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Revista Latina de Comunicación Social. La Laguna (Tenerife) - número 2 - febrero de 1998. D.L.: TF - 135 - 98 / ISSN: 1138 - 5820. COMUNICACIÌN ...

Publicado el : viernes, 13 de abril de 2012
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Rivera Kohn, Daniela, 1998: Mxico: la radio, la ciudadla ente.
Revista Latina de Comunicacin Social
La Laguna (Tenerife) - nmero 2 - febrero de 1998
D.L.: TF - 135 - 98 / ISSN: 1138 - 5820
 
Mxico: la radio, la ciudad y la gente
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Lic. Daniela Rivera Kohn(Mxico D.F.)LA CIUDADEn las sociedades contemporneas, los procesos de industrializacin han tenido como consecuencia directa el crecimiento de la poblacin urbana. El aumento de sta ha provocado la concentracin en las grandes ciudades y un grave desequilibrio que se refleja en la insatisfaccin de necesidades sociales 1 bsicas . La ciudad de Mxico ha sido, desde su fundacin en 1521, centro deloder oltico,econmico cultural. Esto produjo desde su embrionario crecimiento en la colonia un desarrollo desequilibrado y desigual. Y a partir del triunfo de la revolucin, con las polticas de infraestructura y el crecimiento demogrfico, el distrito federal se transform de pequea comunidad urbana en una megalpolis en los aos ochenta.El acelerado desarrollo industrial posterior a los aos cuarenta y las migraciones internas que lo acom aaronim usieronla urente necesidad de unaran cantidad de serviciosara una cada vez ms creciente poblacin. La concentracin de las actividades econmicas, polticas y culturales ocasion el surgimiento de grandes problemas de tipo social y econmico, que van desde carencias en lo que se refiere a servicios hasta la falta de empleo y vivienda, la marginacin social y la miseria. El constante aumento de la poblacin ha provocado que la ciudad desborde sus lmites y se extienda hacia todas direcciones.La zona metropolitana de la ciudad de Mxico est conformada por diecisis delegaciones del distrito federal diecisietemunici iosconurbados del estado de Mxico. El rea total de la zona metroolitana es de aproximadamente 3.615 km., de los cuales 1.505 km. corresponden al D.F. y 2.110 km. a los municipios conurbados. La densidad de poblacin en el distrito federal fue de 5.494,97 habitantes por 2 kilmetro cuadrado en 1990. La Organizacin de Naciones Unidas afirma que para el ao 2000 la ciudad de Mxico tendr 31 millones de habitantesEs as cmo pasar de una sociedad rural a una urbana ha engendrado procesos de industrializacin, flujos migratorios, acelerado crecimiento urbano, generalizacin del sistema educativo, en los que se ha ido creando una diversidad de demandas sociales, econmicas, polticas y culturales. En esta ltima dcada, losroblemas deestin administracinro iosde lasrandes urbesa ravadosor las crisis econmicas) han propiciado acontecimientos poltico-sociales que se expresan en un reclamo ciudadano 3 de mayor democracia, distribucin de la riqueza y participacin de la sociedad. Organizacin y participacinen MxicoA partir de los primeros gobiernos revolucionarios, la organizacin de la sociedad mexicana fue controlada por el estado; durante el desarrollo del llamado "Mxico moderno" se integraron las tres principales organizaciones que sostienen al gobierno: las centrales obreras, campesinas y populares. Esta tutora estatal de la organizacin social trabajaba bajo el supuesto de la sociedad de masas desprotegidas y necesitadas del apoyo de las burocracias polticas, las mismas que, a su vez, se consideraban legtimas gestoras de los intereses mayoritarios de la nacin. Al amparo de estas 4 concepciones se consolidaron los instrumentos de control burocrtico corporativo.
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De esta forma, la organizacin corporativa envolvi las principales categoras sociales subalternas, asegur al estado la monopolizacin de la organizacin social y dej a las oposiciones fuera del juego de las fuerzas sociales en el campo poltico.
Los nuevos actores sociales que se haban gastado en la gran crisis que se inici en 1982 irrumpieron a la luz pblica con toda su fuerza organizadora en el terremoto de 1985. Una vez ms en la ciudad de Mxico, las organizaciones sociales, que se encontraban fuera del tejido corporativo del estado, sacudieron el rgimen poltico e hicieron evidente un nuevo problema de gobernabilidad frente a miles que deambulan en las calles o se reproducen a la sombra de todo sistema jurdico.
De 1985 a 1988 fue notable, sobre todo en los mbitos urbanos, la aparicin de una sociedad civil que demandaba mayor participacin en aquellos problemas que incidan en su vida cotidiana. El nimo de participacin se expres en la formacin de una gran cantidad de grupos independientes, principalmente en sectores populares que, a partir de problemas especficos, formaron agrupaciones de carcter local para demandar una solucin ante las autoridades.Al mismo tiempo fue evidente en estos grupos un inters por actuar con independencia de agrupaciones polticas ya consolidadas, partidos, principalmente, y en caso de que se realizara algn tipo de vinculacin se buscaban condiciones venta osasara la aru acin.Este intersor la autonoma estaba dado, en muchos casos, por la bsqueda de un margen de negociacin mayor frente a las autoridades.As, las figuras de representacin en que la sociedad civil cobra forma son las diferentes asociaciones independientes de colonos, campesinos y obreros, organismos civiles no gubernamentales, entre otros. Esto no quiere decir que se hable ahora de una sociedad participativa y con pleno conocimiento de sus derechos, pero s de una sociedad civil emergente distinta a la que se haba manifestado en las dcadas anteriores.MEDIOS Y PARTICIPACINVivir en la ciudad de Mxico implica para la mayor parte de los habitantes tener como compaeros al trfico, la contaminacin, largas filas en oficinas pblicas y privadas, la falta o el alto costo de la vivienda el transorte; da a da en los recorridos hacia el traba o o la escuela se entra en contacto,or lo menos visualmente, con una gran cantidad de personas; sin embargo, esta masificacin dificulta en forma definitiva la existencia de una comunicacin directa y duradera con "la gente" que vive en la ciudad.As, la conformacin de sociedades masivas ha imlicado necesariamente la creciente comle idad de los sistemas de informacin, los medios de comunicacin han tenido que responder a las modificaciones cualitativas de la sociedad, transformando sus espacios y estrategias comunicativas para satisfacer las demandas de los ciudadanos, a partir de generar espacios con un sinnmero de funciones: entretenimiento, informacin, educacin, formacin de opinin, entre otros. Sin embargo, para fines del presente trabajo, interesa resaltar dos papeles que considero fundamentales:
- En poblaciones pequeas, los habitantes tienen una idea de lo que sucede a su alrededor a partir de su experiencia personal, es decir, conocen los acontecimientos que se dan en su entorno de manera directa o interpersonal, porque los presenciaron o porque se los contaron otros pobladores. Sin embargo, en las ciudades esto prcticamente se vuelve imposible, as que la idea de globalidad, entendida sta como el mundo que trasciende lo local y que parte del consumo informativo que se da a travs de los medios de comunicacin, genera en la colectividad la idea de integracin social entre los barrios, colonias, delegaciones, en fin, la ciudad como un espacio unificado e incluso a nivel macro: el pas, el continente, el mundo.
En la ciudad de Mxico, debido a sus caractersticas, es difcil establecer una relacin directa entre los ciudadanos y los gobernantes, por lo tanto los medios de comunicacin se han convertido en una instancia de mediacin entre estos actores. El estado ya no puede en una ciudad masificada informar a sus gobernados directamente, se ve obligado a utilizar los espacios informativos de los medios para hacerlo.
A travs de los medios es como gran parte de los ciudadanos se entera de las medidas que toma el estado y que lo afectan directa o indirectamente: alzas de precios, cambio de moneda, trmites burocrticos, nombramientos, pactos comerciales, conflictos sociales, entre otros muchos.
Sin embargo, la comunicacin del ciudadano hacia el estado a travs de los medios tiene caractersticas distintas, limitndose a participar en los espacios que asignan algunos de estos para expresar sus demandas, problemticas, necesidades y denuncias.
En Mxico, los espacios de participacin han sufrido un proceso evolutivo que ha dado como resultado la concentracin de estos en la radio.
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Desde sus inicios, en los aos veinte, la radio ha sido objeto de intereses privados y comerciales, as como de la preocupacin por parte del estado como estrategia de desarrollo e integracin nacionales. La dcada de los treinta constituye la poca de oro de la radio mexicana, su cobertura es amplia y las constantes innovaciones que se le hacen logran aumentar su pblico radioescucha. Es en esta poca cuando surge un gran nmero de estaciones comerciales y algunas del gobierno.
En la dcada de los cuarenta se da el boom de la radio en Mxico. Esto, debido al impulso empresarial ue vio en ella una buenaosibilidad deenerar recursos,a lasolticas ubernamentalesde la oca, que permitieron el total control de la iniciativa privada sobre la radiodifusin a cambio de la publicidad de asuntos oficiales y el veto para transmitir propaganda contra el estado.
Rpidamente se observ que los intereses de los concesionarios de las radiodifusoras, aunque no negaban los usos sociales que sta deba tener, tampoco buscaron darle este carcter, el financiamiento de la radio ha sido bsicamente publicitario y ha buscado maximizar la venta de productos y servicios.Es hasta los setenta cuando la radio ve amenazada su hegemona como medio electrnico frente al creciente consumo de la televisin en el pas. Los anunciantes con sus intereses comerciales comienzan a ver en la imagen televisiva un instrumento potencial para aumentar sus ventas y se empiezan a desplazar de la radio hacia el nuevo medio de comunicacin masiva. Todo esto en su momento hizo pensar a los especialistas de la comunicacin que la radio avanzaba hacia su desaparicin.Sin embargo, desde mediados de los setenta y principios de los ochenta factores relacionados a los procesos de "modernizacin" de la ciudad de Mxico crean condiciones que posibilitan un resurgimiento de la radio: la audizacin deroblemticas sociales,olticas, econmicasecol icas;la incororacin de nuevas tecnoloas informticasde satlite; caractersticasro iasdel consumo radiofnico como el desarrollo simultneo de actividades paralelas como viajar o trabajar; y la bsqueda de estrategias ms agresivas de captacin de audiencia ha provocado una multiplicidad de ofertas radiofnicas dirigidas a prcticamente todos los pblicos del distrito federal. Nuevamente la radio pasa a ser parte importante de la vida cotidiana de los ciudadanos en la capital del pas.RADIOYPARTICIPACINDentro de la programacin radiofnica en la ciudad de Mxico encontramos no slo msica o programas de entretenimiento, sino espacios dedicados a la expresin de las cuestiones ms ntimas de la vida de los ciudadanos, como amor, sexualidad, familia, alcoholismo, drogadiccin, entre otros. Es importante la existencia dero ramasue dan cabida a laartici acinsocial, es decir, a la manifestacin, demanda denuncia por parte de los ciudadanos al gobierno: falta de servicios, seguridad pblica, corrupcin, ecologa y medio ambiente.Cuando se habla de participacin en la radio se suelen confundir dos conceptos radiofnicos distintos.
Est la radio de participacin (generalmente emisoras campesinas, indgenas o universitarias), que plantea el uso del medio por los receptores como emisores, es decir dejar el control de las emisiones en manos del grupo social que se manifiesta en una regin especfica. En dichos casos, las emisoras tienden a no ser comerciales, las manejan grupos de ciudadanos con preocupaciones inherentes a su mbito regional y social. En esta categora podemos ubicar a emisoras como Radio Cultural Campesina en Teocelo y a Radio Huayacocotia, ambas en el estado de Veracruz o las distintas emisoras que dependen del Instituto Nacional lndigenista.
Otra modalidad es la participacin en la radio, que implica cualquier forma de contacto que se de entre el emisor losrece tores,desde la llamada telefnicaara ediruna meloda, hasta las cartas, las visitas a cabina y los faxes, entre otras. La modalidad de participacin que me interesa tratar se ubica dentro de este rubro.
Sin embargo, esta modalidad se presenta en el cuadrante de la ciudad de Mxico con propsitos muy diversos: solicitar una meloda, votar por un cantante, grupo o cancin; enviar saludos a parientes, amigos o incluso a los locutores; buscar consejos o asesora en problemas personales, familiares, administrativos, legales, de belleza y salud; participar en un concurso; hacer pblico algn acontecimiento; quejarse o denunciar problemas o abusos de autoridades, funcionarios, vecinos, prestadores de servicios y comerciantes; comentar u opinar sobre el tema que se est tratando: acontecimientos de la vida pblica, noticias, poltica, economa, entre otros.
Estos dos ltimos puntos conforman lo que denominaremos en adelante "participacin social" o "motivaciones sociales", lo que constituye el inters particular del presente trabajo.
Ciertamente desde sus inicios la radio mexicana ha tratado de incorporar a su auditorio con algn programa, ya sea transmitiendo en vivo, presentado concursos o formando clubes de radioescuchas. Sin
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embargo, tambin desde sus inicios la radio mexicana ha considerado a su auditorio un mercado potencial, lo que la ha llevado a elaborar programas en funcin de grupos compradores.RADIO Y PARTICIPACiN. IMGENESDE UNA VOZ PBLICALa diversidad de grupos y ofertas radiofnicas, existente en el dial del distrito federal, ha provocado una fuerte competencia por el auditorio. Esto a su vez impuls a los concesionarios radiofnicos a presentar continuamente propuestas innovadoras que llamaran la atencin de los radioescuchas. Las caractersticas y preferencias del auditorio se han diversificadoyel medio se ha preocupado por cubrir estas necesidades heterogneas.
El radioescucha selecciona dentro de la oferta programtica del medio las propuestas que le agradan y establece hbitos de consumo. En este sentido pasa a formar parte de audiencias cautivas en funcin de preferencias y horarios. Cabe aclarar que en el caso de la radio, este hecho no implica, por la posibilidad de desarrollar actividades simultneamente a la recepcin, estar cautivo en cuanto a la atencin que se presta. Este consumo no se contrapone al que se hace de los otros medios, ms bien se complementa en funcin de usos y hbitos especficos a cada uno de ellos.
La radio presenta ventajas estructurales respecto a la televisin y la prensa en la apertura de espacios a la participacin social. La prensa es un medio que circula entre minoras, tiene limitantes de tipo econmico para su consumo entre ciertos sectores de la poblacin y restricciones de espacio impreso. Histricamente, la televisin mexicana ha tenido un desarrollo permeado por intereses polticos y comerciales, la proteccin de estos aspectos ha obstaculizado en forma definitiva la presencia de espacios de expresin y crtica social en sus transmisiones.
Los cambios cualitativos que se manifestaron en la sociedad civil mexicana, en relacin a la demanda de mayor participacin en la toma de decisiones, as como la prdida de credibilidad en la sociedad poltica, acentuaron la necesidad de lugares de manifestacin alternativos a los canales tradicionales.
El ciudadano que se descubre como parte de una sociedad con nuevas estructuras, deja atrs los canales rotos de representacin y agrupaciones polticas ya consolidadas, busca nuevas vas y encuentra en la radio un referente de credibilidad y un espacio de identificacin donde comparte problemticas similares a las de sus conciudadanos.
Los concesionarios se dan cuenta de que abriendo la radio a esta urgente e impostergable necesidad puede captarse mayor audiencia y por lo tanto aumentar las ganancias.
Los esacios deartici acinsocial radiofnicos se enmarcan en una comle a relacin con el estado. El concesionario sabe del xito de los programas de denuncia, accede a abrirlos en busca delraiting, pero terminan operando los mecanismos de control poltico, aunados a los de autocensura.
Paradjicamente, los informadores ms crticos se refugian en aquellas emisoras permisionadas, es decir, operadas sin fines lucrativos, defendidas por instituciones "autnomas" como la Universidad Nacional Autnoma de Mxico, el Instituto Nacional lndigenista o el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en donde operan menos restricciones.
Los ciudadanos que se expresan en los espacios radiofnicos de participacin social tienen caractersticas que los conforman como un grupo especfico.
Pertenecen en su mayora a las clases media y baja, lo que tiene relacin directa con el hecho de que es en estos niveles socioeconmicos donde se resienten ms las problemticas que tienen que ver con los servicios (falta de agua, luz, pavimentacin, seguridad pblica), la economa (devaluaciones, alza de precios, prdida de poder adquisitivo) y las necesidades sociales (salud, vivienda, educacin, empleo).
Tambin se trata principalmente de personas con niveles de escolaridad media y bsica, que no tienen acceso a espacios de discusin poltica como pueden ser las universidades. Sin embargo, son individuos que estn bien informados y que manifiestan un particular inters por temticas que tengan que ver con la poltica, la economa y problemticas sociales.
Otra caracterstica importante es que la participacin social es mayor entre personas de edad superior a los 35 aos, los jvenes, en general, permanecen al margen y no es comn su expresin en estos espacios. Las nuevas generaciones parecen no interesarse tanto en participar en las cuestiones que tienen que ver con la realidad sociopoltica y econmica que vive el pas.
El ciudadano que se manifiesta en dichos programas tiene hbitos de consumo radiofnico que lo
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distinguen del radioescucha promedio, es altamente selectivo con los medios de comunicacin a los que recurre. Rechaza muchas de las ofertas que le brindan estos en funcin de su contenido, es muy importante para l la posicin poltica que manifieste el presentador y la crtica que se haga de las instituciones, funcionarios y acciones del aparato gubernamental. No recurre a la radio para entretenerse sino ms bien para formarse y educarse.
La participacin social que se manifiesta en estos programas de alto contenido poltico y de crtica al aparato gubernamental, se convierte ms bien en una participacin poltica que no presenta una relacin estrecha con el ejercicio de la ciudadana ni las prcticas polticas. En este sentido, no se trata de personas con una militancia partidista, sin embargo, se presenta una valoracin negativa del gobierno y de esta forma se simpatiza con la oposicin. Esto tiene estrecha relacin con el nivel econmico que presentan los radioparticipantes, ya que se encuentran bastante sensibilizados a los efectos de las medidas gubernamentales.
La nocin de deberes y derechos ciudadanos se vincula al ejercicio de estos. En este sentido, el ejercicio de ciudadana est vinculado a la negociacin de factores que tiene que ver con necesidades bsicas; y menos referido a los deberesderechos olticos.No es una nocinue se establece en sentido clsico, que necesariamente se refleje en la conciencia que llevar al ciudadano a cuestionar el rgimen poltico, sino a instituciones, autoridades y acciones.
No existe relacin directa entre laartici acinen los esacios radiofnicosel e ercicioconce cinde la ciudadana a partir del pleno conocimiento de los deberes y derechos polticos. Los radioparticipantes no manejan un concepto de ciudadana acabado ni conocen plenamente sus deberes y derechos polticos; sin embargo, ejercen algunos de estos, al participar y criticar aspectos de la vida poltica nacional. Esto nos habla de la imosibilidad de concebir a la culturaoltica de la ciudadana como nica, se establece en distintosrados, en funcin de lasrcticas conceciones uemane a cada ciudadano. Este hecho nos lleva necesariamente a la discusin que se ha dado entre los analistas polticos sobre la existencia de un ciudadano ideal que forma parte de una sociedad civil madura, capaz de cuestionar al rgimen poltico y exigir cambios en las formas de ejercicio del poder hacia modalidades ms democrticas.
La utilizacin de la radio como medio para hacer pblicas las opiniones, inconformidades y denuncias del ciudadano est determinada en principio por la credibilidad en los espacios particulares de expresin. No se manifiesta credibilidad en la radio, sino en ciertos programas radiofnicos. Esto se debe, como se dijo anteriormente, a la importancia que tiene para los radioparticipantes la postura poltica y la critica a las instituciones que se da en los programas.
Un factor determinante de fondo para la recurrencia ciudadana a la radio es la falta de credibilidad y la desconfianza en los mecanismos legales de representacin, las personas que participan en ella no encuentran ni en el gobierno, en los partidos polticos ni en sindicatos o agrupaciones institucionalizadas los canales de expresin y participacin que necesitan. Al haber una falta de credibilidad en el gobierno, partidos polticos y organizaciones, se atomiza la participacin y los ciudadanos buscan espacios de expresin que le permitan hacerlo individualmente.
La credibilidad de losro ramasradiofnicos deartici acinsocial est determinada fundamentalmente por la crtica al aparato gubernamental. Los radioparticipantes plantean una relacin prcticamente directa entre criticar al gobierno y ser honesto. La escasez de este tipo de ofertas temticas en los medios de comunicacin hace que las pocas existentes gocen de una confianza casi absoluta entre sus participantes. Es as como dichos programas se nutren del descontento ciudadano hacia el aparato gubernamental.El tipo de ciudadano que se expresa en los programas radiofnicos de participacin social an es muy especfico y no muy numeroso. En la medida en que exista un mayor nmero de espacios que permitan la libre expresin de la opinin pblica se irn diversificando tambin las tendencias polticas que los produzcan y tal vez entonces el ciudadano comn podr encontrar su propio lugar para expresar sus problemticas. Slo de esta forma se lograr la finalidad, que manejan los productores de los programas de participacin social, en el sentido del funcionamiento de estos espacios como democratizadores en la relacin ciudadana - gobierno. Hasta el momento, la marginalidad con la que se manifiesta la opinin pblica en estos espacios, en relacin al universo de la sociedad civil, y la especificidad de las caractersticas de los radioparticipantes, no se logra este objetivo.Notas1 Hugo Estvez Daz (Coord.) Los movimientos sociales urbanos. Proposiciones Estratgicas A. C., 1992, p.21.2 INEGI, Resultados preliminares. IX Censo general de poblacin y vivienda. Mxico, instituto de
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* Traba oresentado en las I Jornadas
La Laguna - Amrica sobre Comunicacin, marzo de 1996)
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[Regreso a la portadilla de la seccin de hemeroteca]
[LATINA - 1 - enero 98][LATINA - 2 - febrero 98]
4 Ver Hugo Esteve Daz (Coord.) Los movimientos sociales urbanos. Un reto para la modernizacin. Mxico, Instituto de Proposiciones Estratgicas, 1992, 240 p.
3 Vernica Vzquez Mantecn y Rosala Winocur Iparraguirre, Los unos y los otros. Ciudadanos del plebiscito. En Argumentos, No. 18, abril, Mxico, Uam-Azcapotzalco, 1993, p. 62.
Vivienda, Mxico, 1990, 285 p.
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