Historias de la literatura

De
Publicado por

Colecciones : Educación y biblioteca. Año 3, n. 17
Fecha de publicación : 1991
Publicado el : sábado, 28 de julio de 2012
Lectura(s) : 35
Fuente : Gredos de la universidad de salamenca
Licencia: Más información
Atribución, No Comercial, Compartir bajo la misma forma idéntica
Número de páginas: 9
Ver más Ver menos

La literatura es
siempre la lectura
de las obras
originales. Ningún Histora de
comentarlo puede
-ni debe- sustituir
el placer del
contacto directo la Literatura con el poema, la
novela o el ensayo.
Siempre Imporará DSSIER REALIZADO POR
más lo que que
escribió FRNCISCO SOLAO Y SANTS ANSO
Shakespeare,
Cerantes o
Montalgne, que lo
que sobre ellos
dicen críticos o
eruditos. No
obstante, las
historias de la
literatura, o los
manuales, para
decirlo con la Jerga
estudiantil, no
carecen de utilidad
práctica, mientras
sirvan de tránsito
hacia la obra
original. Este es el
sentido de su uso,
además de situar a
la obra en su
propio marco
histórico. En este
dossier se
pretende un
acercamiento, lo
más completo
posible, al campo
historiográfico de
la literatura en dos
grandes apartados:
las universales y
extranjeras, por un
lado, y las
dedicadas a la
literatura española,
por otro. Estos
artículos
aparecieron
anteriormente en el
número 40 de la
revista Leer.
Agradecemos a la
dirección de dicha
revista la
autorización para
publicar estos
trabajos.
17

La tentación
de contener
el mundo
Francisco SolanQ
LIRTU, veosfmil, mezcla de littura y cien­ cmerio literaio munial, un int­A
cia que, desde su propia irradiación cmbio de bienes del esplritu, un mu­
prsonal, prcib las frnteras nacio­ tuo dar y ribir, cono e, juzgarse y vastead en el tiemp,
nales no sólo como una limitción tucire. sólo puede ser apresada
pr la Hislora. A la geogáfca, sino también como una Ese ámbito sofdo pr el viejo L cnsiderda como una
violencia p el espiritu. "Toa litera­ Goethe e el espacio de nuesto siglo Hisloria, en efecto, le
gust delimitar, circunscribir, allana tura -dice el autor del Werther- acaba veinte. A la multiplicción bablica se
terenos, pner fechas y cerificar de­ sintiéndose hatiada dentro de sr mis­ le ha afadido un interambio culturl
funciones. Su métoo se aplic sobre ma sino se siente estimulada y refres­ que es también un veriginoso come­
cda pr el interés de fuera". Goethe cio del esplritu. Vivimos, actualmente, acontecimientos y sucesos, sobre una
fue el crador de la denominación lite-relidad, en fn, de hechos probados o dento de un mecnismo de reiproci­
que pueden ser prbados. Pa la in­ da culturl que pne a nuestro alcan­
vestigación hist6rica nada et vacro ce cualquier obr literaria. Aquello
ni es inoente o vacuo. A su popsito que es considerado, en su pals de ori­
sirve, igualmente, tanto la vestimenta gen, de un interés que excee sus fron-
ters, inmediatamente es traducido y como las armas, las exp­
diciones mantimas como la acu­ dao a conoer más allá de su propi a
faciÓn de la monea o los gegfra. En puridad, en términos
cóigos jundicos. A la mu­ de obviedad pétic, e casi de es­
sa de la historia, ello -que ticta justicia afrmar que la ge-
gaffa es hoy una ilusi6n de los en griego quiere decir doy
ce/ebridad-, csi siempre car6gfos. Sobre los trduclo-
s la rpresenta corona- re, esos seres oscurs que
da de laurel y con un ro­ respiran en moldes de letra
menuda -a quienes Kunder, llo de escrtur entre las
manos. Sin embargo, la con algo más que cortesra,
Litertur y la Historia - reonoce el privilegio de ser
y no hay que olvidar que los veraders tnsmisors
euo es también la musa del esplritu-, reae hoy la más
de la pesfa épica- no han honsa y digna de las funcio­
nes. Son puentes invisible, mantenido entre sf, a p­
sar de la consanguinida, veradermente irnunciables
relaciones demasiado fra­ que, como en la fábula de Kaf­
k no prfan dejar de ser puen­teras. O tal vez se trte de
eso, de que sus relacions les sin dermbarse. Bajo esos
son consangufnes, es decir, puentes discure loa la cultura y,
cnfictivas. sobr ellos, apyado en el metal de
su prtil, cualquier ciudadano puede
sentir la vastea del univero. Es cla­
Goth: el prmer esHmulo ro que, si hay un lugar desde el cual
sentir el muno, la necesidad de disp­D hecho, hat el siglo XI no
ner de él, de encerrlo en unas pgi­hay, que sepamo, historias de la lite
ratra nas, es algo más que una tentación. El ratura, too lo más un intento de com­
universal. El autor alemán entenfa narrador del El Alehp, que es Borges pndiar péticas o clasifcar los géne­
cn esas palabrs el ámbito espirtual y, aemAs, un oscuro escrtor arenti­ros de la retórica. Y, pr supuesto,
en que los pueblos, pr meio de sus no del mismo nombr excluido de los ninguna referencia toavfa a la histora
literaturas, se hablan unos a otos en premios nacionales, vil en un punto universal de la literatur. Hasta la
ve de hablare sólo a si mismos, un luminoso too el univero, pr s610 aparición de Gothe, un monsto in-
18

tra universal de Laths, l Historia s puee ve e los anqueles de las ti­pudo descrbiro meiant una henod la litertura de Euard bea. slsima y labriosa enumeración cóti­
von Tunk y el Panoramn de las litera­c, e deir, cn lo m pe do a un
Proyos csros tras europeas de Abe , están ya balbc.
fe del catálogo de la eitoriales. En lo que respa a manuales e­
Toa la litertur L mismo ha sucedido con la Historia citos pr esp ñoles, tal vez el más an­
trágica de la litertura, de Walte tiguo, después de la guera, eitao Como en el alep brgan, tam­
Muschg, editaa pr el Fon o de Cul­ p Atlas en 1946, es el volumen His­bién en una historia universal de la li­
tra Econmica, incomprensiblemente teratur debe estar contenida tod la li­ toria d la lite ratura unive rsal, dirgí­
relegaa a las tinieblas. Con un sabr tertur. Sin embaro, tal vez debido a do pr el pofesor Citaco Pérez Bus­
enciclopdico, Muschg patla de las tmante y reactao pr esp cialistas . la movilidad del méto o empleao o.
leyes interas de la pesfa paa esta­ El libro tenfa un em inente crce di­en su defet. a la extensión de la ma­
blecer la fgura tr gica del peta en la dáctico y ofreía al letor "la espntá­tera -un gan horizonte que lo abc
historia, aplicando al término de trági­ ne deucción de una síntesis hacia las too sin apresar ningtn detalle-, pr lo
co el mismo sentido que humno. Un cmln las escsas historas univea­ más vastas prspctivas unive sales ".
les de la litertu r e ita d s e Su índice er un rcorido pr va­
nuesto pafs -un país, dicho rias literturs nacionales, incluí­
das la holandesa y la Mngara, sea de paso, que sigue igno­
aemás de las literaturas escandi­rndo en sus cátedrs la litera­
navas; de estas óltima se deda tura comparada-. han tenido
que, en sus orgenes, existla am siempr cierto carácter de in­
una "brava humanidad". Otro es­sufciencia calcáre, como las
enumer ciones caótics o los fue consideable, más rgo
so, es el relizdo pr el incansa­balbuces; Bien es cierto que
ble MarUn Alonso, que llegó a afronta esa tarea, compndiar
elabrar una Historia de la litera­td la literatura universal,
tur mundial, e itada pr Eaf en exige un esfero casi titáni­
c. L difcultad, incluso, 1969 en dos g esos vollmenes.
Aiadfa la novead de una selec­tiende al crecimiento, si aia ­
dimos a la extensión de su ob ción de textos, con un índice de
agumentos, sfntesis y análisis de jetivo histórico los problemas
deivados del enfoque, de la las obras; su propsito ea pner
en movimiento a los autores, cn estrc tur ción y del objeto a
el fn de que "los gandes tapics pre isa . Tal vez sepamos,
literarios se conviertan en proye ­aunque no es nada fácil, qué
ción cinematogáfica". Un afto es littura, ¿pro sabmos
antes, en 1968, habla apaecido qué es historia lita? La
histora literra, sostenfa ya la primer versión, en tres vo­
ICmenes, de la Historia de la lite­Barhes, es par dójica , p rque
el pema o el drama, a la vez, ratra universal de Marln de Ri­
es signo de una historia y re­ quer y José Mara Val verde,
sistencia a esa historia. Cu an­ eitaa pr Planeta. Es éste un
trabajo que ofree vedadermen­do se hace historia de la lite­
ratra el estudioso se aleja de te una visión crtica, donde se ha­
la obr literaria (ic y se si­ bla de Homero con "la misma vi-
tia en los espacios de la histo­ vacidad que si fera de nuestro
riogfa. Ahl, en ese lugar, no es ex­ siglo y de James Joyce como si fuera
De hecho, hasta el siglo XIX tato qe un pema sea tratado igual elisabtiano"; un libo contdo como
que una máquina de guerra, que una una naración y que estimula a leer a no ha, que sepamos,
conspiración plftic o como expnen­ los textos mismos. Los mismos auto­historas de la literaur;
t de alguna coriente. ¡Hay que ima­ res, años después, ampliarn a diez
todo lo más un intento de ginar a un p eta, pr e mplo del siglo volómenes su trbjo, sin moifca
XVII, despándose en su tumba, al compendiar poética o susta ncialmente sus opios textos,
ofr hablar de su soneto, que él crefa ánicamente pcisando juicios y mati­clasifcar géners de la
que expresaba la vida, com o un exp­ zndo a quí y allá; el geso de la nue­
retórca
nente del Baroquismo!. va edición es que incorra res"menes
No obstante, es claro que la His­ agumentales de las gandes obrs
toria, a psar de estas rseva, es una analizadas y una seleción antlógica
disciplina paciente y lt Y privile gia de textos, con más generosidad y rigor
proeimiento semejante es el que
lo que toca. Por las misma raones, que la que emple Marin Alonso. No
guía la Historia mnldita de la literatu­
las historias univerales de la litertura sin rzón, pr su estrctura y ameni­
ra de Hans Mayer, centrándose en la
son igualmente necesaas. Sin emba ­ da, esta es la histora de la litertr
ma rginación de la mujer, del homose­
go, son pcas las ediciones que actual­ más consultda y apreiada. Reciente­
xual y del judío; su estudio nace de la
mente pueen encontr rse en las libre­ mente han aparecido dos nuevas obra.
afrmación de que la nustrción bur­
ras. Algunas publicaciones, que Oris-Origen eitó en fascículos una
guesa fue un frcaso. El libro, eito
viern la luz a principios de los afos Historia de la literatura universal, en­
pr Taurs, afortunaamente toavía
setenta, como la Historia de la litera- termente ralida pr profesores y
19
jp

estudiosos epafles y digida pr H.G. Rot, en Ael. Ante de et
Luciano Garia Lorenzo. Y Euaro Historia de la literatura alemana, lni­
láftez está ultimando su popia Histo­ cmente pía encntase el manual
ria de la literatra universal. de la que de Roolfo E. Moe. eito pr el
ya han aparcido, eitada pr Tesys­ Fondo de Cultur Económica. Et
Bosch en formato a la rústic, cinco de eitorial mexicna, que tmbién impri­
los ocho vol6menes que comprnde. me con pie espol, tal vez ha sido la
Por ota parte, de originale alemane, empesa más atenta a ofeer una vi­
Akal está tduciendo una Historia de sión paricularda de las literturs
la literatura, cuyo subtitulo "Histora nacionales. En su catlogo, dispnible
y Sociea en el mundo Occidental". para el plblic, se encuentan también
dice ya bastante de su emplo; han historias sobre la literatur brsilefa.
aparecido "El muno antiguo· y "El rsa y japnesa, sin olvida �as liter­
mundo meieval". Además, la eito­ trs giegas y latinas, la gega a ca­
rial Greos, desde tiemp inmemorial. go del eminente Bow, un pquefo
�stá veriendo al castellano la Uteratu­ volumen intuctorio de una extraor­
ra universal dirigida pr Klaus von dinaria claridad de conceptos, y la lati­
See; han sido sólo eitados el tomo 3, na debida a Millars Cario con un
d 9�IO y el 13: un oren de aparición apndice bibliogáfco paricula p
tan desorenado que par un logat­ los autore estudiaos.
mo. L literaturs clásicas ocident­
les han demostrado pser, a trvés
Lierr flna del tiemp, unas cualidaes espcff­
cs que las hacen verdaderamente uni­Ya Pérez Mnik seflaba en la
versales, hasta el punto de que no for­introucción a su l novela exranjera
man parte, sino que son el fnamento en Espafa, la escasez de las tduccio­
de la literatura universal, gac ias a la ne de historas extanjers en nuesto
idea de humnitas y a su sentido de la pafs. Minik consideraba esas historias
blleza cincidentes con uoa humani­verdaderas gulas tursticas, pro de un
dad sobrepuesta al tiemp y al esp­turismo serio, a lo Stendhal. par el
cio. No han faltado, pr ello, manuales acercamiento a un mundo ajeno. L si­
de Historia de la literatura griega n tuación hoy -sus palabras son de 1973-
de Literatura latina en nuesto país. no ha cambiao demasiado. Sólo re­
Grdos publicó, hace ya afs, el libo cientemente, el afo pasado sin i más
de Leski sobe Greia y el de Biele lejos, en Cáter se h trducido una
sobr Roma. y acaba de sacr a la luz Historia de la literatura italiana. un
la eición de Cambridge que incorpra grueso volumen que completa la Anto­
las lltimas investigaciones historio­logra de la literatura italiana de Ariel,
gfcas sobre las dos gaodes litertu­relizda pr Isabel González unos
ras clásicas. El manual de Bayet, Lite­afos atrás como soprte didáctico de
ratura Ltina, eitado pr Ariet, fue un curso de lengua italiana publicao
siempr un texto referencial pra un pr la misma eitoral. De Francia sin
primer acercamiento a los autors lati­tmbrgo, cuya litertura ha ejrcido
nos. Cátedr, siguiendo su reciente U­siempre uoa notable influencia en
nea de ofrecer un depsito de las gran­nuestro país, sólo hay en castellano la
des culturas literarias, editó en 1988 Historia de la literatura fancesa de
una Historia de la literatura griega di­Escarpit, un delicioso manual, eitado
rigida por el profesor Lpz Pérez con �n los Breviarios del Fono de Cultura
la colaboración de los mejores esp­Económica, que comienza imaginando
cialistas espafoles. Se trat, pr tanto, la literatura del pa[s vecino con rosto
del pimer libro de estas carcterstics de mujer. Con la literatura inglesa, en
escrito en castellano. cambio, hay actualmente una ree
Ya en el prtico del colofón, una dón más generosa; existen varias, to­
mención aparte para el verdaero de­das ellas de amplio esptro y alguna.
leite del espiritu letor. Este merei­como la de Evans en Ariel, escrta con
miento recae sobre los dos cursos, uno un ameno sentido de la naración muy
sobre Literatura europea y ot sobre británico, además de la de Pujals en
Literatura rusa, eitados primero pr Gredos y la que dirigó para Taurs en
Bruguera y ahor pr Ediciones B, que dos volúmenes Cándido Pérez Gálle­
Nabkov dictó en las univeridades de go, a su vez autor de una enumerativa
Stanford y Comell. Sin hacer histora, Historia de la litertur noreamerica-
aplicándose a los propios textos y de­1/a. un libro a la manera de fchero
sarollando una admirble lectra, Na­bibliogáfco que considera al lector
bkov despliega un estudio literario menos un destinatario que un sujeto a
tn rico como la realidad que vislum­aturir. Sobre la literatura del pafs de
bró Bores cuano contempló el Goethe, acaba de aparecer un prime
Alepb. volumen ralizad o pr M. Sigán y
20

Bibliografía
HISTORIA SOCIAL DE LA LIT­ Madrid: Cáter. 1988 Madrid: Cátera, 1990
RATURA Y EL ARTE (3 volÍmenes) HISTORIA DE LA LIERTUR HISTORIA DE LA LITERATURA
GRIEGA Amold Hauser FRANCESA
Madr id: Guadarrama, 1969 Albin Lesk Robr G. Escarpit
HISTORIA UNIVERSAL DE LA LI­ Madrid: Greos, 1985 Méxic: Fondo de Cultura Económica
1986 TERATURA (5 volúmenes) HISTORIA DE LA LIRTU RA
Ludano Garcfa Lorenzo (.) GRIEGA HISTORIA DE LA LIERATURA
Barcelona: Oris-Origen, 1982 C.M. Bowra INGLESA
Willian l. Entwistle y Ec Grillett HISTORIA DE LA LITERATURA México: Fondo de Cultur Económica,
UNIVERSAL (lO volúmenes) 1989 México: Fondo de Cultura Económic,
Marin de Riquer y José Maria Valve­ LITERATURA LATINA 1978
de lean Bayet BREVE HISTORIA DE LA LITRA­
Ba rcelona: Pla net , 1984 TURA ING LESA Barcelona: Ariel, 1972
HISTORIA DE LA LITERATURA Ifor Evans HISTORIA DE LA LITERATURA
UNIVERSAL (han aparcido 5 voll- LATINA Barcelona: Ariel, 1985
menes de 9 previstos) HISTORIA DE LA LITERATURA Agustín Millares CarIo
Eduardo Iafez INGLESA (2 volC menes) México: Fondo de Cultura Eonómica,
Barcelona: Tesys-Bosch, 1990 1985 Dirgida pr CAndido Péez GAllego
LITERATURA UNIVERSAL Madrid: Taurs, 1988 HISTORIA DE LA LITERATURA
Dirgida pr Klaus von See ROMANA HISTORIA DE LA LIERATURA
Tomo 3: Literatura rmana Bieler INGLESA
Tomos 9-10: Renacimiento y bro Esteban P jals Madrid: Chos, 1986
Tomo 13: Ilustración europa II CURSO DE LITERATURA EURO­ Madrid: Greos, 1984
Madrid: Greo s , 1982 PEA HISTORIA DE LA LITERATURA
ALEMANA -1 HISTORIA DE LA LITERATURA Vladimir Nabkov
(Historia y Sociedad en el mundo Oc­ Barcelona: Brguer, 1983 M. Siguán y H.G. Roete
cidental) Barcelona: Aret, 1990 ANTOLOGIA DE LA LITRATRA
ITALIANA 1. El mundo antigo (1220 a.C.-60 HISTORIA DE LA LIRATRA
d.C.) Isabl Gonzlez ALEMANA
11. El mundo meieval (60-140) Barcelona: Ar eJ, 1986 Roolfo E. Moer
Madrid: Akal , 1990 HISTORIA DE LA LITERATURA México: Fondo de Cultura Ecn6mica
HISTORIA DE LA LITERATURA ITALIANA 1986
MUNDIAL (2 volÍmenes) Giusepp Petonio HISTORIA DE LA LITERATR
Maín Alonso NORTAMERICANA
Madrid: Edaf, 1969 Cándido Péres GAllego
HISTORIA DE LA LITERA TU­ Madrid: Taurs, 1989
RA UNIVRSA CURSO DE LITERATURA
Lavalee RUSA
Barcelona: Destino, 1971 Vl adimir Nabkov
HISTORIA MALDITA DE LA Barcelona: Brguer, 1984
LITERATURA LA LITERA TORA RUSA
Hans Maye MarcSlonim
Madrd: Taurs, 1977 México: Fono de Cultur E
HISTORIA DE LA LITERAT­ nómica, 1975
RA CLASICA (Cambridge Uni­ HISTORIA CONCISA DE LA
versit) LITERATURABRASaEÑA
1. Literatura Griega Alfreo Bosi
P.E. Easterling y B.M.W. Knox México: Fono de Cultur E
(Es.) nó mica, 1982
Madrid: Greos, 1989 LA LITERATURA JAPNESA
11. Litertura La tina Don ld Kene
EJ. Kenney y W.V. Calusen Méxic: Fono de Cultur E
(Es .) nómica, 1987
Madrid: Greos, 199
HISTORIA DE LA LIRAT­
RA GRIEGA
l.A. Lópz Pérez (E.)
21
rt

Testigos de
nuestro tesoro
escro
Santos Alonso
pfola (186 1-1865, re itda en facsl­ apción de txt eplle.
mil pr la eitorial Greos en 1969), meiante la Ley Pidal,
se implantó la asigna­ compuesta de siete voltmenes referi­ Ds puntos de vist Inicales
tura de "literatur espa­ dos exclusivamente a la Edad Meia D ESDE que en 1845, El psitivismo cientffco, vigente
.. fola n en el bachillera- no resultaba apropiaa pr su exten­ durante el siglo XIX, se manifestó con
to, son vaas las cirunstancias que sión y su acotado cmp de estudio, claridad en las primeras obrs de his­
han intervenido en la aparición de los aunque, desde el punto de vista inter­ toria de la litertur espaftola. Paee
manuales de nuestra historia literra. prettivo, ofreier el máximo interés. como si la objetividad, la acumulación
Ponto se hiciern necesarios, para el Tanto fe asf, que en los centrs de de datos y la fundamentación de las
ordenamiento académico, textos que enseftanza espafole se utilizaron ma- cnclusione en muestrs evidentes
sistematizrn de manera coherente la fueran la meta de la actitud y la inten­
evolución de nuestro teoro escrito ción de los autors. Ya en la Historia
prque, si bien existfan cn anteriori­ de Amador de los Ríos, que interala
da estudios pariculares o parcia- numerosos fagmentos de textos lite-
les sobre autors concretos -re­ rarios y referncias histórcas se
cuérese, pr ejemplo, los co­ prcib la presencia de un mo­
mentarios de Sánchez de delo IingUistico, el Dicciona­
las Brozas y Herera a la rio de Autoridades, no muy
pesfa de Garcilaso- o lejano en el tiemp.
sobr recuros literaros -
En esta dircción se sima
véase la Agudez yane
la Hi storia de /a Lngua
d ingenio de Gracidn-
y la Litertura Castella­
, los etudiantes care­
na (1915-1922) de Julio
cfan de ltiles gener­
Cejador, cuyos catorce
les par su conoci­
voltmenes constituyen
miento preiso.
un enorme banco de da­
De igual moo,
tos de signifctivo inte­
pronto surieron los
r. L precupación oh
primeros problemas
jetivista y psiti va llega a
p los espcialistas, tal extremo en Cejador
prue si pr un lado
que organiza de una mane­
contaban con colecciones
r cronológica, pr afos, el
de textos literrios pr estudio y rgistro de autors
llevar a cb el análisis y la y obra; un historcismo es-
interretación de la histora
merdo, sin duda, pro iga l ­
de la litertura -la Biblioteca Es­ mente caprichoso: al lado de m-
plo/a aparee entre 1805 y 1812,
les de fechas que exprsan lo publi­
la Colección de los mejores autores
cción de otrs tantas obrs, pueen
espatoles entre 1832 y 1872, Y la co­
interalare los análisis de los autors
nocidfsima Biblioteca de Autores Es­
seg\n crnologfas que no depnden de
nuales tducidos de hispanistas ex­plo/es que ha llegado a nuestrs dfas,
fehas de nacimiento n de muere, si­
tanjers, ya del alemán Bonterweck s comenzó a publicar en 1846-, pr
no de ots variados criterios. Un
(1804) y del fancés Sismondi (1813), oto, durante too el siglo XIX, no ejemplo, Cervantes: se le aigna el afto
ya del noremericano Ticknor (1849) dieron con el manual idóne para la
1583 pr la lnica raón de que enton­
Y del inglés Fitzmaurice-Kelly (1898); ensefanza. El caso más signifctivo
cs publicó su primer soneto en una
en espcial el de este lltimo, que fue fe el de José Amador de los Rfos, cu­
obra ajena, el Romncero, de Per de utilizdo durante muchos aftos hasta la ya Historia critica de la üteratura Es- Padilla.
22

Lópz, que cuenta ya con numerosas en el exilio, como Max Aub (Manual Por las mismas fechas se publicba
en España otr no menos interesante eiciones. Se trta, sin duda, del ­ d Historia de Literatura Espfola,
mer manual español en su sentido es­ 1966), el de un hispanista como Ge­Historia de la Litertura Espafola, de
tricto, informativo y accesible, que ha raid Brenan (Historia d la Literatura Juan Hurtdo y Angel Gonzlez Pa­
sido durante muchos años el instru­ Espafola, 1957; eición española de lencia (1922), a la que habra que afa­
mento idóne p los estudiantes uni­ 1986) y el de un español residente en dir la Literatura Espafola, de Angel
versitarios y de enseñanzas meias. Su Salcedo Ruiz (1915-1923) en cinco Espafia como, Mauro Armilo (Histo­
ttamiento desapasionado de nuest vohimenes. rú de la Litertura Espnola e Hisp ­
literatura, que evita el subjetivismo de Muy diferente en el planteamiento, noamericana, 1983).
Valbuena y la profusión de nombres y Entr estos manuales es just deta­la Historia de la Litertr Espanola
datos de Cejador, y su euilibrado t­ car la obr de Juan Luis Albrg. Ls (1938), de Angel Valbuena Pt, en
maño lo convieren, defectos apare, tes volúmenes (cuatro en la actuali­ cuatro volúmenes publicados hasta el
dad), ha sido, desde su aparición hasta en oto clásico. momento (1969, 1972, 1972 Y 1980),
que abarcan hasta el romanticismo, hoy, un clásico de los estudios históri­
Más empesas Individuales han gozao hasta el presente de una cos, mereceor de sucesivas re icio­
merecida atención entre profesores y nes. Valbuena fundamenta su estudio, L prsptivas diferen, como en
no en los datos acumulativos, sino en estudiantes. Tal vez el mayor valor de los casos anteriores, cuando el estudio
la interretación y la refexión ctica, eta Historia d la Literatura Españo­es realizado en distintos momentos
subjetivas e impresioni stas, muy de la se su crácter ecl�ctico, su acopio históricos, pr mucho más a(m cuan­
acuerdo con la escuela idelista espa­ de opiniones ajenas que acUan de con­do intervienen las circunstancias de
fola y, al tiemp, muy lejos del méto­ trste y de guía opruna. Para ello, el los autores. De esta forma, no son aná­
profesor Alborg, suministra un enorme do psitivo anterior. Dejando apare logos el manual escrito pr un espafol
las crtics que los contrarios a dicha registro de fuentes bibliogáfcas y de
escuela estiUstica han aducido, con ra­ orientaciones, actualizadas pr lo ge
zón quizá, la obr de Valbuena, se neral, sobr los más variados asptos
El siguiente pao en la nueva quiera o no, sigue siendo una consulta interretativos de los obras literarias o
imprescindible pr el valor y valentfa fonna de enfocar la histo­ las biogfas de los escritores. Una
de sus juicios. objeión pria hacérsele: existe un ras de la literaturafue el de
Otrs historia.� de la litertra espa­ evidente desequilibrio espacial entre
acercar los contenidos a un
fola de los mismos años serfan de José las página deicadas a los distintos
grado más elementa; es de­Manuel Bleua (1943), que incluye prioos, ya que el prime volumen
numerosos textos literarios, y Angel abarca la Ea Meia y el Renaci­cir, el converir un proyecto
del Rfo (1948), ambs compuestas de miento, el segundo el barroco, el tcecomo los anterors en algo
dos vo!menes. ro el siglo Il y el cuarto el roman­
asequible a lectores menos Mención apre mer la Histor ticismo. Por lo demás, el letor putde
d la Lteratura (1955), de José Gac{a encontr en ella cai lo necesaio pra especializados
23
Xp

satisfacer a cualquier intersado: eru­
dición, crterios interpretativos vara­
dos, datos, bibliogafa y amenidad.
Emprsas colectivas
Alguien dijo, allá pr los afos ante­
riores al meio siglo, que tal vez había
llegado el momento de enriquecer los
puntos de vista sobre la interpretación
de las obrs literrias meiante la reu­
nión del trabajo de varios especialistas
en un solo texto. No se equivocó, pues
esa parece ser la constante desde en­
tonces. El prmero en llevar a cabo es­
ta idea fe Guillermo Diaz-Plaja al di­
rigir y coordinar la Historia general de
las Literturas Hispánicas (1949-
1957).
Posteriormente, y como ya ocurió
en el XIX, fueron los hispanistas ex­
reieron coleciones de breves est­ más intersants de nuestos estdios tranjeros los primeros en publicar una
dios como los de la Lectra Cntica de históricos. Historia de la Literatura Espafola co­
la Literatura Espatola, de Playor N o toos los manuales Cltimos, sin lectiva. Dirigida pr R.O. Jones, la
(1983); los Cuaderos d Estdio, de embaro, han sido frto de coletivos obra, en seis vohlmenes referidos a
Cincel (1981), y, algo más ambicioso, nutridos. Ahí están los volCmenes de épocas distintas, reactados por dife­
los treinta y cinco voltmenes de la la Historia de la Literatura Espatola rentes profesores, a los que más tarde
Historia Cntica de la Litertura His­ (1981), que Felip Pedraza y Milagos se anadió un nuevo título de Literatra
pánica, dirigida por Juan Ignacio Fe­ Rodríguez Cáceres, muchísimo más actual escrito por Santos Sanz ViIla­
reras, en Taurs (1987-I 988). Otra interesante que el publicado hace un nueva, supuso una modalidad renova­
forma de divulgación elemental ha si­ tiempo (1962) por Emiliano Díez­da que pronto tvo su rplica en Espa­
do la publicación de la Historia de la Echarri y José María Roca Franquesa, !a, ya que, tras su aparición en
Literatura Espafola en forma de fas­ muchas de cuyas afirmaciones no pa­Londres en 1971, y por la eitorial
cfculos (Orbis, 1982), que no serfa jus­ san de ser hoy pco menos que pinto­Ariel en castellano en 1973 y 1974, la
to silenciar. rescas. eitorial Guadiana, multiplicando las
Mención ape merece, por su re­ Como fnal, una publicción reien­voces de los reactores, en total veinti­
prcusión y el nuevo tratamiento de te: la Historia d la Literatura Espa­nueve, publicó en tres vohlmenes una
los contenidos críticos, la Historia So­ tola, en dos volCmenes, de Cátera Historia de la Literatra Espatola,
cial de la Literatura Espafola (1978) (1990), publicada anteriormente en heterogénea en puntos de vista y con
escrita por los profesores Blanco italiano. Obra colectiva, entre los reuna profusión de datos y nombres con­
Aguinaga, Rodrguez Puértolas e Iris dactores, espanoles e italianos en su siderables, dirigida por José María
M. Zbala. El análisis de los textos mayoría, se encuentran nombres tan Diez Borque, que ha cumplido un pa­
desde el punto de vista ideológico, ilustres como los de Rafael Lapsa, pel imprtante en los estudios univer­
comprometido y ariesgado, puede ser Francisco rico, Carlos Seco Serano, sitarios.
discutible, como toos (un conocido Ángel Cresp o Francisco Ruiz Ra­Pero si signifcativas han sido las
crítico lo califcó de "histora estalinis­ món. obrs citadas, creemos que el pryeto
ta"), pero no por ello esta obra deja de
colectivo de mayor infuencia en los
ser necesaria y una de las aporaciones tltimos anos ha sido el de Francisco
Rico. En su Historia y Cntica de la
Litertura Espafola (1980-1984) ocho
profesores universitarios efecttan una
escogida selección de los ensayos y ar­
t{culos más interesantes, a su juicio,
publicados hasta el presente sobre los
diversos temas y autores de nuestra li­
teratura. La multiplicidad de opinio­
nes, pr tanto, se amplfa mucho más,
pues son numerosos los espcialistas
seleccionados y plurales los puntos de
vista aportados.
El siguiente paso en esta nueva for­
ma de enfocar las historias de la litera­
tura fe el de acercar los contenidos a
un gdo más elemental; es decir, el
converir un proyecto como los ante­
riores en algo asequible a los lectores
menos espcializados, tal vez los estu­
diantes de ensenanza meia. Así, apa-
24

Bibliografía
CUADER NOS DE ESTUDIO. SERI HISTORA DE LA LIERATR Al an Deyesmond
ESPAÑOLA (4 vols.). Barcelona: Crtic , 1991. LITERATURA (35 vols.).
F. Marcos Marn y Angel Basant. Juan Luis Albrg. - PRIMER SUPLEMENTO A VO­
coordinadores Madrid: G e os, 1980. LUEN 11- SIGLOS DE ORO: R­
NACIMIENTO Marid: Cinc l, 1981 HISTORIA DE LA LIRATUR
HISTORIA DE LA LENGUA Y LI­ ESPAÑOLA (6vols.). Francisco Lópz Estrada
TERATURA CASTLLANA (14 Barcelona: Crtica, 1991 R. O. Jones (Coordinaor).
vols.). Barcelona: Ariel, 1973. HISTORIA DE LA LITR\TURA
Julio Ce or. ESPAÑOLA. HISTORIA DE LA LIRTUR
Madrid: Greos, 1972. ESPAÑOLA (3 vols.). Felip Peraa, Milags Roguez
HISTORIA DE LA LITERATURA CAceres. José Maa Diez 8rque (Cordin­
ESPAÑOLA (3 vols.). dor) Navara: Cenlit Eiciones, 1981.
Madrid: Guadiana, 1974. Han salido lO vols. de los 13 previstos Angel Valbuena Prl.
Barcelona: Gustavo GiIi, 1968. Madrid, Taurs, 1980,4 vols. HISTORIA CRíTICA DE LA LITE­
RATURA HISPÁNICA (35 vols.). HISTORIA DE LA LITERATURA HISTORIA SOCIAL DE LA LITE­
Juan Ignacio Fereras. ESPAÑOLA (2 vols.). RATURA ESPAÑOLA (3 vols.).
Angel Rio. Carlos Blanco Aguinaga, Julio Ror­ Madrid: Taurs, 1987-1988.
Barcelona: Brguera, 1985 guez Puértolas, Iris Zabala. HISTORIA DE LA LIERATRA
ESPAÑOLA (2 vols.). HISTORIA DE LA LIERATRA Castalia: Madrid, 1978.
ESPAÑOLA. Franco Meregalli.
José Garcfa Lópz. HISTORIA Y CRíTICA DE LA LI­ Madrid: CAtera, 1990.
Barcelona: Vicens Vives, 1987. TRATURA ESPAOLA (8 vols.). LECTURA CRITICA DE LA LITE­
Francisco Rico. RATURA ESPAÑOLA (25 vols.). HISTORIA DE LA LIERATRA
ESPAÑOLA. Barcelona: Crtic, 1980-1984. Javier Huer Calvo, coorinador.
Gerald Brenan. - PRIER SUPLEMENTO A VO­ Madrid: Playor, 1985.
Barcelona: C r tic , 1986. LUMEN 1- EDAD MEDIA
PUBLICIDAD
25
j

¡Sé el primero en escribir un comentario!

13/1000 caracteres como máximo.