Florence Cassez, lección para medios

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El ex reportero de Televisa contó que aquél 9 de diciembre de 2005 una de sus fuentes le informó que en el rancho Las Chinitas, ubicado en el kilómetro 29 de la carretera México-Cuernavaca, serían detenidos los integrantes de una banda de secuestradores y que sería posible liberar a tres personas plagiadas.
Como lo había hecho antes, habló con Carlos Loret, le contó el pitazo, le asignaron camarógrafo y se trasladó hacia el sitio donde serían detenidos los integrantes de la banda de “Los Zodiaco”, entre quienes destacaba una ciudadana francesa.
Publicado el : martes, 20 de marzo de 2012
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Florence Cassez, lección para medios
El ex reportero de Televisa contó que aquél 9 de diciembre de 2005 una de sus fuentes le informó que en el rancho Las Chinitas, ubicado en el kilómetro 29 de la carretera México-Cuernavaca, serían detenidos los integrantes de una banda de secuestradores y que sería posible liberar a tres personas plagiadas.
Como lo había hecho antes, habló con Carlos Loret, le contó el pitazo, le asignaron camarógrafo y se trasladó hacia el sitio donde serían detenidos los integrantes de la banda de “Los Zodiaco”, entre quienes destacaba una ciudadana francesa.
Ese día, Reinah transmitió en vivo para Primero Noticias. Narró cómo los efectivos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) ingresaban al rancho, cómo liberaban a los secuestrados y, en close up, la empresa de Emilio Azcárraga difundió las caras de los presuntos delincuentes.
Dos meses después, el 10 febrero de 2006, después de una serie de especulaciones, el gobierno mexicano reconoció que la detención televisiva de Cassez se había tratado de una “recreación”, de un montaje.
Pablo Reinah fue despedido y emprendió una lucha legal para defender su honorabilidad. Ganó. Ayer, con Aristegui, se dijo víctima del engaño planeado por las autoridades, aseguró que nunca dirigió cámaras, como tampoco ordenó la actuación de los elementos policiacos para recrear el operativo en Las Chinitas.
Y en su exposición destacó que el caso debe considerarse como una lección para los medios de comunicación.
Y sí, sin duda.
Sólo un juez tiene la facultad de declarar culpable o inocente a Cassez, como sucede en cualquier asunto penal.
Sin embargo, ¿cuántas veces los medios de comunicación o los reporteros nos convertimos en fiscales y jueces? ¿cuántas veces hemos impuesto calificativos condenatorios, sin esperar la resolución judicial? ¿cuántas veces difundimos fotografías y videos de personas a quienes les retiramos la presunción y les imputamos un hecho delictivo?¿cuántas veces la PGR, PGJ, SSP o Ssptm o cualquier otra corporación, envía fotografías de presuntos responsables de un delito, sin esperar la sentencia?
Con base en estas preguntas recordé lo sucedido hace un año, específicamente el 7 de abril del año pasado, cuando dos sujetos asaltaron y asesinarona una mujer de 57 años de edad, quien, después sesabría,sellamabaeórpeedztihaHLrJaudiyerojem,odiconocmaerGygateOrnaídtdeyderFscomo Los Mascabrothers.
En la noche de ese día, la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (Ssptm) informó que el asesino y ladrón había sido detenido en el sur de la ciudad. Y, sin ningún remordimiento, proporcionó fotografía, nombre y apellidos deJuan Manuel Flores Báez.
Ese día, mi amigo y reportero Efraín Núñez, al conocer la noticia, empezó a dudar de la veracidad de la información, pues el entonces presunto responsable era padre de una amiga y conocía que era un hombre trabajador.
No publicamos la foto.
Dos días después, Juan Manuel Flores Báez recuperó su libertad, tras demostrar ante el Ministerio Público que cuando se cometió el crimen estaba en otro punto de la capital del estado.
Pero, el daño a su imagen ya estaba hecho.
El caso de Florence Cassez llegó a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde el ministro Arturo Zaldívar, consideró que la francesa debe ser liberada inmediatamente.
En su proyecto, Zaldívar argumentó que se violó el derecho de notificación, contacto y asistencia consular de la mujer, como también sus garantías de ser puesta a disposición inmediata ante el Ministerio Público y la presunción de inocencia, pues fue llevada al rancho Las Chinitas a fin de que participara en un “montaje preparado por las autoridades que la detuvieron”.
Desde su perspectiva, no hubo justificación constitucional alguna para que Cassez fuera retenida en esa propiedad y expuesta a una escenificación planeada y orquestada por la Agencia Federal de Investigación (AFI) con el fin de exponerla ante los medios de comunicación como la responsable de la comisión de tres secuestros. “La violación a estos tres derechos generó en el caso concreto un efecto corruptor en todo el proceso penal y viciaron toda la evidencia incriminatoria en contra de Florence Cassez.” Habrá quien diga que los casos de Florence Cassez y Juan Manuel Flores Báez son diferentes, que sobre la francesa pesan pruebas suficientes para condenarla a 60 años de prisión por el delito de secuestro; en cambio, Flores Báez sólo tuvo la mala fortuna de trasladarse en una motocicleta similar a la usada por los criminales. Pero, no. En ambos casos, los cuerpos policiacos tomaron la decisión de convertirse en jueces y sus aparatos de comunicación, por instrucciones de los líderes de las dependencias involucradas, consideraron necesario difundir la información para condenar ante la opinión pública a los detenidos y resaltar su capacidad para proteger a la sociedad. Y en ambos casos viciaron toda la evidencia incriminatoria. Pero aún, en el segundo caso, estuvieron a punto de poner tras las rejas a un inocente. Si Florence Cassez es culpable o inocente depende de la resolución de la SCJN.
Sólo un juez tiene la facultad de decretar la culpabilidad o inocencia de una persona que presuntamente cometió un hecho delictivo.
¿Los medios de comunicación aprenderemos la lección?
El tiempo lo dirá.
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