El sello de los antepasados

De

Tras sus investigaciones entre los Matis de la Cuenca del Javari (lengua pano, Amazonas, Brasil), ha hecho estudios en los medios siderúrgicos franceses por varios meses antes de volver a la selva, en familia, para aprender a conocer a otro grupo pano: los Chacobos de la Amazonia boliviana. Aunque esencialmente motivados por una vocación universitaria, todos estos años consagrados al mundo amerindio le han permitido gustar el sabor agridulce de modos de vida fascinantes, cuya alegría espera poder transmitir parcialmente en esta obra. El sello de los antepasados es la estampilla que los Matis reciben en herencia de sus mayores. En sentido literal, es la marca facial: el tatuaje y los múltiples ornamentos aplicados en las caras. Es ese conjunto de rasgos indelebles y distintivos, garantes del fasto de su porte. Usando más la imaginación, el sello de los antepasados es también el sello de una etnia, la permanencia de sus valores, costumbres y tradiciones. En suma, la huella del pasado sobre la sociedad contemporánea. La rúbrica en el sentido de marca depositada: la firma social. En fin, la garra de los antepasados puede ser percibida como una alusión a las facultades de agresión de los grandes felinos, así como a las poderosas uñas características de la familia de los mamíferos sin dientes incisivos (los perezosos, los tatús, los osos hormigueros), cuyo rendimiento metafórico en la construcción de la identidad colectiva de los Matis y en sus representaciones de la ancestralidad es inmenso. En resumen, la rúbrica/garra de los antepasados es todo lo que constituye la materia de este libro: la apariencia del cuerpo y sus relaciones con la organización social, la ontología, la etnicidad y la cosmología.


Publicado el : lunes, 30 de junio de 2014
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EAN13 : 9782821844896
Número de páginas: 406
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El sello de los antepasados

Marcado del cuerpo y demarcación étnica entre los Matis de la Amazonía

Philippe Erikson
Traductor: Maité Jiménez
  • Editor: Institut français d’études andines, Institut français d’études andines, Abya Yala
  • Año de edición: 1999
  • Publicación en OpenEdition Books: 30 junio 2014
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821844896

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789978044896
  • Número de páginas: 406
 
Referencia electrónica

ERIKSON, Philippe. El sello de los antepasados: Marcado del cuerpo y demarcación étnica entre los Matis de la Amazonía. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 1999 (generado el 22 enero 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/2730>. ISBN: 9782821844896.

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© Institut français d’études andines, 1999

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Tras sus investigaciones entre los Matis de la Cuenca del Javari (lengua pano, Amazonas, Brasil), ha hecho estudios en los medios siderúrgicos franceses por varios meses antes de volver a la selva, en familia, para aprender a conocer a otro grupo pano: los Chacobos de la Amazonia boliviana. Aunque esencialmente motivados por una vocación universitaria, todos estos años consagrados al mundo amerindio le han permitido gustar el sabor agridulce de modos de vida fascinantes, cuya alegría espera poder transmitir parcialmente en esta obra.

El sello de los antepasados es la estampilla que los Matis reciben en herencia de sus mayores. En sentido literal, es la marca facial: el tatuaje y los múltiples ornamentos aplicados en las caras. Es ese conjunto de rasgos indelebles y distintivos, garantes del fasto de su porte. Usando más la imaginación, el sello de los antepasados es también el sello de una etnia, la permanencia de sus valores, costumbres y tradiciones.

En suma, la huella del pasado sobre la sociedad contemporánea. La rúbrica en el sentido de marca depositada: la firma social. En fin, la garra de los antepasados puede ser percibida como una alusión a las facultades de agresión de los grandes felinos, así como a las poderosas uñas características de la familia de los mamíferos sin dientes incisivos (los perezosos, los tatús, los osos hormigueros), cuyo rendimiento metafórico en la construcción de la identidad colectiva de los Matis y en sus representaciones de la ancestralidad es inmenso.

En resumen, la rúbrica/garra de los antepasados es todo lo que constituye la materia de este libro: la apariencia del cuerpo y sus relaciones con la organización social, la ontología, la etnicidad y la cosmología.

Índice
  1. Proemio

  2. Convenciones

  3. Introducción

  4. Primero parte. Comprensión del otro, representación de sí

    1. Capitulo I. Terreno de los unos, terruño de los otros

    2. Capitulo II. El oeste amazonico: panorama

      1. Contexto etnográfico: Los Panos
      2. Contexto académico: La Panología
      3. Estudios Panos de principios de siglo
      4. Periodo 1950-1980
      5. Periodo contemporáneo
    3. Capitulo III. De los otros y de antaño los mayoruna

      1. Los ‘etnónimos’
      2. Las fracciones mayorunas
      3. Esbozo de una historia Mayoruna
    4. Capitulo IV. Un elitismo cosmopolita la etnotaxonomia social

      1. ¿Qué es un Matis?
      2. La noción de Nawa
      3. Aguas arriba y tatuaje: federadores simbólicos
    1. Capitulo V. Duelos y duos las mitades mayorunas

      1. Fermentos y jaguares: el dualismo Matses
      2. El singular dualismo Matis
      3. Del dualismo al dimorfismo
  1. Segunda parte. Los entornos del cuerpo social

    1. Capitulo VI. Principios australianos, parametros amazonicos

      1. Una divertida álgebra Kariera
      2. Un núcleo draviniano
    2. Capitulo VII. Matrimonios legitimos e incestos preferenciales

      1. El matrimonio tradicional
      2. Matrimonios contemporáneos y oblicuidad
    3. Capitulo VIII. La onomastica Ultimo Bastion Kariera

      1. Nombres y homónimos
      2. Las chanzas de parentesco
      3. Sobrenombres fijados
      4. Una tecnominia revuelta
    4. Capitulo IX. El circulo sin fuego: arquitectura y dualismo

      1. Casas, huertas y grupos locales
      2. Los Shobo: arquitectura y política
      3. Compartimentación simbólica del espacio
  2. Tercera parte. Los limites del cuerpo social. Apresto del cuerpo, amargor y atavío de los antepasados

    1. Capitulo X. sapiencia y sapidologia

      1. El sabor ante todo: Bata y Chimu
      2. De lo amargo a lo místico: Chimu y Sho
      3. El Sho continúa...
    2. Capitulo XI. Hombres, armas y antepasados

      1. Cerbatanas, aljabas e imagen de sí mismo
      2. El curare: altivo, viril y felino
      3. Cerbatanas, palmeras y antepasados
      4. El arco: arma extranjera
    3. Capitulo XII. Mujeres, cuerpos y cordones

      1. Cuando el niño aparece
      2. Donde late el pulso: los witsun
    4. Capitulo XIII. Sabor ostensible los adornos faciales

      1. Iniciación incoactiva: la secuencia de los ornamentos
      2. Del pelo al ancestro
      3. Adornados hasta los dientes
      4. Atavíos, parientes y abandono del lugar
    1. Capitulo XIV. Mas alla de los aparatos mascaras y aparecidos

      1. Los Mariwin: espíritus ancestrales
      2. La máscara y la materia
      3. Tipología de los seres otros
    2. Capitulo XV. Del decorado al decoro etica y ritual

      1. La noción de kuras
      2. La noción de chikesh
      3. Muerte, lluvia y pereza
    3. Capitulo XVI. Del ciclo agricola al ciclo vital

      1. Preludios agrícolas del ritual
      2. El maíz: joya del desmonte
      3. Mientras él caza, ella hace chicha
    4. Capitulo XVII. Toque final: los tatuajes

      1. La ceremonia de los tatuajes
      2. Sociología del tatuaje
      3. Tatuajes y política exterior
  1. Conclusion

Proemio

1En diez años de investigaciones se acumulan una cantidad de deudas –efectivas y afectivas– realmente innumerable ¿Cómo olvidar la acogida recibida en los diversos países a donde nos ha llevado este trabajo: al Brasil, Perú, Bolivia, Estados Unidos o Gran Bretaña, sin mencionar el entusiasmo de los colegas de Alemania, Bélgica, Suecia, Italia y Japón? ¿Cómo olvidar la hospitalidad del regatão Raimundo Cabral y del indigenista Silvio Cavuscens? ¿Cómo olvidar, sobre todo, a los Matis, pueblo bura kimo, que sin duda jamás sabrá todo lo que les debe una joven pareja de nawa venida de su lejana Francia shobo para conocerlos?

2Aun a riesgo de parecer ingratos, nos limitaremos a lo esencial en la expresión de nuestros reconocimientos. Pedimos disculpas a aquellos que no citamos, sin olvidarlos no obstante.

3Este trabajo se financió con un fondo para investigaciones de la D.G.R.S.T., complementada con una beca de la Fundación FYSSEN. El manuscrito pudo ser revisado en Bolivia gracias a la colaboración de M. Christian Demuizon, director del Instituto Francés de Estudios Andinos. En el Brasil, la F.U.N.A.I. (Fundação Nacional do Indio) y el C.N.P.q. (Centro Nacional de Pesquisas) nos otorgaron las autorizaciones necesarias para el desarrollo de nuestros estudios, gracias especialmente al apoyo de los señores Sydney Possuelo y Julio Cezar Melatti. Agradecemos a estas personas e instituciones.

4En Francia, lo esencial de mi formación académica lo obtuve en la Universidad de París X-Nanterre, en el departamento de etnología y el Laboratorio de Etnología y de Sociología Comparada (UMR 116/CNRS, ex L.A. 140), de los que tengo hoy en día el honor de ser miembro. Gracias a M. de Dampierre y a Mme Hamayon –en ese entonces respectivamente responsable de la formación doctoral y directora del laboratorio– así como al personal de la Secretaría y de la Biblioteca, que me enseñaron a apreciar el oculto encanto del edificio C de “Nanterre”. M. Pitt-Rivers dirigió la tesis de doctorado al principio de esta obra.

5Mis estudios se beneficiaron igualmente de las palabras de aliento y estímulo, de la amistad y de la biblioteca de los colegas del Equipo de Investigaciones en Etnología Amerindia (URP 324/CNRS).

6De diversas maneras y en diferentes momentos de mi investigación Robert Carneiro, Bonnie y Jean Pierre Chaumeil, Philippe Descola, Jacques Galinier, Pierre Grenand, Stephen Hugh-Jones y Kenneth Kensinger me brindaron apoyo y consejos muy valiosos, por los que tengo que agradecerles, lo mismo que a mis compañeros de promoción –Nathalie Petesch, Christian Ghasarian, Stéphane Dugast e Isabel Daillant– cuyas postales enviadas desde varios rincones del mundo me reconfortaron grandemente en plena selva amazónica.

7Los dibujos que ilustran este trabajo han sido realizados por Xavier Gautier, Benoit Serrou y sobre todo Dominique Mayer, a quien expreso aquí toda mi gratitud por haber iluminado así mi texto. Soy igualmente deudor de Jesús García Ruiz, Luc Bouquiaux, Vladimir Randa y Françoise Grenand por su ayuda en la elaboración definitiva del manuscrito; y de Hélène, que durante años reveló todo a medida que avanzaba la redacción. La versión castellana ha sido realizada por Jorge Gómez y revisada por Enrique Rojas.

8Finalmente, para terminar en lo esencial, me queda mencionar la influencia determinante de Patrick Menget, amigo y mentor sin par, cuyas enseñanzas y pasión contagiosa por los pueblos autóctonos del Brasil tanto han contado en mi vocación americanista.

Convenciones

1* Los términos en lenguas extranjeras se escriben en letra itálica, y aquellos en lengua matis (o mayoruna) van además resaltados. Las citas en lenguas extranjeras han sido traducidas de acuerdo a nuestros esfuerzos.

2* En los capítulos consagrados al parentesco, las relaciones son determinadas a partir de Ego, según el cómputo anglosajón usual en etnología. Empleamos por tanto, diversamente combinados: M (mother) para “madre”; F (father) para “padre”; Z (sister) para “hermana”; B (brother) para “hermano”; D (daughter) para “hija”; S (son) para “hijo”; W (wife) para “esposa”; H (husband) para “esposo”; o (older) para “primogénito”; y (younger) para “benjamin”. Las abreviaciones hh y mh significan respectivamente “hombre hablante” y “mujer hablante”.

3* Para las referencias bibliográficas, los corchetes indican sea la fecha de la primera aparición (en cuyo caso siguen a la fecha de la edición citada), sea que se trata de un texto no publicado (la fecha se da entonces sólo como indicación, en lugar del “s.f.”* (“n.d.”) habitual.

4* Al no haber sido objeto la lengua matis de ningún estudio fonológico en profundidad, las transcripciones hechas aquí probablemente son imprecisas e inexactas en muchos aspectos. Por ello es que proponemos con todas las reservas del caso el siguiente inventario de fonemas (en el que la grafía utilizada en el texto se indica entre dos barras cuando difiere del Alfabeto fonológico internacional* (API).

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Introducción

1Los etnólogos, a diferencia de los viajeros y de los exploradores a los que a veces detestan, tienden a demorarse mucho antes de presentar sus resultados al público. La presente obra lo confirma, ya que se trata de la versión revisada de una tesis, defendida en octubre de 1990 pero cuyo presente etnográfico se remonta a 1985. En efecto, fue entre diciembre de 1984 y marzo de 1986 que la mayoría de los materiales presentados aquí se recogieron entre los Matis, fragmento brasileño de la rama más septentrional (llamada Mayoruna) de la familia etnolingüística pano.

2La época en la que los conocimos marcaba un giro importante en la historia de los Matis. Luego de un breve período de contactos intermitentes con emisarios de la FUNAI (1976-1979), acababan de aceptar sedentarizarse* (se sédentariser) en la órbita de este organismo ministerial responsable de la “tutela” de los indios, y apenas comenzaban a recuperarse del consiguiente traumatismo. Las epidemias traídas por los blancos hasta principios de los 80 habían acabado con más de dos tercios de la población y aún atormentaban las memorias. Antaño dispersos, aislados y móviles, los Matis se reducían en ese entonces a un poco más de cien y estaban agrupados alrededor de un P.I.A. (Posto Indigena de Atração) de la FUNAI. Se habían hecho dependientes de los remedios de los mismos que les habían llevado las enfermedades, y deseaban ardientemente los bienes manufacturados (hachas, machetes, recipientes de aluminio, lámparas de bolsillo, etc) que les repartía la FUNAI. Muchos rituales se habían debilitado al extremo debido a los muchos decesos recientemente acontecidos, y numerosas prácticas y costumbres tradicionales se encontraban cuestionadas. Algunos años antes de nuestra llegada la crisis alcanzó tales proporciones que los Matis parecían haber perdido hasta las ganas de tener hijos.1

3La brutal desaparición durante las epidemias de todos los ancianos, y la concomitante aparición de la FUNAI conllevaban a la vez un debilitamiento de las antiguas normas y la introducción de influencias occidentales. Un nuevo equilibrio debía entonces encontrarse, y el debate llegaba a su climax en cuanto al modo de resolver esta severa crisis de identidad. ¿Se debía seguir la tradición de horadar las orejas y tatuar a los jóvenes? ¿estar sin ropa o usar vestido? ¿practicar aún la poligamia? ¿tomar psicotrópicos a pesar del peligro sobrenatural que ellos representan? ¿reemplazar las cerbatanas por escopetas? ¿trabajar para los blancos? Tales problemas atormentaban hasta la obsesión a los Matis, visiblemente ansiosos de tener que delimitar nuevas fronteras intelectuales para su grupo, reconciliar su sistema social con la nueva situación demográfica, y redefinir la gestión de su apariencia.

4Efectuar investigaciones en un contexto tal ocasionaba serias dificultades, a la vez éticas y pragmáticas. Poco numerosos, desmoralizados, excesivamente jóvenes, monolingües, sometidos al imperio de la FUNAI pero poco acostumbrados a los extranjeros y todavía frágiles, ¿aceptarían los Matis a los etnólogos? ¿Qué quedaba de sus tradiciones? ¿Actuaríamos nosotros, so pretexto de salvataje, como carroñeros megalómanos condenándonos a balbucear solos en nuestro trabajo de desciframiento, por el vano placer de algunas primicias y de una parce-lita propia y exclusiva en el terreno científico? ¿No era mejor retomar estudios comenzados por otros en otros sitios, si queríamos ganar en profundidad lo que perderíamos en novedad?

5Ahora, desde la distancia física y temporal, estas preguntas que Héléne y yo nos hacíamos a fines de 1984 parecen muy ingenuas, y no nos arrepentimos de haber aprovechado la seductora oportunidad de trabajar con una población recientemente contactada y etnográficamente desconocida. Al dejarlos a principios de 1986, los Matis estaban de nuevo en plena recuperación de su población, habían reencontrado confianza suficiente en ellos mismos para reemprender ciertas prácticas rituales abandonadas tras el contacto, y nos hicieron prometerles regresar.

6Sería absurdo negar la posibilidad o el interés de hacer investigaciones en las poblaciones que los etnólogos de antaño habrían dejado a un lado debido a su aculturación. BABADZAN (1982) y GOW (1991) nos dan notables ejemplos de ello. Sin embargo hay que constatar que estudiar etnográficamente a uno de los últimos grupos panos que viven en casas comunes, que todavía se tatúan y que utilizan cotidianamente cerbatanas constituía la mejor (es decir, la última) fuente de información sobre estos asuntos. Ahora bien, esperamos demostrar que estas prácticas, al conformar una concepción original del mundo, esclarecen considerablemente nuestro conocimiento de los Panos en general, incluidos los menos tradicionalistas. Lo podemos afirmar sin suscribir no obstante cierta idea machista y anticuada sobre la virginidad etnográfica de la población que nos acoge.

7Ciertamente, por haber hecho etnografía desde hace tiempo en Europa (en la siderurgia) y entre los amerindios menos recientemente contactados (los Chacobo), hoy me doy cuenta de hasta qué punto las condiciones de trabajo entre los Matis resultaban difíciles, material e intelectualmente. Lo que acostumbramos llamar el “choque cultural”, que en general es cuestionnte ahí donde se produce, se multiplicaba aquí por el carácter aún muy tradicional de la sociedad matis. La observación vale también para los problemas de comunicación y de comprensión (ver cap. 1). Más que a una agricultura de invernadero, nuestras encuestas se parecían a un burdo desbrozo que justificaba en algunos aspectos nuestros temores iniciales. Hubo que practicar una etnografía extensiva, al contrario del minucioso trabajo que se impone en terrenos menos ricos pero más abordables. Sin embargo, incluso al nivel más superficial en el que nos encontrábamos acantonados entre los Matis, la cosecha resultó excelente, de tanto que afloraba por todas partes lo exótico -es decir, el desafío intelectual.

8Aquí, el menor gesto estaba codificado y cargado de significación, hasta las más elementales técnicas corporales: comer, sentarse, orinar, acostarse, lavarse... La más mínima actividad era un pretexto para rituales y cantos, desde las más simples tareas agrícolas a la preparación culinaria. Incluso la disposición de los objetos en el interior de la vivienda estaba sujeta a la costumbre y reflejaba principios de organización social. Así, la dificultad de obtención de las informaciones etnográficas se vio largamente compensada por la notable facilidad con la que aún podía sacarse partido de cada observación. En definitiva, habría sido mala voluntad de nuestra parte el lamentar la elección del terreno al que nos llevaron el azar y la tendencia natural de la profesión.

9En otras palabras, parafraseando pero al mismo tiempo desmarcándonos de uno de nuestros ilustres predecesores (CLASTRES, 1968), podríamos subtitular este libro: “lo que sabemos de los Matis, cazado-res-desbrozadores del Brasil”. Efectivamente, a falta de investigaciones anteriores, todo trabajo sobre estos amerindios recientemente descubiertos necesariamente debía ser descriptivo. Ya que nada se había dicho antes de los Matis, había que comenzar por forjar su acta de nacimiento etnográfico, a riesgo de caer en el tan desprestigiado género monográfico. Esperamos no obstante que este estudio podrá librarse de esa condena, aun cuando sólo sea por su dimensión comparativa. Al buscar introducir sistemáticamente las informaciones matis en el contexto etnográfico del oeste amazónico, y más particularmente al restituirlas al marco de los estudios consagrados a la familia etnolingüística pano, pretendemos realmente poner los hitos de un primer análisis global de la naturaleza y del funcionamiento de este macro conjunto que permanece como uno de los más enigmáticos de la cuenca amazónica. El objetivo parece modesto, pero no impuso sino que redefiniéramos casi por completo los contornos del rompecabezas (la cultura pano), para poder insertar en él una pieza suplementaria: el conjunto mayo-runa, aprehendido a través de su fracción matis.

10En cuanto contribución al americanismo tropical, este trabajo defiende la tesis de que los Mayorunas, lejos de ser un pueblo marginal de la zona pano, son por el contrario un representante típico, por lo cual precisamente puede enriquecer nuestra comprensión de esa zona. En este sentido, los Matis, ya que provienen de una de las fracciones más divergentes de este conjunto notablemente homogéneo, presentan el interés mayor, -paradógicamente ligado a su misma marginalidad-de ofrecer variaciones extremas sobre los temas panos siempre discernibles. Aquí, las diferencias parecen más favorables que desfavorables en cuanto a los intentos de sintetizar, siendo al mismo tiempo lo suficientemente pequeñas como para permitir un análisis realmente comparativo, y tanto más instructivas cuanto mejor marcadas. Veremos, en suma, que, por razones simultáneamente empíricas y simbólicas, la construcción de la identidad colectiva matis, uno de los temas más importantes de este estudio, sería ininteligible fuera de su contexto regional.

11Otro modo de dar relieve a esta monografía -es decir, de hacer de ella algo más que una opaca yuxtaposición de proposiciones convencionales que van una después de otra-, consiste en desarrollar lo que podría llamarse su carácter sinestésico: “los perfumes, los colores y los sonidos se responden...”2. Dicho de otra forma, se trata de amalgamar lo heteróclito en un todo coherente; de hablar de parentesco no para plegarse automáticamente al hábito de nuestra disciplina sino para poner al día ciertos esquemas que encontraremos enseguida en la exposición de los rituales; de no detenerse en el estudio del dualismo por su sola belleza formal sino porque permite conocer las relaciones interétnicas y los ritos de caza; o, anticipando otros ejemplos, de ilustrar la estrecha imbricación que une las prácticas territoriales y agrícolas de los Matis con su escatología; o aún más, de mostrar que hay vínculos indisociables que unen las prácticas cinegéticas, las concepciones etiológicas y el sistema gustativo; que la elección de los materiales que componen tal o cual instrumento depende de consideraciones simbólicas tanto como técnicas. Ciertamente que un proyecto así de comprensión del "hecho social total" no ofrece nada de verdaderamente nuevo. Estaríamos satisfechos sin embargo simplemente con poder llevarlo a cabo, pues la sinergia característica de todas las civilizaciones es a menudo más invocada que expuesta. Poco importa si nuestros esfuerzos no van en la corriente posmoderna a la cual apelan los artículos recopilados por CLIFFORD & MARCUS (1986). A falta de revolucionar la etnología contemporánea, al menos este trabajo se propone beneficiarse de sus experiencias.

12Aunque aborde un gran número de materias diferentes, este libro converge todo hacia la exploración de un solo tema, que se nos impuso rápidamente durante nuestras conversaciones con los Matis y para el que nos proponemos resucitar el término de “ornamentálico”* (“ornementique”). El concepto, tomado de MAUSS (1967[1947]: 99), engloba muy evidentemente todo lo que tiene que ver con los preparativos y la apariencia del cuerpo, comenzando por las mutilaciones étnicas, así como con todo lo que tiene que ver con la presentación de sí mismo y la expresión de las identidades colectivas. Pero hay más, pues lo ornamentálico incluye igualmente el conjunto de los principios cognitivos subyacentes a este “trabajo sobre el cuerpo”, ya sea que provengan del chamanismo o de la organización social. Es el aparato como exterior, ciertamente pero también el aparato conceptual que lo sostiene. Para poder descifrar el comportamiento de los Matis hay que interesarse en su etnopsicología, su etnozoología, sus valores morales, su etnomineralogía, su etnometeorología, su discurso sobre el dimorfismo sexual y hasta en su clasificación de los colores y de los sabores.

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