7 jours d'essai offerts
Cet ouvrage et des milliers d'autres sont disponibles en abonnement pour 8,99€/mois

Compartir esta publicación

El hospital como organismo ético
EL HOSPITAL COMO ORGANISMO ÉTICO
THE HOSPITAL AS AN ETHICAL ORGANISM
Gonzalo Herranz Rodríguez
Departamento de Humanidades Biomédicas
Facultad de Medicina. Universidad de Navarra
Apartado 177 - 31080 Pamplona
gherranz@unav.es
Resumen
En la medicina hospitalaria se entrelazan las relaciones entre la ética médica y la
ética de la gestión sanitaria. Son las relaciones entre el hospital en cuanto institución
y las personas singulares. Algunos autores opinan que el hospital no puede existir
como un organismo ético con vida propia en una sociedad pluralista. El autor de-
fi ende que el hospital no sólo es y se porta como una agente moral, sino que necesita
serlo para sobrevivir. Para eso conviene que el hospital autodefi na públicamente su
misión y su fi losofía, sus valores y sus principios, como normas que conformen un
código o ideario ético pues, en buena medida, es un sujeto de responsabilidad moral,
jurídica y social. Éste ideario es el proyecto humano que el hospital se debe dar a
sí mismo y que ha de ser un estímulo interior para todos los que trabajan en él. Así
mismo, debe hacer una apuesta decidida por la educación ética de los estudiantes y
residentes que en él se forman.
Palabras clave: Hospital, organismo ético, código ético, ética de la gestión sanitaria.
Abstract
In hospital medicine, medical ethics and the ethics of health care management are
interwoven. In other words, between the hospital as an institution and as a collection
of individual persons. Some authors maintain that the hospital cannot exist as an ethical
organism with its own being in a pluralist society. In this contribution, the author
defends the view that a hospital is and behaves as a moral agent, and that it must do
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 423Gonzalo Herranz Rodríguez
so to survive. For this, a hospital must publicly defi ne its mission and philosophy, its
values and principles as norms that make up its ethical code or ideological framework,
since, to great extent, it is a moral, juridical and social entity. This ideology is the
human project that the hospital owes to itself and which must inspire all those who
work there. At the same time, it must opt for the ethical education of students and
resident doctors who train there.
Key words: hospital, ethical organism, ethical code, ethics of health care management.
Introducción dos ejemplos los contenidos básicos de
la ética institucional
Sin restar un punto a los méritos
sobresalientes de la medicina extrahospi- 1. El debate teórico
talaria, es patente que la práctica médica
más cualifi cada en lo técnico y más pro- ¿Es concebible el hospital como una
blemática en lo ético es la que se lleva a unidad ética dinámica e integrada? ¿Pue-
cabo en los hospitales. Esa circunstancia den los hospitales proponerse a sí mismos
nos plantea de modo ineludible la cues- ciertos ideales y valores que los sellen con
tión de lo peculiar de la ética médica del un carácter ético propio? Las personas
hospital, y, en concreto, de lo especial de que trabajan en un hospital, ¿pueden fi jar
las relaciones que en el hospital se anudan de común acuerdo normas de actuación
entre ética médica y ética de la gestión que intenten crear, por encima de lo
sanitaria. Todo el mundo lo ve claro: en exigido por la ley o lo establecido en los
el hospital no sólo hay relaciones entre contratos laborales, un ambiente humano,
individuos (entre cada paciente y las unos usos profesionales diferenciados, un
personas que le atienden): hay también estilo ético propio?
relaciones entre el hospital en cuanto Hay quienes piensan que el hospital, a
institución y las personas singulares, lo pesar de su complejidad organizativa y sus
mismo que entre el hospital en cuanto dimensiones económicas, es una empresa
institución y la sociedad que lo rodea. como cualesquier otra, que ni necesita ni
Estas últimas relaciones nos enfrentan a puede tener una ética específi ca. Y hay
la cuestión de si el hospital es o puede quienes opinan que, sin un alma ética que
llegar a ser organismo ético viviente, una lo sostenga vivo y le dé moral, un hospital
entidad moral. se marchita y termina por morir como
En esta contribución, trataré primero institución verdaderamente humana.
de resumir los argumentos que niegan Actitudes negativas. Algunos sostienen
o afi rman que el hospital puede, o no, que si el hospital ha de responder a la
existir como un organismo ético con diversidad ética de la sociedad, no puede
vida propia. Después de dar repuesta suscribir principios e ideales éticos espe-
afi rmativa a tal cuestión, ilustraré con cífi cos. No tiene otro remedio que optar
424 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªEl hospital como organismo ético
por el mínimo ético común, y mostrarse El hospital se des-moraliza (en el doble
en todo lo demás éticamente indiferente. Si signifi cado del término) cuando ya nadie
bien no puede ser amoral, ha de ser ética- puede, o a nadie se le permite, asumir
mente inespecífi co, genérico. Formuló con responsabilidades personales. En un hos-
1brillantez esta postura Tristam Engelhardt , pital, convertido en una casa sin dueño,
para quien la convivencia pacífi ca en la se eclipsan los individuos. En vez de
sociedad pluralista de hoy no aguanta las rendir cuentas a alguien, se busca refugio
convicciones morales fuertes. Éstas tienen en la evasiva colectiva. Ya no hay errores
3validez en el reducido ámbito privado del personales, sino disfunción comiogénica .
individuo; pero no en la esfera pública, Brennan habla de hospitales quemados,
donde son tenidas como una amenaza a que son aquellos en los que persisten los
la paz social. Al no existir ya un referente problemas crónicos sin que nadie intente
4ético universal y válido para todos, se ha de ya remediarlos .
aceptar, en lo público, el politeísmo ético. La negación del hospital como unidad
Por ser instituciones abiertas a todos, los ética viva no suele ser resultado de esas
hospitales no tienen otra salida que renun- circunstancias catastrófi cas, excepciona-
ciar a tener una ética particular y practicar les. Esa negación, más práctica que teó-
el neutralismo ético. Son muchos los que rica, proviene de la atomización ética tan
suscriben esta ética indiferentista. frecuente en los hospitales disfuncionales,
Otros, llevados de un desalentado mal gestionados. Para sobrevivir en ese
pesimismo ético, llegan a la conclusión de ambiente adverso, cada uno se erige en
que el hospital no puede existir como una reyezuelo de su espacio físico, laboral y
entidad ética viva: es un imposible prác- ético particular, se encierra en sus obliga-
tico, un ideal inalcanzable. Toulmin, a la ciones estrictas, y declara que nada de lo
vista del decaimiento físico y ético de mu- ajeno le incumbe. Tal atomización ética,
chos hospitales, piensa que es utópica la compatible con una alta calidad técnica,
idea de fi jar y alcanzar un ideal colectivo lleva en lo institucional a la práctica del
de excelencia: la vida real muestra que lo mínimo esfuerzo, a labrar cada uno su
ordinario es trabajar en condiciones más nicho de supervivencia, y a la conducta
o menos duras de precariedad material, del «eso no es cosa mía» que disuelve el
2carestía económica y presión asistencial . cemento que da cohesión al conjunto.
1 Engelhardt HT jr. «Integrity, humaneness, 3 Sobre la noción de daño comiogénico, ver:
and institutions in secular pluralistic societies». En: Sharpe VA, Faden AI. Medical Harm. Historical,
Bulger RE, Reiser SJ. Integrity in Health Care Institu- Conceptual, and Ethical Dimensions of Iatrogenic Illness.
tions. Humane Environments for Teaching, Inquiry, and Cambridge University Press, New York, 1998, 117.
Healing. University of Iowa Press, Iowa City, 1990, 4 Brennan TA, Hebert LE, Laird NM, Law-
33-43. thers A, Thorpe KE, Leape LL, et al. «Hospital
2 Toulmin S. «Medical institutions and their characteristics associated with adverse events and
moral constraints». In: Bulger RE, Reiser SJ. Integrity substandard care». Journal of the American Medical
…, 21-32. Association 265, (1991), 3265-3269.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 425Gonzalo Herranz Rodríguez
Algunas de esas visiones negativistas por ejemplo, que la atención que se ha
son, en muchos casos y por fortuna, más de dar al paciente no se detiene en el
denuncias retóricas de defi ciencias que mínimo legal, sino que se inclina hacia
explicaciones sustantivas. Frente a ellas se una deontología supererogatoria, a una
levantan las opiniones a favor del hospital conducta virtuosa. Es la fragilidad que la
como agente dotado en mayor o menor enfermedad induce en el paciente la ra-
medida de una vida moral propia. zón más poderosa que induce al hospital
Actitudes afi rmativas. A partir de la vivir como un organismo y acudir en su
observación de la realidad, algunos auto- ayuda «como un solo hombre».
res sostienen que los hospitales, no sólo La sociedad misma ha dado una res-
son y se portan como agentes morales, puesta afi rmativa a la ética institucional.
sino que necesitan serlo para sobrevivir. La sociología médica muestra que, desde
Pellegrino y Thomasma fueron los pri- hace ya muchos decenios, la gente piensa
meros que hablaron de que la moralidad menos en médicos individuales y más en
interna de la medicina tiene una vertiente instituciones. El público, según De George,
5institucional . Lo mismo que hay una mira al hospital como una comunidad hu-
relación paciente/médico, hay una rela- mana peculiar, que trasciende en el tiempo
ción paciente/hospital, que deriva de la a las personas individuales (pacientes,
naturaleza misma del acto de curar. En médicos, enfermeras y administradores)
6paralelo al «acto de profesión» del médico que en un momento la componen . Es una
individual, debería haber, y hay, un «acto entidad que aparece moralmente activa,
de profesión» colectivo de los médicos que es juzgada por el público en virtud
de cada hospital, que hace que éste se de criterios éticos. Además, la infraes-
presente ante la sociedad como un sujeto tructura física y funcional de un hospital
moral bien defi nido, explícito, con un es un conjunto inextricable de espacios y
núcleo de convicciones compartido por actuaciones que, en lo asistencial, implican
todos, que los constituye en una colecti- siempre una responsabilidad ética compar-
vidad con «genio y carácter moral». Esas tida, incluso colectiva.
convicciones colectivas acordadas — fuer- Para Hiller y Gorsky, el ser ético de un
tes, aunque plenamente compatibles con hospital es consecuencia original e inevi-
el respeto a la legítima diversidad ética de table de su evolución histórica: el hecho
cada uno— inspiran y regulan, más allá de que la antigua y pequeña clínica priva-
de lo exigido por la mera competencia da haya evolucionado a macro-hospital,
técnica, la conducta y modos de hacer el paso de pequeña empresa familiar a
a que todos se comprometen. Implica, complejo administrativo de presupuesto
multimillonario, ha obligado a integrar el
5 Pellegrino ED, Thomasma. A Philosophical
Basis of Medical Practice. Toward a Philosophy and 6 De George RT. «The moral responsibility of
Ethics of the Healing Professions. Oxford University the hospital». Journal of Medicine and Philosophy 7,
Press, New York, 1981, 244-265. (1982), 87-100.
426 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªEl hospital como organismo ético
9código médico con la normativa ética de cisiones sobre fi nes y medios . Estas ideas
la administración institucional. La ética de Darr han sido incorporadas por la Joint
institucional resultante se caracteriza Commission on Accreditation of Healthcare
por un rasgo singular: en el hospital se Organizations en sus defi niciones éticas
da un esfuerzo permanente y exclusivo de misión, visión, valores y objetivos, que
de concordar la efi ciencia de la gestión han venido a ser las bases esenciales de
con la orientación altruista, la solidez su poderoso movimiento en favor la ética
7 10fi nanciera con la caridad benefi ciente . empresarial de los hospitales .
En términos parecidos arguye Khushf, En último término, es hospital es
para el cual, sin un ethos colectivo, no una unidad ética porque es un sujeto de
sería posible conseguir que la cultura de responsabilidad moral, jurídica y social.
los derechos del paciente desbordara la Es un sistema, es decir, un conjunto inter-
esfera clínica y pasara a informar toda dependiente de cosas, personas (personal
la actividad administrativo-organizativa sanitario y pacientes) y procesos acopla-
8 11del hospital . De un lado, esa cultura dos para una fi nalidad común .
integrada clínico-administrativa ha de En conclusión: son fuertes y variadas
lograr que el hospital llegue a ser la casa las razones que respaldan con solidez
del propio paciente, y que los legítimos la idea de que un hospital ha se ser y
derechos del paciente presidan la gestión comportarse como un organismo ético, es
de los administradores. decir, una entidad que contrae compro-
Para superar el problema permanente misos éticos, y públicamente los profesa
de los hospitales «atomísticos», la antino- como guía de su actuación.
mia entre individuo e institución, que está
en la raíz de muchos «enquistamientos» 2. La vida ética del Hospital: contenidos
personales y de buena parte de las friccio- básicos de una ética institucional
nes internas del hospital, Kurt Darr confía
en la ayuda que supone que el hospital La vida ética de los hospitales es un
autodefi na públicamente su misión y su asunto de gran riqueza y complejidad. No
fi losofía, sus valores y sus principios, y es posible comentarlo aquí hoy ni siquiera
que derive de ellos sus objetivos y nor- del modo más elemental. El carácter ético
mas, y los procedimientos para tomar de- de los hospitales, el modo de realizar cada
9 Darr K. Ethics in health services management.
7 Hiller MC, Gorsky RD. «Shifting priorities Health Professions Press, Baltimore, 1991, 45-60.
and values: A challenge to the hospital’s mission». 10 Joint Commission on Accreditation of
En: Agich GJ, Begley CE, eds. The price of health. Healthcare Organizations. Comprehensive Accredi-
Reidel Publishing Company, Dordrecht, 1986, 245- tation Manual for Hospitals: The Official Handbook.
261. JCAHO, Chicago, 2000.
8 Khushf G. «A radical rupture in the para- 11 Adverse Drug Events (ADE) Prevention
digm of modern medicine: conflicts of interest, fi- Study Group. «Systems analysis of adverse drug
duciary obligations, and the scientific ideal». Journal events». Journal of the American Medical Association
of Medicine and Philosophy 23, (1998), 98-122. 274, (1995), 35-43.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 427Gonzalo Herranz Rodríguez
uno su misión, sus valores y sus objetivos, he llegado después de bastantes años de
puede ser tan variado y diverso como trabajo como miembro de una comisión
pueda serlo el de las personas. Para rea- de ética hospitalaria y como profesor
lizarse éticamente, necesita el hospital, a de ética médica. El primero se refi ere a
semejanza de ellas, buscar con empeño su la necesidad de contar con un código o
autenticidad, a tomarse de vez en cuando ideario ético en el que se exprese el perfi l
el pulso ético, estar atento a examinar sus humano y moral del hospital. El segundo,
actos, a no ocultar o disimular los fallos a la responsabilidad que, en materia de
para ponerles remedio. Sólo así, con esa educación ética de estudiantes y residen-
determinación colectiva de sinceridad tes, ha de asumir activamente el hospital,
y reconocimiento de las limitaciones tanto sus médicos y enfermeras, como
personales e institucionales, será posible sus gestores.
prevenirse del riesgo mortal del cinismo
o la autocomplacencia. 2.1. La necesidad de las normas
Con libertad y ponderación ha de ir
el hospital determinando los contenidos Lo mismo que un organismo vivo,
básicos de su ética institucional. He tra- necesita un código genético, el hospital,
tado el tema en algunas publicaciones como ser ético vivo, necesita un código
12anteriores , y me he referido con algún ético. En cierto modo, la vida ética se nos
detalle a ítems tales como el respeto ético presenta como el resultado de la activa-
debido al paciente, la ecología sensorial, ción del ideario ético por los mensajes
el tratamiento del daño comiogénico que, procedentes de fuera o de su interior
y los errores personales, el trato cortés repercuten en él. La riqueza de la vida
de las personas, los modos y modales ética del hospital depende de la intensi-
de gobierno y de relación jerárquica, la dad y variedad de las respuestas que el
fl uidez y seguridad de la comunicación código da a los que lo interrogan.
interpersonal, el deber institucional de No puede, por eso, ser el código un
estudio y mantenimiento de la educa- documento semioculto, vergonzante. Ha
ción médica continuada, la investigación de ser bien conocido y activamente pues-
científi ca, los seguros sociales ofrecidos al to en conocimiento de todos: de los que
personal asalariado, o el mantenimiento trabajan en el hospital, y también de los
y cuidado de la planta física y del instru- que están en su radio de acción asisten-
mental médico. cial. Desde el punto de vista moral, es más
Voy, sin embargo, a prestar atención a importante divulgar el mensaje compro-
dos aspectos que me parecen de interés metedor del código ético del hospital que
para «repensar» la gestión sanitaria. Me dar noticias, más o menos gratifi cantes
los sugieren dos convicciones a las que o publicitarias, sobre las actividades y
éxitos de la institución. La primera de las
relaciones públicas del hospital es dar la 12 Herranz G. «El hospital como organismo
ético». Persona y Bioética 2(3), (1998), 43-67. cara, presentar su rostro, moral.
428 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªEl hospital como organismo ético
El código de ética del hospital es su ser materia de una discreta, persistente y
14autorretrato, su carta de identidad como recíproca tarea educativa .
comunidad, su ideario colectivo. Los or- En el código ético se contiene el pro-
ganismos éticos, quiérase o no, se defi nen yecto humano que el hospital se da a sí
por sus normas. Es desdichadamente mismo para inspirar y alentar la conducta
cierto que, por designio o abandono, los de las personas que trabajan en él. No es
códigos de ética se pierden en el olvido, un instrumento externo, áspero y rígido.
de convierten en papel mojado. Pero es Es un estímulo interior que busca elevar
felizmente cierto que pueden también la calidad de la vida profesional, un mapa
ser fuente de inspiración y motivación, que ayuda a cada uno a andar por el pe-
que anima el ethos colectivo, cohesiona el queño mundo de su hospital y llegar a ser
esfuerzo moral, crea espíritu de equipo, un profesional plenamente desarrollado,
y se abre a la cooperación de todos y de éticamente adulto. Por desgracia, en las
la creatividad ética de algunos. Como conversaciones de médicos y enfermeras,
señala Pellegrino, las organizaciones vir- fi jadas habitualmente en torno a asuntos
tuosas no tienen inconveniente en hacer económicos, a fricciones laborales, a cosas
una declaración pública de su misión y que no van, apenas se trata constructiva-
su compromiso de llevar una conducta mente de cuestiones éticas y tienden más
responsable. Pero eso no se hace realidad a contagiar descontento que a engendrar
a no ser que esa misión y compromiso ilusión. Tendría que ser el código de ética
empapen la vida de la organización y que objeto de consideración frecuente, pues
todos, de los más altos a los más bajos, eso ayuda a descubrir modos afi rmativos
se decidan a ser ejemplo y testimonio de de ver los problemas, a buscar remedio a
13la conducta profesada . los confl ictos interpersonales, a ejercer la
Es necesario, por ello, un esfuerzo crítica que alienta, a practicar la sinceri-
colectivo para seleccionar y dar forma a dad moral. Esa temática positiva debería
esas normas éticas, para mantenerlas, de- saturar el ambiente, dar perspectiva y
sarrollarlas, revisarlas, recomponerlas, y, equilibrio a las relaciones humanas.
sobre todo, para hacerlas presentes como Debería ser el código de ética institu-
razón y fuerza de la tarea cotidiana: en cional una pieza básica de la información
una palabra, para amarlas. No hay otra que el hospital entrega a sus pacientes,
temática de educación continuada que para decirles que las personas que les
pueda anteponerse a esta. Weber habla de atienden tienen un sincero deseo de hacer
la ética institucional del hospital como el lo que el código predica. Y si alguna no
aire que se respira, e insiste en que ha de cumpliera lo prometido, estaría obligada
13 Pellegrino ED. «Prevention of Medical Er-
ror: Where Professional and Organizational Ethics 14 Weber LJ. «Components of a Business Ethics
Meet». En: Sharpe VA. Accountability. Patient Safety Program». En: Business Ethics in Healthcare: Beyond
and Policy Reform. Georgetown University Press, Compliance. Indiana University Press, Bloomington,
Washington, DC, 2004, 83-98. IN, USA, 2002.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 429Gonzalo Herranz Rodríguez
a dar las explicaciones al caso, a pedir Es un gran laboratorio moral para los
disculpas, y a prometer que pondrá el estudiantes y médicos jóvenes. Ningún
remedio oportuno, sea mediante la en- otro instrumento educativo (cursos
mienda personal, sea con los reajustes regulares, seminarios) puede competir
organizativos oportunos. con el hospital docente en efi cacia for-
Así pues, no deberá permanecer el có- madora. Estudiantes y residentes toman
digo en la lejanía o en la penumbra, sino a alguno de sus profesores clínicos como
ser ubicuo o accesible a todos, y animar modelo, cuyas destrezas técnicas y esti-
con su presencia estimulante el hospital: lo humano imitan, justo en el momento
las salas de espera y las habitaciones, las en que tienen que elegir y fi jar sus
estaciones de enfermería y los despachos patrones de conducta profesional y su
de los médicos, la cafetería y los pasillos. carácter ético. Sin duda, la ética médica
Saber que los pacientes conocen y toman se ha enseñado, y seguirá enseñándose,
en serio las promesas codificadas de siguiendo ese modelo binario, informal
las personas que trabajan en el hospital y espontáneo, de mentor y discípulo,
podría actuar como una vacuna pre- que, mediante el ejemplo y el consejo,
ventiva contra los descuidos y retrasos actúa a través de la infl uencia conta-
de la atención, contra la arrogancia con giosa y duradera del carácter sobre el
que a veces se reacciona ante las justas carácter.
quejas de pacientes y familiares, contra Pero eso no es sufi ciente: la educa-
las falaces explicaciones con que se trata ción ética no es responsabilidad exclu-
de cubrir los propios fallos. La presencia siva de unos pocos médicos-modelo.
del código acabaría con la pesada carga Es, por el contrario, una obligación
de insinceridad heredada del pasado: colectiva, en cuyo desempeño actúa el
supondría un factor decisivo para huma- hospital como un ente unitario y vivo,
nizar las relaciones del hospital, pues es como un ecosistema ético, que debería
el catálogo de los deberes y derechos de implicar a todos los médicos del hospi-
humanidad que el hospital ofrece y pide tal. En realidad, todo profesor clínico es
15a sus pacientes . siempre un educador en ética, porque,
al menos en el aspecto intelectual, ha de
2.2. La responsabilidad del hospital en la edu- ser para sus alumnos un ejemplo, bueno
cación ética de estudiantes y residentes o no tan bueno. Como ha señalado un
educador, «no se puede enseñar nada
El hospital universitario es un lugar sin honradez, pues aprendizaje y hon-
privilegiado para enseñar ética médica. radez son inseparables. Un educador no
puede dejar de enseñar honradez: ha de
animar a sus estudiantes a respetar los
15 Sobre las funciones de los códigos de
hechos, a desarrollar el hábito de pensar ética, vid: Herranz G. «Código de Deontología».
En: Simón C, dir. Diccionario de Bioética. Ed. Monte y juzgar, a sopesar teorías y opiniones
Carmelo, Burgos, 2006: 184-190. […] a escoger honrada, rectamente, entre
430 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ªEl hospital como organismo ético
16 17ellas» . Y, del mismo modo que los pro- efectos destructores, irreparables . La
fesores tienen contraído un compromiso reacción de los estudiantes ante el abuso
de enseñar los principios y la práctica, el de poder o la conducta profesional dese-
estado del arte, de la Medicina y sus espe- difi cante de sus profesores puede tomar la
cialidades, han de contribuir también, en forma de rechazo de la ética que predican
conformidad con el código ético del hospi- pero no practican, o, de lo que sería peor,
18tal, a mostrar el papel que la ética juega en de imitarles cínicamente .
el trabajo médico de todos los días y en las Conviene, pues, no olvidar que el
ocasionales situaciones dilemáticas. hospital universitario en su conjunto es
Por ello, e independientemente de la una cátedra permanente de ética, desde la
instrucción formal que pueda ofrecerse a que enseñan de modo difuso e informal,
los estudiantes y jóvenes graduados, es pero decisivo, todos los que trabajan en
necesario que los profesores y tutores de él. Esta enseñanza ambiental es la sal que
las escuelas de Medicina se comprometan da sabor a la institución, de gran efi cacia
19en la empresa institucional de educar éti- educadora .
camente, de inspirar deliberadamente con Por ello, es obligado que profesores y
su conducta y ejemplo, de cooperar para tutores asuman una actitud positiva, ín-
que la presencia de la ética médica se haga
explícita en sus lecciones y también en sus 17 Iluminan este importante problema el
relaciones con los pacientes, los colegas y el artículo de Stern DT. «Practicing what we preach? An
analysis of the curriculum of values in medical educa-hospital. Han de dejar una «marca de fábri-
tion». American Journal of Medicine 104 (1998); 569-575,
ca» ética en los estudiantes y graduados. y el comentario que lo acompaña de Papadakis MA.
El hospital docente es, más intensa- «Do as I say, not as I do». Ibid 605-606.
18 Sobre las reacciones de los estudiantes a mente que los que no lo son, una comu-
situaciones en que la ética es descuidada por sus nidad moral y debe, en consecuencia,
profesores, ver: Yamey G, Roach JO. «Witnessing un-
cultivar y mantener un estilo ético, que ethical conduct: the effects». Student British Medical
Journal 9, (2001), 2-3. Y también: Satterwhite III WM, es parte integrante de su identidad como
Satterwhite RC, Enarson CE. «Medical students’ institución enseñante. Felizmente, ha
perception of unethical conduct at one medical
pasado el tiempo en que una facultad de school». Academic Medicine 1998;73:529-531.
medicina era una galería de divos obse- 19 Se habló, años atrás, de que en las escuelas
de medicina y en los hospitales docentes se enseña, sionados por el culto de la propia perso-
dentro del curriculum formal, otro «oculto», que
nalidad. Pero hoy los profesores pueden transmite la «cultura» médica implícita en el ideario
andar fascinados por la competitividad y institucional y las tradiciones locales (Hafferty FW,
Franks R. «The hidden curriculum, ethics teaching, la efi ciencia y corren el riesgo de disociar
and the structure of medical education». Academic lo que enseñan y lo que practican, no
Medicine 69, (1994), 861-871. Al margen de él, ex-
sólo como individuos, sino también como iste un influyente curriculum «informal», que se
transmite en el trato de persona a persona entre grupo. Esa disociación ética puede tener
tutores y estudiantes y del que forman parte muchos
mensajes éticos Hundert EM. «Characteristics of the
16 Anderson WEK. «Responsibility of the edu- informal curriculum and trainee’s ethical choices».
cator». British Medical Journal 298, (1989), 1699 -1701. Academic Medicine 71, (1996), 624-628.
Cuad. Bioét. XIX, XIX, XIX, 200820082008/3ª/3ª 431Gonzalo Herranz Rodríguez
tegra, ante la ética profesional y que, con Son ciertamente muchos los aspectos
su ejemplo y consejos, refuercen lo que los que, desde la ética médica, se han de
estudiantes aprenden en su curso de ética repensar para el futuro de la gestión sa-
médica. Esa integridad ese un requisito de nitaria. En esta contribución he querido
calidad en el buen profesor. Ya es hora de llamar la atención sobre dos signifi cativas
que, entre las condiciones exigidas para constantes vitales del hospital, que son a
ascender en la escala del profesorado, se la vez causa y signo de su vida ética. En
incluya, junto a los méritos académicos el fondo, la vida ética del hospital es la
y científi cos, una evaluación objetiva del que está programada en un ideario públi-
comportamiento de los candidatos como camente proclamado que da aliento a su
modelos y «activistas» éticos. trabajo clínico y a su tarea docente.
Recibido: 26-11-2007
Aceptado: 13-02-2008
432 Cuad. Bioét. XIX, 2008/3ª