Reconsideración de la Historia de Micenas

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Colecciones : Tiempo de historia. Año IV, n. 44
Fecha de publicación : 1-jul-1978
Publicado el : sábado, 01 de julio de 1978
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Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
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Reconsideración de la
Historia de Micenas
Nelson Martínez Díaz
A dedicación del profesor Chadwick a los estudios
.sobre la Grecia Micénica hacen innecesaria una
presentación, puesto que el lector español preo­L
cl/pado por estos lemas recordará, sin duda, su obra El
enigma Micénico. El desciframiento de la escritura Li.
neal B,ya publicada en nuestro país. Pero el libro que hoy
comentamos (1) supera, con creces, la breve descripción
de la sociedad micénica que imponía, en el trabajo ante
rior, el aprelado marco de un capítulo. La visión que
ahora 110S presenta Chadwick, fruto de un esfuerzo de
síntesis que combina la información proporcionada por
las [abUlias con los datos de la arqueologia, permite re­
crear los elementOs estructurales de una sociedad, hasta
ese momento, fragmentariamente conocida.
{/ ¡ 101m Chadll'ick. El mundo micénico, Madrid. Afianza Ulliversitlad, /978.
IiiISTE periodu hi~tull~u p'llcua estar reducido mensaje que estas transmiten y elevarlo a nivel de la
mayor claridad interpretativa, valorizando. en con­!...!!I a l dominio de la arqueologia cuando. en "5-
trecha colaboración, el autor y un equipo de investi­ secuencia, el esfuerzo filo lógico que demandó su
traducción. Creemos que el traba.io que comenta­gadores trabajaron en la interpretación de los textos
mos cumple cabalmente ese cometido. que aparecían en la escritura conocida como Li­
neal B, descifrada por Michael Ventris en t 952. Este En principio, la tarea de reconstrucción yordena­
sistema gráfico, utilizado por los funcionarios de miento de las diferentes piezas que componían las
palacio, acusaba un estrecho parentesco entre Cno­ tabletas, y el análisis de s u contenido, demandaron
sos y el continente .ocultando una forma arcaica de el examen cuidadoso de la forma en que fueron es­
la lengua griega •. critas.los matel'iales e instrumentos utilizados para
ese oficio, las circunstancias que determinaron su Descifradas las tablillas, comenzó la superación de
dispersión, y el cálculo de su probable colocación ciertos límites en el conocimiento de la Edad del
antes de sobrevenir la catástrofe que destruyó los Bronce en Grecia, sólo franqueados hasta entonces
palacios. Las motivaciones que explican tan im­por h ipótesis revisionales. El resultado que arroja­
proba tarea son varias y, en defi nitiva, ejemplo de ron las investigaciones no fue, sin embargo, una
una razonada metodologia de trabajo. Las tablillas crónica. ni siquiera una escueta anotación de he­
fueron escritas por cierto número de fu ncionarios. chos, sino a lgo menos alentador, puesto que se tra­
Muchas de e llas se quebraron en varias partes y fue taba de extensos registros de ganados, cereales, ins­
necesario restaurarlas, por lo cual se recurrió a l trumentos, paños, esclavos, etc., ordenados cuida­
estudio de los trazos de cada pieza para poder di fe· dosamente por los escribas. Los nuevos modos de
rendar a sus autores. Más tarde, con la identifica­hacer historia señalan, no obstante, el camino in­
ción de aquel, y el contenido del texto, se ubicó el terdisciplinar. que permite interrogar desde múlti­
trozo que completaba el documento en reconstruc­ples ángulos un dato aislado y realizar, con el mayor
ción. Fue necesario, asimismo, restituir cada tabli · grado de fiabilidad, una lectura del mismo que
lIa a la cesta o . fichel'O" correspondiente, puesto permita revelar el papel que desempeñaba en la
que, por ¡'egla general, las piezas encontradas en realidad. Tal como escribía Marc Bloch: .. en.Histo­
cada archivador eran producidas por el mismo es­ria no nos quedan testigos. sino testimonios •. Por
criba y. en consecut:ncia: .Ios contenidos completos consiguiente, en la actualidad el problema básico de
de cada fichero pueden ser considerados como un los investigadores no consiste en descifrar el caudal
solo documento •. de información que ofrece la escritura de estas fuen­
tes; la dificultad radica, realmente, en recoger el Las razones eran de vital importancia para e l pro-
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­

greso de la investigación en curso, ya que una tabli­ En el primer capítulo del libro el autor nos presenta
lla orrecía una lectura si milar a la ficha de un sis­ un esbozo explicativo de la crisis final de Creta y la
tema de archivo. Registraba, por ejemplo. el nom­ prehistoria de Micenas, lo que implica un ensayo de
bre de un pastor. el distrito donde apacentaba su reconstrucción histórica para un periodo que va
rebaño, el dignatario a quien prestaba sus servicios, desde el siglo xxn hasta el XVI a.C. Se deben tener
la cantidad de ovejas a su cuidado, con especifica­ en cuenta, empero, las diferentes hipótesis sobre las
ción del número de machos y hembras."Es evidente catástrofes de carácter geológico y político que co­
a partir de aquí -anota Chadwick- que cuando noció el mundo cretense y el auge, hacia el siglo­
tenemos que interpretar un documento aislado por XID a.C .. de la civilización micénica hasta su poste­
regla general es poco lo que podemos hacer; s610 rior destrucción. A la luz de los datos revelados por
cuando está colocado en su contexto correcto en los el Lineal B, Chadwick somete a examen todos los
archivos. podemos alcanzar su significado ... En supuestos hasta ahora formulados acerca de la es­
otras palabras, cuando forma parte de una serie. el tructura de esta sociedad. Así, los criterios de clasi­
documento puede proporcionar datos cuantifica­ ficación de un edificio como palacio son repautados
bles. a la luz de las evidencias que prueban el funciona­
miento, entre sus muros, de un centro administrati­Un segundo paso, esta vez en el sentido de ordenar
vo. Otras comprobaciones concurren a clarificar la sistemáticamente estas cifras y descripciones. fue
existencia, en Micenas. de una sociedad controlada posible entonces. ya partir de ese procedimien to los
por un rey secundado por nobles que actuaban como textos descifrados configuraron un punto de partida
representantes de su autoridad. Se insinúa, enton­para describir, con mayores detalles. la base mate­
ces, la presencia de una clase de aristócratas que rial de la civilización micénica. A partir de aquí.
proporcionaría los cuadros superiores de la admi­nuestro autor propone la elaboración de un modeJo
nistración, así como las tropas de élite para el ejérci­con el propósito de presentar la Grecia micénica tal
to. Su constitución, como grupo minoritario de elecomo surge de los materiales producidos por la in­
vada jerarquía, se encuentra confirmada por una vestigación. al mismo tiempo que rechaza, por con­
serie de tablillas donde se les menciona como po­siderarla negativa, la actitud «que rehuye incluso
seedores de esclavos, paños y carros. A esta clase, idear un modelo por e! mero hecho de que no pueden
nominada como los .Seguidores_, se sumaría una probarse todos sus detalles_. Nos encontramos aquí
segunda fila de privilegiados terratenientes que al en una frontera móvil situada entre la arqueología y
parecer configuran la administración local de las la historia; el desplazamiento de esta frontera de­
provincias. Senan éstos los «Telestai_, la nobleza pende. en definitiva. de la formación metodológica y
territorial. En la minuciosa enumeración de las ta· la profundidad de análisis del investigador. Una
blillas son también frecuentes las alusiones a la cla­buena muestra de cómo transitar con resultados
ses inferiores: hombres libres, artesanos, campesi­positivos en esos límites, nos la ofrece la obra qw.:
nos, pastores y. por último. los esclavos. Entre éstos comentamo~ aqul.
últimos, las mujeres forman un núcleo que desem­
"""--"""'''''''--0 peña oficios productivos en la molienda de granos,
hilados, etc.
La vida material ha sido reconstruida pacientemen­
te. Pesos y medidas empleadas por los habitantes de
las ciudades micénicas, agricultura, tipos de culti­
vo. unidades de medida de las tierras y de los granos
y aceites, tamaño de las tenencias y cantidades
aproximadas de rendimiento. Detectada la existen­
cia de dos tipos de dominio sobre la tierra: público y
privado. el estudio de las modalidades de trabajo de
la misma ha permitido captar la presencia de
arrendatarios y diversas prestaciones de servicio
por parte de los campesinos. La producción de artí­
culos manufacturados. que el autor reúne bajo la
denominación genérica de «industria», nos revela
los oficios de carpintero, orfebre, textil y, también,
el desarrollo de una fuerte actividad de obras públi­
cas.
La exportación del excedente productivo introduce
en ellerreno del intercambio comercial. Sin embar­
go, aún cuando tradicionalmente se ha sugerido la
existencia de una clase de mercaderes, Chadwick
esgrime dos razones que estima decisivas para po­
ner en duda la formación de esa capa social en el
mundo micénico. En primer término, ninguno de
Jos documentos del Lineal B registra la menor men·
ción del mercader o de su actividad. En segundo
lugar, se advierte la inexistencia de moneda. o de
algún patrón que haya actuado con esa función.
Parece entonces, forzando un paralelo con Jos reinos
del Oriente Próximo, que el monopolio del comer­
Le. condlclon gue"e,. de la .ocledad mlcenlc. aparece leatlmo­
cio, al encontrarnos en presencia de una economía n lada de eate Iruco del Pal.clo de Plloa. En eale ilmbUo .. hl
.ltu.do la p,ocedencll d. lo. aqueo •. hé,o •• de Home,o. premonetaria, estaría en manos del estado. Ello no
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­

Las lodlyla
mpre slonlntes muranls I
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elud.d. l .. !ortlfleldal d. 1
mundo mldnlco,
elrcundln los r.stos d. un
pal.elo euyol tr.leOI
re ye ten lue rte Inllue nell
cretense,
reflejo, por consiguiente, de una mentalidad que no invalida la instalación de algún tipo de mercado
podia emerger en olra época que la narrada, aun con local para facilitar cierto trueque de subsistencia.
indiscutibles anacroni smos e imprecisiones, en sus La prehistoria de la religión griega -aHrma el au­
tor- fue reconstruida en base a una excesiva panj· poemas_
Un libro importante, en suma, el comentado. Por su cipación de las pautas proporcionadas por sus mi­
rigor conceptual en el análisis de las variables que tos. Adopta, por consiguiente. una postura franca­
proporcionaron los dato~ de la rigurosa y paciente mente revisionista frente a varias de las interpretn­
investigación puesta en p,·áctiea, apoyada en el ciones más recibidas sobre el origen del panteón
marco de ra1.onamiento proporcionado por e l mo­griego. opinando que los mitos poco tienen que ver
delo de sociedad micénica formulado porChadwick. con la historia. Por otra parte. las tabletas escritas
La metodologia de trabajo que hizo posible una en Lineal B desautorizan muchas de las ideas vigen·
lectura históricamente vá lida de los textos, la iden· tes acerca de la procedenda de algunos dioses de la
tificación de los datos que permitían acceder a esa Grecia Clásica.
trama de relaciones lotales necesaria para ensayar Fi na lmcnle. con las infOl'madones ya señaladas.
un diagnóstico estructural del mundo del Li neal B, realiza una exégesis muy afinada de las posibilida­
son parte integrante de este renovador enfoque. des que para la investigación histórica ofrecen los
textos de Homero. Su crÍlica apunta al hecho de Desde luego, que la conformación de un modelo
haberse tomado unos pocos aciertos en el contenido ~;omo el que desarrolla este libro presenta muchos
de la narración homérica, como aval demostrativo puntos oscuros, interrogantes para las que debe
de su credibilidad como fuente histórica. Muchos de aceptarse una opción interpretativa no siempre
los datos contenidos t:n el Lineal B advierten, sin fundada sólidamente. Pero cada uno de los tramos
embargo, que el saldo positivo acreditable al poeta de la investigación que a lude a indicios cuyo signi fi
griego ha sido modificado significativamente. In­ cado resulta ambiguo. o a hechos parcialmente ilu
cluso. muchos de los titulos oficiales ut ilizados en la minados en d estado actual dd conocimiento, es
estructura jerárquica de la sociedad micénica, reve­ cuidadosamente subrayado por el autor. Estos mo­
lados ahora por primera vez. están ausentes en Ho­ mentos son aprovechados para plantear nue\·os
mero. Se trata, naturalmente, de dos verdades d is­ problemas. algunos de los cuales surgen. precisa­
tintas: la verdad histórica y la .... erdad poetica ... Bus­ mente, como respuesta de los documentos m icén i
car un hecho histórico en Homero es tan vano como cos al esfuerzo del investigador por hacerlos legi­
medir las tablillas micénicas en busca de pocsia; bles; todo dio enriquece y amplia el horizonte del
pertenecen a universos diferentes». Debe, no obs· mundo griego.
tante, señalarse que a los poemas del bardo griegosc Debemos anOlar qUl! el libro. publicado en versión
debe la curiosidad que conduio. len lamente, hacia ingle~a. ('n 1976, t!s presentado ahora por Alianza
los actuales descubrimientos. La literatura no es Universidad, en edición cuidada y conteniendo una
historia. pero la obra de Homero es el resultado St'rie de iluSlraciones que auxiliilO la comprensión
li terario de ciertas estructuras soc.:iOC"conómicas y dd lexto .• N. M. D.
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sábado, 08 de junio de 2013 - 23:12