Guayaquil: Arquitectura, espacio y sociedad, 1900-1940

De

Este libro contiene un estudio, casi único en su género, sobre la ciudad portuaria más importante del país, Guayaquil, en las primeras cuatro décadas del presente siglo, es decir, en un período crítico, y al mismo tiempo innovador, de la historia socioeconómica de esta ciudad. Su objetivo es analizar la evolución de la arquitectura urbana de la metrópoli costera del Ecuador, en un contexto espacial, geográfico y social. En sus páginas cobra vida no solo la arquitectura, sino la sociedad guayaquileña misma, con toda su jerarquización socio-económica; con la ayuda del censo de 1931, se efectúa un estudio del barrio y la parroquia durante estos años, y se cierra el libro destacando las tendencias generales de la evolución del espacio arquitectural y urbano de Guayaquil en estas décadas. La autora, Marie S. Bock, geógrafa francesa, es graduada en la Universidad de Toulouse-Le Mirail, y la presente investigación la realizó bajo la dirección de Jean-Paul Deler. La edición y publicación de este libro es un esfuerzo conjunto de la Corporación Editora Nacional y del Instituto Francés de Estudios Andinos, IFEA.


Publicado el : domingo, 29 de junio de 2014
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Licencia: Todos los derechos reservados
EAN13 : 9782821845039
Número de páginas: 130
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Guayaquil: Arquitectura, espacio y sociedad, 1900-1940

Marie Sophie Bock
  • Editor: Institut français d’études andines, Corporación Editora Nacional
  • Año de edición: 1992
  • Publicación en OpenEdition Books: 29 junio 2014
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845039

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789978841501
  • Número de páginas: 130
 
Referencia electrónica

BOCK, Marie Sophie. Guayaquil: Arquitectura, espacio y sociedad, 1900-1940. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 1992 (generado el 20 enero 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/2005>. ISBN: 9782821845039.

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© Institut français d’études andines, 1992

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Este libro contiene un estudio, casi único en su género, sobre la ciudad portuaria más importante del país, Guayaquil, en las primeras cuatro décadas del presente siglo, es decir, en un período crítico, y al mismo tiempo innovador, de la historia socioeconómica de esta ciudad. Su objetivo es analizar la evolución de la arquitectura urbana de la metrópoli costera del Ecuador, en un contexto espacial, geográfico y social.

En sus páginas cobra vida no solo la arquitectura, sino la sociedad guayaquileña misma, con toda su jerarquización socio-económica; con la ayuda del censo de 1931, se efectúa un estudio del barrio y la parroquia durante estos años, y se cierra el libro destacando las tendencias generales de la evolución del espacio arquitectural y urbano de Guayaquil en estas décadas. La autora, Marie S. Bock, geógrafa francesa, es graduada en la Universidad de Toulouse-Le Mirail, y la presente investigación la realizó bajo la dirección de Jean-Paul Deler. La edición y publicación de este libro es un esfuerzo conjunto de la Corporación Editora Nacional y del Instituto Francés de Estudios Andinos, IFEA.

Marie Sophie Bock

Marie S. Bock. 1953. Geógrafa. Becada del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA). Ha publicado varios artículos sobre Ecuador y el libro Quito, Guayaquil: Identificación arquitectural y evolución socio-económica en el Ecuador (1850-1987). Ha participado en la realización de dos láminas del Atlas Infográfico de Quito. Graduada de la Universidad de Toulouse-Le Mirail, está redactando actualmente una tesis de doctorado sobre el tema arquitectura, espacio y sociedad de la Costa ecuatoriana en el período 1890-1920.

Índice
  1. Adresse bibliographique

  2. Presentación

    Luis Mora Ortega
  3. Agradecimientos

  4. 1. Introducción

  5. 2. Estudio macro-espacial de la arquitectura y de la sociedad guayaquileñas (1900-1940)

    1. LA DISTRIBUCION ESPACIAL DE LOS TESTIMONIOS ARQUITECTURALES DURANTE EL PERIODO 1900-1940
    2. INTENTO DE PERCEPCION. DE LA PARCELA Y DE LA MANZANA GUAYAQUILEÑAS
    3. LA ARQUITECTURA GUAYAQUILEÑA DE 1900 A 1940: DE LA TRADICION A LA MODERNIDAD. ESTUDIO DE CASOS
  6. 3. Hábitat y actividades: ¿parroquia o barrio?

    1. LA PARROQUIA GUAYAQUILEÑA DE LOS AÑOS TREINTA: TRADICIONALISMO, CONSOLIDACION Y OPOSICION CENTRO-PERIFERIA
    2. ACTIVIDADES Y ESPACIO PARROQUIAL
    1. EL BARRIO GUAYAQUILEÑO DE LOS AÑOS TREINTA: ENTIDAD NACIDA DE LA SEGREGACION SOCIO-ESPACIAL Y ARQUITECTURAL
  1. 4. Evolución del espacio guayaquileño 1900-1940

    1. EL MUNICIPIO Y EL SECTOR PRIVADO: OBRAS PUNTUALES Y ACENTUACIÓN DE LA SEGREGACIÓN
    2. EVOLUCION DE LA COMPOSICION DEL ESPACIO SOCIAL
    3. EVOLUCION DE LA IMAGEN DE LA CIUDAD DE 1900 A 1930 1900-1920: Guayaquil, ciudad tradicional
  2. 5. Conclusión general

  3. Referencias bibliográficas

Adresse bibliographique

1CORPORACION EDITORA NACIONAL

2Hernán Malo González
Presidente Fundador (1931-1983)

3Ernesto Albán Gómez
Presidente

4Luis Mora Ortega
Director Ejecutivo

5© Corporación Editora Nacional - Instituto Francés de Estudios Andinos, 1992.

6ISBN 9978-84-025-7 (colección)
ISBN 9978-84-150-4 (vol. 38)
Derechos de Autor:
Inscripción 006236,
Depósito Legal 000404.

7Supervisión editorial: Jorge Ortega
Cubierta: Jaime Pozo. Ilustración:
Torre Morisca, ubicada en el Malecón.
Impresión: Gráficas San Pablo,
Izazaga 153 y Pío Valdiviczo.

8Este libro corresponde al Tomo No. 62 de la Serie “Travaux de l’Institut Français d’Etudes Andines”, No. ISSN 0768-424X.

9CORPORACION EDITORA NACIONAL,
Roca 230 y Tamayo, Tf. 554358, Fax 566340,
Apartado Postal 17-12-886
Quito-Ecuador
1992 04

Presentación

Luis Mora Ortega

1Pese a recientes publicaciones, los estudios de geografía son aún escasos en nuestro país, y sobre Guayaquil, específicamente, es muy poco lo que se ha escrito. Por lo demás, la geografía es un campo del conocimiento mirado, por lo general, con cierto aire de aburrimiento, y su recuerdo trae a la memoria las tediosas horas de clase, repletas de nombres de montañas, ríos, metros de altitud, y demás datos que había que memorizar con esfuerzo, para luego olvidar. La geografía no goza de simpatía entre estudiantes y lectores.

2Este libro ayudará a cambiar la imagen gris de esta ciencia. Marie S. Bock ha resumido en este libro una investigación realizada bajo la dirección de Jean-Paul Deler, y que sirvió a la autora para graduarse en la Universidad de Toulouse-Le Mirail. Aparte del rigor científico, este libro nos entrega, con frescura, una visión de Guayaquil de las primeras décadas de este siglo. Una buena selección de ilustraciones ayuda a entender con claridad los análisis. Por sobre todo, tenemos en esta obra un excelente estudio sobre la ciudad más populosa de nuestro país, y su contenido insinúa caminos de trabajo que pueden ser continuados por nuevas investigaciones.

3La Corporación Editora Nacional entrega, pues, con mucha satisfacción esta obra, cuya edición y publicación han contado con el auspicio del Instituto Francés de Estudios Andinos, IFEA.

Autor
Luis Mora Ortega

Director ejecutivo de la Corporacion editora Nacional

Agradecimientos

1La realización de este trabajo no hubiera podido llegar a feliz término sin la ayuda de algunas personalidades e instituciones a las que deseo agradecer aquí.

2Mi profundo reconocimiento va a Jean-Paul Deler, director de investigaciones del Centro de Estudios de Geografía Tropical (CEGET), que aceptó dirigir este trabajo y ayudarme durante todo el período de investigación y de redacción con sus consejos y sus críticas constructivas. La amistad y la acogida de la familia Deler me fueron siempre de grande apoyo.

3Deseo expresar mi sincera gratitud a Gaitán Villavicencio, director del Centro de Estudios Regionales - Guayaquil (CER-G), quien me acogió, ayudó y aconsejó en la investigación.

4Asimismo mis agradecimientos van a Olivier Dollfus e Yves Saint-Geours que aceptaron leer este trabajo, al igual que a Rene de Maximy y Henry Godard, investigadores del Instituto Francés de Investigación Científica para el Desarrollo en Cooperación (ORSTOM) quienes me dieron ánimo y me ayudaron durante los períodos de trabajo de campo y de redacción; también a la familia Salomon que siempre me acogió con mucha amistad en su casa en Guayaquil y a la arquitecta Elisa María Silvestre por su gran apoyo en el campo arquitectónico.

5Finalmente, mi reconocimiento a María Dolores Villamar por haber traducido este estudio al castellano y a Femando Moncayo por su lectura final.

6La publicación de este trabajo fue posible gracias al auspicio del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) y en particular de su director, Christian de Muizon.

1. Introducción

1Este estudio, a la vez temático y sintético, tiene como objetivo principal analizar la evolución de la arquitectura urbana de Guayaquil, metrópoli costera del Ecuador, en un contexto espacial, geográfico y social durante el período 1900-1940.

2Este análisis se integra a una investigación general que tiende, desde hace algunos años, a destacar la relación existente entre las tipologías arquitecturales, la evolución del espacio y la composición de la sociedad. Sin embargo, el interés de los geógrafos por la arquitectura como componente de los estudios urbanos no es un fenómeno nuevo puesto que investigadores europeos como Meitzen y Schluter estudiaron, durante el siglo xix, los diferentes tipos de hábitat urbano y rural. En los primeros decenios del siglo xx, los geógrafos americanos Jones y Sauer (1915) basan sus investigaciones en el estudio de la arquitectura, de los materiales de construcción, de las condiciones de construcción e incluso del amoblado interior, considerando estos fenómenos como componentes importantes de la descripción del modo de vida de los habitantes en una época dada. Sin embargo, todos los trabajos siguen siendo esencialmente descriptivos y no tienen sino un interés analítico limitado. Durante los últimos veinte años, un nuevo concepto de estudio ha sido forjado alrededor de la interpretación de la arquitectura urbana, ya sea a través de su historia en relación con la evolución de las sociedades (Benévolo, L., 1980; Mumford, L., 1964; Roux, S., 1976) o a través del estudio de sus formas y sus funciones en el espacio (Panerai, P.; Castex, J.; Depaule, J.-C, 1980; Ford, L., 1984; Rossi, A., 1981) o finalmente, a través de un marco cultural, etnográfico o sociológico (Bernard-Jambu, 1978; Chombard de Lauwe, Ph., 1960; Raymond, H. 1974).

3Varias razones nos llevan a limitar el estudio en el tiempo, entre 1900 y 1940. Primeramente, el período 1900-1920 corresponde al final de la fase de prosperidad cacaotera en la Costa ecuatoriana. En segundo término, este, período permite la implantación de modelos arquitectónicos influidos por las tendencias europeas de 1900 a 1925, luego americanas a partir de 1925; además, esta época corresponde a la creación de tipos arquitecturales ligados a las funciones económicas en general, y comerciales en particular, reflejo de la clase social dominante de la época: la burguesía agro-exportadora. En tercer lugar, el período 1925-1930 corresponde a una fase de crisis económica (caída de la producción y de la exportación cacaoteras) y marca una ruptura en la continuidad y la especificidad del desarrollo urbano y arquitectural de la ciudad cuyas consecuencias sociales repercuten rápidamente a nivel urbano en las construcciones públicas que disminuyen en número, y en la arquitectura privada que ve aparecer nuevos modelos. Finalmente, es particularmente interesante en la última fase del período (1930-1940) estudiar la evolución urbana y arquitectural generada por la «importación» al país de nuevas corrientes artísticas muy diferentes a las originales, en el plano tanto arquitectural como arquitectónico.

4Las condiciones de fundación y de crecimiento de Guayaquil permiten resituar a la ciudad en su contexto espacial y social a inicios del siglo xx. Durante el período colonial, la capital de la Real Audiencia, Quito, fundada en 1534, organiza el espacio en su favor, ocupando a Guayaquil como el lugar de paso indispensable para la exportación de los productos de la Sierra hacia la metrópoli del Imperio y para la importación de mercaderías europeas al área andina. Sin embargo, la crisis económica que afecta a la Sierra determina que el poder económico y político se centre en la Costa, a partir del siglo xix, y permite un rápido crecimiento del puerto principal que no había experimentado sino un desarrollo sumamente lento. La fundación de Guayaquil, en un sitio estratégico, fondo de estuario, y su crecimiento tanto demográfico como espacial se revelaron difíciles en razón de la tenaz resistencia ofrecida por la población autóctona. La primera fundación, en 1535, en el sitio del Estero de Dimas, fue obra de Sebastián de Benalcázar, pero la ciudad, destruida por los Huancavilcas, fue reconstruida por el capitán Zaera en la confluencia de los ríos Babahoyo y Yaguachi. Los españoles debieron abandonar Guayaquil, nuevamente destruida por los Huancavilcas y no es sino en 1537 que fue definitivamente fundada por el capitán Orellana en el sitio del Cerro de la Culata.

5El crecimiento de la ciudad es igualmente frenado por las limitaciones del sitio y del clima, las epidemias, los periódicos ataques de piratas y finalmente por los frecuentes incendios. El Cerro Santa Ana, escogido como sitio defensivo para proteger a la ciudad de los asaltos de los piratas, se revela rápidamente como arma de doble filo, puesto que podía se atacado fácilmente por sorpresa por la parte posterior. A este inconveniente se agrega el hecho de que los habitantes son obügados a construir sus casas en la pendiente en condiciones de inestabilidad sin tener en cuenta ninguna simetría en el trazado de las calles a menudo demasiado estrechas (Destruge, C, 1982, p. 12). En 1690, todos los habitantes deciden trasladar la ciudad. En el plano estratégico, el desplazamiento del centro a terrenos planos situados más al Sur permite una vista más despejada de los alrededores. Además, se pueden trazar calles más anchas a fin de evitar, en lo posible, la propagación de los incendios. Sin embargo, los terrenos planos presentan igualmente inconvenientes. El más importante es el de la presencia de los esteros (figura 1) que recortan a la ciudad en varios lugares provocando inundaciones durante la estación lluviosa. La Ciudad Nueva está, en efecto, dividida por cinco esteros que deben ser atravesados mediante puentes de madera.

Entre 1705 y 1709 se construyó un puente de madera de dos varas de ancho y 800 de largo sobre esta área pantanosa, con el propósito de facilitar el tráfico entre los dos barrios de la ciudad (Hamerly, M. T., 1973, p. 50). Entre 1774 y 1775 hubo necesidad de reemplazar lo que quedaba del puente de 800 varas (lo que ahora es la calle Panamá) por uno de piedra, y colocar pequeños puentes de madera sobre cada uno de los cinco esteros. Los puentes nuevos tenían que someterse a reparaciones periódicas puesto que, como su famoso predecesor, la Calle de los Puentes, de 500 varas de longitud, se inundaba en el invierno (Hamerly, M. T., p. 53).

6Es evidente que la principal inquietud de los guayaquileños desde el siglo xvi es el desecamiento progresivo de estos esteros y el relleno de los manglares a fin de proteger a la ciudad de las periódicas inundaciones y de extender la superficie urbanizable mejorando a la vez la infraestructura básica. En efecto, hacia 1730, ninguna calle estaba pavimentada y no existía ningún medio de desagüe. Las epidemias que afectan a Guayaquil reducen considerablemente el número de habitantes y frenan el movimiento migratorio. Por otra parte, la morfología urbana de los siglos xvi y xvii refleja un desorden en la ocupación debido al trazado anárquico de las manzanas y de las calles que ocasiona una rápida propagación de los incendios. Estos destruyen periódicamente una gran parte de la ciudad. El más importante, el de 1896, arrasa con el 22 % de las manzanas (83 de 373) 26,5 % de las casas (1.130 de 4.266) y deja a 25.000 personas a la intemperie; las pérdidas se elevan a 18 millones de sucres, mientras que las exportaciones del país aportan anualmente 12 millones de sucres (Valencia, H., 1982, pp. 123-126).

7La ciudad original, situada al pie de la colina de Santa Ana es abandonada progresivamente a partir de 1692, en razón de la necesaria extensión espacial, en beneficio de la Ciudad Nueva (figura 2); esta última estaba separada de la Ciudad Vieja por un puente de madera alrededor del cual se constituye el barrio del Puente habitado por personas de ingresos muy bajos que vivían en palafitos de bambú. En esa época (1738) las «dos ciudades» poseían casi el mismo número de habitantes (gráfico 1).

8El plano de Alsedo y Herrera publicado en 1741 destaca las principales características de Guayaquil (figura 2) y permite estudiar su extensión espacial en el siglo XVIII; se observa especialmente el trazado clásico reticular de la Ciudad Nueva que se extiende en siete manzanas a lo largo del río Guayas y en cinco hacia el interior, contrastando claramente con la irregularidad del trazado de la Ciudad Vieja, del barrio del Puente y del barrio del Astillero.

Figura 1: GUAYAQUIL EN 1858: UN SITIO DIFICIL DE DOMINAR

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Fuente: Plano de Manuel Villavicencio, 1858, Archivo Histórico del Guayas.

Figura 2: EL PUERTO DE GUAYAQUIL EN 1741

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Fuente: Minguet, P., 1741, Guayaquil. Demostración del Puerto y de las dos ciudades, en: Compendio Histórico de D. Dionosio de Slasedo y Herrera, Madrid.

9A fines del siglo xviii, la ciudad de Guayaquil está dividida en seis barrios: Ciudad Nueva, Ciudad Vieja, barrio del Puente, barrio del Bajo, barrio del Astillero y barrio de Las Peñas que aparece por primera vez en los planos; en efecto, en esa época, los barrios representaban verdaderas entidades sociales y económicas. La Ciudad Nueva cubre 33 manzanas en las cuales están construidas 309 casas, edificios públicos y viviendas cuyas características son las siguientes:

La mayor parte de las casas de las calles principales, tienen un piso alto, donde residen los ocupantes, destinándose la planta baja a tiendas y almacenes. Los pisos altos tienen largos balcones de cuatro o cinco pies de ancho, con cortinas de lona que resultan útiles, puesto que dan una sombra muy agradable que protege contra los abrasadores rayos solares (Síevenson, W. 3., 1825-1827). La planta baja de una casa guayaquilefla está usualmente ocupada por tenderos y sus tiendas; el primer piso alto está dividido en un sinnúmero de mal ventilados cuartos ocupados por las clases indigentes, manteros, lavanderas, porteros, etc. mientras que por encima de todo, el piso principal muy a la moda, aloja al sector más respetable y acomodado de la sociedad. Todos tienen una entrada y escalera común: muchas de estas arcas de Noé contienen más de 100 almas y la mayoría mucho más; y con frecuencia se ve en La misma escalera al senador, al esclavo, al burócrata mal pagado, al aguatero, y a la ama de casa, cada cual reclamando su parte del domicilio (Walpole, F., 1850).

Gráfico 1: EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN CIUDAD VIEJA/CIUDAD NUEVA (1738-1804)

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Fuente: Hamerly, M. T., 1973, 221 p.

10Las calles estaban pavimentadas y canalizadas; en el Malecón se elevaban el Palacio de Gobierno, el mercado y la aduana, así como algunas casas particulares (Hamerly, M. T., 1973, p. 54).

11En el plano económico, se trata de un período de prosperidad debido al crecimiento regular de la producción cacaotera, que induce un aumento rápido de la población bajo la forma de migraciones desde la Sierra y el Norte del Perú. Al mismo tiempo, la ciudad se embellece rápidamente gracias a la realización de numerosas grandes obras tales como el alumbrado público con aceite, la construcción de edificios administrativos y de iglesias y el inicio de los trabajos del Malecón que se convertirá, durante el siglo xix, en el eje económico más importante de la ciudad y en un espacio de prestigio en donde se implantarán las diferentes actividades financieras y comerciales.

12Hacia 1804, la ciudad está constituida por el barrio del Astillero (2.000 habitantes) formado por tres calles nuevas de las cuales dos son paralelas al río, la ciudad Vieja (4.200 habitantes) y la Ciudad Nueva, 7.500 habitantes, (Hamerly, M. T., 1973, p. 51) que alberga especialmente al barrio del Bajo caracterizado por un poblamiento esporádico de habitantes pobres que se instalan en zonas inundables (gráfico 2). Durante este período, es posible identificar dos tipos de construcciones en Guayaquil: por una parte, casas de caña de dos pisos, cubiertas por techos de teja, cuya fachada está enlucida con yeso, y por otra parte, chozas cubiertas de un techo vegetal. Se cuentan en total 655 viviendas (Hamerly, M. T., 1973, p. 51).

Gráfico 2: POBLACIÓN DE LOS DIFERENTES BARRIOS EN 1804

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