vigésima Edición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, bajo la voz “llama” se afirma que“... se aprovechan su leche...” (1984: 848). Afortunadamente en la última edición (Vigésima primera, 1992: Tomo II. 1279) ello ha sido corregido. Sobre esto hay conciencia entre algunos especialistas (e. g. Gade, 1977: 113; Franklin, 1982: 458), pero no aún al nivel que sería necesario.

2Es interesante observar, además, que en este campo se plantea un grave y difícil problema, exactamente como el que se tiene que enfrentar en la Arqueología Andina: nos referimos a la heurística. Y a lo largo de este libro se podrá comprobar que no siempre las fuentes han sido manejadas como es debido, y que a menudo las citas no son las más adecuadas. No cabe la menor duda, sin embargo, como dice Franklin (op. cit.: 458) que “... en las últimas dos décadas [el autor escribía en 1982] hubo un intento serio y sistemático para aclarar la situación...”.

3Pero no debemos tampoco dejarnos llevar por el otro extremo y partir del supuesto que hay aspectos que no se podrán dilucidar nunca porque existe el obstáculo de “... una tremenda cantidad de alteraciones post-hispánicas sea de los pastores y del medio ambiente de los camélidos.” y llegar a afirmar que “Los documentos son de poca ayuda porque los españoles, que nunca habían visto a los camélidos del Nuevo Mundo antes, les dieron nombres tales como “ovejas indias” o “carneros de la tierra”, asignando indiscriminadamente estos dos nombres a cualquier camélido que estuviera por allí...” como escribió Kent (1987: 172). Esto sin duda es una exageración. Las dificultades existen y son muy grandes, que duda cabe, pero la información que queda por buscar es muy amplia e involucra muchas disciplinas y -como veremos más adelante- en los escritos de los españoles que vinieron al Nuevo Mundo hay mucha información valiosa que nos permite ampliar enormemente nuestros horizontes de conocimientos sobreios Camélidos. Lo que pasa es que este material no ha sido examinado debidamente.

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