Huastecos a pesar de todo

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¿Cómo surgieron las comunidades teenek o huastecas que conocemos hoy en día en los alrededores de Tantoyuca, al norte del estado de Veracruz? ¿Desde cuando están allí? ¿Quiénes son los miembros de estas comunidades y qué es lo que los relaciona entre ellos? Este libro intenta contestar a estas preguntas a través de una descripción breve de los orígenes prehispánicos de la población huaxteca en los alrededores de Tantoyuca y un análisis del proceso de las reorganizaciones y adaptaciones indígenas locales, a nivel social y agrario, desde el principio de la época virreinal hasta la época post-revolucionaria. A lo largo del libro, se muestra, y eso es la idea central de esta obra, que a pesar de las transformaciones profundas que sufrieron los indígenas huastecos, ellos se reorganizaron en cada época, según las coyunturas, en entidades separadas que les dieron finalmente la continuidad étnica conocida hasta hoy en día.


Publicado el : miércoles, 24 de abril de 2013
Lectura(s) : 35
Licencia: Todos los derechos reservados
EAN13 : 9782821828100
Número de páginas: 168
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Huastecos a pesar de todo

Breve historia del origen de las comunidades teenek (huastecas) de Tantoyuca, norte de Veracruz

Anath Ariel de Vidas
Traductor: Ari Zighelboim
  • Editor : Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, Consejo nacional para la cultura y las artes, Dirección General de Publicaciones
  • Lugar de edición : Mexique
  • Año de edición : 2009
  • Publicación en OpenEdition Books : 24 abril 2013
  • Colección : Antropología y Etnología
  • ISBN electrónico : 9782821828100

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Referencia electrónica

ARIEL DE VIDAS, Anath. Huastecos a pesar de todo: Breve historia del origen de las comunidades teenek (huastecas) de Tantoyuca, norte de Veracruz. Nueva edición [en línea]. Mexique: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2009 (generado el 09 noviembre 2013). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/cemca/355>. ISBN: 9782821828100.

Edición impresa:
  • ISBN : 9789686029895
  • Número de páginas : 168

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2009

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

¿Cómo surgieron las comunidades teenek o huastecas que conocemos hoy en día en los alrededores de Tantoyuca, al norte del estado de Veracruz? ¿Desde cuando están allí? ¿Quiénes son los miembros de estas comunidades y qué es lo que los relaciona entre ellos? Este libro intenta contestar a estas preguntas a través de una descripción breve de los orígenes prehispánicos de la población huaxteca en los alrededores de Tantoyuca y un análisis del proceso de las reorganizaciones y adaptaciones indígenas locales, a nivel social y agrario, desde el principio de la época virreinal hasta la época post-revolucionaria. A lo largo del libro, se muestra, y eso es la idea central de esta obra, que a pesar de las transformaciones profundas que sufrieron los indígenas huastecos, ellos se reorganizaron en cada época, según las coyunturas, en entidades separadas que les dieron finalmente la continuidad étnica conocida hasta hoy en día.

Nota del editor

Título original: Huastecos a pesar de todo. Breve historia del origen de las comunidades teenek (hustecos) de Tantoyuca, norte de Veracruz

Anath Ariel de Vidas

anathariel@yahoo.com

Traducción del francés: Ari Zighelboim

Edición al cuidado de Cecilia Pacheco y Joëlle Gaillac

Portada: Natalia Rojas

Ilustración de portada: Mapa de la Huasteca en el siglo XVI

Cortesía de la familia Dávila/Zaragoza, México

El mismo mapa aparece en la página 73 (figura 4) y es propiedad de la familia Dávila Zaragoza. No se autoriza su descarga libre o reproducción total o parcial a terceros sin autorización por escrito de la familia Dávila Zaragoza.

Esta edición se llevó a cabo gracias al apoyo otorgado miediante el Estímulo obtenido en la 7a Convocatoria de Estímulos a la Creación Cultural Huasteca, 2007, del Programa de desarrollo Cultural de la Huasteca, integrado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, la Secretaría de Cultura de Puebla, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, el Instituto Veracruzano de Cultura y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través de sus Direcciones Generales de Vinculación Cultural y de Culturas Populares. Este Programa es de caracter público y no es patrocinado por partido político alguno; los recursos provienen de los impuestos que pagan todos los contribuyentes. Está prohibido el uso de este Programa con fines políticos electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos. Quien haga uso indebido de los recursos de este Programa deberá ser denunciado y sancionado de acuerdo con la ley y autoridad competente.

    1. LA HUASTECA: PARAÍSO E INFIERNO TROPICAL
    2. LA UBICACIÓN D E LA HUASTECA
    3. LA HUÍASTECA COMO MARCO HISTÓRICO DE ANÁLISIS
    4. LA HUASTECA COMO MARCO GEOGRÁFICO DE ANÁLISIS
    5. LA HUASTECA COMO MARCO SOCIOECONÓMICO DE ANÁLISIS
  1. Capítulo II. Época prehispánica: los huaxtecas

    1. LA VISIÓN DE LOS VENCEDORES
    2. ORIGEN DE LOS HUAXTECAS
    3. UNA MALA REPUTACIÓN
    4. LOS HUAXTECAS BAJO LA DOMINACIÓN MEXICA
  2. Capítulo III. El territorio indígena bajo el régimen virreinal

    1. LAS ETAPAS DE LAS TRANSFORMACIONES
    2. SEGUNDA REORGANIZACIÓN: LAS REPÚBLICAS DE INDIOS
    3. LA SOCIEDAD VIRREINAL EN LAHUASTECA
  3. Capítulo IV. Tiempos de reformas

    1. LA FRAGMENTACIÓN DE LA SOCIEDAD INDÍGENA VIRREINAL
    2. LAS COMUNIDADES TEENEK DURANTE EL SIGLO DE LA INDEPENDENCIA
    3. LOS TIEMPOS MODERNOS
  4. Conclusiones. Territorialidad y comunalidad indígenas en la huasteca

  5. Bibliografía

  6. Siglas

Agradecimientos

1Como cualquier obra, ésta es el fruto de muchos diálogos con varios interlocutores. Este trabajo se debe primero al interés en la historia que me han inculcado mis maestros Jan Szemiñski y Nathan Wachtel. Este interés se convirtió progresivamente, con los intercambios con mi maestra y amiga Odile Hoffmann, en una preocupación por la historia regional, portadora de variantes y especificidades sociales y geográficas. Los trabajos de mis colegas historiadores y huaxtecólogos, cuyas obras están mencionadas en la bibliografía de este libro, me procuraron no sólo información preciosa en torno a la historia de la Huasteca, sino también un entendimiento de las distintas y varias maneras de acercarse al conocimiento de los procesos históricos que contribuyen a la configuración de una región determinada. Este libro contiene así un resumen localizado de los resultados de las indagaciones de otros investigadores a los cuáles se agregaron mis propias indagaciones, principalmente en los archivos locales en Tantoyuca, por lo cual quiero agradecer a los encargados de los archivos parroquiales así como del Registro Público de la Propiedad que me proporcionaron el acceso a estos valiosos documentos.

2Finalmente, quiero agradecer a los encargados del Programa de Desarrollo Cultural de la Huasteca a través del Instituto Veracru-zano de la Cultura que expresaron materialmente su interés por publicar y difundir este libro y a Odile Hoffmann, directora del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos que se unió con entusiasmo a este proyecto. A todas y todos mis agradecimientos profundos.

Introducción

1¿Cómo surgieron las comunidades teenek o huastecas que conocemos hoy en día en los alrededores de Tantoyuca, al norte del estado de Veracruz? ¿Desde cuándo están allí? ¿Quiénes son los miembros de estas comunidades y qué es lo que los relaciona entre ellos?

2Estas preguntas surgieron mientras estaba elaborando en los años noventa del siglo pasado un estudio antropológico sobre la situación contemporánea de los grupos teenek del municipio veracruzano de Tantoyuca.1 Si bien existe la tendencia de pensar que las comunidades indígenas que encontramos hoy en día siempre estuvieron allí, los testimonios de los interlocutores evocaban movimientos de poblaciones relativamente recientes. Así apareció la necesidad de conocer los antecedentes de la situación territorial y social actual de estos pueblos teenek. Sin embargo, la historia oral recopilada se restringió a periodos relativamente cercanos y no mencionaba ni podía explicar los acontecimientos más lejanos que originaron la conformación de las comunidades contemporáneas. Por lo tanto, era necesario acudir a los documentos históricos y el resultado de la indagación, a pesar de la escasez de las fuentes, fue portador de un entendimiento mucho más profundo de los procesos de larga duración que forjaron la configuración social actual en la Huasteca del norte de Veracruz (véase figura 1: mapa de la Huasteca).

3Este estudio histórico localizado se basa en fuentes de primera mano (esencialmente del Archivo General de la Nación en la ciudad de México y del Registro Público de la Propiedad Privada en Tantoyuca) así como de fuentes secundarias, rescatando de éstas, cuando los documentos lo permiten, lo que concierne a la región de Tantoyuca. Así, después de una descripción breve de los orígenes prehispánicos de la población huaxteca, el libro sigue con el análisis del proceso de reorganizaciones y adaptaciones indígenas locales, a nivel social y agrario, desde el principio de la época virreinal hasta la época post-revolucionaria (con un énfasis en el siglo xix y principio de xx cuando hay más documentos acerca de este tema). El texto se apoya también en la historia oral tal como me fue platicada por los ancianos de las comunidades teenek estudiadas en los alrededores de Tantoyuca.

4A lo largo del libro, se muestra, y eso es la idea central de esta obra, que a pesar de las mutaciones profundas que sufrieron los indígenas huastecos, ellos se reorganizaron en cada época, según las coyunturas, en entidades separadas que les dieron finalmente la continuidad étnica conocida hasta hoy en día.

5Esta aproximación histórica sobre las comunidades teenek de Tantoyuca, aunque no exhaustiva, viene a cubrir una laguna en los estudios sobre la Huasteca. En efecto, entre los trabajos históricos existentes sobre esta región, son pocos los estudios históricos localizados que hacen un análisis a través del tiempo de un lugar y de un grupo indígena particular. La mayoría de los trabajos publicados exponen procesos y datos generalizables para toda la Huasteca y si bien aportan un conocimiento global y muy valioso de ésta, no siempre nos dan las respuestas buscadas a dudas más puntuales que conciernen ciertas zonas particulares o un grupo étnico específico de la Huasteca.

6Algunos autores se dedicaron así a estudiar la historia, etnohis-toria o arqueología prehispánica de la Huasteca, manteniendo una escala de análisis regional (en el sentido amplio de este término), lo que se debe, sin duda, a la escasez de las fuentes relativas a esta región (véanse entre otros en la bibliografía los trabajos de Joaquín Meade, Lorenzo Ochoa Salas y Guy Stresser-Péan). El trabajo de Juan Manuel Pérez Zevallos (1983) concierne particularmente la transición en el siglo xvi de las comunidades indígenas a la era virreinal y el de Julieta Valle Esquivel (2003) a la reestructuración indígena en los siglos xvi al xviii en la región de Yahualica y Chicontepec-Huayacocotla. Sin embargo, a parte del trabajo de Carlos Arturo Rámirez (1989) para la Huasteca potosina, y de manera más general, el trabajo de Jesús Ruvalcaba (1991), pocos estudios se efectuaron sobre las épocas más cercanas –más que todo el siglo xx– para explicar las configuraciones actuales, especialmente en relación a la tenencia de la tierra (expropiación de tierras indígenas, agrupaciones de las poblaciones, dotaciones de tierras, etc.). Los datos compilados por Meade (1962) para la Huasteca veracruzana ponen a disposición de los investigadores un corpus importante de información, pero se presentan en un revoltijo desconcertante y no siempre fiable. Finalmente, en cuanto a la historia regional, los trabajos recientes de Antonio Escobar (véase bibliografía) sobre la formación en el siglo xix de las comunidades indígenas en la Huasteca (especialmente en el estado de Hidalgo y en menor medida en el de Veracruz) aclaran una etapa capital en el proceso de elaboración de los grupos indígenas contemporáneos de esta región.

7Los procesos históricos impregnan las relaciones sociales regionales en la Huasteca. Así, la comprensión de las características propias a cada universo social parece esencial para entender lo que forma la configuración del grupo teenek actual. Estos rasgos se perciben particularmente en relación a la tenencia de la tierra. El presente trabajo esboza así la historia regional en el norte de Veracruz y particularmente la de su estructura agraria. Este estudio se basa en los datos proporcionados por las crónicas españolas en cuanto a la época prehispánica y en los pocos documentos de archivos que abordan las épocas virreinales y republicanas para la parte veracruzana de la Huasteca. Estas dos últimas épocas son fundamentales para la comprensión de la región y de sus habitantes porque la colonización española de la Huasteca y la introducción, desde su principio, de la ganadería y del cultivo de la caña de azúcar, han generado una reorganización dramática del espacio regional así como de nuevos lugares de poblamiento, indígenas, españoles y mestizos. Estas transformaciones parecen haber marcado, desde entonces y hasta la época contemporánea, la configuración social y económica de la región. Esta última es también el resultado actual de la evolución de la estructura agraria de la Huasteca, ampliamente influenciada por la actividad ganadera predominante. A lo largo de toda esta historia regional, la organización social prehispánica de las poblaciones indígenas se ha transformado en modalidades virreinales y republicanas y la estructura agraria se vio modificada, entre otros, por la introducción de nuevas actividades económicas. Por consecuente, los territorios indígenas fueron reducidos pero los teenek supieron recuperar pacientemente sus tierras usurpadas o constituir nuevos patrimonios agrarios, aprovechándose de algunas coyunturas que se presentaron a lo largo de estos siglos. Las comunidades teenek actuales del municipio de Tantoyuca son así el fruto de estos esfuerzos y constituyen el marco social que ha permitido allí la preservación de este grupo étnico.

8Con esta obra que concentra información histórica sobre el norte de Veracruz, sin pretender ser exhaustiva, se desea difundir un texto accesible sobre la historia de Tantoyuca en torno a la configuración de las comunidades teenek contemporáneas poniéndolo al alcance de las poblaciones locales así como a los estudiosos de este espacio regional. Este libro está dedicado a los miembros contemporáneos de las comunidades teenek de Tantoyuca en homenaje a la perseverancia de sus antepasados por preservar su territorio y su cultura.

Notas

1 A. Ariel deVidas, El Trueno ya no vive aquí. Representación de la marginalidad y construcción de la identidad teenek (Huasteca veracruzana, México), México, ciesas / Colsan / cemca / ird, [2002] 2003.

Capítulo I. Tiempos y espacios huastecos

“...el temple es húmedo y cálido en extremo, en montañas ásperas llenas de fieras [...]; animales ponzoñosos: escorpiones y unas culebras [...] que se dejan caer de los árboles y es mortal su ponzoña [...]. Los mosquitos cubren el sol [...], la sombra de los árboles no sirve, porque todos están de garrapatas cuajados [...]. Con el calor, [la carne] las más veces se llena de gusanos [...]. Muchos de los que entran en aquella región, a pocos días acaban con sus días y, si escapan, quedan con achaques habituales para toda su vida.”

(Agustín de Vetancurt, Teatro Mexicano, 1697, pp. 91-92)

“En pocas partes es la tierra tan madre de sus hijos, como lo es la Huasteca de sus ingratos habitadores, pues, en raras, consigue la naturaleza ver la madura mies pendiente de sus adultas cañas, cuando, a su mismo pie, en una propia tierra, está dando en leche los maternos pechos a las que de nuevo pululan para que gocen los hombres tres y aun cuatro cosechas en cada año, sin que conozca la agricultura más beneficio que el de los elementos ni más instrumentos que una ruda estaca.”

(Carlos de Tapia Zenteno, Paradigma apologético y noticia de la lengua huasteca, 1767, p. 22)

LA HUASTECA: PARAÍSO E INFIERNO TROPICAL

1Para llegar a la Huasteca veracruzana desde la ciudad de México de la manera más “directa” existen dos carreteras de semejante longitud. Una atraviesa perpendicularmente la sierra pasando por Tulancingo y Huauchinango y se dirige hacia la costa del golfo de México desembocando en la ciudad de Poza Rica, gran centro petrolero de la región. Es la carretera del tráfico comercial y del transporte pesado que une la capital con la Huasteca. La otra carretera, más tortuosa pero recomendada a los aficionados a los panoramas espectaculares, se extiende a lo largo de la Sierra Madre Oriental y atraviesa paisajes de lo más contrastados. Este camino, pavimentado a partir de los años setenta del siglo xx, sigue aproximadamente el itinerario tomado en la época virreinal y prehispá-nica entre Tantoyuca y el Altiplano central1 y despliega ante los ojos del viajero contemporáneo tanto elementos de la historia como de las características físicas de las diferentes regiones recorridas. Se deja la ciudad de México para llegar a Pachuca, 100 kilómetros al norte, capital del estado de Hidalgo y ciudad minera desde el período virreinal que se eleva a más de 2 400 metros de altitud. Se atraviesa una meseta ondulada de vertientes áridas o boscosas según su orientación, pasando por antiguos centros mineros. Luego se penetra a una región de altas montañas, de relieve accidentado, cuyas grandes coniferas recuerdan casi un paisaje alpino. Se sigue el recorrido y se atraviesa Atotonilco el Grande, antiguo poblado otomí, donde se yergue desde 1536 un imponente monasterio agustino. Éste formaba parte en ese tiempo de una cadena de misiones, distantes una de otra de una jornada de marcha e implantadas en la región desde el inicio de la evangelización de los indios en el siglo xvi. Más allá se extiende “un paisaje grandioso formado por las líneas horizontales de las mesetas dislocadas y fracturadas por las cóleras del Quebrantador de la Tierra y las verticales de los prodigiosos cañones, de múltiples ramales, con primeros planos erizados de cactos candelabros, magníficos como los candeleras del templo de Salomón”.2 Después de pasar por una meseta desértica salpicada de cactos, uno se adentra en el fondo de un valle profundo de exuberante vegetación para volver a subir desde Metzquititlán a Molango, donde se yergue otro monasterio agustino. Se sigue entonces una larga cornisa que pasa bajo escarpaduras empinadas, suspendida a su vez sobre precipicios de varios cientos de metros. El paisaje alterna entre crestas montañosas de vegetación exuberante y desnudas rocas basálticas. A la altura de Tlanchinol, sitio de otra misión agustina, empieza la Huasteca y “la vegetación, a medida que la carretera gana en altitud, adquiere un carácter tan fantástico, con sus lianas y helechos arborescentes, que recaen con la gracia de palmeras, que parece haber sido concebido por la mano de un Gustave Doré”.3 Ese paisaje escarpado en el que la presencia humana es muy discreta, está frecuentemente cubierto por capas de neblina que se deshacen a medida que se baja hacia las tierras calientes, revelando de pronto a hombres nahuas vestidos de blanco y mujeres en huipiles4 ricamente bordados. La vegetación silvestre cede su lugar a las milpas de maíz, naranjales y platanales colgados de las laderas, que aún son muy abruptas. A un extremo de esta carretera de montaña se llega finalmente al pueblo de Huejutla, donde, a 150 metros de altitud, la humedad tropical hace contraste con el frescor que acaba de atravesarse. La austeridad de la iglesia agustina se opone aquí al resplandor de los huipiles coloridos de las mujeres nahuas que venden en la plaza productos agrícolas, vasijas pintadas o comida caliente. Pero quedan aún 80 kilómetros hacia el noreste antes de llegar a la “Huasteca huasteca”, la que está poblada por el grupo étnico epónimo.5 Se deja entonces el estado de Hidalgo y las últimas estribaciones orientales de la sierra para penetrar en Veracruz por una planicie ondulante de grandes potreros que se extiende sobre unos 50 kilómetros donde pastean algunas vacas dispersas, dando testimonio del sistema de ganadería extensiva común en la región. En el lugar llamado Las Conchitas, esa planicie se topa bruscamente con un pequeño macizo de colinas que recuerda, nuevamente, la estrecha relación entre la geografía y la configuración social. En efecto, estas lomas, desdeñadas por los ganaderos, están ocupadas por las rancherías teenek, cuyas chozas dispersas pueden verse entre las milpas de maíz y el monte. Un poco más lejos, una suntuosa residencia sirve de domicilio a uno de los hombres más ricos de la región. Al término de 400 kilómetros y ocho horas de ruta un letrero publicitario nos da la bienvenida a Tan toyuca, “la perla de la Huasteca”.

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FIGURA I : MAPA DE LA HUASTECA

LA UBICACIÓN D E LA HUASTECA

2Si hoy este trayecto sigue siendo un verdadero periplo, lo era aún más en el pasado con los medios de transporte y vías de comunicación rudimentarios, separando por eso a la Huasteca del centro del país. En vista de su situación geográfica y del relieve accidentado que la rodea, la Huasteca, adosada por un lado a las vertientes de la sierra y bordeada por el otro por las costas del golfo de México, estuvo, por mucho tiempo, aislada de la capital de México y también de las capitales respectivas de los seis estados (o de sus antecedentes virreinales) de los que forma parte, encontrándose las zonas huastecas de cada estado en su región mas remota. Ya en el período prehispánico se trataba de la zona fronteriza de Mesoamérica frente a la Aridoamérica poblada por los chichimecas (“linaje de perros” en náhuatl) –término genérico aplicado a las tribus de cazadores recolectores asentadas en las estepas septentrionales al norte del río Panuco. Esta posición periférica de la Huasteca como último espacio mesoamericano frente a los bárbaros por un lado, y alejado de la influencia del Altiplano central por el otro, contribuyó en cierta medida a un desarrollo cultural diferenciado en comparación con las grandes civilizaciones mesoamericanas.6 En cuanto a la permanencia de ese alejamiento de la capital en el período virreinal, si se lo juzga según el número de misiones establecidas a lo largo del itinerario entre Tantoyuca y México, el recorrido duraba unos 12 días.7 Por lo demás, el estado de los caminos era desastroso, como lo indican documentos virreinales,8 situación válida aún hoy en día y que se debe sin duda a las lluvias abundantes que deterioran el suelo arcilloso de las carreteras. Por lo demás, el aislamiento de la Huasteca, al menos al inicio del período virreinal, no se debía únicamente a su situación geográfica sino también a la política de su primer gobernador, Nuño Beltrán de Guzmán, que quería a toda costa escapar a la tutela del gobierno de la Nueva España.9 Sometidos a este personaje que evadía todo intento de control, la población de la Huasteca se vio sometida a los peores abusos y la región fue despoblada a raíz de la gran trata de esclavos del inicio del Virreinato.

3En tales condiciones y por mucho tiempo, las relaciones comerciales y sociales de los habitantes de la Huasteca se establecieron al interior de la región o al exterior de ésta pero no por carreteras: la planicie litoral y el interior del país se comunicaban por vías de transporte fluvial o por caminos de herradura, y la planicie la costeaban o cruzaban vías marítimas o lagunares. Estas relaciones intraregionales sin duda contribuyeron a reforzar a la larga una identidad huasteca general, afirmada en común en la época actual por los habitantes de ese territorio, sea cual fuera su pertenencia social y étnica. Esta identidad regional dio lugar, en ciertas ocasiones durante el siglo xix y aun a mediados del xx, al surgimiento, en el seno de la sociedad mestiza, de un movimiento separatista cuya reivindicación ha sido el establecimiento de un estado huasteco dentro de la entidad nacional.10 Este estado propuesto tiene como fundamento una cierta unidad que caracteriza a la región huasteca según varios criterios que serán desarrollados a continuación: históricos (área cultural de la civilización huaxteca), geográficos (la topografía y el clima), y socioeconómicos (interdependencia en el seno mismo de la región y predominio de la actividad ganadera). Un criterio adicional, mencionado por Ángel Bassols Batalla,11 concierne los aspectos socioculturales (música, cocina e identidad regionales) de la Huasteca, pero éstos se refieren sobre todo a las poblaciones mestizas y en menor medida a los teenek y no se analizarán en esta obra.

LA HUÍASTECA COMO MARCO HISTÓRICO DE ANÁLISIS

4La cultura huaxteca se desarrolló en una gran parte de la región que lleva su nombre, entre los períodos clásico y posclásico de las culturas del golfo de México, ya sea entre 200 d.C. y la conquista española en 1522.12 El origen del término ‘Huasteca’ sería múltiple. Según el cronista español Bernardino de Sahagún,13 el término provendría del vocablo náhuatl cuextlan que designa un lugar geográfico pero que podría también provenir del nombre del soberano original de ese pueblo, llamado Cuextecatl. Según Rudolf Van Zantwijk,14 sería el lugar de cuextli; el sentido de la raíz cuex en náhuatl se refiere a la sinuosidad, la redondez o curvatura, por lo que el topónimo significaría, en el mismo orden de ideas, “caracol”15 y estaría relacionado, en tal caso, con las conchas de caracoles marinos que adornaban los cinturones de los guerreros huaxtecas.16 Por otro lado, según Sahagún, esta región tropical y fértil se llamaba también, en el período prehispánico, Tonocaltlalpan, que significa el lugar de abastecimiento, de abundancia, o Xochitlalpan, lugar de las flores.17 Según Meade,18 el término hispanizado “Huasteca” significa “lugar de los cúes” –montículos artificiales en los que se establecían los santuarios huaxtecas. Ahora bien, si se deja de lado la etimología popular –antigua y contemporánea– sería más probable, lingüísticamente hablando, que este nombre sea un apócope de Huaxtecapan, lugar de abundancia de huax (Leucaena escalenta Benth.), un tipo de calabaza y símbolo de la fertilidad.19

5No sólo el término “Huasteca” tiene acepciones múltiples; los límites de la región varían según criterios de definición que a su vez difieren de acuerdo a las épocas y los intereses en juego (divisiones políticas, distritos tributarios, escalas de análisis, etc.).20 Sin embargo, tal como se lo entiende comúnmente en el período contemporáneo, la Huasteca se extiende bajo el trópico de Cáncer, desde las planicies litorales del golfo de México al este hasta las vertientes de la Sierra Madre Oriental al oeste.21 Esa región corresponde aproximadamente al área de influencia de la civilización huaxteca, cuyo centro se situaba en la cuenca del Pánuco y cuyos límites estaban sujetos a variaciones según el flujo y reflujo de invasiones aztecas desde el Altiplano central y otras, chichimecas, provenientes del norte.22 Hoy en día los teenek, considerados como los descendientes de los huaxtecas, ocupan una parte del territorio que se extiende entre las latitudes norte 21°15' y 22°15' y las longitudes oeste 97°45' y 99°15', superpuesto sobre el sudeste del estado de San Luis Potosí y el norte del estado de Veracruz. El río Moctezuma, que sirve de límite natural entre esos dos estados es también la línea isoglosa que separa las dos áreas dialectales de la lengua teenek. Por su lado, el teenek veracruzano se divide en dos subdialectos, el del lomerío (municipios de Tantoyuca, Platón Sánchez y Tempoal) y el de la Sierra de Tantima o de Otontepec.23 Según el último censo de la población en 2000, viven en el estado de Veracruz 61 883 teenek hablantes, la mayoría de los cuales residen alrededor de Tantoyuca, y 103 787 en el estado de San Luis Potosí, principalmente alrededor de Aquismón.24 La distinción dialectal entre los dos grupos ya había sido señalada por el autor de una gramática y de un catequismo en teenek, redactados en el siglo xviii,25 pero las diferencias no terminan allí y los dos grupos parecen haberse desarrollado separadamente según evoluciones sociales y económicas locales distintas.26

6La Huasteca y sus inmediaciones están pobladas actualmente por distintos grupos étnicos, testigos contemporáneos...

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