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MUY BUENOS DÍAS, ANTÖ.
HOLA, RIMBAUD. HACÍA YA MUCHO QUE NO VEÍAMOS ESE PELAZO QUE TIENES Y ESA MIRADA IRÓNICA. ¿QUÉ TE TRAE POR AQUÍ?
ME ENCANTA ESTAR DE NUEVO DANDO UNA VUELTA POR EL MUNDO, TOPARME NUEVAMENTE CON LOS PLACERES QUE AHORA TENGO PROHIBIDOS. YA NO TENGO VOCALES COLOREADAS NI SENTIDOS DESARREGLADOS... “ESTÁS ENAMORADO. RESERVADO HASTA AGOSTO. ESTÁS ENAMORADO. CON TUS SONETOS RÍE. LOS AMIGOS SE MARCHAN, ENCARNAS EL MAL GUSTO. TU ADORADA, POR FIN, SE HA DIGNADO ESCRIBIRTE...”
BUSCASTE Y BUSCASTE HASTA ENCONTRAR EL VACÍO.
AH, ¡NO!
LOS ESTALLIDOS DE MI VOZ DESGARRAN EL AIRE, MI CORAZÓN HA RESULTADO HERIDO ANTES DE SER ALCANZADO Y MI CUERPO PALPITA Y SUFRE MIENTRAS LE APUNTA EL CAÑÓN. DOS VECES HA ESCUPIDO EL TAMBOR... LA SANGRE ME HA SALPICADO...
MIRÉ FIJAMENTE A MI AMANTE, AL POETA VERLAINE, ESCRUTANDO EN LA OSCURIDAD LA REDONDEZ DE SU CRÁNEO CALVO Y DE SUS PUPILAS MARCHITAS. Y LUEGO DISPARÉ, ANTÖ, DISPARÉ SOBRE ÉL UNA SERIE DE SALVAS QUE DEFLAGRABAN DESDE MIS OJOS Y QUE LE IBAN DICIENDO: “VERLAINE, YO TE MALDIGO UNA Y MIL VECES”.
NUNCA PODRÉ OLVIDAR EL AÑO SETENTA Y UNO EN PARÍS. ARRECIABA LA LLUVIA QUE CAÍA POR NUES-TRAS ROPAS CALADAS Y NADÁBAMOS LITERALMENTE ENTRE LAS CHAQUETAS DE FRANELA DESCOSIDAS QUE LLEVÁBAMOS. EL SENA, COMO UN ACORDEÓN, DEJABA FLUIR POR SUS MEANDROS ESE LÍQUIDO QUE IBA ARRASTRANDO, INDOLENTE, GRAN CANTIDAD DE LÉGAMO. POR DEBAJO DEL PUENTE MIRABEAU, EL NIVEL DEL AGUA GLAUCA IBA SUBIENDO... INTENTANDO ALCANZAR A LOS QUE ALLÍ SE REFUGIABAN COMO PARA CUBRIRLOS MEJOR Y PROTEGERLOS MEJOR.
ESO PERTENECE AL PASADO. MÁS VALE ACORDARSE DE LOS BUENOS MOMENTOS.
BUENO, NO TENEMOS NADA SERIO QUE LAMENTAR. LA ILUMINACIÓN PUEDE INTERVENIR EN EL MOMENTO EN QUE UNO MENOS SE LO ESPERA; UNA NOCHE EN LA QUE TODO PARECE TRISTE Y GRIS, EN LA QUE LA FALTA DE INSPIRACIÓN Y LA OSCURIDAD PUEDEN CONTIGO, VAS Y TE DUERMES Y, COMO POR ARTE DE MAGIA, UNA CAMPANA QUE DA LAS DOCE TE DESPIERTA. Y, CON SUAVIDAD, ABRES LA VENTANA QUE DA A LA CIUDAD Y DESCUBRES CÓMO SIGUE DESPIERTA, CON SU TÚNICA ORIFLAMA QUE LE BESA LOS PIES... LAS ESTRELLAS FORMAN UNA ESPECIE DE DIADEMA.
ENTONCES, RIMBAUD, ¿QUÉ TE TRAE POR AQUÍ? HACÍA MUCHO TIEMPO QUE EL MAESTRO ANTÖ NO TE HABÍA MANDADO A VISITARNOS.
Y DE VERDAD QUE DEBERÍA HACERLO MÁS A MENUDO.
MIENTRAS ESTABAN HABLANDO DE COSAS IMPORTANTES, EL CAMPO VIBRABA BAJO EL QUEHACER FEBRIL DEL PUEBLO VIÑADOR QUE CORTABA, PRENSABA Y ALMACENABA LA ABUNDANTE VENDIMIA. RIMBAUD LE ESTÁ CONTANDO CÓMO SE HABÍA PARADO EN UN CASERÍO EN DONDE LE HABÍAN QUERIDO DAR UNA CENA CONSISTENTE EN UNA SOPA DE CEBADA Y EN UNOS PÁJAROS QUE LOS NIÑOS HABÍAN COGIDO ESA MISMA MAÑANA. PERO ÉL NO HABÍA QUERIDO MÁS QUE ALGO LIGERO, UNOS CUANTOS HIGOS Y ALGO DE PAN QUE REMOJÓ EN VINO. DESPUÉS SE HABÍA ADOR-MECIDO BAJO LOS OLIVOS A CORTA DISTANCIA DE LA CIUDAD. EL VIENTO ERA FRESCO, EL OLOR DE LAS HIERBAS SUBÍA DEL SUELO...