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I ' : _ .-C- V -f -V-;. .^' FRANCISCO GICCA ^ femenistaNovela iu'i;.\()S AiRi:s Tr.KKN -'85Mkrc ATAi.i. Cai.i.i: Jii;k a.Imi'kknta 1 1 g9 s. ^i LA ESCLAVA LEGAL CL.A CASADA) Segunda novela de la serie La Esclava Blanca (La Prostituta) La Legal (La Casada) TRES ESCLAVASLAS A publicarse: La Esclava Moral Soltera)(La ^>^ M5Í¿tííiSioi&;Í¿í ^.iiifeí:..?: * m. rtis^fósm^s 'M)ím .Roma Católica . . . Novela Jusficia Sacerdotal Víctimas del Conresonario Vida ínfima de un Cura Celibato de los Curas Ellas feminista Le Esclava Blanca Lo que entiendo por Libre Pensamiento. . Folleto Ante los Tribunales Casos de Divorcio Catecismo Cristiano .... Utopía Anárquica Educación Sexual La Mujer y La Esclava Legal Novela PRÓXIMAS A PUBLICARSE: En Pos del Ideal Novela feminista La Esclava Moral Novela de costumbre VENTA EN LAS LIBRERÍAS YEN EN LA DIRECCIÓN DE I ( EL PROGRESO" Órgano del Libre Pensamiento —CALLE CORRIENTES 871 BUENOS AIRES . . FRANCISCO GICCA LA ESCLAVA LEGAL (LA CASADA) NOVELA DE COSTUMBRES la, seri»: I-ia,sSegvin.ca.st ci© Tres £]solSL-v-a,s Este libro no lo leerán las mujeres Y sin embargo deberían leerlo . . BUENOS AIRES MERCATALl, calle José A. Terry 285 291, Caballito.Imprenlo y i9ia llís-^'" •.sií .'— . "-^í*¿íí'i¿.--rii^ -J^. iíii J:^¿-^¿2^f- f'rí^ H'U .:*? \l^^ ^ A la Docfow JULIETA LANTERI RENSHAWií '^ Valiente defensora de los derechos de la Mujer del Niño, res-y peíuosamenfe DEDICO.^ FRANCISCO GICCA. -o i s: O ^3- 4^53386 Sfi.íSMsívhí, ^-«,'^«^^^'¡^5?S8f^'^% ;4u; \ CAPITULO I —¡Sin vergüenza!... ¡gran sinvergüenza!... ¡una ni- ña a los quince años!, gritaba doña Rosario fuera de sí, mientras golpeaba a su hija quien tratabaJulia, de esquivar los bofetones que la madre iba propinán- —dole,—después que la hubo arrinconado, mientras ésta paraba los golpes, como mejor podía, escondiendo la cara entre las manos los brazos,y presentandoy las espaldas. —Pero... mamá... no me pegues... no tengo yo la culpa... te juro... escúchame...—suplicaba conJulia voz entrecortada por los sollozos. La madre sofocada por la violencia de su desa- hogo por los golpes propinados, se retiró unos pasosy recogiendo una cajita en la cual había unas floresy secas, unas cuantas hojas escritas, versos cartasy y de amor de un jovenzuelo que vivía en frente, volvió a increparla: «jTe parece propio de niña de fa-una milia!... una mocosa de quince años, que no sabe hacer nada... a escondidas de su madre coquetear con otro mocoso a quien faltan ocho o diez años para termi- nar su carrera!... ¡hacer el amor con un Ricardo Ro- bles!... estudiante del 4°¡un estudiante!... ¡un añq Na- cional!... que ha salido ayer del cascarón... hacey pusieron pantalón largo... figurar-apenas un año le el se!... el tipo escribe que te adora... que sueña ha-y certe suya!... ¡vaya el mozalbete la gran sin ver-y recuerda tus besos!... ¡ah! ¿os ha-güenza... ¡suya! ¡y , ' "^o Francisco Gicca , ,-«i béis besado?... ¿cuándo? ¿Dónde?. Ya te voy a arreglar yo... gran cochina..., una niña de quin- ce años recibiendo cartas besándose con un mo-y coso. . . ¡esto no pasaba antes!... es la nueva edu- cación, es la mujer de hoy que nace con todos los defectos que nosotras ni hemos conocido cuando ca-" sadas con hijos... ¡Puerca! besar a un mozo re-y y cartascibir en que te dice que sueña hacerte suyal... —Pero, mamá, osó balbucear culpaJulia... ¿qué tengo yo si él ha escrito ésto... —¿Me vas hacer creer que tú,a ¡angelito del cielo! nada le has dicho?... ¡ya quisiera leer las con-— testaciones tuyas para probar una desilusión más co-y nocer lo que vales... ¡claro!, como no puedolas leer, quieres ahora hacerme suponer que él te ha escrito todas estás porquerías, así... de puro gusto... sí... sí... de puro gusto, te escribe que las flores que te adjunta las "tuvo toda sobreuna noche el corazón, sobre el ¡>echo desnudo... ¡linda porquería!... por esto, estas violetas son negras mal olientes... ¡figurarse! cony este calor tan sucio el mulatillo... Huelen a catin-y ga... sí... sí... ¡la inocente!, sin duda de puro gusto te escribe que besado durante una horaha las flores que tu le contracambiaste... que también, como tey había pedido... tuviste sobre el corazón una noche entera sobre... ¡el seno desnudo!... gran cochina... ¡qué más quiere el negro aquél! —No es negro, mamá... ,—Oh, defiéndelo, sí, defiéndelo. . . No es africano, pero poco le falta... una joven rubia como vos, po- nerse con un mocoso sin porvenir... ya lo creo, que el gran sinvergüenza habrá besado las flores... mas-y cado sus pétalos que sabían de tu perfume... lo ciieolya que más quisiera el mulato ese... una niña, una hija mía a los quince años recibir semejantes cartas... como si tuvieras el ejemplo de madre her-no tu de tusy manas que se han casado respetadas sin saber a lay edad de ellas, lo que sabes tú, mocosa^., ¡las flores sobre el seno desnudo para que tengan el perfume... de tu juventud de tu carne!..., dice el sin vergüenza;y Sí-