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Comité Económico y Social

de EUROPEAN-ECONOMIC-AND-SOCIAL-COMMITTEE

Asamblea consultativa económica y social

de EUROPEAN-ECONOMIC-AND-SOCIAL-COMMITTEE

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ASAMBLEA CONSULTIVA ECONOMICA Y SOCIAL
INFORME ANUAL
1986
COMUNIDADES EUROPEAS
COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL COMITE ECONOMICO Y SOCIAL
División de Prensa, Información y Publicaciones
Rue Ravenstein, 2 Tel. 5199011 Adr. tel. ECOSEUR
1000 BRUSELAS Télex 25983 CESEUR ASAMBLEA CONSULTIVA ECONOMICA Y SOCIAL
Informe anual
1986
Bruselas — 1987 Esta publicación se edita también en las lenguas siguientes:
DA ISBN 92-830-0114-1
DEN 92-830-0115-X
GR ISBN 92-830-0116-8
ENN 92-830-0117-6
FR ISBN 92-830-0118-4
ITN 92-830-0119-2
NL ISBN 92-830-0120-6
PT ISBN 92-830-0121-4
Una ficha bibliográfica figura al fin de la obra
Luxemburgo: Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1987
ISBN 92-830-113-3
N° de catálogo: EX-48-86-092-ES-C
Reproducción autorizada, excepto para fines comerciales, con indicación de la fuente
bibliográfica.
Printed in the FR of Germany Sumario
Pág.
Prefacio 5
CapituloI­Papel e influencia dei Comité 9
CapítuloII­Trabajos delComité17
1.Políticaagrícola17
2.adetransportes18
3.Políticasocial22
4. a económica y financiera26
5. Política regional30
6. a industrial 32
7. Relacionesexteriores37
8. Políticaenergéticaeinvestigación42
9. Proteccióndelmedioambiente, salud pública y consumo47
CapítuloIII-Relaciones de prensa y eco exterior 51IV­Losgrupos55
CapítuloV­Participación en algunasreuniones61VI­Renovación del Comité67
CapítuloVil­Asuntos internos de la secretaríageneral69
1. Personal69
2. Presupuesto 69
3. Reuniones69
4. Estructuradelasecretaría general para 1986 70
AnexoA­Listade los dictámenes,estudiosyreseñas informativas
elaborados a lo largodelaño198673
Anexo Β ­ Lista de dictámeneselaboradosporelComité por iniciativa
propia (1980­1986)85
Anexo C ­ Cuadros sinópticos: consideraciónde dictámenes delComi­
té Económico y Social 91Prefacio
El Comité Económico y Social de las Comunidades Europeas ha comenzado un
nuevo mandato en octubre de 1986. Los representantes de los grupos de intereses
más diferentes de los Doce Estados miembros, deseosos de terminar el trabajo reali­
zado en años anteriores, se esforzarán en desarrollar, en un espíritu de diálogo (que
no perjudica para nada la diversidad de opiniones y de intereses que están obligados
a representar), un enfoque comunitario de los problemas a los que se ven confronta­
dos Europa y el mundo entero.
El desafío
Esos problemas son particularmente graves. Los cambios permanentes en la industria
y en la sociedad (una característica de nuestra época) han provocado nuevamente
una crisis económica cuyo final no se vislumbra todavía.
En la mayoría de los países, el debilitamiento de los sectores tradicionales, que
pueden sobrevivir sólo gracias a las medidas de reestructuración y de racionalización,
el estancamiento de la demanda, la disminución del poder adquisitivo y el margen de
maniobra limitada de las finanzas públicas, son el origen de un nivel elevado de
desempleo, del que sólo se ha podido contener la progresión.
Cuando el envejecimiento de la población europea nos lleva a interrogarnos sobre la
financiación futura de los regímenes de pensión y de seguros de enfermedad e invali­
dez, el desempleo crea un clima de desaliento y de angustia entre los jóvenes y
sumerge a los desempleados de más edad en una situación dramática. Ese clima
constituye un terreno propicio para la eclosión de sentimientos de descontento y de
indiferencia, y la aparición de fenómenos inquietantes como la criminalidad, el con­
sumo de drogas, el racismo, el terrorismo y la nueva pobreza.
La dispersión de nuestros esfuerzos en materia de investigación y desarrollo y los
obstáculos administrativos para los intercambios hacen que Europa esté atrasada
con respecto a otras potencias más dinámicas en el sector de las nuevas tecnologías
y de las actividades del futuro.
En el sector del medio ambiente, las catástrofes espectaculares han ilustrado de
manera dramática la necesidad de una política ecológica común. Por otra parte, la politica agrícola común (la única política que ha sido transferida, en
una parte esencial, del nivel nacional al nivel comunitario) ha ocasionado gastos que
exceden los exigidos para las garantías de las rentas de los agricultores. Los exce­
dentes han alcanzado un nivel inaccesible, al mismo tiempo que el hambre y la subali­
mentación castigan otras regiones del mundo.
El conjunto de estos problemas constituye para todos aquellos implicados en la cons­
trucción de la Comunidad Europea un desafío que deben afrontar uniendo sus
fuerzas.
Nuestra tarea
Aunque esté claro para todos que ningún país está en condiciones de sobreponerse
solo a la crisis, el enfoque comunitario de los problemas choca siempre con los parti­
cularismos de los Estados miembros. Los gobiernos y los parlamentos nacionales
siguen convencidos de que una política europea no puede seducir a los electores.
Como portavoz de los grupos de intereses europeos y nacionales, el Comité Econó­
mico y Social puede jugar un papel importante en la toma de conciencia europea de la
opinión pública. Para ello, es conveniente dotarlo de los medios necesarios que le
permitan explotar a fondo las ocasiones que se le ofrecen.
La realización de un mercado interior debe y puede mostrar de manera concreta a los
ciudadanos europeos la importancia de la Comunidad.
La promoción del empleo a través de la asistencia comunitaria a proyectos creadores
de empleos, la promoción activa de las PYME.el refuerzo de la formación profesional,
una política regional eficaz, una política de transportes armonizada y una mayor
cooperación en materia de investigación y de innovación, permitirán desarrollar en
los ciudadanos europeos la conciencia de que conjuntamente podremos realizar
mucho más que cada país por separado y de que se impone una estrategia europea
de crecimiento, basada en el empleo, para poder luchar contra el desempleo y para
aumentar el bienestar de las familias y darles mejores perspectivas de futuro.
Igualmente, el Comité es la tribuna indicada para la búsqueda de soluciones a los pro­
blemas delicados de la política agrícola común, en el marco de un diálogo entre pro­
ductores y consumidores, así como para mejorar las relaciones entre los empresarios
y los trabajadores, con el objeto de permitir al consenso social desempeñarse en el
recinto apropiado.
Esta indispensable política comunitaria exige cooperación armoniosa entre todas las
instituciones europeas. Por ello, el Comité Económico y Social se esfuerza, en el
futuro, por continuar sus contactos fructíferos y las buenas relaciones de coopera­
ción que mantiene con la Comisión, el Parlamento Europeo y el Consejo.
La mejora del proceso de decisión, que tenemos pleno derecho a esperar del Acta
Única, debería igualmente poner al Comité en condiciones de influir las decisiones políticas y enriquecerlas con el aporte y las propuestas de los medios socioeconó­
micos.
De todos modos, la tarea del Comité Económico y Social no se reduce a emitir dictá­
menes e informes. Debe (y, además, está en condiciones de hacerlo, del mismo modo
que lo ha demostrado en varias ocasiones) ofrecer una tribuna en la que se discuta y
se den a conocer las grandes líneas de la política comunitaria. Es así como, después
de haber patrocinado, en noviembre de 1986, una conferencia sobre la «Economía
cooperativa, mutualista y asociativa», el Comité proyecta consagrar en 1987 el Año
Europeo del Medio Ambiente, y dedicarle una conferencia sobre los problemas en ese
sector.
El Comité continuará igualmente desempeñando un papel en las relaciones exteriores
de la Comunidad. Aparte de los dictámenes e informes sobre nuestras relaciones con
los terceros países, el encuentro anual del Comité con el Comité consultivo de los paí­
ses del AELC, y sobre todo con los países ACP, ilustran la importancia que el Comité
otorga a una «Europa verde», que debe continuar desempeñando un papel irreempla­
zable en el «mundo sin fronteras».
Finalmente, se invita a los miembros del Comité Económico y Social a dar a conocer a
sus países y a sus organizaciones lo que ocurre en Bruselas, con la ayuda de un
secretariado eficaz, y a transmitir el mensaje de que la construcción de una verdadera
Comunidad Europea puede inspirar confianza a sus ciudadanos y a sus niños.
Fons Margot
Presidente
1986 habrá sido un año importante para el Comité Económico y Social y, en mi opi­
nión, positivo. En primer lugar, habría que observar que por primera vez desde que la
crisis comenzó, las condiciones económicas generales se han mejorado de manera
sensible. La baja del precio del petróleo y la caída del dolar han contribuido, junto con
una disminución considerable de las tasas de inflación, a una recuperación apre-
ciable de las economías nacionales de la Comunidad. No obstante, no se ha produ­
cido ninguna mejora decisiva en el ámbito del empleo, donde se aprecia como ante­
riormente un nivel de paro elevado; en particular el paro juvenil y el de larga duración
plantean un problema especialmente grave. Como presidente, siempre he manifes­
tado mi inquietud al ver que se subestiman las consecuencias económicas, sociales y
políticas del paro, sobre todo del paro juvenil, que con el tiempo corre el riesgo de
romper las bases de nuestro sistema económico y social.
Incluso dentro del Comité Económico y Social, 1986 ha traído cambios importantes.
Primeramente, la entrada en funciones de las delegaciones española y portuguesa,
que, exceptuando los problemas técnicos, se ha desarrollado en perfecta armonía.
Esto es el resultado de los trabajos preparatorios del Comité, trabajos de larga dura­
ción que se iniciaron en 1980 con la conferencia sobre la ampliación y continuaron
con las visitas que la presidencia ha realizado regularmente a los países entonces candidatos a la adhesión. Ahora que se ha concluido la adhesión se puede considerar
que el Comité ha encontrado su configuración definitiva, al menos en un futuro previ­
sible.
En segundo lugar, 1986 se ha caracterizado por la firma del Acta Única Europea.
Puesto que el Comité ha contribuido a su esbozo en el marco de los Comités Dooge y
Adonnino, creo poder afirmar que no sólo ha conservado su patrimonio institucional
sino que incluso lo ha ampliado. El Comité debe aprovechar la oportunidad que se le
ha ofrecido sobre todo en el contexto del procedimiento de cooperación entre el Con­
sejo y el Parlamento. En cualquier caso, las condiciones para conseguirlo se han
dado institucionalmente.
Un hecho muy importante para el Comité, y quizá menos para el público en general,
es que se ha realizado una transformación profunda del Reglamento Interno y de las
Instrucciones de la Mesa correspondientes.
Este esfuerzo tenía esencialmente por objetivo, junto con la inserción de las nuevas
delegaciones, dar un mayor rigor a los métodos de trabajo del Comité para dotarle de
medios que le permitan dirigir las numerosas tareas que le incumbirán en el futuro
como consecuencia de proyectos tales como la realización del mercado interior
único.
Finalmente, sería conveniente mencionar otros dos puntos que pertenecen al ámbito
de las iniciativas del Comité. Ante todo, desearía llamar su atención sobe los tres
informes explicativos que han intentado hacer un balance de los conocimientos en lo
que atañe a los problemas planteados en Europa para la introducción de las nuevas
tecnologías tanto para la investigación y el desarrollo como para las condiciones
marco de las empresas y para los aspectos sociales. Por tanto, el Comité ha sentado
las bases de los futuros trabajos en el ámbito de las nuevas tecnologías, que constitu­
yen efectivamente uno de los mayores desafíos que la Comunidad deberá vencer en el
futuro.
Por último, las relaciones exteriores del Comité habrán sido uno de los puntos clave
de mis actividades, sobre todo con los Estados miembros de la Comunidad y sus
organizaciones representativas, así como las confederaciones europeas. No obs­
tante, considero que es también necesario defender el punto de vista de la Comuni­
dad fuera de sus fronteras mediante el diálogo con los representantes de las organiza­
ciones de los terceros países y evitar de esta manera, más allá de las decisiones políti­
cas, eventuales enfrentamientos entre la Comunidad y sus principales interlocutores
comerciales.
Gerd Muhr
Presidente del Comité 1985-86