Política y prácticas de la lectura en prisión: el caso francés

De
Publicado por

Colecciones : Educación y biblioteca. Año 9, n. 85
Fecha de publicación : 1997
Publicado el : domingo, 29 de julio de 2012
Lectura(s) : 18
Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
Licencia: Más información
Atribución, No Comercial, Compartir bajo la misma forma idéntica
Número de páginas: 5
Ver más Ver menos

SERVICIOS BIBLIOTECARIOS EN LS PRISIONES
Polític y práctics
de la lectura en prsión:
el cso francés
• JEANLOUIS FABIANI
movimientos de los detenidos en el interior de los
establec1entos penitenciarios. y de nueas rela­lectura en e medio carcelaio se benefcia
ciones entre viglantes y detenidos. En esta mate­de la atención de los peres públicos (1). D esde hace algunos años la cuestón de la r. la lectura es uno de los elementos a partir de Han sido desarollados diversos disposit-
vos destinados a la utción del texo escrto en los cuales se reconstye una defnición de la con­
dena que integra dimensiones en otro tempo mar­prisión. paticularmente después de la puesta en
marcha de u convenio entre el Ministero de Jus­ gnales o rechazdas. En el universo carcelaro de
ticia y el Ministerio de Cultura fnado en 1986. hoy día coexsten dos lógcas casi siempre confict­
Una política de desarrollo cultural realizada dentro vas: la primer es la de la discusión y la persua­
de u marco particula y bajo fertes apremios. la sión; la segunda es puramente disciplina y exre­
promoción de la lectura en prisión ecede larga­ s la relación de ferza que es constitutiva de la
mente los objetivos tradicionamente asoiados a orgación carcelaria. Ésta viene a minar la ante­
este tipo de acción (llegar a un mayor número de ror. e imprega toas las actividades haciendo
usuaros. igualdad de condiciones de acceso a la "como si" éstas feran actividades norales.
El libro no es verdaderamente una novedad en l cultura. constitución o restaurción del vinculo
Sial). A todo esto se aade la problemática de la prisiones francesas. Si las prácticas de la lectura y
reinserción y la recomposición de la identidad de de la escritura están limitadas en la prisión. t
los detenidos. En este interés por el libro se puede como se constituye a lo largo del sigo X. es en
ver el efecto del aumento de las preocupaciones principio en raón del bajo nivel de instrucción de
"humanitas" en la defnición misma de los pro­ la población carcelaa (2). Pero es también porque
pósitos de la prisión. el libro es considerado como un objeto cuya circu­
lación puede ser fuente de difcultades en la gestón
cotidiana de la prisión. cuyos contenidos deben ser
sistemáticamente controlados para el1nar too
Una política de la lectura ferento eentua de subversión y cuya exstencia
material es propicia al desarrollo de formas m o
L política de la lectur en prsión se inscrbe como menos articuladas de protesta. El sistema de la
un caso particular en el continuo desarollo de act­ lista que el detenido debe utilizr para obtener los
vidades accesibles a los detenidos. L voluntad de libros suprme las psibilidades de sociabilidad en
abrir la prsión a nuevas actividades y a agentes tomo a la lectura y eresa la absoluta autoridad
exteros ha modicado profundamente la organiz­ de la administración. que puede responder de esta
ción disciplinaria de los establecimientos peniten­ maera a una demada ya fuertemente canalizada.
ciaos: la prohibición de comunicación entre los Muy diferente es la defnición de la lectura que
detenidos es susttuida. eidentemente con ciertos domina hoy día en el discurso de la administración
límites. pr la generalición del derecho a la pala­ pnitenciaa. El derecho a la lectura es. en efecto.
br. Paralelamente. el crec1ento de estas práct­ defnido como "no limitado": no puede ser rest­
c conllea. a la ve. u fuere aumento de los do por decisión de la Justicia o pr un simple efec-
EDUCACION y BIBLIOTECA - 85, 1997 1611

; '
. "� SERVICIOS BIBLIOTECARIOS EN LS PRISIONES
It \' l' �. J ¡ n
t de apremios orgativos de los establecimien­ ccido regularmente. En 1991. 93 bibliotecas de
tos penitenciarios. De hecho. no este dominio 183 instituciones penitenciarias funcionaban en
propio que podamos circunscribir como propio de acceso directo. siendo el objetivo generalizr este
la lectura en el medio carcelario. Ls recientes cir­ sistema (4). Sobre el conjunto de bibliotecas con
culares. particularmente aquellas que intentan acceso directo censadas en esta fecha. más de la
aplicar el protocolo acordado entre el Ministerio de cuara pate. 25. tenían una superfcie superior a
Justicia y el Ministerio de Cultura del 25 de enero 30 m2 y un tercio habían frmado un convenio de
de 1986. insisten particularmente sobre el carácter colaboración con algún colectivo público. una ins­
"ordinario" de la situación penitenciaria en lo que titución o una asociación. El objetivo consiste en
respecta a la oferta cultural (3). acrecentar rgularmente la supercie media de las
L oferta de lectura está considerada como un fac­ bibliotecas y generalir el sistema de convenios
tor importante dentro de los dispositivos de rein­ con colaboradores exteros.
serción que definen hoy día una de las funciones de En este tipo de biblioteca. los detenidos tienen un
la institución. Se trata. evidentemente. de una contacto directo con los libros y con los biblioteca­
situación teórica: la institución no considera las ro. con quienes pueden dialogar. Cada biblioteca
resistencias que pue en manifestarse con motivo es atendida por un detenido que es el responsable.
de la redefinición del espacio carcelario que implica Tene el estatus de trabajador y está remunerado
la generalización de este equipamiento. o la recom­ con 60 francos al mes. De manera general. los
posición de las relaciones entre los actores del sis­ bibliotecarios no tienen conocimiento previo de la
tema que ést supone. ni los obstáculos que se matera y no tienen por qué estar necesariamente
pueden encontrar en la puest en marcha de t fam1liarizdos con el universo cultural. L oferta de
política. L lectura no sólo está Justifcada por su lectura ofecida por las bibliotecas coexste con
función moralizadora o de apaciguamiento. como lo otras formas de circulación del escrito en prsión.
había podido ser a lo largo del siglo X. El discur­ Ls detenidos tienen la posibilidad de comprar
so sobre la lectura. defnida como condición de priódicos y revistas en la "cantina". También pue­
acceso a todas las formas de actividades relaciona­ den conseguir libros a través de su coresponden­
les. se constrye en to mo a temas como la reinser­ cia o de sus visitas. L administración ejerce su
ción social y profesional y el aprendiaje del papl control más sobre la forma material del libro que
de ciudadano. sobre su contenido Oas obras encuaderadas en
tapa dura tienen prohibida la entrada). Ls deteni­
dos sienten a menudo que las negativas a la intro­
ducción de obras son arbitraras y oscu .
Ls formas de acceso a. libr
El sistema que durate largo tiempo prevaleció en
las prisiones fue el del acceso indirecto al libro: una Lectura y adaptaciones
lista de titulos circulaba por las celdas. así como un secundarias
caro cuya oferta podía constituir un complemento.
Slo una de las prisiones estudiadas funciona aún ¿Cómo analizr las estrategas de los detenidos
de manera tradiciona. con un lugar de almacena­ frente a la oferta de lectura? A 10 largo de nuestras
miento de obras inaccesibles para los detenidos. obseraciones. hemos constatado que a menudo
Éstos. si manifestan el deseo. pueden elegir títulos exste un distanciamiento entre las defniciones
sobre una lista facilitada por un vigilante. Esta lista institucionales de las funciones de la lectura y las
presenta los títulos en orden alfabético y ordenados rpresentaciones efectivas de esta práctica. t y
en gandes categorías (novela. poesía. etcétera). como tienen lugar en el seno de las diversas cate­
Dicho documento no constituye una bibliografia: gorías de agentes de la institución penitenciaria. L
las informaciones que da están fuera de todo con­ distancia que exste entre las teoras de la acción
teto. descifrarlas es particularmente dificil. inclu­ cultural en el medio carcelario y la materialidad de
so par los lectores más formados. Debido a pro­ la oferta es. por así decirlo . aumentada por el
blemas de gestión de las colecciones. la situación desencanto o la desconfianz que caracteran el
más común es que s produzcan errores y que los punto de vista "semiofcial" (5) de la institución
presos reciban no la lectura solicitada. si no las penitenciaria respecto a la problemática de la rein­
obras que en ese momento está a mano. Esta serción. Este escepticismo generdo está justif­
situación parce coresponder a una práctica tradi­ cado de forma muy diversa por los agentes: puede
cional en el universo carcelaro que muestra una ocultar una contestación global de la tendencia a la
forma de arbitrariedad que refuer el sentimiento humanización de las pr siones. anclada en una
de desposesión. El sistema de la lista reduce el contradicción insostenible con su fnción represi­
número de lectores potenciales y tiende a disuadir va. una incredulidad con rspecto a la posibilidad
a aquellos que han manifestado un interés. efectiva de relnserción de los delincuentes en el
Desde mediados de los años ochenta. el número de estado actual de la sociedad y de las perspectivas
bibliotecas con acceso directo o en Ubr acceso ha que ésta puede ofer. la constatación de un dis-
EDUCACION y BIBLIOTECA - 85, 1997 1621

1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1

"r t
SERVICIOS BIBLIOTECARIOS EN LS PRISIONES
tanclamiento ente los objetivos que exprs e comú es la reutlición de los libros con objetivos
desarollo de actividades culturaes en prsión y los para los cuales no estaban concebidos: reutiliza­
medios que le son dados. ción tradicional con fnes higiénicos, notable pero
En la gestón cotidiana de la vda cacelaa, exste r; uso de ilustraciones con fnes decortivos:
un objetivo, que si bien no fgura en el progma rorte de citas o de poemas que son enviados pr
ofcial de la institución penitenciara, ocupa sin correspondencia o que circulan en el interor de la
embargo todos los espíritus y orenta todas las prisión. Estas práctcas son fecuentes. Hay que
acciones: et las perturbaciones, disminuir las señalar los usos verdaderamente delictivos como el
tensiones que prvoa la prisión y penitr a los extraer hojas de papel-biblia para hacer pros o
detenidos sopor su condición. L atención dada abrir cavidades en el interor de obras de ciero
a todo lo que pueda aparecer como sigo precursor volumen para disimular la drga. S puede añadi
de agitación colectiva o de depresión individual es el uso de las encuaderaciones de tapa dura pa
una constante del funcionamiento "sem-ofcia" de introducir en la prsión objetos contundentes. No
la organización. es fácil determinar con precisión la importancia de
Es natural que, debido a la defnición semiofcial de estas prácticas. pero en su conjunto dan testmo­
las funciones de las actividades culturales en pr­ nio. bajo formas tan diversas, de las tácticas de
sión, los detenidos adopten sus propias estrategas. rapropiaclón del objeto. Podramos clasifcarlas en
El escepticismo con respecto a la misión de rein­ dos categorías: la prmera ve negado el contenido
serción es igalmente compartido pr los deteni­ simbólico del libro, ya que éste se ve reducido a su
dos, cualesquiera que sean sus situaciones con propio envoltorio material. El carácter a la ve ino­
respecto a encaelaiento y sus cterísticas fensivo y sacrado de objeto cultural le predispo­
soiales y escolares. Par considerar aceptable l ne a este tipo de sustracción, el cual puede e­
noción de mejora de las condiciones de vida en pr­ dentemente incluir también una dimensión de pr­
sión, y la utilición de toda la gama de psibilida­ testa contra la contrbución al mantenimiento del
des que resultan de esta trnsformación, es indis­ oren que parce caracterizar al libro. En la segun­
pensable que los detenidos la surtan de una justi­ da categoría podraos clasifcar los usos cultura­
fcación: la cooperación con la institución que pae­ les "clandestinos": el contenido del libro no es
c ser una condición de la utilización de recursos negado, su valor simbólico es incluso explícitamen­
culturales no constituye nunca una adhesión a los te reconocido, puesto que constituye el sopore de
objetivos ofciales na reinserción) u ofciosos na ges­ su destucción misma.
tión de tensiones) de la organización. sino un medio
camufado de recobrar una autonomía relativa
'Jugado un juego" con los dispositivos institucio­
nales, y particularmente sacando parido de la ofer­ Los 'ugars .. Investldos
ta cultural para cambiar las condiciones de l
comunicación ente los detenidos e el interor de Ls condiciones de acceso a libro son muy
la prsión. diversas. L que a continuación comentamos se
refere esencialmente a las bibliotecas de libre
acceso, que penniten a los detenidos prmane­
cer en un espacio que se aproxma a un lugar
El libr CO O objeto de letura pública "orinaro". Comen os pr
describir la posición de bibliotecaro. Nadie cre
Pr oposición con otas categoras de objetos, los verdaderamente que el detenido bibliotecaro sea
libros y el rsto de materales impresos consttuyen un verdadero bibliotecaro: ni los agentes de la
un elemento familiar en la vida carcelaria, aunque institución, ni los detenidos mismos susrbira
su uso y su cirulación estén limitados a una mino­ esta fcción. Nadie intenta hacerlo creer.
ría de detenidos. Ls transformaciones de las con­ Cualquiera que sea la naturaleza del espacio
diciones de vida en prsión han tenido efectos sobr considerado (celdas sumamente arregladas o
las funciones "clandestinas" regularente adjudi­ salas explícitamente concebidas para ser un
cadas al libr desde que la condena en prisión se lugar de sociabilidad en tomo al libro), el biblio­
ha constituido bajo su forma modera. En un con­ tecario asume su ppel. como una alterativa a
teto en el que los detenidos tenían un derecho confamiento en la celda. El detenido en este
muy limitado a la paabra, el objeto-libr estaba puesto tiene también la posibilidad de sostener
muy a menudo investido de una fnción de protes­ con las diferentes escalas de la administración
ta, en la meida en la que podía serr de sopore un tipo de relación que se apaa del esquema
para pqueños textos, mensajes o insultos. Esta organizativo habitual de las interacciones entre
práctica es poco freuente hoy día, pero no ha los detenidos y el personal: él detenta una capa­
desaparecido totalmente. En cierta manera, cidad superior de iforar y de ser inforado
podramos decir que la rlativ banalizaclón del sobre la situación de la prsión. No es pues
libro en el interior de la prisión ha tendido a dismi­ eo que el rol de consejero en matera de
nuir esta dimensión simbólica específca. Má lectura que el bibliotecaro puede ejerer apa
EDUCACION y BIBLIOTECA - 85, 1997 16 1
cII

SERVICIOS BIBUOTECARIOS EN LS PRISIONES
m bien como u diensión sd de l sr disoiada del nivel esola del conjunto de la
actividad. pblación reclusa. Hemos evauado en más de
un 60 el número de detenidos que no han Es pr ello que la bibliotea es siempre ot
cosa que u biblioteca en prsión. Un buen fnalizado los estudios prmaos. L tasa de ile­
número de detendos pasan pr ella sin echar tsmo es notablemente más elevada que en la
pblación general (6). L lectura, al menos bajo u ojeada sobre los libros. En las bibliotecas
con acceso directo, paricularente en el centr su fora "legtma", es una práctca minortara
de detención, la biblioteca se convere en un en prsión.
Dadas las ctersticas sioulturles de la luga de soiablldad privilegado, en el seno del
cual el ambiente libresco no es más que un población cacelaria y la naturalez misma de la
telón de fondo que los detenidos no necesaria­ situación de detención (es imposible imagna un
consenso sobre los fnes de la institución entre mente perciben. Ocurre que los detenidos Juega
sus diferentes protaonistas), sería vano querer a las caras en este espacio. L atmósfera par­
cular que caracter la defición social domi­ aspirar a un funcionamiento "normal" de la
nante de la biblioteca (conversación suave, dis­ biblioteca, máme siendo perfectamente com­
prensible que los gestores pretendan evita que erección en los desplazamientos, cama ... ), no
tene lugar en l bibliotecas de acceso directo se llegue a una situación de desación generali­
que hemos visitado: el nivel sonoro de las con­ zda del uso. Considerar que podemos conseguir
versaciones puede ser elevado, se ven compra­ de los detenidos forar lectores "convencionales"
mentos ostentosos pr pare de ciertos deteni­ es sin duda esper mucho de la acción cultu­
dos. Vienen a buscar a la biblioteca algo distinto ral. Una situación de este tipo es perfectamente
inconcebible, incluso en el mundo libre. En a contacto con los libros. El desvío pe ente
del que la biblioteca es objeto, aún cuado las cambio, el aumento de la oferta cultura en el
condiciones de acceso son severamente restring­ medio cacelaio produce efectos que no deb­
mos dejar nunca de constatar. El uso irónico o das. da argumentos a los viglantes que ven en
l oferta "libre" de la lectura una fente de per­ escéptico de los equipamientos. pr pare del
turbación. Enfrentados a ese problema, los res­ detenido, impide pensar que encontraremos fe­
pnsables de sercios socioculturales intentan cuentemente el caso de conversión cultural con
acercar el fncionamiento de estos equipamien­ el que aún sueñan algunos mllltantes de la lec­
tos a los de las bibliotecas públicas, y restrngen tura en prsión, bibliotecaros en paricular. No
el acces a los detenidos provistos de caé de es necesario, sin embago concluir con que es
lector. El conjunto de la argumentación concer­ inútil continuar el esfuerzo de crecimiento de la
niente a la necesaria "profesionaación" de las oferta. "En materia de familiarización con la
bibliotecas abieras en prisión. (establecimiento cosa esrita, no hay pequeños provechos" escrib
de nor de espacio, interención de bibliote­ Jean-Claude Passeron (. Desde este punto de
cos profesionales, elaboración de una polítca vista, no hay apenas diferencia entre lo que
de creación y gestión de fondos) es inseparable our en prsión y lo que our en el eeror.
del intento pr eitar la excesiva banal1ción de
estos espacios y las amena que ésta implica • J-Ll fAI e dir de etuio e el EHES de M­
p el orden carcelao. slla y diretor de SHADYC. Hay qu detacar entre sus publlc­
Sria fácil objeta a nuestro análisis el hecho de done Le phllosphe de la Rpubllque. Pas. Edltlons Mlnult,
qe una rápida obseración del comprtaiento 198. y Llre e prisn, un étude sooqu, Pas, Edltlo du
de los usuarios en el interior de una biblioteca Ct Grge Ppldou, 195
pública en el mundo "libre", sobre todo cuando
está situada en un barrio "difcil", conduciría a ROA
conclusiones simUares. Es verdad que todo equ­
pamiento que ofrece gatuitamente espacios de (1) Ver Fa J.L.. (c F. Sld): L e pl U é s
siabilidad agradables y calientes es por def­ 1, P, Etlons du Centre Georges Pompldou. 195.
ción susceptible de atraer masivamente a u (2) Ver pcularmente Pr ot. M.: "Déllnquence et ste p ­
público para el que no estaba concebido. L tU au X slele". En: An E. 1975. l. p. 6.
lógica dominante de "cebo cultural" tiende a (3) CIe A2-0 "Fonctlonnement des blbllotheques e de­
hacer desaparecer las bareras de las institucio­ loppment de prtlque d leu d le établsents p­
nes para hacerlas más accesibles a un público tent" .
que, a no estar familiarido, s vuelve en cier­ (4) Fuente: E st su l I e ml -
t m era contra ella misma: la "desacrallz­ r. Milstr de l JuStlc, Dto de l'Attlon gée
ción" de los lugaes culturaes se está acompa­ e de I'equlpment. 191.
ñando de una creciente confusión en cuanto a (5) Et noión et tm d Er Gf, Al, Ne
la naturalez de su misión. Nos parece, sin York-Dubleday. 191.
embargo, que la situación carcelaria ofrece (6) Rppr annuel de l'Amilstto pntU 19. p. 15.
aspctos específcos a este rspecto. L cuestón (7 Ps n. J.C.: L mn st. L' esp l
de la lectura en prsión no puede eidentemente pp d mn n, P. Nat. 191, p. 34.
EDUCACION y BIBLIOTECA - 85, 1997 161
rttpic

¡Sé el primero en escribir un comentario!

13/1000 caracteres como máximo.