Migración internacional, crisis agrícola y transformaciones culturales en la región central de Veracruz

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El presente texto nos ofrece un acercamiento al estudio del reciente proceso migratorio transnacional en el que se insertan los pobladores rurales de la región central del estado de Veracruz. Combina la perspectiva histórica, la antropológica y la sociológica, logrando así una visión profunda de esta experiencia regional de los actuales desplazamientos poblacionales. A partir de una mirada socioantropológica sobre un conjunto de localidades de la zona cañero-cafetalera del centro de la entidad, los autores revelan las transformaciones que experimentan estas poblaciones rurales como resultado de la experiencia migratoria reciente. El texto se asienta sobre una caracterización sociohistórica de las localidades elegidas, enfatizando en dos ejes: la cultura campesina regional y las características socioculturales de la familia y las relaciones de género. De esta manera, a partir de las vivencias cotidianas de los pobladores de la región, expresadas a través de su narrativa, el texto nos ofrece una visión profunda de los cambios que se viven en esta región, como resultado de la flexibilización de los merca-dos internacionales de trabajo y de los procesos de globalización capitalista.


Publicado el : miércoles, 24 de abril de 2013
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Licencia: Todos los derechos reservados
EAN13 : 9782821827745
Número de páginas: 231
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Migración internacional, crisis agrícola y transformaciones culturales en la región central de Veracruz

Rosío Córdova Plaza, Cristina Núñez Madrazo y David Skerritt Gardner (dir.)
  • Editor : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, Plaza y Valdés, Universidad de Veracruz, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
  • Año de edición : 2008
  • Publicación en OpenEdition Books : 24 abril 2013
  • Colección : Geografía, Sociología y Ciencias Políticas
  • ISBN electrónico : 9782821827745

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Referencia electrónica

CÓRDOVA PLAZA, Rosío (dir.) ; NÚÑEZ MADRAZO, Cristina (dir.) ; y SKERRITT GARDNER, David (dir.). Migración internacional, crisis agrícola y transformaciones culturales en la región central de Veracruz. Nueva edición [en línea]. Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2008 (generado el 09 noviembre 2013). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/490>. ISBN: 9782821827745.

Edición impresa:
  • ISBN : 9786074020151
  • Número de páginas : 231

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2008

Condiciones de uso:
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El presente texto nos ofrece un acercamiento al estudio del reciente proceso migratorio transnacional en el que se insertan los pobladores rurales de la región central del estado de Veracruz. Combina la perspectiva histórica, la antropológica y la sociológica, logrando así una visión profunda de esta experiencia regional de los actuales desplazamientos poblacionales. A partir de una mirada socioantropológica sobre un conjunto de localidades de la zona cañero-cafetalera del centro de la entidad, los autores revelan las transformaciones que experimentan estas poblaciones rurales como resultado de la experiencia migratoria reciente. El texto se asienta sobre una caracterización sociohistórica de las localidades elegidas, enfatizando en dos ejes: la cultura campesina regional y las características socioculturales de la familia y las relaciones de género. De esta manera, a partir de las vivencias cotidianas de los pobladores de la región, expresadas a través de su narrativa, el texto nos ofrece una visión profunda de los cambios que se viven en esta región, como resultado de la flexibilización de los merca-dos internacionales de trabajo y de los procesos de globalización capitalista.

Índice
  1. Introducción

    1. Veracruz: viejas y nuevas migraciones
    2. Estrategia metodológica
    3. Estructura del libro
    4. Agradecimientos
  2. 1. Region, Crisis y comunidad

    1. La conformación de una región: el centro de Veracruz
    2. La plantación cañera y cafetalera en la región
    3. La población en las localidades de estudio
    4. El perfil sociodemográfico del migrante veracruzaño
    5. Una recapitulación sobre las localidades
  3. 2. El proceso migratorio en la región

    1. Los primeros migrantes y la formación de las redes sociales
    2. La experiencia migratoria de Monte Blanco
    3. Los efectos de la calidad migratoria indocumentada
    4. Los motivos, la decisión y el costo del viaje
  4. 3. Transformación de la cultura campesina regiónal: vida transnacional, remesas y cultura de la migración

    1. Viviendo aquí y allá
    2. Nutriendo la vida transnacional: las remesas socioculturales
    3. Patrones de consumo en las sociedades locales
    4. Los nuevos parámetros de la distinción social en el ámbito local
    5. Tierra y trabajo agrícola: las paradojas de la migración actual
    6. Hacia una cultura de la migración
  5. 4. Transformaciones en los grupos domésticos en el contexto de la migracion internacional

    1. Los grupos domésticos: una interpretación
    2. Sistema de parentesco y grupos domésticos en la región: los escenarios tradicionales
    3. La familia ante la migración internacional: los escenarios en transformación
    4. Transformaciones en los patrones de parentesco en las familias de migrantes
    5. Regresos, rupturas, infidelidades y reconstitución de familias: los escenarios posteriores
    6. La migración femenina: solteras, “fracasadas” y casadas
    7. Recapitulación: el futuro de las familias transnacionales
  6. Reflexiones finales

  7. Bibliografía

  8. Anexo

Introducción

Como en 98, 99, empezaron a Ilegar bastantes veracruzanos. Por eso la última vez que fui a México fui a conocer Veracruz, porque muchos que trabajan con nosotros de ahí son y fui a los ranchos de ellos, de mucha gente que vive aquí. Que Cuitláhuac, que Yanga, que Córdoba... todo eso ahí anduvimos.

(Doña Mary, guanajuatense dueña de una tienda de productos mexicanos en New Berry, Carolina del Sur)

1Este libro intenta acercar al lector a la problemática que representa la migración internacional desde la región central de Veracruz hacia Estados Unidos. Desde diversas miradas se configura un mosaico donde se articulan las distintas facetas de un proceso de gran complejidad, el cual impacta todos los ámbitos de la vida social de amplios sectores de la población nacional.

2En la actualidad, abordar la migración de trabajadores mexicanos a Estados Unidos es hacer alusión a un fenómeno sin precedentes en términos de magnitudes territoriales y numéricas de todo tipo en nuestro país, que lo hacen merecedor de la atención de la sociedad en su conjunto. Aunque su velocidad y dinamismo complica la labor de establecer con precisión las variadas dimensiones que comporta, resulta imperativo atender las múltiples problemáticas que afectan a las personas que se quedan y a las que se van, así como los dilemas que presenta para la elaboración de políticas públicas.

3En primer término, la migración abarca toda la geografía de ambos estados nationales: hombres y mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas, desde los pueblos más remotos hasta las grandes ciudades de todas las regiones y grupos étnicos de México, están emprendiendo masivamente el camino hacia el “norte” en busca de mejores condiciones de vida. AsImismo, pueden ser halládos tanto en los lugares de destino tradicionales de la union americana, como California, Illinois y Texas, hasta los más remotos, como los estados de Washington y Alaska (Marcelli y Cornelius, 2001). Ya en el año 2004, el Consejo Nacional de Población estimaba que la comunidad de origen mexicano en Estados Unidos ascendía a 27 millones, de los cuales aproximadamente 17 millones eran nacidos en ese país, con ascendencia mexicana, y 10 millones eran nacidos en México, quienes residían de forma tanto autorizada como no autorizada en ese país (Conapo, 2005:13). De tal manera, 4.5 por ciento de la población económicamente activa (pea) de la unión americana está conformada por inmigrantes mexicanos tanto regulares como irregulares (Conapo, 2005: 14).

4Por su parte, el Pew Hispanic Center considera que en marzo de 2005 existían 6.2 millones de migrantes indocumentados provenientes de México, lo que corresponde a 56 por ciento del total de población irregular en territorio estadounidense; y cuyo número, entre los años de 2000 y 2005, se había incrementado en alrededor de 1.5 millones, según estimaciones conservadoras (Passel, 2006:2). Sin embargo, de acuerdo con datos proporcionados por el Consejo Nacional de Población, entre 2000 y 2003, la migración laboral sumó cada año cerca de 400 mil personas más a los circuitos migratorios (Zúñiga et al., 2004), mientras que el mismo organismo estima que para 2007, ascendería a casí 560 mil (Conapo, 2006; La Jornada, 31/12/06). Asimismo, el número de aprehensiones de ciudadanos mexicanos que ingresaron a Estados Unidos de forma irregular ascendió a 1.2 millones en el año 2004, lo que representó un incremento de nueve por ciento con respecto al año anterior. Autoridades estadounidenses informaron que del número total de migrantes indocumentados aprehendidos en el país, 95 por ciento correspondió a ciudadanos mexicanos (cidh, 2004).

5Otro dato de enorme relevancia es el constante aumento en el monto de las remesas que llegan de Estados Unidos a México anualmente: para 2004 sumaba 16 mil 613 millones de dólares, mientras que en 2005 era de 20 035 mdd (Banco de México, 2007), lo que colocó al país como el segundo receptor mundial de remesas después de la India (The World Bank, 2007: 54); en 2006 totalizó 23 mil 54 millones de dólares (Banco de México, 2007) y representó la segunda fuente de divisas en importancia después del petróleo (La Jornada 01 /02/07). Por añadidura, según un estudio realizado por el Centro de Integración y Desarrollo de América del Norte de la Universidad de California, Los Ángeles (ucla), la contribución económica anual de los migrantes para ambas naciones supera a la del Tratado de Libre Comercio.1

6El volumen de estas cifras tiene, asimismo, un lado oscuro. Miles de millones de dólares son gastados en barreras fronterizas, estaciones migratorias fortificadas, equipo de vigilancia de alta tecnología y el reclutamiento de miles de agentes a la Patrulla Fronteriza2 Este cerco favorece la proliferación de grupos de traficantes de indocumentados y convierte a la trata de personas en la frontera en un negocio que rondaba los 8 mil millones de dólares en 2000 (Smith, 2000: 15). Con el incremento de las dificultades del cruce y del crimen organizado, crecen también las bandas de delincuentes y el número de abusos del que son víctimas los migrantes, sin que se tenga una idea aproximada de su magnitud (Alonso, 2005).

7Los cadáveres recobrados en el desierto, sin embargo, sí son contabilizados, aunque muchos de los muertos no sean jamás encontrados. Una estimation conservadora de las defunciones de migrantes mexicanos ocurridas entre 1995 y 2005 alcanza los 3 600 cadáveres (Nevins, 2006: 1) únicamente del lado estadounidense, pues no existe seguimiento alguno de los decesos ocurridos en territorio mexicano. Tan sólo en el año 2006 la cifra de muertos registrados se elevó a 426 (El Universal, 09/02/07).

8A ello hay que sumar el hecho de que México se ha convertido, asimismo en un lugar de tránsito de cientos de miles de migrantes centro y sudamericanos. Muchos de ellos logran cruzar la frontera e integrarse a la población oriunda de esa región que reside de manera ilegal en la Union Americana, la cual asciende al 22 por ciento del total de migrantes (Passel, 2006:2)

9Pero muchos otros son detenidos en nuestro país, donde sufren malos tratos, delitos, vejaciones y muerte (La Jornada, 03/03/05). Así, México se ha erigido en un obstáculo entre Centroamérica y Estados Unidos, y tan sólo en 2005 se detuvo a 232 mil indocumentados que intentaban atravesar el territorio nacional rumbo al país vecino del norte (inami, 2006).

10Por abrumador que parezca el panorama, esto no significa que se trate de un fenómeno único en la historia moderna. No tan alejado en el tiempo, en 1851, se efectuó el primer censo formai en Irlanda (inmediatamente después de la gran hambruna), durante el cual se calculó la pérdida de cerca del 30 por ciento de la población en diez años por el éxodo hacia América. Aunque este caso es más dramático que el de México, la conclusión a que llegó la comisión del censo es importante, pues ofrece una visión más coherente y humanitaria que la que campea en la actualidad:

El censo de 1851 reportó la perspectiva del gobierno respecto a que cuando el hambre y la peste golpean, el recurso de la emigratión es una ley natural, una ley a la que el gobierno sólo podría coadyuvar en su desenvolvimiento, pero nunca oponerse (Carroll, 2006: 98. La traducción es nuestra).

11Esta cita resalta la potencia de las fuerzas que expulsan a las poblaciones; si bien no se trata estrictamente de una hambruna en el caso de nuestro país —aunque el hambre pueda ser un elemento importante de motivation entre gran parte de la población—, ni mucho menos de la peste, la expectativa de una mejor calidad de vida tiene la misma fuerza arrolladora que la exhibida por el censo irlandés de 1851. De igual forma, el ejemplo, por extremo que parezca, sirve como una suerte de alerta para la comunidad científica, en especial (mas no exclusivamente), del área social, acerca de la necesidad de conocer el fenómeno de la migración aun cuando resulte difícil tratar de aprehenderlo. En el mejor de los casos, aun asumiendo la postura racional que el gobierno británico adoptó en Irlanda, no se puede asístir al proceso sin conocer los renglones donde esa asístencia se requiere y de qué manera.

12En el caso de México, esto se ha tornado un imperativo. Es evidente la imposibilidad de frenar estos flujos migratorios en la inteligencia de que son el resultado tanto de las nuevas tendencias y necesidades del llamado “modelo de acumulación flexible”, como del deterioro de las condiciones socioeconómicas en las que se reproduce la población nacional. Así, los trabajadores indocumentados provenientes de las Ilamadas “nuevas”regiones del país, responden a la creciente demanda de fuerza laboral de los mercados de trabajo estadounidenses para ocupar las posiciones más bajas en la industria alimenticia, textil, manufacturera o en los servicios. De tal manera, los nuevos migrantes procedentes de estas regiones se sitúan en el último escalón de un mercado de trabajo socialmente diferenciado, flexible, segmentado y polarizado. Al mismo tiempo, la ausencia de alternativas de empleo, en los niveles locales-regionales-nacionales, para la población rural y urbana mexicana, propiciada por las condiciones de la competencia del capital global, la apertura comercial y la política neoliberal, son el marco propicio para que la población rural —y la urbana, aunque en menor medida, pero de forma creciente— se integre a los circuitos de la migración al país del norte.

13Consecuentemente, la migración continua origina procesos asociados que permiten que ésta se convierta en una práctica social autosostenible e institucionalizada (Mines y Massey, 1985; Massey, 1987; Massey et al, 1991): una vez que comienza, las redes sociales entre los migrantes y sus comunidades se consolidan sustentando una dinámica creciente y masíva de emigración (Massey et al, 1991), lo cual, a su vez, genera que se haga accesible y que se convierta en una parte importante de las estrategias de subsistencia de las familias en ciertos momentos de su ciclo de vida. Al mismo tiempo, la migración impacta negativamente a las economías locales, debido a la creciente ausencia de fuerza de trabajo; así, la falta de oportunidades a nivel local contrasta con el éxito económico de los migrantes. De esta manera, la migración en las comunidades se generaliza y llega a permear no sólo las motivaciones, sino la totalidad de la vida de los individuos, las familias y las comunidades (Massey, 1987), se institucionaliza y se desarrolla la llamada “cultura de la migración” (Kandel y Massey, 2002: 981-982). Ello genera el establecimiento de localidades de migrantes, es decir, a medida que el comportamiento migratorio se expande a un número cada vez mayor de miembros de una comunidad, se contempla de manera creciente como una opción calculada y deseable, hasta llegar a convertirse en la norma (Kandel y Massey, 2002: 982). En este sentido, la migración puede ser entendida como un “hecho social total” (Mauss, 1971).3

14Ello puede derivar, a la larga, en la pérdida del llamado “bono demográfico”, que se refiere a la relación entre ciudadanos en edad económicamente activa y en edad pasíva, en donde la primera produce y la segunda consume. Al incrementarse el número de varones y mujeres emigrantes en plena capacidad productiva y consolidarse la tendencia a permanecer por periodos más prolongados en los lugares de destino, se pierde la riqueza que se requiere para sostener el consumo de niños y anciaños, a la par de la capacidad de ahorro e inversion de un país (Bartra, 2005).

15En el contexto de necesidades expandidas de reproducción del capitalismo actual, la emigración de trabaj adores mexicanos hacia Estados Unidos se ha extendido aceleradamente sobre nuevas regiones del centro y el sur del territorio nacional, entre las que destacan los estados de Puebla. Tlaxcala, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz.

Veracruz: viejas y nuevas migraciones

16Particularmente en el caso del estado de Veracruz, el deterioro de las actividades agropecuarias —presente ya desde fines de los setenta—, se agudizó de forma considerable a partir de la apertura comercial, el retiro de los subsidios estatales y la venta de las paraestatales en las dos últimas décadas del siglo pasado (Córdova, 2005; Núñez, 2005; Mestries, 2003; Skerritt, 2001). Estrechamente ligada a la crisis de la cafeticultura, la emigración de población de la entidad veracruzana hacia Estados Unidos comenzó a propagarse en la década de 1990. En los últimos quince años, el crecimiento de la corriente migratoria hacia la union americana se ha presentado de manera notablemente acelerada (Binford, 2003), lo cual parece ser una de las características centrales de la llamada “nueva migración” (Suárez-Orozco y Suárez-Orozco, 2001).

17Esto no significa, desde luego, que el estado se haya mostrado ajeno a los movimientos de poblaciones en el pasado. Desde larga data, la entidad ha sido la puerta de entrada al territorio nacional en el entendido de que “...Veracruz miraba al mar y el altiplaño era su traspatio” (Ortiz, en prensa:l), de donde se colige que resguardar el puerto de Veracruz era proteger la viabilidad del Estado nacional. Sin embargo, las características ofrecidas por los desplazamientos poblacionales que han tenido lugar en su territorio han respondido a una historia particular que ha configurado la realidad actual de la entidad. Si en algún momento de su historia Veracruz ha atestiguado todo tipo de invasíones e inmigraciones (véase Skerritt, 1995), el presente lo sitúa en un momento de despoblamiento masivo que dio comienzo, de manera silenciosa y poco reconocida, desde la década de los sesenta del siglo xx hacia destinos mayoritariamente nacionales. La situation actual, no obstante, lo ubica como una entidad de fuerte emigración internacional. Examinemos.

La perspectiva histórica de la migración en Veracruz

18Sí bien el estado de Veracruz nunca se había caracterizado por participar masivamente de la migración internacional, existen evidencias de que durante la Segunda Guerra Mundial y los años posteriores del Programa Bracero, salieron algunos miles de veracruzaños para laborar en los campos agrícolas y en las vías férreas de Estados Unidos. Éste, sin embargo, no fue un proceso que implicara flujos masivos de población ni que diera pauta para una continuidad generalizada de migración internacional para generaciones subsecuentes, como fue el caso de otras regiones de nuestro país. No obstante, a escala microrregional, ha habido experiencias de mayor antigüedad y continuidad en la que los braceros fueron la punta de lanza para ulteriores desplazamientos: tómese como ejemplos los municipios de Yanga, Cuitláhuac o Atoyac en el área de influencia de la ciudad de Córdoba, a partir de los cuales puede trazarse una cierta tradition de movilidad poblacional (Skerritt, en prensa).

19Si bien una antigua costumbre de emigrar hacia destinos internationales no ha sido de particular importancia en el desarrollo actual del fenómeno de desplazamientos poblacionales en la entidad, Veracruz ha sido construido básicamente sobre las bases de la migración. Esta construction ha tenido varios pilares. Por un lado, es significativa la diversidad de la inmigración de extranjeros que ha asentado sus reaies en el estado desde el siglo XVI. Posteriormente, llegaron grupos de franceses, italianos y alemanes; también de manera individual han arribado españoles y libaneses, para nombrar algunas de las nacionalidades de los inmigrantes. Estos flujos se aceleraron durante el siglo xix, pero hacia mediados del siglo xx perdieron importancia.

20En segundo término, la inmigración tiene una vertiente nacional, con la llegada de maño de obra de los estados vecinos de Oaxaca, Puebla e Hidalgo para laborar en los campos que se iban abriendo al cultivo en las llanuras costeras. También la industrialización del valle de Orizaba requirió de fuerza de trabajo de los estados de Oaxaca, Puebla y Tlaxcala, cuya llegada ha dejado una permanente huella en esas ciudades de obreros. Igualmente, el crecimiento de la exploración y extracción del petróleo trajo consigo el arribo de trabajadores y administradores, nacionales y extranjeros, en el norte y sur de la entidad (García Díaz, 1981; Scharrer, 1980; Skerritt, 1995; Tovalín, 2000; Zilli, 1981).

21Durante el siglo xx, los rubros tanto del café como de la caña de azúcar recibieron fuertes impulsos económicos por parte del Estado, de forma tal que atrajeron cuantiosos contingentes de trabajadores, en calidad de eventuales en un inicio, pero a la larga muchos de ellos se quedaron para avecindarse en algún ejido, construir su vivienda y alquilar un pedazo de tierra para cultivarla; posteriormente, sus hijos se unirían a las demandas por una ampliación ejidal y así se cimentaría la permanencia de estos migrantes en la región.

22Un elemento final que conforma el carácter migratorio de Veracruz se refiere al equilibrio migratorio de población. Alrededor de 1960, la entidad pasó de ser una región de atracción neta a una de expulsion neta de población. En gran parte estos movimientos se realizaban sobre distancias cortas hacia los estados vecinos de Puebla y Oaxaca, pero comenzaban a mostrar cierta importancia los flujos hacia la ciudad de México y, posteriormente, ocurrieron algunas migraciones estacionales hacia el noroeste del país (Instituto de Geografïa, unam, 1988).

23En cuanto a la salida de veracruzanos de la entidad, es notable la participation de mujeres, en gran medida para emplearse en labores domésticas en las ciudades4 Como veremos en los perfiles de las comunidades estudiadas, en varias de ellas se muestra la salida sistemática de población femenina desde mediados de la década de 1980. Sin embargo, cuando inicia el proceso contemporáneo de migración hacia Estados Unidos, en esas mismas comunidades las mujeres pierden participatión, lo que puede ser atribuido a las constricciones de género que limitan los desplazamientos femeninos de largo alcance.

24Sin una gran experiencia en la migración internacional, Veracruz sí tiene una profunda cultura migratoria interregional o interestatal, la cual, de alguna u otra manera, incide en la formation de una memoria colectiva y de prácticas sociales al interior de las comunidades de la entidad: todos sus habitantes tienen experiencia directa o indirecta de migración, a través de familiares o amigos de su generación o de una anterior.

Las nuevas migraciones

25En la actualidad, la crisis de las economías regionales —particularmente de las actividades agropecuarias, que dio inicio desde fines de los años setenta—, ha jugado un papel central en este proceso. La implementación de las políticas de desregulación estatal, junto con la apertura comercial, han sido factores desestructurantes de las formas de reproducción de las poblaciones en estas regiones. En este contexto, la emigración hacia Estados Unidos comienza a expandirse hasta convertirse en la fuente fondamental de subsistencia y reproducción social para amplios sectores de la población mexicaña, particularmente en estas “nuevas” regiones.

26En el caso del estado de Veracruz, el fenómeno se presenta de manera acelerada, masíva y generalizada. Se encuentra tanto en población rural como urbana, indígena como no indígena, en fuerza de trabajo calificada y no calificada, atravesando distintos estratos socioeconómicos y con una composición por género marcadamente masculina, pero que anticipa una incorporation cada vez mayor de las mujeres, sin distinción de estado civil. Destaca de manera central el carácter casi absolutamente indocumentado de estos migrantes, lo que se traduce en su alta vulnerabilidad en la frontera, en el cruce y en los lugares de destino, con el consecuente incremento de los costos del traslado (Córdova, 2005; Núñez, 2005).

27De acuerdo con los datos proporcionados por el Estudio Binacional (Conapo, 1997), esta entidad se ubicaba en el lugar número 30 por su participatión en el flujo migratorio; en 1997 ascendió al lugar 27, en 2000 ocupó el 14, y en 2002 llegó a la cuarta position (Pérez, 2003). En este contexto, 172 de los 212 municipios que componen la entidad presentan índices considerables de migración hacia Estados Unidos.5

28En el caso específico del centra del estado de Veracruz, nos encontramos con una región cuya estabilidad económica y social se había sustentado en una actividad agropecuaria, agroindustrial y de servicios diversificada; con una producción en gran parte dirigida hacia los mercados internationales —principalmente azúcar y café—, lo cual había proporcionado a las poblaciones condiciones estables de subsistencia y reproducción social. Sin embargo, hacia finales de la década de 1980, los ejidatarios y pequeños productores cañeros y cafetaleros de la zona se enfrentaron con cambios importantes. La actividad agrícola dejó de ser la fuente fundamental del sustento familiar, comunitario y regional, lo cual ha inducido una transformación profunda en las formas de reproducción sociocultural de estas poblaciones rurales. Entre los factores fondamentales que están asociados al deterioro de las actividades agrícolas en la región, destacamos, evidentemente, el cambio en las relaciones de los pequeños productores rurales con el Estado y sus agencias, como resultado de la aplicación de las políticas neoliberales y de las políticas de desregulación estatal hacia el campo.

29Particularmente, la privatización de la agroindustria azucarera hacia finales de la década de los ochenta, transformó de forma significativa las relaciones entre los productores de caña y los ingenios, desarticulándose el sistema de garantías sociales que sostenía a los pequeños productores de caña (Núñez, 1995, 1998 y 2005; Singelmann y Otero, 1995). Aunado a lo anterior, desde mediados de los noventa, las condiciones del mercado internacional del azúcar han cambiado debido a la introducción del jarabe de alta fructuosa de maíz y a las condiciones impuestas por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos con respecta a las cuotas de exportation. Estos procesos han impactado negativamente las condiciones en las que los productores de caña producen y venden la materia prima a la industria. En este contexto, muchos pequeños productores de caña, empobrecidos, han abandonado su cultivo.

30Al mismo tiempo, el año de 1989 marcó el inicio de la crisis de la cafeticultura regional y de una profunda transformación de las estructuras que la habían sustentado. La caída vertiginosa de los precios del café enfrentó repentinamente a los productores con la inviabilidad económica de una de sus principales fuentes de subsistencia familiar.6 Aunado a ello, durante los últimos años, se ha fortalecido el control de los mercados del café por parte de las corporaciones transnacionales (Porter, 2000). La crisis sin precedentes por la que atraviesa esta actividad productiva está dando lugar a la reconfiguración de las estrategias de subsistencia y de las formas de vida de estas poblaciones. A diferencia de otras experiencias en México y en América Latina, la mayoría de los cafeticultores de esta región no han intentado la reconversion de sus plantaciones hacia la producción de café orgánico o sustentable, por ejemplo, con el objeto de insertarse de manera menos desventajosa en el mercado internacional del graño, a los llamados nuevos nichos de café gourmet (Porter, 2000).

31En este contexto, los pobladores rurales de la región han encontrado en la migración internacional una alternativa viable de subsistencia y reproducción social. De tal manera, hacia mediados de la década de los noventa, observamos el inicio de un proceso migratorio que se expande aceleradamente y que transforma de forma signifïcativa los paisajes socioculturales de la región. Particularmente a partir de 1999, la vida de estas poblaciones ha comenzado a estructurarse en torno a la salida y la llegada de trabajadores migrantes.

Estrategia metodológica

32La intención de este texto ha sido lograr un acercamiento profundo a los procesos de transformación cultural que esta experimentando la población de localidades rurales del centro del estado, en el entendido de que nuestro principal objetivo era observar las multiples maneras en las que el proceso migratorio actúa, moldeando y transformando subjetiva y objetivamente la vida de las personas. Para ello, realizamos un abordaje metodológico predominantemente cualitativo, utilizando las fuentes narrativas como principal herramienta de investigación.

33Sin embargo, no descartamos la importancia de realizar otro tipo de acercamientos a la migración internacional en la región, en la inteligencia de que obtener un conocimiento amplio del fenómeno nos permitiría contextualizar de forma más acertada sus especificidades, a partir de su decurso histórico y de las condiciones estructurales que han dado lugar a su emergencia con tal vitalidad y rapidez en la entidad. Ello requirió de la consulta de diversos registros, como censos, archivos y prensa, tanto locales como nacionales, así como del diseño y aplicación de instrumentas de recolección de información de tipo cuantitativo, además de fotografía y levantamiento cartográfico.

34Una de las fuentes de información de este volumen consistió en una base de datas amplia, resultado de la aplicación de 461 encuestas en una serie de localidades del centra del estado de Veracruz durante el año 2003. La encuesta arrojó dos grandes grupos de datas. Por un lado nos habla de la ubicación socioeconómica de los migrantes: sus perfiles sociodemográficos, su relación con la tierra, con el mercado de empleo, las caracteristicas de sus familias y demás. Por otro lado, la encuesta ofrece información sobre el proceso mismo de la migración: la duración y la frecuencia de los viajes, las formas de financiamiento, las condiciones de las redes sociales, así como los lugares de destino, entre otros.

35Estos materiales ayudaron a cimentar el marco interpretativo sobre el que posteriormente elaboramos un relato etnográfico del proceso desde sus múltiples niveles, centrando la atención en la dimension cultural del fenómeno, es decir, en el significado que tiene la migración para los sujetos migrantes y sus familias en los diferentes piaños de la vida cotidiana. En este tenor, el método etnográfico, y su arsenal específico de técnicas de investigación —observatión, observación participante, entrevista, entrevista a profundidad e historia de vida—, se entiende como un proceso metodológico global, que privilégia la dimension simbólica del lenguaje como parte inseparable del quehacer humano.

36En tanto fuentes narrativas, los testimonios que aquí utilizamos son “verdaderos universos de significado” (Bosi, 1990) acerca de los acontecimientos de la historia de estas poblaciones campesinas, de los migrantes y sus familias. A través de ellos, intentamos reconstruir el proceso actual de la migración y la manera como subjetivamente la gente enfrenta los cambios que el fenómeno impone a sus vidas. Por tanto, aquí suscribimos la noción propuesta por Ricoeur de “inscriptión” en tanto recurso para apartar el hecho pasajero del habla y hacerlo transitar hacia un estado en el que tal hecho puede ser fijado mediante discursos sociales.

No el hecho de hablar, sino lo “dicho” en el hablar, y entendemos por “lo dicho” en el hablar esa exteriorización intencional constitutiva de la finalidad del discurso gracias a la cual el sagen —el decir— tiende a convertirse en Aussage, en enunciación, en lo enunciado. En suma, lo que escribimos es el noema (“el pensamiento”, el “contenido”, la “intention”) del hablar. Se trata de la significatión del evento de habla, no del hecho como hecho (Ricoeur en Geertz, 1995: 31).

37No obstante, los discursos que inscribimos no son materiales en bruto de carácter pre-analítico, ni se ingresan al texto con el afán de ilustrar o corroborar lo dicho por los autores, sino que forman parte constitutiva de la argumentation en su sentido más amplio. Son relatos que se construyen dialógicamente, es decir, en un circuito de comunicación entre el investigador y los sujetos de la investigation para hacer emerger el verstehen weberiano, la comprensión. Es el investigador quien conduce la creación del testimonio, ya que éste sólo existe de manera virtual hasta el momento en que el investigador entra en interacción con el sujeto (Lejeune, 1989; Núñez, 2005: 59). Y no sólo eso, el investigador es co-creador de este relato en al menos tres sentidos: 1) al incidir en su creación a través del acto de entrevista; 2) al editar los testimonios y presentarlos de manera fluida y coherente; y 3) al elegir los testimonios que van nutriendo el relato del proceso migratorio en la región, incorporándose de esta manera la llamada doble hermenéutica, la cual implica el acceso a la interprétation de un mundo ya preinterpretado por los sujetos (Giddens, 1987: 163-7). Así, el uso de los testimonios está asociado con la intención de profundizar en cómo la gente construye y comprende su vida subjetivamente, cómo interpreta su realidad y cómo actúa con base en taies interpretaciones.

38Con este espíritu, se realizaron 138 entrevistas a profundidad, abiertas, semiestructuradas y semidirigidas con migrantes de retorno, familiares de migrantes y diversas autoridades ejidales, gubernamentales, educativas y religiosas, así como con personal del ingenio de Mahuixtlán, durante diversos periodos comprendidos entre 2003 y 2005.7 Debido a que un estudio sobre migración desde la antropologia interpretativa (como el que aquí nos propusimos), puede hacer emerger información íntima o de carácter financiero que no todos los sujetos están dispuestos a proporcionar, las y los entrevistados foeron seleccionados a través de un muestreo intencional por atributos no probabilístico,8 en la inteligencia de que era fondamental contar con su voluntad e interés por participar en la realización de las entrevistas.

39Todo ello se traduce en un acercamiento que eslabona los aspectos histórico-estructurales de la migración internacional en el estado de Veracruz, con un abordaje etnográfico que privilegia la perspectiva emic y destaca la agencia del sujeto en el desarrollo de habilidades versátiles para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social.

Estructura del libro

40El presente texto está organizado en cuatro capítulos. El primero de ellos aborda el contexto de la región de estudio, haciendo particular énfasís en la crisis de las actividades agrícolas durante los últimos 25 años. Se ubica de manera general el proceso de configuration histórica de esta región, la cual centró sus actividades productivas en los sistemas de plantación cañero y cafetalero, así como en una actividad agrícola campesino-ejidal diversificada. Al mismo tiempo, se presentan algunos datos socioeconómicos y demográficos para situar las localidades que conforman el universo de este estudio en su contexto regional, y se agrupa la información obtenida de la encuesta para proporcionar un panorama general que da sustento a las subsecuentes partes del libro.

41En el siguiente capítulo profundizamos en la dinámica del proceso migratorio transnacional en la región, retomando tanto la información de la encuesta aplicada en las distintas localidades, como la información etnográfica proveniente del trabajo de observation de campo y de las entrevistas a profundidad. La vertiente etnográfica nos permite dar cuenta de las diversas maneras en las cuales se inició el proceso migratorio en las localidades de estudio, así como analizar la particular conformación de las redes migratorias en la región. De tal forma, nos proporciona los datos para realizar una descripción amplia de los avatares de los migrantes en las diferentes fases del proceso, desde la toma de decisión y el viaje, hasta el cruce de la frontera y la instalación en los lugares de destino.

42En el tercer capítulo se aborda la forma en la que esta nueva experiencia migratoria está reconfigurando la cultura campesina en la región al interior de espacios transnacionales emergentes, por donde transitan las llamadas remesas socioculturales, constituidas no solamente por dinero y mercancías, sino también por imágenes, discursos, narrativas, valores y bienes de todo tipo. Hacemos énfasís en cómo la vida transnacional está resignificando el ser y el quehacer de estos campesinos en sus espacios locales, y cómo en este proceso se transforman las aspiraciones, expectativas y valores tanto de los migrantes que van y vienen, como de sus familias y de sus comunidades locales.

43Por último, el capítulo cuatro analiza las familias como las unidades primordiales que registran los impactos por género y generación como resultado de la migración internacional. Los grupos domésticos, compuestos generalmente por individuos que mantienen lazos consanguíneos o por afinidad, son las instancias que sufren de manera más inmediata y acusada los cambios que entrana la pérdida de uno o algunos de sus miembros. Con el objeto de profundizar en el análisis de estas transformaciones, se enfatiza en el estudio de las normas de parentesco, las cuales estructuran a los grupos y ordenan aspectos centrales de su organización. De esta manera, se abordan los patrones de conyugalidad, las pautas residenciales y las normas de herencia/sucesión. Al desestabilizar la composición de los grupos domésticos, la migración trastoca la lógica de los patrones de parentesco, por lo que las familias no sólo deben realizar rápidos reacomodos a su organización cotidiana, sino lidiar con súbitas pérdidas de afectos y de satisfactores materiales y simbólicos, en tanto que obtienen otro tipo de ventajas.

44Es pertinente señalar que, debido al respeto que merecen los discursos de los informantes, hemos tratado, en la medida de lo posible, de mantener en los testimonios una escritura que refleje las expresiones locales, las particularidades gramaticales, sintácticas y prosódicas, así como los vocablos de origen indígena, en tanto no interrumpan la fluidez del relato. Los nombres de los entrevistados y entrevistadas han sido cambiados para preservar su anonimato, aunque...

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