Cruz y arado, fusiles y discursos

De

Esta obra estudia la política diseñada y desarrollada por los grupos dirigentes del Perú y Bolivia, para la conquista y ocupación de sus territorios orientales y su consiguiente incorporación al Estado republicano. Para ello, esos grupos se propusieron el avance de la frontera interna, la consolidación y defensa de las fronteras exteriores y la explotación de los recursos naturales de dichas regiones. En suma: la nacionalización de los territorios orientales. Tal como sucediera en la época colonial, el papel de vanguardia civilizadora fue confiado prioritariamente a las misiones católicas, tanto en la Amazonia, como en el Chaco. Ellas debían contactar y socializar a las poblaciones indígenas, tarea que no excluía el uso de fusiles en el caso de que la resistencia indígena impidiera el desarrollo del proyecto. De esta manera, los misioneros fueron convocados a cumplir una triple función: económica, a través de la transformación del bárbaro autosuficiente en sujeto productivo; ideológica, mediante la mutación del salvaje en ciudadano; y geoestratégica, con la ocupación y nacionalización de los «Orientes».


Publicado el : martes, 02 de junio de 2015
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EAN13 : 9782821845886
Número de páginas: 476
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Cruz y arado, fusiles y discursos

La construcción de los Orientes en Perú y Bolivia, 1820-1940

Pilar García Jordán
  • Editor: Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Peruanos
  • Año de edición: 2001
  • Publicación en OpenEdition Books: 2 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845886

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

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  • ISBN: 9789972623189
  • Número de páginas: 476
 
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GARCÍA JORDÁN, Pilar. Cruz y arado, fusiles y discursos: La construcción de los Orientes en Perú y Bolivia, 1820-1940. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2001 (generado el 16 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/3791>. ISBN: 9782821845886.

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Esta obra estudia la política diseñada y desarrollada por los grupos dirigentes del Perú y Bolivia, para la conquista y ocupación de sus territorios orientales y su consiguiente incorporación al Estado republicano. Para ello, esos grupos se propusieron el avance de la frontera interna, la consolidación y defensa de las fronteras exteriores y la explotación de los recursos naturales de dichas regiones. En suma: la nacionalización de los territorios orientales.

Tal como sucediera en la época colonial, el papel de vanguardia civilizadora fue confiado prioritariamente a las misiones católicas, tanto en la Amazonia, como en el Chaco. Ellas debían contactar y socializar a las poblaciones indígenas, tarea que no excluía el uso de fusiles en el caso de que la resistencia indígena impidiera el desarrollo del proyecto.

De esta manera, los misioneros fueron convocados a cumplir una triple función: económica, a través de la transformación del bárbaro autosuficiente en sujeto productivo; ideológica, mediante la mutación del salvaje en ciudadano; y geoestratégica, con la ocupación y nacionalización de los «Orientes».

Pilar García Jordán

PILAR GARCÍA JORDÁN (Esquedas -Huesca-. España), doctora en historia por la Universidad de Barcelona, es catedrática de Historia de América en la misma Universidad, y directora del Taller de Estudios e Investigaciones Andino-Amazónicos (TEIAA). Es autora, entre otros trabajos, de Els catolics catalans i la Segona República (Barcelona, 1986); Iglesia y poder en el Perú contemporáneo, 1821-1919 (Cusco, 1991). Como editora ha publicado La construcción de la Amazonia andina (siglos XIX-XX). Procesos de ocupación y transformación de la Amazonia peruana y ecuatoriana entre 1820 y 1960 (Quito, 1995) en el cual se incluye su trabajo «Las misiones católicas en la Amazonia peruana: ocupación del territorio y control indígena (1821- 1930)» y Fronteras, colonización y mano de obra indígena en la. Amazonia andina (siglos XIX-XX), (Lima/Barcelona, PUCP/UB/TEIAA, 1998) en el que se recoge su trabajo «¿De bárbaros a ciudadanos? Tutela, control de mano de obra y secularización en las misiones de Guarayos (Amazonia norboliviana), 1871-1948».

Índice
  1. Prólogo

  2. 1. A modo de introducción

    El espejismo reformista borbónico o la crónica de un fracaso

    1. 1.1. FORTINES Y MISIONES, INSTRUMENTOS DE LA PROYECTADA EXPANSIÓN HACIA LOS ORIENTES, 1742-1780
    2. 1.2. A LA BÚSQUEDA DE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA. MISIONES, COMERCIO, CAMINOS Y EXPLORACIONES, 1780-1802
    1. 1.3. FRACASO DE LA POLÍTICA BORBÓNICA Y PROGRESIVA INVISIBILIDAD DE LA REGIÓN, 1802-1820
  1. Parte I. Peru. «La formacion de un nuevo peru al disfrute del viejo»

    1. 2. De tierra ignota a demarcación administrativa

      La progresiva visibilidad de la región, 1821-1880

      1. 2.1. «¡OH QUÉ REPÚBLICA TAN DICHOSA I GRANDE SERÁ EL PERÚ!» LA AMAZONÍA EN EL PENSAMIENTO Y ACCIÓN POLÍTICA DE LOS GOBIERNOS Y GRUPOS DIRIGENTES PERUANOS, 1821-1844
      2. 2.2. «LA NACIÓN TIENE EL DEBER DE PROTEGER LA CIVILIZACIÓN DE LOS SALVAJES... MEJORAR SU SUERTE, Y ATRAERLOS AL SENO DE LA SOCIEDAD». LA AMAZONIA Y EL ESTADO GUANERO, 1845-1880
    2. 3. El «plan general para entrar en posesión de la nueva Patria».

      Hacia la unificación del espacio nacional: Estado, misiones y colonos en la ocupación del Oriente, 1880-1930

      1. 3.1. LA AMAZONIA EN EL PENSAMIENTO Y ACCIÓN POLÍTICA DE LOS GOBIERNOS Y GRUPOS DIRIGENTES PERUANOS
      2. 3.2. INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS MISIONES
      3. 3.3. LA DIFÍCIL CONSTRUCCIÓN DEL ESPACIO AMAZÓNICO. LORETO «EL PORVENIR DEL MUNDO», ESCENARIO DE CONFLICTO ENTRE CAUCHEROS Y MISIONEROS
  2. Parte II. Bolivia. «La providencia ha querido hacer de la parte oriental de Bolivia un verdadero paraiso»

    1. 4. La ocupación de los Orientes bolivianos, 1825-1880

      1. 4.1. LOS ORIENTES EN EL PENSAMIENTO Y ACCIÓN POLÍTICA DE LOS GOBIERNOS REPUBLICANOS
      2. 4.2. «CONVIENE NO DEJAR ENTREGADO A SUS SOLAS FUERZAS AL MISIONERO FRANCISCANO»
    1. 5 La difícil nacionalización de los Orientes bolivianos, 1880-1930

      1. 5.1. EN LOS TERRITORIOS ORIENTALES «DEBEN DESENVOLVERSE LOS ELEMENTOS PERMANENTES DEL FUTURO ENGRANDECIMIENTO DEL PAÍS». LA OCUPACIÓN DE LOS ORIENTES BAJO LA ÉGIDA CONSERVADORA, 1880-1899
      2. 5.2. «EL PORVENIR DE BOLIVIA ESTÁ EN EL ORIENTE». LA MIRADA LIBERAL SOBRE LOS TERRITORIOS ORIENTALES, 1899-1930
      3. 5.3. LA DIFÍCIL CONVIVENCIA DE HACENDADOS, COMERCIANTES Y MISIONEROS. EL CASO DE LOS POBLADOS GUARAYOS
    2. 6. Reflexiones finales

  1. Fuentes y bibliografía

Prólogo

1Cuando en 1991 concluí la redacción de Iglesia y poder en el Perú contemporáneo, 1821-1919, estudio sobre las complejas relaciones entre la Iglesia, el Estado y la sociedad desde la perspectiva proporcionada por el proceso secularizador desarrollado en el país, al final del cual, paradójicamente, la institución eclesial detentaba un poder como probablemente no tuvo nunca en el pasado, bullían ya en mi cabeza varios interrogantes en torno a una problemática escasamente abordada por la historiografía. Esta nueva línea de investigación era la referida a la función cumplida por los misioneros en la ocupación de la región amazónica peruana, la denominada en los mapas de la época tierras ignotas, que representaban algo más de la mitad del territorio republicano. Esto es, me interesaba analizar el rol jugado por las órdenes religiosas en la expansión de la frontera interna, la defensa y consolidación de los límites externos, la nacionalización del territorio y habitantes orientales, estudio cuyas conclusiones deberían proporcionarnos nuevos elementos para la mejor comprensión del estado-nación proyectado y/o implementado por los grupos dirigentes peruanos en la época contemporánea.

2Muchas han sido las preguntas que fueron surgiendo con los años, desbordando ampliamente los ya anchos márgenes de mi investigación sobre la Iglesia peruana y, por lo tanto, determinando la necesidad imperiosa de acotarlos para no confundir objetivos o enmarañar problemas. El primero de los interrogantes, sobre el que no me resistí a adelantar algunas ideas ya en aquella obra, giró en torno a una paradoja, ¿cómo explicar que en 1845, coyuntura en la que en el Perú, el gobierno de Ramón Castilla inició un proyecto modernizador que implicaba el desarrollo de un tímido programa de reformas liberales que recortaba sustancialmente el poder económico y la influencia política de la Iglesia católica, el Congreso aprobara y el presidente sancionara la ley de protección de las misiones franciscanas en el Ucayali? Una primera respuesta señaló la estrecha vinculación entre dicha ley y el interés de los grupos dirigentes costeños de obtener mano de obra para sus haciendas que permitiera superar la crisis agrícola y propiciar la vinculación del Perú a la economía de librecambio. Dada la crisis de la mano de obra esclava de origen africano ¿por qué no recurrir a los brazos de los bárbaros ocupantes del oriente amazónico, improductivos para el país?

3Ciertamente, la legitimación de la captación de esta mano de obra requería la utilización de los misioneros, cuya tarea debería permitir la evangelización y la civilización de los indígenas, cuyas vidas habían transcurrido hasta entonces al margen de la historia republicana. Pero si la respuesta se redujera sólo a la citada relación causal, ¿cómo entender la ridícula asignación económica a los misioneros, que en ocasiones ni siquiera se hacía efectiva, del gobierno Castilla y de sus sucesores, que sin embargo no tuvieron reparos en confirmar enfáticamente su interés por la región amazónica? Así, junto al interés por la captación de mano de obra, descubriremos también el deseo de los grupos dirigentes limeños en erigirse en grupo hegemónico y demostrar, tanto al interior del país como a sus pares latinoamericanos, su capacidad para controlar el territorio y sus habitantes, lo que hacía necesario desarrollar una política que permitiera la expansión de la frontera interna, cuestión que al mismo tiempo propiciara una consolidación y mejor defensa de la frontera externa. Así pues, la misión fue entendida, como lo había sido en el pasado colonial, como instrumento fundamental para la penetración en los territorios orientales. Con un estado que hasta entonces había padecido un constante déficit fiscal, que parecía en vías de solución gracias a los ingresos procedentes de la explotación guanera, y un aparato estatal –tanto en su aspecto civil como militar– harto precario, ¿por qué no utilizar a los misioneros que, tradicionalmente, habían sido los encargados de socializar a las poblaciones indígenas?

4Llegados a este punto era necesario plantearse, primero, cuáles fueron los aspectos fundamentales de la política peruana en relación a la ocupación de su territorio oriental; segundo, a partir de qué supuestos y con qué objetivos la Iglesia –Santa Sede, iglesia peruana y órdenes religiosas– se vinculó al proyecto; tercero y último, en qué medida convergieron los intereses del Estado y de la Iglesia y, en su defecto, cuáles fueron los puntos de conflicto, sin descuidar una variable que en diversas coyunturas tuvo relevancia significativa, el papel de las élites regionales.

5En relación con la primera línea de investigación es inevitable preguntarse por la concepción del territorio que tenían los grupos dirigentes capitalinos, cuál era su proyecto de organización estatal, cuáles los instrumentos con los cuales pretendían lograr sus propósitos, qué tipo de política de infraestructuras proyectaron, qué planes diseñaron para la explotación económica de la región, entre otras cuestiones fundamentales. ¿Por qué? Parece claro que los proyectos políticos de los grupos dirigentes limeños, en ocasiones retóricos y faltos de contenido, debían enfrentar las exigencias de unas élites regionales serra­nas que buscaban en la ocupación de la región amazónica una diversificación de sus economías y, por ello, bien podían reivindicar la implementación de un proyecto estatal que permitiera la ocupación efectiva del territorio, tarea en la que los misioneros podían demostrarse sumamente eficaces; o bien, por el contrario, podían ver en el quehacer misionero un obstáculo a su proyecto de apropiación de tierras y captación de mano de obra.

6Una segunda línea de investigación es la relativa a la Iglesia católica puesto que ¿cuál sería el interés de la institución en ponerse al servicio de un Estado como el peruano que la estaba despojando de sus bienes materiales, aboliendo sus fueros, reduciendo sus privilegios y circunscribiendo su actuación al terreno religioso? Esta perspectiva nos obliga a considerar, por un lado y como telón de fondo, la progresiva merma de influencia de los dicasteros romanos, paralela a la disminución territorial de los Estados Pontificios, como consecuencia de la unificación italiana y, más importante que lo anterior en mi opinión, la notable reducción de la influencia ejercida por el Papado sobre las monarquías y las repúblicas europeas y latinoamericanas como consecuencia del desarrollo de las ideas derivadas de la revolución francesa, los movimientos revolucionarios de mediados del siglo xix, el positivismo, etc. Por otro lado, es necesario estudiar las implicaciones de estos procesos en el interior de la iglesia peruana sujeta a una dinámica exclusivamente interna que, como resultado de las reformas liberales implementadas por los gobiernos peruanos a lo largo del siglo xix, había perdido sustanciales espacios de poder.

7Finalmente, la tercera línea de investigación nos enfrenta a una compleja problemática referida a la convergencia de intereses de la Iglesia y el Estado en la ocupación de la región oriental. Parece evidente que si este supuesto no fuera correcto, los misioneros europeos enviados por sus respectivas órdenes y bajo una estricta subordinación a los intereses y dictados de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide y, por ende, de Roma, no hubieran dejado sus países ni viajado a zonas donde la adaptación al medio era harto difícil. Sin embargo, ¿cómo explicar los constantes conflictos surgidos entre algunos grupos dirigentes regionales y los religiosos? La respuesta nos obliga, primero, a dilucidar los objetivos perseguidos por las élites socioeconómicas, no necesariamente coincidentes en el espacio ni en el tiempo, en el Oriente peruano; segundo, a preguntarnos hasta qué punto la implementación de la actividad misionera no entró en contradicción con los intereses de dichas élites. Y, si esto fue así, entonces debemos preguntarnos ¿fueron las misiones un apoyo o, por el contrario, un obstáculo para la ocupación de la región oriental? La respuesta a tales interrogantes implica analizar las características que presentó el quehacer misionero tanto en el interior de las misiones («domesticación» de la mano de obra, castellanización, nacionalización), como en el exterior (contribución a la economía regional con la construcción de infraestructuras, producciones agrícolas o manufactureras, abastecimiento de mano de obra, expansión de la frontera, nacionalización de la región).

8Las respuestas a estas preguntas nos proporcionarán, a mi entender, algunos elementos que permitirán explicar las ambigüedades del proceso y, en última instancia, la distancia existente entre el discurso proclamado y la acción desarrollada, amén de dilucidar las complejas relaciones entre los actores sociales presentes en esta historia. Pero, y fundamentalmente, nos permitirá entender cuál fue el papel jugado por el Oriente en la construcción del estado-nación peruano.

9El desarrollo de la investigación me llevó a interesarme por un territorio que, según constaté, no sólo no había merecido mi atención hasta ese momento sino que había sido tradicionalmente ninguneado por la historiografía1 al ser considerado –con toda la carga ideológica implícita en la frase– como un territorio de indígenas cuyo devenir, se decía, había transcurrido al margen de la sociedad colonial primero, republicana después, y por ello había merecido sólo la atención de antropólogos y, posteriormente, de biólogos, medioambientalistas, etc. Debo confesar que este desinterés de mis colegas historiadores(as) por la región añadió un aliciente más a la investigación, aunque ello me obligó, a mi entender, a superar las fronteras nacionales, dado que una de las principales variables era la actuación de las misiones católicas, con directivas impartidas por la Santa Sede comunes a toda la región, con las mismas órdenes religiosas actuando en uno u otro país aunque sus centros de decisión estuvieran en Roma, Valladolid, Sevilla o Londres. Es en este sentido que el recurso a la historia comparativa me pareció imprescindible, y la razón por la cual el estudio se amplió a la Bolivia republicana. Este país, al igual que el vecino Perú, surgió a la independencia con unos territorios orientales por descubrir, no ocupados hasta entonces, habitados por unas poblaciones indígenas que también habían escapado al control de la sociedad colonial, país dirigido por unas élites socioeconómicas y políticas que se enfrentaron con retos similares a sus pares peruanos en la construcción del estado-nación, en la incorporación de sus respectivos países al mercado internacional y en la modernización de sus economías y sociedades.

10Si alguna prerrogativa tiene un autor(a) es la de escoger la forma de construir su narración y, en esta ocasión el hilo conductor de la obra será la función asignada por los grupos dirigentes del Perú y Bolivia a las misiones católicas en la tarea de conquistar y ocupar los territorios orientales, contactar y socializar a los indígenas que los habitaban, con vistas a favorecer el avance de la frontera interna, la consolidación y defensa de la frontera externa, la explotación de los recursos naturales de la región y, finalmente, la conversión del bárbaro indígena en sujeto civilizado, incorporado a la economía productiva y/o extractiva, ciudadano de un estado moderno o, por el contrario, optar por su exterminio –por la fuerza de las armas– en caso de rechazar la propuesta aculturadora. En última instancia el proyecto pretendía obtener la nacionalización de la región, de ahí que en aras de lograrlo se sucedieran a lo largo del período aquí estudiado numerosos conflictos –diplomáticos y militares– por cuestiones limítrofes; se dieran coyunturas en que las élites regionales llegaran a cuestionar la misma organización estatal y amenazaran, cuando no pusieran en obra, la secesión política. La tesis básica de este trabajo es que la política diseñada y/o implementada por los grupos dirigentes peruanos y bolivianos, entre 1821 y 1930, aproximadamente, en sus territorios orientales, asignó a los misioneros católicos una triple función; primero, económica, con la transfor­mación del bárbaro autosuficiente en sujeto productivo; segundo, ideológico-política con la mutación del salvaje en ciudadano; tercero, geoestratégica con la conquista, ocupación e incorporación del Oriente al Perú y Bolivia republicanos. En cualquier caso, los misioneros hasta allí llegados para servir a objetivos e intereses, propios y ajenos, sufrieron en su propia carne las contradicciones del proyecto, ya sea queridos, ya sea hostigados por los grupos dirigentes detentadores del poder central y/o regional; ora reclamados, ora rechazados por la población indígena. En el tiempo histórico aquí analizado prima la larga duración entre el surgimiento del Perú y Bolivia republicanos (década de 1820) y la década de 1940 cuando, las misiones católicas habían sido finalmente institucionalizadas a través de las prefecturas y vicariatos apostólicos en todos los territorios orientales. Además, la coyuntura de los años '40 es significativa porque permite, a mi entender, valorar el éxito de una política –la peruana– que había logrado para entonces la incorporación de importantes zonas del territorio al estado-nación; y el fracaso de otra –la boliviana– que el desastre de la Guerra del Chaco hizo evidente.

11Hechas estas consideraciones, no puedo continuar sin hacer unas reflexiones sobre la historiografía misional. Si hay un tema que apenas enunciado parece rancio y con olor a naftalina, vinculado a pasados imperiales o a inmediatos presentes republicanos, este es el del papel desempeñado por las misiones católicas en la ocupación y conquista de los territorios invadidos y ocupados por los europeos en América, África y Asia. Si antes del surgimiento de la historia como disciplina ya habían sido publicados numerosos trabajos dedicados al tema, en la mayoría de los casos escritos por religiosos vinculados con la empresa y, por ende, apologéticos, a lo largo del siglo xix y hasta prácticamente la década de 1960, vieron la luz numerosas historias de las misiones escritas por miembros de las diferentes órdenes religiosas interesadas en mostrar a la Santa Sede y, lo que es más importante aún, a los estados europeos en plena expansión imperialista en África y Asia y, finalmente, a los estados latinoamericanos, la importancia de su actuación en lo que hasta épocas muy recientes se ha dado en llamar la evangelización y civilización de los bárbaros indígenas.2

12Sólo recientemente y con una perspectiva metodológica consciente del eurocentrismo e interdisciplinaria, que combina la historia social con la etnohistoria, la geografía, la antropología, o la historia económica, un número cada vez mayor de investigadores ha retomado el tema y planteado interrogantes que permiten afirmar que «The new mission history will also illuminate aspects of Latin American society and history more generally.».3

13Los aportes de la literatura apologética, en ocasiones riquísima en datos fácticos, y de la nueva historia misional con sus renovados planteamientos teóricos y metodológicos, permiten afirmar que las misiones católicas jugaron un papel fundamental en la ocupación de importantes regiones y en la colonización de las áreas fronterizas en toda la América colonial hispano-lusitana. Pero, ¿sucedió lo mismo en la historia republicana? Responder a esta pregunta es el objetivo fundamental de este trabajo que no pretende hacer una historia de las misiones sino estudiar la funcionalidad de las mismas y los papeles adjudicados a ellas por los gobiernos republicanos del Perú y Bolivia. Considerando que a lo largo de la centuria aquí analizada se privilegió el uso de las misiones y, con ellas, la introducción de una praxis social que tendía a la sedentarización de las poblaciones indígenas a través de la agricultura; que se recurrió a las armas –regulares a través de los fortines, y en forma puntual, a través de las campañas de «castigo»– como instrumento de represión, cuando no de exterminio, de aquellos indígenas que resistían la penetración; que estas actuaciones se vieron legitimadas por un discurso elaborado por los grupos dirigentes –políticos y socioeconómicos– que hicieron de la ocupación de los territorios orientales uno de los principales ingredientes de la modernización del estado republicano; por todo ello opté por el título de Cruz y arado, fusiles y discursos. La construcción de los Orientes en el Perú y Bolivia, 1820-1940.

14La obra, luego de un primer capítulo introductorio en el que se estudian los aspectos fundamentales de la política desarrollada por la Corona española para la conquista y ocupación de los territorios orientales desde mediados del siglo xviii, con la participación de los sectores propietarios fronterizos y el concurso de los misioneros franciscanos, se estructura en dos partes. En la primera, La formación de un nuevo Perú al disfrute del viejo, se estudian –capítulos segundo y tercero– los aspectos fundamentales de la política diseñada y/o implementada por los gobiernos y grupos dirigentes peruanos desde la independencia hasta la caída del Oncenio con respecto a la incorporación de la región amazónica al Perú republicano. Política que fue vacilante en gran medida hasta 1880, en la que, sin embargo, constatamos un progresivo interés por la incorporación de los territorios orientales a la historia republicana; este interés aumentó y, en algunos momentos fue prioritario, en la política desarrollada por los dirigentes de la República Aristocrática con el objetivo de nacionalizar la región oriental. Y fue con este fin que los grupos dirigentes peruanos –liberales y modernizadores– impulsaron la institucionalización de la actividad misionera con el establecimiento de las prefecturas en la región amazónica. Sin embargo, este reconocimiento institucional de las misiones católicas no impidió, antes al contrario, el desarrollo de numerosos conflictos con los sectores propietarios; éstos, favorables a las misiones en una primera etapa reduccionista en la que se concedieron amplias prerrogativas a los misioneros, cuestionaron más tarde su actuación, a la que vieron como obstáculo para la apropiación de tierras y captación de mano de obra, como comprobaremos que sucedió en las riberas del Ucayali y Marañón.

15En la segunda parte, La providencia ha querido hacer de la parte oriental de Bolivia un verdadero Paraíso, se analizan –capítulos cuarto y quinto– las características de la política desarrollada por los gobiernos bolivianos con respecto a sus Orientes4 desde el surgimiento de la Bolivia republicana hasta la guerra del Chaco. El estudio de esta política, a diferencia del caso peruano, evidenciará la incapacidad y/o falta de voluntad política de los grupos dirigen­tes bolivianos para implementar su proyecto orientalista del que, la institucionalización de la actividad misionera –tardía implementación del Vicariato del Beni y del resto de demarcaciones eclesiásticas en los territorios fronterizos– será uno de los items fundamentales. También en el caso boliviano tendremos ocasión de analizar los conflictos a que los misioneros debieron hacer frente como consecuencia, en gran medida, de la presión de los sectores propietarios que, tras una primera fase reduccionista, se movilizaron con miras a lograr la secularización de las misiones, esto es, a acabar con la mediación misionera en sus relaciones con las tierras y poblaciones indígenas. Para ello estudiaremos lo acaecido con las misiones entre los guarayos, en el departamento de Santa Cruz.

16El estudio se cierra con unas reflexiones finales sobre la década de 1940, coyuntura excelente para discernir los éxitos y/o fracasos de la política orientalista de los gobiernos y grupos dirigentes del Perú y Bolivia, y las funciones económica, ideológica y política cumplidas por los misioneros católicos a lo largo de la primera centuria de la historia republicana.

***

17No puedo concluir sin dejar constancia de mi inmenso agradecimiento a los(as) directores, archivistas y bibliotecarios/as de los archivos, bibliotecas y centros de documentación en los que he trabajado en el Perú, Bolivia, el Vaticano y España que, no sólo han aguantado con paciencia infinita mis continuas demandas de legajos, cajas y documentos, sino que me han ayudado a combatir la humedad limeña, la altura paceña y el cansancio romano a base de café, té de coca y capuccino. Vaya también mi cariño para los(as) amigos(as) que encontraron siempre tiempo para charlar conmigo, compartir ricas comidas y cuyas conversaciones me permitieron sentirme «en casa», como fueron en el Perú, Manuel Burga, Marisa Remy, Flica Barclay, Fernando Santos, Scarlett

18O'Phelan, Manuel Marzal, Carlos Contreras, Anne-Marie Brougère y los amigos de la carrera de Historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú, además de los también amigos del Instituto de Estudios Peruanos, del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), de Jaime Regan y los estudiantes de la maestría de Estudios Amazónicos –Unidad de Postgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos–, cuya entusiasta participación en el Seminario que tuve la suerte de dirigir cuando este trabajo estaba ya en su fase conclusiva fue muy gratificante. Y, en Bolivia, Clara López Beltrán, René Arze, Laura Escobari, Jean Claude Roux, Luis Carlos Cassis y Ma René Arze junto a su entorno familiar, los amigos del Instituto de Estudios Andinos y Amazónicos (INDEAA) y de la carrera de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Andrés. Un agradecimiento especial para mis amigos(as) del Taller de Estudios e Investigaciones Andino-Amazónicos de Barcelona (TEIAA), cuya pasión por la historia y el presente de los países andino-amazónicos me acompaña desde hace años, en particular, Nuria Sala, Ascensión Martínez Riaza, Natàlia Esvertit y Miguel Ángel González. Y, naturalmente, mi gratitud a Jean Joinville Vacher, el Instituto Francés de Estudios Andinos, y el Instituto de Estudios Peruanos, que permiten que este trabajo –que ha contado con la ayuda de la Dirección General de Enseñanza Superior e Investigación Científica del Ministerio de Educación y Cultura de España, PB98-1204– llegue a manos del lector(a). ¡Ojalá le resulte sugerente!

19Finalmente, nada de esto hubiera sido posible si no contara con una familia que me quiere y soporta mis ausencias.

Notas

1 Es bien sabido que la historiografía de los países andino-amazónicos ha privilegiado el estudio del mundo serrano considerado, por los investigadores como núcleo de la historia anterior a la llegada de los españoles, centro de las actividades coloniales y foco principal en la construcción de la república contemporánea.

2 Imposible resulta aquí citar la amplia bibliografía misional por lo que creo útil reseñar sólo algunos trabajos historiográficos que por orden de publicación son: Bibliografía Misional, Santander. Ed.. Sal Terrae, 1965; Ricardo García Villoslada, Los historiadores de la historiografía misional, Bilbao, Ed. El Siglo de las Misiones, 1956; Pedro Borges. «Historiografía de la evangelización hispanoamericana» en Balance de la historiografía sobre Iberoamérica (1945-1988), edición a cargo de V. Vázquez de Prada e I. Olabarri. Pamplona, Universidad de Navarra, 1989, pp. 187-219.

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