“La hermenéutica de las imágenes. Iconos, figuraciones, sueños”

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“La hermenéutica de las imágenes. Iconos, figuraciones, sueños”. Siglo XXI Editores (México, D.F.). Autor: Diego Lizarazo Arias. Prólogo: Dr. Carlos Perera ...

Publicado el : viernes, 13 de abril de 2012
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“La hermenutica de las imgenes. Iconos, figuraciones, sueos” Siglo XXI Editores (Mxico, D.F.) Autor: Diego Lizarazo Arias Prlogo: Dr. Carlos Perera ISBN: 968-23-2565-8 257 pginas Resea de Luz Arora Vidales Fuentes (UNAM, Mxico)
Bajo el sello editorial de Siglo XXI, ha sido publicada una de las ms interesantes y sugestivas obras de los ltimos aos sobre la cultura de la imagen y, en particular, sobre la problemtica del sentido de la imagen simblica. Diego Lizarazo en “Iconos, figuraciones, sueos. Hermenutica de las imgenes” propicia una comprensin vasta y profunda de las ms relevantes implicaciones de las imgenes en la sociedad contempornea. Explica los aspectos sociolgicos, culturales, estticos e incluso subjetivos que participan de la experiencia icnica. ¿Cmo es posible abordar tantas cuestiones en una reflexin de conjunto?, a travs de una estrategia doble: abarcar una trada de imgenes simblicas que constituyen los puntos cordales del sentido icnico: la imagen onrica, la imagen sagrada y la imagen potica; y abordar el problema por su metaconstitucin: comprender no la cuestin directa de las imgenes, sino la comprensin de las mismas, una especie de comprensin de la comprensin. Efecta una hermenutica de segundo orden: interpreta los abordajes tericos y culturales de la imagen. Esto implica una densidad epistemolgica: supone que la imagen no es una esfera aparte de la mirada “las miradas contribuyen a construir las imgenes y ... las imgenes erigen sus miradas” (p. 15), “no hay prctica interpretativa icnicaque no sea, de alguna forma, una manera de coproducir su significacin y su sentido” (p. 16). As, la obra permite entender las implicaciones que la experiencia icnica tiene tanto para el orden de la singularidad subjetiva, como para el campo de la vida social:
“Un cordel luminoso y una soga oculta ligan los diversos recintos de la icnica porque nuestros sueos portan las representaciones de la vida diurna, y porque en nuestra vida diurna actan figuraciones profundas que no atisbamos a reconocer. Somos doblemente icnicos: en nuestra ms objetivante realidad social y en nuestra ms singularizante experiencia personal” (p.151). Abordar el sentido hermenutico de la imagen implica entonces comprender su valor subjetivo, incluso psquico, y tambin su valor social, mtico e institucional. Por eso, la obra revisa con profundidad las dos puntas de este cordel: la experiencia subjetiva de las imgenes a travs de la lectura del psicoanlisis de Freud y Lacan como una “hermenutica de imgenes”, y la experiencia colectiva, a travs de dos lneas: la mitologa icnica (Jung, Eliade, Campbell) y la concepcin pragmtica de las imgenes, que resulta inauguralmente planteada en el captulo sexto del libro. Este abigarrado horizonte no implica la formacin de una gran hermenutica de la imagen (que no podra ser ms que eclecticismo), sino el reconocimiento de los trazos polmicos y de las visiones en torno a la interpretacin de las imgenes: “No se trata de un escenariode convivencia serena entre nfasis distintos, o de una compatibilidad entre perspectivas, sino de un campo de polmicas donde lo planteado por una forma de ver tacha y recusa lo que desde otro lugar se configura” (p.189). As, Lizarazo desarrolla cuatro debates esenciales en torno a la interpretacin icnica: a) elde la definicin de su naturaleza, en el que pueden identificarse las posiciones polares de las concepciones transparentistas de la imagen (como el naturalismo o el fundacionismo) y las concepciones de la opacidad (como la semitica); b) elde los alcances de la imagen donde se debaten, en sus extremos, las teoras de la universalidad icnica (el enfoque mitologista y metafsico) y las posiciones de la singularidad (como la perspectiva del psicoanlisis freudiano); c) eldebate dela densidad de la imagen entre las visiones que otorgan valores sustanciales a las imgenes (como los planteamientos de la hermenutica del Crculo de Eranos) y las visiones que se plantean, incluso, la vaciedad total y la nulidad del sentido icnico; por ltimo, d) eldebate de los lmites de la imagen que manifiesta el dilogo y a veces el conflicto entre las teoras textualistas de la imagen y las teoras interpretativas (como la visin de Mukarovsky). En un balance general, la obra de Lizarazo hace, por lo menos, cuatro aportaciones capitales al campo de la teora de la imagen: 1. Ofreceuna mirada erudita y completa de las principales discusiones sobre lo que podemos entender por una imagen, por un campo imaginario, por cultura icnica. Logra hacerlo
mostrando los puntos de interseccin y las diferencias irreductibles entre las aportaciones histricamente ms notables. 2. Argumenta a favor del paso de las visiones excesivamente textualistas de las imgenes (aquellas que piensan en la imagen como un “objeto”) a las visiones pragmticas y hermenuticas, donde la imagen es una dinmica social e histrica de interpretacin en la que resulta a la vez formada por el ojo que la mira, y formadora de la mirada a ella dirigida. Por esta razn, la interpretacin de la imagen no es un asunto exclusivamente semitico ni de inters tcnico (del tipo “slo para semilogos”), sino que resulta del mayor inters para el antroplogo, el psicoanalista, el historiador o el socilogo. 3. Proponeuna explicacin hermenutica de la imagen como “elaboracin cultural del espacio”. Es decir, devela el estatuto semitico y hermenutico de las imgenes: mbitos de interpretacin histrica de la experiencia humana del espacio. 4. Presentalos prolegmenos de lo que podra ser una pragmtica de la imagen que, consecuentemente con lo planteado en el punto 2, partir no de la imagen como entidad autosubsistente, sino de su comprensin en el seno de reglamentaciones sociales a las que llama “contratos icnicos”, como los marcos en que se produce la “experiencia icnica”. Para cerrar el comentario a este magnfico libro, slo me queda suscribir lo planteado por Carlos Pereda, uno de los ms ilustres filsofos en lengua castellana: “Por su erudicin y su madurez…[es] una de las contribuciones ms brillantes que se han hecho en nuestro medio a los problemas estticos”.
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