Amor y opresión en los Andes coloniales

De

Este libro reúne doce estudios sobre la historia social del período colonial en los Andes peruanos y ecuatorianos, que se publicaron en Europa y América Latina a lo largo de los últimos quince años. Para esta edición han sido reagrupados alrededor de tres grandes temas (pareja y familia como reveladores sociales, resistencia negra, y fallas y grietas del sistema colonial), pero en conjunto son el fruto de una reflexión a largo plazo sobre las expresiones y el significado de los comportamientos sociales, el manejo por los dominados (esclavos, indígenas, mujeres) de las pocas posibilidades de expresión que les ofrecía el sistema vigente que los presionaba, y el cuestionamiento diverso, de logros muy dispares y a menudo poco visibles, pero, finalmente bien reales, del orden colonial.


Publicado el : martes, 02 de junio de 2015
Lectura(s) : 2
Licencia: Todos los derechos reservados
EAN13 : 9782821845909
Número de páginas: 354
Ver más Ver menos
Cette publication est uniquement disponible à l'achat
Portada

Amor y opresión en los Andes coloniales

Bernard Lavallé
  • Editor: Institut français d’études andines, Instituto de Estudios Peruanos
  • Año de edición: 1999
  • Publicación en OpenEdition Books: 2 junio 2015
  • Colección: Travaux de l’IFÉA
  • ISBN electrónico: 9782821845909

OpenEdition Books

http://books.openedition.org

Edición impresa
  • ISBN: 9789972510342
  • Número de páginas: 354
 
Referencia electrónica

LAVALLÉ, Bernard. Amor y opresión en los Andes coloniales. Nueva edición [en línea]. Lima: Institut français d’études andines, 1999 (generado el 17 noviembre 2015). Disponible en Internet: <http://books.openedition.org/ifea/3544>. ISBN: 9782821845909.

Este documento fue generado automáticamente el 17 noviembre 2015. Está derivado de une digitalización por un reconocimiento óptico de caracteres.

© Institut français d’études andines, 1999

Condiciones de uso:
http://www.openedition.org/6540

Este libro reúne doce estudios sobre la historia social del período colonial en los Andes peruanos y ecuatorianos, que se publicaron en Europa y América Latina a lo largo de los últimos quince años. Para esta edición han sido reagrupados alrededor de tres grandes temas (pareja y familia como reveladores sociales, resistencia negra, y fallas y grietas del sistema colonial), pero en conjunto son el fruto de una reflexión a largo plazo sobre las expresiones y el significado de los comportamientos sociales, el manejo por los dominados (esclavos, indígenas, mujeres) de las pocas posibilidades de expresión que les ofrecía el sistema vigente que los presionaba, y el cuestionamiento diverso, de logros muy dispares y a menudo poco visibles, pero, finalmente bien reales, del orden colonial.

Bernard Lavallé

Bernard LAVALLE es especialista en historia social andina y catedrático de civilización hispano colonial en la Universidad Sorbona Nueva de París, habiéndose desempeñado anteriormente en la Universidad de Burdeos. Ha publicado los siguientes libros:
Recherches sur l'apparition de la conscience créole dans la vice-royauté du Pérou (Lille, 1982),
El mercader y el marqués, las luchas de poder en el Cusco (1700-1730) (Lima, 1988), L'Amérique espagnole de Colomb à Bolivar (Paris, 1993),
Las promesas ambiguas, ensayos sobre el criollismo colonial en los Andes (Lima, 1993),
La guerre dans la Pampa, souvenirs et récits de la frontière argentine (1876-1879) (Paris, 1994), Bibliografía francesa sobre el Ecuador (1968-1993)  (Quito, 1995), y
Quito y la crisis de la alcabala (1580-1600) (Quito, 1997).

Índice
  1. Prólogo

  2. Primera parte. Pareja y familia como reveladores sociales

    1. Uno. Divorcio y nulidad de matrimonio en lima (1650-1700)

    2. Dos. Promesas y falacias: el incumplimiento de esponsales en la lima del siglo XVIII

      1. 1. Ardides y coartadas de la notoria desigualdad
      2. 2. La virginidad en debate
    3. Tres. Amor, amores y desamor en el sur peruano (1750-1800)

      1. 1. Crónicas de la violencia cotidiana
      2. 2. Astucias y triquiñuelas de la nulidad de matrimonio
      3. 3. «La afrenta mayor que hay en el mundo para un hombre...»
      4. 4. Normas y transgresión social
    1. Cuatro. ¿Estrategia o coartada? El mestizaje según los disensos de matrimonio en quito (1778-1818)

      1. 1. El amplio radio de acción de la patria potestad
      2. 2. Los disensos por motivos sociales o económicos
      3. 3. Defensa y estrategia étnicas de las familias
      4. 4. Un arma de doble filo pero de gran adaptabilidad
  1. Segunda parte. El largo caminar de la resistencianegra

    1. Cinco. Cerros, angustias y espejismos: ser cimarrón en los valles trujillanos durante el siglo XVII

      1. 1. ¿Quiénes y cómo se hacían cimarrones?
      2. 2. Geografía y técnicas de supervivencia del cimarronaje
      3. 3. Persecución y castigo del cimarronaje
    2. Seis. Crisis agraria y cambios en la relación esclavista: Trujillo a lo largo del último siglo colonial

      1. 1. Las causas convergentes de una larga decadencia económica
      2. 2. Recrudecimiento de la violencia/resistencia negra en las haciendas
      3. 3. Bandoleros, palenques y haciendas
      4. 4. Manumisión, cambio de amo: libertad y esclavitud ante la justicia
      5. 5. Tumultos, alborotos y «levantamientos»
      6. 6. La «Grande Peur» en los valles trujillanos, 1812
    1. Siete. «Aquella Ignominiosa Herida Que Se Hizo A La Humanidad»: El Cuestionamiento De La Esclavitud En Quito Al Final De La Época Borbónica

      1. 1. Entresijos y resquicios de un mercado problemático
      2. 2. Las esperanzas fallidas de la manumisión
      3. 3. La posibilidad de elegir a un nuevo amo
      4. 4. Los ataques frontales contra la esclavitud
    2. Ocho. Lógica esclavista y resistencia negra en el valle del chota (1778-1798)

  1. Tercera parte. Fallas y grietas del sistema colonial

    1. Nueve. Las doctrinas de indígenas: núcleos de explotación colonial (siglos XVI - XVII)

      1. 1. Importancia económica de las doctrinas
      2. 2. Las doctrinas en la vida de las Ordenes
    2. Diez. Mañas y tácticas de la violencia indígena: ¿alzamiento y/o borrachera ritual? (santa clara de Iñaquito, 1735)

    3. Once. Presión colonial y reivindicación indígena en cajamarca (1785-1820) según el archivo del protector de naturales

    1. Doce. Nuevos rasgos del bajo clero en el obispado de arequipa a finales del siglo XVIII

      1. 1. Normas y realidades económicas
      2. 2. El auge de las dispensas «a título de lengua índica»
      3. 3. Expósitos, ilegítimos y adulterinos
      4. 4. Ordenaciones y mestizaje
  1. Anexo

    Bernardino Valdés

Prólogo

1Los doce textos aquí reunidos son como hitos de un largo camino y de una reflexión que durante más de dos décadas nos han guiado, con no pocos rodeos y bastantes sorpresas, por la geografía e historia de los Andes centrales del pasado y de esta época en la que nos ha tocado vivir, siempre indesligable de sus siglos coloniales. Paralelamente a estudios de más alcance (cada uno nos retuvo varios años y dieron lugar a cuatro libros), conforme fuimos investigando en archivos peruanos y ecuatorianos, diversos problemas o situaciones de la época colonial nos llamaron de paso la atención, aunque su temática distaba en general de la que en un principio estábamos trabajando. Así nació un conjunto de artículos que se fueron publicando a partir de los años ochenta en revistas, libros colectivos o actas de simposios, varios de ellos difíciles de conseguir hoy en América Latina.

***

2A pesar de una producción aparentemente tan casual o dispar, su lectura nos hace constatar que unos hilos rojos relacionan estos trabajos entre sí, creando resonancias y tejiendo, creemos, una verdadera coherencia, más allá de las tres temáticas comunes a partir de las cuales los hemos reagrupado para organizar esta edición.

3Por una parte, los documentos entonces encontrados nos llamaron la atención porque, si bien se referían a momentos, lugares o procesos muy peculiares, un poco a la manera del fait social total de que hablara Marcel Mauss, se los podía someter a una lectura en la que nos remitían de manera evidente a la globalidad del sistema en el que interacruaban. Revelaban de algún modo sus estructuras profundas y necesitaban para su cabal comprensión el recurso de hipótesis más amplias que se diferenciaban poco de las que estábamos manejando para la otra vertiente de nuestra labor de investigación, las completaban y a veces coincidían exactamente con ellas.

4Por otra parte, esos episodios, actitudes o evoluciones de protagonistas identificables, pero considerados aquí como partes y exponentes de una colectividad, nos parecieron idóneos para enfocar, a partir de los discursos, los problemas que los habían suscitado. Podían ser aquellos que se argumentaban con papel, tinta y abogados ante los poderes, en particular la justicia eclesiástica o la del Estado. Eran a menudo los que expresaban de otra forma los comportamientos individuales o de grupos, esos grandes reveladores de realidades ocultas, de esas zonas de la realidad humana sin duda mal definidas, pero en las que las tácticas y estrategias de la retórica consciente parecen desvanecerse ante la espontaneidad de aspiraciones o pulsiones más profundas y globales, y son por eso mismo mucho más significativas que lo escrito, o por lo menos lo son de otra forma.

***

5Pareja y familia, resistencia negra, fallas y grietas del sistema colonial... Más allá de estos tres ejes, prácticamente todos los estudios aquí reunidos también tratan en común de responder, de una manera u otra, a una pregunta que se nos planteó muy tempranamente a raíz de un trabajo que en fin de cuenta no hemos incluido en esta serie, dado que la reflexión a la que aludimos no aparecía sino de manera bastante marginal y estaba entonces como en ciernes.1 En esa sociedad despiadada, marcada de manera duradera por la victoria de unos y la derrota de otros, por esencia compulsiva, fundada sobre la desigualdad, la explotación y la marginalización, distinguimos sin embargo que existieron ciertas válvulas de escape ¿Cómo funcionaron, hasta qué punto fueron efectivas, qué credibilidad tuvieron entre quienes pudieron utilizarlas?

6Al mismo tiempo, si las formas más violentas y espectaculares del cuestionamiento social a lo largo de esos siglos coloniales dieron lugar, desde tiempo atrás, a numerosos y conocidos trabajos producidos en la estela de los nuevos enfoques nacidos en los años sesenta, nos atraían también otras más silenciosas o solapadas, pero que no por eso dejaron de ser efectivas. ¿Cómo actuaron, con qué dificultades o éxitos, hasta dónde llegaron y qué huellas imprimieron en el proceso general de esa sociedad?

7Tales son algunas de las preguntas que hemos querido sino contestar por lo menos aclarar a través de ejemplos que nos parecieron sugerentes.

***

8Parecería injusto concluir esta rápida presentación sin dejar constancia, aunque brevemente, de nuestra profunda gratitud a todas las personas, entre amigos, colegas, estudiantes y archiveros, que a lo largo de años y de andanzas nos han ayudado o acompañado con su amistad solidaria, haciendo posible de muchas formas (en Lima, Arequipa, Cuzco, Trujillo, Cajamarca o Quito) que estas investigaciones se llevaran a cabo. En particular agradecemos a Francine que ha compartido viajes llenos de angustias y alegrías y los largos días de trabajo. Y, finalmente, al Instituto de Estudios Peruanos que muy generosamente acoge este libro entre sus publicaciones.

Notas

1 Aludimos aquí a la voluminosa serie de expedientes del Archivo Arzobispal de Lima en los que numerosos frailes, que habían ingresado en las órdenes religiosas presionados por sus familias, pedían la anulación de sus votos. V. «La population conventuelle de Lima (xvi°-xvii° siècle): approches et problèmes», en Lima dans la réalité péruvienne, Grenoble, 1975, pp. 167-196.

Primera parte. Pareja y familia como reveladores sociales

Uno. Divorcio y nulidad de matrimonio en lima (1650-1700)

1Entre los campos de investigación susceptibles de permitir el análisis de comportamientos que hasta entonces no habían llamado la atención, de sensibilidades sociales que el estudio de las mentalidades anunciaba prometedoras, y de espacios de confrontación que el tradicional enfoque socioeconómico había dejado de lado en lo esencial, el ámbito familiar ofreció a la llamada Nueva Historia numerosas y sugerentes orientaciones de trabajo.

2Con tal perspectiva, en lo que toca a la época colonial y al Perú, a mediados de los años setenta señalábamos, por ejemplo, el interés que podría presentar el examen de los expedientes de nulidad de hábito de los frailes y las solicitudes de velo de las monjas para el conocimiento de las relaciones intrafamiliares.1 Posteriormente se han dedicado al divorcio en Lima dos trabajos relacionados con los estudios sobre género, que han revitalizado algunos sectores de la historia virreinal.2 Basado en sondeos de la documentación de comienzos de los siglos xvii y xviii, Luis Martín le dedica algunas páginas de su libro a la situación de la mujer durante el coloniaje.3 Por su parte Alberto Flores Galindo y Magdalena Chocano, en uno de sus artículos, abarcan desde mediados del siglo xviii hasta la Independencia, y tratan de ver cómo y hasta qué punto los cambios y las crisis de esos decenios pudieron reflejarse hasta en el mismo seno de las familias.4

3Esta investigación no se propone hacer la historia formal de las desavenencias matrimoniales en Lima a lo largo de la segunda mitad del siglo xvii. En una perspectiva de historia social más amplia las hemos aprovechado para entender cómo y por qué funcionaban, en el nivel más íntimo, los comportamientos y las mentalidades que nos son evidentes. Las hemos utilizado para acercarnos más y adentrarnos en las problemáticas centrales de una época que ha suscitado, hasta ahora, menos análisis que otras y no por eso deja de constituir, en muchos aspectos, un momento clave del coloniaje peruano.

1. Advertencias preliminares

4La documentación utilizada proviene en su totalidad del Archivo Arzobispal de Lima5 (heredero del antiguo tribunal eclesiástico que actuaba en semejantes casos), y más precisamente de cuatro secciones: de causas criminales de matrimonio, donde se encuentran papeles referentes a problemas como bigamia de indígenas o casamientos clandestinos; de litigios matrimoniales, que son demandas ante los jueces por maltratos, ausencia del cónyuge o su negativa de cumplir con los diversos deberes de la vida matrimonial; de divorcios; y la cuarta de nulidades de matrimonio. Estas dos últimas secciones son de mayor interés, pues reúnen para la segunda mitad del siglo xvii unos setenta legajos (leg. 29-60 para divorcios, leg. 17-46 para nulidades).

5Desde un punto de vista jurídico, las dos posibilidades de divorcio y nulidad correspondieron a realidades muy diferentes. Por la primera se entendió la sentencia de separación física y social de los dos consortes (llamada separación quoad thorum et mensam), pero sin que se disolviese el vínculo establecido por el sacramento del matrimonio. Esto tenía como consecuencia que a los divorciados se les prohibía formar nuevas familias. Además, en adelante, la mujer no podía vivir sola sino que debía retirarse, sea a casas de familiares, o a los famosos recogimientos para divorciadas que existieron en Lima, como en otras ciudades del mundo hispano. En el caso de la nulidad de matrimonio desaparecía cualquier tipo de vínculo, tanto social como sacramental. Hombre y mujer quedaban libres y podían casarse de nuevo, como si nunca lo hubieran hecho antes.6

6Sin lugar a dudas estas secciones ofrecen una documentación excepcional desde muchos puntos de vista, tanto por el número de expedientes (seiscientos cinco para nulidades y novecientos veintisiete para divorcios de 1651 a 1700) como por la riqueza de los detalles que contienen. En las demandas las personas solían dirigir al tribunal eclesiástico un documento en el que, después de dar sus datos (nombres y apellidos, origen étnico, filiación, domicilio, oficio, etc.), exponían de manera más o menos pormenorizada el historial de las circunstancias susceptibles de abogar por la separación que solicitaban: abusos, maltratos, extorsiones, engaños, etc. La mayoría de las veces, esta versión venía completada ulteriormente por la que daba la parte contraria, así como por las declaraciones de los testigos de ambas partes y diferentes piezas procesales que aducían.

7A este propósito, tenemos que hacer algunas observaciones. Si bien, como hemos dicho, esta documentación es en su conjunto de una riqueza sobresaliente, es también desigual. Fuera de que el contenido de los expedientes es bastante dispar y en particular depende del nivel sociocultural de los demandantes, en no pocos casos sólo quedan de los trámites papeles sueltos: decisiones del tribunal más o menos escuetas, cartas, denuncias o solicitudes de las que no encontramos rastro en lo sucesivo, etc. Esto significa que sabemos de la existencia de un número elevado de pleitos, pero para una porción de los mismos carecemos de la documentación correspondiente, por lo menos en su integridad. De ahí que, igualmente, algunas cifras o porcentajes disten mucho de concernir a la totalidad de las nulidades o de los divorcios registrados durante el período. Añadiremos que estamos convencidos de la desaparición de cierta cantidad de expedientes, en particular en años como 1689 o 1700. Así se puede explicar, tal vez, la disminución repentina y excepcional del número de nulidades. Por otra parte, y es la segunda advertencia preliminar que queremos hacer, este tipo de documentación no se puede manejar sin una fuerte y especial dosis de crítica interna; toda pieza histórica la requiere, estos documentos quizás más aún. Estamos en presencia de peticiones, de solicitudes, en las que hombres y mujeres trataron de obtener una separación que a priori la sociedad y la Iglesia se negaban a conceder con facilidad. Dada la importancia de los intereses en juego, nunca podremos estar seguros de la sinceridad y buena fe de las partes. En su gran mayoría, los expedientes contienen dos versiones opuestas de los hechos, la del marido y la de su esposa, apoyadas por declaraciones igualmente contradictorias y vehementes de sus respectivos testigos.

8Si a veces los mismos demandantes redactaban sus solicitudes quizás aconsejados por alguien, en general abandonaban su causa en manos de abogados o del Protector de Naturales en el caso de los indígenas, y no parece equivocado pensar que estos defensores arreglaban los argumentos posibles en función de la experiencia que habían adquirido en este tipo de asuntos, de lo que sabían de las reacciones o manías de los jueces episcopales, del peso jurídico relarivo de los motivos, en una palabra de la eficacia del alegato. Tendremos, pues, que leerlas como una red sutil de significancias sociales verosímiles, de codificaciones implícitas, y no como unas páginas de meras vivencias infelices y dolorosas.

2. Algunas consideraciones numéricas

9Lo que primero llama la atención es el número elevado de expedientes (tanto para divorcios como para nulidades) y la proporción entre los dos tipos de solicitudes, pues siempre es notablemente inferior la cifra de nulidades. No ha de extrañar. Si la solución que ofrecía la nulidad era mucho más atractiva por la desaparición de todo vínculo matrimonial y la posibilidad de fundar un nuevo hogar, precisamente por esto las autoridades arzobispales se mostraban más exigentes y los casos previstos eran mucho más reducidos, precisos y, sobre todo, comprobables. Es de notar a este respecto que, en muchos expedientes, quienes incoaban la demanda de nulidad tomaban la precaución de precisar que si no se la concedían, de toda forma les otorgaran el divorcio.

image

10Como muestra este cuadro, durante estos cincuenta años divorcios y nulidades siguen una evolución comparable: una fuerte progresión a lo largo de los primeros cuarenta años, pero sobre todo de 1651 a 1670, pues entre esas dos fechas se duplican los expedientes de nulidad y aumentan en más de setenta por ciento los de divorcio. Después de otra expansión, más o menos paralela de 1670 a 1690, divorcio y nulidad sufren un descenso en proporciones semejantes a lo largo de los últimos diez años del siglo. En comparación con el decenio anterior, hay un número menor para las peticiones de divorcios y nulidades, con una variación porcentual de treinta y cuatro y veintiocho por ciento respectivamente.

11Desde mucho tiempo atrás, los problemas matrimoniales venían preocupando a las autoridades, tanto eclesiásticas como civiles, del virreinato. Ya a finales del siglo xviy comienzos del xvii, los obispos de Quito y Cuzco, por ejemplo, se quejan de la excesiva facilidad con que las mujeres presentaban demandas de divorcio o de nulidad de matrimonio.7 En 1662, en plena época aquí estudiada, el virrey conde de Santisteban aludió a este problema denunciando en particular a las mujeres nobles divorziadas de sus maridos con informaciones falsas para amancebarse con libertad ellas y ellos.8

12¿De dónde proviene, pues, el que después de una larga fase de evolución netamente ascendente y que no cesó desde los orígenes, constatemos de manera repentina una disminución notable del número de expedientes tramitados en los años finales del siglo xvii? ¿Deficiencias concomitantes en la documentación? Las hay, por lo menos lo creemos, pero es una explicación de toda forma no satisfactoria. Más probable es una creciente severidad de los jueces eclesiásticos después de épocas más laxistas, con la consecuencia de un efecto disuasivo entre los o las eventuales aspirantes a la separación. Desgraciadamente, dado el carácter dispar de la documentación manejada, el resultado de un análisis comparado de las sentencias del tribunal arzobispal en los años finales del siglo xvii y los decenios anteriores es de poca significación y alcance.

13Para más seguridad y certeza, habría que examinar también los capítulos relativos a la disolución del matrimonio en los estatutos sinodales de esos años y las provisiones del cabildo arzobispal, cuyo archivo no hemos podido consultar. Es interesante advertir cómo, por esas fechas, en los obispados sufragáneos de Guamanga y Arequipa las autoridades eclesiásticas actuaron en un sentido restrictivo al respecto; lo cual induce a pensar que esta fue también la tendencia en Lima.9 Con todo, para apreciar el sentido y alcance exactos del descenso que hemos notado a finales del siglo xvii, tanto en divorcios como en nulidades, sería preciso analizar la evolución en los años posteriores. Por lo que sabemos de la segunda mitad del siglo xviii, es muy probable que el movimiento restrictivo, iniciado a fines de la centuria aquí estudiada, continuó y quizás se acentuó. En el artículo ya citado, A. Flores Galindo y M. Chocano indican que para 1760-1769 han encontrado tan sólo catorce expedientes (cifra en la que además de divorcios y nulidades, entran los litigios matrimoniales), treinta y dos de 1770 a 1779 y, más tarde, respectivamente ciento cinco, doscientos sesenta y tres, y trescientos cinco para los decenios siguientes. Los totales que corresponden a los dos primeros decenios parecen muy bajos y sin duda anormalmente bajos, pero es muy probable que entre finales del siglo xvii y la segunda mitad del xviii existiera en Lima un período de menor tensión en cuanto a pleitos matrimoniales se refiere.

¡Sé el primero en escribir un comentario!

13/1000 caracteres como máximo.

Difunda esta publicación

También le puede gustar

Al filo de la navaja

de institut-francais-d-etudes-andines

Pensar el otro

de institut-francais-d-etudes-andines

Relación de antiguedades deste reyno del Piru

de institut-francais-d-etudes-andines

El Estado Federal de Loreto, 1896

de institut-francais-d-etudes-andines

La selva culta

de institut-francais-d-etudes-andines

siguiente