Sariri

De

Los pastores están aquí. Atraviesan de cuando en cuando las ciudades andinas, pero nosotros pasamos de largo, como si su presencia fuera ajena. Y es que estamos viviendo un cambio: formas de vida que duraron siglos, quizá milenos, van desapareciendo. En los Andes ni siquiera conocemos la historia de los pueblos pastores e incluso nos preguntamos si realmente existieron como tales. Hoy podemos encontrarnos con una recua de llamas blancas, llegando de quién sabe dónde, en la avenida Costanera de la ciudad de La Paz; o participar en las ferias itinerantes del altiplano boliviano que culminan en la Feria de Ramos en la ciudad de El Alto, donde se comercia con ganado. Lo cierto es que las comunidades pastoriles siempre se fueron transformando. Es nuestro propósito acercarnos a parte de este proceso a partir del contacto de la sociedad andina con la europea. Esperamos que este trabajo aporte al reconocimiento de esta forma de vida: es un testimonio del pastoralismo móvil andino retratado en un momento de profundas transformaciones, no como algo raro e inusual, sino más bien como algo global en sus consecuencias. Es decir, reconstruimos un sistema de vida que tuvo un rol de primer orden en la creación de la sociedad andino-colonial y, por ello, en la creación del presente. En esta perspectiva, realizamos un estudio histórico que se inicia con el periodo colonial y llega a fines del siglo XVII. Nos concentramos en los llameros de la región de Oruro y discutimos las características de su participación en la sociedad colonial. Sin embargo, dado que el tema involucra de manera central la movilidad, necesariamente tocamos otras regiones. Como hipótesis de trabajo planteamos la posibilidad de que los pastores andinos hayan constituido un sector de la sociedad con dos características esenciales: su movilidad y su función como agentes de cambio. (Ximena Medinacelli)


Publicado el : miércoles, 03 de junio de 2015
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EAN13 : 9782821845404
Número de páginas: 390
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Sariri

Los llameros y la construcción de la sociedad colonial

Ximena Medinaceli
  • Editor: Institut français d’études andines, Plural editores, Asdi, Instituto de Estudio Bolivianos
  • Año de edición: 2010
  • Publicación en OpenEdition Books: 3 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845404

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789995413392
  • Número de páginas: 390
 
Referencia electrónica

MEDINACELI, Ximena. Sariri: Los llameros y la construcción de la sociedad colonial. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2010 (generado el 10 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/6344>. ISBN: 9782821845404.

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Los pastores están aquí. Atraviesan de cuando en cuando las ciudades andinas, pero nosotros pasamos de largo, como si su presencia fuera ajena. Y es que estamos viviendo un cambio: formas de vida que duraron siglos, quizá milenos, van desapareciendo. En los Andes ni siquiera conocemos la historia de los pueblos pastores e incluso nos preguntamos si realmente existieron como tales. Hoy podemos encontrarnos con una recua de llamas blancas, llegando de quién sabe dónde, en la avenida Costanera de la ciudad de La Paz; o participar en las ferias itinerantes del altiplano boliviano que culminan en la Feria de Ramos en la ciudad de El Alto, donde se comercia con ganado.

Lo cierto es que las comunidades pastoriles siempre se fueron transformando. Es nuestro propósito acercarnos a parte de este proceso a partir del contacto de la sociedad andina con la europea. Esperamos que este trabajo aporte al reconocimiento de esta forma de vida: es un testimonio del pastoralismo móvil andino retratado en un momento de profundas transformaciones, no como algo raro e inusual, sino más bien como algo global en sus consecuencias. Es decir, reconstruimos un sistema de vida que tuvo un rol de primer orden en la creación de la sociedad andino-colonial y, por ello, en la creación del presente.

En esta perspectiva, realizamos un estudio histórico que se inicia con el periodo colonial y llega a fines del siglo XVII. Nos concentramos en los llameros de la región de Oruro y discutimos las características de su participación en la sociedad colonial. Sin embargo, dado que el tema involucra de manera central la movilidad, necesariamente tocamos otras regiones. Como hipótesis de trabajo planteamos la posibilidad de que los pastores andinos hayan constituido un sector de la sociedad con dos características esenciales: su movilidad y su función como agentes de cambio. (Ximena Medinacelli)

Ximena Medinaceli

Ximena Medinacelli Gonzáles es historiadora con estudios en la UMSA (La Paz), La Rábida (España) y San Marcos (Perú). Es docente titular de la Carrera de Historia y docente in­vestigadora del Instituto de Estudios Bolivianos de la UMSA. Tiene libros publicados sobre temas de género: Al­terando la Rutina (1989) y sobre todo de historia indígena: Imágenes y Presagios junto a Silvia Arze, ¿Nom­bres o apellidos? El sistema nominativo aymara en Sacaca. Siglo XVII (2003), Los orígenes multiculturales de La Paz (2009), La construcción de lo urbano en Potosí y La Plata. Siglos XVI y XVII (2009) y La Paz. Historia de contrastes (2007), estos dos últimos en colabo­ración con otros historiadores. Ha coordinado los dos tomos de Historia de Bolivia. Período Prehispdnico (2007), De indias a Doñas. Mujeres de la élite indígena en Cochabamba, siglos XVI-XVII (con Pilar Mendieta, 1997) Mu­jeres en Rebelión. La presencia femenina en las rebeliones de Charcas del siglo XVIII (con Silvia Arze y Magdalena Cajías).

  1. Los llameros y la construcción de la sociedad colonial

    1. Oruro, región de pastores
    2. Un punto de vista particular
    3. Algunos modelos de funcionamiento de las sociedades pastoriles
    4. Acerca de las fuentes
    5. La organización del libro
    6. Movilidad memoria y política
    7. Los llameros en una sociedad colonial de mercado
  2. Primera parte. Descubriendo a los pastores movilidad, memoria y política

    1. Capítulo I. Los pastores en los Andes 50 años de estudios de etnografía y de historia

      1. Los llameros desde la etnografía
      2. El primer ciclo: 1964-1983
      3. Balance del primer ciclo, 1964-1983
      4. El segundo ciclo, 1983 adelante
      5. Balance del segundo ciclo
      6. Estudios de historia
      7. Hitos del primer ciclo: de los 60 a los 80
      8. Balance del primer ciclo de estudios de historia
      9. El segundo ciclo a partir de los 80
      10. Balance general de los estudios históricos
    2. Capítulo II. Una mirada retrospectiva: llameros caravaneros y el estado incaico

    3. Capítulo III. Dialogando con los dioses: territorio y memoria en Carangas

      Siglo XVI

  3. Segunda parte. Potosí Los Harneros en una sociedad de mercado

    1. Capítulo IV. Pastoreo y mina en Potosí colonial

      1. Introducción
      2. Potosí, Oruro y la mita
      3. Potosí: la ciudad andina
      4. El q’atu del metal
      5. El q’atu del metal se estableció en pleno centro de la ciudad
      6. La élite indígena en Potosí
      7. Los incas en Potosí, pallas y yanaconas
      8. Los yanaconas en Potosí: uno de los sectores más dinámicos
      9. Comentarios al capítulo
    1. Capítulo V. Caciques caravaneros y comerciantes

      1. Introducción
      2. Los Lupaca y la economía pastoril
      3. El tributo a Cari y Cusi según Garci Díez
      4. Los lupaca en el mercado potosino
      5. Los caciques comerciantes en el siglo xvii
      6. Diego Chambilla
      7. Los negocios de Chambilla
      8. Comentarios al capítulo
    2. Capítulo VI. Los quillacas y la recreación de nichos ecológicos en tiempos de la colonia

  1. Tercera parte. Oruro. Los llamerosen una sociedad de mercado

    1. Capítulo VII. Pastoreo y mina en Oruro colonial

      1. La Villa de Oruro
      2. Oruro, mina y santuario del Inca
      3. Oruro: centro productor de plata
      4. Desarrollo de la mano de obra en el siglo xvii
      5. La mina y su entorno
      6. Los insumos para las minas
      7. ¿Oruro, la nueva marka colonial?
      8. Comentarios al capítulo
    2. Capítulo VIII. Relaciones interétnicas en el espacio orureño

    1. Capítulo IX. Administrando la movilidad: Oruro y sus regiones a fines del siglo XVII

  1. Conclusiones

  2. Bibliografía

    1. Fuentes de Internet
    2. Archivos revisados

Agradecimientos

1Quiero expresar un profundo agradecimiento a las muchas personas e instituciones que me han permitido llevar adelante este trabajo, que para mí ha sido de largo aliento. En primer lugar, al Instituto de Estudios Bolivianos, de la Universidad Mayor de San Andrés, de cuya planta docente formo parte. Gracias a este instituto pude acceder al apoyo de la cooperación sueca ASDI/SAREC, sin cuya visión sobre la importancia de la investigación y apoyo económico, este trabajo hubiera sido imposible. A los directores del IEB, Dr. Walter Navia y Dr. Juan Carlos Orihuela, por el apoyo constante que me brindaron para poder avanzar en la investigación y redacción de la tesis. Igualmente, a los estudiantes del IEB, que me apoyaron mucho más de lo que ellos se imaginan. A Lourdes Uchanier y Roger Mamani, expertos en paleografía y estudiantes brillantes.

2Del mismo modo, a los docentes del posgrado de la Universidad de San Marcos, que me acogieron como alumna del doctorado con una calidez que va más allá de lo académico. Deseo agradecer particularmente a María Emma Manarelli, Manuel Burga, Cristóbal Aljovín, Carlos Contreras, Rodrigo Montoya, Antonio Zapata, Fernando Fuenzalida y sobre todo a Jürgen Golte, gracias a cuya lucidez en los temas andinos me acerqué a los pastores, pero sobre todo gracias a su calidad humana.

3Asimismo, expreso mi gratitud al Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) por otorgarme la beca para poder dar continuidad al trabajo de investigación. En esta institución, particularmente a sus directores Jean Vacher y Henry Godard y al personal de la biblioteca, que a la distancia me solucionó problemas de acceso a publicaciones.

4A mis colegas y amigas de la Coordinadora de Historia, a Magdalena Cajías y a Rossana Barragán, compañeras y amigas. A Marcela Inch, directora del Archivo Nacional de Bolivia, por su excelente trabajo y colaboración, del mismo modo al personal de ese archivo. A Therese Bouysse, quien me escuchó reiteradas veces y dio certeros consejos, lo mismo que a Tristan Platt. También a mi amigo y colega Pablo Quisbert, con quien podríamos pasar horas en el autobús o en la fila del banco hablando de Potosí colonial. Asimismo, a Laura Escobari, especialista en historia colonial, quien generosamente me facilitó documentos inéditos.

5Pero especialmente a mis amigas compañeras de doctorado. Durante los meses de clases y de estadía en Lima, afianzamos antiguas amistades y creció enormemente el cariño hacia mis compañeras y colegas María Luisa Soux y Pilar Mendieta, con quienes compartimos preguntas, intereses y angustias de la investigación. Creo que he ganado dos hermanas más.

6Finalmente, a mi familia, a mis cuatro hermanas: Verónica, Carola, Deborah y Xenia, quienes, cada cual a su manera y estilo, me dieron el soporte necesario para continuar el, por momentos, agotador trabajo y los distanciamientos del hogar. A Julio y Bethsy, mis padres amados, por escucharme desde su valiosa experiencia de vida. Por último, y sobre todo, a mis tres hijos: Canela, Luis y Pablo, cada uno tan especial y amado.

7Aquí queda este trabajo de muchos años y muchos anhelos.

Sariri

Los llameros y la construcción de la sociedad colonial

“Sariri”, dice Bertonio, es el caminante.

1Los pastores están aquí. Atraviesan de cuando en cuando las ciudades andinas, pero nos pasamos de largo, como si su presencia fuera ajena a nuestra realidad ya que no afecta a nuestro acelerado mundo. Y es que estamos viviendo un cambio de era en el cual muchas de las formas de vida que han durado siglos, sino milenos, van desapareciendo1. Yasí parecen desvanecerse también ante nuestros ojos modos de vida que antiguamente eran indispensables para el desarrollo de la vida; entre ellos, pensamos, el pastoralismo móvil. Expertos dedicados a su estudio sostienen que, en el mundo moderno, la política estatal de la mayoría de los países ha sido contraria a los intereses de los pueblos pastores:

En Sudátrica, Suecia, Lesoto, Botswana y Zimbawe, el gobierno colonial no solamente limitó la tierra disponible a los pastores indígenas, sino que asimismo cortaron sus movimientos. En Kenia, los Maasai y otros pastores perdieron una parte considerable de sus pastos durante y después del periodo colonial. La pérdida fue causada, primero por los asentamientos blancos y luego por una expansión gradual de los agricultores indígenas dentro de la tierra de los Maasai y por la creación de reservas salvajes. Una política similar fue llevada adelante por muchos gobiernos de países del Cercano y Medio Oriente. Por ejemplo, en Irán la ley de Reforma Agraria de 1962 -63 proclamó que las tierras no cultivadas, incluidos los pastizales, debían ser inscritas a nombre del Estado. En Siria, en 1958, el gobierno declaró que toda tierra no cultivada de la estepa v desierto eran tierras de propiedad pública e impulsaron la agricultura en áreas ocupadas por los pastores2 (Khazanov 1994: xliv).

2En los Andes ni siquiera conocemos el proceso histórico de los pueblos pastores e incluso nos preguntamos si realmente existieron como tales, a pesar de los estudios etnográficos que nos dan cuenta de que, aquí y allá, diversos grupos siguen practicando viajes con sus caravanas de llamas, o en su defecto sustituidas por mulas y burros. Hoy nos podemos encontrar con una recua de llamas blancas, llegando de quién sabe dónde, en la avenida Costanera de la ciudad de La Paz (Bolivia); o participar en ferias itinerantes realizadas a lo largo del altiplano boliviano, que culminan en la Feria de Ramos en la ciudad de El Alto, donde se comercia con ganado.

3Datos de distintas partes del mundo parecen mostrar, a contrapelo con la modernización, que en alguna época del año la ciudad de Madrid protege sus parques por el paso del ganado lanar, o un programa televisivo recoge el testimonio de grupos de pastores en la Italia actual. Del mismo modo, vemos a los pastores transitando, a un ritmo ajeno al siglo xxi, entre los tanques de guerra en Irak.

4Autores como Khazanov sostienen que en la actualidad al pastoralismo móvil ya no le es posible mantener su forma de vida tradicional, y que tendrá que ajustaría a pesar de la resistencia de diversos grupos, en distintas partes del mundo. Lo que entonces representó, y quizás aún represente, una forma alternativa de civilización, está en vías de desaparición ante un mundo globalizado, donde la alternativa en ocasiones es la de convertirse en museos vivientes para turistas y románticos, a quienes el incambiable pastoralismo les representa “el otro”.

5Lo cierto es que las comunidades pastoriles continuamente se fueron transformando en sociedades de distinto tipo, y es nuestro propósito conocer parte de este proceso a partir del contacto de la sociedad andina con la europea. Esperamos que este trabajo aporte al reconocimiento de esta forma de vida, siendo testimonio del pastoralismo móvil andino mirado en un momento de profundas transformaciones, no como algo raro e inusual, sino más bien como algo global en sus consecuencias (quizás ésta es la principal diferencia, entre una perspectiva antropológica y otra histórica). Independientemente de su condición de estar en vías de desaparición, este sistema de vida ha tenido un rol de primer orden en la creación de la sociedad andino-colonial y es lo que intentaremos exponer en esta tesis, pues creemos que nos permitirá comprender también a nuestra sociedad presente.

Oruro, región de pastores

6Nuestro interés en los pastores de llamas, o mejor dicho en los llameros, surgió de la elección de Oruro como espacio central de trabajo. A medida que estudiábamos esta región altiplánica, concebida inicialmente por nosotros como una prolongación del altiplano circumtiticaca, emergieron interesantes e importantes diferencias con otras zonas altiplánicas. Se trata de un medio geográfico mucho más seco y menos apto para la agricultura; dominado por una parte por los pescadores urus y, por otra, por los llameros, que en general carecían de una adscripción étnica clara. Pero lo que hoy nos preocupa no es la relación entre identidad étnica y actividad económica, sino el proceso de participación en la construcción de la sociedad colonial en Charcas.

7La otra vía de interés en las sociedades pastoras andinas provino de las lecturas sugeridas en el curso del Dr. Jürgen Golte, de la propuesta del modelo caravanero elaborado por los arqueólogos Núñez y Dillehay, basado en las sociedades pastoriles móviles. Estas lecturas nos plantearon la posibilidad de estudiar una sociedad pastoril que compartía su territorio con otras de pescadores y a veces algunos agricultores, lo cual significó interesantes posibilidades de lectura de su historia. ¿Hubo sociedades pastoriles en el mundo andino prehispánico? ¿Qué caracteriza a una sociedad pastoril y cuáles serían sus particularidades en los Andes? ¿Con qué perspectivas se las estudió? ¿Cómo se insertaron en el sistema colonial? ¿Cuáles son las formas y las consecuencias del paso de una economía pastoril de subsistencia a una economía monetaria? Estas preguntas pueden merecer respuestas de orden económico, pero también social y culturar3.

8En esta perspectiva, realizamos un estudio histórico que se inicia con el periodo colonial y abarca hasta fines del siglo xvii aproximadamente, cuando la visita del virrey duque de La Plata permite constatar documental y estadísticamente la movilidad de las sociedades andinas. Nos concentraremos en los llamerosde la región de Oruro, discutiendo sus características y su proceso de participación en la sociedad colonial. Sin embargo, dado que el tema involucra de manera central la movilidad, necesariamente tenemos que tocar otras regiones. Asimismo, el trabajo de archivo abrió la posibilidad de tomar en cuenta para ciertos procesos a otras etnias pastoriles del altiplano.

9Como hipótesis de trabajo planteamos la posibilidad de que los pastores andinos constituyan un sector de la sociedad con dos características esenciales: una colectividad móvil y su calidad de activos agentes de cambio.

Un punto de vista particular

10Por el tema elegido, de los pastores de puna (Flores Ochoa no pudo haber elegido un mejor título para su libro), nuestro enfoque necesariamente tiene que relacionar los estudios de distintas disciplinas. El enfoque general está planteado más que por una metodología particular, por un punto de vista diferente a la mayoría de los estudios históricos sobre los pueblos indígenas. Nuestra atención se concentra en uno de los aspectos que los definen: la movilidad; y a partir de ésta, en otros elementos concomitantes como la calidad de mediadores entre culturas y como parte activa de la construcción de la sociedad colonial.

11Elegimos, entonces, trabajar la región de Oruro entre los siglos xviy xvii, abarcando eventualmente, y como consecuencia de esta movilidad, las regiones de Cochabamba y Potosí, e incluso de Chucuito. Sin embargo, Potosí, por su calidad de centro colonial de primera importancia, se constituyó en otro punto central de la investigación. De este modo, el libro se organiza en dos partes: una alrededor de Potosí y la otra de Oruro.

12Tomamos como orientación algunos autores: Núñez y Dillehay, que proponen un modelo de lectura de la historia prehispánica basado de los llameros caravaneros; y el de Khazanov, sobre los nómadas y el mundo de afuera. De manera secundaria el de Browman, sobre los nómadas en los Andes.

Algunos modelos de funcionamiento de las sociedades pastoriles

13Tomamos como referencia la propuesta de Núñez y Dillehay, que aunque está pensada para estudios de arqueología, nos propone un enfoque que plantea modelos de funcionamiento de la sociedad andina tomando como elemento central a los Harneros caravaneros. Así, utilizamos como hipótesis los resultados de una disciplina para desarrollar la investigación en otra distinta, tal como expresa Parssinen (1997).

14La extensa propuesta del modelo de Movilidad Caravánica o Movimiento Giratorio Caravanero4diseña un modelo de funcionamiento de las sociedades llameras que busca superar un punto de vista que sobrevalora el sedentarismo y el urbanismo:

...Hombres que neutralizan espacios. Hombres que perciben la residencia a través de desplazamiento. Hombres andinos en movimiento para subsistir y exceder, que se especializan en el tráfico con recuas de llamas y transforman la ecología. Aparejan lo de arriba con lo de abajo... Contactan el altiplano con el Pacífico, la puna con los valles serranos, gentes con gentes (Núñez, 1996: 43).

15Esta propuesta dialoga con la del control vertical de Murra y la flexihiliza, de esa manera abre la posibilidad de intercambios más allá del estricto control directo de pisos ecológicos.

16Por su parte, David Browman5 presenta un Modelo Altiplánico de integración económica; entiende la economía andina compuesta por dos estructuras paralelas de medios de subsistencia, una de los agricultores y otra de los pastores que se unen mediante el intercambio que hacen estos últimos (Ibíd.: 2). Apunta también una diferencia ecológica entre el actual Perú y Bolivia, mostrando cómo la aridez del sur andino boliviano limitó aún más la agricultura (Ibíd.: 5). Observación que en nuestra propuesta es clave por ocuparnos precisamente de este sur.

17Parece ser correcta la hipótesis de que el funcionamiento del modelo requiere de una población dispersa: separada en el espacio y demográficamente poco densa, así como que la movilidad integró diversas poblaciones dispersas en los Andes centro-sur, pero a su vez rechazó el modelo de desarrollo urbano y los mercados fijos, y más bien promovió ferias móviles.

18Las propuestas de Núñezy Dillehay, y la de Browman se articulan muy bien con la de Khaznov (1986), quien realiza un estudio comparativo entre sociedades nómadas de Eurasia, Asia y África del Norte; trabajo que ha recibido una enorme acogida y ha sido prologado por Ernest Gellner, conocido por sus investigaciones sobre el nacionalismo y sus estudios sobre la sociedad musulmana6. Rompiendo algunos prejuicios respecto a la vida nómada, el libro de Khazanov abre ante nuestros ojos el mundo fascinante de los pastores nómadas. Irónicamente, este atractivo tiene otra cara que muestra la brutalidad y capacidad agresiva de los nómadas como jinetes conquistadores, hechos que las sociedades que los han sufrido recuerdan muy bien.

19Es importante señalar que el punto de partida de Khazanov para definir los niveles de nomadismo tiene que ver con su movilidad, y por lo tanto con las relaciones que establecen con lo que él llama el mundo de afuera, es decir, el mundo sedentario, agricultor y urbano. El punto de partida, entonces, tiene que ver con una específica orientación económica donde toma como parámetro la gradual disminución de la importancia específica del pastoralismo en el balance general de las economías productoras de alimentos... (Ibíd.: 9). La noción de pastoralismo nómada que utiliza Khazanov, y que orientará nuestro trabajo, explica que se trata de una variedad de estrategias económicas basadas en la movilidad y ésta descansa en la posesión de ganado capaz de apoyar el transporte de bienes.

20Para comprender el “nomadismo” resulta central que la alta movilidad debe ser comprendida como el resultado final de economías pastoriles especializadas, una alternativa distinta en la evolución e historia de la humanidad, diferente a la de las sociedades sedentarias y aunque la principal característica tiene que ver con la orientación económica de los pastores, el nomadismo al mismo tiempo implica específicos estilos de vida, visiones de mundo, valores culturales, referencias e ideales. Entonces el pastoralismo no es solamente una manera de “hacer modos de vida, sino también una manera de vivir” (Khazanov, 1994: xxxiii).

21Aún más, la tesis central de Khazanov es que el fenómeno del nomadismo (mientras se mantenga como nomadismo) realmente consiste en su indisoluble y necesaria conexión con el mundo de afuera del cual se diferencian los pastores (Ibíd.).En este sentido, nos interesa particularmente conocer las relaciones y las conexiones con los “otros”. Es precisamente por este enfoque central, por el papel preponderante que tuvieron en dinamizar las relaciones internas de las sociedades sedentarias que Gellner hace la presentación de la obra de Khazanov. Esta es la orientación que tomamos como telón de fondo del libro que presentamos.

22En conjunto, este corpus de reflexiones acerca de los llamerosy las características que definen la circulación caravanera nos ayuda a organizar nuestra investigación de manera más coherente y significativa.

Acerca de las fuentes

23Como toda investigación sobre el periodo colonial, hemos visitado una serie de archivos históricos en busca de las fuentes primarias que permitan construir nuestra historia. Visitamos el Archivo de Indias, el de Buenos Aires, de Lima y de Trujillo, en el exterior de Bolivia. Y en nuestro país investigamos en el Archivo Nacional de Bolivia, en el Municipal de Cochabamba, el Judicial de Oruro, el de la Alcaldía de Oruro y el Provincial de Poopó. En cada uno de ellos los fondos fueron variados, desde registro de los notarios hasta litigios, pasando por visitas, informes y actas de cabildo. También cajas reales y una serie de documentos visuales como cuadros, mapas y dibujos de algunos documentos. Cada fuente y cada archivo tuvo su particularidad y esto se verá en el desarrollo del trabajo.

La organización del libro

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