De Viracocha a la Virgen de Copacabana

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"Este libro responde a la clave de la cultura de América Latina: el mestizaje o fusión de diferentes discursos culturales... Está muy bien escrito y es un placer el leerlo." Mercedes López-Baralt, profesora de estudios hispánicos, Universidad de Puerto Rico. Rodeadas por los picos de la cordillera de los Andes, las aguas intensamente azules del lago Titicaca han sido proveedoras de vida a los pueblos que se asentaron a sus orillas. Desde tiempos prehistóricos, los pueblos andinos han tenido al Titicaca como lugar sagrado, fuente de donde todo se originó y el sitio donde lo divino manifiesta su presencia. Este estudio interdisciplinario explora cómo los mitos de origen andinos, cósmicos y étnicos, centrados en el lago Titicaca, se desarrollaron desde tiempos pre-incaicos hasta la entronización de la Virgen de Copacabana en 1583. Comienza con la descripción de los mitos de los pueblos Kolla y muestra cómo sus conquistadores inca intentaron establecer su legitimidad reconciliando sus propios mitos de origen cósmico y étnico con aquellos de los kolla. Demuestra a su vez cómo se desarrolló un patrón similar en el momento de la conquista española. Esta investigación explica por qué el lago Titicaca continúa ocupando una posición central en el pensamiento andino a pesar de las muchas e importantes disrupciones culturales que han caracterizado a la historia de la región. Este libro marca un hito en el campo de la literatura colonial y es una obra de referencia importante para la historia religiosa e intelectual de la región andina.


Publicado el : jueves, 04 de junio de 2015
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EAN13 : 9782821845763
Número de páginas: 185
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De Viracocha a la Virgen de Copacabana

Representación de lo sagrado en el lago Titicaca

Verónica Salles-Reese
  • Editor: Institut français d’études andines, Plural editores
  • Año de edición: 2008
  • Publicación en OpenEdition Books: 4 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845763

OpenEdition Books

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  • ISBN: 9789995411442
  • Número de páginas: 185
 
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SALLES-REESE, Verónica. De Viracocha a la Virgen de Copacabana: Representación de lo sagrado en el lago Titicaca. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2008 (generado el 13 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/6034>. ISBN: 9782821845763.

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© Institut français d’études andines, 2008

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"Este libro responde a la clave de la cultura de América Latina: el mestizaje o fusión de diferentes discursos culturales... Está muy bien escrito y es un placer el leerlo."
Mercedes López-Baralt, profesora de estudios hispánicos, Universidad de Puerto Rico.

Rodeadas por los picos de la cordillera de los Andes, las aguas intensamente azules del lago Titicaca han sido proveedoras de vida a los pueblos que se asentaron a sus orillas. Desde tiempos prehistóricos, los pueblos andinos han tenido al Titicaca como lugar sagrado, fuente de donde todo se originó y el sitio donde lo divino manifiesta su presencia. Este estudio interdisciplinario explora cómo los mitos de origen andinos, cósmicos y étnicos, centrados en el lago Titicaca, se desarrollaron desde tiempos pre-incaicos hasta la entronización de la Virgen de Copacabana en 1583. Comienza con la descripción de los mitos de los pueblos Kolla y muestra cómo sus conquistadores inca intentaron establecer su legitimidad reconciliando sus propios mitos de origen cósmico y étnico con aquellos de los kolla. Demuestra a su vez cómo se desarrolló un patrón similar en el momento de la conquista española.

Esta investigación explica por qué el lago Titicaca continúa ocupando una posición central en el pensamiento andino a pesar de las muchas e importantes disrupciones culturales que han caracterizado a la historia de la región. Este libro marca un hito en el campo de la literatura colonial y es una obra de referencia importante para la historia religiosa e intelectual de la región andina.

Verónica Salles-Reese

Verónica Salles-Reese, Ph.D. es catedrática de Literatura Colonial en la Universidad de Georgetown, donde dirige el programa de postgrados de Literatura y Cultura Hispanas. Es directora del Certificado en Estudios Latinoamericanos y ha fundado la Organización Internacional Interdisciplinaria de Estudios Coloniales (CASO), institución que preside desde el año 2003.

    1. Permanencia de lo sagrado
    2. La Virgen de Copacabana: de talla a hierofanía
    3. Copacabana y los Agustinos
  1. Capítulo II. El ciclo narrativo Kolla

  2. Capítulo III. Ciclo narrativo inca

    1. La expansión inca a tierras del Kollao
    2. El lago Titicaca: ciclo narrativo inca
    3. Relato de referencia: el sol y el origen de los incas
    4. El lago Titicaca: lugar de origen de los incas y aparición de una nueva hierofanía
    5. El salvajismo de los pueblos y la misión civilizadora de los incas
    6. El lago Titicaca - Pacaritambo - el Cuzco
    7. Los hermanos Ayar y el Inca Manco Capac
    8. La agricultura, la industria y la guerra
    9. Del mito a la historia: de dioses y héroes culturales
    10. Del caos político al orden civil
  3. Capítulo IV. Ciclo narrativo cristiano: un apóstol de Cristo y la Virgen de Copacabana

  4. Conclusión

  5. Apéndice I

  6. Obras citadas

  7. Índice temático

Agradecimientos

1Este libro no podría haber salido sin la ayuda de mis estudiantes a quienes estoy profundamente agradecida: A Isabel Estrada por ayudarme a revisar el manuscrito, a José Lara por todas las horas puestas revisando las notas y a Missy Baralt por su entusiasmo y colaboración en cotejar las citas. Sin el apoyo de mi colega y amigo Alfonso Morales-Font, director del departamento de Español y Portugués de la Universidad de Georgetown, este proyecto no se habría realizado. Mi gratitud a Marisabel Álvarez Plata por impulsar la publicación de este libro en español. A Ximena Medinaceli por estar en constante diálogo intelectual en éste y todos mis proyectos relacionados con el área andina. Agradezco también a Teresa Mesa y al Museo Casa Moneda en Potosí por permitirme reproducir las ilustraciones del libro. Al Instituto Francés de Estudios Andinos por patrocinar la traducción del libro y a Plural Editores por la realización del mismo. A José Antonio Quiroga le agradezco toda su colaboración y paciencia en hacer una realidad la publicación de este libro.

Introducción

En los principios del mundo os veo, oh dioses de los páramos y de las cordilleras.
Dioses que alimentaron el pavor y las vigilias de mis antepasados, reinando desde la hosca montaña si auroras, el ceño cruzando de centellas, la mano sobre el trueno.
OSCAR CERRUTO

1El lago Titicaca ha cumplido una función sagrada para todas las culturas que han florecido en sus márgenes. En todos los tiempos, cada cultura se ha servido de múltiples modos de representación para expresar la dimensión sacra del lago: su producción material, sus constructos intelectuales y sus narrativas.

2El propósito de este estudio es construir una historia de la representación discursiva de lo sagrado en el área del lago Titicaca a partir de relatos que relacionan este espacio geográfico con un orden divino o trascendente. También intentaré elucidar el contexto cultural que informa estas representaciones discursivas e interpretar su relevancia a lo largo del tiempo, desde las épocas prehispánicas hasta la entronización en 1583 de la Virgen de Copacabana como último avatar de sacralidad en el Titicaca.

3Las fuentes primarias para este estudio son diversas crónicas publicadas en los siglos xvi y xvii que recogen relatos y testimonios de las épocas prehispánica y colonial. En particular trataré sobre la Historia del Celebre Santuario de Nuestra Señora de Copacabana del fraile agustino Alonso Ramos Gavilán (1621). Aunque estas crónicas han sido utilizadas y en muchas ocasiones desacreditadas por diversos estudiosos como fuentes de datos históricos, mi propósito es estudiar su dimensión discursiva y no solamente su validez como referentes históricos. Propondré, entre otras cosas, que la Historia de Ramos Gavilán, como tantas otras crónicas del período colonial, es un intento formidable por comprender y reorganizar la experiencia religiosa del mundo andino anterior a la conquista dentro de categorías aceptables al orden hegemónico que se iba estableciendo en los Andes durante la Colonia. En este sentido, el texto de Ramos Gavilán, más que cualquier otra crónica de la época, constituye una fuente de valor inapreciable para quienes tratan de entender la historia intelectual y cultural de la región. Demostraré que la originalidad del texto de Ramos Gavilán radica en una postura paradójica con respecto al problema de la evangelización. Si bien este agustino afirma constantemente la necesidad de extirpar las idolatrías, con lo cual parece suscribirse a la política oficial de extirpación vigente desde mediados del siglo dieciséis, su texto delata un plan de evangelización que se acerca a los preceptos pacíficos del padre Bartolomé de las Casas. Este plan reconcilia el pasado andino con el advenimiento del cristianismo en la región.

4Propongo que esta historia puede dividirse en tres ciclos narrativos: el ciclo kolla, el incaico y el cristiano. Aunque estas narrativas pueden asociarse con tres épocas culturales distintas y cronológicamente secuenciales -la era preincaica, la incaica y la cristiana-, a menudo se fusionan anacrónicamente en un texto. Para la reconfiguración de cada uno de estos ciclos narrativos, no sólo analizo y comparo los relatos escritos existentes, sino también las tradiciones oral e iconográfica. Presto particular atención a la manera en que cada ciclo narrativo se apropia y recontextualiza en material de otros ciclos narrativos, creando así eslabones de continuidad en la representación de lo sagrado en el lago Titicaca. La historia de la representación de lo sagrado en el Titicaca demuestra que el discurso sacro de las diversas culturas que han habitado el área es un discurso de apropiación y recontextualización que corresponde a cambios en las estructuras culturalmente hegemónicas a lo largo del tiempo.

5En el primer capítulo, donde discuto cómo y por qué el lago Titicaca debe considerarse como un espacio sagrado, utilizo las categorías propuestas por estudiosos de la fenomenología de la religión para examinar cómo los elementos constituyentes de los espacios sagrados se manifiestan a través de la historia en el lago Titicaca. En el segundo capítulo, enfocado en el ciclo narrativo kolla, a través de las categorías que antropólogos e historiadores han distinguido como exclusivamente andinas, esbozo la historia de las distintas culturas lacustres anteriores a la conquista inca del área (ca. 1400 d.C). Examino diversas versiones del mito de creación andino recogidas por los cronistas, intentando disociar de ellas elementos que parecen pertenecer al pensamiento occidental. En la búsqueda de posibles explicaciones para las múltiples versiones, sigo la pista de los puntos de coincidencia entre ellas en un esfuerzo por sacar a la luz los mitos aún no contaminados que los indígenas buscaban comunicar a los españoles.

6El tercer capítulo se abre con una descripción de las circunstancias históricas en que los incas entraron en el área del Kollao. Analizo las versiones del mito de origen de los incas que los vinculan con el lago Titicaca. El análisis de estos mitos me permite proponer dos subciclos narrativos paralelos que se asocian con dos unidades sociales distintas: la etnia inca y la panaca real. En este capítulo discuto la relación que existe entre este ciclo narrativo y el ciclo narrativo kolla.

7El cuarto capítulo delinea los sucesos históricos que conducen a la cristianización de la región del lago Titicaca, con especial atención al contexto político-religioso dentro del cual se plantea el problema de la evangelización y se polemiza la política oficial de extirpación de idolatrías. En este momento aparecen dos subciclos de narrativa cristiana: el primero relata una evangelización prehispánica que intenta enlazar el pasado andino con los presentes intentos de cristianización del área. El segundo ciclo narrativo se centra en los milagros de la Virgen de Copacabana. También examino el proyecto evangélico y cultural de Fray Alonso Ramos Gavilán, el cual, al igual que el ciclo narrativo inca, intenta enlazar el presente hegemónico con el pasado étnico histórico de la región para así dar continuidad y coherencia a un mundo estremecido por conflictos y escisiones que la conquista trajo consigo.

8Mi investigación se ha beneficiado de metodologías recientes que han contribuido a una más profunda comprensión de la cultura andina. He hecho específico uso de estudios históricos, etnológicos, antropológicos y teológicos publicados en años recientes por estudiosos como Mircea Eliade en su trabajo sobre mitos y religiones, Roger Caillois en sus estudios sobre lo sagrado, Sabine MacCormack en su contribución sobre religión andina, Thérése Bouysse Cassagne en su investigación sobre el lago Titicaca y el pensamiento aymara y Teresa Gisbert en su trabajo sobre arte prehispánico y colonial en el Virreinato de Perú.

Capítulo I. La dimensión sagrada del lago Titicaca

Lugares significativos

1Hay lugares en nuestro mundo que, por razones evidentes u obscuras, han sido singularizados por los individuos que los habitan permanentemente o por aquellos que simplemente los visitan. Individuos y culturas asignan significado especial a lugares naturales o construcciones humanas por su belleza o fealdad, por su riqueza o por su posición estratégica relativa. El que se los haya singularizado y asignado una función especial dentro de una cultura puede depender de una variedad de factores; por ejemplo, la confluencia de dos o más ríos por la fertilidad de los terrenos circundantes ha sido siempre el sitio ideal para el asentamiento de poblaciones inicialmente agrícolas. No es extraño entonces que ciudades modernas estén en el sitio que ocuparon antiguas comarcas. La riqueza de ese suelo capaz de sustentar a sus habitantes hizo posible el desarrollo y crecimiento de poblaciones. Si unos lugares han sido privilegiados por su importancia económica, otros lo han sido por su importancia estratégica, militar o política.

2La importancia que se le asigne a un lugar puede ser pasajera, como en el caso de Potosí durante el siglo xvii, cuya importancia disminuyó en la medida en que se agotó su riqueza. La distinción de otros sitios puede durar siglos o milenios simplemente por su ubicación geográfica y estratégica, como en el caso del Peñón de Gibraltar, un fuerte que aún ocupa un lugar muy privilegiado en la imaginación política de Europa occidental. Son espacios que pueden suscitar en los hombres que entran o viven allí, una variedad de emociones y conductas que varían desde la simple contemplación hasta su explotación activa, dependiendo de la función y valoración que se les haya asignado.

3Además hay sitios que, aparte de la relevancia política o económica que pudieran tener, tienen sobre todo una importancia religiosa para una cultura o para los miembros de una fe. Percibidos como lugares sagrados, estos sitios están imbuidos imaginariamente con una esencia numinosa. El lago Titicaca es uno de estos lugares.

4Para un historiador la información pertinente puede llevar a la comprensión y la evaluación de la importancia económica o política de un lugar. La económica puede ser determinada por sus recursos naturales (por ejemplo, las regiones petrolíferas del mundo) o su magnitud política puede ser sopesada por ser una sede gubernamental. Sin embargo, determinar cómo y por qué un lugar es considerado sagrado requiere mucho más que el acceso a información historiográfica.

5Los estudiosos del fenómeno religioso coinciden en que los espacios sagrados se distinguen de todos los otros lugares por la asociación directa que tiene con una o varias divinidades1. Es donde se rinde culto a las divinidades que allí han manifestado su poder sobrenatural. Es el lugar de contacto con ellas y donde los fieles regresan continuamente para participar del poder divino. La definición de un espacio sagrado depende de los modos de representación que constituyen y son practicados en una cultura. Esto no niega que una persona pueda tener una experiencia individual de lo divino, es decir una revelación, pero para que esta experiencia sea compartida o comprendida por otros tiene que poder transmitirse; y el vehículo primordial de esa transmisión es el lenguaje. El que una montaña sea considerada un dios por alguien sólo podemos saberlo porque ese alguien así lo distingue en el lenguaje y nos lo comunica. Claro está que luego puede haber otros modos de representación que transmitan el significado de una cosa, por ejemplo un icono o un símbolo; pero aún en éstos lo que media es el lenguaje para su inteligibilidad. En la tradición iconográfica occidental, por ejemplo, una imagen de una mujer puede representar a la madre de dios sólo una vez que se establece la conexión lingüística entre el significante iconográfico y su referente históricamente construido. Por lo tanto, sólo a través del lenguaje –el medio indispensable de representación– pueden quienes no han experimentado personalmente la revelación religiosa en un lugar sagrado, acceder a la sacralidad de ese sitio.

6Entre los modos de representación que encontramos en una cultura están las narraciones asociadas al lugar sin las cuales el espacio sagrado no tendría una función cultural. Independientemente de cómo se haya originado la sacralidad de un lugar, éste sólo conserva dicha sacralidad a través de la conmemoración en las narrativas existentes. Más aún, pienso que esos modos de representación son siempre reducibles a una narración; aún un ritual o un símbolo arcano puede remitirnos a alguna narración, por más simple que ésta sea. El hecho de que existan narraciones sobre el lago Titicaca hace posible estudiarlo en su dimensión de lugar sagrado. Sin embargo, mi propósito aquí no es establecer la sacralidad del lago Titicaca basada en las narrativas de lo supernatural que lo envuelven, o definir la percepción de esencias inmanentemente divinas que motivan la producción de esas narrativas, sino examinar la constitución de esas narrativas sagradas y la forma en que representan al lago como sacro.

Espacio sagrado y espacio profano

[S]acred and profane are two modes of being in the world, two existential situations assumed by man in the course of his history. (Eliade 1959, 14)

[Lo sagrado y lo profano son dos modos de existir en el mundo, dos situaciones existenciales asumidas por el hombre en el curso de su historia.]2

7Toda definición o explicación de lo sagrado empieza por la oposición entre lo sagrado y lo profano. Son dos modos existenciales que pueden ser aprehendidos únicamente en su relación mutua y contradictoria. Para el hombre religioso y en las sociedades tradicionales, hay dos mundos paralelos y complementarios: el mundo profano, vacío de contenidos sobrenaturales, donde el hombre desarrolla sus actividades sin sentimientos de dependencia de un ser absoluto, y el mundo sagrado, determinado por la experiencia religiosa de sobrecogimiento ante una fuerza sobrenatural (Caillois 19-20), por aquello que Rudolf Otto denomina lo “numinoso”, desligándolo de los contenidos morales usualmente asociados con la idea de dios como absoluta perfección (6). Otto designa esa fuerza como lo numinoso, término que acuña del latín numen que representa el qadosh hebreo, y cuyo significado no lo transmite totalmente la palabra “sagrado” (6).

[The “Numinous” is] a category of value and of a definite “numinous” state of mind, which is always found wherever the category is applied. This state is perfectly sui generis and irreducible to any other; and therefore, like every absolutely primary and elementary datum, while it admits of being discussed, it cannot be strictly defined. (7)

[Lo Numinoso] es una categoría de valor y de un estado mental “numinoso” el cual se encuentra siempre dondequiera que se aplique esta categoría. Este estado es perfectamente sui generis e irreducible a ningún otro; por lo tanto, como cualquier dato absolutamente primario y elemental, aunque se puede discutirlo no se lo puede definir estrictamente.

8La idea de lo numinoso, según Otto, implica tanto atributos no-racionales o supra-racionales como racionales. Añade que estos últimos son los que más se subrayan al hablar de los atributos de Dios, porque el lenguaje, al ser también un sistema racional, tiende a poner énfasis en ellos (2). Evidentemente lo inefable, por definición, no puede ser explicado mediante palabras. Lo que a mí me ocupa no es determinar si y cómo lo numinoso se ha manifestado verdaderamente en determinados templos, imágenes o lugares aledaños al Titicaca, sino que éstos son representados en las narrativas como deidades o como imágenes con poderes sobrenaturales y por lo tanto, asociadas a esta idea de lo numinoso.

9En los estudios de Eliade (1959, 1963) se postulan dos modos de percibir el mundo, el sagrado y el profano; ambos se pueden aplicar a toda la realidad y, por lo tanto, cualquier objeto en ella puede ser enfocado desde una de las dos modalidades o desde ambas. Puesto que los trabajos de Eliade tienen el propósito de investigar la esencia del fenómeno religioso y la construcción de una historia de las religiones, su punto de partida es la dicotomía entre lo sagrado y lo profano; no se detiene en consideraciones que pudieran subyacer o ser anteriores a esa oposición, aunque en el prefacio de su libro Patterns in Comparative Religion reconoce que no existe un fenómeno religioso puro, “porque la religión es humana tiene que ser por esa misma razón algo social, algo lingüístico, algo económico – no se puede pensar al hombre fuera del lenguaje y la sociedad.” [“because religión is human it must for that very reason be something social, something linguistic, something economic –you cannot think of man apart from language and society”] (xiii). Como el propósito de este trabajo no es discutir la fenomenología del espacio sagrado en el área del Titicaca, sino los modos de representación de ese espacio sagrado, es esencial considerar el aspecto lingüístico de la dicotomía entre lo sagrado y lo profano.

10Dos niveles o estadios de percepción están íntimamente ligados al lenguaje. Un primer estadio, anterior y subyacente a un modo profano o sagrado de conceptualizar las cosas, es un universo lingüístico en el que, en primera instancia, las cosas, al nombrarlas, se deslindan una de otra o del contexto en que se presentan. En el primer estadio se puede citar el clásico ejemplo de la gran cantidad de palabras referentes a la nieve usadas por los esquimales o la no distinción entre los colores verde y azul en algunas lenguas africanas. La oposición sagrado-profano sería entonces un segundo estadio suscitado por un discurso en particular. Incuestionablemente ambos estadios están culturalmente determinados.

11Al poder nombrar diferentes partes de un espacio, el lenguaje impone demarcaciones que lo segmentan. Nombrar es segmentar. Estas fronteras pueden marcarse en la naturaleza de acuerdo a criterios relevantes a una determinada cultura, como lo es para nosotros una costa que separa la tierra de las aguas; o bien pueden marcarse en objetos creados por el hombre, como la diferenciación entre una calzada y una vereda. La totalidad del espacio puede ser divida en partes que, aunque cada una de ellas tenga una función diferente, pertenecen a la misma realidad cotidiana. En este sentido, Eliade y Van der Leeuw se refieren a un espacio homogéneo en el universo de lo profano donde hay diferencias funcionales o físicas, pero no cualitativas. En términos de lo profano, el lago Titicaca puede ser descrito como una parte de la geografía de nuestro mundo.

12El Titicaca se encuentra casi en el centro de la Cordillera de los Andes, entre los paralelos 15 a 17 de latitud sur y los meridianos 68 a 79. Está a una altura de 3.83 5 metros sobre el nivel del mar. Es el lago más grande del continente con una extensión de 8.200 Km2. El estrecho de Tiquina divide al lago en dos partes: el lago Mayor o Chucuito, y el lago Menor o Wiñaymarka (ver Figura 1). Alrededor del lago hay varios pueblos de pescadores y agricultores, en su mayoría aymaras3. Sin embargo, toda esta información superficial no aporta nada sobre el significado trascendental que los habitantes del lago han atribuido a éste a lo largo del tiempo.

Figura 1: Mapa del área

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Sacralización del espacio: hierofanías

13Cuando el hombre religioso tiene una experiencia trascendental del espacio, ésta sin negar ni alterar las divisiones físicas o funcionales del territorio que lo rodea, lo divide en partes que son cualitativamente diferentes y por ello la totalidad del espacio no es homogénea (Eliade 1959, 24-25; Van der Leeuw 1938, 33). La manifestación de lo numinoso demarca la sacralidad de un lugar; rompe la homogeneidad del espacio y revela un punto central significativo (Eliade 1959, 36 y siguientes), una parte del espacio deja de ser parte y se convierte en una “posición” que orienta la vida del hombre (Van der Leeuw 1938, 393-398).

14Lo numinoso puede manifestarse a través de cualquier hierofanía (Eliade 1963), es decir en cualquier objeto, puede ser en una piedra como la Kaaba del Islam, en un árbol como el arbusto de Moisés, en una montaña como el monte Sinaí, en una imagen como el Cristo de Burgos, o en una persona como Jesucristo mismo. Una hierofanía puede ser una teofanía, es decir revelar la presencia de una divinidad; o también puede ser una kratofanía y revelar sólo la presencia del poder divino. En ambos casos, toda hierofanía transforma el lugar en el que aparece, sacralizándolo, convirtiéndolo en numinoso y reverencial (Eliade 1963, 367).

15El Lago Titicaca es casi paradigmático en su cualidad de lugar sagrado. Casi todas las instancias identificadas por los historiadores de la religión como hierofanías que sacralizan un lugar parecen haberse manifestado en él o en el área que lo rodea, en algún momento a lo largo del tiempo. En los mitos recogidos por los cronistas del siglo xvii, el Titicaca aparece representado una y otra vez como el escenario de una teofanía. Bernabé Cobo confirma este hecho y dice:

Unos... dicen que hubo un Hacedor del universo que crió el cielo y la tierra con las diversas naciones de hombres que la habitan; que pasó esto en Tiaguanaco, ...y los otros en la isla de Titicaca, que está en la gran laguna de Chucuito. (Cobo [1653] 1964, 150)

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