Una historia de la presencia francesa en el Perú, del Siglo de las Luces a los Años Locos

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Con este libro el autor se propone exponer las diversas facetas de la historia de la presencia francesa en el Perú desde los inicios del siglo XVIII hasta los años 1930 (lo que sugiere la expresión «del Siglo de las Luces a los Años Locos»). Las fuentes inéditas utilizadas nos muestran no solo a comerciantes, sino también a muchos artesanos, ingenieros, médicos, profesores, artistas, fotógrafos, etc., que acompañaron la transformación de la sociedad peruana. Mientras que artesanos y comerciantes contribuyeron a la introducción de nuevos gustos y referencias culturales nuevas, otros trajeron consigo conocimientos o savoir faire, trasmisores de una cierta «modernidad». Lo mismo podríamos decir de los artistas o de aquellos que ejercían algún oficio artístico, quienes en ocasiones contribyeron a la difusíon de nuevos soportes de creacíon o establecieron un puente entre dos horizontes: por un lado capturando imágenes de un Nuevo Mundo «exótico» y, por el otro, importando los ecos del «Alegre París» o aquello que en principio lo representaba. Estaba comunidad puso igualmente en marcha diversas iniciativas asociativas que ocuparon un lugar promordial en la vida social, al popularizar ciertas prácticas de sociabilidad, o al legar organizaciones colectivas y urbanas aún vigentes. Sin excluir las tensiones que pudieron ocurrir en algunos momentos de su historia, esperamos haber mostrado a lo largo de estas páginas que esta presencia, por más pequeña que haya sido, dejó una huella apreciable en la sociedad peruana.


Publicado el : viernes, 08 de febrero de 2013
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Licencia: Todos los derechos reservados
EAN13 : 9782821826557
Número de páginas: 245
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Una historia de la presencia francesa en el Perú, del Siglo de las Luces a los Años Locos

Pascale Riviale
  • Editor : Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Peruanos, Fondo Editorial del Congreso del Perú, Embajada de Francia en el Perú
  • Año de edición : 2008
  • Publicación en OpenEdition Books : 8 febrero 2013
  • Colección : Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico : 9782821826557

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Referencia electrónica

RIVIALE, Pascale. Una historia de la presencia francesa en el Perú, del Siglo de las Luces a los Años Locos. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2008 (generado el 17 diciembre 2013). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/726>. ISBN: 9782821826557.

Edición impresa:
  • ISBN : 9789972623554
  • Número de páginas : 245

© Institut français d’études andines, 2008

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Con este libro el autor se propone exponer las diversas facetas de la historia de la presencia francesa en el Perú desde los inicios del siglo XVIII hasta los años 1930 (lo que sugiere la expresión «del Siglo de las Luces a los Años Locos»). Las fuentes inéditas utilizadas nos muestran no solo a comerciantes, sino también a muchos artesanos, ingenieros, médicos, profesores, artistas, fotógrafos, etc., que acompañaron la transformación de la sociedad peruana. Mientras que artesanos y comerciantes contribuyeron a la introducción de nuevos gustos y referencias culturales nuevas, otros trajeron consigo conocimientos o savoir faire, trasmisores de una cierta «modernidad». Lo mismo podríamos decir de los artistas o de aquellos que ejercían algún oficio artístico, quienes en ocasiones contribyeron a la difusíon de nuevos soportes de creacíon o establecieron un puente entre dos horizontes: por un lado capturando imágenes de un Nuevo Mundo «exótico» y, por el otro, importando los ecos del «Alegre París» o aquello que en principio lo representaba. Estaba comunidad puso igualmente en marcha diversas iniciativas asociativas que ocuparon un lugar promordial en la vida social, al popularizar ciertas prácticas de sociabilidad, o al legar organizaciones colectivas y urbanas aún vigentes. Sin excluir las tensiones que pudieron ocurrir en algunos momentos de su historia, esperamos haber mostrado a lo largo de estas páginas que esta presencia, por más pequeña que haya sido, dejó una huella apreciable en la sociedad peruana.

Índice
  1. Prólogo

    Pierre Charasse
  2. Introducción

    1. Las fuentes
    2. Agradecimientos
  3. Capítulo 1. La historia de la inmigración francesa al Perú en cifras y en lugares

    1. 1. Los primeros testimonios de la presencia francesa en el Perú
    2. 2. La presencia francesa después de la Independencia
    3. 3. Los principales lugares de origen de los migrantes
  4. Capítulo 2. Los principales sectores de la actividad profesional: artesanía, comercio, actividades de servicios, explotación de recursos naturales

    1. 1. Artesanos
    2. 2. Comerciantes
    1. 3. Cafés, restaurantes y empleos de servicio
    2. 4. Explotación de los recursos naturales
  1. Capítulo 3. ¿Los intermediarios de la modernidad? Médicos, ingenieros, arquitectos, profesores

    1. 1. Las profesiones médicas
    2. 2. Ingenieros, arquitectos, administradores y expertos
    3. 3. Enseñanza
  2. Capítulo 4. Exploraciones e investigaciones científicas en el Perú

    1. 1. Primeras investigaciones
    2. 2. El periodo republicano y la Marina francesa
    3. 3. Iniciativas personales
    4. 4. Investigaciones oficiales
  3. Capítulo 5. Imágenes de un mundo lejano... y los ecos del «Alegre París»

    1. 1. Artistas en busca de horizontes lejanos
    2. 2. La llegada de la fotografía
    3. 3. Escultores, grabadores y litógrafos
    4. 4. La llegada del cinematógrafo
    5. 5. Otros ecos del «Alegre París»
  4. Capítulo 6. Asistir a los hombres, salvar las almas

    1. 1. Las congregaciones femeninas
    2. 2. Misioneros
  5. Capítulo 7. La vida asociativa y la conservación de la identidad en la comunidad francesa

    1. 1. La Sociedad Francesa de Beneficencia
    2. 2. El cuerpo de bomberos franceses
    3. 3. «La Vallée de France»
    4. 4. Las asociaciones de esparcimiento
    5. 5. Sociabilidad y manifestaciones patrióticas
  1. Conclusión

  2. Bibliografía

Prólogo*

Pierre Charasse

1Como todos los países de América Latina, el Perú está ligado a Europa por relaciones múltiples gracias en particular a varias olas de inmigración europea. Desde la Conquista hasta el siglo xix, los europeos estuvieron intrigados y fascinados por este continente que iban descubriendo y sobre el cual corrían muchas leyendas. La celosa dominación de España sobre el Virreinato del Perú durante tres siglos no fue óbice para que se establecieran contactos con otros países de Europa.

2Naturalmente, los primeros franceses que se lanzaron al descubrimiento de América del Sur lo hicieron atraídos por el oro y la plata. Pero no solo hubo filibusteros. Enviados por el rey Luis XIV para enriquecer sus colecciones del «Jardín del Rey» (futuro Museo de Historia Natural) y hacer progresar los conocimientos científicos sobre este nuevo mundo, los primeros navegantes franceses que llegaron a las costas peruanas estaban animados por esta curiosidad científica tan característica de la Época de las Luces. La Compañía de los Mares del Sur creada en 1698 tenía por misión alentar las expediciones hacia estas tierras lejanas tan prometedoras. En los siglos xvii y xviii, decenas de barcos franceses tocan las costas del Perú. Estos primeros viajeros, marinos, exploradores, aventureros, científicos, o todo a la vez, retornaron con testimonios de una importancia capital, dibujos, alzados topográficos, muestras de la flora, relatos de viajes, «antigüedades» que testimoniaban de la existencia de civilizaciones que no tenían como parangones sino a las antiguas Grecia o Roma. La mayor parte de estos objetos y documentos fueron cuidadosamente depositados en las colecciones reales y después en diferentes museos, constituyendo hoy en día una fuente irremplazable de conocimientos sobre el mundo sudamericano y andino.

3Esta curiosidad no siempre fue desinteresada. Como las otras potencias europeas, Francia trató de poner pie en el Perú para no dejar a España el monopolio de la explotación de fabulosas riquezas. Y naturalmente, después de la Independencia del Perú, cuando el sistema ibérico se desagregó, la presencia francesa se hizo más significativa. Joven república en la que todo está por hacerse, el Perú atrae a numerosos franceses, de todas condiciones, en todas las categorías socio-profesionales (artesanos, médicos, arquitectos, comerciantes, industriales…). Los peruanos «criollos» movidos por el deseo de construir un país moderno los acogen generosamente. Son sensibles a las ideas políticas que vienen de Europa y expresan a través de su simpatía por Francia este deseo de modernidad en ruptura con el periodo colonial. Muchos franceses vienen del suroeste de Francia, del Béarn y del País Vasco, a partir del puerto de Burdeos, puerta de América. Los registros consulares muestran que el origen geográfico de los migrantes es muy diverso. Cada cual trae sus conocimientos, su experiencia, su sueño de construir un mundo nuevo, pero a la imagen de aquel de donde viene. Durante todo el siglo xix, el sello francés es fuerte en Lima y en las principales ciudades de provincias. Se habla con gusto el francés, y se encuentran las últimas publicaciones francesas, libros y revistas. En Lima, el urbanismo es inspirado por franceses, las tiendas y los fotógrafos presentan las últimas novedades parisinas, y proliferan los cafés, restaurantes y hoteles mantenidos por franceses. ¡La moda parisina llega incluso hasta los grandes almacenes de Lima! Sarah Bernhardt se presenta en el Teatro Politeama. Tienen éxito los negocios de empresarios hábiles quienes hacen fortuna con la explotación del guano, los ferrocarriles, la iluminación a gas o el comercio de lujo. Prestigiosos establecimientos de enseñanza dirigidos por religiosos y religiosas forman generaciones de muchachos y señoritas de la alta sociedad limeña (colegios Recoleta, Sagrados Corazones Belén y la Universidad Católica). También los gobiernos ponen sus ojos en Francia para crear un verdadero ejército peruano, formado y estructurado a la francesa. De 1895 a 1939, un sinnúmero de oficiales de la «misión militar francesa» se suceden en Lima para dirigir la Escuela Militar de Chorrillos y la Escuela de Guerra. Después de la Guerra del Pacífico y de la valerosa acción del almirante Abel Bergasse du Petit Thouars cuyo recuerdo permanece grabado en la memoria colectiva peruana, se crean en Lima instituciones faro como la Sociedad Francesa de Beneficencia y la Maison de Santé, sociedad mutualista siempre radiante, y la Bomba Francia que vela aún hoy en día por la seguridad de los habitantes del centro de Lima.

4Hacia 1880 se sitúa el apogeo de la presencia francesa con más de 3 000 franceses inscritos en la legación de Francia. En el siglo xx, la Primera y la Segunda Guerra Mundial modificaron profundamente las zonas de influencia de las potencias europeas en el mundo. Francia se consagró a sus colonias de África, manteniendo sin embargo en América Latina una elevada presencia económica e intelectual aunque la comunidad francesa del Perú se fue diluyendo progresivamente en una población autóctona creciente y en las olas sucesivas de inmigrantes de otros países, italianos, alemanes, ingleses, etc.

5Todo esto nos relata Pascal Riviale en su obra. Sus estudios aportan una luz precisa acerca de estos franceses que vinieron por miles y a menudo en condiciones muy difíciles, a descubrir o a conquistar el Perú. A través de sus recorridos, el autor nos hace comprender por qué el vínculo entre Francia y el Perú es tan fuerte y resiste tan bien al paso del tiempo.

6Después de este largo periodo de cerca de cuatro siglos de presencia descrita a partir de una importante documentación, para numerosos peruanos Francia sigue siendo una referencia en los debates de ideas, de sociedad, en la innovación tecnológica, a pesar de la irrupción en el escenario mundial de numerosos centros de creación y de la influencia creciente de los Estados Unidos. En estos albores del siglo xxi uno no puede sino regocijarse de la atracción mutua que nuestros países continúan ejerciendo uno sobre otro y desear que en el torbellino de la globalización las generaciones futuras recordarán a estos pioneros que aportaron su contribución en la construcción de un nuevo país sin romper con sus orígenes.

7Agradecemos aquí a Pascal Riviale por su aporte al conocimiento de la historia de nuestras relaciones, al Congreso de la República, al IEP y al IFEA, instituciones que han hecho posible esta publicación.

Notas

* Texto traducido por Sandra Recarte.

Introducción

1«Una historia de la presencia francesa en el Perú, del Siglo de las Luces a los Años Locos». Este título permite delimitar toscamente el periodo de este estudio, pero sugiere también algunas imágenes que Francia evocaba y aún evoca en el extranjero: la ciencia, la razón, las artes y las letras, la moda, los espectáculos, etc. Más allá de sus fronteras, Francia goza de un aprecio considerable, no necesariamente por sus posiciones o acciones en la escena internacional, sino a través de las imágenes —que, de buen grado, calificaríamos como imágenes de Épinal— que nos vienen a la mente y que aún son la base de su reputación. Sin embargo su influencia no se limitó a las esferas del pensamiento, de la cultura o de la diversión.

2Los historiadores que trabajan actualmente la historia de la migración de los franceses en el mundo, perciben al Perú como un área de estudio muy exótico, e incluso incoherente: «¿Ah, quizás porque muchos franceses se instalaron en el Perú?» Este fenómeno migratorio ciertamente marginal en comparación con otros destinos como América del Norte (Canadá hasta el siglo xviii, luego Estados Unidos en los siglos xix y xx), Argentina, Uruguay e incluso Chile o México, adquiere otra dimensión al ubicarnos del lado peruano. Los franceses, una de las comunidades extranjeras más numerosas en el siglo xix (en 1876 se ubicaban en el cuarto lugar), dejaron huella, sin duda, en la sociedad peruana, con sus actividades socio profesionales y por lo que pudieron introducir en términos de comportamiento, forma de vida, innovaciones técnicas, referencias culturales, etc. Sin caer en la hagiografía o la autocelebración, espero que esta obra convenza al lector de ello.

3Esta investigación no pretende alcanzar la exhaustividad, pero tiene la ambición de exponer las diversas facetas de la historia de la presencia francesa en el Perú desde los inicios del siglo xviii hasta los años 1930 (lo que sugiero en la expresión «del Siglo de las Luces a los Años Locos»). ¿Por qué estos límites cronológicos? La presencia francesa, anecdótica en los tiempos iniciales de la Colonia, se hizo más notable durante los primeros años del siglo xviii. Pero, de manera evidente, después de la Independencia los franceses empezaron a llegar en mayor número, alcanzando un pico hacia los años 1860-1870, para luego decrecer progresivamente. De hecho, en el otro extremo del periodo estudiado, las primeras décadas del siglo xx, constatamos un claro estancamiento de las estadísticas de la comunidad francesa, hasta que la segunda guerra mundial marca un nuevo intervalo y se da vuelta definitivamente a una página de la historia.

4Para lograr reconstituir esta historia y bosquejar un retrato de las diferentes facetas de esta presencia, se han utilizado fuentes muy diversas; las detallaré un poco más adelante en esta introducción. El cotejo de estas fuentes me ha posibilitado un enfoque cuantitativo y cualitativo de esta presencia francesa en el Perú. El análisis de los diversos sectores de actividad en los que destacó esta comunidad pone de manifiesto que, la imagen tradicional de los franceses (las artes, las letras, la mesa, etc.) si bien no está totalmente alejada de la realidad, se relativiza ante la extensión y el pragmatismo de las actividades documentadas en las fuentes. En definitiva, es esto lo que me ha guiado para la división de los capítulos y los temas a abordar.

Las fuentes

5Hace casi 20 años, durante mi primera estadía en el Perú como becario del Instituto Francés de Estudios Andinos, mientras preparaba mi tesis de doctorado de historia sobre los inicios de la investigación arqueológica francesa en el Perú, emprendí la tarea de completar las escasas informaciones disponibles sobre residentes franceses en el Perú (Jean-Baptiste Tenaud, Abel Droullion, Félix Dibos, Eugène Fontenelle, Théodore Ber, etc.) que, en el siglo xix, entregaron colecciones arqueológicas, algunas muy importantes, a algunos museos franceses. Para ello, me contacté con el consulado de Francia en Lima con el fin de encontrar eventualmente algunos datos útiles. El acceso a los registros de matrícula —perfectamente conservados desde 1840— fue a la vez una revelación y una fuente fascinante: el número de franceses inscritos no solo parecía bastante más considerable de lo que uno podía imaginar, sino que la información proporcionada por estos registros también permitía realizar un estudio profundo de este movimiento migratorio, completamente descuidado, hasta ese momento, por los historiadores.

6Emprendí entonces un auténtico trabajo benedictino, copiando pacientemente la mayoría de los datos (pero, ¡desafortunadamente!, no todos, por falta de tiempo: el trabajo del historiador también está hecho de elecciones y lamentos tardíos) consignados por los individuos al momento de declarar su presencia en territorio peruano. El tiempo pasó antes de que yo estuviera en capacidad de explotar todos estos elementos acumulados a lo largo de esos años. Se constituyó una primera base de datos con la información recogida en los registros de matrícula y pronto se completaría con otra fuente consular: los registros de estado civil. Hay que mencionar que el registro en el consulado era, y aún sigue siendo, un trámite voluntario. Algunas veces ciertos acontecimientos permiten aclarar los posibles vacíos de los registros: en 1880 por ejemplo, al acercarse las tropas chilenas a Lima, y luego cuando se inició la ocupación de la capital peruana, el consulado francés recomendó a sus compatriotas que se registraran con el fin de oficializar su nacionalidad y así hacer respetar su neutralidad; habría de observarse entonces una afluencia de individuos, quienes residiendo en el Perú, algunos de ellos incluso desde hace varias décadas, no habían sentido, hasta ese momento, la necesidad de registrase en el consulado.

7En consecuencia, conviene tomar en cuenta que los registros de matrícula constituyen una fuente parcial y hay que aceptar los límites de explotación de este tipo de documentos: por ejemplo, las mujeres y los niños solo aparecen en cantidades menores, ya que generalmente solo era el jefe de familia quien se inscribía, la mujer y los hijos estaban bajo su responsabilidad; la mayoría de mujeres que figuran en los registros son solteras o viudas y los niños solo eran declarados cuando los padres querían ratificar su nacionalidad francesa. La subrepresentación de mujeres y niños en estos registros es evidente cuando se consulta otra fuente estadística, como, por ejemplo, el censo de extranjeros del departamento de Moquegua de 1866, donde los individuos se mencionan de manera exhaustiva, calle por calle, casa por casa. En el censo de la ciudad de Tacna destaca la presencia de 156 franceses, distribuidos en 66 % de hombres adultos, 18 % de mujeres adultas y 16 % de niños, proporción que no alcanzan los registros de matrícula. Otras dificultades se presentaron durante la consignación de los datos y la posterior explotación de los resultados: por falta de tiempo, los nombres completos no se anotaron sistemáticamente, por lo que a veces resultó difícil distinguir a los homónimos o a una misma persona que se registró en dos épocas diferentes; también es el caso de los lugares de origen que, a veces, resultan dudosos (en algunas ocasiones el lugar cambia a pesar de que es evidente que se trata de la misma persona que se registra otra vez, posiblemente después de un viaje a Francia). Sin embargo ciertos vacíos se pudieron llenar con informaciones provistas por los registros de estado civil: el uso de los datos del estado civil me permitió, además de agregar un número considerable de personas que no aparecían en la primera etapa de la base (individuos que nunca se inscribieron en el consulado o que lo hicieron varios años después de pisar suelo peruano), precisar informaciones de numerosas personas y hacerles un seguimiento a lo largo de varios años (permitiéndome dar información sobre la evolución de sus actividades profesionales, de su estatus social, de sus relaciones y parentescos). Esta base cuenta con al menos 3 789 nombres y cubre el periodo 1840-1895; dista mucho de ser exhaustiva, pero parece suficientemente coherente y bien documentada como para permitirme efectuar distintos análisis estadísticos sobre los lugares de origen de los migrantes, sus actividades profesionales y otras informaciones básicas que marcan la composición y la redacción de la presente obra. También utilicé —a veces de manera parcial por falta de tiempo— otras fuentes del mismo tipo para completar o ponderar mis análisis. Citaré, en particular, los registros policiales1 donde están empadronados todos los extranjeros residentes en Lima durante el periodo 1920-1933; las actas religiosas del Arzobispado de Lima y Cuzco; los registros de estado civil de Arica; el censo del departamento de Moquegua del año 1866; el censo de extranjeros en Lima de ese mismo año, los censos de extranjeros por provincia de los años 1840 y 1860; el censo de extranjeros del departamento de Loreto de 1891. También he utilizado otras fuentes, específicamente cuantitativas: los censos nacionales de 1857, 1876, 1908, 1921, 1931; así como las evaluaciones realizadas por diplomáticos franceses en misión en el Perú en los años 1872, 1879, 1904.

8Para la información concerniente a las actividades profesionales, además de los registros del consulado, recurrí principalmente a los anuarios y almanaques de Lima. Para aspectos más especializados utilicé diversas fuentes de archivos, como la correspondencia enviada por los diplomáticos, al igual que los informes remitidos al ministerio de Comercio o los expedientes de las misiones científicas del ministerio de Instrucción Pública.

9Para la vida social de la comunidad francesa, además de algunas fuentes secundarias impresas (como relatos de viaje, guías y anuarios de Lima), me fueron particularmente útiles ciertos documentos de archivos: los documentos cedidos amablemente por la Gran Logia de Escocia, en Edimburgo y la correspondencia conservada en la biblioteca de la Gran Logia de Perú, en Lima, los registros de la compañía de bomberos «France», igualmente en Lima (tengo que destacar el carácter excepcional de estos archivos, ya que han sido cuidadosamente conservados hasta la actualidad). Finalmente, la consulta sistemática y paciente de periódicos nacionales y locales me ha permitido reunir información detallada imposible de obtener de otra manera; la lista de los mismos se halla en la parte bibliográfica.

Agradecimientos

10Esta obra no se habría realizado sin el apoyo, desde hace casi veinte años, del Instituto Francés de Estudios Andinos. Gracias a esta institución pude efectuar mi primera estadía en el Perú a fines del año 1987, como becario; al regresar como investigador, entre 1994 y 1996, pude incorporar las informaciones disponibles en la Biblioteca Nacional de Lima —así como en otros lugares— y preparar la publicación de mi primer libro en español (Riviale, 2000c). Esta institución me brinda nuevamente la oportunidad de ofrecer a los lectores peruanos la presente publicación (en coedición con el Fondo editorial del Congreso del Perú y el IEP). Quiero, pues, expresar mi más profundo agradecimiento al IFEA y a sus sucesivos directores que he conocido a lo largo de los años. Estoy igualmente en deuda con la Embajada de Francia, al igual que el consulado francés, por su apoyo en este proyecto. El Museo de Orsay, mi actual institución, no solo me ha dado un ambiente de trabajo magnífico y enriquecedor, también me ha proporcionado una apreciable libertad de acción y su personal científico jamás me ha mezquinado consejos y facilidades de gran utilidad: mi agradecimiento a todos ellos por su apoyo y benevolencia.

11Diversas instituciones me proporcionaron muy amablemente información y documentación: citaré, en particular, a algunas congregaciones religiosas (las hermanas de los Sagrados Corazones de Picpus, las hermanas de San José de Cluny, la Compañía de las hijas de la caridad de San Vicente de Paúl, así como a la Gran Logia de Escocia, la Gran Logia del Perú (en especial a su Gran Bibliotecario quien, en 1988, me acogió generosamente) y finalmente a la Compañía de bomberos de Lima «France» (por su cálida y entusiasta recepción).

12Igualmente me encuentro en deuda con algunas personas que me comunicaron informaciones de algún antepasado suyo o de diversas personalidades: Anouk Bassier, Robert Dainguy, María Dibos de Machiavelo, Miguel Fort Barcelli, Roberto E. Huby, Susan Koechlin, Felipe Voysest, Jorge Zevallos-Quiñones Pita.

13Mi gratitud a Jakob Schlüpmann quien me transmitió toda la información sobre la comunidad francesa de Lima, entre 1920 y 1935, acopiada, bajo su dirección, en el Archivo General de la Nación, después de haber descubierto allí los útiles registros policiales de las primeras décadas del siglo xx.

14Un fuerte agradecimiento amistoso a Jean-Pierre Chaumeil quien se interesó mucho en este tema y que —una vez más— puso a mi disposición su inacabable documentación.

15Finalmente, mi más afectuoso reconocimiento a mi esposa Frédérique por su apoyo constante, sus implacables relecturas y sus atinados consejos en cuanto al aprovechamiento de mis bases de datos.

Notas

1 Gracias a Jakob Schlüpmann, quien los descubrió en el Archivo General de la Nación cuando era investigador del IFEA, pude conocer estos registros.

Capítulo 1. La historia de la inmigración francesa al Perú en cifras y en lugares

1. Los primeros testimonios de la presencia francesa en el Perú

1Desde los inicios del periodo colonial, el Perú atrajo a individuos oriundos de toda Europa, deseosos de empezar una nueva vida, de hacer rápidamente fortuna o fascinados por lo que se comentaba de esa fabulosa región, ya se tratara de comerciantes, artesanos, artistas o aventureros. Las fuentes susceptibles de informarnos sobre la presencia de franceses durante este periodo colonial están dispersas y son fragmentarias. Sin embargo, existen algunos testimonios de la presencia antigua, en el territorio de la Audiencia de Lima, de una pequeña colonia de residentes franceses. Jean-Pierre Tardieu informa del caso de algunos individuos de origen francés acusados de herejía en 1665 (1995: 104 y ss.).

2Un poco más tarde, a principios del siglo xviii, los comerciantes bretones —más concretamente los procedentes de Saint-Malo— se lanzaron en una gran aventura comercial hacia las colonias hispanoamericanas de la costa pacífica. Esta aventura daría lugar durante algunos años a una nítida intensificación de los contactos entre Francia y Perú. Los comerciantes franceses ya realizaban, desde mucho tiempo atrás, transacciones indirectas con las Américas, a través de homólogos españoles (o incluso de franceses que adquirieron la nacionalidad española) establecidos en Cádiz. No obstante, la aparición de un nuevo contexto geopolítico y económico iba a orientar a los hombres de negocios franceses hacia nuevas prácticas comerciales. Tras la creación, en 1664, de la Compañía de las Indias Orientales, a cargo de Colbert (ministro de Hacienda de Luis XIV), numerosos comerciantes se hallaban al acecho de inversiones rentables en materia de comercio con países lejanos. Si bien la apertura del comercio con China, en los primeros años del siglo xvii, ofrecía perspectivas interesantes, los informes de los filibusteros acerca de la riqueza de algunos puertos sudamericanos hacían soñar aún más. Empezaron entonces a circular proyectos de comercio, incluso de implantación de colonias en las costas de Chile y Perú1. Es en este contexto que el comerciante de Saint-Malo, Noël Danycan, se asocia con el hombre de negocios parisino Jean Jourdan, para organizar una expedición marítima a las costas americanas del Pacífico, con el objetivo de evaluar el interés de explotar aquellos nuevos mercados comerciales. Para tal efecto se fundaba en el verano de 1698 una «Compañía del Mar del Sur». Los armadores previeron inicialmente la compra de siete embarcaciones, con el fin de transportar a 689 tripulantes y siete compañías de infantería, además de colonos; esto es indicio de la gran ambición puesta en esta expedición. Entre los miembros de estado mayor, Dahlgren menciona la presencia de un tal «Sr. Jouan, filibustero, […] con conocimiento del país», contratado como «capitán general guía»; se trataría de Jouhan de Guilbaudière, antiguo cabo del filibustero Massertie quien, unos años antes, había asaltado las costas de Perú y Chile (Dahlgren, 1909: 124-125). Finalmente, una flota reducida a cuatro navíos (Phélipeaux, Maurepas, Bonne Nouvelle, Nécessaire), dirigida por el Sr. de Beauchesne, zarpó del puerto de La Rochelle en diciembre de 1698. A fines de junio de 1699, al penetrar en la desembocadura del estrecho de Magallanes y ante la inclemencia del clima y el desconocimiento de la topografía del lugar, los navegantes experimentaron dificultades inauditas para cruzar el estrecho; sólo el 21 de enero de 1700, Beauchesne (a bordo del Phélipeaux) logró doblar el cabo Pillar y continuar. Los primeros contactos con los españoles fueron hostiles (especialmente en Valdivia, donde tuvieron que soportar varios cañonazos); más tarde, cuando los habitantes comprendieron que no se trataba de piratas sino de comerciantes, las relaciones si bien no fueron más amistosas al menos fueron comercialmente más satisfactorias. Al momento de ingresar a la bahía de Nazca, observaron que las personas encargadas de la vigilancia de la bahía huían, dejando abandonada una carga de tinajas de vino:

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