Ocho mil años de la Cuenca de Zacapú

De

Distintos especialistas contribuyen en este estudio interdisciplinario del medio ambiente antiguo de la cuenca lacustre de Zacapu, llevado a cabo de 1983 a 1986, en donde el objetivo principal fue realizar investigaciones arqueológicas sobre la ocupación y el entorno palustre lacustre de esta zona.


Publicado el : martes, 03 de junio de 2014
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EAN13 : 9782821846227
Número de páginas: 144
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Ocho mil años de la Cuenca de Zacapú

Evolución de los paisajes y primeros desmontes

Pierre Pétrequin (dir.)
  • Editor: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos
  • Año de edición: 1994
  • Publicación en OpenEdition Books: 3 junio 2014
  • Colección: Cuadernos de estudios michoacanos
  • ISBN electrónico: 9782821846227

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789686029406
  • Número de páginas: 144-[5]
 
Referencia electrónica

PÉTREQUIN, Pierre (dir.). Ocho mil años de la Cuenca de Zacapú: Evolución de los paisajes y primeros desmontes. Nueva edición [en línea]. Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1994 (generado el 12 junio 2014). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/2340>. ISBN: 9782821846227.

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© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1994

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Distintos especialistas contribuyen en este estudio interdisciplinario del medio ambiente antiguo de la cuenca lacustre de Zacapu, llevado a cabo de 1983 a 1986, en donde el objetivo principal fue realizar investigaciones arqueológicas sobre la ocupación y el entorno palustre lacustre de esta zona.

Índice
  1. A modo de agradecimiento

  2. Introducción

    Charlotte Arnauld, Patricia Carot y Marie-France Fauvet-Berthelot
    1. GEOGRAFIA
    2. CLIMATOLOGIA
    3. HIDROGRAFIA Y LIMNOLOGIA
    4. EDAFOLOGIA
    5. FLORA Y FAUNA
    6. FORMAS TRADICIONALES DE SUBSISTENCIA
    7. PRIMEROS TRABAJOS ARQUEOLOGICOS EN LAS LOMAS (1983-1986)
    8. BALANCE Y PREGUNTAS
    9. ESTUDIOS DEL MEDIO: DOCUMENTOS DISPONIBLES
    10. AGRADECIMIENTOS
  3. Capítulo I. De un medio ambiental al otro: La elección de una metodología para el Proyecto Michoacán II

    Michel Magny, Pierre Pétrequin y Hervé Richard
    1. DE UN MEDIO AMBIENTAL AL OTRO: LA CUENCA DE ZACAPU
    2. LAS LOMAS, SINTESIS DE UN PAISAJE VOLCANICO LACUSTRE Y ANTROPICO
    3. ¿UNA SOLA COLUMNA DE REFERENCIA O UN TRANSECTO?
    4. ESPECIFICIDAD Y JERARQUIZACION DE LOS ANALISIS
    5. LA TRANSPARENCIA DE LOS RAZONAMIENTOS
  1. Capítulo II. Los sondeos y la estratigrafía: del vulcanismo a la influencia antropica en las Lomas

    Pierre Pétrequin y Hervé Richard
  2. Capítulo III. Granulometría y dosificación de la materia orgánica del sondeo 1

    Roselyne Lamy au Rousseau
  3. Capítulo IV. Fechamiento por radiocarbono

    María Magdalena de los Ríos Paredes
    1. ANTECEDENTES DEL LABORATORIO
    2. EQUIPO EMPLEADO
    3. DETALLES TECNICOS EN LA DETERMINACION DEL 14C
    4. MANEJO DE LAS MUESTRAS PARA PRESERVACION DE SU INFORMACION
    5. DESCRIPCION DEL PROCESO Y TECNICAS DE FECHAMIENTO EMPLEADAS
    6. RESULTADOS
    7. DESCRIPCION MATEMATICA DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS PARA LOS TRES PUNTOS Y SU INTERRELACION
    8. TASA DE SEDIMENTACION
  4. Capítulo V. Análisis de susceptibilidad magnética: Punto 1 - ciénega

    María Susana Xelhuantzi-López
    1. INTRODUCCION
    2. OBTENCION DEL MATERIAL
    3. RESULTADOS
  5. Capítulo VI. Estudio palinológico de cuatro sitios ubicados en la cuenca de Zacapu: fondo de la ciénega, contacto Lomas-ciénega, pantano interno y Loma Alta

    María Susana Xelhuantzi-López
  6. Capítulo VII. Estudio de las semillas: Punto 2 (contacto Lomas-ciénega) y Punto 4 (pantano interno)

  1. María Susana Xelhuantzi-López
  2. Capítulo VIII. Estudios de diatomeas de la cuenca de Zacapu, Michoacán: Punto 1 y Punto 4

    Sarah Metcalfe
    1. LAS DIATOMEAS EN LA RECONSTRUCCIÓN PALEOAMBIENTAL
    2. SITIOS DE ESTUDIO Y RESULTADOS
    3. SINTESIS Y CONCLUSIONES
  3. Capítulo IX. La fauna

    Oscar J. Polaco
    1. ANALISIS DE CONJUNTO
    2. ANÁLISIS MALACOLOGICO
    3. VERTEBRADOS
  4. 8 000 Años de la cuenca de Zacapu. Evolución de los paisajes y primeros desmontes

    Charlotte Arnauld, Patricia Carot, Marie-France Fauvet-Berthelot, Michel Magny, Sarah Metcalfe, Pierre Pétrequin, Oscar J. Polaco, Hervé Richard, María Magdalena de los Ríos Paredes y Susana Xelhuantzi
    1. Resumen sintético
  5. Résumé de synthèse

    1. LE CHOIX DES COLONNES STRATIGRAPHIQUES
    2. LA PHASE A DU GRAND MARAIS DE ZACAPU AVANT LE VIe MILLENAIRE AV. J.-C.
    3. LA PHASE B ET LA MISE EN PLACE DES LOMAS AU VIe MILLENAIRE AV. J.-C.
    4. LA PHASE C ET LE RETABLISSEMENT DE L'EQUILIBRE SEDIMENT AIRE AU Ve MILLENAIRE AV. J.-C.
    5. LA PHASE D ET L'ABAISSEMENT MAXIMAL DU PLAN D'EAU AUX IVe ET IIIe MILLENAIRES AV. J.-C.
    6. LA PHASE E ET L'ANTHROPISATION DU MILIEU AUX IIe ET Ier MILLENAIRES AV. J.-C.
    7. L'ENVIRONNEMENT DES LOMAS AU Ier MILLENAIRE AV. J.-C.
  6. Synthesis abstract

    1. CHOICE OF STRATIGRAPHIC COLUMNS
    2. PHASE A OF THE GREAT MARSH OF ZACAPU, BEFORE THE 6TH MILLENNIUM B.C.
    3. PHASE B, THE DEVELOPMENT OF THE LOMAS DURING THE 6TH MILLENNIUM B.C.
    4. PHASE C THE REESTABLISHMENT OF STABILITY IN THE 5th MILLENNIUM B.C.
    1. PHASE D LOWEST WATER LEVEL IN THE 4th AND 3rd MILLENNIA B.C.
    2. PHASE E AND HUMAN IMPACT ON THE ENVIRONMENT IN THE 1st AND 2nd MILLENNIA B.C.
    3. THE ENVIRONMENT OF THE LOMAS IN THE LAST 1000 YEARS B.C.
  1. Indice de cuadros

  2. Indice de ilustraciones

  3. Illustraciones

A modo de agradecimiento

1Es éste un libro felizmente terminado. Y por lo tanto, para el lector que lo tiene entre sus manos, un libro sin más historia que la que pretende contar. Pero todos nosotros, autores, coordinadores, editores, sabemos que representó una larga aventura; complicada ésta por la riqueza misma que genera la interdisciplinaridad. Difícil porque originalmente el libro fue escrito en tres idiomas y trata además de temas especializados. Hay aquí muchas deudas que saldar: la que tenemos con Dominique Michelet, quien generosamente ofreció su tiempo para ayudarnos; una más, con todo el equipo de ediciones (de ellos nunca logré agotar la paciencia con mis impaciencias...).

2En fin, en el libro cristalizaron otros esfuerzos: los de Charlotte Arnauld, Patricia Carot, Marie-France Fauvet-Berthelot y un largo etcétera.

3El Editor

Introducción

Charlotte Arnauld, Patricia Carot y Marie-France Fauvet-Berthelot

***

1Estas líneas introducen el estudio interdisciplinario del medio ambiente antiguo de la cuenca lacustre de Zacapu, estudio que fue llevado a cabo entre 1988 y 1991, después de la realización de una primera serie de trabajos arqueológicos (1983-1986).

2México está atravesado de este a oeste por el Eje Neovolcánico, cinturón de altas tierras volcánicas de la época cuaternaria. A lo largo de ese eje, se extiende una serie de cuencas lacustres, entre las cuales se encuentran las de Chapala, Pátzcuaro, Cuitzeo y Zacapu, en el estado occidental de Michoacán (Fig. 1), y, en el centro, la mayor, la de México. Estas cuencas, de riberas fértiles, están situadas en medio de altas mesetas relativamente secas, y han constituido regiones extremadamente favorables al desarrollo de la agricultura sedentaria, cuyo elemento fundamental ha sido la domesticación del maíz (Zea mays); entre los milenios vi y iv a.C. Se considera que este proceso fue el punto de arranque de las grandes culturas mesoamericanas, que adquieren forma a partir del segundo milenio. De manera notable, la cuenca de México es la cuna de una larga secuencia de metrópolis, la primera de las cuales, Cuicuilco, se desarrolló hacia el final del Preclásico, a partir de 500 a.C; la segunda, Teotihuacan, alcanzó su apogeo en el Clásico, hacia 200-700 d.C; y, en el Postclásico, la tercera, Tenochtitlan, cae ante los ataques de Cortés, en 1521. Sobre el lago —desecado en su mayor parte— se extiende ahora la inmensa ciudad moderna de México, heredera directa de aquellas antiguas ciudades.

3A pesar de su gran importancia en la historia cultural de Mesoamérica, las cuencas lacustres del Eje Neovolcánico —con excepción, por supuesto, de la que ocupa la capital— no han sido objeto de grandes investigaciones arqueológicas sino más bien de programas monodisciplinarios o pluridis-ciplinarios puntuales, relacionados con las investigaciones cuaternaristas. Los primeros estudios palinológicos efectuados en México se llevaron a cabo en la cuenca lacustre de Pátzcuaro, Michoacán, en los años cuarenta (Deevey 1943-1944); pero después de estos trabajos pioneros fueron sobre todo etnólogos mexicanos y norteamericanos los que se interesaron por ese estado del Occidente. Pocas investigaciones arqueológicas se habían realizado cuando el cemca decidió concretar una proposición del Instituto Nacional de Antropología e Historia y emprender una investigación a largo plazo en esta entidad. El Proyecto Michoacán (etapa I) se formuló en 1983 y las primeras prospecciones comenzaron el mismo año, en la parte norte del estado, no lejos de Pátzcuaro, en la región de la cuenca lacustre de Zacapu, drenada desde 1900.

4En Michoacán, la evolución cultural de las cuencas lacustres es relativamente paralela a la de la cuenca de México, pero no tan bien conocida y probablemente más tardía. Durante los siglos anteriores a la Conquista, el Estado Tarasco, o purhépecha, cuya última capital es Tzintzuntzan, se desarrolló alrededor de Zacapu y, luego, Pátzcuaro, mientras tomaba fuerza la gran confederación mexicana de la cuenca central. A principios del siglo xvi, los ejércitos tarascos nunca habían sido vencidos por los de la Triple Alianza. La potencia purhépecha tenía su fundamento y origen en una simbiosis ecológica y económica implantada, desde hacía siglos, en las dos cuencas lacustres de Pátzcuaro y Zacapu, según estructuras sociopolíticas, que habían llegado a ser muy coercitivas en los últimos siglos anteriores a la Conquista. Vario estudios etnohistóricos han documentado esta simbiosis (Gorenstein y Pollard 1983), cuyos procesos y estructuras permanecen, sin embargo, ampliamente desconocidos.

* Niederberger 1987 (Fig. 187).
Cuadro cronológico del México Central y del norte de Michoacán (Zacapu).

Figura 1 - Noroccidente de Michoacán, entre la Sierra Tarasca, al sur, y la depresión del río herma, al norte. La región del Proyecto Michoacán abarca tres zonas, de las cuales la “zona lago” corresponde a la cuenca lacustre occidental de Zacapu, que incluye las Lomas.

5Poco se sabe de las culturas pretarascas que se desarrollaron en las cuencas lacustres de Michoacán, tan limitadas han sido las investigaciones arqueológicas en el Occidente mexicano (véase Michelet 1992). Los conocimientos no sobrepasan generalmente la definición de complejos culturales, cuya ubicación cronológica y espacial no es todavía definitiva.

6La cuenca de Zacapu se halla mencionada varias veces en la celebérrima Relación deMichoacán —conjunto de relatos dictados hacia 1540 a un religioso español por uno o varios miembros de la élite tarasca. Según esta fuente, Zacapu es el lugar que presenció los primeros episodios de la formación del Estado Tarasco, antes de la fundación de las grandes capitales en la cuenca vecina, la de Pátzcuaro. De menor importancia, Zacapu era un centro religioso y poblacional, y estaba situado al borde del lago y del malpaís, la gran meseta de lavas volcánicas que domina la orilla oeste. Los primeros españoles llegaron allí en 1524, donde, posteriormente, practicaron la reducción de las poblaciones dispersadas por la cuenca. La actual ciudad de Zacapu está situada en el lugar del asentamiento prehispánico, aunque un poco más cerca de la ribera, y estaba así exactamente en contacto con cuatro medios naturales muy contrastados (Fig. 1): el malpaís, la vertiente suroeste de la cuenca, el lago y la gran avanzada de las Lomas, al fondo de la cuenca (para una historia de los paisajes de Zacapu, véanse Reyes y Gougeon 1991).

7El malpaís reagrupo a una gran parte de la población postclásica de la cuenca, supuestamente por razones de orden político y militar; zona de derrame de lavas ruiniformes de donde emergen conos volcánicos, es un lugar de rocas, y hacia el interior, de bosques (pinos y encinos). La vertiente suroeste es una larga pendiente, cuyo desnivel alcanza los 1 000 m, desde la ribera de las aguas (1 980 m aprox.) hasta las cimas de la Sierra Tarasca, que culminan a más de 3 000 m; aquí, bosques mixtos de pinos y encinos dominan los campos de cultivo existentes desde la época clásica, y arreglados en terrazas con largos muros de contención. Abajo, el lago no era —antes de su desecación, a principios de siglo— más que un vasto pantano, “la ciénega de Zacapu”, de la que subsiste el nombre. Según nuestros informantes, se circulaba en él en canoas, a través de canales mantenidos abiertos entre una vegetación acuática extremadamente densa. Sin embargo, Zacapu se encuentra a la orilla de una pequeña extensión de agua, directamente alimentada por el gran manantial del malpaís que brota de las lavas; lleva el nombre de “Laguna de Zacapu”, tiene una profundidad de 14 m y queda unos cuantos metros por encima del nivel de la ciénega. Desde Zacapu, se iba en canoa hasta la isla de Tarejero, a la que también se podía acceder, casi enteramente a pie enjuto, por las Lomas.

8Las Lomas formaban una gran península de tierras bajas que apenas emergían unos diez metros por encima del nivel de los pantanos. Según antiguos testimonios, esas tierras estaban cultivadas en el siglo xvi, así como a finales del siglo xix, cuando los hermanos Noriega, empresarios españoles, que disponían de fuertes créditos, instalaron allí las construcciones de su hacienda Cantabria, después de haber logrado drenar la ciénega. Entre 1900 y 1910, la forma de vida de los tarascos de las riberas y de las islas cambió radicalmente, así como los paisajes palustres y lacustres.

9En esta península de las Lomas de Zacapu (existen otras lomas en la ciénega) fue donde decidimos comenzar las exploraciones arqueológicas consagradas a la cuenca occidental de Zacapu. Intentaremos aquí evocar brevemente esos trabajos y, sobre todo, presentar las preguntas que suscitaron, ya que son el origen de la investigación de que trata este volumen. Pero conviene esbozar antes, por medio de sus principales componentes, una descripción del medio de las Lomas de la cuenca de Zacapu.

GEOGRAFIA

10Recientemente, se han publicado diferentes estudios sobre la geomorfologia, el vulcanismo, la vegetación de la cuenca de Zacapu (Demant, Labat, Tricart 1992), así como una descripción sintética del medio de las Lomas en la cuenca occidental (Arnauld et al. 1993); así pues, remitimos, para más detalles, a estas publicaciones.

11La cuenca de Zacapu abarca una superficie de 335 km2, de los que 261 están ocupados por los sedimentos lacustres (Metcalfe 1988: 251). Es de origen volcánico y el endorreismo relativo que la caracteriza está también vinculado al vulcanismo local. El río Angulo la drena con dificultad y, pasando por el exutorio de Villa Jiménez, al noroeste

12Desde el punto de vista topográfico, la Sierra Tarasca culmina localmente a los 3 365 m de altitud en el cerro Tecolote, al suroeste, y a los 3 100 m en el cerro Tule, al oeste de Zacapu. Entre el Tule y la antigua ribera oeste se extiende el mal-país que domina a la cuenca desde sus 100 a 200 m de altura. Al norte del malpaís, los relieves de la sierra de Caurio bajan y se abren en múltiples pequeñas depresiones. Al noroeste, el cerro Brinco del Diablo campea sobre el exutorio de Villa Jiménez, a 2 540 m de altitud.

(Fig. 2) la conecta con la depresión del río Lerma, ese inmenso eje de drenaje que cruza, de este a oeste, el México occidental, al norte del Eje Neo-volcánico.

13Las altitudes de la cubeta lacustre occidental fluctúan alrededor de la cota 1 980 m. Los sectores ribereños bajan en suave pendiente hacia la ciénega en una anchura que varía de 1 a 4 km. En la parte noroeste de la cuenca, se agrupan varias islas y penínsulas de formas muy recortadas, que están situadas frente a Villa Jiménez: se trata de eminencias rocosas de suelos muy erosionados, que no alcanzan más de 40 ó 50 m de alto sobre el fondo de la cuenca. De ellas se diferencia notablemente el sector llamado las Lomas.

Figura 2 - La cuenca lacustre de Zacapu, Michoacán (mapas cetenal a escala 1/50 000).

14En este sector, una gran plataforma ribereña, exondada antiguamente, baja en suave pendiente durante 5 km, desde la cota 2 020 m hasta cerca del centro de la cuenca lacustre, en la que penetra profundamente. Su superficie, de una forma vagamente circular, es del orden de 20 km2. El relieve es ligeramente ondulado, desprovisto de afloramientos rocosos más allá de los últimos derrames orientales del malpaís. La plataforma se eleva a 10 m justo sobre los fondos circundantes, en su punto más alto, es decir la grupa o loma central llamada Loma Alta (1 989 m).

15Según el mapa que trazaron, en 1897, los autores del proyecto de desecación de la ciénega, las Lomas parecían estar constituidas, inmediatamente antes del drenaje, por una gran avanzada triangular de la ribera, donde se encuentra el actual pueblo de Jauja, y más allá en la ciénega por una docena de lenguas de tierra, o grandes “lomas” agrupadas en el norte y el sur, así como por pequeñas “lomas”, recortadas, en la parte sur, por el antiguo curso del río Angulo, ahora canalizado.

16En 1893, Agustín Pérez publicó un informe en el que describía la ciénega y las Lomas (citado en Noriega y Noriega 1923: 7).

Su profundidad alcanza en su mayor hondura a 14 metros (Laguna de Zacapu) y en otras partes irregularmente va disminuyendo a 6, 4, 3 y 1 que es en los puntos inmediatos a la orilla. En el centro se encuentran pequeñas porciones de tierra firme que se utilizan en labores de maíz, cuyos islotes no llegan a ser inundados por las aguas, sin embargo de no estar a mucha altura.

17Actualmente, el canal principal da vuelta a las Lomas al sur y al este, pero anteriormente, el río Angulo divagaba más o menos libremente en medio de las Lomas. Las fotos aéreas, incluso el mapa de 1897 demuestran claramente que ha cambiado de lecho en varias ocasiones, lo que explicaría en parte la configuración de las Lomas.

18Las características geológicas de la cubeta lacustre están determinadas por su pertenencia al Eje Neovolcánico (Demant 1978, 1981). Estratigráfica-mente, se suceden las lavas neógenas, de las que no se observan más que algunos afloramientos, cenizas volcánicas, formaciones aluviales y, finalmente, las turbas y depósitos lacustres de la ciénega propiamente dicha. En esta última y en las orillas Metcalfe y Harrison han descrito diatomitas lacustres intercaladas entre arenas, turbas orgánicas y depósitos coluviales y aluviales arcillosos (1984). En las Lomas, las formaciones arcillosas, de color gris a café claro u oscuro, son esencialmente resultado de la alteración local de las diatomitas-cineritas lacustres subyacentes, en condiciones de submersión. Sin embargo, no hay que excluir las aportaciones coluviales adicionales, procedentes de las riberas del oeste. Las diatomitas-cineritas subyacentes están intercaladas con delgados estratos y lentejones de cenizas volcánicas grises o negras, en una estratificación a menudo compleja, “desordenada” y rota por múltiples microfallas.

Figura 3 - Plano de la ciénega de Zaca-pu, Michoacán, 1897. Este plano lo trazó antes del drenaje el ingeniero Ruiz de Velasco, autor del proyecto de drenaje para D.E. Noriega. Nosotros hemos añadido los manantiales.
El deslinde o perímetro de la ciénega corresponde a los puntos de estación operados por Ruiz de Velasco en 1897, quien marcó así los límites exteriores de los pantanos que se habían de drenar; sin embargo, no dio ninguna cota de altitud snm. Casi todos los canales aquí señalados se han abierto efectivamente y drenan, aún en la actualidad, el fondo de la cuenca.

19En las formaciones arcillosas superiores es donde se encuentran todos los depósitos y vestigios antrópicos. La tectónica vinculada con el vulcanismo regional parece aún activa y se han localizado en las Lomas diversas fallas de una longitud de varias decenas de metros.

CLIMATOLOGIA

20En la cuenca, el clima es templado, moderadamente húmedo, con lluvias de verano (sistema Köppen: CWba, C(w2)w, C(wl)w). Labat lo define como bioclima tropical de temporada seca media-larga, con dos variantes: la del sur de la cuenca, que es un poco más fría que la del norte (11°-14°, en los meses más fríos, contra 14°-17°; Labat 1985; Bello González y Labat 1987). En la estación de Zacapu, la temperatura media anual es de 16°4; la mínima extrema es de 5o bajo cero, en enero, y la máxima extrema de 37°, en abril (sarh 1983).

21Las precipitaciones anuales están comprendidas entre 700 y 1 000 mm, con una mínima de 433 mm en 1945, y una máxima de 1 300 mm, en 1967, año de la última gran inundación en la ciénega. Hay lluvias de mayo a octubre, con una máxima en junio-julio; 50% del total anual cae entre junio y septiembre. La temporada seca dura 7 meses. La evaporación total mensual es de 1 829.10 mm (sarh 1983). Una de las características más importantes del clima local es la frecuencia de las heladas: 35 días de helada al año como promedio, repartidos entre octubre y marzo (en 1986, heló entre el 20 y el 23 de marzo). Los cultivos actuales de la ciénega y de las Lomas están particularmente expuestos a las heladas.

22Los vientos dominantes soplan del suroeste, salvo en enero y febrero, meses durante los cuales se vuelven al noreste.

HIDROGRAFIA Y LIMNOLOGIA

23La cuenca de Zacapu pertenece al sistema de drenaje del río Lerma. En sus vertientes, la extensión de las rocas volcánicas en las que el agua se infiltra fácilmente limita el drenaje superficial perenne. Una de las pocas corrientes de agua es el río Angulo, que tiene su manantial en el mismo Zacapu, en la laguna. Este manantial tiene un caudal de 2 000 litros por segundo (Blásquez y Lozano 1946: 32), mientras que otros manantiales menos abundantes existen también en la base oriental de las lavas del malpaís, así como en las antiguas riberas e islas (Fig. 3). Hay fuentes termales en Ta-rejero, Bellas Fuentes y Cortijo Nuevo. Teniendo en cuenta la abundante alimentación de la ciénega, resulta difícil admitir la hipótesis de un endorreis-mo total antes de la apertura artificial del exutorio de Villa Jiménez.

24El fondo de la cuenca se sitúa actualmente a 1 975 m snm (mapa 1316-C-11/C13, Secretaría de Recursos Hidráulicos, 1964; pero las cotas de altitud snm de este mapa son de 2 a 6 m inferiores a las del mapa cetenal E14-A11, 1981; además, la subsidencia de unos 2 m, desde 1900, situaría el fondo a 1 977 m antes del drenaje). Según el estudio de las diferentes cartografías disponibles, el deslinde (o antigua orilla) de la ciénega en 1897 (Fig. 3) podría corresponder a las cotas 1978-1980 m del mapa —sarh 1964. La profundidad máxima del agua en la ciénega habría sido, por lo tanto, de 3 m (1 978-1 975 m) a 5 m (1 980-1 985 m). El exutorio ha sido demasiado modificado por el hombre desde 1900 para que sea posible determinar su altitud exacta, relativamente al fondo de la ciénega, antes de su apertura. Lo más probable es que ese drenaje natural no tuviera condiciones para estabilizar efectivamente el nivel de los pantanos, que variaba, por tanto, en función de la abundancia de las lluvias.

25El pequeño lago llamado la “Laguna de Zacapu”, situado al norte de la ciudad, justo al pie del malpaís, forma en realidad una subcuenca interior, situada a 2-4 m por encima de la ciénega. La laguna está en plena fase de eutrofización desde por lo menos el siglo xix, y sobre todo desde la ampliación de la ciudad de Zacapu, hacia el sur y el oeste de las riberas. Sin embargo, el análisis de los sedimentos lacustres anteriores a esa última fase indica condiciones lacustres relativamente estables: pocas aportaciones alóctonas y una considerable producción de especies de diatomeas, características de un pantano abierto, relativamente profundo, que no ha sufrido fluctuaciones importantes durante los cuatro últimos milenios, con excepción de un episodio de aguas bajas, hacia 1000 a.P. (Metcalfe, comunicación personal.) Estos conjuntos de diatomeas son específicos de la laguna y no existen en los sedimentos de la ciénega, lo que confirma que las condiciones limnológicas eran diferentes en el pequeño lago y en los pantanos.

26La estabilidad del nivel del agua de la laguna habría podido favorecer la práctica de sistemas de cultivos intensivos del tipo chinampa, más ahí que en la ciénega. El hombre invertía en tales sistemas, sólo cuando no lo amenazaban fluctuaciones importantes (Niederberger 1987: 82). Efectivamente, existen cultivos en chinampas completamente característicos, hoy en día en explotación, en torno a la pequeña cuenca del gran manantial de Zacapu, al suroeste de la laguna.

EDAFOLOGIA

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