Catamayo precolombino

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Este libro se propone el estudio del desarrollo socio-cultural de las poblaciones asentadas en la provincia de Loja durante la época precolombina Se basa, en primer lugar, en la presentación detallada de los vestigios arqueológicos conocidos en la región, cuya investigación fue llevada a cabo, entre 1979 y 1982, por la Misión Arqueológica Loja, bajo un convenio científico ecuatoriano-francés (BCE-IFEA-CNRS). A estos datos básicos se agrega el análisis de los trabajos arqueológicos realizados durante el siglo XX, y particularmente en los treinta últimos años, en el Sur del Ecuador y Norte del Perú, Estas comparaciones permiten integrar la problemática del desarrollo prehispánico local en un marco regional más amplio. Se estudian, también, las informaciones provenientes de las crónicas dejadas por los primeros conquistadores que cruzaron el territorio lojano, en la mitad del siglo XVI, así como las interpretaciones de los antropólogos modernos acerca de las poblaciones asentadas en la cuenca superior del rió Catamayo en los últimos siglos que preceden la conquista. Las grandes etapas de las evoluciones sociales se presentan en ocho capítulos, en los cuales se trata de aclarar los conocimientos acerca de la organización territorial, los modos de vivir y las creencias de los habitantes de la región, desde más de 4000 años.


Publicado el : martes, 02 de junio de 2015
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EAN13 : 9782821844667
Número de páginas: 191
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Catamayo precolombino

Investigaciones arqueológicas en la provincia de Loja (Ecuador)

Jean Guffroy
  • Editor: Institut français d’études andines, Unversidad Técnica Particular de Loja, Institut de recherche pour le développement
  • Año de edición: 2004
  • Publicación en OpenEdition Books: 2 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821844667

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  • ISBN: 9782709915052
  • Número de páginas: 191
 
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GUFFROY, Jean. Catamayo precolombino: Investigaciones arqueológicas en la provincia de Loja (Ecuador). Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 2004 (generado el 17 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/4286>. ISBN: 9782821844667.

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Este libro se propone el estudio del desarrollo socio-cultural de las poblaciones asentadas en la provincia de Loja durante la época precolombina Se basa, en primer lugar, en la presentación detallada de los vestigios arqueológicos conocidos en la región, cuya investigación fue llevada a cabo, entre 1979 y 1982, por la Misión Arqueológica Loja, bajo un convenio científico ecuatoriano-francés (BCE-IFEA-CNRS). A estos datos básicos se agrega el análisis de los trabajos arqueológicos realizados durante el siglo XX, y particularmente en los treinta últimos años, en el Sur del Ecuador y Norte del Perú, Estas comparaciones permiten integrar la problemática del desarrollo prehispánico local en un marco regional más amplio. Se estudian, también, las informaciones provenientes de las crónicas dejadas por los primeros conquistadores que cruzaron el territorio lojano, en la mitad del siglo XVI, así como las interpretaciones de los antropólogos modernos acerca de las poblaciones asentadas en la cuenca superior del rió Catamayo en los últimos siglos que preceden la conquista.

Las grandes etapas de las evoluciones sociales se presentan en ocho capítulos, en los cuales se trata de aclarar los conocimientos acerca de la organización territorial, los modos de vivir y las creencias de los habitantes de la región, desde más de 4000 años.

Jean Guffroy

Jean Guffroy es doctor en antropología prehistórica (Paris I) y director de investigación al Instituto de Investigaciones para el desarrollo (IRD) de Francia. Ha llevado a cabo misiones arqueológicas en Ecuador, Perú y México. Ha tenido, con su familia, una feliz estadía en Loja entre 1979 y 1982. Reinició sus estudios en el Sur ecuatoriano desde 1999.

Índice
  1. Preámbulo

  2. Capítulo I. Contextos geográficos y culturales

    1. El medio ambiente
    2. Las sociedades prehispánicas
    3. El arte rupestre
  3. Capítulo II. Los sitios del periodo formativo (2.000-300 años a.C.)

    1. Los yacimientos formativos en Catamayo
    2. Las construcciones de la fase catamayo B en el sitio de la vega
  4. Capítulo III. Los vestigios arqueológicos del periodo formativo

    1. Los recipientes cerámicos
    2. Las herramientas Y las piezas de adorno
  5. Capítulo IV. Síntesis de los datos acerca del periodo formativo

    1. Fase Catamayo. A (¿2000-1400 a.C. ?)
    2. Catamayo B. (¿1200-900 a.C ?)
    3. Fase Catamayo C. (¿ 900-500 a.C ?)
    4. Catamayo D. (¿500-300 a.C?)
  1. Capítulo V. El periodo de desarrollo regional (300 a.C. - 700 D.C.)

    1. Descripción de los sitios
    2. Los vestigios arqueológicos
    3. Síntesis de los datos
  2. Capítulo VI. El periodo de integración (¿700 - 1470 D.C.?)

    1. Descripción de los sitios
    2. El material cerámico
    3. Las herramientas
    4. Los datos etnohistóricos
  3. Capítulo VII. El periodo incaico (1470 d.C. - 1532 d.C.)

    1. Los vestigios arqueológicos
    2. La presencia incaica en Macará
    3. Los datos etnohistóricos
  4. Capítulo VIII. Interpretaciones provisorias

    1. Un espacio geográfico singular
    2. El largo periodo Formativo: interacciones e influencias de diversos orígenes
    3. Los desarrollos micro-regionales: filiaciones y evoluciones
    4. La llegada de los grupos proto-Jíbaros: formación de una frontera socio-cultural
    5. Los conquistadores incas y europeos: un punto flojo del desarrollo imperial y colonial
  5. Bibliografía

Preámbulo

1La cuenca alta del río Catamayo cubre la mayor parte del territorio de la provincia actual de Loja, ubicada al extremo Sur del Ecuador. Este sector pertenece a una región más amplia, que se caracteriza por su topografía accidentada, así como por el ensanchamiento y la baja elevación de la cordillera andina. Por su clima y vegetación, este espacio geográfico, comprendido entre los grados 3 y ó de latitud sur, constituye un área intermedia entre los Andes septentrionales y los Andes centrales. La parte céntrica de esta zona de bajos Andes sufre regularmente de periodos prolongados de sequía, mientras que su parle occidental está sujeta a los cambios climáticos provocados por el fenómeno del Niño, y su Oriente, más húmedo, recibe lluvias amazónicas. Una gran diversidad de condiciones ambientales locales permite la existencia y la explotación de una cierta variedad de ecosistemas.

2Estas características ambientales fueron, a menudo, juzgadas como desfavorables en cuanto a la ocupación humana, y responsables del desarrollo limitado que ha sufrido la región durante los últimos siglos. Sin embargo, esta interpretación no tiene en cuenta los factores históricos que también intervienen en dicha situación. Alejadas de los poderes centrales nacidos en la conquista, y luego de los centros administrativos de los nuevos estados, las provincias ubicadas a ambos lados de la frontera entre Ecuador y Perú sufrieron una pobreza crónica de medios de producción, así como de redes de comunicación internas y externas, que reforzaron su aislamiento económico y social.

3En ausencia de estudios detallados, se había extendido esta visión peyorativa del desarrollo local hasta los periodos prehispánicos, haciendo de la región una verdadera barrera antropogeográfica que habría dificultado, durante milenios, los intercambios entre las culturas precolombinas del Ecuador y del Perú (ver Cap. VIII). La discusión de esta hipótesis, importante para el entendimiento de las evoluciones socioculturales prehispánicas, así como la necesidad de completar el nivel muy escueto de los conocimientos acerca de la ocupación humana del Sur de la provincia de Loja, justificaron la elección de esta zona de estudio.

4Las investigaciones arqueológicas realizadas, entre 1979 y 1982, en la cuenca alta del río Catamayo se efectuaron gracias a un convenio de cooperación científica firmado entre el Museo del Banco Central del Ecuador, el Instituto Erancés de Estudios Andinos y el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia. Los estudios de campo y laboratorio han permitido la recolección y análisis de numerosos vestigios, que sirvieron para establecer una primera secuencia cronológica que detalla la evolución socio-cultural acaecida, en este territorio, durante los 3500 años que anteceden a la conquista. Estos datos completan los conocimientos del desarrollo precolombino regional y ponen en evidencia la existencia de una historia compleja y contrastada, en la cual la posición geográfica de la zona ha jugado un papel importante.

5La presente obra contiene la presentación detallada, en español, de los resultados de estos trabajos. Se compone, por una parte, de la descripción de los asentamientos descubiertos durante las prospecciones realizadas en diversos sectores de la cuenca; de los trabajos de excavación efectuados en algunos de estos yacimientos; así como de los vestigios arqueológicos (evidencias cerámicas, herramientas, adornos, restos alimenticios) recolectados durante la investigación. Por otra parte, presenta, para cada periodo prehistórico, diversas interpretaciones e hipótesis referentes a las prácticas culturales y a la distribución territorial de los antiguos pobladores de la provincia. Comparaciones con otras culturas vecinas contemporáneas y la revisión de los datos etnohistóricos permiten completar estos análisis.

6Los primeros españoles (que cruzaron el territorio de la futura provincia de Loja, en la mitad del siglo xvi, encontraron esta zona sometida, por un lapso de unos setenta años, al imperio Inca. Estaba, entonces, poblada por los grupos indígenas conocidos bajo los nombres de Paltas, Calvas, Malacatos y por colonos o mitimaes, venidos de diversas regiones del Imperio. Testimonios de esta época son las ruinas de las construcciones incaicas, antiguos tambos, pilcarás y caminos que quedan todavía presentes en el paisaje lojano. Del mismo periodo subsisten, también, diversas piezas cerámicas y metálicas, provenientes principalmente de cementerios, frecuentemente sometidos ai pillaje; así como la toponimia de algunos ríos, cerros y ciudades importantes de la provincia, que son derivados del idioma quechua. El grado de integración de los grupos Paltas al sistema político y económico inca es todavía objeto de discusión. Parece haber existido una cierta diversidad de situación, ligada con la cercanía a los establecimientos de los conquistadores sureños (Cap. VII).

7Los diferentes grupos que ocupaban el territorio lojano antes de la conquista inca, durante los primeros siglos del segundo milenio d.C. parecen haber pertenecido a una misma familia lingüística - denominada proto-Jíbaro - cuyos topónimos característicos están todavía presentes en las denominaciones de pequeños ríos y de lugares apartados del Sur de la provincia. Los vestigios arqueológicos "Paltas" recolectados en la cuenca alta del río Catamayo confirman una cierta relación cultural con los grupos asentados contemporáneamente al Oriente (cuencas de los ríos Mayo Chinchipe. Marañón. Zamora, Upano). Su presencia en la sierra lojana parece resultar de la venida de un grupo de origen oriental, probablemente llegado entre los siglos vii y ix d.C. La singularidad de su cultura material, bastante sencilla, atestigua una clara ruptura con las sociedades anteriores, cuyos rasgos característicos desaparecen. Otros fenómenos culturales, tales como su organización social poco desarrollada y la pobreza de los intercambios, constituyen también elementos importantes que diferencian estas poblaciones de los otros grupos serranos vecinos integrados en sistemas socio­económicos más complejos. Su entrada en la cuenca alta del río Catamayo provocó probablemente un relativo aislamiento de este territorio, dificultando las relaciones entre la sierra sur ecuatoriana y la sierra norte del Perú. Su instalación en los Andes lojanos, que inicia el ciclo de las conquistas, de orígenes cada vez. más lejanas, marca probablemente también la formación de una frontera, mantenida con vicisitudes hasta ahora (Cap. VI).

8Los datos referentes a los 2500 años que anteceden la venida de los Paltas permiten caracterizar una época con características sumamente diferentes. Este largo lapso de tiempo se divide en dos periodos, marcados por evoluciones socio-culturales evidentes, así como relaciones de filiación, que parecen indicar una cierta continuidad poblacional.

9Hasta el siglo VI d.C, el territorio lojano estaba ocupado por pequeños grupos relativamente independientes, centrados sobre la explotación de diversos ecosistemas. Las densidades de población, su tipo de organización territorial, así como el estado de desarrollo tecnológico, parecen haber sido variables según los sectores. El beneficio de la metalurgia y la posible domesticación de los camélidos indican la adopción de prácticas difundidas desde las regiones andinas vecinas. La inserción de las élites locales dentro de sistemas de intercambios a inedia y larga distancia es también probable (Cap. V).

10Estas evoluciones se basan en el desarrollo ocurrido durante el periodo anterior, llamado Formativo, cuyas características locales fueron por primera vez puestas en evidencias durante las investigaciones (Cap. II-IV). El análisis de las evoluciones ocurridas durante los dos milenios que anteceden esta era indica la presencia de grupos integrados en redes de intercambios y esferas de interacción sociocultural regionales, que suelen variar según las épocas. Así, el fin del primer milenio a.C. está marcado por la presencia de influencias estilísticas que provienen muy probablemente de la esfera cultural sureña Chavín. Mientras que la fase anterior enseña rasgos formales muy semejantes a aquellos presentes en las tradiciones norteñas de Cerro Norrio y Chorrera. Estos datos testimonian el papel clave jugado por la posición geográfica de la zona, así como su integración en los sistemas socio-ideológicos característicos de las primeras civilizaciones andinas. Contradicen claramente la hipótesis de una región infranqueable y aislada, así como las interpretaciones basadas en un determinismo ecológico demasiado estricto.

11Los vestigios más tempranos recolectados durante la investigación corresponden a la instalación de los primeros grupos de agricultores sedentarios, hace unos cuatro mil años. Restos de esa época se conservan - hasta ahora - en el amplio valle ocupado por la cuidad de Catamayo/La Toma, bajo la forma de pequeños yacimientos, ubicados en la periferia del valle bajo. Las características del material cerámico asociado reflejan una tradición cultural ya bien desarrollada, cuya presencia resulta probablemente de un fenómeno de colonización y de expansión desde zonas vecinas, tal vez. desde el Oriente.

12Huellas de los más antiguos pobladores de la cuenca, cazadores recolectores, nómadas o seminómadas, son escasas en la región de estudio. Nuevas investigaciones y nuevos descubrimientos son necesarios para poder presentar una reconstitución confiable de sus características culturales yasí aclarar este pasado lejano.

13Este libro constituye un ensayo de síntesis que deja numerosas preguntas por contestar. Se espera que abrirá el paso a futuros trabajos de investigación y de conservación de los yacimientos, fuertemente afectados por las actividades humanas contemporáneas y la erosión natural. Los datos recogidos permiten entrever una larga historia que demuestra un cierta originalidad en cuanto a los procesos locales de desarrollo, fuertemente influenciados por las características geográficas que favorecieron, en ciertas épocas, la apertura a las regiones vecinas, propicias a los intercambios, mientras que facilitaron, durante otros periodos, el repliegue y el cierre a las influencias exteriores. Estas limitaciones ambientales, que siguen vigentes hoy en día, implican que uno de los factores más importantes para el desarrollo sostenido de la región radica en la comunicación entre las diversas partes del territorio, con fines de facilitar los intercambios a media y larga distancia.

Capítulo I. Contextos geográficos y culturales

El medio ambiente

La topografía

1Las diversas descripciones geográficas de la provincia de Loja coinciden en señalar el carácter original del sector andino en el cual se circunscribe este territorio. Esta originalidad, que tiene consecuencias en el desarrollo humano, se inscribe en primer lugar en la tectónica. Esta área corresponde a un punto mayor de inflexión de la cordillera andina que resulta del encuentro de las placas litósferas “Pacífica” y “Suramericana”. Este contacto estructural produce una baja pronunciada del nivel de las cumbres, que no sobrepasan, en la región, los 3800 m (Cerro Pata-Amaluza); así como un importante ensanchamiento de la cordillera y una topografía accidentada.

2Dentro de este territorio, existe una nítida oposición (Duverneuil, 1987) entre la zona oriental de la provincia, compuesta de dos cordilleras bastante altas con una orientación general Norte-Sur, y la zona central y occidental, dividida por pequeñas cordilleras y fallas, orientadas del Noreste al Sudoeste. En el primer sector, se encuentran diversos valles ubicados a más de 2000 m de altitud y bañados por ríos que forman parte, al Norte, de la cuenca del río Zamora y, al Sur, de las cuencas de los ríos Calvas y Chinchipe. En el sector central, el sistema hidrográfico de mayor importancia corresponde al río Catamayo. Su curso corre, en gran parte, dentro de valles estrechos y encañonados y, en pocos lugares, tal como en el sector de la cuidad de Catamayo/La Toma, forma valles más amplios. Otros drenajes importantes, ubicados al Oeste del río Catamayo, corresponden a los ríos Puyango y Alamor.

3Los diversos sectores presentan también diferencias marcadas en la geología de los sedimentos (PRONAREG, 1980; Emperaire, Arnaud, 1987: 21 ) (Fig. 1). La parte oriental de la provincia corresponde a formaciones metamórficas antiguas del Paleozoico que dominan las fosas de Loja y Malacatos, rellenadas por sedimentos lacustres del periodo Neógeno. Aparecen, también, en las zonas altas ubicadas al Noreste de la cordillera de Portachuelo (región de Gonzanamá y Nambacola), formaciones volcánicas del Paleoceno y Eoceno; mientras que el macizo ubicado al Norte del río Catamayo se compone de rocas semimetamórficas del Mesozoico inferior. El sector oeste de la provincia está ocupado por formaciones del Paleozoico inferior, con rocas del tipo diorita y granodiorita, en mayor parte recubiertas por formaciones volcánicas del Cretáceo. En este mismo sector, dominan los suelos esquistos y poco permeables. Por fin, se nota la presencia, a lo largo del río Calvas, de terrenos metamórficos terciarios, así como de sedimentos muy plegados y permeables, a lo largo del río Alamor.

Fig. 1 : Provincia de Loja: aspectos físicos y climáticos (según F.Duverneuil, 1987: 1).

El clima

4Los datos climatológicos evidencian, asimismo, una cierta diversidad de situación debida a varios factores (Fig. 1). En primer lugar, este territorio corresponde a una zona de transición entre el clima ecuatorial norteño y el clima más contrastado de los Andes centrales. Presenta también una gran diversidad interna con una importante graduación altitudinal y longitudinal, debida a una doble influencia: la pacífica y la amazónica. Se puede constatar (Gondard, 1982), la presencia de los cuatro tipos pluviométricos característicos de la zona ecuatorial, distribuidos de Oeste a Este. El tipo de costa, con una máxima pluviosidad al principio del año, comprende todo el sector occidental hasta Macará y Catacocha, con variaciones importantes entre las zonas de altitud (Alamor, Celica...), que reciben, en promedio, más de 1200 mm anuales, y los sectores más bajos (Zapotillo. Macará), con menos de 600 mm de precipitaciones. Esta misma zona está directamente expuesta a las lluvias diluviales provocadas por el fenómeno El Niño (ENSO), así como a temporadas prolongadas de sequía durante los años desfavorables (La Niña).

5Existen también importantes diferencias dentro del sector de tipo climático serrano que cubre el centro de la provincia y se caracteriza por la existencia de dos periodos pluviales: el primero en enero y febrero; el segundo, en octubre. Algunas regiones, tales como El Cisne, Quilanga y Gonzanamá, poseen un clima templado, con una temperatura promedio de 17° y una pluviometría de entre 1000 y 1400 mm, mientras que valles cercanos más encañonados y ventosos (Catamayo, Malacatos ..) tienen un clima tropical, con temperaturas promedio de entre 21° y 24°, y menos de 650 mm de lluvias anuales. Más hacia el Este, se encuentran los tipos pre-amazónico y amazónico que tienen una máxima pluviosidad a mediados de año y lluvias de importancia diversa, entre enero y marzo. En este sector oriental de la provincia, el promedio de precipitaciones varia de 750 mm, en Saraguro, hasta 1430 mm, en Yangana. Estas zonas están, por lo general, menos afectadas por el fenómeno El Niño.

6Estos regímenes climáticos presentan importantes variaciones anuales, debidas a su posición en “un área de pulsación entre dos conjuntos climáticos” (Gondard, 1982:43) y a las ocurrencias esporádicas del fenómeno El Niño. Pueden también haber sufrido variaciones notables durante el periodo Holoceno (o sea en los últimos 12.000 años). En los próximos capítulos, presentaremos, de manera más detallada, los datos recientes acerca de los posibles cambios climáticos sufridos durante los últimos milenios y sus eventuales efectos sobre la ocupación humana de los diferentes sectores.

La vegetación

7El estudio realizado por L. Emperaire y B.Arnaud (1987: 21-40), ha permitido reconocer la presencia de un gran número de paisajes, casi todos profundamente marcados por la presencia humana, con fenómenos de degradación y erosión que, en varios sectores, empiezan probablemente desde el periodo prehispánico. Más allá de esta diversidad local, se puede establecer la existencia de varias formaciones vegetales cuya distribución es, de nuevo, tributaria de su posición longitudinal y altitudinal (Fig. 2).

8La parte oeste de la provincia, con una altitud inferior a los 1600-1700 m, está cubierta por formaciones deciduas que forman bosques en los cuales predominan los árboles de la familia de las Bombacaceas. Entre los géneros con mayor representación están el Bombax ruizü, acompañado por los Ceiba pentandra, en las bajas tierras del Oeste, y la especie Chorisia insignis, en las zonas un poco más elevadas del Este. En este mismo sector, las riberas de los ríos y las quebradas están ocupadas por una vegetación más húmeda con especies tales como los sauces y los faiques.

9Los sectores central y oriental de la provincia, con una altitud entre 900 y 1800 m, están generalmente cubiertos por un estepa espinosa de densidad variable, característica de las formaciones deciduas con Acacia y Croton, con la fuerte presencia de cactáceas. En las zonas más húmedas, comprendidas entre 1400 y 2100 m, y particularmente en el Sureste (región de Cariamanga y Amaluza), existen bosques semi-deciduos de composición botánica variada. En las zonas menos afectadas por la acción humana, se nota la predominancia de las especies Rapanea sodiroan y Jacaranda acutifolia, así como la presencia de diversas bromeliaceas. Un último tipo de vegetación corresponde a los bosques perennes de altitud que se encuentran entre 2000 m y 3000 m, con una alta frecuencia de los géneros Brachyotun y Tibouchina, de las bromelias y de las orquídeas.

Fig. 2: Distribución de las formaciones vegetales según el altitud y la longitud (según L.Emperaire y B.Arnaud, 1987: 28).

Las sociedades prehispánicas

Los conocimientos históricos y científicos

10Las más antiguas referencias existentes acerca de las poblaciones que ocupaban los Andes meridionales del Ecuador antes de la conquista española corresponden a los testimonios dejados por los primeros cronistas. Entre estos datos tempranos, a menudo confusos o contradictorios, se destacan los testimonios de Pedro de Candia, que cruzó el país en 1545, y de P. Cieza de León, que siguió el camino inca, en 1547. Menciones acerca de los grupos prehispánicos lojanos, conocidos bajo el nombre genérico de “Paltas”, se encuentran también en los escritos de diversos autores, tales como Cabello de Balboa, Salinas de Loyola , Diego de Arcos y Alonso de Cabrera; así como en otros documentos anónimos conservados en bibliotecas públicas o privadas. Varios ensayos de recopilación fueron publicados en los siglos posteriores, siendo la más conocida: la obra de J. de Velasco (1789). Recientemente, un estudio de estas fuentes etnohistóricas, a la luz de los conocimientos etnográficos modernos fue realizado por C.Caillavet (I987) y A.C.Taylor (1991), cuyos análisis serán discutidos en los capítulos VI y VII del presente trabajo.

11Los primeros estudios de carácter arqueológico sobre la provincia de Loja fueron realizados principio del siglo xx por R. Verneau y P. Rivet (1912), quienes describen varias estructuras monumentales y abrigos funerarios ubicados en el valle del río Jubones; y adelantan hipótesis acerca de los orígenes y modos de vivir de la etnia “Palta”. Algunos años después, M. Uhle (1922) hizo prospecciones y excavaciones en diversos sitios, principalmente ubicados al Norte de la provincia, como en Saraguro, San Lucas y Loja. Aunque los resultados de estos trabajos no fueron el objeto de una publicación detallada, los pocos datos conocidos acerca de las excavaciones realizadas - de sumo interés para nuestro estudio - serán analizados en los capítulos III, IV y V. Cortas temporadas de prospecciones fueron efectuadas en 1942, por D. Collier y J. Murra, tanto en la zona de Saraguro, como en el valle de Catamayo/La Toma. En base a estos reconocimientos se presentó, por primera vez, una descripción un poco detallada del material probablemente asociado con el Periodo de Integración. Una síntesis de estos datos fue tentada por Jijón y Caamaño (1997), quien reconoció, dentro del material tardío, dos tradiciones diferentes: una ligada con los Paltas; y otra, llamada “civilización del Catamayo”, atribuida al periodo Inca.

12Más recientemente, nuevos estudios se llevaron a cabo en la parte norte de la provincia con el proyecto « Paleoindio » de M. Temme, auspiciado por el Banco Central del Ecuador, y sus excavaciones en los sitios de Cubilán (1982) y Putushío (1999), ubicados en la zona de páramo cercana de la cuidad de Oña. En la última década, J. Belote, J. Villón, D. Edward y E. Bravo estudiaron el material arqueológico proveniente de la región de Saraguro y San Lucas. Un trabajo de inventario (1993), que contiene una presentación sucinta, así como fotografías, de diversos sitios de interés cultural o arqueológico diseminados en toda la provincia, fue realizado con el auspicio del BCE, del CEDIC y de la Universidad Técnica Particular de Loja, por E. Alejandro, J.E. Celi y E.M. Ortega. Finalmente existe una publicación reciente de J. Idrovo y D. Gomis (1997) que contiene un análisis detallado de una colección privada de vasijas, compradas por el BCE, y provenientes de contextos funerarios excavados clandestinamente en la región de Macará.

13Como se vislumbra, en base a este rápido panorama de los conocimientos, la gran mayoría de estos estudios concernieron al sector norte de la provincia, mientras los trabajos de terreno seguían escasos en la zona central y sur de este territorio, que constituyen el marco del trabajo de la Misión Arqueológica Loja y el objeto de la presente obra.

Las investigaciones de la Misión Arqueológica Loja

14Las investigaciones de la misión arqueológica Loja se realizaron en el marco de un programa pluridisciplinario, objeto de un acuerdo de cooperación científica firmado, en 1979, entre el Banco Central del Ecuador (BCE), el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), y el URA 25 del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS). Participaban a este programa, al lado de los arqueólogos: un geógrafo, una historiadora y una botanista. Estos trabajos no habrían podido efectuarse sin la ayuda de varios organismos, colegas, estudiantes y amigos. Queremos agradecer particularmente a: H. Crespo Toral, O. Holm, S. Duran y E. Salazar del Banco Central del Ecuador; D. Lavallée del CNRS; F. Mégard y J.P. Deler del IFEA; así como a los responsables del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural; al personal del servicio cultural de la Embajada de Francia en Ecuador; y a los gerentes del BCE en Loja.

15Las investigaciones de campo fueron llevadas a cabo durante 3 temporadas distintas, bajo la dirección del autor, y con la participación seguida de N. Almeida Duran. La primera, que tuvo lugar entre junio y septiembre de 1979, ha permitido un reconocimiento de toda la región sureña y la ubicación de unos cincuenta sitios dispersos entre Vilcabamba, al Este; Alamor, al Oeste; Catamayo, al Norte; y Macará, al Sur. Este reconocimiento se acompañó de un estudio del material conservado en diversas colecciones públicas o privadas. En base a los primeros datos recolectados, fueron escogidas cuatro zonas, dispersas en toda la provincia, donde se realizó, en 1980, una prospección sistemática (Fig. 3). Estas zonas fueron elegidas teniendo en cuenta diversos criterios, entre los cuales se destacaban su diversidad desde el punto de vista ecológico y sus potencialidades en cuanto al desarrollo humano prehispánico. La tercera temporada de terreno (1981) fue dedicada a la excavación de un sitio del periodo Formativo ubicado cerca de la ciudad actual de Catamayo. Participaron en estos últimos trabajos, además del suscrito: N. Almeida, A. Carrión, G. Clément, E. Condoy, C. y F. Duverneuil, M.F. Guffroy, D. Lavallée, P. Lecoq, A. Marin, S. Marin, C. Naudin, G. Ojeda, M. Petitjean, J. Quesada, J. Reyes, M. Ruiz, M. y A. Saragosse, M. Sarango, y M. Temme.

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