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Muerte y conversión en los Andes

Lima y Cuzco, 1532-1680

Gabriela Ramos
  • Editor: Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Peruanos
  • Año de edición: 2010
  • Publicación en OpenEdition Books: 3 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845312

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789972512643
  • Número de páginas: 362
 
Referencia electrónica

RAMOS, Gabriela. Muerte y conversión en los Andes: Lima y Cuzco, 1532-1680. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2010 (generado el 09 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/6263>. ISBN: 9782821845312.

Este documento fue generado automáticamente el 9 noviembre 2015. Está derivado de une digitalización por un reconocimiento óptico de caracteres.

© Institut français d’études andines, 2010

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Este libro estudia cómo se produjo la conversión de las poblaciones andinas al catolicismo desde un punto de vista específico: los cambios en las actitudes frente a la muerte. Se trata de una investigación sobre por qué se producen transformaciones concretas en el ámbito de lo religioso; cómo y por qué un número significativo de miembros de una sociedad, o la sociedad en su conjunto, modifica su visión y especialmente sus actitudes frente a lo sagrado, al punto que estos cambios conciernen no solamente a ideas y creencias sobre, por ejemplo, el origen y funcionamiento del mundo, sino también afectan la manera como se relacionan con sus semejantes o como disponen de los restos de sus muertos.

Los habitantes de los Andes en el siglo XVI no tuvieron la opción de elegir sobre su adhesión al cristianismo. Por una serie de vías, hombres y mujeres de toda condición fueron conminados a recibir el bautismo y a cumplir con una serie de exigencias que ello conllevaba, varias de las cuales son materia de este libro. Algunas décadas después, la difusión del catolicismo en los Andes era amplia y efectiva y, pese a las opiniones en contrario de observadores y estudiosos, había permeado profundamente las vidas de sus pobladores, transformándolas definitivamente.

Gabriela Ramos

Gabriela Ramos estudió historia en la Pontifìcia Universidad Católica del Perú y se doctoró en la Universidad de Pensilvania. Ha publicado diversos trabajos sobre política, religión y cultura colonial andina. Actualmente es profesora de historia de América Latina en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

Índice
  1. Agradecimientos

  2. Introducción

  3. Capítulo 1. Lugares, cuerpos, rituales: la muerte en el Perú antiguo

    1. Lugares
    2. Cuerpos
    3. Rituales
  4. Capítulo 2. La muerte en la conquista

    1. La muerte del inca Atahualpa
    2. Las guerras de conquista y las guerras civiles
    3. Destruir el cuerpo y borrar la memoria: la muerte por fuego
    1. Estigmas y trofeos
    2. Las guerras civiles y el ordenamiento de la sociedad
  1. Capítulo 3. La conquista de la muerte

    1. La cuestión de los sepulcros
    2. Las indagaciones sobre la religión andina: la persona, el cuerpo y la muerte
    3. La doctrina y la enseñanza del ritual cristiano de la muerte
  2. Capítulo 4. Espacios e instituciones para la conversión

    1. Las parroquias, la ocupación del espacio y el control de la población
    2. Los hospitales de indios: vigilancia y caridad
    3. Cofradías
  3. Capítulo. 5. Testamentos, sepulturas y rituales funerarios

    1. Testamentos
    2. Sepulturas
    3. El lento proceso de identificación con las parroquias
    4. Los lazos sociales, las sepulturas y la reapropiación del espacio consagrado
    5. Entierros de indios en Lima
    6. Las sepulturas de los indios del Cuzco
    7. Los entierros fuera de las ciudades
    8. Rituales funerarios
    9. El atuendo
    10. Ritual
  4. Capítulo 6. Sucesión, herencia y memoria

    1. Sucesión y herencia
    2. Dilemas y prácticas de sucesión y herencia
    3. La herencia y los herederos: reproducción, desintegración, transformaciones
    4. Alianzas y tutela: el papel de los albaceas
    5. De las guacas a las capillas
    6. Las tumbas de los caciques
    7. Las sepulturas de los nobles incas
    8. Espacios sagrados, vínculos y alianzas
    9. Rituales y memoria
  5. Conclusión

    1. Lugares y espacios
    2. Cuerpos y personas
    3. Ritual
  1. Apéndice 1. Sepulturas, pertenencia a cofradías, rituales funerarios

  2. Apéndice 2. Herederos y albaceas

  3. Bibliografía

Agradecimientos

1Varias personas e instituciones hicieron posible que realizara la investigación para este libro y que pudiera dedicarle el tiempo para escribirlo. Una generosa beca de la Universidad de Pensilvania me permitió seguir estudios de doctorado y desarrollar mi interés en el tema. El Center for New World Comparative Studies de la John Carter Brown Library en Providence, Rhode Island, hizo posible que consultara su colección de libros y documentos durante el verano de 1998. La investigación en archivos y bibliotecas peruanos fue posible gracias a la beca 6338 de la Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research. Agradezco al personal de la sala de investigaciones del Archivo General de la Nación del Perú, de la Biblioteca Nacional del Perú, del Archivo Arzobispal de Lima y del Archivo Departamental del Cuzco por su apoyo profesional. La ayuda de la Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú durante 2001-2002 me permitió replantear partes de este trabajo. En el Reino Unido, el apoyo y la comprensión de colegas y administradores de la facultad de Historia de la Universidad de Cambridge y de Newnham College fue muy importante durante la redacción del manuscrito final.

2Estoy muy agradecida a Sabine MacCormack por sus valiosas sugerencias y por haber acogido esta publicación en la colección que ella dirige en University of Notre Dame Press. Barbara Hanrahan, directora de la editorial, facilitó la autorización de la edición en español.

3Tengo una deuda enorme con Nancy M. Farriss por el privilegio de su apoyo, amistad y sabio consejo a lo largo de más de diez años. Steven Feierman y Ann Farnsworth-Alvear leyeron y comentaron versiones tempranas de este trabajo y ofrecieron consejos muy útiles. En Filadelfia, Catherine Bogosian, Joan Bristol, Anne Pushkal, Shefali Chandra, Gene Ogle, Laura Matthew, Luli Feliciano y Yanna Yanakakis fueron interlocutores entusiastas y excelentes amigos.

4Mi gratitud para con los amigos y colegas con quienes comparto el interés y la pasión por el Perú, por las conversaciones, ayuda, información, comentarios y su apoyo constante: Susana Aldana, Berta Ares, Betford Betalleluz, Nicanor Domínguez, Juan Carlos Estenssoro, Pedro Guibovich, Marta Irurozqui, César Itier, Natalia Majluf, Cecilia Méndez, Víctor Peralta, Valérie Robin, Margarita Suárez y Marta Zegarra. En el Cuzco, la amistad y el apoyo de Luis Nieto Degregori, Miki Suzuki, Julia Rodríguez, Mary Chino, Donato Amado, Marco Chevarría y Celia Jaimes han hecho muy agradables y productivas mis estadías y visitas a la ciudad y su región.

5Mi reconocimiento para el Instituto Francés de Estudios Andinos, el Servicio de Cooperación Regional Andina de la Embajada de Francia en el Perú y el Instituto de Estudios Peruanos por hacer posible la publicación de este trabajo en el Perú. Agradezco especialmente a Jean Vacher y a Carlos Iván Degregori por su invalorable apoyo. Carmen Bernand me dio muy útiles críticas y sugerencias. Estoy muy agradecida a Mariana Eguren, Anne-Marie Brougère, Odín del Pozo, Silvana Lizarbe y Daniel Soria por su trabajo editorial.

6Lamento que varias personas ya no estén aquí para agradecerles y entregarles el resultado de mi trabajo. Su presencia ha sido muy importante en etapas decisivas de mi formación como historiadora, y el dolor de su ausencia ha nutrido la reflexión que subyace a este estudio. Guido Delran, fundador del Centro de Estudios Andinos Bartolomé de Las Casas, me dio la oportunidad de investigar en Cuzco y de iniciar una carrera académica en el Perú. Juan Bautista Lassègue compartió sus conocimientos sobre la historia de la Iglesia y los archivos cuzqueños, además de ser un amigo entrañable. Durante los años en que investigué y escribí partieron mis hermanos, Fernando y Rosa, y mis padres, Alfonso y Julia. Sus muertes hicieron dura mi jornada y a través de los sucesivos duelos por los que he pasado creo haber comprendido algo más de la experiencia de los hombres y mujeres sobre quienes escribo aquí. Agradezco a Milena Stoynic por ayudarme a reflexionar sobre su memoria.

7A Évelyne Mesclier le debo no solo el afecto, la compañía y las muchas horas de discusión, aclarando ideas, leyendo borradores, visitando muchos de los sitios mencionados aquí, y preparando los mapas, sino también la alegría de vivir, el entusiasmo por el trabajo intelectual y la inagotable curiosidad por saber qué hay más allá. Este libro está dedicado a ella.

Introducción

1Este libro estudia cómo se produjo la conversión de las poblaciones andinas al catolicismo desde un punto de vista específico: los cambios en las actitudes frente a la muerte. Se trata de una investigación sobre por qué se producen transformaciones concretas en el ámbito de lo religioso; cómo y por qué un número significativo de miembros de una sociedad, o la sociedad en su conjunto, modifica su visión y especialmente sus actitudes frente a lo sagrado, al punto que estos cambios conciernen no solamente a ideas y creencias sobre, por ejemplo, el origen y funcionamiento del mundo, sino también afectan la manera como se relacionan con sus semejantes o como disponen de los restos de sus muertos. Los habitantes de los Andes en el siglo xvi no tuvieron la opción de elegir sobre su adhesión al cristianismo. Por una serie de vías, hombres y mujeres de toda condición fueron conminados a recibir el bautismo y a cumplir con una serie de exigencias que ello conllevaba, varias de las cuales son materia de este libro. Algunas décadas después, la difusión del catolicismo en los Andes era amplia y efectiva y, pese a las opiniones en contrario de observadores y estudiosos, había permeado profundamente las vidas de sus pobladores, transformándolas definitivamente. Por lo tanto, esta es también una investigación sobre cómo se establecieron las condiciones que hicieron posible un cambio de estas dimensiones: el terreno en que se produjeron, sus actores, los métodos e instrumentos que emplearon misioneros y colonizadores, y las reacciones y estrategias de los hombres y mujeres que fueron blanco de esta arremetida.

2El problema de la conversión religiosa dentro del contexto del colonialismo constituye el marco general donde se inscribe este estudio. Se añade por tanto a los trabajos de otros investigadores que han explorado este vasto terreno con diversos énfasis de temática, espacio, cronología y punto de vista. El uso del término 'conversión' ha sido y es aún objeto de discusión entre historiadores y antropólogos, discusión que ha producido una extensa literatura que no intentaré resumir aquí. Quisiera no obstante precisar algunos puntos: al hablar de conversión me refiero a un proceso múltiple, prolongado y no lineal que involucra un esfuerzo de adopción y adaptación de ideas y prácticas que tienen como su centro la esfera de lo sagrado. Motivan y acompañan estas transformaciones múltiples cambios en las condiciones de vida de sus agentes. En el contexto del colonialismo, la diferencia entre las tradiciones y costumbres religiosas que se pusieron en contacto e interactuaron y las desigualdades de poder de quienes tomaron parte del proceso no deben llevarnos necesariamente a concebir un escenario dividido en campos claramente opuestos, cada uno de estos nítidamente definidos y homogéneos.1 Hay por cierto diferencias decisivas en el caso particular que nos ocupa. En comparación con otros momentos y lugares en la historia, la conversión religiosa en el contexto del colonialismo español en América tuvo a la coerción como su señal de identidad. En una parte considerable de los territorios del Nuevo Mundo ocupados por españoles la cooperación entre la Iglesia y el Estado en la empresa de evangelización fue también una marca distintiva de este proceso.2 En los Andes en particular este último aspecto tuvo importantes consecuencias, puesto que, en primer lugar, la conquista y, lo que interesa especialmente para este estudio, el establecimiento del ordenamiento político y social tuvo una orientación religiosa, más precisamente, católica. Y no podía ser de otra manera porque la cultura y el orden legal que imperaban en España estaban imbuidos de esa misma fuente. En segundo lugar, por la cronología de la invasión y conquista de los Andes, el proceso misionero y de colonización de la región se sitúan decididamente en el contexto político, religioso y cultural de las reformas impulsadas por el Concilio de Trento.3 En México, durante los años inmediatamente posteriores a la conquista, las órdenes mendicantes tuvieron algún tiempo y el espacio para poner en práctica una actividad misionera inspirada en ideas y métodos propios del período anterior a la reforma católica, con un amplio margen de autonomía, ideas utópicas, materiales de evangelización propios e imprentas descentralizadas establecidas en fechas muy tempranas. Las órdenes religiosas actuaron durante un tiempo en gran medida libres de la tutela del Estado y de una estructura eclesial centralizada.4 En los Andes, la conquista más tardía y, sobre todo, el período de guerras y enorme inestabilidad política que le siguió, determinaron que la evangelización fuera encabezada por una Iglesia ávida de forjarse un perfil claramente institucional, lo que ofrece un contraste importante con México en los inicios de la empresa misionera. Las autoridades eclesiásticas y políticas en los Andes, al momento de sentar los cimientos del proyecto colonial, estuvieron bastante comprometidas con las orientaciones de Trento. Esto se advierte no solamente en aspectos de doctrina o en el papel que le cupo al clero secular y a la Compañía de Jesús en la evangelización, sino también en rasgos tan importantes y duraderos como la política lingüística, el control de la imprenta o la conformación de los centros urbanos, espacios cruciales desde donde se difundió la cristianización. La cooperación y simbiosis entre evangelización y proyecto colonial fue un hecho fundamental en los Andes. Por estas razones, estudiar el proceso de conversión religiosa no solamente implica atender a sus operaciones y resultados en el campo de las ideas, de las creencias, de la transmisión y expresión del conocimiento de la doctrina articulados en un discurso coherente, sino también entender que la evangelización marchó de la mano con la construcción del orden colonial. Esto implica admitir que su curso estuvo marcado por una diversidad de factores, algunos no doctrinales pero muy influyentes, que imprimieron su sello sobre la evangelización y la viabilizaron. El ámbito de la práctica, el dominio de aquello que no siempre es posible articular en un discurso coherente, es por lo tanto central para comprender las transformaciones ocurridas como resultado de la evangelización y la colonización y, en consecuencia, del proceso de conversión religiosa.

3Algunos de los estudios más importantes sobre la colonización y la conversión religiosa en los Andes abarcan áreas geográficas y culturales muy amplias, además de períodos muy largos y temáticas múltiples.5 El camino que tomo en este estudio es el análisis de un solo tema: la muerte y las actitudes frente a ella en el contexto de la conquista y la colonización. Se trata de un asunto extenso y arduo, que permite abordar el proceso de cristianización y colonización de los Andes desde distintos ángulos. Aunque guarda una deuda con su historiografía, este no es un estudio total sobre la muerte en la vena de las investigaciones clásicas sobre el tema, que buscaban comprender el curso de una sociedad o de una “civilización”, el desarrollo de símbolos y tradiciones o incluso los cambios en la experiencia de una determinada clase social, de una ciudad o de una región en particular.6

4La consideración de la muerte nos lleva a estudiar los aspectos singulares, peculiares, que distinguen a una sociedad: la forma como se trata el cuerpo, los rituales específicos de duelo y de conmemoración, las maneras y lugares donde se colocan los restos de los difuntos, las explicaciones que un grupo tiene sobre lo que ocurre con las personas una vez que han traspuesto el umbral de la muerte, entre otros. El estudio de la muerte nos pone además frente a cuestiones que preocupan a todos los seres humanos: cuál es nuestro origen y cuál nuestro destino, qué significado tienen para nosotros los antepasados y qué papel cumplen ellos en nuestras vidas, qué podemos hacer frente al dolor, el miedo y el vacío que genera la muerte de los demás y el temor e incertidumbre que provoca la idea de nuestra propia muerte; qué ocurre con el cuerpo, qué sentimientos nos produce la degeneración de la materia, la desintegración de lo que somos y lo que tenemos, qué importancia le atribuimos a esta dispersión y cómo imaginamos que los vivos se acordarán de nosotros. Además de su significado religioso, la muerte tiene repercusiones políticas, actúa como una fuerza que puede unificar o desintegrar a los grupos humanos. Influye en la manera en que las sociedades deciden distribuir el espacio físico que ocupan: el espacio que se asigna a los muertos siempre estará en referencia al espacio que ocupan los vivos.7 La forma como una sociedad se relaciona con sus muertos moldea su visión sobre el pasado e incide en la manera como se construyen los vínculos entre los vivos.8 En los Andes, la muerte actuó como una fuerza que no solo tuvo un ímpetu destructor, sino que también fue fundamental en la construcción de la sociedad colonial.

5El libro propone que la cristianización de la muerte fue fundamental para la conversión de las poblaciones andinas al catolicismo, e investiga su historia desde la invasión española en 1532 hasta bien entrado el siglo xvii, cuando el dominio colonial y la evangelización estaban bastante bien establecidos y cambios importantes y duraderos se habían producido a lo largo de los Andes. La Iglesia había desarrollado para entonces lineamientos claros, materiales y personal para llevar adelante el proyecto misionero; las jurisdicciones eclesiásticas y políticas estaban trazadas, por lo tanto, el territorio estaba organizado en ciudades, poblados y parroquias, y la mayoría de sus habitantes sepultaban los restos de los suyos en las iglesias. Que existieran políticas e instituciones que buscaban abarcar al conjunto del territorio y sus pobladores es señal de la voluntad uniformadora propia tanto del catolicismo reformado como de los ideales de la corona española de los siglos xvi y xvii. Pero esto no quiere decir que aquellas se impusieran de manera uniforme y menos aún que los cursos y resultados fueran iguales en todas partes. A fin de dar cuenta de los matices y contrastes que caracterizan este proceso, el libro aborda comparativamente el estudio de las dos ciudades principales del virreinato peruano: Cuzco y Lima. Hay dos razones para este procedimiento y elección. En primer lugar, las ciudades se erigieron como modelos de orden físico, político y espiritual, y como tales fueron los sitios estratégicos desde donde se proyectaron tanto la evangelización como la colonización sobre el resto del territorio. En segundo lugar, Cuzco y Lima fueron centros urbanos de jerarquía e importancia prácticamente similares, pero por motivos muy distintos. Cuzco, que había sido el antiguo centro político y sagrado de la región, albergó a la elite indígena más representativa y articulada de los Andes: los descendientes de los incas, por lo que su significado político y simbólico durante el período colonial continuó siendo muy grande. En razón de su poder, pero especialmente de su representatividad, los vínculos que ellos establecieron con la población española fueron múltiples y duraderos. Tanto la ciudad como la región que dominaba atravesaron el proceso de conquista y colonización sin que su población se viera definitivamente abatida, numérica y culturalmente. Con el auge de la explotación de la plata en el Alto Perú, Cuzco retuvo su condición de ciudad principal que articuló eficientemente a las tierras altas del sur con el resto del virreinato peruano. Lima, en cambio, fue establecida como sede del poder español. Su población nativa fue seriamente mermada por los efectos de la invasión española, y sus dirigentes originales en su mayoría confinados a espacios más bien marginales tanto por su ubicación física como por su significación política. Al convertirse en centro político, económico y comercial, Lima se volvió un polo de atracción de migrantes de toda condición venidos de fuera y de todos los puntos del virreinato. Su elite indígena tuvo pocas posibilidades de desarrollar un discurso que apelara a sus antiguas raíces históricas como forma de legitimación. En un contexto socioeconómico bastante dinámico, la movilidad social entre la población indígena fue amplia. La ciudad mantuvo una relación compleja con su entorno, intercambiando personas, bienes, ideas y costumbres de manera permanente. En estos escenarios contrastantes se efectuaron tanto la instauración del orden colonial como la conversión de las poblaciones nativas al catolicismo; en lo que atañe al ritual y las costumbres funerarias, la cristianización de la muerte siguió en ambas ciudades patrones generales existentes entonces en el mundo católico, pero estos patrones asumieron a la vez formas específicas como resultado de las diferencias regionales y de las adaptaciones y apropiaciones puestas en marcha por todas las partes involucradas.

6Algunos de los estudios más influyentes sobre la vida religiosa en los Andes coloniales han estado orientados, entre otros aspectos, por el contenido de un archivo histórico de singular atractivo e importancia: los procesos que documentan la represión religiosa llevada a cabo en partes de la diócesis de Lima durante el siglo xvii. Negar la represión religiosa, la destrucción o la violencia que caracterizaron una parte significativa de la colonización y evangelización de la región equivaldría a silenciar capítulos clave de la historia que intento escribir. Sin embargo, reducir esta historia a una serie de episodios de abierta, continua y exclusiva oposición es también empobrecedor.9 Los hombres y mujeres en los que este estudio centra su atención son aquellos que contribuyeron a crear el catolicismo andino, los que con sus intentos por incorporar, comprender y apropiarse de ideas y prácticas que fueran eficaces y dieran sentido a sus vidas fueron actores de una significativa transformación cultural. Por esta razón, este estudio se basa sobre todo en otro tipo de fuentes, los testamentos, que documentan aspectos fundamentalmente rutinarios de las vidas de las personas.

7Partiendo de una lectura de la literatura arqueológica, el primer capítulo ofrece una visión de las ideas y prácticas sobre la muerte en los Andes en el período anterior a la conquista, y subraya los nexos entre estas ideas y la diversidad de formas en que se materializaban. A través del estudio de la configuración y localización de los entierros, se examina el vínculo entre el culto a los antepasados y el control del espacio. La consideración de las formas como se trataba y disponía de los restos humanos sirve de base para el análisis sobre la percepción del cuerpo y la persona, así como la manera como se constituyeron las jerarquías sociales. Finalmente, del estudio de los rituales funerarios deduzco algunas de las ideas centrales que profesaban los habitantes de los Andes sobre el destino de los muertos y la manera como los vivos entendían y conducían sus relaciones con los difuntos.

8Usando como base el análisis de las distintas versiones que ofrecen las crónicas, el segundo capítulo estudia el significado de la muerte durante la conquista. El argumento de este capítulo es que, ante la ausencia de un idioma, religión, instituciones y leyes en común, la muerte actuó como un lenguaje entre las partes involucradas, y operó como una fuerza destructora a la vez que ordenadora de la sociedad durante los iniciales y decisivos contactos entre andinos y europeos.

9Las políticas que desde la Iglesia y el Estado se idearon para cristianizar la muerte en los Andes son materia del tercer capítulo, en tanto que el capítulo cuatro está dedicado a estudiar los métodos e instrumentos que se crearon para su implementación. Consecuentemente, se examinan en estos capítulos el asunto del control y distribución del espacio que habrían de ocupar los muertos, las ideas sobre el cuerpo y la persona que se introdujeron con la evangelización, y el establecimiento de las instituciones y agrupaciones que fueron fundamentales para comunicar entre los habitantes de los Andes las ideas y prácticas cristianas sobre la muerte.

10Los dos últimos capítulos del libro están consagrados a estudiar la forma como las ideas y métodos que hemos analizado incidieron en las vidas de los habitantes indígenas de las ciudades de Lima y Cuzco. En el capítulo quinto, a través de una lectura detenida de casi quinientos testamentos, se examina en primer lugar la manera como se introdujo el uso de estos documentos y cuál fue su impacto entre las poblaciones andinas. Se estudian también las tendencias y significado de la elección de sepulturas y las instrucciones sobre los rituales funerarios, proponiendo que ambas son manifestación de la apropiación y redefinición del espacio sagrado de las ciudades. El hecho de que un número cada vez mayor de hombres y mujeres accediera a sepultar los restos de sus deudos en las iglesias señala un cambio fundamental y definitivo en el proceso de cristianización de la muerte. La adopción creciente de los rituales funerarios cristianos contribuyó a encauzar eficazmente esta significativa transformación. Fundamentado también en el análisis de los testamentos, el sexto y último capítulo indaga en las preocupaciones que muchos tuvieron sobre lo que ocurriría después de la muerte: quiénes serían sus sucesores y herederos, quiénes serían los encargados de cumplir con sus últimas disposiciones, quiénes y cómo habrían de mantener su memoria. El terreno sobre el que se plantea y se intenta resolver estas preguntas está marcado por las condiciones que establecían el poder colonial y su ordenamiento legal, las enseñanzas y mandatos de la Iglesia, y los requerimientos concretos que enfrentaba cada persona, fuera que presidiese un cacicazgo, una familia grande o pequeña, o incluso que careciera de parientes. También lo era por la necesidad de que, para que fueran viables y duraderas, las decisiones que se tomaban tuvieran sentido, por lo que era imprescindible que incorporasen gestos y contenidos que fuesen familiares a los pobladores indígenas.

11Las diferencias entre las ideas, lenguajes, rituales y prácticas sociales sobre la muerte en los Andes prehispánicos y las propias del catolicismo español de los siglos xvi y xvii parecieron ser de tal profundidad y magnitud que todo cambio o puente parecía, a ojos de los observadores, sencillamente imposible. Para algunos, solo una violencia arrolladora podía efectuarlo o explicarlo. Los caminos de la negociación y la adaptación quedaban clausurados para ser reemplazados por los de la fuerza, que tenía su correspondiente en el sometimiento y en una aceptación silenciosa, cuando no inauténtica y fingida, que dio lugar a una vida religiosa clandestina. Este libro no elude el peso de la violencia que permeó la conquista y el proceso de colonización, pero en la medida en que aquella no fue la única fuerza que dio forma a la sociedad colonial andina, propone interrogarse por la redefinición de los patrones sociopolíticos y culturales existentes, por la asimilación de nuevas ideas y costumbres, y por la manera como la gente de los Andes recurrió a la creatividad. En suma: todo aquello a lo que los seres humanos echan mano cuando, al verse rodeados por la muerte, asumen el reto de sobrevivir.

Los Andes Peruanos

Elaborado por Ramos y Mescliel sobre la base de:
Healey, Kevin. South America. Nord-West. Montreuil: Blay Foldex, 1999.
Peñaherrera del Águila, Carlos, ed. Atlas del Perú. Lima: Instituto Geográfico Nacional, 1989.
Domínguez Faura, Nicanor. “Aguas y legislación de los valles de Lima: el repartimiento de 1617”. Boletín del
Instituto Riva Agüero 15:119

Notas

1 La conversión religiosa vista ha suscitado diversos estudios y polémicas sobre el tema (Horton 1972, Ifeka-Moller 1974, Horton y Peel 1976, Schreuder y Oddie 1989, Ranger 2003]. Algunos sospechan del término 'conversión' aduciendo que parece insuficiente para expresar la diversidad de situaciones y experiencias que envuelve, mientras que otros plantean sus dudas sobre el concepto sosteniendo que 'conversión' evoca la imagen de un cambio abrupto antes que un proceso (Gose 2003). En su estudio sobre el proceso de transformaciones por los que atravesó la sociedad maya durante el período colonial, Farriss (1984) opta por utilizar el concepto de 'sincretismo' para referirse a los cambios producidos en la esfera religiosa. Sin embargo, el concepto de sincretismo tiene también sus críticos (Cummins 2002). Para los especialistas hoy en día el término 'conversión' evoca las ideas de diversidad (Hefner 1993), adaptación y, especialmente, de proceso social (McLynn 2003). Al estudiar las sociedades andinas durante el período colonial, MacCormack (1991), Griffiths (1996), Mills (1997) y Estenssoro (2003), con énfasis y perspectivas diferentes, conceptualizan el cambio religioso como un complejo proceso de adaptación y cambio. En la introducción a una reciente compilación de estudios sobre conversión religiosa editada por Mills y Grafton (2003), los autores subrayan la adaptación como su rasgo central, así como sus diversas facetas y ritmos, por lo que estiman imposible una conversión religiosa que sea “total”. Reff (2005) ofrece un estudio innovador que subraya el protagonismo de las poblaciones indígenas y centra su atención en los procesos de adaptación cultural. El autor proporciona además una útil y concisa discusión de las teorías sobre este tema (2005: 29-31).